Posts etiquetados ‘Experiencia’

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EN MEMORIA DE PABLO PÉREZ VILLÁN
JUAN ZAPATERO BALLESTEROS, zapatero_j@yahoo.es
SANT FELIU DE LLOBREGAT (BARCELONA).

ECLESALIA, 06/10/17.- No sería coherente conmigo mismo si no dijera que me siento tremendamente dolido por la muerte de Pablo en los atentados ocurridos el día 17 de agosto en Barcelona.  Sí, es así como me siento: dolido y consternado. Expresar sentimientos cuesta y se hace difícil, sobre todo cuando dichos sentimientos pueden llegar a afectar a situaciones humanas muy próximas. Aunque pueda parecer repetitivo y cansino, insisto una vez más que siento un dolor muy grande porque la víctima número 15, utilizo la misma expresión de los Medios de Comunicación, era Pablo Pérez Villán, primo mío. Os lo digo por experiencia personal, no es lo mismo cuando la barbarie te azota de cerca; ya sé, y deseo que nunca os suceda, que resulta difícil comprender lo que os acabo de decir, pero es así; también yo había sentido lo mismo que todos vosotros cuando los muertos en otras situaciones semejantes, atentados concretamente, eran personas ajenas a mi vida. No sé por qué, pero ahora siento repugnancia a las estadísticas que esta, a veces maldita, sociedad nos tiene acostumbrados. Pablo Pérez Villán murió asesinado en la Avenida Diagonal por el terrorista de las Ramblas; me quedo aquí porque no quiero dar pábulo a todas las versiones “oficiales” que sobre esta muerte se dieron en su momento y también a las que otras personas, sin ningún tipo de prueba evidentemente, pero sí de conjeturas personales a las cuales tienen derecho, me han hecho llegar y sobre las cuales hemos conversado distendidamente.

He perdido a un ser querido extraordinario, todos los son para sus familiares, ¡solo faltaba!; pero Pablo era muy especial; lo conocía muy profundamente porque tuve la oportunidad de conversar muchísimo con él, con motivo de las diversas entrevistas personales que le hice sobre el mundo de la solidaridad, de la cual era un “número uno”, porque lo escogí en su momento para ocupar uno de los capítulos del libro Frescor de Juventud que publiqué el año 2013. Después me fui enterando poco a poco que lo que me refirió a mí eran solo pequeños esbozos de lo mucho que respecto a la entrega total y desinteresada a los demás había llegado a realizar de manera callada y silenciosa. A través de las entrevistas que mantuvimos, internet nos lo facilitó mucho, conocí al Pablo que te lleva a decir ¡Ostras, que chico! Con la edad que tiene y qué madurez y cantidad de valores lleva encima.

Os acabo de referir mi dolor sobre el que podría hablar largo y tendido, pero prefiero quedarme aquí, porque tengo la sensación de que mi corazón me está pidiendo silencio y no airear a los cuatro vientos sentimientos concretos que quiero vivir solo desde el silencio y desde mi intimidad.

Sin embargo, sí que quiero hablarle a Pablo y decirle abiertamente lo que le diría si le tuviera presente físicamente. Se lo voy a decir porque para mí Pablo no ha muerto ni morirá nunca; él continúa vivo y presente a través de toda la generosidad que desbordó a raudales y de una manera más que generosa.

¿Te acuerdas, Pablo, cuando te pedía que me describieses a tu familia y me decías?: “Mi familia ha estado, está y seguirá estando siempre a mi lado, concretamente mis padres” El otro miembro de la familia es mi hermano menor: no es una ilusión ni un propósito de hermano, pero debo reconocer que no conozco a nadie de su edad que tenga un corazón tan grande, lo que me hace sentirme orgulloso y contento de formar parte de su vida”. ¡Vaya, como si su corazón fuera el de una pulga! Y ya no digo como entendía la amistad y el aprecio que sentía por los amigos.

O también cuando decidiste ir a hacer el Erasmus a la Universidad de Buenos Aires: “Mientras iba aterrizando el avión y divisabas aquella inmensa urbe con las luces todavía encendidas, no pudiste por menos de decir: ¡pero que carajo hago yo aquí! ¿Cómo se me habrá ocurrido venir hasta el otro extremo del mundo?”

