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madreNI DA LARGAS, NI PASA DE LARGO II
YOLANDA CHAVES, yolachavez66@gmail.com; MARI PAZ LÓPEZ SANTOS,pazsantos@pazsantos.com; PATRICIA PAZ, ppaz1954@gmail.com
LOS ÁNGELES; MADRID; BUENOS AIRES.

ECLESALIA, 11/09/17.- Tampoco pasó de largo cuando una mujer cananea se postró a sus pies y le pidió que expulsara el demonio que atormentaba a su hija. Llama la atención, y escandaliza la respuesta de Jesús: “No está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros” (Mt 15, 26). La respuesta de la mujer no se hizo esperar: “Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños” (Mt 15, 27).

Jesús se abre al diálogo reconociendo en ella su perseverancia y su admirable capacidad de argumentación, reflejo de una entera confianza y conocimiento del contundente argumento que utiliza para convencerle que la atendiera, aun si esto significaba romper con los prejuicios culturales y religiosos de ese momento.

La mujer le ha dado a Jesús la oportunidad de mirarse en el tú diferente, y en el intercambio mutuo han construido una realidad nueva que los trasciende a ambos. Jesús ha asumido de manera real y concreta la responsabilidad de configurar su proyecto, afirmando el protagonismo de las mujeres e incluyendo a los gentiles (Elisa Estévez López, “Mediadoras de sanación”. Pág. 300.)

A diferencia de muchos otros diálogos, aquí Jesús no se queda con la última palabra, el argumento de la mujer le abre los ojos acerca de la universalidad de su ministerio y de cómo todos podemos disfrutar de la abundancia del Reino, que no se agota en ninguna religión y en ningún pueblo, sino que es un don para todos, sin distinción.

La confianza de la madre cananea reclama de Jesús una apertura al diálogo, con la misma seguridad de Abraham (Gn. 18:16-21) y Moisés (Ex. 33:13) certidumbre que es reflejo de una profunda fe en Dios y en el caso de ella, en el «Hijo de David», el mismo que irónicamente había sido rechazado en las ciudades (11:20-24), por los dirigentes que permanecían aferrados a su centro de poder.

¿Por qué nos extraña? En Jesús hasta la manera de irrumpir en la historia de la humanidad fue distinta; unas “mujeres que se inventan salidas” (Mercedes López Torres, “Mujeres que se inventan salidas” <Mateo 1,1-17>) fueron estratégicas para su venida al mundo, no es extraño que recurra a otra mujer “escandalosa” como la cananea, una vida hambrienta, para demostrarnos que solamente la fe profunda logra evidenciar la realidad del Reino de los cielos.

Decíamos que en los relatos bíblicos hasta los silencios hablan, y descubrimos que en el silencio de Jesús como primera respuesta al reclamo de la cananea, él pareciera estar ausente (¿dormido?) sin embargo, espera a que su comunidad, sus discípulos le pidan que hable, que la atienda, que calme esa tormenta en el mar (Mt. 8:23-27) de hostilidades físicas, malditas y demoníacas entre Israel y sus enemigos gentiles, y él lo hace “reduciendo la borrasca a susurro y enmudeciendo el oleaje del mar” (Sal. 107:29

Casi lo veo preguntando a los discípulos: ¿”Están seguros de lo que me piden”? Y tras su respuesta, libera a la hija de la madre cananea, de los odios ancestrales demoníacos con esta expresión final:

«Mujer, grande es tu fe! Que se cumpla tu deseo». (Mt 15, 28ª)

Podríamos traducir este episodio a los tiempos actuales, porque la liberación de la hija de la cananea representa, de alguna manera la liberación de todas las mujeres, y la universalidad del Reino nos remite a la superación de las exclusividades religiosas para convertirnos en un solo Pueblo que a través de diferentes “ventanas” va buscando la Presencia Divina dentro de sí mismos y para sus comunidades.

También podemos leer aquí la relevancia que tenía para Jesús la palabra de la mujer, quien se convierte en maestra del Maestro. Esto nos debería hacer reflexionar acerca del lugar que la Iglesia les ha dado a las mujeres a través de los siglos. Estamos viviendo un tiempo bisagra en la humanidad, donde lo femenino emerge con fuerza para equilibrar siglos de patriarcado. Este movimiento no tiene vuelta atrás y creo que va a significar un salto de calidad en las relaciones humanas. La Iglesia puede leer “los signos de los tiempos” o encerrarse en sí misma de manera defensiva y resistir, o potenciar con sus enseñanzas y sus acciones un cambio que la humanidad está necesitando con urgencia. Esto último la pondría en sintonía con las enseñanzas y acciones de Jesús, que ya hace más de dos mil años nos mostró el camino. Ojalá que así sea (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

NI DA LARGAS, NI PASA DE LARGO I el 08/09/17

 

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Emancipación religiosa

Publicado: 23 junio, 2017 en REFLEXIONES
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s46EMANCIPACIÓN RELIGIOSA
JOSÉ Mª RIVAS CONDE, CORIMAYO@telefonica.net
MADRID.

ECLESALIA, 23/06/17.- Al calificar de “universal” la imposibilidad de sancionar con pena eterna los preceptos derogables y demás temporales, quise en mi anterior artículo, y quiero aquí, gritar con una sola palabra, que no hay absolutamente nadie con capacidad para hacerlo. Ni hombre, ni ángel ninguno, por más que se presente como mensajero divino y realmente lo fuere. Por cuanto que tal capacidad no la puede tener ni el mismo Dios. Al menos el nuestro, que no es contradictorio, ni arbitrario, ni injusto. Ya hablé de esto en otro escrito. Ni eso, ni nada que suponga defecto o limitación en la suprema plenitud de su perfección infinita.

Juzgo extraordinariamente beneficiosa la toma de conciencia de esa imposibilidad, porque siendo ella verdad inexorable, necesariamente ha de conducir a liberación (Jn 8,32). ¿A cuál? Pues, en primer lugar, a la que es, por un lado, emancipación de autoridades religiosas (imaginadas legisladoras humanas del camino de la vida eterna), y, por otro, desembarazo de mediadores creados en la andadura de ese camino. Tanto en lo que respecta al comunicársenos Dios, manifestarnos su voluntad y conferirnos sus dones; como al pedírselos nosotros mismos o ponernos en contacto de amor con Él.

Esta liberación la atestiguó Jesús mucho antes de estos razonamientos míos, con autoridad axiomática para nosotros, si es que de veras creemos en Él hasta haberle tomado, al igual que Simón (Jn 6,68-70), como el único Pastor de salvación que tiene «palabras de vida eterna». Aunque por nuestra debilidad “petrina…” le neguemos a veces. Jesús atestiguó esa liberación, en lo tocante al comunicarnos nosotros directamente con nuestro Padre, al enseñárnoslo con su proceder (Lc 5,16; Jn 8,12), paradigma y norma del nuestro (Jn 14,6) y con su explícito adoctrinamiento sobre la forma de orar (Mt 5,6-8; Lc 11,1-4; etc.); y en lo referente  al habla de Dios a nuestro corazón, como mínimo cuando anunció «El paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os dije” (Jn 14,26).

¿Qué este anuncio fue hecho a los apóstoles y, en consecuencia, debe reservarse su aplicación a sólo a los obispos, sus sucesores? No cuadra en absoluto con la consigna explícita del propio Jesús, precisamente en contra de cualquier reserva: «Lo que os digo de noche, decidlo en pleno día; y lo que escucháis al oído, pregonadlo desde la azotea» (Mt 10,27). Ni tampoco encaja esa reserva, dado su carácter y efecto privilegiantes, con la igualdad de todos, también asegurada por Jesús: «… no os hagáis llamar ‘Rabí’, porque no tenéis más que un maestro, mientras que todos vosotros sois hermanos; y a nadie de la tierra llaméis padre, porque sólo el del cielo es vuestro Padre. Ni hagáis que os llamen preceptores, porque únicamente el Ungido/el Cristo/el Mesías es vuestro preceptor…». (Mt 23,8-10).

Dicha liberación fue también la presentada por el profeta Jeremías como realidad de la Nueva Alianza (31,33-34), y la mostrada en la Carta a los Hebreos como hecho en realización: «Al dar mis leyes las pondré en su mente y las inscribiré en sus corazones, yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Nadie tendrá que instruir a su conciudadano, ni nadie a su hermano diciéndole: ‘Reconoce al Señor’; porque todos me reconocerán, desde el pequeño al grande, cuando perdone sus crímenes y no recuerde más sus pecados» (8,10-12; etc.).

No faltan quienes rechacen el sentido literal de esos textos de Jeremías y Hebreos, en razón del acontecer religioso del que tenemos constancia en la humanidad. Se dieron, en efecto, brotes de la Nueva Alianza durante el tiempo precristiano e, igualmente de la Antigua en el cristiano. Pero entiendo que lo que el acontecer histórico invalida no es la interpretación literal de las características de ambas alianzas, sino la creencia de su realización consecutiva en el tiempo mutuamente excluyente. La llamada Nueva es en realidad un designio de Dios tan eterno e inmutable como su amor o, si se quiere, como Él mismo. Su enfoque temporal no pasa de expresión humana de lo que quizá no quepa del todo en ningún lenguaje creado. Su realización no está vinculada al tiempo, ni al lugar, ni a cosa ninguna; salvo a la libre aceptación personal dentro de uno mismo (Lc 17,21) en el tiempo o época que fuere.

