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Preguntas

Publicado: 30 junio, 2017 en REFLEXIONES
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Ejercicio espiritual
GUILLERMO OROZ ARAGÓN, Fraternidad de laicos cistercienses del Monasterio de La Oliva, guillermomertxe@hotmail.es
NAVARRA.

ECLESALIA, 30/06/17.- ¿Os he dado alguna vez las gracias por cuantas preguntas me habéis hecho? En un diálogo, las preguntas son el puente entre las voces, la confluencia de corazones, el destello de luz compartida. Todas y cada una de ellas me han hecho crecer, aun la que parecería más trivial. Porque cada pregunta viene cargada de matices, unas de cariño, otras de atención o de interés, e incluso algunas de desafío… Unas he contestado, otras aún no he sabido, quizá nunca sepa contestarlas…

¿Cuántas preguntas hemos dejado de hacer no pocas veces? Flores que no hemos plantado en los campos del diálogo. La pregunta verdadera tiene siempre el aroma de la humildad: es el reconocimiento de nuestra ignorancia y el de la capacidad de nuestro hermano para ayudarnos. La pregunta es una frase inconclusa, un verso que busca palabras de otro para dar cumplimiento a su belleza y su mensaje.

La pregunta tiene el color del respeto infinito por la libertad del otro.

¿También vosotros queréis marcharos?

Jesús es un Dios que pregunta. Son infinidad las veces que Jesús se acerca al hombre y le interroga. Desde el “¿qué buscáis?” inicial en Juan, o la triple interpelación a Pedro de “¿me amas?”, o el clamor al Padre “¿por qué me has abandonado?”; o la delicadeza con el ciego en la piscina de Betseda “¿quieres recobrar la salud?”.

El, que es Verdad, Camino y Vida, también se compone de preguntas.

¿Aún no entendéis?

Pero la pregunta tiene su final, su conclusión, su meta: la respuesta. Supremo acto de libertad y amor.

Desde el inicio, aún en el paraíso, Dios busca al hombre con una pregunta: “¿dónde estás?”. Dios nos busca, siempre es el primero en dar el primer paso. Es Él quien nos ha elegido, no nosotros a Él. Nosotros somos respuesta a esa pregunta primordial y primigenia. O no somos nada.

¿No os he elegido yo a vosotros?

Pero también somos un montón de preguntas. ¿Cuántas no guardamos en nuestro interior, incluso con rabia? ¿Cuántas no nos gustaría hacerle a Dios mismo? Pero la respuesta, si tiene que llegarnos, lo hará cuando nuestro corazón esté preparado para escucharla; ni un instante antes, ni un instante después. Por eso, cuando no podamos vivir las respuestas, vivamos las preguntas. Sin miedo, sin angustias, en actitud de espera y confianza.

“Sé paciente con todo lo que aún
no está resuelto en tu corazón…
Trata de amar tus propias dudas…

No busques las respuestas
que no se pueden dar,
porque no serías capaz de soportarlas.
Lo importante es
vivirlo todo.

Vive ahora las preguntas.
Tal vez así,
poco a poco,
sin darte cuenta,
puedas algún día
vivir las respuestas.”
Rainer María Rilke.

También nosotros somos una pregunta que hacemos a Dios y esperamos respuesta. Él ya nos ha respondido y nos responde cada día, pero a menudo estamos demasiado ocupados en nuestro ruidoso mundo para escuchar. Jesús es la respuesta de Dios a nosotros.

Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?

Tanto en el evangelio de Lucas como en el de Juan, las primeras palabras de Jesús son una pregunta; en el de Lucas, incluso las primeras tras la resurrección lo son  también. En cierto sentido, cada Evangelio es una interrogación que Dios nos hace a cada uno de nosotros.

¿No habéis leído…? ¿A quién buscáis? ¿Crees esto? ¿Comprendéis lo que he hecho? ¿Por qué me pegas? ¿Por qué lloras? ¿Por qué tenéis miedo? ¿Quién me ha tocado? ¿Qué queréis que os haga? ¿Quién decís que soy yo? ¿No habéis podido velar una hora conmigo? ¿Os faltó algo? ¿Me amas?, ¿me amas?, ¿me quieres?

