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Un mar sin cruces

Publicado: 7 abril, 2017 en REFLEXIONES
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eclesalia@eclesalia.net

cala-playa-percheles-mazarron-20150828UN MAR SIN CRUCES
JUAN ZAPATERO BALLESTEROS, sacerdote, zapatero_j@yahoo.es
SANT FELIU DE LLOBREGAT (BARCELONA).

ECLESALIA, 07/04/17.- Apreciada amiga/o, compañera/o y demás personas con quienes mantengo una cierta relación de manera más o menos asidua. Un año más nos encontramos a las mismísimas puertas de la Semana Santa. La verdad que, si la miramos en cuanto a días se refiere, no da para mucho que digamos; pero, como dicen, menos da una piedra. No sé lo que harás tú; no dudes en dedicarlos a lo que más te llene, te distraiga, te haga feliz, etc. Es posible que hagas turismo, que los dediques a estar con la familia y con los amigos, que asistas a algún que otro acto religioso; es igual, lo importante es que te encuentres bien contigo mismo/a.

Aunque no sea más que de paso, me gustaría recordarte que durante esta semana quienes se consideran católicos, entre los cuales me incluyo, celebran lo más importante, por lo que a su fe se refiere, como es la Pascua precisamente. Pero no es de ella de la que quiero hablarte, sino de algo que, a pesar de no ser lo más importante religiosamente hablando, sí que lo es a nivel popular; me refiero al Viernes Santo, el día en que se conmemora la muerte de Jesús en la cruz. De dicha cruz los cristianos han hecho de manera general su pertenencia a la religión que profesan. A pesar de que, con el paso del tiempo, se haya convertido también en adorno en general, en joya que adorna el pecho de muchas personas o en símbolo que preside lugares e instituciones que muchas veces dejan bastante que desear con el verdadero significado que la cruz encierra. Pues bien, es de esta cruz de la que te quiero decir algo muy brevemente.

Existe una imagen que quizás hayas visto en alguna ocasión, al menos en foto o a través del cine; no es otra que la del cementerio americano de Normandía: toda una explanada plagada de cruces blancas que conmemora a los soldados que murieron en el desembarco que allí hicieron las fuerzas aliadas para intentar llevar a cabo el asalto final al ejército nazi. Como decimos vulgarmente, allí murieron como chinches, de uno y de otro bando. Pero, claro, como suele ocurrir, los que finalmente vencieron quisieron que hubiera un lugar que plasmase para siempre a quienes cayeron “luchando en pro de la libertad”. Y, dado que de los americanos eran la inmensa mayoría cristianos, por no decir casi todos, se decidió que fuera la cruz la que simbolizara la heroicidad de los soldados que allí cayeron.    

Llevamos unos cuantos años en qué en el mar Mediterráneo han ido muriendo miles de personas. Claro que, en este caso la mayoría de ellos, por no decir casi todos, no eran cristianos, sino musulmanes. Pero, ¡qué más da!, si, al fin y al cabo, tanto Yahvé como Alá u otra divinidad son el mismo dios. Quienes murieron en dicho mar no fue porque lucharan contra nada ni contra nadie; tampoco pertenecían precisamente a países ricos ni poderosos del mundo, lo cual no quita que fueran personas con la capacidad de los mismos derechos, aunque en la práctica no haya venido siendo así ni mucho menos. Murieron sencillamente porque salieron de sus países en busca de una forma, al menos un poco digna, de vivir o porque allí eran perseguidos y amenazados de muerte por unas razones o por otras y no les quedaba otro remedio que marchar si querían salvar su vida.

En este caso, en el Mediterráneo no habrá un lugar donde puedan ponerse cruces y no solo porque las personas muertas no fueran cristianas, sino porque a quien así nos decimos precisamente, al menos en teoría, sus vidas nos importan muy poco ahora y seguro que nada en la posteridad. No lo des vueltas; pero así de paradójica es la vida.

Amiga/o, compañera/o o quienquiera que seas, independientemente de tus creencias: perdona si me atrevo a pedirte que durante el próximo Viernes Santo pongas dentro de ti mismo/a una cruz simbólica por todas estas personas muertas en dicho mar, utilizando el gesto que a ti te parezca más oportuno: un instante de silencio, un breve recuerdo o lo que sea. Hagamos entre muchas y muchos un trozo de mar plagado de cruces que, a pesar de ser invisibles, serán tan reales como lo fueron y siguen siendo las otras en su tiempo y en nuestros días. Y lo que aún vale más la pena: cruces que, en un futuro, ojalá lo más cercano posible, se conviertan en esperanza cierta para que, quienes, apremiados por la persecución, se vean obligados a salir, consigan la paz y el bienestar que tanto desean por caminos seguros y justos (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

escatologiaESCATOLOGÍA Y CENIZAS
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 02/11/16.- Amigas y amigos: Después de las festividades de los Santos y Difuntos, la liturgia dedica una serie de domingos a reflexionar sobre el más allá. Además del tema escatológico que tratan los comentaristas, varios artículos dan sus opiniones sobre la controversia en torno a las cenizas, suscitada por la instrucción Ad resurgendum cum Christo.

Y en la Escuela seguimos fundamentando con datos interesantísimos la legitimidad que tenemos los cristianos de hoy para reinterpretar el dogma y acercarnos al misterio con nuestro propio lenguaje. José Arregi: Cristología, Jesús ¿Hijo de Dios, humano y divino? Una relectura del dogma (I).

Evangelio y comentarios al Evangelio

Lc 20, 27-38. Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano.

Vicente Martínez: Dios de la vida. Todo en el Cosmos nace, vive y muere en una interminable cadena del ciclo de la vida.

José Luis Sicre: ¿Cómo nos tomamos la resurrección: en serio o en broma? Esconder la cabeza en la arena, como el avestruz, no es la mejor forma de abordar uno de los mayores interrogantes, si no el más grande, de la vida humana: ¿hay algo después de la muerte?

