Posts etiquetados ‘Eucaristía’

No les temáis

Publicado: 21 junio, 2017 en ACTUALIDAD
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casa-2NO LES TEMÁIS
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 21/06/17.- Amigas y amigos: El evangelio del domingo nos invita a la coherencia, a no paralizarse por el temor. Hemos recopilado artículos muy interesantes en esta línea: no tener miedo a cambiar lo que sobra en el seguimiento de Jesús. ¿Cómo deberían ser nuestras eucaristías o nuestras comunidades?

En la Escuela, también abordamos este tema de la mano de Silvia Martínez Cano: El Dios de Jesús. Las imágenes de un Dios que juzga y castiga son insostenibles para los seguidores de Jesús. Debemos revisarlas, desterrarlas y desmontarlas.

Aprovecho también para contaros que resolvimos la crisis del ataque informático como mejor supimos. Estuvimos dos días intentando restaurar copias de seguridad y otros remedios menos drásticos, pero sin éxito. Finalmente se resolvió con la fórmula del “borrón y cuenta nueva”. Hicimos una instalación desde cero con la última versión, que minimiza posibles ataques futuros. Para hacer esto y no perder los datos, hubo que contratar a unos expertos. Podéis ver los movimientos de la cuenta en la suma de todos.

Y ya que estrenamos web “por dentro”, hemos querido que también se note “por fuera”. Nuestro colaborador habitual, Miguel Ángel Martín, ha diseñado un nuevo logo y queremos cambiar el frontal de nuestra web. Os pedimos vuestra opinión con una encuesta muy simple, anónima, para votar entre cinco opciones. Vamos a usar nuestra inteligencia colectiva.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Mt 10, 26-33. Con que no les cojáis miedo, porque nada hay cubierto que no deba descubrirse ni nada escondido que no deba saberse.

Vicente Martínez: Testigos de fe. Hoy hay mártires incruentos en todas las sociedades, que –creyentes o no– dan testimonio en sus vidas defendiendo valores perennes de la Humanidad, y que serían dignos de figurar en todos los Santorales de la misma.

José Luis Sicre: Ni miedo a hablar, ni miedo a morir. Dirigido a los apóstoles, comienza con unas instrucciones sobre cómo deben anunciar el Reinado de Dios, insistiendo en el desinterés y la pobreza.

Fray Marcos: Este miedo no se puede combatir directamente. Solo uno con Dios. El creernos un ego individual separado y autónomo es un engaño nefasto.

José Antonio Pagola: Nuestros miedos. Cuando nuestro corazón no está habitado por un amor fuerte o una fe firme, fácilmente queda nuestra vida a merced de nuestros miedos.

Dolores López Guzmán: Atención al detalle. La existencia de Jesús está llena de detalles hacia toda persona que se encontraba con Él.

Artículos seleccionados para la semana

Gabriel Mª Otalora: ¿Cristo murió por todos? Con la que está cayendo, el nuevo misal litúrgico oficializa una nueva polémica que descentra el mensaje central del evangelio.

Juan Masiá: Sin vuestro ‘Amén’, no puede haber Corpus Christi. Como tampoco hay Corpus Christi efectivo, sin el amén de una comunidad comprometida para transformar el mundo.

José Antonio Pagola: Estancados por el miedo. Hay un hecho innegable. La gente se está alejando de manera imparable de la práctica dominical.

Ramón Alario y Julio Pinillos: El cura debería dejar de ser el eje. La prioridad, el protagonismo retorna a la comunidad. La Iglesia necesita una transformación fundamental de los corazones y de las estructuras.

Mari Paz López Santos: Ir a la montaña y volver. La Montaña tiene un algo interior que llamo: imán.

Enrique  Martínez Lozano: Somos plenitud. Lo que llamamos “yo” es solo una construcción mental, que es fruto de la naturaleza apropiadora y separadora de la mente.

Jaime Escobar: Ante el silencio de la poderosa Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos. Es la hora de anteponer el “Evangelio de la Creación” por sobre cualquier otra consideración de carácter político, financiero o de poder.

Voces cristianas de Sevilla: Llamamiento a un cristianismo adulto. Situación de los laicos en la Iglesia local de Sevilla, que viene a apoyar y corroborar el reciente escrito/denuncia del “Foro de curas de Madrid“, que refleja en su diócesis una situación análoga a la nuestra.

Noticias de alcance. El Papa, sobre Don Milani: “Reconocemos en su vida un modo ejemplar de servir el Evangelio, a los pobres y a la Iglesia”.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Jeremías 20, 10-13. Oía el cuchicheo de la gente: Pavor en torno; delatadlo, vamos a delatarlo.

Romanos 5, 12-15. Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte.

Florentino Ulibarri: A ti te entrego las llaves. Te hago portero de esperanzas y proyectos, en tus manos pongo la creación entera.

Vicky Irigaray: Queremos proclamarte. Vivimos prisioneros de diferentes miedos: miedo a perder nuestro trabajo, nuestra posición social; miedo a perder la salud…

Anáfora: Bienaventuranzas. Felices serán los pobres si cubrimos sus carencias. Solo entonces podemos ser todos felices.

Monjas Benedictinas de Montserrat. 12º domingo de Tiempo Ordinario.

Material multimedia

Atrae lo bueno. Por Louise Hay. Meditación muy hermosa para darte un momento de amor contigo mismo. ¡¡No te lo pierdas!!

Eres digno. Confía en ti mismo y en la sabiduría que te ha creado.

Salomé Arricibita: Que me escuche tu gran bondad. Dios ya nos escucha, en todo momento y en todo lugar, pero a veces tenemos que repetírnoslo para creerlo… de hijos es pedir… pidamos pues con la confianza de que Dios YA SABE…

Aquí y ahora. Estamos hechos de la misma sustancia de Dios, somos energía, somos creadores.

Equipo Quiero Ver: Confianza. La espiritualidad nos configura y nos ayuda a vivir en paz y armonía. Quien se encuentra con Dios vive la existencia con una mayor hondura y se reconoce “sostenido” para afrontar los retos de la vida.

Máximas del Dharma. El mapa no es el territorio, solo nos ayuda y orienta para recorrerlo. Este video nos acerca a otras formas de andar el camino, que, en contra de lo que podemos pensar, no están en absoluto alejadas, de las que nos han enseñado.

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces muy útiles: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,

Inma Calvo

¿Palabra de Dios?

Publicado: 14 junio, 2017 en ACTUALIDAD
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biblia¿PALABRA DE DIOS?
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 14/06/17.- Amigas y amigos: Además de meditar sobre el sacramento de la Eucaristía, con ocasión de la fiesta del Corpus, esta semana os invitamos a reflexionar sobre la Revelación. El artículo de Gonzalo Haya nos hace ver la incoherencia de considerar como Palabra de Dios tantos textos de la Biblia o del Magisterio que son incompatibles con la ética actual más elemental.

Y para profundizar aún más, contamos con una nueva clase magistral de Andrés Torres Queiruga: La Revelación.

Seguimos recomendando la recopilación todos los comentarios a los Evangelios de José Enrique Galarreta. Una obra de consulta de gran utilidad para todos los domingos del año, de los ciclos A, B y C.

En el Tablón de anuncios podéis ver más actividades para estos días: un retiro y unos ejercicios espirituales con José Arregi.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Juan 6, 51-58. Éste es el pan bajado del cielo, no como el que comieron vuestros padres y murieron; quien come pan de éste vivirá para siempre.

Vicente Martínez: Corpus Christi. Jesús es parte de la Comunidad, y sin él el Cristianismo carecería de sentido. De ahí la eucaristía, el ágape, la concelebración. Los primeros cristianos se llamaban hermanos y, como tales, compartían bienes materiales y espirituales.

José Luis Sicre: El maná y el pan de vida. La fiesta del Corpus Christi pretende fomentar la devoción a la Eucaristía y confesar públicamente la presencia real de Jesucristo en el pan y el vino.

Fray Marcos: Ágape, sacramento de unidad, signo de amor. Reducirlo a la comunión o a la adoración del pan consagrado es devaluarlo absolutamente.

José Antonio Pagola: Estancados. ¿Por qué los creyentes no manifestamos nuestra preocupación y nuestro dolor con más fuerza?

Dolores Aleixandre: El que coma de este pan, vivirá para siempre… La forma de comer de la que habla el evangelio de hoy expresa una forma de vivir.

Artículos seleccionados para la semana

Gonzalo Haya: La Biblia no es “Palabra de Dios”. Dios no se expresa con palabras humanas. Dios se expresa en la naturaleza, en la conciencia humana, en la belleza y en el amor.

Leonardo Boff: La buena voluntad que falta en el Brasil de hoy. Traduciendo su difícil lenguaje: la buena voluntad es el único bien que es solamente bueno y para el que no cabe hacer ninguna restricción.

José Aldunate: Nuestra Ética para nuestros Tiempos. Tarea de todos y también de la Iglesia.

Magdalena Bennasar: Desmenuzando Pentecostés. ¿Podemos llamar cenáculo al piso de un joven matrimonio en medio de una ciudad irrelevante en un rincón del país?

Enrique Martínez Lozano: “Nosotros” y “ellos” (II Y III). La intolerancia… proyecta constantemente en otros sus propios “demonios interiores” o sombra no reconocida.

José M. Castillo: La religión no es una exhibición. No olvidemos nunca que “la esencia del fanatismo reside en el deseo de obligar a los demás a cambiar” (Samuel Oz).

Cameron Doody: El “héroe del monopatín” “vivirá para siempre”. Osoro califica de “impresionante” la valentía de Ignacio Echeverría, “un chico joven que da la vida por salvar a otro”.

José Arregi: Obispos y educación. Todos necesitamos ser educados en el espíritu y la sabiduría de la vida.

Noticias de alcance: No invoquemos la tradición para excluir a las mujeres. El objetivo de este encuentro entre teólogas italianas y españolas fue el de reflexionar sobre las mujeres, el diaconado y los ministerios en la Iglesia.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Deuteronomio 8, 2-3 y 14-16. Él te alimentó con el maná para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre sino de todo cuanto sale de la boca de Dios.

1 Corintios 10, 16-17. El pan que partimos es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.

Florentino Ulibarri: Dar crédito. En este mar de palabras, de propaganda sofisticada, de ilusiones engañosas, sólo quiero darte crédito a ti, que eres la palabra y la vida.

Vicky Irigaray: Corpus Christi. Padre bueno, concédenos la gracia de no dejarnos seducir por mensajes y voces que no pueden apagar nuestra hambre y sed de plenitud.

Anáfora: Pan eucarístico. Jesús partido y repartido, su vida derramada, es la síntesis de la fe del cristiano.

Monjas Benedictinas de Montserrat. Corpus Christi.

Material multimedia

No trates de encajar en este mundo. Por Sergi Torres. “¡¡¡Trata de encajar en ti mismo, en tu conciencia humana!!!”. Atrévete a ver este video, vívelo en este instante de tu vida… TE CAMBIARÁ.