¿Somos capaces de contestar a algo de todo eso? Pues mucho más es lo que Jesús nos pregunta desde su evangelio y desde nuestra vida.

Quizá estemos demasiado seguros de nuestras certezas muchas veces y debamos regresar a las preguntas como quien regresa al hogar y a la infancia. Para no encorsetar al Espíritu, para dejar a Dios ser Dios.

¿Dios es una pregunta?

 Ante la inmensidad de Dios, en bondad, en verdad y en belleza, siempre hay algo que se nos escapa, que se nos refugia en el Misterio: ahí sólo podemos asomarnos apoyados en la muleta de un interrogante.

Pocas grafías hay tan hermosas como el interrogante  “?”.

¿Por qué molestáis a esta mujer?

La pregunta está empapada de ternura y delicadeza. Es imposible el diálogo sin preguntas; es imposible que un niño hable con su padre sin preguntas, ni un amigo con otro amigo, ni un esposo con su esposa. No es posible el amor sin preguntas. No es posible la oración sin preguntas.

Ya llegará el Día del Señor, el día de la Gran Respuesta. Pero hasta entonces las preguntas son parte de nuestro vivir la verdad en los caminos, como son parte de quien es Camino, Verdad y Vida.

Dice Jesús que los niños, y sólo ellos y quienes son como ellos, entrarán en el Reino. ¿Y no es el niño quien domina el arte de preguntar?, ¿no es el niño quien vive perpetuamente instalado en la pregunta? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

screen_shot_2016_06_19_at_85137_pmSAN JUAN Y EL SOLSTICIO DE VERANO
JUAN ZAPATERO BALLESTEROS, sacerdote, zapatero_j@yahoo.es
SANT FELIU DE LLOBREGAT (BARCELONA).

ECLESALIA, 26/06/17.- Hay un dicho popular que reza de la siguiente manera “Cristo crece y san Juan mengua”. Como todo o la mayoría de las veces que dice algo el vulgo respecto a la vida suele encerrar una enjundia tal que acostumbra a no tener el más mínimo desperdicio. En este caso se está refiriendo al solsticio de verano en contraposición al del invierno. No es ahora el momento de comentar el hecho que estas dos realidades del año solar fueron cristianizadas en su momento, poniendo como centro de las mismas a los dos natalicios más importantes que aparecen en el Evangelio: el de invierno que correspondería a Jesús, y el de verano, a san Juan Bautista. Si nos atenemos al tiempo en cuanto tal, no hace falta decir que, a partir del solsticio de verano, coincidente más o menos con la festividad de san Juan, los días van decreciendo (en cuanto a la duración del sol, claro está); mientras que es a partir del inicio del solsticio de invierno que la duración de los días van creciendo.

Y, con todo esto, ¿a dónde queremos ir a parar? Es evidente que no quiero llegar a nada, por lo que a cuestiones astronómicas se refiere; sino sencillamente a lo que san Juan representa relacionado con la vida de Jesús y aplicable perfectamente a muchas de nuestras situaciones de la vida cotidiana. Por otra parte, a todo lo que de luz y de fuego acompaña dicha festividad.

La figura de Juan Bautista en el Evangelio aparece como la de la persona encargada de abrir rutas y allanar el camino por donde más tarde va a pasar una persona considerada como más importante: Jesús en este caso. No voy a citar ningún texto, pero así lo podemos encontrar en el principio de cualquiera de los Evangelios, con unas u otras matizaciones propias de cada uno de ellos. Tengo la impresión que este tipo de actuar no ha acostumbrado a estilarse en general nunca y, por supuesto, hoy tampoco. Por la sencilla razón, que es considerado como algo de segunda y, por lo mismo, propio de personas de un rango inferior. Digo esto, porque el ser los números “uno” está tan incrustado en nuestra sociedad del momento que, como decía alguien, si eres el número dos, ya no eres nadie. Por ello, esta era una de las razones por la cual pretendía sacar a colación la figura de Juan; con la que, si me apuráis, lo que pretendo decir, aunque sea de manera indirecta, es que el servicio y la disponibilidad hacia el otro no cuadra en absoluto con los aires de superioridad y de grandeza personales que reinan en la actualidad.