Se dice que, de todas formas, esas palabras de Jeremías y Hebreos deben armonizarse con lo de «Seréis mis testigos tanto en Palestina y como hasta en el último confín de la tierra» (Mt 28,19-20): «Id, pues, y amaestrad a todas la naciones…» (Mt 28,19-20). De lo contrario ―argumentan― se negaría, igual que los protestantes, el magisterio eclesiástico, efectivamente requerido para la posibilidad y validez de ese encargo postrero de Jesús a los discípulos.

Yo desconozco lo que hacen los protestantes a este propósito. Pero sí sé que no es armonización de dos pronunciamientos barrer con uno de ellos. Es lo que se perpetra con las palabras de Jeremías y las de la Carta a los Hebreos, al calificarlas ―¿peyorativamente?― de “hipérbole oriental”. Porque así se les priva de todo significado salvo el de exageración, sin más prueba encima que el hecho de ser frecuente en los escritos de aquel mundo y cultura el uso de dicha figura literaria. Por esa misma razón, también se podría calificar de hipérbole oriental el anuncio de la enseñanza directa del Espíritu Santo a los discípulos. ¿Por qué no se hace? ¿Porque es texto que suele emplearse como prueba del inquebrantable respaldo divino que se dice tiene la palabra de los sucesores de los apóstoles? ¿Cómo es posible pensar en la existencia de esa clase de respaldo? ¿Quién puede negar la realidad histórica del reguero afirmado de preceptos “tan supuestamente cristianos que ahora ya no lo son”? ¿No hemos vivido muchos de nosotros, al menos parte del medio siglo largo, en que se han producido en la Iglesia los numerosos cambios preceptivos ya recordados? ¿O es que las leyes suprimidas o cambiadas ahora, no fueron urgidas por los sucesores de los apóstoles como condición de vida eterna, si es que no también con otras penas accesorias, incluida la excomunión?

¿Es posible decir que dejará de haber sucedido lo que ya ha sucedido?; ¿que lo sucedido no es más inapelable que la docencia de la Iglesia? ¿Quién puede negar que el acierto y veracidad de esta docencia dependen de lo sucedido, mucho más que de la palabra de la Biblia y de las de la Tradición eclesiástica? ¿Cómo si no, tantas enseñanzas dadas hoy por la propia Iglesia ―p. ej. sobre la creación del universo, el empezar de la vida, la aparición del hombre, el movimiento del sol y los astros, el pecado de Adán y Eva, etc.― son tan distintas de las que impartió hasta hace un siglo?

Por lo que respecta a la armonización que requieren los textos recordados, creo que basta con atender a quiénes se refieren. Los del encargo último de Jesús, a los que no le conocen, ni han oído hablar de Él por no habérseles predicado aún su nombre precisamente en ejercicio del magisterio eclesiástico. Los del anuncio sobre la nueva Alianza, a los que habiendo llegado ya a la fe por la predicación de sus enviados (Rom 10,14-17), tienen recibido el don del Espíritu destinado a todos (Hch 1,1-2; 2,17-18; 19,2; etc.). “Recibido y destinado a todos”; ¡pero no mecánicamente actuante, ni en los sucesores de los apóstoles, ni en los demás!

No pretendo sostener que los creyentes debamos repudiar y excluir tajantemente y siempre todo mediador en lo tocante a la relación con nuestro Padre de los cielos. Sería extremismo incompatible con la realidad de la vida. En ésta, bien por limitación y fragilidad de la psicología humana, que en tantas ocasiones nos afectan; bien por otras causas de formulación más compleja y resumibles en las anteriores, el caso es que se dan con frecuencia situaciones que hablan a favor del recurso a ellos. ¿Quién por ejemplo no ha sentido nunca la necesidad de un mediador, fundamentalmente en el ámbito del esclarecimiento de situaciones confusas y en el de la paz, conforte, gozo, consuelo y aliento interiores? ¿Y quién, por otro lado, ni siquiera ha oído hablar de simples creyentes, a veces sin estudios primarios, especialmente dotados para esa labor?

Permítaseme a ese respecto recordar a mi propia madre, mujer que pese a su recia fe, no dejó de vivir momentos de duda y confusión. En ellos, según ella misma nos contó a más de uno, no dudó en recurrir a la Sra. María, la portera de la casa de Augusto Figueroa 33, hasta que ésta falleció de hambre a finales de 1938. Se trataba de mujer analfabeta, antigua sirviente de la familia en el pueblo del que las dos eran oriundas. Al principió sólo recurría a ella en cuestiones de las que, según mi madre, los sacerdotes conocían lo de los libros, pero no tanto lo de la realidad de la vida. Luego, ya durante la guerra civil, en todo lo que se terciara, por lo escondidos que entonces tenían que vivir en Madrid los sacerdotes y por lo “peligroso” que era en esa situación el “roce” con el clero.

Lo que rechazo aquí es que en nuestras vacilaciones, tinieblas, angustias, desesperanzas…, por más profundas que sean, no podamos acceder todos, en cualquier momento y lugar, directa y fructuosamente a nuestro Padre del cielo. Tal como Jesús en Getsemaní y en otras ocasiones. Lo que rechazo es que no sea simple opción personal recurrir o no a mediadores y decidir el adoptado. Lo que rechazo es que los posibles mediadores deban pertenecer necesariamente al clero y que los de éste sean absolutamente imprescindibles. Ni siquiera como rubricadores o legitimadores de la actuación de los que no pertenecen al “gremio”, salvo quizá en lo meramente organizativo, societario y oficinesco.

La facilidad de acceso a nuestro Padre del cielo no es ninguna “ocurrencia” mía. A mí me la enseñaron sucintamente de niño, y con todo pormenor al estudiar la Teología a principios de la segunda mitad del siglo pasado. Aunque siempre circunscrita a situaciones extremas. Fundamentalmente la imposibilidad de recurrir a sacerdote con la urgencia requerida en la ocasión y el riesgo de violar obligaciones más primarias. Sin embargo, nunca vi justificada esta restricción, aunque no dejara de aceptarla engrilletado como estaba entonces al sentir general. Ahora juzgo que ni los propios datos neotestamentarios, ni el razonar humano la fundamentan, y hasta la veo simbolizada en la entrega de las llaves del reino de los cielos, que recibe como Pedro todo el que cree en Jesús. Porque a la auténtica fe en Él sólo se llega como Pedro (Mt 16,16) por revelación del Padre (Jn 6,66). Me refiero obviamente a llaves para acceder a nuestro Dios y Padre con la libertad de hijo; llaves «para entrar y salir y hallar pasto […] y vida colmada» (Jn 10,9).

A la luz, en efecto, de la propia naturaleza de las cosas, los que no pasamos de hermanos de los demás, ¿quiénes somos para suplantarles en el trato filial con su Padre del cielo?; ¿quiénes, para “entrometernos” a tramitar ante Él sus peticiones o interceder por sus necesidades? ¿Serán hijastros los demás, y no hijos? ¿Quiénes somos para concederles el perdón de su Padre e imponerles en su nombre castigos purgatorios, como si encima Dios Amor fuera tan mezquino y mísero que los reclamara de “nuestra vaciedad ante Él” (Mt 18,24-27)? ¿A qué doctor de la Ley o sacerdote del templo dijo Jesús que fue el pecador a pedir perdón, para sin más volver a casa justificado (Lc 18,13-14)? ¿A “qué hermano mayor”, dijo Jesús que el hijo pródigo reconoció su mal proceder, antes de recibir “sin acompañamiento de penitencias compensatorias”, el abrazo y el “comérsele a besos” de su padre (Lc 15,20)? ¿No llevan todas esas cosas a vivir amarrados a la duda de nuestra condición de hijos de Dios y sin confianza en su amor de Padre? ¿Acaso es esto la cima del cristiano (1Jn 3,1; 9-10; etc.)? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

c6773aVUELTA AL CORAZÓN
MAGDALENA BENNASAR, espiritualidadcym@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 03/04/17.- Se acercan unos días intensos en que para la mayoría serán de descanso o de turismo, o de trabajo porque les toca el turno, la temporada… ¡qué bien que algunos tendrán algo de trabajo!

Luego estamos otro colectivo, los que buscamos lugares que nos ayuden a vivir estos días religiosos en claves de hoy, con gente buscadora, disfrutando de espacios de comunidad y silencio. Buscando una Palabra traducida al hoy complicado y esperanzado.