Confía. “¿Qué va a ser de mí?”… ¡¡¡Confía!!! Canción de Álvaro Fraile.

Salomé Arricibita: No es lo mismo. Apareciste en mi vida, y ya nada es lo mismo, ya no puedo “ser” sin tu calor.

Carta al ego. Por Jose Miguel Vale. Conseguí escucharte, sé que estás aquí conmigo tomados de las manos, acompañándome a afrontar mis miedos. Permitiéndome mirar a los demás con compasión, y mirar esta ilusión con belleza.

Equipo Quiero Ver: Pan que da vida. Estamos hechos con delicadeza, cariño, de forma artesanal y personalizada. Y de esta manera, tal como Jesús se hace pan para nosotros, así hemos de ser nosotros “pan para los demás”.

Reflexiones. Por Deepak Chopra. Para interiorizar…

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al canal feadulta de YouTube donde están la totalidad de las charlas disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Un abrazo,

Inma Calvo

 

Stitched PanoramaNO PRIVARLES DE LA SANTA MISA

KOLDO ALDAI AGIRRETXE, koldo@portaldorado.com
ARTAZA (NAVARRA).

ECLESALIA, 24/03/17.- He vuelto al templo, en realidad lo he hecho a menudo a lo largo de los últimos años. Voy de acompañante, primero de un padre, ahora de una madre en edad de agradecer filial compañía. Acompaño pero también canto a pleno pulmón, me arrodillo, doy la mano en señal de paz y me arranco sin dudar a comulgar cuando suena aquello de “Tú has venido a la orilla…” Lo paso peor con una “señal de la cruz que nos libra de nuestros enemigos…” y cuyos gestos lamentablemente ya he olvidado.

También he orado, con no menos fe, en los templos budistas, hinduistas, en sinagogas, en mezquitas…, sobre todo en templos universales de los diferentes continentes. En los templos de unos y otros países viví similar devoción, en todos observé gentes rendidas al mismo Dios “que los hombres distintos llamamos con distintos nombres, pero que es el Uno, el Único y el Mismo…” (Lanza de Vasto) De vuelta a mi ciudad natal, he visto a tantas personas de edad y buena voluntad  remontar con sus bastones las escaleras de la parroquia del barrio, que me he visto inundado de un hondo y reconvertido aprecio por su íntima esfera religiosa. Deseo en este sentido expresar mi disenso ante la solicitud de “Podemos” de retirar la misa de la programación de TVE.
Sí, es cierto, el Estado y sus medios de comunicación han de hacer gala de aconfesionalidad, pero ello no contradice el hecho de mantener una escasa hora semanal de misa, mientras otros credos tengan asegurada su ventana a los televidentes, como ahora es el caso. En este sentido también esperamos que el ente público no tarde en abrirse a otras tradiciones espirituales que aún no tienen  cabida en la parrilla.
Es preciso respetar la laicidad en la educación, en el ejército, en los actos oficiales… El Estado ha de mantenerse neutro ante una creciente pluralidad confesional, pero el Estado ha de servir también a los ciudadanos a través de sus medios de comunicación. La cesión en la tele pública de espacios a los diferentes credos en razón de su arraigo es un servicio nada desdeñable. Por lo demás ¿si la misa retransmitida reconforta a muchas personas de edad, por qué precipitar su apagón? Tantos programas deberían desaparecer de la programación antes que ese oficio religioso. Sobran primero las series en las que se dispara y sangra,  las tertulias en las que se falta y ofende, las corridas en las que se tortura y mata  gratuitamente…
Ha de prevalecer una cierta amabilidad intergeneracional. Hemos de honrar a nuestros mayores, hemos de preservar sus referentes culturales y espirituales aunque no coincidan plenamente con los nuestros. Hemos de ser considerados con lo que tiene importancia y relieve para las generaciones que nos precedieron. Barrer la misa es olvidarnos en alguna medida de ellas. Hemos de unir a los pueblos, a las clases, a las razas y tradiciones…, pero hemos de empezar más cerca y tratar de enlazar también a las generaciones.
Por más que puedan aburrir sus fórmulas repetidas hasta la saciedad, por más que nos sorprenda que la mujer no ocupe aún su debido lugar en la presidencia del altar…, la misa es momento sagrado. En realidad todo lo que adquiere vital importancia para el otro es algo sagrado. Somos privilegiados, pues participamos de un mundo rico y diverso en el que se reúnen muy diferentes momentos y territorios sagrados. La consigna de manual de la emergente formación política puede ser poco considerada con el universo vital de quienes nos dieron vida. La necesidad  de superar los antagonismos civiles, nos invita también a ser respetuosos con los mayores y su misa de las once ya en vivo, ya a través de la pantalla.
Nadie nos obliga a sentarnos el domingo por la mañana al televisor, pero pienso en nuestros ancianos, muchos de ellos enfermos o impedidos, que en ese programa encontrarán consuelo y confort del alma. Nunca arrasar, nunca llevarse lo que es significativo para un importante colectivo, más al contrario intentar hacer nuestro algo de su universo. Para muchos de nuestros padres un domingo sin misa no es un verdadero domingo. Honrar a nuestros mayores no significa que tengamos que arreglarnos corriendo y salir al toque de sus campanas, que debamos arrodillarnos ante sus mismos iconos, que debamos necesariamente  oír el sermón de sus sacerdotes…, pero sí intentar facilitar la expresión de su fe, su legado, sus tradiciones.
Ninguna  generación que nos  precede ha  debido de hacer  tamaño  esfuerzo para adecuarse a los nuevos tiempos como la de nuestros progenitores. Privarles de sus imprescindibles referentes, de sus anclajes es un flaco  reconocimiento a ellos y a cuanto nos dieron. No hay nada más revolucionario que el sincero agradecimiento y en ello debiera  también  reparar la  formación morada (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Parábolas y liturgias

Publicado: 30 enero, 2017 en BIBLIA
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pag29_signostiempos_encabezado       eclesalia@eclesalia.net

PARÁBOLAS Y LITURGIAS
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 30/01/17.- Hay que hilar fino y ver a quien se tiene delante a la compartir la Palabra, especialmente si te apasiona y quieres que cada oyente se impregne de la esencia del Mensaje; que pueda “llevárselo puesto”, recordarlo, rumiarlo, compartirlo con otros y hacerlo suyo, integrándolo en su propia vida.

Puede ser una palabra, una frase, una idea que anima a seguir indagando, el flash de un instante al que volver en momentos de cargar energía desde dentro.

Admiro profundamente la pedagogía y el amor que ponía Jesús cuando tenía que explicarle a la gente lo que era el Reino de Dios.

En Mc 4, 26-34 casi se pueden escuchar las pisadas del sembrador echando la semilla en los surcos que habría preparado con sudor y buen hacer; y la respiración sosegada en la noche del hombre que dejó que cayera la noche sobre su trabajo, confiando en que la tierra continuaría su trabajo hasta que le diera turno en el momento preciso; entonces agarraría la hoz y empezaría la siega.

Por si con esta historia no quedaba claro, continua con la de la pequeña semilla de mostaza que se convierte en una super-planta que sirve hasta de alojamiento a los pájaros.

Finalmente leemos en la misma cita de Marcos: “Con muchas parábolas parecidas exponía la palabra, acomodándose a su entender (el de quienes acudían a escucharle). Todo se lo exponía con parábolas”.

Hace unos cuantos domingos estuve en una misa con niños. Había niñas y niños de edades diversas, habituales en la catequesis de la parroquia en la que se celebraba la misa. Les acompañábamos: padres, madres, abuelos y abuelas; y, por supuesto, los hermanitos pequeños de los que ya van a la catequesis. Las familias es lo que tienen, que aportamos variedad en estos y otros temas.

La homilía, sin duda bienintencionada, resultó como para un colectivo de misa de siete y media, en día de diario, a la que asisten un 89% de mujeres incondicionales y el resto, hombres con el mismo adjetivo.

Se notaba en el ambiente la capacidad de desconexión que tienen los niños y lo mismo para conectar de nuevo si empezaba alguna oración cantada o tenían que colaborar en algo: ofrendas, leer las preces, etc.

Una vez bendecidos iniciamos el proceso de poner chaquetones, bufandas y gorros pues el frío era intenso, ya en la puerta, consulté mi reloj: ¡la misa había durado una hora y algo.

Antes de entrar en comentarios quiero compartir también una escueta conversación con un buen amigo sacerdote, entrado en años. Derivó la cosa en la utilización del latín en las liturgias. Él, en el seminario, había estudiado en latín. Recordó anécdotas de aquel tiempo; hizo hincapié en que la Palabra nos había sido transmitida en ese idioma.

Le recordé, con todo respeto, que antes del Latín se transmitió en griego, y si seguimos retrocediendo, Jesús, hablaba arameo, según nos han enseñado. Siempre ha habido traducciones según los tiempos.

Pero inmediatamente traje a colación que el Concilio Vaticano II acomodó al entender de todas las gentes la Palabra, abriendo la liturgia a los idiomas al uso de todos los pueblos, acercando al creyente a la Palabra dicha en su propio idioma. Es un logro de aquel Concilio y de las buenas traducciones hechas por los mejores entendidos.

Te estás preguntado qué tiene que ver una misa de niños con el uso del latín en diferentes actos litúrgicos. Es más de lo mismo.

Es necesaria una sincera transformación de la Liturgia. Para que eso suceda habrá que mantener todos los sentidos dirigidos al actuar de Jesús, que acomodaba al entender de la gente, la exposición de su palabra

La liturgia tiene que estar llena de Vida para transmitir esa Vida. Sin olvidar quienes forman el colectivo, mejor dicho, la comunidad que espera, receptiva; que quiere participar de forma creativa, que ha de prepararse, orando y meditando la Palabra para poder expresar y compartir esa Palabra.

Traigo aquí una experiencia de liturgia, idiomas, niños y adultos que he vivido varias veces en Taizé junto a mi familia o amigos. Orar con otros en los idiomas de todos; pequeñas oraciones a modo de mantra, en un ambiente de sencillez en el que todos pueden acomodarse para escuchar brevemente la Palabra y entonar la oración no importa en qué lengua.

Recuerdo también una oración de familias, con niños de todas las edades, en la que el silencio, la música de Migueli y la participación de todos, nos ensanchó el corazón. Mientras algunos de los más pequeños se durmieron acomodados en cojines dispuestos para la ocasión en aquella sencilla y bonita capilla en una casa de espiritualidad de las Religiosas del Sagrado Corazón.