La segunda cuestión que me hace pensar en esta festividad es todo lo que de manera exterior la caracteriza, como es el caso del fuego fundamentalmente, con todas peculiaridades que lo hacen visible tan próximas a la espectacularidad y a la admiración que provoca en grandes y pequeños. Es una noche, en unos lugares más que en otros ciertamente, donde la pirotecnia alcanza sus máximos. Una pirotecnia rápida e inmediata, pero capaz de dejarnos con la boca abierta por unos instantes, provocando al mismo tiempo unas expresiones de admiración a tal cual más curiosa. Y, todo esto, ¿a qué viene? Pues sencillamente a la similitud que tiene tantas veces con nuestra vida. ¿No os parece que con demasiada frecuencia nos movemos más por el artificio momentáneo y fugaz que por la consistencia de unos principios sólidos, serios y fuertes? El problema está precisamente en qué lo que se estila es el sobresalir y el aparentar frente a la acción muchas veces silenciosa y oculta, pero, en cambio, efectiva para los demás y consecuente con uno/a mismo/a. ¡Y así nos va, tanto a nivel personal como social en muchas ocasiones! Se dice también que muchas veces las apariencias engañan; pues sí, nada que decir en contra de ello, porque es la verdad pura y dura. Semejantes fuegos de artificio no llevan más que momentaneidad y espectáculo pasajero, dejando en un segundo plano la consistencia y la profundidad interior que, al fin y al cabo, es lo que de verdad le hace a uno/a verdadera persona (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

86f04c2ad6e3361760deb803477b8f57UN NUEVO PENTECOSTÉS
PATRICIA PAZ, ppaz1954@gmail.com
BUENOS AIRES (ARGENTINA).

ECLESALIA, 12/06/17.- Fiesta de la libertad, del corazón desbordado, de la comunicación fraterna. Parecían ebrios los apóstoles, me imagino que por el entusiasmo que le pusieron a la proclamación de lo que el Espíritu les inspiraba. Todos les entendían, medos, partos, elamitas… Hoy diríamos chinos, rusos, sirios, los habitantes del lejano Oriente, los occidentales, los latinoamericanos, Europa, África. Vivimos en las mismas ciudades pero como mosaicos bien delimitados, muchas veces somos extraños los unos para los otros. No es que el Espíritu no venga, sino que somos ciegos y sordos a sus señales.

Resulta imperioso en el mundo actual, que vive una escalada de violencia, fruto muchas veces del miedo, abrirnos al soplo de la Ruah. Necesitamos un nuevo Pentecostés para que nuestras palabras resulten entendibles para los que hablan otro “idioma”, para los que viven en culturas diferentes,  para entender sus palabras, para escucharnos, conocernos y perder ese miedo que nos aísla. Tenemos que salir de nuestros “cenáculos” cerrados para avanzar hacia una acogida amorosa del otro. Volver a poner en el centro de nuestras vidas al “extranjero, al huérfano y a la viuda”. Salir al encuentro de todos aquellos que hoy están desamparados, por razones económicas, políticas, religiosas, raciales, de género, o lo que fuere, y hacernos prójimos. Apreciarlos con todas sus particularidades, reconociendo en cada uno la presencia amorosa de Dios.

Pentecostés es una oportunidad para despertar de nuestro letargo y poner manos a la obra en tantas cosas que hoy necesitan ser transformadas para que nuestro mundo se vaya pareciendo, aunque sea un poco, al Reino que nos predicó Jesús. Qué fácil sería si pudiésemos recibir un Whatsap cada mañana despertándonos y dándonos fuerzas para vivir el día como verdaderos discípulos, sin miedo, con alegría y poniendo todas nuestras energías al servicio del bien común. Pensándolo mejor, la solución es mucho más sencilla, pero también más difícil. Simplemente cada día al despertar dedicarle unos segundos a hacer consciente en nosotros la Presencia que nos inhabita. Imaginar que la lengua de fuego está siempre sobre nuestra cabeza y que el viento del Espíritu sopla permanentemente, a veces como una fuerte ráfaga, otras como una suave brisa, pero nunca está lejos de nuestra percepción. Afinar los sentidos del corazón y aceptar el llamado con todos sus desafíos es vivir Pentecostés hoy y cada día (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

puzlesDESMENUZANDO PENTECOSTÉS
MAGDALENA BENNASAR, espiritualidadcym@gmail.com
BILBAO.