Atendiendo nuestra propia necesidad y la de muchas y muchos, preparamos unas mañanas diferentes, a las que os invitamos. Desde este rincón privilegiado de Vizcaya, en un entorno natural único, nos juntaremos cerca del río, como tantas hermana y hermanos hacían en los orígenes del cristianismo, para escuchar al maestro o escuchar a las/os discípulos que hablaban de él, con pasión y ternura, con añoranza y experiencia.

Son mañanas de oración-reflexión para poder asistir a las diferentes liturgias y compromisos el resto del día. Para los que vengáis de fuera os acompañaremos en las diferentes posibilidades de combinar senderismo con liturgia a la tarde-noche, o la tarde libre si preferís.

Es hermoso compartir con otras personas a la vez que cambiamos de ambiente lo que hace que nos relajemos y que nos abramos a nuevas experiencias.

Bienvenidas. Ongi etorri. Benvingudes i benvinguts.

 

Fecha: 13, 14 y 15 de Abril

 

Horario: de 10 a 13:30

Lugar: Plaza San Trokaz 8, Abadiño, Bizkaia

Para más informaciónespiritualidadintegradoracristiana.es                         

 

980343EMPODERAMIENTO FEMENINO
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 08/03/17.- Amigas y amigos: Un año más, en torno al 8 de Marzo, nos paramos a pensar si la sociedad valora por igual a hombres y mujeres. La violencia de género, la ablación o la marginación en las funciones religiosas son los exponentes más significativos de esta injusta situación. Pero las soluciones serán parches mientras no hagamos causa común; Y todos juntos, hombres y mujeres, pongamos nuestro empeño en revertir esta inercia.

Lo primero es darnos cuenta, tener esa piel fina para detectar esos maltratos. Perdonadme que ponga un pequeño ejemplo, pero muy gráfico, del lenguaje soez. Lo bueno y lo máximo siempre tiene connotaciones de virilidad, mientras que lo malo es un “coñazo”. Hay veces que repetimos el patrón aprendido sin pensarlo. Hasta las mismas mujeres tienen a veces un bajo concepto de sí mismas: inseguridades para hablar en público o dar la propia opinión; tópicos como que “el hombre es más noble y la mujer más rebuscada” o el de “los peores jefes son las mujeres”; etc. Y cuando percibamos estas actitudes, corregir la expresión o dar ánimo a esa mujer que no se valora lo suficiente. Gesto a gesto, paso a paso, ese es el camino.

En medio de una sociedad más patriarcal que la nuestra, Jesús procuró el empoderamiento femenino de sus discípulas. María Magdalena fue muy importante en los primeros años del cristianismo y representó una amenaza para el poder de algunos discípulos según se deduce de algunos textos apócrifos. ¿Y cómo la descalificaron? Pues de una manera bastante machista… diciendo que fue prostituta sin ningún fundamento histórico.

Y en la Escuela podéis escuchar la segunda parte de la charla de la teóloga Margarita Pintos: Una vida compasiva (II). Tras la exposición de los restantes puntos del camino hacia la compasión, se da paso a un interesante debate acerca de la Cruz y una reivindicación de los valores más propiamente femeninos.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Mt 17, 1-9. Seis días después se llevó Jesús a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y subió con ellos a un monte alto y apartado.

Vicente Martínez: Salir de su tierra. Abrahán sale mirando lejos, respondiendo a la llamada de un Dios que nos ilumina y con la vista puesta en el futuro, aunque sin dejar de atender las necesidades del presente.

José Luis Sicre: Por la renuncia al triunfo. Es el tema común a las tres lecturas de este domingo.

Fray Marcos: Lo divino en Jesús no puede verse ni oírse. Su verdadero Ser, y el nuestro, no pueden ser percibidos ni por los sentidos ni por la razón.

José Antonio Pagola: Escuchar a Jesús. La voz dice estas palabras: «Este es mi Hijo, en quien me complazco. Escuchadlo».

Inma Eibe: Escuchadle. “Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco, escuchadle”. Estas palabras de Dios nos invitan a escuchar sólo a Jesús. En medio de nuestro camino cuaresmal se nos da la clave para seguir avanzando.

Artículos seleccionados para la semana

Iñigo García Blanco: 8 de marzo (y cada día es 8 de marzo). No es posible que sigan perviviendo las diferentes manifestaciones de violencia y control contra las mujeres; necesitamos rescatar la dignidad.

Enrique Martínez Lozano: Sentimientos y crecimiento personal (III). El trabajo psicológico adecuado consiste en aprender a conjugar ajustadamente razón y emoción.

José Arregi: El autobús ultracatólico. El odio es asesino, pero la prohibición a menudo no consigue sino darle aliento.

Gabriel Mª Otalora: Ante la Cuaresma. La Cuaresma de hoy es más que nunca tiempo de cambio esperanzado así como una oportunidad para aflorar las contradicciones y repensarlas a la luz del evangelio.

José María Castillo: Las resistencias al Papa vienen de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Es cuestión de poder. Se sabe que hay cardenales y obispos que no ocultan su resistencia al papa Francisco. Pero esta resistencia no es por motivos de fe.

Miembros de la Iglesia católica colombiana piden perdón por la participación en la violencia. Recogida de firmas para pedir perdón y avanzar en el proceso de Paz de Colombia.

Rogelio Cárdenas: Vivir desde dentro Desde la sincera necesidad de vivir plenamente.

Miguel Ángel Mesa: Bienvenida. Renacer bajo la transparencia del agua, brindar solidaridad y ternura, dejarme conmover, seguir caminando, ser más humano.

Noticias de alcance. The New York Times elogia al Papa como “constructor de puentes en una época de construcción de muros”.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Génesis 12, 1-4. Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré.

2 Timoteo 1, 8-10. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según las fuerzas que Dios te dé.

Florentino Ulibarri: Lugares de encuentro, Tabores gratuitos. Las cosas sencillas de siempre, y las sorpresas, Tabores cotidianos, Tabores muy humanos… para encontrarte y encontrarnos en el camino…

Vicky Irigaray: Escucharte y seguirte. Los cristianos tenemos que afrontar la realidad, sin refugiarnos en la montaña de nuestras experiencias espirituales.

Anáfora: Liderazgo de Jesús. Jesús es el abanderado del cristianismo y patrimonio de toda la humanidad.

Monjas Benedictinas de Montserrat. II domingo de Cuaresma.

Material multimedia

La meditación: el éxito de ser uno mismo. Por Antonio Jorge Larruy. Estar conectados con nuestra propia naturaleza, con nuestro fondo, nos llena desde dentro y nos hace irradiar plenitud.

Nuestra casa es el mundo ¡¡¡Alumbremos con nuestra vida al mundo!!! Queda mucho por hacer. Letra y música Óscar Santos. Presentación Lenin Cárdenas.

Teresa Nécega y Salomé Arricibita: Sé Tú Señor mi riqueza. Sé Tú Señor mi riqueza, mi refugio y fortaleza.

Hasta los 50 respiré, ahora además, vivo. Por Shatzi Bachmann. Me doblé como un junco, pero me volví a levantar, porque no importa la edad, para elegir ser feliz.

Equipo Quiero Ver: El encuentro. Como deteniendo el tiempo, nos invita a un lugar especial, sereno, acogedor, inspirador. En el silencio nos habla. “Escucha”.

Día de la mujer trabajadora. Las injusticias, la violencia y el desamor, se empiezan creando desde la educación recibida en la infancia, ¿vamos a hacer algo?

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces muy útiles: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,

Inma Calvo

Don dinero

Publicado: 22 febrero, 2017 en ACTUALIDAD
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dinero.DON DINERO
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 22/02/17.- Amigas y amigos: El afán de poder y riquezas ha sido, es y será causa de la injusticia y el sufrimiento de los más desfavorecidos. Ya lo observó y denunció Jesús en su época. Y el evangelio de esta semana nos alerta sobre ello. Por un tiempo breve, sus discípulos vivieron una fraternidad al margen de lo establecido, pero pronto los cristianos cayeron en las mismas alianzas de lo religioso con los ricos y los gobernantes. Y es que poderoso caballero es don dinero y no somos inmunes a sus sobornos.

En la Escuela cerramos el ciclo sobre el Antiguo Testamento con esta clase, José Luis Sicre: libros sapienciales y poéticos. Tras un comentario general a los conceptos de sabio y sabiduría, glosa algunos libros con más detalle, como el profundo e interesantísimo libro de Job o el Eclesiastés, también llamado Cohelet.

Se han publicado nuevas entradas en la sección de Cartas que nos llegan y en el Tablón de Anuncios. La primera en apoyo de los manteros y la segunda es el programa del encuentro de cristianos LGTB en Chipiona, Cádiz.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Mt 6, 24-34. Nadie puede estar al servicio de dos señores, porque aborrecerá a uno y querrá al otro.

Vicente Martínez: El Evangelio, roca firme y refugio. Creemos en el amor como motor que mueve el mundo.

Por error, la semana pasada se publicó el editorial de esta semana. Para leer el que quedó sin publicar, pincha aquí: Sed Perfectos. Jesús es el portador de la Revelación y nos muestra el carácter y naturaleza de Dios.