Volviendo al texto de Mc 4, 36, se dirige de forma especial a un colectivo que tiene que ser especialmente instruido: “A sus discípulos se lo explicaba todo en privado”. Ellos tenían que ser preparados especialmente, serían los enviados a proclamar la Buena Noticia del Reino. Sabemos que llegada la última hora de Jesús no supieron ponerse a tono ante lo que sucedía, por mucha vida compartida que tuvieron con el Maestro. Faltaba que el Espíritu llegara en su día y la Palabra recibida ardiera por dentro y se transformara en una fuerza imparable que no podían ni querían contener.

La sencillez en la transmisión del Mensaje, previamente orado, meditado, rumiado… sin dejar de mirar a los que se congregan como iguales, con empatía, afecto, comprensión y mucho amor; más la actualización de gestos, textos, ceremonial, música, ornamentos, etc. serán el inicio de un nuevo camino en la Liturgia, en todos y cada uno de los momentos en que se reúne la comunidad eclesial: Eucaristía, Sacramentos, Oraciones, etc.

La Liturgia debe ser tierra donde crezcan parábolas de Vida siempre nueva.

Seguiremos…

 

 

 

 

 

 

 

pan para cenarCOMULGAR PARA VIVIR COMO JESÚS
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 25/06/16.- Amigas y amigos: Esta semana celebramos la fiesta del Corpus, recordando una vez más el signo de la Fracción del Pan y profundizando en su significado. En palabras de Fray Marcos, “la eucaristía era para las primeras comunidades un acto subversivo. Los cristianos que la celebraban se sentían comprometidos a vivir lo que el sacramento significaba. Eran conscientes de que recordaban lo que Jesús había sido durante su vida y se comprometían a vivir como él vivió”.

En la Escuela EFFA subimos la segunda parte de la clase de Xabier Pikaza sobre las Tres Grandes Religiones (II). Lo más característico que estas Tres Religiones tienen en común es que se sienten capacitadas para hacer Teología, hablan de un Pueblo de Dios y creen que el ser humano, de alguna forma, se puede unir a lo divino a través del culto.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Lc 9, 11-17. Las multitudes lo siguieron. Él las acogió, estuvo hablándoles del reinado de Dios y fue curando a los que lo necesitaban.

Vicente Martínez: Comida compartida. Hoy existe una fuerte corriente en la Iglesia Católica Romana que niega la presencia real en la eucaristía y pone especial énfasis en la idea de recuerdo.

José Luis Sicre: Fiesta del Corpus. Celebrar la eucaristía es recordar el mayor acto de generosidad y de amor, incompatible con una actitud egoísta.

Fray Marcos: La plenitud humana consiste en darse. Celebrar la eucaristía es recordar lo que fue Jesús para llegar a serlo también nosotros.

José Antonio Pagola: Hacer memoria de Jesús. Haced esto en memoria mía.

Dolores Aleixandre: Palabras en la noche. Al empezar a repartir los panes y los pececillos que me han traído, la gente ha comenzado también a ofrecer lo poco que tenía y a cambiar la preocupación por su sustento por el gozo de compartir con otros.

Artículos seleccionados para la semana

Gabriel Mª Otalora: Mujeres seguidoras de Cristo. A no mucho tardar, confío que las restricciones católicas, por el hecho de ser mujer, sean definitivamente abolidas para que el mensaje cristiano del amor brille más y mejor.

Mari Paz López Santos: Carta a los 7 monjes de Tibhirine. En el 20º aniversario de su muerte. No veo cómo podría alegrarme que este pueblo al que yo amo sea acusado, sin distinción, de mi asesinato. Sería pagar muy caro lo que se llamará, quizás, la ‘gracia del martirio’.

Religión Digital: La “X Solidaria” financió 51 proyectos de Cáritas para personas sin hogar. “En tu próxima Declaración de la Renta: mejor2”, reclama el “brazo social” de la Iglesia. Esta opción no supone, además, que ningún contribuyente vaya a pagar más ni que se le vaya a devolver menos en el resultado de nuestra declaración.

Juan Masiá: Descansar del sermón. Sorprendió a sus vecinos al añadir: “En la misa y sermón hay tantas y tantas palabras seguidas…”.

Jesús Bastante: Pedro Miguel Lamet: “Hay que dar a la mujer carta de ciudadanía en la Iglesia. María se enamora de un hombre, antes del Calvario y la Resurrección. Se enamora de un hombre que come, que suda, que se cansa. Es un amor anterior a la fe.

Román Espadas: Reinventar la educación. La propuesta de Morin y Delgado hacia una educación humana y planetaria. La reforma educativa ha de fundirse con la reforma del pensamiento, de la política y de lo político.

Jesús Bastante: José Maria Castillo, el teólogo español, citado por el Papa, publica “La Humanidad de Jesús” (Trotta). Jesús vivía con la gente; ésa es la cristología que aprendieron los apóstoles. En la Iglesia ha habido más dificultad para aceptar la humanidad de Jesús que su divinidad.

Benjamín Forcano: Libertad religiosa, laicidad y exequias religiosas en un Estado acofensional. Creo que el homenaje a los muertos se debería hacer en un lugar o dependencia administrativa y, a continuación, celebrar las exequias fúnebres en un templo de sus creencias.

Noticias de alcance. El Papa, a la cumbre de Estambul: “Escuchen el grito de las víctimas y de los que sufren”.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Génesis 14, 18‑20. Melquisedec, rey de Salem, ofreció pan y vino. Era sacerdote del Dios Altísimo, y bendijo a Abrahán.

1 Corintios 11, 23‑26. Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido.

Florentino Ulibarri: Construyendo utopía. Llegará un día en que seremos todo para todos; y no habrá murallas, ni dobles contabilidades, porque el mundo será la casa de todos y nos sentiremos felices viviendo libres, como hermanos e iguales…

Vicky Irigaray: Cuerpo y sangre de Cristo. Eucaristía es encontrar a la comunidad de los creyentes, celebrar juntos la fe, renovar la unión con Jesús y el compromiso de vida con Él.

Anáfora: Pan eucarístico. Te pedimos, Padre santo, que la fuerza de tu Espíritu consagre este pan y este vino, para que no solo sean alimentos del cuerpo, sino que alimenten y hagan crecer nuestra vida interior, la verdadera vida.

Monjas Benedictinas de Montserrat. Corpus Christi.

Material multimedia

La sabiduría de la rendición. Meditación muy profunda y con un gran poder sanador, para iluminar nuestra vida desde la luz de nuestra conciencia.

El viaje de tu vida. ¿Qué ocurre cuando miramos la vida de los que sufren desde la nuestra, desde nuestras ilusiones y expectativas? Algo se rompe y duele en nuestro interior. Nos cambia la cara.

Salomé Arricibita: Te bendecimos. Todas las lecturas hablan de bendecir, de dar gracias antes de compartir… de hacer memoria de la bondad de Dios. Quizás la clave es vivir bendiciendo, vivir con agradecimiento, conscientes del regalo de amor que Dios nos hace cada día a cada uno.

Hablar o guardar silencio. Enseñanza Lakota. Hermosa y sabia reflexión, que puede iluminar muchísimos momentos de nuestro caminar, para vivirlos en paz y armonía con nosotros mismos y con los demás.

Equipo Quiero Ver. Corpus Christi.

Despertar. ¡¡¡No podrás dejar de verlo hasta el final!!! Renate McNay entrevista a Adyashanti, que nos habla, con una sencillez impresionante sobre su despertar, sus experiencias, su vida…”tenía la certeza de que lo que había estado persiguiendo, era lo que YO YA SOY”.

Los vídeos de la Escuela están disponibles en el enlace del Temario para facilitar la formación al ritmo que cada persona precise.

Un abrazo,

Inma Calvo

¿Te vienes a cenar?

Publicado: 24 marzo, 2016 en REFLEXIONES
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pan para cenar¿TE VIENES A CENAR?
YOLANDA CHAVES, yolachavez66@gmail.com; MARI PAZ LÓPEZ SANTOS,pazsantos@pazsantos.com; PATRICIA PAZ, ppaz1954@gmail.com
LOS ÁNGELES; MADRID; BUENOS AIRES.

ECLESALIA, 24/03/16.- Me invitaron a una cena que promete ser muy especial. Es increíble pero el que firma la invitación es ¡Jesús mismo! Nadie me lo cree, es que ni yo misma me lo creo, pero ahí está el sobre, sencillo y la tarjeta adentro, dice: “Si tienes hambre, ven”.

Cuando recién me llegó pensé que era una broma de alguno de mis amigos. Imagínense, una invitación firmada por Jesús, quién se lo va a creer. Con el pasar de los días me  llegaron correos de mis amigas Yolanda y Mari Paz y ahí supe que la cosa venía en serio. Es que mis amigas viven en USA y en España y no hay ninguna, o casi ninguna posibilidad, de que mis amigos les puedan hacer la broma a ellas.

Lo otro que me chirriaba  es el tema del hambre, porque ni bien la recibí pensé que se habían equivocado de persona. Con tanta hambre en el mundo, ¿me iba a invitar a mí que pertenezco a la categoría de los privilegiados que tienen satisfechas todas sus necesidades? Pero de a poco empecé a sentir todas las “hambres” que tengo, que no son precisamente de comida, pero que son muchas y empecé a desear que fuera verdad, aunque seguía dudando.

…….

Abrí el buzón del correo con aire distraído. No esperaba recoger más que publicidad y los típicos sobres con ventanita de correspondencia bancaria. Ya nunca llegan cartas con “letra humana” como en otros tiempos.

La primera sorpresa fue aquel sencillo sobre blanco en donde figuraban mi nombre y dirección postal escritos… ¡a mano! Impresionada, di la vuelta para ver quién era el remitente: “Jesús, el de Nazaret”, escrito a bolígrafo en perfecta letra humana.

Esto es una broma o publicidad, pensé mientras me dirigía al ascensor. Abrí con prisa y leí una tarjeta de invitación, también escrita a mano: “Si tienes hambre, ven. Puedes traer a otros, todos están invitados, no importa cuántos”, firmado: “Jesús, el de Nazaret”.

Abrí la puerta, dejé el bolso y las llaves y repetí la operación de lectura. Algo no había entendido o eso era una broma. Quizás un atractivo medio publicitario. Nada. Quedé pensativa y aparté el sobre para volver más tarde. Pero no podía dejar de pensar en esa invitación: “Estoy invitada si es que tengo hambre y puedo ir acompañada por quienes considere que les gustaría asistir imagino que siempre y cuando también tengan verdadera hambre”. ¿A quién le cuento yo esto? Creo que escribiré a mis dos amigas Yolanda y Patricia, que seguramente se sorprenderán pero no creen que digan que estoy loca. Escribir “a seis manos” desde tres partes del mundo nos pone en una dimensión de activas “escuchantes” de la realidad, abiertas a las sorpresas con naturalidad.

…….