ECLESALIA, 09/06/17.- ¿Podemos llamar cenáculo al piso de un joven matrimonio en medio de una ciudad irrelevante en un rincón del país?

¿Podemos llamar discípulas y discípulos a mujeres y hombres de hoy, jóvenes y sensibles a la realidad, que nunca llegarán a ser importantes en la institución eclesial porque son críticos, inteligentes, izquierdosos, curiosos, preguntones…?

El otro día, cuando estaba anocheciendo, un pequeño grupo estábamos apiñados en el cenáculo-pisito de nuestra pareja anfitriona. En círculo, simbolizando que le queremos en nuestro centro, y en silencio, se nos invitaba a invocar al Espíritu que habita en nosotras.

Y gradualmente fuimos compartiendo la experiencia vital con unas personas que están “activando la aplicación” con la que todos nacemos y pocos activamos: la capacidad de dialogar con el Dios de Jesús, de descubrirle en nuestro silencio habitado y en la Palabra, también en comunidad, como en el primer Pentecostés.

Todos vienen de mucho compromiso y servicios múltiples en movimientos de jóvenes y familias, en catequesis y… pero algo por dentro empezaba a oler a chamusquina, dicen.

La experiencia de Pentecostés para mí empezó esa noche, ya sé que lo celebramos en la vigilia que entre todas y todos habíamos preparado, pero ante la seriedad de la búsqueda de estas personas a mí se me caldea el alma:

Dice una mujer que es buscadora empedernida, tanto, que pide “clases particulares”: me cuesta hacer silencio y por eso, además de levantarme antes todos los días y ponerme por la mañana, he empezado también por la tarde un rato, me ayuda, es más completo.

Y a nuestro amigo que está iniciándose y le cuesta le pregunta alguien y tú, ¿a qué hora te levantas? Pues igual si madrugas un poquito, recortando la tele por la noche, igual sin casi darte cuenta le haces hueco a Dios para que te susurre al oído sus palabras de amor personalizadas y en directo.

Y nuestra joven anfitriona dice que hace silencio antes de irse al duro trabajo de profe en una barriada conflictiva y peligrosa, y que por la noche, con su marido leen la Palabra, la rumian y la comparten. Sin más, dice.

Y a la hora de las conclusiones y proyectos… todos tenían a personas a quienes desean que descubran, desde espacios que prepararemos entre todas y todos lo que ya estamos compartiendo y se lo deseamos a todas y todos porque te cambia la vida, y es gratuito.

Y la otra mujer profesional de mucha responsabilidad, madre de familia, que a veces deja de recoger la cocina por la noche, porque si se enreda se le hace tarde y a la mañana no puede con su cuerpo porque lo que quiere es “acudir a la cita”.

¿Don de lenguas? Yes, oui, bai,… para que se entienda lo que se está viviendo.

¿Don de sabiduría? Cuando “se saborea, se degusta” no hay problema.

¿Don de entendimiento? ¡Ajá! ahora lo pillo, estaba dentro, desactivado… poco a poco me pongo bajo cobertura y conecto… despacito va viniendo.

¿Pentecostés? Tú ¿qué opinas? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

tabgaDel 11 al 15 de agosto en San Esteban de los Olmos, Villimar, Burgos
“LAS COMIDAS DEL CAMINO”

MAGDALENA BENNÁSAR y CARMEN NOTARIO, espiritualidadcym@gmail.com
BILBAO.

ECLESALIA, 01/05/17.-  El camino es el recorrido que va desde el Mar de Galilea, lugar de la llamada, hasta Jerusalén, donde El termina su camino y empieza el nuestro. Entre medias, inspirado por la Escritura, Jesús reproduce un mismo gesto muchas veces: multiplica pan, comparte comidas con gente diversa, inmortaliza una cena.

Desde la metáfora y la experiencia de hacer pan haremos un recorrido por textos clave del Antiguo Testamento para descubrir cómo pasar de ser unos ingredientes sueltos a un pan caliente que se deshace en pedazos, como Él, para alimentar a una comunidad-sociedad hambrienta de respuestas, de igualdad, de verdad, de pan y Palabra para todas y todos.