José Luis Sicre: Evangelio para tiempo de crisis: del agobio a la confianza. El primer evangelio trata con gran energía el tema de los bienes materiales, aunque sus expresiones resultan a veces demasiado concisas e incluso oscuras.

Fray Marcos: Sé cigarra y hormiga a la vez, trabaja y canta. No pases la vida tumbado al sol ni te agobies por trabajar tanto, que no te quede tiempo para cantar.

José Antonio Pagola: No a la idolatría del dinero. El Dinero, convertido en ídolo absoluto, es para Jesús el mayor enemigo para construir ese mundo más digno, justo y solidario que quiere Dios.

Dolores López Guzmán: ¡Qué descanso! ¿Qué significa entonces que Dios provee, es decir, que nos da lo necesario para la subsistencia?

Artículos seleccionados para la semana

Isaías 49, 14-15. Yahveh me ha abandonado, el Señor me ha olvidado.

1 Corintios 4, 1-5. Por tanto, que nos tengan los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.

Florentino Ulibarri: Entre la providencia y la inquietud de cada día. Sé que la vida vale más que el alimento y que el vestido es sólo un complemento…

Vicky Irigaray: Sembradores de tu reino. Te damos las gracias, Padre, porque nos invitas a ser continuadores de la obra de tu Hijo Jesús: buscar el reino de Dios y su justicia.

Anáfora: La esperanza. Es posible la esperanza en esta vida, no hay que ponerla en el más allá.

Monjas Benedictinas de Montserrat. 8º Domingo del Tiempo Ordinario.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Marco Antonio Velásquez: ¿Quo vadis, episcopado chileno? Crisis en la Iglesia chilena. Qué maravilloso sería que los obispos chilenos pudieran reconocer ante el Papa que son muchos los temas que los superan.

Jaime Rubio Hancock: ¿Crees que eres bueno? Este filósofo cree que puedes ser mejor. Peter Singer explica por qué ayudar a los demás no es una opción, sino una obligación.

Enrique Martínez Lozano: Sentimientos y crecimiento personal (I). Afortunadamente, la “educación emocional” va adquiriendo un relieve cada vez mayor en el mundo de la educación.

José Arregi: Iglesia de Gipuzkoa y abusos sexuales. Revolución de la misericordia es lo que necesitamos, y es lo que la Iglesia, si quiere ser de Jesús, debiera anunciar y promover.

José Mª Castillo: ¿Qué urge más resolver en la Iglesia? El seguimiento de Jesús. “El problema está en si la Iglesia vive o no vive el Evangelio”. “La fe se hace imposible, cuando se divorcia y se desentiende del seguimiento de Jesús”.

Leonardo Boff: Trump viola la primera virtud de la sociedad mundial. La hospitalidad es un test para ver cuánto humanismo, compasión y solidaridad existen en una sociedad.

Juan Zapatero Ballesteros: Los guardianes de la moral. Ya va siendo hora de que maduremos un poco y que superemos ese tipo de escándalos que son fruto más bien de una cierta pusilanimidad bastante infantil y en muchos casos enfermiza.

Laura Pazo: El teólogo Juan José Tamayo: “La música de la teología de la liberación suena mucho mejor en ámbitos laicos”. Francisco ha puesto en marcha un cambio de modelo en la Iglesia y también ha incluido en su actitud acogedora y respetuosa a la teología de la liberación.

Noticias de alcance. El Papa pide “acoger, proteger, promover e integrar” a emigrantes y refugiados.

Material multimedia

No tienes ningún problema. Por Wayne Dyer. No pasa nada, hasta que algo se mueve, y eso no es un problema, no estamos separados de los otros ni de Dios. Él lo creo todo y todo era bueno.

Nosotros escogemos el camino. Tú eres el que tiene la llave que te hará libre… el Amor.

Salomé Arricibita: En Ti descansa mi alma. Dios es nuestro descanso, nuestra casa, lo mejor de nosotros. Pongo en Él cuanto soy, cuanto llevo en el corazón. Pongo en Él a aquellos que quiero y a aquellos que no quiero tanto, me pongo en sus manos para que mi alma descanse, para aprender a valorar lo que importa, para que pueda alzarse renovada e ir hacia los demás.

Lo que buscas, ya lo eres. Lo que realmente somos, siempre está a salvo.

Equipo Quiero Ver: De otra manera. Vivimos esclavizados por el consumo de deseos, caprichos y experiencias que creemos que nos hacen ser libres y nos ayudarán a ser un poco más felices. Apúntate a seguir el proyecto de Jesús confiando en que el Padre Dios provee a todos aquellos que ama y cuida.

Muerte y Eternidad. Por Eckhart Tolle. “Dios proveerá”. ¿A qué tenemos miedo? ¿En qué ponemos nuestra confianza?

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces muy útiles: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,

Inma Calvo

Creer

Publicado: 15 julio, 2016 en REFLEXIONES
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eclesalia@eclesalia.net

camino_leonfelipeCREER
TOMÁS MAZA RUIZ, tomasmaza@telefonica.net
MADRID.

ECLESALIA, 15/07/16.- En los primeros siglos de la iglesia cristiana las creencias se fueron imponiendo progresivamente sobre la praxis, culminando en los concilios encuménicos de los siglos IV y V: Nicea (325), Constantinopla (381), Éfeso (431) y Calcedonia (451). No fue este el plan de vida de las primeras comunidades cristianas. Para las comunidades apostólicas lo principal era el seguimiento de Jesús. Antes de llamarse cristianas (nombre despectivo que llamaban los paganos a los seguidores de Jesús, llamado el Cristo) el nombre que aplicaban a lo que después se llamó el cristianismo era “El camino”.

Se trataba de seguir a Jesús, no literalmente sino como el Espíritu les inspiraba. Para ello se reunían en comunidades pequeñas de hermanos sin superiores ni inferiores: “No llaméis a nadie padre, porque uno sólo es vuestro Padre, el del cielo. No llaméis a nadie maestro porque sólo uno es vuestro Maestro, el Cristo” les había dicho Jesús. En estas comunidades que hoy llamaríamos “democráticas” en el más alto sentido de la palabra, los discípulos escuchaban los recuerdos de los apóstoles y compartían sus bienes con los necesitados. Su creencia básica era que Jesús había sido el envíado de Dios para manifestarles que Dios es Amor y que debían de vivir como Jesús vivió, amando a todos y en especial a los pobres y a los desvalidos.

No quiero rechazar las definiciones conciliares, aunque los desarrollos de estos concilios y sus decretos no fueron todo lo ejemplares como se los ha descrito en la historia eclesiástica oficial. Estas definiciones son un reflejo del espíritu y la mentalidad de la época inmersa en la filosofía griega y muy lejos del imaginario judío de Jesús y los primeros discípulos. Toda organización social de un grupo humano, como lo era la Iglesia de estos primeros siglos, necesita una creencias, un cuerpo doctrinal. un cuerpo jurídico y una jerarquía que defina doctrinas y juzgue los comportamientos de sus adeptos; por eso no hemos de condenar la forma en que se constituyó la Iglesia en estos siglos.

El problema es que Jesús no trató de fundar una iglesia, sino una comunidad carismática e itinerante que transmitiera a todas las gentes, sea cuales fueran sus creencias y su religión, su mensaje de amor y libertad y su buena noticia de que Dios no era un dios justiciero y cruel sino un Padre (o una Madre) que quería a todos sus hijos por igual justos y pecadores.

Tal como está configurada la Iglesia, estos dogmas hay que respetarlos, pero también relativizarlos. Están formulados según criterios, ideas y convicciones que actualmente carecen de sentido e inmersos en culturas completamente distintas a las del mundo de hoy. Tampoco los dogmas tienen todos la misma importancia; no es lo mismo los que están inspirados en el Evangelio que los que derivan de leyendas, tradiciones o mitos aceptados en la antigüedad pero carentes de sentido hoy (Adán y Eva, el Paraíso terrenal, el pecado original y su transmisión de generación en generación entre otros).

En consecuencia hemos de anteponer en nuestra vida cristiana nuestro deseo de que el amor, la justicia y la libertad reinen en toda la humanidad, a las creencias cristianas por importantes que éstas sean y redefinir estas creencias con arreglo a los avances de la ciencia y la cultura del mundo en que vivimos.

Esta reformulación de la doctrina no debemos esperarla de teólogos, papas, obispos o curas. Cada cristiano debe expresar lo que su inteligencia y el Espíritu le inspire y compartir sus ideas en una pequeña comunidad de iguales, porque como dice el poeta “para cada uno tiene un camino nuevo Dios”  (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

ORACIÓN DEL DISCÍPULO
BENJAMÍN FORCANO, teólogo, bforcanoc@gmail.com
MADRID.

14toc1ECLESALIA, 05/01/16.-

Aquí estoy, Señor,

tal como Tú me has hecho,

tratando de descubrir en el día a  día,

el sentido que tu voluntad ha impreso a mi vida.

 

En ese caminar propio me sobreañades

la vida de Jesús, que me ayuda ,

marcando mojones en el camino.