Aquella madrugada como todos los días, esperaba la ruta que me acerca a mi trabajo en la estación del metro en el centro de Los Ángeles. Esa mañana era como todas; la estación llena de personas apresuradas ascendiendo y descendiendo de las diferentes rutas del metro sin poner atención en los rostros de los transeúntes. De pronto alguien se me acercó “debe ser alguien que necesita dinero para completar su pasaje” pensé, y me apresuré a buscar unas monedas en mi bolso. Era una anciana, confieso que me hubiera gustado relatarles que era una viejecita sonriente y amable, pero no, la anciana que se me acercó tenía el rostro amargado y el aliento alcohólico. Le ofrecí las monedas y ella no las aceptó. Tenía sus manos temblorosas ocupadas con un sobre manchado y maltratado, lo levantó hasta mi cara. “Esto es para ti” dijo, me lo entregó y se fue.

Revisé el sobre, en la parte del remitente estaba escrito: “Jesús de Nazaret” y en la del destinatario mi nombre: “Yolanda”.  Llegó el metro que esperaba, no hubo tiempo de abrir el sobre, a esa hora los vagones del metro van tan llenos que abrirlo y leerlo hubiera sido imposible. Lo guardé en mi bolso, llegué a mi trabajo, y tomé mi lugar en aquel inmenso mar de máquinas de coser. Mientras trabajaba, pensaba: “¿Quién puede conocer mi nombre en la estación del metro?”. Esperé hasta la hora de mi descanso para leer el contenido del sobre, lo abrí y decía: “Hija, sé que tienes hambre, ven. Puedes traer contigo a los que quieran una comida caliente”. Miré a mi alrededor, y pensé: “¿Habrá suficiente para todos ellos?”. No pude dejar de pensar en esa invitación tan personal y cercana. Ya en mi casa, al finalizar la jornada diaria, leía y releía el contenido del sobre. “Si esto es en serio ¿Cómo empiezo a invitar a esa cena especial a todos los que tienen hambre?”. Entonces decidí escribirle a mis amigas: hasta España a Mari Paz y hasta Argentina a Patricia. Seguramente “seis manos” podrán mejor que dos.

…….

Jesús nos convoca a celebrar la Eucarística, la primera, la de siempre, la que no pierde vigencia.  ¿Dónde tenemos que ir? ¿A Jerusalén, como aquella vez?… No, nos espera en cualquier lugar donde haya gente que tenga hambre y sed de Pan y de Vino, de Justicia y Solidaridad, de Fraternidad y Comunidad; donde haya personas que sufren y se sienten rechazadas por cualquier motivo; entre los que huyen de la guerra o la violencia… “Allí nos encontraremos”, nos ha dicho. “Id, cada una de vosotras, al lugar de vuestro continente en donde penséis que debéis estar convocando e invitando a la Cena a la que yo invito. Sois mensajeras como aquellos que mandé al cruce de los caminos…”.

Nos han invitado a una cena muy especial, será íntima y multitudinaria, indicándonos que salgamos a los caminos a buscar comensales. No hay restricciones ni números clausus. No hay que ir de etiqueta ni hay puestos de honor.

Nos han dicho que hagamos llegar la invitación a muchos, que utilicemos los medios a nuestro alcance para que la cena tenga todos los invitados que quieran asistir.

invitaciones-para-la-cena-de-la-empresaQue se expanda por la redes sociales, que lo transmitamos boca a boca en los encuentros de grupos y comunidades;  en las reuniones de la parroquia, de las vicarías, de las diócesis y en la curia vaticana; en monasterios y conventos, en sinagogas y mezquitas, en cárceles y hospitales, en despachos gubernamentales y en prostíbulos de carretera, en reuniones financieras. Que llegue la invitación a la orilla del Mediterráneo mientras se recogen vidas ateridas y chalecos salvavidas.

A los que viven en la calle, a los que huyen del hambre… Todos estáis invitados, nos ha dicho. Hay muchos sitios, no hay cuotas, ni clases, no se necesitan papeles, no tienes que llevar dinero.

Los niños y las niñas son bienvenidos y serán los que tengan un sitio especial al lado del Anfitrión.

¡Tomad nota!… es al atardecer de hoy Jueves, el que llaman Santo. ¡Ven, sí tienes hambre…!

Todos los que lean esto, están invitados; y a los que se lo hagan llegar por el medio que sea. Vayan pensando de qué les gustaría hablar con Jesús y de qué tienen hambre.

No se olviden de contestar a cualquiera de las direcciones de correo que figuran arriba indicando qué motivo les mueve a participar en esta Cena (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

En ediciones anteriores: 

ENRÉDATE POR LA MISERICORDIA
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 28/09/15.- Domingo último de septiembre. Se inaugura el nuevo curso en la Parroquia de Guadalupe (Madrid) en la misa de doce. El templo, como una gran tienda del encuentro, se llena de gente con muchas ganas de reencontrarse. Se nota en los saludos, los abrazos y las ganas de compartir. El lema parroquial elegido para el presente curso es “Enrédate por la misericordia”.

La palabra “enredar”, según dice el diccionario, se utiliza tanto en sentido positivo como negativo. Tiene miga la palabra y habrá tiempo durante el año para ir entresacando su significado, si es que hay quien quiera enredarse en semejante cosa, siguiendo a Jesús que es quien convoca en este enredo.

Veamos algunas posibles utilizaciones de esta palabra. Por ejemplo, se les dice a los niños cuando están muy inquietos y molestando: ¡No enredes!

Se utiliza para indicar que alguien está metiendo discordia o cizaña; o cuando decimos que las cosas están “enredadas” significando que vamos a tener problemas, dificultades o preocupaciones. También cuando nos metemos en más cosas de las que podemos atender, cuando queremos llegar a todo utilizando el menor tiempo posible, decimos que “nos estamos enredando”.

Jesús utilizaba el lenguaje de la pesca para explicar a sus discípulos la forma de pescar a la que están siendo llamados, indicándoles que echaran las redes y que serían pescadores de hombre. Volvieron con tal cantidad de peces enredados que casi no podían sacarlos a tierra.

Pero enredarse, concretamente, por la misericordia, es implicarse en la vida de los que más lo necesitan, envolverse en lo precario, en lo mínimo, para hacerse uno más con ellos; es denunciar situaciones de precariedad que ahogan a los que las sufren; es quedar prendidos en las redes de la misericordia invitando a otros a enredarse en la misma faena.

Y, como hemos escuchado en la homilía, “es complicarse la vida y complicársela a los demás pero por la misericordia; con acciones concretas que busquen hacer un mundo mejor. No te importe si a alguien le suena mal. Sigue enredándote y enredando”.

Releyendo el lema en la pequeña cartulina que nos han repartido con una oración y todas las posibilidades de “enredarse” en las diferentes áreas de la parroquia, me vino otro significado para nuestros días que tiene que ver con algo en lo que estamos inmersos: las redes sociales. Así se podría llamar la red social que anime a enredarse por la misericordia: enREDdateporlamisericordia

Las redes son medios para implicarse pero, eso sí, sin olvidar que la misericordia no es virtual, es real y quiere contacto cercano. “Que nos dejemos enredar por tu misericordia y nos preocupemos de compartir en el amor las angustias y tristezas, las alegrías y esperanzas de todos los seres humano, y así les mostraremos tu camino de reconciliación, de perdón y de paz”, hemos rezado todos juntos como final de la Eucaristía e inicio del nuevo curso parroquial.

Que nos encontremos enredados por la misericordia a la vuelta del camino de este curso habiendo atraído a la red a muchos que están ahí cerca, a otros que llegarán… Jesús es quien convoca (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

vid.“HACED ESTO EN MEMORIA MÍA”
LUIS SANDALIO, luisandalio@yahoo.es
CANTABRIA.

ECLESALIA, 02/04/15.-  ¿No os suena a rito por los siglos de los siglos repetido?

Lo dijo Jesús aquella tarde de despedida

en la que la negrura del horizonte

y la angustia fiera todo se lo comía.

Aquella noche en que, nerviosos y confundidos,

como ladrón forzudo y a deshora sentían

que se acercaba a ellos penosamente su renacer.

¿Y si aquellos amigos más íntimos

no supieron entenderlo bien?

No nos extrañe, ¡era tan nuevo

e inesperado todo lo que salía de Él!

A veces le hacían preguntas idiotas

y Él con paciencia se lo hacía ver:

Felipe, tanto tiempo con vosotros

y aún no podéis comprender?”

 

Recordad quiénes son los dichosos

¿Cuántas veces os lo repetiré?

Los pobres, los hambrientos los que lloran…

¡dadles vosotros de comer!

Este pan que nos une como un cuerpo,

este vino de alegría que nos ayuda a crecer

como humanos, como hermanos,

como hijos de Aquel que nos dio el ser.

 

Recordad tantas comidas que hicimos juntos

entre nosotros que no siempre nos caímos bien.

Había que limpiar la mente de prejuicios

y acoger a aquellos otros, más despreciados, también.

Sin miedo a la impureza, sin asco, sin orgullo,

haciendo para ellos un hueco, que tal vez

algunos no lo quieran y aún rechacen,

un hueco confortable e íntimo tendrá que ser.

 

Recordad lo que os decía: el que me quiera

seguir que se niegue a sí mismo. Bien;

pero no basta. Que deje de controlar su vida

y la ponga vacía y clara en las manos de Él.

Que luego se una a los hermanos y busquen

esa misión que parece imposible. Fiel

y poderoso es Aquel que inició su obra

en nosotros, la sostiene y la hará florecer.

 

Ahora en esta última cena y de despedida

quiero abriros mi corazón y poneros frente a Él:

No os confundáis por favor, ¡es muy fácil!

no multipliquéis más ritos que os armen de poder.

Todo es sencillo y claro, lo habéis vivido

conmigo y llenó de luz y gozo vuestro ser.

Ahora toca a vosotros continuarlo sin medida

Sin calendario, sin miedo, sin que me podáis tocar ni ver.

 

Yo estaré con el Padre velando por vosotros

repitiéndoos: dadles vosotros de comer;

Llenándoos de un gozo sin medida

para que lo podáis sentir y  sembrar y ver crecer;

Haciéndoos comprender la fiesta de la Vida:

Amaos los unos a los otros como yo os amé.

Sed luz del mundo y hacedlo en memoria mía

Buscad el manantial inagotable que desborde vuestro ser.

 

            Y si hay que pagar un precio. Sea la vida.

Ya os lo advertí: alzad la copa y brindad por Él.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos,
indicando su procedencia).

Estancados

Publicado: 18 junio, 2014 en BIBLIA
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Altar en el centroCuerpo y Sangre de Cristo. Juan 6, 51-58
ESTANCADOS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 17/06/14.- El Papa Francisco está repitiendo que los miedos, las dudas, la falta de audacia… pueden impedir de raíz impulsar la renovación que necesita hoy la Iglesia. En su Exhortación “La alegría del Evangelio” llega a decir que, si quedamos paralizados por el miedo, una vez más podemos quedarnos simplemente en “espectadores de un estancamiento infecundo de la Iglesia”.