Practicando la oración de centramiento, como método para silenciarnos y conectar con nuestro espacio sagrado, descubriremos la hospitalidad interior para desde ahí aceptar-integrar nuestro cuerpo y nuestros sentidos, abriendo así puertas de acceso a nuestra inteligencia emocional y espiritual. Nos ayudaremos de sencillas danzas contemplativas que son como un bálsamo para esponjar nuestros cuerpos (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Para más información: espiritualidadcym@gmail.com

 

María..MARÍA, VECINA DE NAZARET
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 17/05/17.- Amigas y amigos: En este mes en el que tradicionalmente se recuerda a María, la madre de Jesús, queremos reivindicar su figura real y para ello contamos con una brillante charla de nuestra teóloga Marifé Ramos: María, vecina de Nazaret (I). Para acercarnos a María necesitamos conocer la realidad histórica de las mujeres en Galilea, bajo la opresión romana y las leyes judías. En los artículos tenéis también la conferencia por escrito.

Para los de Pamplona y alrededores, no dejéis de acudir el próximo martes a la presentación del libro de José Enrique Galarreta. Por fin hemos publicado el legado completo de sus Comentarios a los Evangelios: Mateo y Marcos en el número 3 de la Colección Exégesis Fe Adulta y Lucas y Juan en el número 4. Nos reuniremos en el colegio de Jesuitas y tendremos ocasión de recordar su figura entrañable y su valioso testimonio de fe.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Jn 14, 15-21. No vamos a estar solos, ni desamparados. El Espíritu de la verdad vive en nosotros y además estará siempre con nosotros.

Vicente Martínez: Otro Paráclito. Podríamos liberarle de la esclerotización en que la teología y los ritos arcaicos le han hecho prisionero, y lanzarle a volar por el mundo en plenitud de alas sobre los horizontes de la realidad humana.

José Luis Sicre: Alegría, esperanza, amor. Resulta difícil encontrar un elemento común en este evangelio. No se puede pedir un discurso lógico y ordenado a una persona que se despide de sus seres más queridos poco antes de morir.

Fray Marcos: El único amor es el que se manifiesta en obras. La mayor parte de lo que llamamos amor se queda en palabrería inútil.

José Antonio Pagola: El espíritu de la verdad. Este «Espíritu de la verdad» no ha de ser confundido con una doctrina.

Paula Depalma: La Vida en nosotros. La dimensión escatológica de este texto es sorprendente. La vida que ofrece el Jesús joánico es vida en abundancia, vida que no se acaba, vida compartida, vida en relación…

Artículos seleccionados para la semana

Miguel Ángel Munárriz: La Biblia para gente normal. Su iniciativa de pastoral de adultos congregaba semanalmente en Pamplona a más de 300 interesados en escucharle, atraídos por su formación humanística, su conocimiento de la Biblia y su fascinación por Jesús.

Carmen Herrero: Busca la paz y corre tras ella. Como cristianos estamos llamados a ser anunciadores de esta paz, sembradores del amor, constructores de fraternidad, de libertad y de justicia; sin las cuales la paz no es posible.

José Manuel Vidal: Monseñor Carlos Azevedo: “Francisco puede lanzar desde Fátima a la humanidad y a Dios un grito por la paz”. “Lo ocurrido en Fátima son visiones místicas, percepciones interiores”. “Fátima atrae porque es un lugar que convoca a la paz, al silencio que apacigua”.

Joan Carrera: Vivir mejor con menos: trece propuestas. En esta relación se priorizan determinados valores, y ello va estructurando una mentalidad que es compartida por muchas personas en todo el planeta.

José Arregi: Envejecer. No solo de juventud vive el ser humano, sino de sabiduría.

Gonzalo Haya: Jonás, un Profeta contracultural. No es un Dios que premia a los buenos y castiga a los malos, sino que ama a los buenos y a los malos.

José Manuel Vidal: Andrea Riccardi: “El mundo actual es una fábrica de periferias, que fabrica periféricos”. Partir de los pobres, que es lo que hizo la Iglesia desde el principio y lo que tenemos que hacer nosotros también hoy. Nos cuesta, pero hay que hacerlo.