Soy uno entre tantos,

hermano universal de todos,

igual que todos,

servidor de todos,

superservidor en todo caso

de los más pobres.

 

Mi ser es amor,

verificable en el amor al prójimo,

vicario tuyo.

 

Sé que estás en todos, creyentes o no,

y a nadie exiges más de lo que es.

No me queda sino trabajar,

pacífica y amorosamente,

en todo lugar,

pues tu Reino allí está y crece,

donde está cualquier persona.

Tu Palabra llega a todos los hombres,

cómo sólo Tú  sabes.

 

Mi misión evangelizadora es ser yo,

interconectado en todos y  con todo,

abarcando la totalidad de  tu Reino.

Estaré a la escucha,

en respeto y comprensión,

sin estorbar,

sin  discriminar,

sin imponer,

sin lamentarme,

sin enfatuarme,

acechando el  reverbero de tu amor,

que de todos sale y a todos llega.

 

Seré feliz, cuando en todos me vea feliz,

en esa familia tuya  universal,

sustentadora de todo amor.

Voy a seguirte como María,

hermana de humanidad y madre universal.

 

Seré feliz, si  acierto a hacer creíble tu presencia ,

en la entrañable casa  de la Tierra

imperecedera luego en la  Casa  del cielo.

Mañana de Pascua (Caspar Friedrich)AL TERCER DÍA, TRES MUJERES…
YOLANDA CHAVES, yolachavez66@gmail.com; MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com; PATRICIA PAZ, ppaz1954@gmail.com
LOS ÁNGELES; MADRID; BUENOS AIRES.

ECLESALIA, 11/05/15.- ¡Vengan! vamos a buscar, las mujeres siempre buscamos y si esta búsqueda la hacemos acompañadas sin duda será mejor… si, así; solidarias frente a un camino apenas alumbrado. Todavía está oscuro, el día no acaba de nacer, apenas el destello de esperanza rasga tenuemente el vientre de este cielo opaco, repleto de infamia, de prepotencia y de muerte.

Somos tres, igual que aquel amanecer de domingo en que las esperanzas se habían hecho añicos a los pies de la cruz. Junto con Jesús se habían muerto los sueños del Reino, un Reino al que los más pequeños, los que nadie tenía en cuenta, eran invitados especialmente.

Hoy, al igual que aquella madrugada, no sabemos con qué nos vamos a encontrar, pero nos ponemos en camino… Los frascos de perfume están preparados: silencio, palabra, oración, acogida, solidaridad, denuncia, alegría y gratitud por la vida vivida y confianza en la que habremos de vivir.

Aunque la oscura noche no nos deja ver nuestros pies sobre el camino, el corazón corre veloz siguiendo la senda de lo vivido, la certeza de lo encontrado y no perdido; en la confianza de caminar juntas y animar a quienes quieran unirse a hacer el Camino.

¿Qué camino?… el único que lleva a la Verdad y a la Vida. Es largo y está oscuro, pero la compañía de otras mujeres nos da coraje. Nos tomamos de las manos para no perdernos y mientras caminamos vamos compartiendo nuestras penas y nuestros gozos. Hemos descubierto que no estamos solas, y aunque nuestras realidades son distintas tenemos un solo corazón. Sabemos que no va a ser fácil.

El paso siguiente será romper las piedras que nos encierran y aíslan: la ignorancia, el miedo, la comodidad, la impotencia… y la falta de autoestima. ¿Con nuestra sola fuerza? ¡No!, la fuerza de Dios abre caminos, abre las aguas… la piedra del sepulcro ya ha sido removida. No creeremos más la versión de “mujeres asustadas”.

¿Acaso no fueron las mujeres las que acompañaron a Jesús camino a la cruz, permaneciendo hasta el final en el Calvario? Y fueron ellas las primeras en volver al sepulcro, seguramente venciendo su propio miedo, no se quedaron en “casa con la puerta cerrada por miedo a los judíos” (Jn 20,19). Y fueron, también ellas, las primeras en ver al Resucitado y en reconocerle.

Quizás se preguntarían quién daría crédito a sus palabras por mucho que latieran sus corazones. ¿Quién podría comprender una experiencia tan inexplicable como real? El miedo paraliza y el encierro aísla… demasiadas expectativas frustradas. Pero el encuentro pascual todo lo transformó: saltó por los aires la ignorancia para convertirse en sabiduría, el miedo en confianza, la comodidad en empatía y solidaridad y la impotencia en fortaleza. Algo grande acababa de empezar, “impresionadas y llenas de alegría” (Mt 28, 8) reciben la misión de transmitir a los demás la gran noticia y de ponerse en camino.

Nosotras nos hemos encontrado en el camino, ya nos conocíamos en cierta forma, pero hemos unido nuestras voces en el tiempo de la Pascua. En nuestros corazones arde el deseo de anunciar que Jesús nos sigue invitando a proclamar la Buena Noticia a nuestros hermanos. Hoy también hay muchas expectativas frustradas y a veces parece que no tiene sentido anunciar el Reino en medio de tanta injusticia y de tanto dolor.

Pero cuando se escucha: “No tengáis miedo” (Mt 28,10)…“Alégrense” (Mt 28, 9) y ese susurro interior se percibe en plural, muchas cosas cambian. Se empieza a tener la certeza de que la experiencia vivida no termina en un final oscuro, sino en Vida Nueva que empieza a despuntar y que es para siempre. El temor desaparece y nos animamos a continuar como en la primera mañana de Pascua.

La misión que recibieron aquellas mujeres se convierte en la herencia que nos entregan de generación en generación, es el grito de la discípula (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

María Magdalena 1120EL CRISTIANISMO DE MARÍA MAGDALENA
JUAN JOSÉ TAMAYO, teólogo, juanjotamayo@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 22/04/14.-En su obra La Ciudad de las Damas, de principios del siglo XV, la escritora francesa Christine de Pisan constataba la disparidad entre la imagen negativa de los varones sobre las mujeres y el conocimiento que tenía de sí misma y de otras mujeres. Los varones afirmaban que el comportamiento femenino estaba colmado de todo vicio; juicio que en opinión de Christine demostraba bajeza  de espíritu y falta de honradez. Ella, por el contrario, tras hablar con muchas mujeres de su tiempo que le relataron sus pensamientos más íntimos y estudiar la vida de prestigiosas mujeres del pasado, les reconoce el don de la palabra y una inteligencia especial para el estudio del derecho, la filosofía y el gobierno.

La situación de entonces se repite hoy en la mayoría de las religiones, que  se configuran patriarcalmente y nunca se han llevado bien con las mujeres. Estas no suelen ser consideradas sujetos religiosos ni morales, por eso se las pone bajo la guía de un varón que las lleve por la senda de la virtud.  Se les niega el derecho a la libertad dando por supuesto que hacen mal uso de ella. Se les veta a la hora de asumir responsabilidades directivas por entender que son irresponsables por naturaleza. Son excluidas del espacio sagrado por impuras. Se las silencia por creer que son lenguaraces y dicen inconveniencias. Son objeto de todo tipo de violencia: moral, religiosa, simbólica, cultural, física, etc.

Sin embargo, las religiones difícilmente hubieran podido nacer y pervivir sin ellas. Sin las mujeres es posible que no hubiera surgido el cristianismo y quizá no se hubiera expandido como lo hizo. Ellas acompañaron a su fundador Jesús de Nazaret desde el comienzo en Galilea hasta el final en el Gólgota. Recorrieron con él ciudades y aldeas anunciando el Evangelio (=Buena Noticia), le ayudaron con sus bienes y formaron parte de su movimiento.

La teóloga feminista Elisabeth Schüssler Fiorenza ha demostrado en su libro En memoria de ella que las primeras seguidoras de Jesús eran mujeres galileas liberadas de toda dependencia patriarcal, con autonomía económica, que se identificaban como mujeres en solidaridad con otras mujeres y se reunían para celebrar comidas en común, vivir experiencias de curaciones y reflexionar en grupo.

El movimiento de Jesús era un colectivo igualitario de seguidores y seguidoras, sin discriminaciones por razones de género. No identificaba a las mujeres con la maternidad. Se oponía a las leyes judías que las discriminaban, como el libelo de repudio y la lapidación, y cuestionaba el modelo de familia patriarcal. En él se compaginaban armónicamente la opción por los pobres y la emancipación de las estructuras patriarcales. Las mujeres eran amigas de Jesús, personas de confianza y discípulas que estuvieron con él hasta el trance más dramático de la crucifixión, cuando los seguidores varones lo abandonaron.

En el movimiento de Jesús las mujeres recuperaron la dignidad, la ciudadanía, la autoridad moral y la libertad que les negaban tanto el Imperio Romano como la religión judía. Eran reconocidas como sujetos religiosos y morales sin necesidad de la mediación o dependencia patriarcal. Un ejemplo es María Magdalena, figura para el mito, la leyenda y la historia, e icono en la lucha por la emancipación de las mujeres.