Sus palabras hacen pensar. ¿Qué podemos percibir entre nosotros? ¿ Nos estamos movilizando para reavivar la fe de nuestras comunidades cristianas, o seguimos instalados en ese “estancamiento infecundo” del que habla Francisco? ¿Dónde podemos encontrar fuerzas para reaccionar?

Una de las grandes aportaciones del Concilio fue impulsar el paso desde la “misa”, entendida como una obligación individual para cumplir un precepto sagrado, hacia la “eucaristía” vivida como celebración gozosa de toda la comunidad para alimentar su fe, crecer en fraternidad y reavivar su esperanza en Cristo.

Sin duda, a lo largo de estos años, hemos dado pasos muy importantes. Quedan muy lejos aquellas misas celebradas en latín en las que el sacerdote “decía” la misa y el pueblo cristiano venía a “oír” la misa o “asistir” a la celebración. Pero, ¿no estamos celebrando la eucaristía de manera rutinaria y aburrida?

Hay un hecho innegable. La gente se está alejando de manera imparable de la práctica dominical porque no encuentra en nuestras celebraciones el clima, la palabra clara, el rito expresivo, la acogida estimulante que necesita para alimentar su fe débil y vacilante.

Sin duda, todos, pastores y creyentes, nos hemos de preguntar qué estamos haciendo para que la eucaristía sea, como quiere el Concilio, “centro y cumbre de toda la vida de la comunidad cristiana”. Pero, ¿basta la buena voluntad de las parroquias o la creatividad aislada de algunos, sin más criterios de renovación?

La Cena del Señor es demasiado importante para que dejemos que se siga “perdiendo”, como “espectadores de un estancamiento infecundo” ¿No es la eucaristía el centro de la vida cristiana”. ¿Cómo permanece tan callada e inmóvil la jerarquía? ¿Por qué los creyentes no manifestamos nuestra preocupación y nuestro dolor con más fuerza?

El problema es grave. ¿Hemos de seguir “estancados” en un modo de celebración eucarística, tan poco atractivo para los hombres y mujeres de hoy? ¿Es esta liturgia que venimos repitiendo desde hace siglos la que mejor puede ayudarnos a actualizar aquella cena memorable de Jesús donde se concentra de modo admirable el núcleo de nuestra fe?

 

ESTAGNADOS

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O Papa Francisco repete que os medos, as dúvidas, a falta de audácia… podem impedir de raiz que se possa impulsionar a renovação que necessita hoje a Igreja. Na sua Exortação “A alegria do Evangelho” chega a dizer-se que, se ficamos paralisados pelo medo, uma vez mais podemos ficar-nos simplesmente como “espectadores de um estancamento infecundo da Igreja”.

As suas palavras fazem pensar. Que podemos perceber entre nós? Estamos a mobilizar-nos para reavivar a fé das nossas comunidades cristãs, ou continuamos instalados nesse “estancamento infecundo” de que fala Francisco? Onde podemos encontrar forças para reagir?

Uma dos grandes contributos do Concilio foi de impulsionar o caminho desde a “missa”, entendida como uma obrigação individual para cumprir um preceito sagrado, para a “eucaristia” vivida como celebração gozosa de toda a comunidade para alimentar a sua fé, crescer em fraternidade e reavivar a sua esperança em Cristo.

Sem dúvida ao longo destes anos, temos dado passos muito importantes. Ficam muito longe aquelas missas celebradas em latim em que o sacerdote “dizia” a missa e o povo cristão vinha “ouvir” a missa ou “assistir” à celebração. Mas, não estamos celebrando a eucaristia de forma rotineira e aborrecida?

Há um facto inegável. As pessoas estão a afastar-se de forma imparável da prática dominical porque não encontram nas nossas celebrações o clima, a palavra clara, o rito expressivo, a acolhida estimulante que necessita para alimentar a sua fé débil e vacilante.

Sem dúvida, todos, pastores e crentes, temos de nos preguntar que estamos a fazer para que a eucaristia seja, como quer o Concilio, “centro e cúpula de toda a vida da comunidade cristã”. Mas, basta a boa vontade das paróquias ou a criatividade isolada de alguns, sem mais critérios de renovação?

A Ceia do Senhor é demasiado importante para que deixemos que se continue a “perder”, como “espetadores a um estancamento infecundo” Não é a eucaristia o centro da vida cristã”. Como permanece tão calada e imóvel a hierarquia? Porque que é que os crentes não manifestamos a nossa preocupação e a nossa dor com mais força?

O problema é grave. Temos de continuar “estagnados” num modo de celebração eucarística, tão pouco atrativo para os homens e mulheres de hoje? É esta liturgia que temos vindo a repetir desde séculos a que melhor pode ajudar-nos a atualizar aquela ceia memorável de Jesus onde se concentra de modo admirável o núcleo da nossa fé?

 

Bloccati

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Papa Francesco sta ripetendo che le paure, i dubbi, la mancanza di audacia… possono impedire, dalla radice, di dare impulso al rinnovamento di cui oggi la Chiesa ha bisogno. Nella sua Esortazione “La gioia dell’Evangelo” arriva a dire che se rimaniamo paralizzati dalla paura, ancora una volta possiamo limitarci a essere semplicemente“spettatori di una sterile stagnazione della Chiesa”.

Le sue parole fanno pensare. Che cosa possiamo percepire fra di noi? Ci stiamo mobilitando per ravvivare la fede delle nostre comunità cristiane o continuiamo istallati in quella “sterile stagnazione” di cui parla Francesco? Dove possiamo trovare le forze per reagire?

Uno dei grandi apporti del Concilio fu di promuovere il passaggio dalla “messa”, intesa come un obbligo individuale per adempiere un precetto sacro, alla “eucaristia” vissuta come celebrazione gioiosa di tutta la comunità per alimentare la propria fede, crescere in fraternità e ravvivare la propria speranza in Cristo.

Indubbiamente, lungo questi anni, abbiamo fatto passi molto importanti. Sono ormai lontane quelle messe celebrate in latino in cui il sacerdote “diceva” la messa e il popolo cristiano veniva ad “ascoltare” la messa o “assistere” alla celebrazione. Ma, non stiamo celebrando l’eucaristia in maniera routinaria e noiosa?

C’è un fatto innegabile. La gente si sta allontanando inarrestabilmente dalla pratica domenicale perché non trova nelle nostre celebrazioni il clima, la parola chiara, il rito espressivo, l’accoglienza stimolante di cui ha bisogno per alimentare la sua fede debole e vacillante.

Senza dubbio, tutti, pastori e credenti, dobbiamo interrogarci su che cosa stiamo facendo perché l’Eucaristia sia, come vuole il Concilio, “centro e culmine di tutta la vita della comunità cristiana”. Ma, basta la buona volontà delle parrocchie o la creatività isolata di alcuni, senza nuovi criteri di rinnovamento?

La Cena del Signore è troppo importante perché lasciamo che continui a “perdersi”, come “spettatori di una sterile stagnazione”. Non è l’Eucaristia il centro della vita cristiana? Come mai rimane così in silenzio e immobile la gerarchia? Perché noi credenti non manifestiamo la nostra preoccupazione e il nostro dolore con più forza?

Il problema è grave. Dobbiamo continuare bloccati in un modo di celebrazione eucaristica così poco attraente per le donne e gli uomini di oggi? È questa liturgia che andiamo ripetendo da secoli, quella che meglio può aiutarci ad attualizzare quella cena memorabile di Gesù dove si concentra, in modo mirabile, il nucleo della nostra fede?

 

PARALYSES

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Le Pape François répète sans cesse que les peurs, les doutes et le manque d’audace…peuvent bloquer, à la racine, l’élan de renouveau dont l’Eglise a besoin aujourd’hui. Dans son exhortation ‘’La joie de l’Evangile’’, il vient à dire que si nous restons paralysés par la peur, nous resterons, une fois de plus, ‘’les spectateurs d’un blocage infécond de l’Eglise’’.

Ses paroles donnent à penser. Que remarquons-nous entre nous ? Sommes-nous en train de nous mobiliser pour raviver la foi de nos communautés chrétiennes ou restons-nous installés dans ce « blocage infécond » dont parle François ? Où trouverons-nous les forces pour réagir ?

L’un des apports du Concile a été d’impulser le passage de la ‘’messe’’ comprise comme une obligation individuelle pour accomplir un précepte sacré, vers ‘’l’eucharistie’’ vécue comme une célébration joyeuse de toute la communauté pour nourrir sa foi, croître en fraternité et raviver son espérance en Jésus Christ.

Tout au long de ces années, nous avons sans doute fait des pas très importants. Elles sont très loin, ces messes célébrées en latin où le prêtre ‘’disait’’ sa messe et le peuple chrétien venait ‘’entendre’’ la messe ou ‘’assister’’ à la célébration. Mais, ne sommes-nous pas en train de célébrer l’eucharistie d’une manière routinière et ennuyante ?

Il y a un fait indéniable. Les gens s’éloignent sans arrêt de la pratique dominicale parce qu’ils ne trouvent pas dans nos célébrations le climat, la parole claire, le rite expressif, l’accueil stimulant dont ils ont besoin pour nourrir leur foi faible et hésitante.

Sans doute, nous tous, pasteurs et croyants, nous devons nous demander ce que nous faisons pour que l’eucharistie soit, comme le veut le Concile, « source et sommet de toute la vie de la communauté chrétienne ». Mais, la bonne volonté des paroisses ou la créativité isolée de quelques uns sont-elles suffisantes sans d’autres critères de renouvellement ?

La “Cène” du Seigneur est trop importante pour que nous la laissions se « perdre », comme des « spectateurs d’un blocage infécond ». L’eucharistie, n’est-elle pas le la source de la vie chrétienne ? Comment se fait-il que la hiérarchie reste tellement silencieuse et immobile ? Pourquoi nous, les croyants, ne manifestons-nous pas, avec plus de force, notre préoccupation et notre douleur ?

Le problème est grave. Devons-nous rester “bloqués” dans un mode de célébration eucharistique, si peu attrayant pour les hommes et les femmes d’aujourd’hui? Cette liturgie que nous répétons depuis des siècles, est-elle la meilleure pour nous aider à actualiser la Cène mémorable de Jésus dans laquelle est admirablement concentré le noyau de notre foi ?

 

STAGNANT

José Antonio Pagola.

Pope Francis keeps repeating that fears, doubts, lack of boldness…all can radically keep us from pushing the renovation that the Church needs today. In his Exhortation “The Joy of the Gospel” he ends up saying that if we stay paralyzed by fear, we can once more end up simply being “spectators of a sterile stagnancy in our Church”.

His words are worth thinking about. What do we see happening among us? Are we being mobilized to revive the faith of our Christian communities, or do we keep marking time within that “sterile stagnancy” that Francis talks about? Where do we find energy to act?