Y, resulta, Pablo, que allí conociste muchas cosas que marcarían tu vida y un enfoque de la misma hacia el mundo de la solidaridad. Conociste a aquella familia que tanto te quiso y que tú quisiste con locura. Pero sobre todo conociste el mundo de la pobreza y de la miseria que te llevaría un día a decir: ¡No me puedo quedar con los brazos cruzados! Concretamente seguro que sigues recordando aquella ONG llamada “Un techo Para Mi País”, o a aquel profesor que trabajaba en una zona impenetrable de la provincia del Chaco (Para quienes no saben qué es el Chaco, solamente decirles que es una de las zonas más deprimidas de América Latina). Pues bien, fue “acá”, en Argentina, (como tú decías con un cierto acento bonaerense que ya se te había pegado) donde comenzaste a hacer de las tuyas para intentar sacar un poco de la miseria a los más pobres y desheredados.

Tristemente llegó Haití, con el terremoto ocurrido en Puerto Príncipe el 12 de enero de 2010. Casualidades de la vida, el desastre ocurrió justo un día antes de que cumplieras 27 años y exactamente el día en que tu madre también cumplía años, según tú mismo me expresabas. Recuerdo, Pablo, que me hiciste pensar mucho, cuando me mandaste por Internet las siguientes palabras: “Escribo esto no como una anécdota más, sino porque fue un factor que influyó en mi decisión de empezar a moverme para poder intentar ir allí a aportar mi pequeño grano de arena

También te llevaste tus decepciones, Pablo, a la hora de trabajar en el mundo de la solidaridad. Pero éstas no fueron obstáculo para que tu tozudez te llevara a continuar y a seguir adelante hasta los propósitos que te habías marcado.

Cabe decir, Pablo, que todo esto no te vino porque sí: detrás de ello había una familia de la que habías mamado estos valores, un colegio, san Ramón, de los padres de la Sagrada Familia, que te ayudó, como también tú mismo expresabas, a encarnar en la persona los valores cristianos. Una parroquia con los grupos de Confirmación y de Jóvenes a los que tú pertenecías, etc. Había también unos amigos; ¡por cierto: cómo te querían y como los querías! Y podría seguir diciendo y diciendo. Y todo ello, ¿para qué? Pues sencillamente para ser libre y para sentirte libre. En tu corazón, Pablo, no existían rejas, ni puertas, ni fronteras. Tu corazón solo entendía de alas, de campos abiertos y de océanos inmensos. Y ello, porque solamente te importaba la Verdad que no se encuentra en otro lugar más que en el Amor que tu viviste dándote y entregándote. Seguro que en todos estos ambientes en donde te educaste te repitieron más de una vez las palabras de Jesús a sus discípulos: Solamente la Verdad os hará libres. Por eso, Pablo, tú fuiste, sigues y seguirás siendo libre eternamente: porque conociste la verdad que solamente reside en el amor.

Por todo esto y por tantísimo como nos has dejado: ¡Muchísimas gracias, Pablo! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Descanso EclesaliaLA GRATITUD Y EL DESCANSO
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 31/07/17.- Todos buscamos poseer cosas, a ser posible que sean gratis al calor del conocido dicho de que, sin esfuerzo o sin un precio a pagar, todo sabe mejor; de ahí que la manzana robada siempre resulte tan apetitosa ¿Qué son las rebajas más que un negocio en el que nos ofertan llevarnos parte de lo que compramos sin pagar?

Conseguir un buen precio puede ser mayor victoria que el propio artículo comprado. Pero la cosa se complica cuando asociamos lo barato con lo mediocre, y lo caro como sinónimo de valioso. Y de esto se alimenta la poderosa industria del lujo a base de insuflarnos este tipo de esquemas hacia el poder aparente del consumismo. Esto me trae a la memoria uno de los estupendos cuentos que escribió Antonio Pereira, cuyo protagonista era un fabulador muy considerado que se ganaba la vida en el pueblo contando historias y sucedidos “con mucho relieve”. Un día le dio un derrame cerebral. Hasta entonces, jamás había contado nada que no fuese fantasía suya. Cuando se recuperó, empezó a contar historias verdaderas,  y “eso en nuestro pueblo no le interesa a nadie.”