Fray Marcos: Lo que hoy eres para Dios lo serás siempre. Despliega las posibilidades de ser que ahora tienes, porque aquí y ahora está ya la eternidad.

José Antonio Pagola: A Dios no se le mueren sus hijos. Hay una diferencia radical entre nuestra vida terrestre y esa vida plena, sustentada directamente por el amor de Dios después de la muerte.

Carmen Soto: Dios es un Dios de vida y vida en abundancia. El Abba de Jesús busca siempre la vida del ser humano, su salvación más allá de sus contingencias cotidianas.

Artículos seleccionados para la semana

Jesús Bastante: Francisco prepara la rehabilitación de Martín Lutero. El Papa podría proponer la fórmula de la “intercomunión” con los luteranos. Para Bergoglio, el agustino “era un reformador, y en aquel tiempo la Iglesia no era un ejemplo a imitar.

Jorge Costadoat: ¿Qué hacer con las cenizas? Desde que Cristo resucitado liquidó la separación entre lo sagrado y lo profano, una casa y una familia también pueden ser sagradas a los ojos de Dios.

José Arregi: Eneritz. ¡Gracias, Eneritz! ¡Qué pena que no te tengamos como antes! ¡Qué suerte que te hayamos tenido!

Juan Masiá: Morir y resucitar en Cristo: con cremación y sin tumbas vacías. Ni la cremación impide la resurrección, ni hace falta una tumba vacía para creer en El Que Vive.

Leonardo Boff: El orden político-económico mundial es homicida, biocida, ecocida y geocida. “El sistema está buscando su propio fin trágico. Ojalá la especie humana sobreviva”. “El 1% más rico controla más de la mitad de la riqueza del mundo”.

Koldo Aldai: No sonará órgano en nuestra hora. Esta vez nos falló el Santo Padre. La Iglesia nos va a negar funeral a quienes expresamente hemos pedido que se esparzan nuestras cenizas al llegar la hora.

Enrique Martínez Lozano: ¿Nueva espiritualidad? (III). “Tú no eres nada que puedas observar; tú eres Eso que observa”. Cuerpo, mente, sentimientos, “yo”…, todo ello es objeto de observación. ¿Qué es Eso que observa?

José María Castillo: Aviso para gobernantes: está prohibido jurar el cargo. Le sobraba razón a Flavio Josefo, escritor judío del s. I, cuando aseguraba que nadie debe jurar por Dios, porque nadie tiene derecho a profanar y manchar el nombre divino.

Noticias de alcance. Francisco, en Malmoe: “A los cristianos se nos exige protagonizar la revolución de la ternura”.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

2 Macabeos 7, 1-2 y 9-14. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la ley.

2 Tesalonicenses 2, 15 – 3, 5. Que Jesucristo nuestro Señor y Dios nuestro Padre.

Florentino Ulibarri: ¡No os enredéis! Os creéis sabios, y vais de desatino en desatino. Os dedicáis a poner trabas a quienes se liberan de dogmas y saltan murallas.

Vicky Irigaray: Sembradores de vida. Recordamos a los que sufren a causa de la enfermedad, de la violencia de género, de la falta de trabajo o de pan para comer; que nuestros corazones se estremezcan y despierte nuestra solidaridad.

Anáfora: Religión. Queremos volver al mensaje original de Jesús, a su evangelio, que no es nunca un rito sino una propuesta de vida entregada al prójimo, que no es mirar al cielo sino a la tierra, a sus problemas y a su gente.

Monjas Benedictinas de Montserrat. Domingo 32 del Tiempo Ordinario.

Material multimedia

No estás deprimido, estás distraído. Por Facundo Cabral. “Estás distraído de la vida que te puebla”. Emocionante, profundo y muy motivador video.

Decisiones. En la vida, muchas veces necesitamos cambios para aprender y evolucionar.

Salomé Arricibita: Un Dios de vivos. No quiero ser muerta en vida, no quiero perderme nada… de esa vida prometida, que en ésta empieza… y no acaba.

Aprende a aprender con humildad. Por Jorge Bucay. Porque nadie tiene el monopolio de la verdad, y deberíamos centrarnos en la necesidad de completarnos con la verdad del otro.

Equipo Quiero Ver: Otra vida. Existe otra vida que no conocemos…

La culpa no existe. Jorge Lomar es Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Psicología Transpersonal por la Escuela Superior de Técnicas y Estudios Avanzados de Barcelona. Presidente de la Asociación Conciencia para el Crecimiento Humano. Desde el 2003 facilita talleres y retiros de crecimiento interior, entre los que destacan los talleres de Introducción al Perdón, Perdón Transpersonal, Ecología Mental – Experimentar la Paz y los retiros de silencio de Ecología Mental Avanzada. Sus cursos profundizan en nuevos puntos de vista para abordar la vida, introducen a la meditación, la auto-observación y las relaciones conscientes.

Seguimos dando a conocer una iniciativa muy interesante para renovar la Liturgia. Podéis ver el programa del taller en el Tablón de anuncios.

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Un abrazo,

Inma Calvo

eclesalia@eclesalia.net

dinero.DISTINTAS FORMAS DE “VENDER A LA MADRE”
Declaración de Cristianos para el Tercer Milenio
CRISTIANOS PARA EL TERCER MILENIO*, rbrardi@gmail.com
BUENOS AIRES (ARGENTINA).

ECLESALIA, 25/07/15.- Día tras día la corrupción es sostenida en la agenda pública por una catarata mediática que, aunque muchas veces se nutre de supuestos o de interpretaciones jurídicas amañadas, viene poniendo a la luz graves hechos de corrupción.

Como cristianos no podemos eludir la más llana y absoluta condena a esta relación degenerada entre la política, el poder y el dinero. Esta relación, que reniega de la dignidad del hombre para instalar en su lugar el culto del dinero, se ha manifestado como nunca antes en el sistema capitalista, que acumula y concentra las riquezas robándoselas a los preferidos de Dios y se transforma finalmente, como lo dijera Francisco, en un “proceso de muerte”.