One of Vatican Council’s great achievements was to push us forward in regards to the “Mass” understood as an individual obligation to fulfill a sacred law, towards the “Eucharist” lived out as a joyful celebration of the whole community that nourishes our faith, helps us grow in solidarity, and awakens our hope in Christ.

Without doubt, throughout these years, we have moved forward in important ways. We are far from those masses celebrated in Latin, in which the priests “says” Mass and the Christian people come to “hear” Mass or “assist” at the celebrations. But aren’t we still celebrating the Eucharist in a routine and boring manner?

It’s an undeniable fact. People are abandoning the Sunday practice at an unstoppable rate because they don’t find in our celebrations the atmosphere, the clear word, the expressive ritual, the stimulating welcome that they need to nourish their weak and failing faith.

Without doubt, all of us, pastors and believers alike, need to ask ourselves what are we doing so that the Eucharist would be, as the Council wishes, “the center and the culmination of the Christian community’s whole life”. But is it enough that our parishes have good intentions or that some make isolated attempts at creativity, without better criteria for renewal?

The Lord’s Supper is way too important to let it get “lost”, and for us to just be “spectators of a sterile stagnation”. Isn’t the Eucharist “the center of our Christian life”? How can the hierarchy just keep silent and entrenched? Why don’t we believers show our concern and our pain more forcefully?

The problem is serious. Do we have to stay “stagnant” in our way of celebrating the Eucharist, so unattractive to men and women today? Is this liturgy that we have kept repeating for centuries, the best one that can help us to bring to reality that memorable supper of Jesus where we so admirably concentrate the nucleus of our faith?

 

PLANTO EGINIK

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Frantzisko aita santua errepikatu eta errepikatu ari da, beldurra, duda-muda, ausardia-falta… eragozpen gerta daitezkeela gaurko egungo Elizak beharrezkoa duen berrikuntza eragiteko. «Ebanjelioaren poza» delako bere Erreguan hau esatera iritsi da: beldurrak jota geratzen bagara, «Elizak agor eta antzu nola planto egiten duen begira» gelditzeko arriskua bizi dukegula.

Hitz horiek zer pentsa ematen dute. Zer hauteman dezakegu geure artean? Mugitzen al gara geure kristau-elkarteetan fedea biziberritu dadin ala Frantziskok aipatzen duen «agor eta antzu planto egite» horri begira gelditurik jarraitzen dugu? Non aurki genezake indarrik erreakzionatzeko?

Kontzilioaren ekarpen handietako bat izan zen mezaren inguruan aldaketa hau eragitea: «meza» agindu sakratu bat betetzeko agindu indibidualtzat hartzeari utzi, eta elkarte osoaren ospakizun pozgarri bezala bizitzearen «eukaristiatzat» hartzea, fedea elikatzeko, anai-arreba artekotasunean haziz joan eta Kristoganako esperantza biziberritzeko.

Dudarik gabe, azken urte hauetan, urrats oso garrantzizkoak egin ditugu. Oso urrun gelditu dira latinez ospatutako meza haiek, zeinetan apaizak «esan» egiten baitzuen meza eta kristau-herriak «entzun» egiten baitzuen meza edota «egon» egiten baitzen ospakizunean. Baina ez ote dugu jarraitzen geure eukaristia ohikeriaz eta era aspergarrian ospatzen?

Hor dago ukaezineko gertaera bat. Jendea urrunduz doa, modu geldiezinean, igandekoa bizitzetik; hain juxtu, gure ospakizunetan aurkitzen ez duelako ez girorik, ez hitz argirik, ez erritu adierazlerik, ez onarpen kitzikatzailerik, bere fede ahul eta duda-mudazkoa elikatzeko behar duena.

Inondik ere, guztiok, artzain eta fededun, behar dugu galdera egin: zer ari gara egiten, eukaristia izan dadin, Kontzilioak nahi duen bezala, «kristau-elkartearen bizitza osoaren erdigune eta gailur?» Alabaina, aski ote da parrokien borondate ona edota bakar batzuen sormen bakana, eraberritzeko beste irizpiderik gabe?

Jaunaren Afaria gauza inportantegia da, «galtzen» jarrai dezan uzteko, nolatan «agor eta antzu planto egiten duen» begira geldituz. Ez ote da eukaristia kristau-bizitzaren erdigunea? Nolatan gelditu da hierarkia hain isil, hain mugigaitz? Nolatan ez dugu agertzen fededunok geure kezka eta geure mina indar handiagoz?

Larria da arazoa. «Planto eginik» jarraitu behar ote dugu eukaristia modu honetan ospatuz, gaur egungo gizon-emakumeak hain eskas erakartzen dituen modu honetan? Mendez mende errepikatzen ari garen liturgia-modu hau ote da hobekien laguntzen ahal diguna, Jesusen afari gogoangarri hura eguneratzeko, zeinetan biltzen baita era miresgarrian gure fedearen muina?

 

ESTANCATS

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

El Papa Francesc està repetint que les pors, els dubtes, la manca d’audàcia… poden impedir d’arrel impulsar la renovació que necessita avui l’Església. En la seva exhortació “La joia de l’Evangeli” arriba a dir que, si quedem paralitzats per la por, un cop més podem quedar simplement com a “espectadors d’un estancament infecund de l’Església”.

Les seves paraules fan pensar. Què podem percebre entre nosaltres? Ens estem mobilitzant per revifar la fe de les nostres comunitats cristianes, o seguim instal•lats en aquest “estancament infecund” de què parla Francesc? On podem trobar forces per reaccionar?

Una de les grans aportacions del Concili va ser impulsar el pas des de la “missa”, entesa com una obligació individual per complir un precepte sagrat, cap a “l’eucaristia” viscuda com a celebració joiosa de tota la comunitat per alimentar la seva fe, créixer en fraternitat i revifar la seva esperança en Crist.

Sens dubte, al llarg d’aquests anys, hem fet passos molt importants. Queden molt lluny aquelles misses celebrades en llatí en què el sacerdot “deia” la missa i el poble cristià venia a “oir missa” o “assistir” a la celebració. Però, no estem celebrant l’eucaristia de manera rutinària i avorrida?

Hi ha un fet innegable. La gent s’està allunyant de manera imparable de la pràctica dominical perquè no troba a les nostres celebracions el clima, la paraula clara, el ritu expressiu, l’acollida estimulant que necessita per alimentar la seva fe feble i vacil•lant.

Sens dubte, tots, pastors i creients, ens hem de preguntar què estem fent perquè l’eucaristia sigui, com vol el Concili, “centre i cim de tota la vida de la comunitat cristiana”. Però, n’hi ha prou amb la bona voluntat de les parròquies o la creativitat aïllada d’alguns, sense més criteris de renovació?

La Cena del Senyor és massa important perquè deixem que se segueixi “perdent”, com “espectadors d’un estancament infecund” No és l’eucaristia el centre de la vida cristiana”. Com roman tan callada i immòbil la jerarquia? Per què els creients no manifestem la nostra preocupació i el nostre dolor amb més força?

El problema és greu. Hem de continuar “estancats” en una forma de celebració eucarística, tan poc atractiu per als homes i dones d’avui? És aquesta litúrgia que estem repetint des de fa segles la que millor pot ajudar-nos a actualitzar aquell sopar memorable de Jesús on es concentra de manera admirable el nucli de la nostra fe?

 

ESTANCADOS

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

O Papa Francisco está repetindo que os medos, as dúbidas, a falta de audacia… poden impedir de raíz impulsar a renovación que necesita hoxe a Igrexa. No seu Exhortación “A alegría do Evanxeo” chega a dicir que, se ficamos paralizados polo medo, unha vez máis podemos ficarmos simplemente en “espectadores dun estancamento infecundo da Igrexa”.

As súas palabras fan pensar. Que podemos percibir entre nós?

Estámonos mobilizando para reavivarvos a fe das nosas comunidades cristiás, ou seguimos instalados nese “estancamento infecundo” do que fala Francisco? Onde podemos atopar forzas para reaccionarmos?

Unha das grandes achegas do Concilio foi impulsar o paso desde a “misa”, entendida como unha obriga individual para cumprir un precepto sagrado, cara á “eucaristía” vivida como celebración gozosa de toda a comunidade para alimentar a súa fe, crecer en fraternidade e reavivar a súa esperanza en Cristo.

Sen dúbida, ao longo destes anos, temos dado pasos moi importantes. Fican moi lonxe aquelas misas celebradas en latín nas que o sacerdote “dicía” a misa e o pobo cristián viña “oír” a misa ou “asistir” á celebración. Porén, non estamos celebrando a eucaristía de xeito rutineiro e aburrida?

Hai un feito innegábel. A xente estase afastando de xeito imparábel da práctica dominical porque non atopa nas nosas celebracións o clima, a palabra clara, o rito expresivo, a acollida estimulante que necesita para alimentar a súa fe débil e vacilante.

Sen dúbida, todos, pastores e crentes, temos de preguntármonos que estamos facendo para que a eucaristía sexa, como quere o Concilio, “centro e cume de toda a vida da comunidade cristiá”.

Pero, abonda coa boa vontade das parroquias ou a creatividade illada dalgúns, sen máis criterios de renovación?

A Cea do Señor é demasiado importante para que a deixemos que se siga “perdendo”, como “espectadores dun estancamento infecundo”. Non é a eucaristía o centro da vida cristiá?. Como permanece tan calada e inmóbil a xerarquía? Por que os crentes non manifestamos a nosa preocupación e a nosa dor con máis forza?

O problema é grave. Temos de seguir “estancados” nun modo de celebración eucarística, tan pouco atractivo para os homes e mulleres de hoxe? É esta liturxia que vimos repetindo desde fai séculos a que mellor pode axudarnos a actualizar aquela cea memorábel de Xesús onde se concentra de modo admirábel o núcleo da nosa fe?

En medio de la crisis

Publicado: 29 mayo, 2013 en BIBLIA
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solidaridadEl Cuerpo y la Sangre de Cristo (C) Lucas 9, 11 -17
EN MEDIO DE LA CRISIS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 29/05/13.- La crisis económica va a ser larga y dura. No nos hemos de engañar. No podremos mirar a otro lado. En nuestro entorno más o menos cercano nos iremos encontrando con familias obligadas a vivir de la caridad, personas amenazadas de desahucio, vecinos golpeados por el paro, enfermos sin saber cómo resolver sus problemas de salud o medicación.

Nadie sabe muy bien cómo irá reaccionando la sociedad. Sin duda, irá creciendo la impotencia, la rabia y la desmoralización de muchos. Es previsible que aumenten los conflictos y la delincuencia. Es fácil que crezca el egoísmo y la obsesión por la propia seguridad.

Pero también es posible que vaya creciendo la solidaridad. La crisis nos puede hacer más humanos. Nos puede enseñar a compartir más lo que tenemos y no necesitamos. Se pueden estrechar los lazos y la mutua ayuda dentro de las familias. Puede crecer nuestra sensibilidad hacia los más necesitados. Seremos más pobres, pero podemos ser más humanos.