Lo paradójico es que todos los días tenemos al alcance de la mano un gran número de experiencias estupendas que no nos han costado ningún esfuerzo: nadie se gana la visión de la luna llena o se merece una puesta de sol maravillosa en verano; gozar de buena salud, de las personas que nos quieren por lo que somos y no por lo que tenemos, disfrutar de un sueño reparador… Hemos perdido la capacidad de admirarnos con las maravillas cotidianas y de valorar en su justa medida a las buenas personas que jalonan nuestra vida. No hay como caer enfermo o sufrir el azote del paro o la soledad para ordenar el chip de las prioridades…

Ansiamos muchas cosas pero, curiosamente, las esenciales no se logran con dinero, tal como lo resume este proverbio oriental: “El dinero puede comprar una casa, pero no un hogar. El dinero puede comprar un reloj, pero no el tiempo. El dinero puede comprar una cama, pero no el sueño. El dinero puede comprar un médico, pero no la salud. El dinero puede comprar una posición, pero no el respeto y la aceptación. El dinero puede comprar sangre, pero no la vida”.

Todos sabemos estas cosas, pero la presión del día a día no deja el espacio necesario para reflexionar y dejarnos trabajar sin la presión del frenesí de las prisas, espoleados como estamos por una publicidad agresiva y omnipresente que empuja en dirección contraria. Al final descubrimos que lo fiamos casi todo a la seguridad del dinero y del poder, incluso cuando se trata de realidades tan poco ligadas al vil metal pero radicalmente esenciales, como la paz, la alegría, el amor.

Las olas nos van llevando hasta confundir lo apetecible con lo verdaderamente necesario. En pleno verano ya, a ver si somos capaces de cumplir los buenos propósitos de cargar las pilas que nos humanizan pero sabiendo que muchas personas no van a poder descansar aunque sea un derecho elemental. Dios es el primero que desea unas felices vacaciones porque necesitamos descansar física y anímicamente; algunos no aprenden a desconectar por un sentido consumista del tiempo, como si descansar fuese algo malo, engullidos por el trabajo muy mal entendido. Otros no pueden porque sus dolores no se lo permiten. Y un tercer grupo de personas, lo fían todo también al consumismo, como si gastar más dinero en vacaciones garantizase el descanso vacacional que tanto necesitamos. Y esto no es verdad, ni remotamente.

Como buen maestro, Cristo nos muestra que descansar es un derecho y un deber. Dios fue el primero en hablarnos del descanso, en Gen 2, 1-3. El descanso dominical a los judíos tuvo también esa finalidad. En Juan 4, 6 se dice que Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Incluso evangelizar pide descanso, como nos cuenta Marcos (6, 30-31): “Entonces los apóstoles le contaron a Jesús todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado. El les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer”.

Feliz descanso veraniego, que no es el menor regalo de nuestro Dios Padre (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Nos seguimos leyendo en septiembre…
redacción de Eclesalia Informativo, eclesalia@eclesalia.net

eclesalia@eclesalia.net

original“EL ROBOT SE HA IDO AL FUTURO”
Escuchando a los niños
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 06/05/16.- Desayunando en la cocina antes de ir al colegio, en un ambiente de juego y con las pilas bien cargadas después de un montón de horas de sueño, Miguel, de ocho años, le dice a su hermano Pablo, de tres:

  • El robot se ha ido al futuro…”.

Pablo, pensativo, pregunta a su hermano:

  • “¿Dónde está el futuro?”.

El mayor le contesta:

  • “El futuro está en el salón… entre los libros”.

Tras unos momentos de silencio, apurando el cuenco de leche con cereales, Pablo se gira mirando a su padre y le pregunta:

  • “Papá, ¿tú has visto el futuro de Miguel?”.

La cara de papá podemos imaginarla, especialmente los que hemos tenido hijos pequeños y vivíamos la aventura diaria de levantarlos de la cama, que se tomaran el desayuno y salir a toda prisa camino del colegio y del trabajo. En ese espacio de tiempo vertiginoso surgen muchas veces conversaciones “existenciales” como la que acabo de describir.

Así son ellos y así nos dejan a los adultos con los ojos de plato y la boca cerrada. Nosotros hace ya mucho tiempo que abandonamos el mundo mágico que ellos mantienen latente, presente y permanentemente amenazante o, al menos, así lo vivimos tantas veces cuando no sabemos elegir palabras para contestar semejantes preguntas.

Los niños son ya el futuro para nosotros y, sin darse cuenta nos lo recuerdan constantemente. El futuro está en cualquier espacio en donde les dejemos crecer de forma creativa, educándolos en libertad, buen humor y, sobre todo, mucho amor.

Dejémonos contagiar por su pensamiento mágico y fantástico que nos trae recuerdos de un pasado remoto al que sólo ellos pueden acercarnos de nuevo, llevándonos en volandas hacia un futuro que es solo suyo, y al que nos invitan si, confiados, nos dejamos llevar de su mano (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

En la avanzada edad

Publicado: 6 noviembre, 2015 en REFLEXIONES
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ancianoEN LA AVANZADA EDAD
CARMEN HERRERO, Fraternidad Monástica de Jerusalén, soeurcarmen@gmail.com
ESTRASBURGO (FRANCIA).