Como cristianos tenemos entonces la obligación de confrontarla sin ambages en todas sus manifestaciones.

La corrupción como cultura

La primera es la obligación de denunciar que la corrupción tiene una similar naturaleza, cualquiera sea el monto de dinero involucrado. La corrupción diaria – la coima, las ventas “en negro”, los empleados no registrados, las escrituras “por menor valor”, la evasión impositiva, y un largo y cotidiano etcétera – sólo se diferencia de la que hoy se condena en los medios por el monto y por que, por la responsabilidad de sus protagonistas, afecta el cumplimiento de un servicio público y la ejemplaridad a la que se encuentran obligados los funcionarios.

La financiación de la política

También debemos denunciar la corrupción destinada a alimentar “la caja” de los partidos políticos. Esta forma de financiación de la política, de la que no parece haberse privado ningún gobierno en el último medio siglo, no sólo es condenable en sí misma sino también porque hace imposible evitar que se generen o toleren negocios particulares. En este sentido será imprescindible seguir avanzando hacia mecanismos legales de financiación de la política que equiparen las posibilidades de todos y que sean, además de transparentes, férreamente controlados, por las instituciones y la opinión pública.

Toda la corrupción

Pero fundamentalmente estamos obligados a condenar toda la corrupción y no sólo la del adversario político, como ocurre hoy con mucha frecuencia.

Como dice Francisco a la “Madre Patria no se la vende”, pero a la Patria se la vende no sólo con coimas, sobreprecios y “retornos”, sino también con “decisiones de política económica” diseñadas para permitir enormes transferencias de ingresos a favor de los poderosos, para facilitar la fuga de dinero “negro” a los paraísos fiscales, promover la inversión en títulos nacionales con intereses usurarios, desgravar a la especulación financiera y otorgar “amnistías” a quiénes evaden impuestos. A la patria se la vende también habilitando el saqueo de los recursos naturales no renovables o explotaciones con fuerte impacto ambiental.

Es por eso que los cristianos también estamos obligados a romper con el “monopolio del sentido” impuesto por los principales medios y conseguir que esas formas espurias de transferencias de ingresos en detrimento de la Madre Patria y de los pobres, salgan del limbo técnico en que se encuentran y comiencen a ser llamadas como lo que son: actos de corrupción y verdaderos “procesos de muerte” contra los más débiles.

Sumamos nuestras oraciones y nuestro compromiso con la construcción de una patria sostenida en la solidaridad con las víctimas del sistema, la lucha contra la injusticia social y el ejercicio responsable del poder.

*Rodolfo Luis Brardinelli, Rodolfo Briozzo, Angel Bruno, Ana Cafiero, Eduardo Casado Sastre, Cristina Domeniconi, Miguel Ángel Ferrara, Alicia Ladrón de Guevara, Luis Miraldi, Hernán Patiño Mayer, Rogelio Ponsard, Portillo Fernando

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eclesalia@eclesalia.net

f300x0-8792_8810_0NADA NUEVO BAJO EL SOL
PATRICIA PAZ, ppaz1954@gmail.com
BUENOS AIRES (ARGENTINA).

¡Sálvanos Señor, porque ya no hay gente buena,
Ha desaparecido la lealtad entre los hombres!
No hacen más que mentirse unos a otros,
Hablan con labios engañosos y doblez de corazón.
(Salmo 11, 2-3)

ECLESALIA, 08/07/16.- Podríamos decir, frente a estos versículos del salmo, lo mismo que el autor del Eclesiastés, “No hay nada nuevo bajo el sol”, no hemos cambiado demasiado, seguimos siendo desleales unos con otros, la mentira está a la orden del día. Decimos una cosa y hacemos otra. La política lleva la delantera pero la misma está avalada por una ciudadanía ávida de consumismo que se olvida del bien común. Cada cual protege su propia “parcela” aunque esto signifique profundizar las injusticias que podemos ver a lo largo y a lo ancho del mundo. Somos incapaces de cuidarnos mutuamente, cerramos nuestras puertas al hermano por miedo, por egoísmo, por avaricia. Valen más nuestras pobres posesiones materiales que el bienestar y la vida de tantos.

Muchos dirán que hemos avanzado enormemente en las últimas décadas, sacando a millones de la pobreza. Y en cierto modo es verdad, pero si aceptamos que estamos viviendo un tiempo de posibilidades nunca antes visto, los resultados son pobres. Hoy estamos en condiciones de dar de comer a toda la población mundial, y sin embargo hay muchos que tienen hambre. Tenemos millones de desplazados que no encuentran un lugar donde vivir. Se cierran las fronteras y hay muchas personas que viven como ilegales en las naciones más ricas y desarrolladas o en campos de refugiados donde se sobrevive en condiciones infrahumanas. Nos hemos convertido en una sociedad de consumo cuyo único incentivo es el tener. Lograr el desarrollo armónico de nuestras comunidades no parece estar en el radar de nuestra felicidad. Convivimos con la inequidad y la miseria como algo natural. Nos hemos desconectado de nuestra propia naturaleza humana y de la Creación en general. Sacrificamos en el altar del consumo el futuro de nuestros propios hijos y del planeta todo.

Muchos cristianos, y hablo de nosotros porque es lo que conozco, vivimos la vida por carriles paralelos que raramente se entrecruzan. Para este domingo el Evangelio nos propone la lectura del Buen Samaritano. En esto todavía estamos como el maestro de la ley, seguimos sin saber quién es nuestro prójimo, o mejor dicho lo sabemos perfectamente, pero nos hacemos los distraídos. El Evangelio con su simpleza es de una enorme claridad. No hay nada que agregar y la respuesta de Jesús es hoy de una vigencia increíble. Parece que en esto tampoco hemos cambiado demasiado. Jesús, que era un gran maestro, engloba en su respuesta varios problemas a la vez. La indiferencia del sacerdote y del levita, ambos relacionados con el culto y el templo, frente a la misericordia del extranjero nos debería de decir muchísimo hoy a nosotros. ¿Será posible que sigamos justificando el sufrimiento de tantos con argumentos económicos, políticos, religiosos?