En medio de la crisis, también nuestras comunidades cristianas pueden crecer en amor fraterno. Es el momento de descubrir que no es posible seguir a Jesús y colaborar en el proyecto humanizador del Padre sin trabajar por una sociedad más justa y menos corrupta, más solidaria y menos egoísta, más responsable y menos frívola y consumista.

Es también el momento de recuperar la fuerza humanizadora que se encierra en la eucaristía cuando es vivida como una experiencia de amor confesado y compartido. El encuentro de los cristianos, reunidos cada domingo en torno a Jesús, ha de convertirse en un lugar de concienciación y de impulso de solidaridad práctica.

La crisis puede sacudir nuestra rutina y mediocridad. No podemos comulgar con Cristo en la intimidad de nuestro corazón sin comulgar con los hermanos que sufren. No podemos compartir el pan eucarístico ignorando el hambre de millones de seres humanos privados de pan y de justicia. Es una burla darnos la paz unos a otros olvidando a los que van quedando excluidos socialmente.

La celebración de la eucaristía nos ha de ayudar a abrir los ojos para descubrir a quiénes hemos de defender, apoyar y ayudar en estos momentos. Nos ha de despertar de la “ilusión de inocencia” que nos permite vivir tranquilos, para movernos y luchar solo cuando vemos en peligro nuestros intereses. Vivida cada domingo con fe, nos puede hacer más humanos y mejores seguidores de Jesús. Nos puede ayudar a vivir la crisis con lucidez cristiana, sin perder la dignidad ni la esperanza. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

NO MEIO DA CRISE

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

A crise económica vai ser longa e dura. Não nos temos de enganar. Não poderemos olhar para o outro lado. À nossa volta mias ou menos próximo iremos encontrando famílias obrigadas a viver da caridade, pessoas ameaçadas de expulsão, vizinhos lutando pelo desemprego, doentes sem saber como resolver os Seus problemas de saúde ou medicação.

Ninguém sabe muito bem como irá reagir a sociedade. Sem dúvida, irá crescendo a impotência, a raiva e a desmoralização de muitos. É previsível que aumentem os conflitos e a delinquência. É fácil que cresça o egoísmo e a obsessão pela própria segurança.

Mas também é possível que vá crescendo a solidariedade. A crise pode-nos fazer mais humanos. Pode-nos ensinar a partilhar mais o que temos e o que necessitamos. Podem-se estreitar os laços e a mútua ajuda dentro das famílias. Pode crescer a nossa sensibilidade para com os mais necessitados. Seremos mais pobres, mas podemos ser mais humanos.

No meio da crise, também as nossas comunidades cristãs podem crescer em amor fraterno. É o momento de descobrir que não é possível seguir Jesus e colaborar no projeto humanizador do Pai sem trabalhar por uma sociedade mais justa e menos corrupta, mais solidária e menos egoísta, mais responsável e menos frívola e consumista.

É também o momento de recuperar a força humanizadora que se encerra na eucaristia quando é vivida como uma experiência de amor confessado e partilhado. O encontro dos cristãos, reunidos cada domingo em torno de Jesus, há-de converter-se em lugar de consciencialização e de impulso de solidariedade prática.

A crise pode sacudir a nossa rotina e mediocridade. Não podemos comungar com Cristo na intimidade do nosso coração sem comungar com os irmãos que sofrem. Não podemos partilhar o pão eucarístico ignorando a fome de milhões de seres humanos privados de pão e de justiça. É uma piada darmos a paz uns aos outros esquecendo os que vão ficando excluídos socialmente.

A celebração da eucaristia vai ajudar-nos a abrir os olhos para descobrir a quem temos de defender, apoiar e ajudar nestes momentos. Há de despertar-nos da “ilusão da inocência” que nos permite viver tranquilos, para nos movermos e lutar apenas quando vemos em perigo os nossos interesses. Vivida cada domingo com fé, pode fazer-nos mais humanos e melhores seguidores de Jesus. Pode-nos ajudar a viver a crise com lucidez cristã, sem perder a dignidade nem a esperança.

IN MEZZO ALLA CRISI

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

La crisi economica sarà lunga e dura. Non ci dobbiamo ingannare. Non potremo guardare da un’altra parte. Intorno a noi, più o meno vicini, andremo incontrando famiglie costrette a vivere di carità, persone minacciate di sfratto, vicini colpiti dalla disoccupazione, malati che non sanno come risolvere i loro problemi di salute e di cura.

Nessuno sa bene come la società reagirà. Senza dubbio, andrà crescendo l’impotenza, la rabbia e lo scoraggiamento di molti. È prevedibile che aumentino i conflitti e la delinquenza. È facile che cresca l’egoismo e l’ossessione per la propria sicurezza.

Ma è anche possibile che vada crescendo la solidarietà. La crisi ci può fare più umani. Ci può insegnare a condividere di più quello che abbiamo e di cui non abbiamo bisogno. Si possono intrecciare i legami e il mutuo aiuto tra le famiglie. Può crescere la nostra sensibilità verso i più bisognosi. Saremo più poveri, ma potremo essere più umani.

In mezzo alla crisi, anche le nostre comunità cristiane possono crescere in amore fraterno. È il momento di scoprire che non è possibile seguire Gesù e collaborare al progetto umanizzatore del Padre senza lavorare per una società più giusta e meno corrotta, più solidale e meno egoista, più responsabile e meno frivola e consumista.

È anche il momento di ricuperare la forza umanizzatrice che si racchiude nell’Eucaristia quando è vissuta come un’esperienza di amore confessato e condiviso. L’incontro dei cristiani, riuniti ogni domenica introno a Gesù, deve convertirsi in un luogo di coscientizzazione  e di impulso alla solidarietà concreta.

La crisi può scuotere la nostra routine e la nostra mediocrità. Non possiamo comunicare con Cristo nell’intimità del nostro cuore senza comunicare con i fratelli che soffrono. Non possiamo condividere il pane eucaristico ignorando la fame di milioni di esseri umani privati di pane e di giustizia. È una burla darci la pace gli uni gli altri dimenticando quelli che rimangono socialmente esclusi.

La celebrazione dell’Eucaristia deve aiutarci ad aprire gli occhi per scoprire chi dobbiamo difendere, appoggiare e aiutare in questi momenti. Deve risvegliarci dalla     “illusione di innocenza” che ci permette di vivere tranquilli, per          muoverci e lottare solo quando vediamo in pericolo i nostri interessi. Vissuta ogni domenica con fede, ci può fare più umani e migliori seguaci di Gesù. Ci può aiutare a vivere la crisi con lucidità cristiana, senza perdere la dignità né la speranza.

AU COEUR DE LA CRISE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Il ne faut pas se leurrer: la crise économique sera longue et dure. Nous ne pourrons pas détourner notre regard. Dans notre environnement plus ou moins proche, nous rencontrerons des familles obligées de vivre de la charité, des personnes menacées d’expulsion, des voisins frappés par le chômage, des malades ne sachant pas comment résoudre leurs problèmes de santé ou de soins.

Personne ne sait exactement comment la société réagira. Sans doute, l’impuissance, la colère et le découragement  iront augmentant chez beaucoup de personnes. Il est à prévoir que les conflits et la délinquance s’accroissent. L’égoïsme et l’obsession pour sa propre sécurité grandiront facilement.

Mais il est  possible que la solidarité aille aussi augmentant. La crise peut nous aider à devenir plus humains. Elle peut nous apprendre à partager davantage ce que nous possédons et dont nous n’avons pas besoin. Les liens et l’aide mutuelle à l’intérieur des familles pourront s’intensifier. Notre sensibilité à l’égard des nécessiteux peut s’accroître. Nous serons plus pauvres mais nous pourrons devenir plus humains.

Au cœur de cette crise, nos communautés chrétiennes peuvent croître aussi en amour fraternel. C’est le moment de découvrir qu’il n’est pas possible de suivre Jésus et de collaborer au projet humanisant du Père sans travailler pour une société plus juste et moins corrompue, plus solidaire et moins égoïste, plus responsable et moins superficielle et consumériste.

C’est aussi le moment de retrouver la force humanisante cachée dans l’Eucharistie, lorsqu’elle est vécue comme une expérience d’amour confessé et partagé. La rencontre des chrétiens, réunis chaque dimanche autour de Jésus, doit devenir un lieu de prise de conscience et d’élan vers une solidarité pratique.

La crise peut secouer notre routine et notre médiocrité. Nous ne pouvons communier au Christ dans l’intimité de notre cœur sans communier avec nos frères qui souffrent. Nous ne pouvons pas partager le pain eucharistique tout en ignorant la faim de millions d’êtres humains privés de pain et de justice. C’est une tromperie que de se donner la paix les uns aux autres tout en oubliant ceux qui sont exclus chaque jour par la société.

La célébration eucharistique doit nous aider à ouvrir les yeux afin de découvrir ceux que nous devons défendre, appuyer et aider en ce moment. Elle doit nous réveiller de cette  « illusion d’innocence » qui nous permet de vivre tranquillement et de n’engager la lutte que lorsque  nos propres  intérêts sont en danger. L’eucharistie, vécue chaque dimanche avec foi, peut nous rendre plus humains et meilleurs disciples de Jésus. Elle peut nous aider à vivre la crise avec une lucidité chrétienne, sans perdre ni la dignité ni l’espérance.

IN THE MIDDLE OF THE CRISIS

José Antonio Pagola.

The economic crisis is going to be long and hard. We shouldn’t be fooled. We can’t let our gaze wander. Right where we are, right in our neighborhood we’re going to run into families forced to live on charity, people threatened with eviction, neighbors hit by the strike, patients who don’t know how to solve their health problems or get medicine.

No one knows very well how society will react. Without a doubt, the sense of powerlessness will continue to grow, along with rage and discouragement. It’s foreseeable that fights and delinquency will increase. It’s easy to imagine that selfishness and obsession with personal security will grow.

But it’s also possible that solidarity will grow. The crisis can make us more humane.  It can teach us to share more of what we have and don’t need. Family bonds can strengthen, with more people helping each other. Our sensitivity toward the most needy can grow. We will be poorer, but we may be more human.

In the midst of the crisis, our Christian communities also can grow in fraternal love.  It’s the time to discover that in order to follow Jesus and collaborate in the Father’s humanizing project, we need to work for a society that’s more just and less corrupt, one that’s more in solidarity and less selfish, one that’s more responsible and less frivolous or materialistic.

It’s also a moment to recover the humanizing power that is contained in the Eucharist, especially when it is lived as an experience of love that is confessed and shared. The meeting of Christians, gathered every Sunday around Jesus, must become the place to move toward greater consciousness and toward a practical solidarity.

The crisis can intrude into our routine and mediocrity. We can’t celebrate communion with Christ in the intimacy of our heart without celebrating communion with our brothers and sisters who are suffering. We can’t share the Eucharistic bread and at the same time ignore the hunger of millions of human beings who are deprived of bread and justice. It’s a farce to share the sign of peace with one another while forgetting those who are socially excluded.