A ella apelan tanto los movimientos feministas laicos como las teologías desde la perspectiva de género, que la consideran un eslabón fundamental en la construcción de una sociedad igualitaria y respetuosa de la diferencia. María Magdalena responde, creo, al perfil que Virginia Woolf traza de Ethel Smyth: “Pertenece a la raza de las pioneras, de las que van abriendo camino. Ha ido por delante, y talado árboles, y barrenado rocas, y construido puentes, y así ha ido abriendo camino para las que van llegando tras ella”.

Las mujeres fueron las primeras personas que vivieron la experiencia de la resurrección, mientras que los discípulos varones se mostraron incrédulos al principio. Es esta experiencia la que dio origen a la Iglesia cristiana. Razón de más para afirmar que sin ellas no existiría el cristianismo. No pocas de las dirigentes de las comunidades fundadas por Pablo de Tarso eran mujeres, conforme al principio que él mismo estableció en la Carta a los Gálatas: “ya no hay más judío ni griego, esclavo ni libre, varón o hembra”.

Sin embargo, pronto cambiaron las cosas. Pedro, los apóstoles y sus sucesores, el papa y los obispos, se apropiaron de las llaves del reino, se hicieron con el bastón de mando, que nada tenía que ver con el cayado del pastor para apacentar las ovejas,  mientras que a las mujeres les impusieron el velo, el silencio y la clausura monacal o doméstica. Eso sucedió cuando las iglesias dejaron de ser comunidades domésticas y se convirtieron en instituciones políticas e Iglesia.

¿Cuándo se reparará tamaña injusticia para con las mujeres en el cristianismo? Habría que volver a los orígenes, más en sintonía con los movimientos de emancipación que con las Iglesias cristianas de hoy. Es necesario cuestionar la primacía –el primado- de Pedro, que implica la concentración del poder en una sola persona e impide el acceso de las mujeres a las responsabilidades directivas compartidas.

Hay que recuperar el discipulado de María Magdalena, “Apóstol de los Apóstoles”, como la llama Elisabeth Schüssler en un artículo del mismo título pionero en las investigaciones feministas sobre el Testamento cristiano, en referencia al reconocimiento que se le daba en la Antigüedad cristiana.  Es necesario revivir, refundar el cristianismo de María Magdalena, inclusivo de hombres y de mujeres, en continuidad con los profetas y las profetisas de Israel y con el profeta Jesús de Nazaret, pero no con la sucesión apostólica, de marcado acento jerárquico-patriarcal.

Un cristianismo olvidado entre las ruinas valladas de la ciudad de Magdala, lugar de nacimiento de María Magdalena, que visité hace tres años, a siete kilómetros de Cafarnaún, donde tuvo su residencia Jesús de Nazaret durante el tiempo que duró su actividad pública. En las excavaciones que se llevan a cabo en Magdala se descubrió en 2009 una importante sinagoga Ahí se encuentra la memoria subversiva del cristianismo originario liderado por Jesús y María Magdalena, que fue derrotado por el cristianismo oficial.

Pero de aquel cristianismo sepultado bajo esas ruinas emerge un cristianismo liberador vigoroso, desafiante, y empoderado a través de los movimientos igualitarios que surgen en los márgenes de las grandes iglesias cristianas, como surgió en los márgenes el primer movimiento de Jesús, de María Magdalena y de otras mujeres que le acompañaron durante los pocos meses que duró su actividad pública..

Es necesario heredar la autoridad moral y espiritual de María de Magdala como amiga, discípula, sucesora de Jesús y pionera de la igualdad. En definitiva, Jesús Nazaret, María Magdalena, Cristina de Pisan, Virginia Woolf, los movimientos feministas, las comunidades de base y la teología feminista de las religiones caminan en dirección similar. Por ahí han de ir las nuevas alianzas, creadas desde abajo y no desde el poder, en la lucha contra la violencia de género y la exclusión social de las mujeres.(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

Nada hay más necesario

Publicado: 17 julio, 2013 en BIBLIA
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Marta y María16 Tiempo ordinario (C) Lucas 10, 38-42
NADA HAY MÁS NECESARIO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 17/07/13.- El episodio es algo sorprendente. Los discípulos que acompañan a Jesús han desaparecido de la escena. Lázaro, el hermano de Marta y María, está ausente. En la casa de la pequeña aldea de Betania, Jesús se encuentra a solas con dos mujeres que adoptan ante su llegada dos actitudes diferentes.

Marta, que sin duda es la hermana mayor, acoge a Jesús como ama de casa, y se pone totalmente a su servicio. Es natural. Según la mentalidad de la época, la dedicación a las faenas del hogar era tarea exclusiva de la mujer. María, por el contrario, la hermana más joven, se sienta a los pies de Jesús para escuchar su palabra. Su actitud es sorprendente pues está ocupando el lugar propio de un “discípulo” que solo correspondía a los varones.

En un momento determinado, Marta, absorbida por el trabajo y desbordada por el cansancio, se siente abandonada por su hermana e incomprendida por Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano”. ¿Por qué no manda a su hermana que se dedique a las tareas propias de toda mujer y deje de ocupar el lugar reservado a los discípulos varones?

La respuesta de Jesús es de gran importancia. Lucas la redacta pensando probablemente en las desavenencias y pequeños conflictos que se producen en las primeras comunidades a la hora de fijar las diversas tareas: “Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán”.

En ningún momento critica Jesús a Marta su actitud de servicio, tarea fundamental en todo seguimiento a Jesús, pero le invita a no dejarse absorber por su trabajo hasta el punto de perder la paz. Y recuerda que la escucha de su Palabra ha de ser lo prioritario para todos, también para las mujeres, y no una especie de privilegio de los varones.

Es urgente hoy entender y organizar la comunidad cristiana como un lugar donde se cuida, antes de nada, la acogida del Evangelio en medio de la sociedad secular y plural de nuestros días. Nada hay más importante. Nada más necesario. Hemos de aprender a reunirnos mujeres y varones, creyentes y menos creyentes, en pequeños grupos para escuchar y compartir juntos las palabras de Jesús.

Esta escucha del Evangelio en pequeñas “células” puede ser hoy la “matriz” desde la que se vaya regenerando el tejido de nuestras parroquias en crisis. Si el pueblo sencillo conoce de primera mano el Evangelio de Jesús, lo disfruta y lo reclama a la jerarquía, nos arrastrará a todos hacia Jesús. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

NADA HÁ MAIS NECESSÁRIO

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O episódio é algo surpreendente. Os discípulos que acompanham Jesus desapareceram de cena. Lázaro, o irmão de Marta e Maria, está ausente. Na casa da pequena aldeia de Betânia, Jesus encontra-se a sós com duas mulheres que adotam ante a Sua chegada duas atitudes diferentes.

Marta, que sem dúvida é a irmã mais velha, acolhe Jesus como dona da casa, e coloca-se totalmente ao Seu serviço. É natural. Segundo a mentalidade da época, a dedicação Às tarefas do lar era tarefa exclusiva da mulher. Maria, pelo contrário, a irmã mais jovem, senta-se aos pés de Jesus para escutar a Sua palavra. A sua atitude é surpreendente pois ocupa o lugar próprio de um “discípulo” o que correspondia apenas aos homens.

Num momento determinado, Marta, absorvida pelo trabalho e submersa pelo cansaço, sente-se abandonada pela sua irmã e incompreendida por Jesus: “Senhor, não te importa que a minha irmã me tenha deixado sozinha com o serviço? Diz-Lhe que me dê uma mão”. Porque não manda a sua irmã a que se dedique às tarefas próprias de toda a mulher e deixe de ocupar o lugar reservado aos discípulos homens?

A resposta de Jesus é de grande importância. Lucas relata-a pensando provavelmente nas desavenças e pequenos conflitos que se produzem nas primeiras comunidades na hora de fixar as diversas tarefas: “Marta, Marta, andas inquieta e nervosa com tantas coisas; só uma é necessária. Maria escolheu a parte melhor, e não lha tirarão”.

Em nenhum momento critica Jesus Marta a sua atitude de serviço, tarefa fundamental ao seguir a Jesus, mas convida-a a não se deixar absorver pelo seu trabalho até ao ponto de perder a paz. E recorda que o escutar a Sua Palavra tem de ser o prioritário para todos, também para as mulheres, e não uma espécie de privilégio dos homens.

É urgente hoje entender e organizar a comunidade cristã como um lugar onde se cuida, em primeiro lugar, o acolhimento do Evangelho no meio da sociedade secular e plural dos nossos dias. Nada há mais importante. Nada mais necessário. Temos de aprender a reunir-nos mulheres e homens, crentes e menos crentes, em pequenos grupos para escutar e partilhar juntos, as palavras de Jesus.

Esta escuta do Evangelho em pequenas “células” pode ser hoje a “matriz” a partir da qual se vá regenerando o tecido das nossas paróquias em crise. Se o povo simples conhece em primeira mão o Evangelho de Jesus, disfruta-o e reclama-o à hierarquia, irá arrastar-nos a todos para Jesus.