No podemos decirnos cristianos y vivir en la indiferencia frente al hermano necesitado. No podemos seguir dejando que el miedo nos divida, nos enfrente, ni que la codicia nos anestesie frente a las necesidades de los más débiles. Nuestros carriles tienen que juntarse. Vivir el Evangelio es algo concreto, difícil, que nos obliga a mirar al prójimo como miraba Jesús. Y este prójimo no es el que nos queda cómodo, sino que es el que la vida nos pone por delante. Es alguien concreto que se encuentra tirado al costado del camino. Es quien me interpela haciendo que yo me pregunte si mi forma de vida no es en parte responsable por las injusticias, y la degradación de la naturaleza. Hoy podríamos repetir con el apóstol Santiago: “Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras te mostraré mi fe” (Sant 2, 18b). Decir que amamos a Dios mientras le damos la espalda al hermano es una hipocresía. Al igual que el Samaritano, silenciosamente, nuestra vida tiene que ponerse al servicio del Reino, y entonces sí, sin necesidad de proclamarlo, mostraremos al mundo nuestro amor a Dios (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 10/06/16.- Radical viene de raíz en el sentido que afecta a la parte esencial de una cosa de una manera total o completa. En el terreno político, la RAE define como radical a quien pretende reformar total o parcialmente el orden político, científico, moral y aun religioso. Sin embargo, Rajoy y otros como él utilizan mucho esta palabra pero como adjetivo peyorativo para desprestigiar a los rivales, como sinónimo de extremistas, irresponsables y totalitarios. A pesar de que en la semántica del idioma castellano, no haya rastro negativo de este término.

Pero entiendo muy bien a Rajoy y a los que piensan como él porque necesitan desacreditar a las verdaderas posturas radicales que buscan el fondo de las cosas para cambiar aquello que es injusto y no funciona. Por ejemplo, la distribución de la renta en este sistema neoliberal cada vez más intervencionista en la política democrática.

Hace unos días, el Instituto Nacional de Estadística publicaba una encuesta sobre la evolución de la renta en el Estado. Lo más grave, es que los datos evidencian con claridad el desigual reparto generacional en los costes del descenso del nivel de vida. Lo que nos lleva a otra cuestión: la sostenibilidad del sistema de pensiones, al que además el gobierno mariano ha desfondado la hucha ahorrada en anteriores legislaturas.

El problema aparece cuando se quiere vender el crecimiento del PIB sin poner el acento en la desigualdad injusta de la renta; y la denuncia no viene no solo de los “radicales” que Rajoy despacha despectivamente, sino de otros radicales a los que él y sus amigos neoliberales no se atreven a desprestigiar, de momento: El secretario general de Cáritas, Sebastián Mora, ha denunciado los datos “obscenos” sobre el aumento de la desigualdad en España. “Es inaceptable que exista una desigualdad tan grande, porque “millones de familias que quedan orilladas” y además, “se degrada la democracia”. Ha pedido a los gobernantes que afronten con urgencia el problema de la fiscalidad pues España “no tiene una fiscalidad redistributiva que genere igualdad”.

Ante la desigualdad, Cáritas propone una renta mínima para entre 500.000 y 600.000 hogares españoles que no perciben ningún ingreso. “Es algo asumible”, aseguran. Suiza parece que también se radicaliza yendo a la raíz del problema: debate implantar una renta mínima universal a todos sus ciudadanos, justo por encima del umbral de pobreza en aquel país. Nosotros estamos bastante radicalizados hace tiempo con nuestras RGI y la RIS navarra.

El Papa por su parte, es un radical de libro cuando dijo no a la “economía de la exclusión y de la iniquidad” y pidió (en febrero 2016) renunciar a la autonomía de los mercados y atajar la desigualdad. Para que la economía deje de “matar” y marginar a los pobres (sic). Por tanto, son dos discursos paralelos lo que produce escozor en quienes huyen de la verdadera radicalidad y se disfrazan de sensatos y prudentes; no paran de repetir la recuperación económica de España y de su papel de locomotora de Europa obviando, claro, los datos de grave desigualdad, deuda y déficit público. La realidad es que solo aumenta la desigualdad social por los efectos devastadores de la crisis económica, sino la pobreza.

Este mismo año, la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN), de la que forman parte organizaciones radicales como Cáritas, Cruz Roja y la Once, dieron a conocer el dato del indicador europeo AROPE, que combina la renta con el consumo y el empleo: más de 12,8 millones de personas (27,3%), se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, con dificultades para alimentarse adecuadamente. No nos engañemos, la manipulación sostenida de la realidad esconde una falta de voluntad para acabar con la desposesión de los derechos más básicos de las personas. Si a esto añadimos “lo” de los refugiados, sobra indiferencia globalizada y falta verdadera radicalidad. También en nosotros, los católicos (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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tibherine21 de mayo (1996-2016)
CARTA A LOS 7 MONJES DE TIBHIRINE
Celebración 20º aniversario de su muerte
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 23/05/16.- Queridos hnos. monjes de Tibhirine (Christian, Christophe, Luc, Celestin, Paul, Michel y Bruno):

Durante muchos años vuestro testimonio como comunidad de monjes cristianos en un país musulmán fue silencioso: compartir vuestra vida de oración, trabajo y acogida, atentos a vuestros vecinos y a quienes se acercaban a la hospedería del monasterio. Pero también compartíais el sufrimiento y la inquietud que generaba la violencia que azotaba Argelia en aquellos años, junto a la gente sencilla del pueblo. Como otros muchos religiosos y religiosas que optaron por permanecer aún sabiendo que el precio podía ser el que, finalmente, pagasteis.