ECLESALIA.- 03/04/15.- Si desde que se nace, la autenticidad y profundidad de la persona radica en el ser, más que en el hacer, a cierta edad de la vida, la esencia de la persona está plenamente en el ser. El hacer se deja para las nuevas generaciones, que lo necesitan y lo pueden hacer mejor. Saber dar paso a los jóvenes desde esta conciencia y disposición interior, ¡es importante! Esta disposición lleva a vivir en libertad y armonía con mi ser más profundo; a habitar mi tierra profunda, mi yo más intimo. Y, es desde esta conciencia como se vive con gozo la propia edad, con todo lo que ella conlleva de riqueza, pobreza y limitaciones.

En el transcurso de la vida hay un tiempo para todo, y cada etapa conlleva sus propias exigencias y responsabilidades. Pero al llegar a la avanzada edad, si las etapas anteriores se han vivido desde la madurez, es decir, desde la entrega, el servicio, el don para el bien de los demás y la responsabilidad en su propia vocación y misión; todo será más fácil en el atardecer de la vida. El “caudal” adquirido es tal, la sabiduría y la experiencia de vida tan enriquecedora, que en adelante puede decir que se puede vivir de “rentas”. Ahora bien, esas rentas no son para guardarlas para sí, sino para seguir compartiéndolas con las nuevas generaciones, tejiendo unidos la historia de la Humanidad; pues el patrimonio más rico y bello que pode tener un pueblo son las personas.

En la avanzada edad las fuerzas físicas disminuyen, la energía y dinamismo no es el mismo de la juventud; todo se realiza a paso lento, con un ritmo más bien pausado, acompasado, armonioso, melodioso; se terminó el ritmo estridente, rápido y a veces discordantes; para dar paso a otro, mucho más suave y armonioso. En la avanzada edad se da una belleza que ni la persona misma ha llegado a descubrir, y mucho menos los que la rodean. Aprender a vivir la belleza de las distintas etapas de la vida es señal de madurez, de un buen equilibrio mental, humano y espiritual.

Las notas de la avanza edad son más armoniosas, porque la vida ha ido modelando el ser más profundo de la persona, redondeando las esquinas y picos que hacían que la vida reprodujese muchas notas discordantes, rompiendo la armonía, el equilibrio y la belleza de la “pieza”. Pues la vida es como una partitura de música que aprendemos a reproducir las notas a lo largo y ancho de nuestra existencia. La nota esencial de la vida será la muerte, asumida desde la libertad de la vida. El consentimiento a que soy una creatura finita, es el acto de mayor libertad, la nota más armoniosa y justa que podemos cantar…

El mensaje de la avanzada edad debe de ser la armonía interior, de donde brota la paz, la serenidad, la comprensión, la tolerancia y el verdadero amor. La avanzada edad permite a la persona amar en verdad y sin miedos, porque de alguna manera a logrado la libertad de la infancia, el candor de la inocencia. El mundo necesita de las personas mayores, las cuales son referencia, para las nuevas generaciones, igual que las personas mayores necesitan de los niños y de los jóvenes para guardar la frescura de lo que ellas fueron un día: también niños y jóvenes. El día que la sociedad comprenda que las distintas generaciones se necesitan y se complementan, aquel día será posible el comienzo de una nueva sociedad unificada, armoniosa, bella, alegre y fraterna.

La libertad es un don de la avanzada edad. Un fruto que va madurando en el transcurso de la vida y que se recoge con gozo y alegría al atardecer de la vida, como quien se encuentra con un gran tesoro. La libertad es el tesoro más extraordinario que la persona puede adquirir. Dios no ha creado para la libertad, para esa libertad interior que siempre lleva a obrar el bien y a amar en plenitud, sin miedos. A obrar con justicia y equidad, a ser lo que realmente soy sin caretas, sin armadura que me desfigure. La libertad va unida a la autenticidad, a la verdad.

La mentira es el peor enemigo de la libertad. No hay libertad fuera de la verdad. La mentira es el peor enemigo de la libertad. “La verdad os hará libres”. La mentira es la esclavizadora numero uno de nuestro tiempo, la que realmente ata las manos y los pies y paraliza completamente a la persona, por mucho que ella se mueva… Optemos, pues, por la verdad que es lo mismo que vivir la libertad.