 

NON C’È NIENTE DI PIÙ NECESSARIO

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

L’episodio è un po’ sorprendente. I discepoli che accompagnano Gesù sono scomparsi dalla scena. Lazzaro, il fratello di Marta e Maria, è assente. Nella casa del piccolo villaggio di Betania, Gesù si trova solo con due donne che adottano di fronte al suo arrivo due atteggiamenti differenti.

Marta, che senza dubbio è la sorella maggiore, accoglie Gesù come padrona di casa e si pone totalmente a suo servizio. È naturale. Secondo la mentalità dell’epoca, dedicarsi alle faccende di casa era compito esclusivo della donna. Maria, al contrario, la sorella più giovane, si siede ai piedi di Gesù per ascoltare la sua parola. Il suo atteggiamento è sorprendente, poiché sta occupando il posto proprio di un “discepolo”, che spettava solo ai maschi.

A un certo momento, Marta, tutta presa dal lavoro e oberata dalla fatica, si sente abbandonata dalla sorella e incompresa da Gesù: Signore, non t’importa nulla che mia sorella mi abbia lasciata sola a servire? Dille dunque che mi aiuti. Perché non comanda a sua sorella che si dedichi ai compiti propri di ogni donna e smetta di occupare il posto riservato ai discepoli maschi?

La risposta di Gesù è di grande importanza. Luca la riporta pensando probabilmente ai disaccordi e ai piccoli conflitti che si producono nelle prime comunità nel momento di fissare i diversi compiti: Marta, Marta, tu ti affanni e ti agiti per molte cose, ma di una cosa sola c’è bisogno. Maria ha scelto la parte migliore, che non le sarà tolta.

In nessun momento Gesù critica a Maria il suo atteggiamento di servizio, compito fondamentale in ogni sequela di Gesù, ma la invita a non lasciarsi assorbire dal suo lavoro fino al punto di perdere la pace. E ricorda che l’ascolto della sua Parola dev’essere la cosa prioritaria per tutti, anche per le donne, e non una specie di privilegio degli uomini.

È urgente oggi intendere e organizzare la comunità cristiana come un luogo in cui si cura, innanzitutto, l’accoglienza dell’Evangelo in mezzo alla società secolare e plurale dei nostri giorni. Non c’è nulla di più importante. Nulla di più necessario. Dobbiamo imparare a riunirci donne e uomini, credenti e meno credenti, in piccoli gruppi, per ascoltare e condividere insieme le parole di Gesù.

L’ascolto dell’Evangelo in piccole “cellule” può essere oggi la “matrice” dalla quale si vada rigenerando il tessuto delle nostre parrocchie in crisi. Se il popolo semplice conosce di prima mano l’Evangelo di Gesù, lo gode e lo richiede alla gerarchia, ci trascinerà tutti verso Gesù.

 

RIEN DE PLUS NECESSAIRE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

C’est un épisode surprenant. Les disciples qui accompagnent Jésus ont disparu de la scène. Lazare, le frère de Marthe et de Marie, est absent. Dans la maison du petit village de Béthanie, Jésus se retrouve tout seul avec deux femmes qui, à son arrivée, adoptent deux attitudes différentes.

Marthe, qui est certainement la grande sœur, accueille Jésus en tant que maîtresse de maison et se met tout entière à son service. C’est normal. D’après la mentalité de l’époque, les tâches ménagères étaient l’exclusivité de la femme. Marie, par contre, la cadette, s’assoit aux pieds de Jésus pour écouter sa parole. Son attitude est surprenante car elle prend la place d’un « disciple » qui était réservée aux hommes.

A un moment donné, Marthe, prise par le travail et débordée par la fatigue, se sent abandonnée par sa sœur et incomprise par Jésus: “Seigneur, cela ne te fait rien que ma sœur me laisse seule avec le service? Dis-lui de me donner un coup de main ». Pourquoi Jésus ne demande-t-il pas à sa sœur de s’occuper des tâches propres à toute femme et de cesser d’occuper la place réservée aux disciples hommes ?

La réponse de Jésus revêt une grande importance. Luc la rédige probablement en pensant aux mésententes et aux petits conflits qui avaient lieu dans les premières communautés au moment de fixer les différentes tâches : «Marthe, Marthe, tu t’agites et tu t’inquiètes pour tant de choses ! Mais une seule est nécessaire. Marie a choisi la meilleure part et elle ne lui sera pas enlevée.»

A aucun moment Jésus ne critique Marthe à cause de son attitude de service, tâche fondamentale dans toute suite de Jésus, mais il l’invite à ne pas se laisser absorber par son travail au point d’en perdre la paix. Et il rappelle que l’écoute de sa Parole doit être la priorité pour tous, même pour les femmes, et non seulement une espèce de privilège réservé aux hommes.

Il est urgent aujourd’hui de comprendre et d’organiser la communauté chrétienne comme un lieu où l’on prend soin avant tout de l’accueil de l’Evangile au milieu de la société actuelle sécularisée et plurielle. Il n’y a rien de si important, rien de si nécessaire. Hommes et femmes, croyants et moins croyants, nous devons apprendre à nous réunir en petits groupes pour écouter et partager ensemble les paroles de Jésus.

Cette écoute de l’Evangile en petites “cellules” peut devenir aujourd’hui la “matrice” à partir de laquelle le tissu de nos paroisses en crise pourra se régénérer. Si le peuple simple connaît l’Evangile de Jésus de première main, s’il en jouit et s’il le réclame de la hiérarchie, il nous entraînera tous vers Jésus.

 

NOTHING IS MORE NEEDED

José Antonio Pagola.

The episode is somewhat surprising. The disciples who accompany Jesus have disappeared from the scene. Lazarus, the brother of Martha and Mary, is absent. In the house of the small village of Bethany, Jesus meets alone with two women who adopt two very different attitudes to his arrival.

Martha, who is without doubt the older sister, welcomes Jesus because she is the head of the household, and she puts herself completely at his service. This is normal. According to the mentality of that time, dedication to the household tasks was the exclusive job of women. Mary, on the contrary, the younger sister, seats herself at Jesus’ feet in order to listen to his word. Her attitude is surprising since she is taking the place usually occupied by a ‘disciple’, a place that only belongs to men.

At some point, Martha, overcome by the work and worn out, feels abandoned by her sister and misunderstood by Jesus: “Lord, do you not care that my sister is leaving me to do the serving all by myself? Please tell her to help me.” Why doesn’t he tell her sister to do the tasks appropriate to every woman and stop occupying the place reserved for male disciples?

Jesus’ answer is very important. Luke recounts it, probably thinking about the disagreements and petty conflicts that happen in the early communities when it comes time to share the many tasks: “Martha, Martha, you worry and fret about many things, and yet only one is needed. It is Mary who has chosen the better part, and it is not to be taken from her.”

At no time does Jesus criticize Martha for her attitude of service, a task that is fundamental in following Jesus, but he invites her to stop being so taken up by her work that she loses peace. And remember that listening to his Word should be the priority for everyone, including women, and not a kind of privilege for men.

It’s urgent today to understand this and to organize the Christian community as a place where the welcoming of the Gospel is taken care of, above everything else, in the midst of the secular and pluralistic society of our times. Nothing is more important. Nothing is more needed. We have to learn to join together as women and men, as believers and non-believers, in small groups in order to hear and share together Jesus’ words.

This listening to the Gospel in small ‘cells’ can be today’s “womb” from which we can go about regenerating the fabric of our parishes in crisis. If the simple people know first-hand the Gospel of Jesus, relish it and appeal to the hierarchy with it, it will pull us all toward Jesus.

 

EZER EZ BEHARREZKOAGORIK

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Harrigarria da pasadizoa. Jesusek bidelagun dituen ikasleak eszenaz kanpo gelditu dira. Lazaro ere, Martaren eta Mariaren neba, ez dago. Betaniako herrixkako etxean, bi emakumerekin bakarrik dago Jesus; hau iristean, bi jarrera desberdin hartu dituzte emakumeek.

Martak, ahizpa nagusia inondik ere, etxekoandre gisa egin dio harrera Jesusi, eta honen zerbitzura jarri da buru-bekarri. Ulertzekoa da. Garai hartako ikusmoldearen arabera, etxeko lanak emakumeari bakarrik zegozkion. Maria, berriz, ahizpa gazteena, Jesusen oinetan eseri da, hari entzuteko. Harritzeko jarrera da; izan ere, gizonezkoei bakarrik zegokien «ikaslearen» lekua hartu du.

Halako batean, Martak, lanari erabat emanik eta nekeak jota, sentitu du ahizpak bakarrik utzi duela eta Jesusek ez diola ulertzen: «Jauna, ez al dizu axola ahizpak ni bakarrik utzi izana zerbitzurako? Esaiozu laguntzeko». Zergatik ez dio agintzen ahizpari Jesusek emakumeari dagokion lanari ekiteko eta gizonezko ikasle bati dagokion lekua alde batera uzteko?