Tras vuestro secuestro y muerte, en 1996, y en los años siguientes, a muchas personas en el mundo fue llegando, de una forma casi subliminal… (¿será esto el soplo del Espíritu que no hay quien lo pare?) vuestro testimonio. Se ha esparcido silenciosamente a modo de semillas dormidas bajo tierra, que en la explosión de la primavera se convierten en plantas magníficas, con hojas y flores, distribuyendo el polen de vuestra vida vivida con coherencia, discernimiento y opción comunitaria.

En 2011, la película “DE DIOSES Y HOMBRES” recogía con dignidad, dureza y belleza lo que fueron los últimos tres años de vuestras vidas. Y este acontecimiento os puso en medio del mundo para quien quiera recoger el mensaje de no-violencia, cercanía interreligiosa en la vida desde lo sencillo, desde la oración, desde la ayuda al otro, ya sea cristiano, musulmán o quien se acerque necesitado.

En los tiempos que corren se necesita urgentemente “escucharos” de nuevo. Será a través de lo que dejasteis escrito, como el Testamento de Christian, abierto el 25 de mayo de 1996, en la fiesta de Pentecostés; los libros y textos de muchos de vosotros y los testimonios de quienes os conocieron en persona: también vuestros vecinos y amigos musulmanes; las personas con las que compartíais diálogo interreligioso desde el respeto y los sencillos detalles de la vida.

Y también, como le pasó al San Pablo, los que de alguna forma quedamos “tocados” por vuestra vida, aún sin conoceros personalmente, poniéndonos en marcha para ayudar a que la semilla de Tibhirine siga siendo fecunda para la vida de la Iglesia y, muy especialmente, del mundo en este convulso tiempo en donde tenemos que mirarnos en vuestro espejo, para identificar al hermano más allá de la densa bruma de la violencia; con mirada certera, sin caer en el desprecio globalizado. Una filigrana de la que sois maestros y mucho tenemos que aprender.

He escrito en otras ocasiones sobre lo recibido a través de vuestro testimonio y, como siempre, creo que debo callar y nuevamente dar la palabra a Christian que, en su Testamento, dice todo lo que hay que decir y en primera persona (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Me uno a su despedida: ¡Amén!… ¡In Shallah!

 Mari Paz López Santos

 

Cuando un A-Dios se vislumbra…

Si me sucediera un día –y ese día podría ser hoy–
ser víctima del terrorismo que parece querer abarcar en este momento
a todos los extranjeros que viven en Argelia,
yo quisiera que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia,
recuerden que mi vida estaba ENTREGADA a Dios y a este país.
Que ellos acepten que el Único Maestro de toda vida
no podría permanecer ajeno a esta partida brutal.
Que recen por mí.
¿Cómo podría yo ser hallado digno de tal ofrenda?
Que sepan asociar esta muerte a tantas otras tan violentas
y abandonadas en la indiferencia del anonimato.
Mi vida no tiene más valor que otra vida.
Tampoco tiene menos.
En todo caso, no tiene la inocencia de la infancia.
He vivido bastante como para saberme cómplice del mal
que parece, desgraciadamente, prevalecer en el mundo,
inclusive del que podría golpearme ciegamente.
Desearía, llegado el momento, tener ese instante de lucidez
que me permita pedir el perdón de Dios
y el de mis hermanos los hombres,
y perdonar, al mismo tiempo, de todo corazón, a quien me hubiera herido.
Yo no podría desear una muerte semejante.
Me parece importante proclamarlo.
En efecto, no veo cómo podría alegrarme
que este pueblo al que yo amo sea acusado, sin distinción, de mi asesinato.
Sería pagar muy caro lo que se llamará, quizás, la “gracia del martirio”
debérsela a un argelino, quienquiera que sea,
sobre todo si él dice actuar en fidelidad a lo que él cree ser el Islam.
Conozco el desprecio con que se ha podido rodear a los argelinos tomados globalmente.
Conozco también las caricaturas del Islam fomentadas por un cierto islamismo.
Es demasiado fácil creerse con la conciencia tranquila
identificando este camino religioso con los integrismos de sus extremistas.
Argelia y el Islam, para mí son otra cosa, es un cuerpo y un alma.
Lo he proclamado bastante, creo, conociendo bien todo lo que de ellos he recibido,
encontrando muy a menudo en ellos el hilo conductor del Evangelio
que aprendí sobre las rodillas de mi madre, mi primerísima Iglesia,
precisamente en Argelia y, ya desde entonces, en el respeto de los creyentes musulmanes.
Mi muerte, evidentemente, parecerá dar la razón
a los que me han tratado, a la ligera, de ingenuo o de idealista:
“¡qué diga ahora lo que piensa de esto!”
Pero estos tienen que saber que por fin será liberada mi más punzante curiosidad.
Entonces podré, si Dios así lo quiere,
hundir mi mirada en la del Padre
para contemplar con El a Sus hijos del Islam
tal como El los ve, enteramente iluminados por la gloria de Cristo,
frutos de Su Pasión, inundados por el Don del Espíritu,
cuyo gozo secreto será siempre, el de establecer la comunión
y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias.
Por esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos,
doy gracias a Dios que parece haberla querido enteramente
para este GOZO, contra y a pesar de todo.
En este GRACIAS en el que está todo dicho, de ahora en más, sobre mi vida,
yo os incluyo, por supuesto, amigos de ayer y de hoy,
y a vosotros, amigos de aquí,
junto a mi madre y mi padre, mis hermanas y hermanos y los suyos,
¡el céntuplo concedido, como fue prometido!
Y a ti también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías.
Sí, para ti también quiero este GRACIAS, y este “A-DIOS” en cuyo rostro te contemplo.
Y que nos sea concedido reencontrarnos como ladrones felices
en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío.
                                                                                                      ¡AMEN! IN SHALLAH!