Marifé Ramos: Estamos en Nazaret… Nos acercamos a María como vecinas suyas, porque es una mujer del pueblo, como nosotr@s, y queremos comprender su situación, sus dificultades, sus sentimientos y su respuesta de fe.

Noticias de alcance. José María Castillo: “En la Iglesia, en los seminarios, en los centros de estudios teológicos, hay miedo, mucho miedo”.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Hechos 8, 5-17. Son imágenes de la primera Iglesia que sale de Jerusalén no sólo a predicar a los judíos sino también a los samaritanos que eran tenidos por medio-paganos.

1 Pedro 3, 15-18. Glorificad en vuestros corazones a Cristo Señor y estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza.

Florentino Ulibarri: Con la fuerza del Espíritu. ¡Con la fuerza del Espíritu, es posible la vida!

Vicky Irigaray: Conducidos por tu Espíritu. Padre bueno, que el vacío dejado por la muerte de tu Hijo Jesús sea llenado por la presencia y fuerza de su Espíritu.

Anáfora: La buena noticia. La buena noticia que nos reveló Jesús es saber que podemos llamar Abba a Dios.

Material multimedia

Aceptación y rendición. Por Echart Tolle. ¿Puedes llegar a detectar en tu interior, la más leve sombra, de no querer estar haciendo, lo que estás haciendo?

Algún día… Algún día, el amor será el dueño de tu vida…, pero para dar hay que sentir, y para sentir, escuchar tu corazón, a tu SER.

Salomé Arricibita: Más allá de mí. Quiero vivir más allá de mí, despierta y amando lo que miro, que te vean sólo a ti, cuando actúe con amor.

Plegaria de misericordia. Preciosa oración, a modo de mantra, para hacerla resonar en el corazón y llenarte de paz. Fotografía y presentación: Lenin Cárdenas.

Equipo Quiero Ver: Momentos con espíritu. El Espíritu de la verdad, el Espíritu de Jesús, está presente entre nosotros. Se nos ofrece desde la gratuidad y el amor. Puedes verlo, conocerlo, vivirlo, amarlo, compartirlo.

Seguir a Cristo, es servir. VIDEO CONFERENCIA DEL PAPA FRANCISCO EN KENIA, sobre el seguimiento de Cristo, con religiosos/as, sacerdotes y seminaristas. Nos ayuda a TODOS en la vivencia práctica de la FE.

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces muy útiles: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,

Inma Calvo

eclesalia@eclesalia.net

index-anastasis-icon¿QUIÉN RESUCITA HOY?
MARÍA TERESA SÁNCHEZ CARMONA, teresa_sc@hotmail.com
SEVILLA.

ECLESALIA, 17/04/16.- ¿Quién no ha sentido, en algún momento de su vida, la experiencia de morir? ¿Quién no ha sufrido el dolor físico, casi somático, de una separación indeseada, de una palabra mal dicha, de un proyecto que se trunca, de un no sentirse comprendido o aceptado?

Cada uno de nosotros lleva grabadas infinitas pequeñas muertes en su geografía íntima. A veces tan pequeñas que no dejan cicatriz visible, pero aun así muy grandes. Lo suficiente como para que nos permitan reconocer esas mismas señales de dolor en otros cuerpos y rostros: las bolsas bajo los ojos de la señora que coge el autobús a las seis de la mañana, el ceño fruncido del funcionario que apenas musita un buenos días, el temblor en la voz de quien recuerda aquel amor del pasado, la inseguridad de la adolescente que se compara con sus amigas, la frustración del que no tiene trabajo, o de quien se busca cada mañana en el espejo y no se encuentra. No hace falta tener grandes problemas para sentirnos morir un poco (¿cuántas veces habremos alzado al cielo de otros ojos nuestra plegaria sentida y sincera, como diciendo calladamente: “¿por qué me has abandonado?”).