En la edad avanzada, hay capacidades, fuerzas y energías que van disminuyendo, esto es una ley biológica que hay que asumirla con naturalidad, mucha serenidad y realismo. Sin embargo, en la avanzada edad se posee un “patrimonio” diferente, el cual da seguridad, paz, confianza y gozo de la misión cumplida. Con la edad madura todo se va unificando, para vivir en la paz, la libertad y amor (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Un curso en marcha

Publicado: 23 junio, 2015 en REFLEXIONES
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Escuela IdeoUN CURSO EN MARCHA
Escuela Ideo en Madrid

LIDIA, REBECA, NOEMÍ, ANDRÉS, DANIEL, CRISTINA y CÉSAR, eclesalia@eclesalia.net
MADRID.

ECLESALIA, 23/06/15.- Se nos ha acabado el curso escolar. El pasado viernes 19 de junio terminamos los meses de colegio. Las aulas se fueron quedando vacías y esta semana ya no hay clases. Para esta familia nuestra, este curso ha sido muy especial, posiblemente el más especial de nuestra vida.

El 10 de marzo del año pasado os contamos que nos habíamos “embarcado en la creación de un colegio que llamamos ‘Escuela Ideo’” (ECLESALIA, 10/03/14) y poco después anunciamos nuestra presentación en “Ecosistema Educativo“. En mayo compartimos el artículo de Alandar que nos mencionaba, en la entrada “Educación del siglo XXI” de nuestra página.  También contamos: “No solo fútbol”, “Culturas, creencias e increencias en el aula”, “Tiempo solidario”, “Dios en el ‘Día del Libro’” y dimos noticia de la campaña “#xnaricesvamosacambiarelmundo” en “Por narices”.

Sabemos que algunas de las familias que han venido a Escuela Ideo nos conocieron a través de Eclesalia y hoy son compañeras de aventura. Creemos que estamos haciendo una buena labor y nos sentimos muy agradecidos por todo lo que hemos vivido. Queremos seguir aprendiendo y celebrar nuestro aprendizaje.

El pasado jueves 18 de junio, celebramos “las emociones vividas en los últimos diez meses” con una fiesta, de la que da cuenta el blog del colegio:

“Se acabó el curso. Dejamos atrás meses de vida y aprendizaje, experiencias únicas que nos han enseñado un poco más a caminar por este mundo.

Ha sido el primero de Escuela Ideo y nos sentimos muy orgullosos por todo lo que hemos hecho juntos. Ayer lo celebramos con una fiesta en la que todas las etapas acogieron a las familias para compartir, como Comunidad Educativa, las emociones vividas en los últimos diez meses. Nos acompañó, una vez más, el grupo musical Deja vù. Tuvimos la oportunidad de seguir colaborando con la campaña “Por narices vamos a cambiar el mundo“, junto con la Fundación Luz Casanova, mediante la venta de bebidas y papeletas para el sorteo del premio que recibió el profesorado en la feria ExpoKids 2015, asociado al obtenido por el alumnado.

La mañana de hoy viernes ha transcurrido entre juegos, recogida, recuerdos y alguna que otra lágrima por las despedidas.

tubogán escuela ideoSe acabó el curso. Comenzamos en septiembre después de meses de preparación de un colegio nuevo. Tiempo de confianza mutua y de proyectos en papel que se han hecho realidad poco a poco. Al igual que con el tubogán de Basurama y Secundaria que inaugurábamos ayer, tuvimos que construir antes de jugar.

Hemos disfrutado el curso que acaba y también tendremos la oportunidad de aprender divirtiéndonos en los meses de verano. Nos llevamos Escuela Ideo a casa, en las personas que formamos parte del colegio, sabiendo que nuestro estilo de vida tiene un poco de la enseñanza aprendida.

¡Feliz verano!

Seguimos…  (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Dibujo de Andrés

Dibujo de Andrés

caféENTRAR EN LA EXPERIENCIA
Adviento 2014
MAGDALENA BENNÁSAR OLIVER, espiritualidadcym@gmail.com
MALLORCA.

ECLESALIA, 15/12/14.- Entrar en la experiencia es mucho más importante y enriquecedor que quedarnos en el saber.

Tenemos tanta necesidad de saber y entender nuestra experiencia religiosa y nuestra teología que podemos confundir el saboreo intelectual con la vivencia más profunda.