          Argel, 1 de diciembre de 1993
Tibhirine, 1 de enero de 1994

Christian.+

 

 

 

sxan295‘ALGO EN SUS OJOS LES IMPEDIA RECONOCERLO’
A propósito de Lucas 24,16
MAGDALENA BENNÁSAR OLIVER, espiritualidadcym@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 18/04/16.- El texto viene precedido y seguido de expresiones sobre conversaciones y discusiones… algo demasiado frecuente en nuestro modo de relacionarnos. Hablamos y discutimos, pero ¿nos enteramos?

El misterio de la Vida, en todo el cosmos desde la persona de Jesús, se está manifestando delante de nuestros ojos. Estos ojos que miran y van descubriendo chispas de eternidad, de amor gratuito, de belleza renovada cada primavera, de sentimientos compasivos que transforman una mirada dura y crítica en una mirada llena de bondad que se concreta con gestos de generosa hospitalidad.

Algo en sus ojos les impedía reconocerlo. Miraban para otro lado, como nosotros cuando no sabemos ver lo que hay de verdad. Porque, ¿qué hay que ver? ¿De qué se está hablando?

Intuyo con tristeza que para muchos cristianos y cristianas este tiempo de Pascua se queda un poco sin chispa por falta de descubrir experiencias pascuales en nuestra propia vida. Siempre ha sido más popular la cuaresma que el tiempo de pascua. Esta realidad es indicativa de que nos es difícil la mirada de fe, ya que asumir el dolor y la muerte es inevitable, pero abrirnos al Espíritu y navegar a su impulso, es harina de otro costal.

El Evangelio nos narra experiencias de personas para que, desde su experiencia podamos comprender y vivir la nuestra.

Para las personas que queremos más sólo hay una receta: ponernos en camino, y si lo estamos, seguir caminando porque el paisaje cambia continuamente y aunque nos parezca conocido no es el mismo.

Algo en nuestros ojos nos impide re-conocerlo, conocerlo de nuevo hoy, desde nuestra situación y realidad vital. Desde la situación política y social. Desde los forros del alma a las capas del cosmos que están pendientes de cuidar y proteger la vida. Nuestra vida y la vida de todo.

Te propongo que te adentres en el silencio, si quieres, y desde ahí, te dejes guiar.

El silencio es el alimento de toda vida. Es donde se gesta la vida. Tanto es así que cuando entras en un bosque se te invita a callar para respetar la gran orquesta del silencio, donde cada uno realiza su tarea y en una armonía total recrean, sin saberlo, la belleza, el oxígeno, la energía, sin lo que la vida no existe.

Pero el silencio va más allá de capacitar para la vida. El silencio es la vida, porque es el cordón umbilical que nos une con Dios y desde Él con el universo.

Algo en sus ojos-oídos, les impedía reconocerlo. ¡Claro! Las habladurías, las interpretaciones, los miedos proyectados…

Jesús es el varón del silencio. Y tiene un secreto para desearlo, buscarlo, pasar sus noches sumergido en él. El silencio de Jesús no es un respirar vacío o la repetición de un mantra… lo que puede o no ayudar. El silencio de Jesús es silencio porque está habitado.

Su silencio es posible porque es experiencia de amor. No es ausencia y soledad. Es presencia y vida. Tal vez inexplicable. Tal vez incompresible e inefable, o sea, imposible de explicar en palabras.

El silencio de Jesús, y el nuestro, es una experiencia de amor. ¿Puedes explicar el amor que tú sientes con palabras acertadas? Posiblemente sean vanos esfuerzos para explicar una realidad que te envuelve pero que siempre que la quieres expresar, dices más sin decir que diciendo.

Pues eso es el silencio. Y ya me callo. Te invito a “sentarte y sentirte para que le puedas escuchar en el silencio y en silencio”

Algo en su corazón les permitía experimentarlo cuando en silencio “cogió el pan, se lo dio y desapareció, dejándoles en un silencio, lleno de ausencia-presencia”. ¡Cosas del Resucitado!

¡Estate atenta! Posiblemente también te esté ocurriendo si te quedas en su silencio (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

¡Feliz tiempo de Pascua!

mahoukaramelo265“PADRE, QUE TODOS SEAN UNO” (Jn 17,21)
CARMEN HERRERO, Fraternidad Monástica de Jerusalén, soeurcarmen@gmail.com
ESTRASBURGO (FRANCIA).

ECLESALIA.- 25/01/16.- Estamos celebrando el octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos, que desde el año 1908 se viene celebrando del 18 al 25 de enero. Esta fecha se ha ido constituyendo en una cita anual que, los cristianos de distintas confesiones, nos damos para orar por la unidad de la Iglesia de Cristo. Es de Cristo de donde brota la unidad de la Iglesia, por ello cuanto más vivimos de Cristo y en Cristo, más cerca estamos los unos de los otros.

Este año, han sido los cristianos de Letonia, quienes han preparado las celebraciones para esta semana de oración por la unidad, invitándonos a reflexionar sobre la grandeza del bautismo, que nos lleva a tomar conciencia de nuestra vocación común. El texto de la primera carta de Pedro,Destinados a proclamar las grandezas del Señor” (1Pe 2,9), ha sido escogido como el lema de esta Semana de Oración por la Unidad. Todos los cristianos estamos llamados a proclamar las grandezas de Dios, como sal y luz que den alegría al mundo e ilumine las oscuridades de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

La idea fundamental que se quiere transmitir con el texto bíblico: “destinados a proclamar las grandezas del señor” (cf. 1 Pe 2,9), es que todos los bautizados, formando parte de diferentes Iglesias y comunidades eclesiales, compartimos la misma vocación a proclamar las grandezas del Señor y la misma llamada a la santidad.

Durante esta semana, los cristianos que profesamos una misma fe en Jesucristo, Dios y hombre verdadero, nos unimos y reunimos en oración para pedir la unidad de la Iglesia de Cristo. Orar por la Unidad es una exigencia, bautismal y evangélica que expresa el deseo de Jesús: “Padre, que todos sean uno, para que el mundo crea” (Jn 17,21). La oración es la expresión del ecumenismo espiritual, que está al alcance de todos, el cual estamos llamados a vivir, con la certeza de que la oración y la fe mueven montañas y hacen avanzar la unidad de los cristianos.