Sí, cada uno de nosotros es un testimonio encarnado de resistencia, de resiliencia (ahora que tanto se emplea esta palabra), de aprender a respirar hondo y reencontrar el ánimo, “el ánima”, ese soplo vital que nos mantiene vivos. Porque estamos hechos para resucitar. La nuestra es una bella historia de resurrección, un milagro de fortaleza en la fragilidad que nos impulsa una y otra vez a despertar del letargo, a ponernos en pie, afianzarnos sobre la tierra, dejar atrás nuestras fosas y encierros, y seguir caminando con la cabeza erguida y el pecho descubierto. Para volver a la vida, sí, pero no a la de ayer. Resucitar es recrearnos entrañablemente: asomarnos a aquello que nos duele y acariciarlo como quien unge el cuerpo o los pies de la persona amada. Acoger, aceptar, amar, conmovernos desde las entrañas. Y atrevernos a salir, sin pudor, expuestas las heridas en señal de victoria, más conscientes de nosotros mismos, renacidos y aún dispuestos a hacerlo todo nuevo.

La anastasis es ese dinamismo interno que todos y todas experimentamos al sentirnos liberados de nuestros miedos e infiernos. De nada sirve admirar este milagro de la Pascua cristiana, este rito de paso o transición, si después no lo reconocemos en nuestra vida cotidiana. Y de poco sirve, además, esta experiencia de sanación personal si no transforma nuestro modo de contemplar a los demás y convivir con ellos. Quien ya pasó por una situación parecida comprende a quien ahora está sufriendo, sabe escuchar (porque también un día necesitó esa acogida), sabe acariciar con palabras y con gestos, domina el lenguaje de la ternura, y sabe conceder espacio, tiempo y dignidad a quienes se encuentran librando esa dura batalla. Porque un día fue también la suya; porque es la de todos.

Cada uno de nosotros está llamado a ser testimonio de resurrección para quienes no alcanzan a ver (y aguardan anhelantes) el estallido del alba. En silencio, nos decimos: “Yo pasé por ese trance que tú atraviesas hoy y salí fortalecido. Sé de tu dolor y me conmueve. Y en cuanto quiera que venga a partir de ahora, no estarás solo/a. Seguimos adelante. Estoy contigo”. Ayudarnos a vivir, ayudarnos a morir: he aquí el milagro que se entreteje cuando dos o más personas se reconocen desde la com-pasión y el amor. La radicalidad de este sentir común, de esta comunión que se llena de sentido por lo sentido, nos moviliza e interpela a adoptar una nueva manera más sensible, empática y receptiva de estar en el mundo. Renacidos una y otra vez de tantas pequeñas crisis, albergamos en nosotros un espíritu de sabiduría y fortaleza que nos impulsa a ser portadores de paz, “resucitadores” de otros.

Luego están esas otras muertes: las que nos arrancan de nuestro lado y para siempre a las personas que amamos y que nos aman, y dejan henchido de ausencia el espacio que antes ocupaba su figura. Hermoso y triste vacío habitado. Quien más, quien menos, sabe a qué me refiero. Hace algo más de dos años perdí a mi mejor amigo y no ha pasado un solo día en que no lo haya recordado. Como la Magdalena, también yo fui al sepulcro para visitar y honrar el último lugar en la tierra donde reposó el cuerpo de mi amigo. Sabía que no lo encontraría allí, que aquel nombre sobre esa lápida fría poco o nada podría decirme del hombre que yo había conocido. Fui, no obstante, porque más allá del vértigo que produce el abismo, somos materia en busca de un abrazo. Y, como hemos hecho tantos, lloré junto a su tumba la tristeza de no volver a verlo. Enterramos a nuestros muertos pensando que con ellos muere también una parte de nosotros mismos, una determinada manera de pronunciar nuestro nombre, retazos de una historia hecha recuerdos.

Transcurre el tiempo (tres días, tres meses, tres años) y, en un determinado momento, incomprensiblemente, ciertos lugares parecen reavivar en nosotros aquella presencia tan amada. Resuenan en lo profundo sus palabras, como el eco de una musiquilla que creíamos olvidada. Comenzamos a revivir instantes y destellos de experiencias compartidas. Y descubrimos con sorpresa que los consejos y enseñanzas de las personas que amamos todavía nos acompañan, nos conforman e iluminan el camino. Así debieron sentirlo los discípulos de Jesús (mi espíritu permanece con vosotros), siendo en realidad una experiencia al alcance de todos. Y cuando esto ocurre, nace en los labios (rebosa del corazón) la sonrisa cómplice y serena de quien, al fin, comprende todo. Y sabe (porque lo ha experimentado) que el milagro de la Vida que se entrega sin medida consiste en un irse dando poco a poco, en un quedarse en los demás cada vez con mayor hondura, en un dejar los corazones sembrados con la belleza de los encuentros.