Que disfrute de entender, un poco más los textos que hablan de la Navidad no significa que tenga una experiencia de Navidad, en este caso, sino que he dado el primer paso hacia un llegar a vivenciarlo por dentro y en la medida que pueda, vivirlo- ponerlo en práctica.

Podríamos decir que lo dicho es el primer paso del método Lectio Divina o Lectura orante de la Palabra, leer el texto y escudriñarlo: estudiarlo, buscar en un diccionario o comentario bíblico su contexto, su significado y una vez “entendido y comprendido” releerlo ya con esas claves de interpretación y dejarlo posar por dentro: meditarlo.

Estaba yo en ello esta madrugada, cuando una palabra ha sobresalido, tal vez porque me venía dando vueltas por dentro hacía tiempo. Es una palabra-realidad que permea toda la Escritura y sobre todo el NT y muy especialmente los textos, históricos o no, este no es lugar de ese tipo de discusión, que Lucas nos coloca como inicio de todo, los textos alrededor del nacimiento de Jesús.

La palabra es “movimiento-desinstalación”. Es decir, el movimiento que realizas cuando no quisieras, pero se te invita bien por dentro bien desde una realidad de necesidad de alguien o social. No se refiere al ajetreo que me monto porque hay que preparar comidas y regalos…sino al paso que se nos invita a dar por dentro si estamos atentas a los textos.

Dice A. Oliver “Aquel que no camina no engendra nada, y aquel que camina siempre está preñado.”

Como decía históricos o no, los textos alrededor del nacimiento están configurados desde la respuesta a diferentes llamadas que conllevan movimiento: la visita de María a Isabel, el empadronamiento en el lugar de origen, la visita de personajes lejanos, la huida a Egipto. Un parto en medio de la noche o tiempo oscuro que lo es para muchas de nosotras que esperamos y necesitamos luz como mujeres del siglo XXI en una iglesia que nos trata en general como en tiempos del patriarcado más radical.

(Una última experiencia jocosa, hace unas semanas una de nosotras dio una charla sobre Jesús en una parroquia y el párroco la presentó brevísimamente pasando ella a desarrollar el tema que además fue muy bien recibido. En el periódico local sale la noticia con la foto del párroco y ni mención de la ponente…)

¿De qué caminar, de qué movimiento estamos hablando? Es el movimiento de ir soltando una vieja o cómoda idea-experiencia de un dios que ya no es Dios, sino “mi ídolo”, el que tengo agarrado y que creo que me da seguridad.

Resulta que todos los años vuelve el Adviento para recordarnos que hay que soltar, estar en vela porque viene el Mesías… ¿acaso no vino el año pasado? ¡A saber! Lo cierto es que este año intenta volver a nuestra vida y a nuestro mundo. Y los mismos textos hoy nos hablan de nuevo de alguna idea que tengo que soltar y dejar que se desarrolle por la fuerza del Espíritu que engendra vida en nosotras.

Tenemos que ir entendiendo porque de lo contrario no lo vivimos como es en realidad. Tal vez incluso lo forzamos para que sea como creemos que tendría que ser…y de repente descubrimos que el Niño ya nos espera jugando al escondite y nos reta a jugar con él, a imaginar con él, entre risas y sueños el mundo que sólo los niños son capaces de crear. Por eso Dios se hace niño, porque ya le vale de gente seria y vieja por dentro que no pilla que la Navidad la entienden los de abajo, los que se echan al suelo a jugar con el Niño. Los que no tienen miedo al barro del camino y a los mocos del crío Dios, de la vecina pobre que no puede llegar a fin de mes o del emigrante para quien la Navidad se convierte en un funeral porque no puede ni soñar estar con los suyos.

¿Dónde está el Espíritu? En el concierto de etiqueta que “por culpa” de la Navidad hay que celebrar… bueno, también los músicos tienen que comer, o en la nueva manera de entender todo lo que Jesús trae y que se nos dice que es el Reino: un mundo al revés: los pobres arriba, los ricos y poderosos suspenden. Una religión tan al revés que el Judaísmo no la digiere y sale de sus casillas: Jesús derroca los cimientos de sus creencias. Esto es Navidad, todos los años: Jesús derroca los cimientos de donde yo me he encaramado y me creo alguien ahí, y viene él y me guiña sus ojitos tiernos e irónicos y me dice ¡que no!