La división entre los cristianos es un gran cuestionamiento y responsabilidad. Es urgente, pues, que tomemos conciencia del pecado comunitario como es la división. La división entre los cristianos es un escándalo para el mundo no creyente y causa del ateísmo moderno. La división que existe entre las diferentes confesiones cristianas aleja a muchos hombres y mujeres de la fe en Cristo y en su Iglesia. La división es de una gran responsabilidad para quienes profesamos una misma fe en Cristo. Ella es un gran obstáculo para el anuncio del Evangelio. El mundo no puede creer que seamos discípulos de Cristo viéndonos tan divididos, tan alejados los unos de los otros, y hasta condenándonos los unos a los otros; pensando que nuestra Iglesia es la única que posee la verdad plena; y desde esta certeza nos atrevemos a condenar a los hermanos que profesan la misma fe en Cristo. El ecumenismo nos llama a la conversión constante, sin conversión y cambio de mentalidad, la unidad no será posible. La unidad no se realiza en la disciplina y decretos, si bien son necesarios; sino en el corazón, en la inteligencia de la fe y profundidad del amor de unos con otros.

Siendo una realidad que la división existente, no hemos de desanimarnos y si que hemos de reconocer todo lo que se ha avanzado en este camino de acercamiento de unas confesiones con otras; realizando proyectos pastorales y sociales conjuntos, que hace un siglo eran impensables de soñar. Por ello, damos gracias a Dios con el deseo renovado de seguir trabajando y orando para que la unidad de la Iglesia de Cristo sea cada día más real y visible.

Sin ignorar la división existente y el dolor que supone el no poder compartir juntos la eucaristía, no nos quedemos tan sólo en lo que nos separa, sino que tratemos de avanzar en aquello que nos une. Y potenciando lo que ya nos une, poco a poco, se irán clarificando y desapareciendo los obstáculos que nos separan; como dice el papa Francisco: “vivamos la unidad de las Iglesias reconciliadas”.

El Papa Francisco insiste a tiempo y a destiempo para crear una cultura de unidad, de comunión, de familia universal; como fue el deseo de Dios Padre desde el principio de la Creación. Los gestos del papa Francisco hablan por sí solos. ¡Aprendamos! Él hace todo cuanto puede, para derribar los muros de separación y crear lazos de acercamiento, de conocimiento mutuo y de amistad; y así poder avanzar en este proceso de diálogo teológico y eclesiológico que faciliten la unidad visible, tan necesaria para nuestro mundo roto y en continuo conflicto.

Quienes compartimos un mismo bautismo, estamos llamados a vivir la unidad, a trabajarla, primero en nosotros mismo, para luego ser instrumentos de unidad, al interior de nuestra propia familia, comunidad parroquia y a nivel de la Iglesia universal  (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Quiero terminar con una oración:

Dios y Padre de todos, que nos has enviado a tu Hijo, nacido de una mujer, para redimir a la Humanidad, para hermanarnos unos con otros, para enseñarnos el camino del amor, de la paz y la unidad.

Jesús, con tu vida y ejemplo, nos ha mostrado el camino a seguir, pues, tú mismo eres el Camino que conduce al Padre de todos los creyentes.

Cristo, con tu resurrección nos has dado a todos una nueva vida, llena de esperanza, de gozo y de luz.

Que tu resurrección, oh Cristo, nos ayude a quitar las piedras de nuestras divisiones, a salir de la oscuridad de nuestros sepulcros, para convertirnos en Luz para este mundo tan necesitado de ella; en Sal que de sabor y despierte el deseo de escudriñar las Santas Escrituras, tu Palabra, donde realmente aprendemos a conocerte, y conociéndote amarte y amándote también amar a nuestros hermanos.

Que desde la fe en tu resurrección, piedra angular de nuestra unidad, formaremos todos unidos un mundo mejor, un mundo donde cada persona sea reconocida, respetada y amada en lo que ella es: hija e hijo de Dios.

Te pedimos la unidad del corazón y de la inteligencia de la fe, y desde esta unidad seamos piedras vivas en la construcción de tu Iglesia, para que ella aparezca ante el mundo lo que realmente es: Santa e Inmaculada, sin fisura ni mancha alguna. Concédenos, Señor, la gracia de embellecer, con nuestra vida, a nuestra Madre la Iglesia, en lugar de crearle arrugas y manchas que empañan su Esplendor y Belleza con nuestra de sus hijos y hermanos. Amén

50 en el 2015VATICANO II, EN EL 50 ANIVERSARIO DE SU CLAUSURA
KAREN CASTILLO, karencastillom@hotmail.com
MÉXICO.

ECLESALIA, 18/11/15.- Muchas fueron las voces que hablaron en Vaticano II, diversas las posturas y plurales los temas que se abordaron; sin embargo, una sola y clara fue la presencia del Espíritu que al ver la ventana abierta, decidió entrar con gran fuerza para hacerse sentir y provocar una reflexión capaz de renovar nuestro ser y quehacer como Iglesia.

Hoy, a 50 de la clausura de este gran acontecimiento, los textos siguen siendo un espacio de encuentro y descubrimiento de cómo seguir a Jesús en el mundo. Un mundo que sin duda nos coloca ante un gran número de retos sociales, pero también una Iglesia que quiere ser signo del amor de Dios a todo ser humano asumiendo estos retos y transformando la realidad.

En el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC), como Institución comprometida con la reflexión socio-eclesial, hemos preparado un evento para profundizar en los contenidos de algunos documentos que emanaron de este Concilio, a la vez que deseamos actualizar y renovar sus aportes en la sociedad actual.

Para ello hemos invitado al Dr. Santiago Madrigal, SJ, quien es especialista en el tema y nos recuerda que, entre las grandes riquezas del Concilio, sus documentos han sentado las bases para el despliegue de la eclesiología de comunión, para el avance en el ecumenismo, para el desarrollo de una teología más bíblica, para el redescubrimiento de la teología del laicado y de la misión.