Garrantzi handikoa da Jesusen erantzuna. Pasarte hau idaztean, Lukasek gogoan ditu lehen kristau-elkarteetan, egiteko desberdinak finkatzean, izan ohi ziren desadostasunak eta tirabira txikiak: «Marta, Marta, kezkaturik eta urduri zabiltza hainbat gauzarekin; bakarra da beharrezkoa. Alderik hobena hautatu du Mariak, eta ez diote kenduko».

Jesusek ez dio aurpegiratzen Martari, inoiz ere. bere zerbitzu-jarrera; oinarrizko egitekoa da hori bestalde Jesusi jarraitu ahal izateko; baina lanak itotzen ez uzteko eskatu dio, bakea galtzeko puntuan gertatzeraino. Eta gogorarazi dio, Hitza entzutea dela lehenengo gauza gizaki guztientzat, baita emakumeentzat ere, eta ez dela hori gizonezkoen pribilegioa.

Gaur egun, premiazkoa da kristau-elkartea zuzen ulertu eta antolatzea: gaur egungo gizarte sekular eta plural honetan, beste ezer baino lehenago Ebanjelioa nola onartu zainduko duen elkarte bezala, alegia. Ezer ez beharrezkoagorik. Ikasi beharra dugu talde txikietan elkartzen emakume eta gizonezko, fededun eta fedegabe, Jesusen hitza elkarrekin entzun eta partekatzeko.

Ebanjelioa «zelula» txikietan entzute hau bihur daiteke gaur egun «sutondo» emankor, nondik joango baita eraberritzen koloka diren gure parrokietako ehuna. Herri xumeak Ebanjelioa lehen eskutik ezagutzen eta gozatzen badu, eta hierarkiari hala eskatzen badio, guztiok eramango gaitu arrastaka Jesusengana.

 

NO HI HA RES DE MÉS NECESSARI

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

L’episodi és quelcom de sorprenent. Els deixebles que acompanyen Jesús han desaparegut de l’escena. Llàtzer, el germà de Marta i Maria, està absent. A la casa del petit llogaret de Betània, Jesús es troba a soles amb dues dones que adopten davant la seva arribada dues actituds diferents.

Marta, que sens dubte és la germana gran, acull Jesús com a mestressa de casa, i es posa totalment al seu servei. És natural. Segons la mentalitat de l’època, la dedicació a les feines de la llar era tasca exclusiva de la dona. Maria, per contra, la germana més jove, s’asseu als peus de Jesús per escoltar la seva paraula. La seva actitud és sorprenent ja que està ocupant el lloc propi d’un “deixeble” que només corresponia als homes.

En un moment determinat, Marta, absorbida per la feina i desbordada pel cansament, se sent abandonada per la seva germana i incompresa per Jesús: “Senyor, ¿no et fa res que la meva germana m’hagi deixat tota sola a fer la feina? Digues-li que em vingui a ajudar”. Per què no mana a la seva germana que es dediqui a les tasques pròpies de tota dona i deixi d’ocupar el lloc reservat als deixebles homes?

La resposta de Jesús és de gran importància. Lluc la redacta pensant probablement en les desavinences i petits conflictes que es produeixen en les primeres comunitats a l’hora de fixar les diverses tasques: “Marta, Marta, estàs preocupada i neguitosa per moltes coses, quan només n’hi ha una de necessària. Maria ha escollit la millor part, i no li serà pas presa”.

En cap moment Jesús critica Marta per la seva actitud de servei, tasca fonamental en tot seguiment a Jesús, però la convida a no deixar-se absorbir pel seu treball fins al punt de perdre la pau. I recorda que l’escolta de la seva Paraula ha de ser el prioritari per a tots, també per a les dones, i no una espècie de privilegi dels homes.

És urgent avui entendre i organitzar la comunitat cristiana com un lloc on es té cura, abans de res, de l’acollida de l’Evangeli enmig de la societat secular i plural dels nostres dies. No hi ha res de més important. Res de més necessari. Hem d’aprendre a reunir dones i homes, creients i menys creients, en petits grups per escoltar i compartir junts les paraules de Jesús.

Aquesta escolta de l’Evangeli en petites “cèl•lules” pot ser avui la “matriu” des de la qual es vagi regenerant el teixit de les nostres parròquies en crisi. Si el poble senzill coneix de primera mà l’Evangeli de Jesús, en gaudeix i el reclama a la jerarquia, ens arrossegarà tots cap a Jesús.

 

GALLEGO

NADA HAI MAIS NECESARIO

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

O episodio é algo sorprendente. Os discípulos que acompañan a Xesús desapareceron da escena. Lázaro, o irmán de Marta e María, está ausente. Na casa da pequena aldea de Betania, Xesús atópase a soas con dúas mulleres que adoptan ante a súa chegada dúas actitudes diferentes.

Marta, que sen dúbida é a irmá maior, acolle a Xesús como ama de casa, e ponse totalmente ao seu servizo. É natural. Segundo a mentalidade da época, a dedicación ás faenas do fogar era tarefa exclusiva da muller. María, pola contra, a irmá máis nova, séntase aos pés de Xesús para escoitar a súa palabra. A súa actitude é sorprendente pois está ocupando o lugar propio dun “discípulo” que só correspondía aos varóns.

Nun momento determinado, Marta, absorbida polo traballo e desbordada polo cansazo, séntese abandonada pola súa irmá e incomprendida por Xesús: “Señor, non che importa que a miña irmá me deixe soa co servizo. Dille que me bote unha man”. Por que non lle manda á súa irmá que se dedique ás tarefas propias de toda muller e deixe de ocupar o lugar reservado aos discípulos varóns?

A resposta de Xesús é de gran importancia. Lucas redáctaa pensando probabelmente nas desavinzas e pequenos conflitos que se producen nas primeiras comunidades á hora de fixar as diversas tarefas: “Marta, Marta, andas inqueda e nerviosa con tantas cousas; só unha é necesaria. María escolleu a parte mellor, e non lla quitarán”.

En ningún momento critica Xesús a Marta a súa actitude de servizo, tarefa fundamental en todo seguimento a Xesús, pero invítaa a non se deixar absorber polo seu traballo ata o punto de perder a paz. E recorda que a escoita da súa Palabra ha ser o prioritario para todos, tamén para as mulleres, e non unha especie de privilexio dos varóns.

É urxente hoxe entendermos e organizar a comunidade cristiá como un lugar onde se coida, antes nada, a acollida do Evanxeo no medio da sociedade secular e plural dos nosos días. Nada hai máis importante. Nada máis necesario. Temos de aprender a reunírmonos mulleres e varóns, crentes e menos crentes, en pequenos grupos para escoitarmos e compartirmos xuntos as palabras de Xesús.

Esta escoita do Evanxeo en pequenas “células” pode ser hoxe a “matriz” desde a que se vaia rexenerando o tecido das nosas parroquias en crises. Se o pobo sinxelo coñece de primeira man o Evanxeo de Xesús, goza del e así llo reclama á xerarquía, e arrastraranos a todos cara a Xesús.

 

最必要的事

若瑟×安多尼帕戈拉. 翻译者: 宁远

这是一个令人惊奇的事件。长期以来一直陪伴在耶稣身边的门徒们从舞台上消失了。拉匝禄,玛尔大和玛利亚的兄长,也不在场。在伯达尼小村庄的一个家庭里,耶稣独自面对着两个女人,面对他的来临,她们二人有着迥异的态度。

玛尔大,毫无疑问的长姐,以家庭主妇的身份迎接耶稣,并全心全意为他服务。这很正常,因为在那个年代,家务完全是女人的事。可玛利亚却不同,她坐在耶稣的脚边听他说话。她的态度令人惊异,因为她占据了“门徒”的位置,这是男人特权。

那时,因着各种工作而筋疲力尽的玛尔大觉得她被妹妹抛弃了,她不解地问耶稣:“主,你不介意我妹妹丢下我一个人伺候你吗?让她来帮帮我吧”。为什么不让她妹妹去做女人的本份,把门徒的位置还给男人呢?

耶稣的回答非常的重要。当路加写下这句话时,很可能正想着初期教会团体中在分工上出现的分歧与冲突:“玛尔大,玛尔大,你为许多事操心劳累,其实需要的只有一件。玛利亚选择了最好的一份,是不能从她夺去的”。

耶稣从没有批评玛尔大服务的态度,这是追随耶稣者最根本的工作,但他邀请玛尔大不要让工作所淹没,以致失去平安。他提醒道,聆听他的话是所有人的权利,同样也是女人的权利,而不单单是男人的特权。

今天,我们所面临的迫切问题就是将基督徒团体视为并组织成一个在这个俗化、多元化的社会里接纳福音的地方。再没有比这更重要,更必要的事了。我们,男人女人们,信徒和不那么信的,必须学会聚在小团体里,为能聆听、分享耶稣的话。

在“小细胞”中聆听福音可以帮助正处在危机中的堂区重新焕发生命。

如果纯朴的民众能直接认识、享受耶稣的福音,并向教会领导阶层人士宣讲它,这将能带领我们所有的人走向耶稣。