Movimiento desde lo que yo pienso, opino hacia una escucha atenta, una mirada lúcida tipo María de Nazaret en la noche oscura de una religiosidad que la sigue coronando y enjoyando en lugar de imitarla y gestar el Mesías, como ella, no el que esperaba el pueblo sino el que vino y el que viene ¿por dónde? ¿Por dónde crees que quiere hacerse un hueco el mocoso de Jesús en tu seria y organizada vida? ¿A qué reunión de todas crees que acudirá?, ¿llegará para la cena de Nochebuena o se quedará en la plaza jugando con los niños y repartiendo mendrugos entre todos, que es lo que al final más le gustaba, entre todos, los desahuciados y los desempleados y los deprimidos por situaciones injustísimas?…

¿Qué le hemos hecho al cristianismo que nuestras generaciones de 30s y 40s nos sueltan, en el mejor de los casos, los niños en la catequesis, y huyen a tomar un café con amigas, mientras las abuelillas en muchos casos, como dice un sobrino, hacen lo que pueden con niños que no pillan demasiado el cuento? Tal vez el “café con amigas” es más jugoso y tal vez por eso Jesús se hace mendrugo y se dedica a comer con todos y todas, eso sí, sin mucho protocolo.

Movimiento de ideas, de posibles proyectos diferentes que pueden tomar cuerpo si les prestamos el nuestro. Modos de acercarnos a los más jóvenes “de otro modo” como lo haría Jesús. Por cierto ¿cómo lo haría Jesús? Si lo descubres me lo cuentas, y será Navidad. Porque no sólo se trata de repartir pan, también Palabra hecha pan con tus manos. Ese movimiento de pasar de la silla a la comunicación de esa experiencia hace que en ti y en mí se geste vida: La Vida. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Encuentro MúY

Publicado: 15 septiembre, 2014 en CONVOCATORIAS
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MúyENCUENTRO MúY
Del 26 al 28 de septiembre en el monasterio de Monjas Trinitarias
Equipo de MúY: ANA, PAU, RAÚL, MONJAS DE SUESA, monjasdesuesa@gmail.com
SUESA (CANTABRIA).

ECLESALIA, 15/09/14.- En el principio sonaba la música, porque la Ruah Santa comenzaba a moverse en lo profundo del misterio, meciendo el tiempo y el espacio. Un golpe de batuta y comenzó la sinfonía de la creación,…

Así podría escribirse nuestra historia, porque entre neuronas, células, agua y demás biología, corretean por nuestros adentros corcheas, silencios y pasos de danza. Solo Dios sabe y conoce la música que va resonando en cada quien…

Las mujeres con sus panderos alegrando la gran huida de Israel; David y su musicoterapia, calmando las horas agrias de Saúl; la música que invoca y convoca espíritus; el entrechocar sonoro de huesos secos que van brotando a la vida; cítaras, laúdes, címbalos, palmas, danzas, cantos que serpentean los salmos; canto de mujeres fecundas y fecundadas que proclaman las grandezas que Dios hace en las almas sencillas; bodas en Caná; niños que juegan con canciones; silencio en el compás de la entrega,… y así hasta ti y hasta mí, hasta nosotras, nosotros.

Música y Dios. Un único acorde. Queremos disfrutar de ambas cosas, si ambas cosas son dos, porque realmente suena a una. Vamos a disfrutar en un fin de semana, con sencillez, sin pretensiones, por contarnos y cantarnos las cosillas del alma, lo que el maestro Jesús va haciendo resonar, en forma de música, por nuestro interior.

No importa tu edad, no importa que sepas o no algo o nada de música, solo una cosa es necesario, que la propuesta te parezca “MúY.

Del 26 al 28 de septiembre un grupito nos juntaremos para hablar de música, para compartir las experiencias y los proyectos, para aunar fuerzas y buscar nuevas melodías. Sin pretensiones, solo con ilusiones.

Será en el monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa (Cantabria) www.montrinisuesa.com

Y nuestra web, para apuntarte y venir: www.estoesmuy.net

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

vela....4 Adviento (A) Mateo 1, 18-24
EXPERIENCIA INTERIOR
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 18/12/13.- El evangelista Mateo tiene un interés especial en decir a sus lectores que Jesús ha de ser llamado también “Emmanuel”. Sabe muy bien que puede resultar chocante y extraño. ¿A quién se le puede llamar con un nombre que significa “Dios con nosotros”? Sin embargo, este nombre encierra el núcleo de la fe cristiana y es el centro de la celebración de la Navidad.