Además tendremos diferentes mesas de diálogo: una para analizar la constitución pastoral Gaudium et Spes; una en la que participarán representantes de diversas tradiciones religiosas para abordar la DignitatisHumanae; y una sobre las concreciones de la opción preferencial por los pobres en la Iglesia de México, desde la pastoral urbana, la pastoral indígena y la pastoral con migrantes (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

¡Te invitamos a enriquecer este espacio con tu participación!

Se llevará a cabo del 24-26 de noviembre, de 17:30-20:30 hrs. en las instalaciones de IMDOSOC. Tendrá un costo de 500 pesos por los tres días o 200 por día.

Para más informaciónrelaciones.publicas@imdosoc.org  /  promoción@imdosoc.org

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El arte de hacer posible el ideal

Publicado: 9 noviembre, 2015 en REFLEXIONES
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Mundo en la caraEL ARTE DE HACER POSIBLE EL IDEAL
PEDRO ZABALA, pezabala@ono.com
LOGROÑO.

ECLESALIA, 09/11/15.- A la conocida expresión “el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”, añade Carlos Díaz “también la ausencia de participación en el poder corrompe siempre”. En primer lugar, claro, a quienes impiden u obstaculizan que los ciudadanos puede participan en el poder, porque mermaría el suyo. Pero también, y esto se olvida, a quienes abdicando de su condición de ciudadanía, se refugian egoístamente en su vida privada, como si la política no fuera con ellos; o porque de forma cínica sostienen que los problemas sociales no tienen solución o porque alientan las variadas formas de caudillismo, esperando que el salvador o salvadores de la Patria hallen el remedio a todos los males. También están los que cobardemente no se atreven a enfrentarse con los tiranos que les privan de sus derechos ciudadanos.

Por escrúpulos puristas hay quienes desisten de participar en política, para no mancharse con la podredumbre que inevitablemente la corroe. Quienes así actúan olvidan que, como recuerda Teófilo González, “el hombre sólo puede mantener sus manos limpias, al precio de tenerlas vacías, y que tenerlas vacías es ya un modo de tenerlas manchadas”.

Cuando las personas responsables afrontan la decisión de participar en la vida pública, son muchos y variados los ámbitos que se abren para la acción: vecinal, cultural, cívico, organizaciones profesionales…y los partidos políticos. Deben hacerlo con el ánimo de servir al bien común, en forma inteligente y eficaz. Lógicamente con una pluralidad de posibilidades en cada uno de eso ámbitos, como corresponde a una sociedad democrática y no totalitaria. Pronto se darán cuenta de que a su lado se van a encontrar con otras personas, que olvidan la vocación de servicio al Bien Común, y buscan su provecho individual en un carrerismo de trepas, que desgraciadamente, se dan en todos los grupos. ¿Cómo evitarlo, pues además son proclives a ser corrompidos y apoyados por grupos de presión?. Sólo la transparencia y el control desde las bases de las organizaciones pueden disminuir el riesgo. Pero mientras el caudillismo y el control jerárquico de los dirigentes ahoguen la libertad interna, la ponzoña de ese mal dominará el sistema.

La democracia que hoy conocemos tiene muchas taras que la lastran. Una de ellas, muy grave, el intento de los partidos políticos de acaparar monopolísticamente toda la vida pública. Lo hacen por varias vías: coartando la creación o el desarrollo libre de las organizaciones de la sociedad civil; y otras más sofisticadas, como: creando unas para que sean correo de transmisión de sus intereses a las que favorecen descaradamente o comprando con subvenciones generosas a las que no lo controlan para que no alcen críticas a su gestión

Hay una pregunta mal resuelta que cuestiona la amplitud de la libertad de opciones. ¿No debe haber ningún límite o la democracia debe prohibir a quienes intentan destruirla, a quienes pretenden acabar con la libertad de los demás, a quienes predican la discriminación de los diferentes o incitan al odio contra ellos?. Ni los medios justifican los fines, ni los fines hacen buenos cualesquiera medios. La respuesta no puede ser teórica, sólo cabe atenerse a la prudencia y establecer reglas consensuadas mayoritariamente, con las debidas garantías jurisdiccionales. Pero desde luego, más allá de las libertades de expresión y asociación, la comisión de hechos que atenten contra la dignidad, la vida, o la libertad de las personas, deben ser sancionada con todo el peso de ley y sus responsables, individuales o grupales, llevados ante los tribunales.

La política, además de una noble tarea, es todo un arte. El arte de hacer posible el ideal. Por ello, no cabe en ella ni el voluntarismo ciego de quien crea que desde el Boletín Oficial del Estado se puede cambiar la realidad de la noche a la mañana, o de quienes se refugian en un cómodo quietismo a la espera de que el tiempo o la divina Providencia arregle los problemas.

Pero también en la esfera pública como en la privada, se precisan corazones en paz. Personas que saben que para implantar la justicia, necesitan ser justas ellas mismas primero. Personas que respetan a las personas, sea cual fuere su ideología, su condición social, su identidad u orientación religiosa, sexual, étnica… Que no mal dicen sino que emplean el lenguaje para bien decir… Personas capaces de poner a las personas concretas por encima de las ideologías, de ver a quienes no comparten sus puntos de vista no como enemigos, sino como rivales, dotados de tan buena voluntad como ellas, para intentan resolver los problemas de la comunidad. Personas que buscan la verdad y la justicia, no empleando el lenguaje para manipular o engañar, no cegados por el sectarismo. Capaces de reconocer sus errores y de llegar a acuerdos en beneficio de los más necesitados. ¿Conocemos a muchas personas de esta categoría?. ¿No son los verdaderos demócratas, los auténticos ciudadanos, aquellos seguidores de Jesús que ejercen la virtud de la caridad en el terreno de la política?… (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).