También era esto, resucitar: un reavivar muy dentro esa mirada que alguien (Alguien) nos regaló un día, haciendo que ya nada volviera a ser lo mismo. Un abrirse a la certeza de un Amor partido y repartido, capaz de inaugurar otra forma de comunión y de presencia. Y un alegrarse sin medida y un agradecer el poder transformador de ese Amor. Agradecer siempre. Porque, al cabo, ¿quién no ha tenido alguna vez esta experiencia de resurrección? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

“ESPIRITUALIDAD… ¿CREATIVIDAD O LO DE SIEMPRE?”
IV Foro Red Miriam
CARMEN ALMANSA, carmen_almansa86@hotmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 10/04/17.- Espiritualidad y creatividad ¿pueden ir juntas estas palabras en una misma frase? ¿Qué sentido tiene aunar estos dos conceptos? “Espiritualidad… ¿creatividad o lo de siempre?” Este es el título del  IV Foro Red Miriam de espiritualidad ignaciana femenina que se celebrará en Madrid los días 6 y 7 de mayo de 2017.

Este título provocador pretende lanzar esas ganas de seguir indagando en este camino espiritual, seguir escuchando a qué somos llamadas a día de hoy las mujeres desde nuestra conexión espiritual, potenciar nuestra energía creativa para desde ahí seguir abriéndonos a ese Dios que es amor.

Con creatividad, porque como Pablo d’ORs dice: ” Lo que realmente mata al hombre (y a la mujer) es la rutina, lo que le salva es la creatividad, es decir, la capacidad de para vislumbrar y rescatar la novedad. Si se mira bien -y eso es en lo que educa la meditación- todo es siempre nuevo y diferente”.

Desde ahí con esas ganas de seguir educando la mirada del corazón y las ganas de seguir compartiendo espacios femeninos que nos ayuden a seguir creciendo y caminando en red os invitamos a participar en este encuentro

¿Te apuntas?

Para más informaciónredmiriam.blogspot.com.es

c6773aVUELTA AL CORAZÓN
MAGDALENA BENNASAR, espiritualidadcym@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 03/04/17.- Se acercan unos días intensos en que para la mayoría serán de descanso o de turismo, o de trabajo porque les toca el turno, la temporada… ¡qué bien que algunos tendrán algo de trabajo!

Luego estamos otro colectivo, los que buscamos lugares que nos ayuden a vivir estos días religiosos en claves de hoy, con gente buscadora, disfrutando de espacios de comunidad y silencio. Buscando una Palabra traducida al hoy complicado y esperanzado.

Atendiendo nuestra propia necesidad y la de muchas y muchos, preparamos unas mañanas diferentes, a las que os invitamos. Desde este rincón privilegiado de Vizcaya, en un entorno natural único, nos juntaremos cerca del río, como tantas hermana y hermanos hacían en los orígenes del cristianismo, para escuchar al maestro o escuchar a las/os discípulos que hablaban de él, con pasión y ternura, con añoranza y experiencia.

Son mañanas de oración-reflexión para poder asistir a las diferentes liturgias y compromisos el resto del día. Para los que vengáis de fuera os acompañaremos en las diferentes posibilidades de combinar senderismo con liturgia a la tarde-noche, o la tarde libre si preferís.

Es hermoso compartir con otras personas a la vez que cambiamos de ambiente lo que hace que nos relajemos y que nos abramos a nuevas experiencias.

Bienvenidas. Ongi etorri. Benvingudes i benvinguts.

 

Fecha: 13, 14 y 15 de Abril

 

Horario: de 10 a 13:30

Lugar: Plaza San Trokaz 8, Abadiño, Bizkaia

Para más informaciónespiritualidadintegradoracristiana.es