The celebration of the Eucharist must help us to open our eyes to discover the ones we have to defend, to support, to help in this time. We need to be awakened from the ‘illusion of innocence’ that lets us live peacefully, that allows us to be moved and to fight only when we see our own interests in danger. What we live each Sunday with faith can make us more humane and better followers of Jesus.  It can help us to live this crisis with Christian clarity, without losing dignity or hope.

KRISIALDI GARAIAN

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Luze eta gogor joko du ekonomi krisialdi honek. Ez dezagun elkar engaina. Ezin bizi gintezke beste aldera begira. Geure ingurunean, urrunago nahiz hurbilago, ikusiaz joango gara karitateaz bizitzera beharturiko familiak, etxe-desjabetzeak mehatxatzen dituenak, langabeziak jo dituen auzokoak, osasunaren edo botiken arazoa nola konpondu ez dakiten gaixoak.

Inork ez daki, juxtu, nola erreakzionatuko duen gizarteak. Inondik ere, handituz joango da jende askoren ezina, errabia eta etsipena. Aurreikus daiteke liskarra eta delinkuentzia handituko direla. Gerta daiteke ere egoismoa eta norberaren segurtasunaren obsesioa haztea.

Alabaina, gerta daiteke handituz joatea solidaritatea ere. Krisialdiak irakats diezaguke gizatasun handiagoz bizitzen. Irakats diezaguke ere duguna eta premiazko ez duguna partekatzen. Bihur daitezke estuago familien arteko loturak eta elkarrekiko laguntza. Haz daiteke gure sentiberatasuna premiarik handiena dutenentzat. Pobreago izango gara, baina baita gizatasun handiagoko ere.

Krisialdiaren baitan, gure kristau-elkarteak ere haz daitezke anai-arreba arteko maitasunean. Konturatzeko garaia da ezinezkoa dela Jesusi jarraitu eta Aitaren egitasmo gizatartzailean parte hartzea, baldin eta ez bada lan egiten gizartean zuzentasun handiagoa eta ustelkeria txikiagoa izan daitezen, solidaritate handiagoa eta egoismo txikiagoa, erantzukizun handiagoa eta arintasun eta kontsumismo txikiagoak izan daitezen.

Orobat da garaia berreskuratzeko eukaristiak bere baitan duen indar gizatartzailea, baldin eta aitortu eta partekatutako maitasun-esperientzia bezala bizitzen bada. Kristauen topo egiteak, igandero Jesusen inguruan bildurik, kontzientziazio-leku bihurtu behar du eta zinezko solidario izateko eragile.

Krisialdia astinaldi bihur daiteke, ohikeriaz eta erdipurdi bizitzearen kontra, Ezin dugu bat egin Kristorekin geure bihotz barnean, sufritzen ari diren anai-arrebekin bat egin gabe. Ezin partekatu dugu eukaristi ogia, zuzenbidea eta ogia ukatu zaizkion milioika gizakiren goseari ezikusiarena eginez. Burla egitea izango litzateke batak besteari bakea ematea, gizartetik bazterturik direnez ahazten bagara.

Eukaristia ospatzeak begiak irekitzen lagundu behar digu, une honetan zein defenditu, zeini sostengua eman eta zeini lagundu ikusteko. Geure probetxua arriskuan ikustean bakarrik mugiarazten eta borroka eginarazten digun eta, gainerakoan, patxadan bizitzeko aukera eskaintzen digun «zintzotasun-ameskeriatik» esnatu behar gaitu. Eukaristiak, igandero fedez bizirik, gizatasun handiagoko egin gaitzake; baita Jesusen jarraitzaile hobe ere. Krisialdia kristau-argipean bizitzen lagundu gaitzake, duintasuna eta esperantza galdu gabe.

ENMIG DE LA CRISI

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

La crisi econòmica serà llarga i dura. No ens hem d’enganyar. No podrem mirar a un altre costat. En el nostre entorn més o menys proper ens anirem trobant amb famílies obligades a viure de la caritat, persones amenaçades de desnonament, veïns colpejats per l’atur, malalts sense saber com resoldre els seus problemes de salut o de medicació.

Ningú sap molt bé com anirà reaccionant la societat. Sens dubte, anirà creixent la impotència, la ràbia i la desmoralització de molts. És previsible que augmentin els conflictes i la delinqüència. És fàcil que creixi l’egoisme i l’obsessió per la pròpia seguretat.

Però també és possible que vagi creixent la solidaritat. La crisi ens pot fer més humans. Ens pot ensenyar a compartir més el que tenim i no necessitem. Es poden estrènyer els llaços i la mútua ajuda dins de les famílies. Pot créixer la nostra sensibilitat envers els més necessitats. Serem més pobres, però podem ser més humans.

Enmig de la crisi, també les nostres comunitats cristianes poden créixer en amor fratern. És el moment de descobrir que no és possible seguir Jesús i col•laborar en el projecte humanitzador del Pare sense treballar per una societat més justa i menys corrupta, més solidària i menys egoista, més responsable i menys frívola i consumista.

És també el moment de recuperar la força humanitzadora que conté l’eucaristia quan és viscuda com una experiència d’amor confessat i compartit. La trobada dels cristians, reunits cada diumenge al voltant de Jesús, ha d’esdevenir un lloc de conscienciació i d’impuls de solidaritat pràctica.

La crisi pot sacsejar la nostra rutina i mediocritat. No podem combregar amb Crist en la intimitat del nostre cor sense combregar amb els germans que pateixen. No podem compartir el pa eucarístic ignorant la fam de milions d’éssers humans privats de pa i de justícia. És una burla donar-nos la pau els uns als altres oblidant els que van quedant exclosos socialment.

La celebració de l’eucaristia ens ha d’ajudar a obrir els ulls per descobrir a qui hem de defensar, donar suport i ajudar en aquests moments. Ens ha de despertar de la “il•lusió d’innocència” que ens permet viure tranquils, per moure’ns i lluitar només quan veiem en perill els nostres interessos. Viscuda cada diumenge amb fe, ens pot fer més humans i millors seguidors de Jesús. Ens pot ajudar a viure la crisi amb lucidesa cristiana, sense perdre la dignitat ni l’esperança.

NO MEDIO DA CRISE

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

A crise económica vai ser longa e dura. Non debemos de enganarnos. Non poderemos mirar para outro lado. Na nosa contorna máis ou menos próxima irémonos atopando con familias obrigadas a vivir da caridade, persoas ameazadas por desafiuzamento, veciños golpeados polo paro, enfermos sen saberen como resolver os seus problemas de saúde ou medicación.

Ninguén sabe moi ben como irá reaccionando a sociedade. Sen dúbida, irá crecendo a impotencia, a rabia e a desmoralización de moitos. É previsíbel que aumenten os conflitos e a delincuencia. É fácil que creza o egoísmo e a obsesión pola propia seguridade.

Pero tamén é posíbel que vaia crecendo a solidariedade. A crise pódenos facer máis humanos. Pode ensinarnos a compartir máis aquilo que temos e do que non necesitamos. Pódense estreitar os lazos e a mutua axuda dentro das familias. Pode crecer a nosa sensibilidade cara aos máis necesitados. Seremos máis pobres, pero podemos ser máis humanos.

No medio da crise, tamén as nosas comunidades cristiás poden creceren en amor fraterno. É o momento de descubrirmos que non é posíbel seguir a Xesús e colaborar no proxecto humanizador do Pai sen traballarmos por unha sociedade máis xusta e menos corrupta, máis solidaria e menos egoísta, máis responsábel e menos frívola e consumista.

É tamén o momento de recuperarmos a forza humanizadora que se encerra na eucaristía cando é vivida como unha experiencia de amor confesado e compartido. O encontro dos cristiáns, reunidos cada domingo en torno a Xesús, ha de converterse nun lugar de concienciación e de impulso de solidariedade práctica.

A crise pode sacudir a nosa rutina e mediocridade. Non podemos comulgar con Cristo na intimidade do noso corazón sen comulgarmos cos irmáns que sofren. Non podemos compartir o pan eucarístico ignorando o fame de millóns de seres humanos privados de pan e de xustiza. É unha burla darnos a paz uns a outros esquecendo aos que van quedando excluídos socialmente.

A celebración da eucaristía tennos de axudar a abrir os ollos para descubrirmos a quen debemos defender, apoiar e axudar nestes momentos. Ten de espertarnos da “ilusión de inocencia” que nos permite vivir tranquilos, para movernos e loitar só cando vemos en perigo os nosos intereses.

Vivida cada domingo con fe, pode facernos máis humanos e mellores seguidores de Jesús. Pode axudarnos a vivir a crise con lucidez cristiá, sen perdermos a dignidade nin a esperanza.

危机中

若瑟×安多尼∙帕戈拉. 翻译者: 宁远

经济危机将长时间持续,而且日益严重。我们不能对此视若无睹,自我欺骗。在我们周围随处可见在爱德团体帮助下艰难度日的家庭,生活在绝望中的人,惨遭失业的邻居,以及没钱治病的病人。

没人知道这个社会将会怎样反应。毫无疑问,许多人会感觉到无能为力,愤怒和沮丧。可以预测社会纷争与犯罪率将会升高。为了自身的安全,人们将变成更加自私。

然而,人们也可以变得更团结。经济危机可以使我们更加人性化,它可以让我们与他人分享我们有的,却不需要的东西,可以使家庭内的联系与相互帮助变得更加密切,也可以使我们更加关注那些需要帮助的人。我们将会更贫穷,但我们将会更成人性化。

处身于经济危机中,我们的基督徒团体也可以在兄弟爱德中成长。是时候发现:如果想要跟随耶稣,并与圣父的人性化计划合作,就必须为一个更加正义更少腐败、更多团结更加自私、更多责任感更少轻浮与消费主义的社会而努力奋斗。

同样是时候恢复圣体中蕴含的人性化的力量,如果我们将它以爱与分享生活出来。每个星期天举行的以耶稣为中心的基督徒聚会,应成为一个加强并推动团结互助的场所。

危机可以打破一成不变的生活习惯。我们不能在心灵深处领受基督,如果我们没有与受苦的弟兄们一起领受他。我们不能掰开圣体,如果我们对千千万万缺少面包与正义的人们一无所知。如果我们遗忘了那些被社会排除在外的人们,互祝平安将是一个嘲讽。

圣体圣事的举行应该帮助我们睁开眼睛去发现那些我们应该护卫的人,支持帮助的人。我们应该从“无辜的幻想”中觉醒过来,只有当我们看到我们的利益受到伤害时,我们才会行动起来,努力奋斗。以信德生活每个星期天,我们将会变得更加人性,更好地追随耶稣。我们应在基督之光的帮助下生活经济危机,不失尊严亦不失希望。