Ese misterio último que nos rodea por todas partes y que los creyentes llamamos “Dios” no es algo lejano y distante. Está con todos y cada uno de nosotros. ¿Cómo lo puedo saber? ¿Es posible creer de manera razonable que Dios está conmigo, si yo no tengo alguna experiencia personal por pequeña que sea?

De ordinario, a los cristianos no se nos ha enseñado a percibir la presencia del misterio de Dios en nuestro interior. Por eso, muchos lo imaginan en algún lugar indefinido y abstracto del Universo. Otros lo buscan adorando a Cristo presente en la eucaristía. Bastantes tratan de escucharlo en la Biblia. Para otros, el mejor camino es Jesús.

El misterio de Dios tiene, sin duda, sus caminos para hacerse presente en cada vida. Pero se puede decir que, en la cultura actual, si no lo experimentamos de alguna manera dentro de nosotros, difícilmente lo hallaremos fuera. Por el contrario, si percibimos su presencia en nuestro interior, nos será más fácil rastrear su misterio en nuestro entorno.

¿Es posible? El secreto consiste, sobre todo, en saber estar con los ojos cerrados y en silencio apacible, acogiendo con un corazón sencillo esa presencia misteriosa que nos está alentando y sosteniendo. No se trata de pensar en eso, sino de estar “acogiendo” la paz, la vida, el amor, el perdón… que nos llega desde lo más íntimo de nuestro ser.

Es normal que, al adentrarnos en nuestro propio misterio, nos encontremos con nuestros miedos y preocupaciones, nuestras heridas y tristezas, nuestra mediocridad y nuestro pecado. No hemos de inquietarnos, sino permanecer en el silencio. La presencia amistosa que está en el fondo más íntimo de nosotros nos irá apaciguando, liberando y sanando.

Karl Rahner, uno de los teólogos más importantes del siglo veinte, afirma que, en medio de la sociedad secular de nuestros días, “esta experiencia del corazón es la única con la que se puede comprender el mensaje de fe de la Navidad: Dios se ha hecho hombre”. El misterio último de la vida es un misterio de bondad, de perdón y salvación, que está con nosotros: dentro de todos y cada uno de nosotros. Si lo acogemos en silencio, conoceremos la alegría de la Navidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

EXPERIÊNCIA INTERIOR

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O evangelista Mateus tem um interesse especial em dizer aos seus leitores que Jesus há-de ser chamado também de “Emmanuel”. Sabe muito bem que pode resultar chocante e estranho. A quem se lhe pode chamar um nome que significa “Deus connosco”? No entanto, este nome encerra o núcleo da fé cristã e é o centro da celebração do Natal.

Esse mistério último que nos rodeia por todas as partes e que os crentes chamamos “Deus” não é algo longínquo e distante. Está com todos e cada um de nós. Como o pode saber? É possível acreditar de forma razoável que Deus está comigo, se eu não tenha alguma experiência pessoal por pequena que seja?

Habitualmente, aos cristãos não se nos ensinou a perceber a presença do mistério de Deus no nosso interior. Por isso, muitos o imaginam em algum lugar indefinido e abstrato do Universo. Outros procuram-No adorando Cristo presente na eucaristia. Muitos tratam de escutá-Lo na Bíblia. Para outros, o melhor caminho é Jesus.

O mistério de Deus tem, sem dúvida, os seus caminhos para fazer-se presente em cada vida. Mas pode-se dizer que, na cultura atual, se não o experimentamos de alguma forma dentro de nós, dificilmente o encontraremos fora. Pelo contrário, se percebemos a Sua presença no nosso interior, será mais fácil rastrear o Seu mistério à nossa volta.

É possível? O segredo consiste, sobre tudo, em saber estar com os olhos fechados e em silêncio aprazível, acolhendo com um coração simples essa presença misteriosa que nos está alentando e sustendo. Não se trata de pensar nisso, mas de estar “acolhendo” a paz, a vida, o amor, o perdão… que nos chega desde o mais íntimo do nosso ser.

É normal que, ao aprofundarmos no nosso próprio mistério, nos encontremos com os nossos medos e preocupações, as nossas feridas e tristezas, a nossa mediocridade e o nosso pecado. Não temos de inquietar-nos, mas de permanecer no silêncio. A presença amistosa que está no fundo mais íntimo de nós nos irá apaziguando, libertando e sarando.

Karl Rahner, um dos teólogos mais importantes do século vinte, afirma que, no meio da sociedad secular dos nossos dias, “esta experiência do coração é a única com a que se pode compreender a mensagem de fé do Natal: Deus fez-se homem”. O mistério último da vida é um mistério de bondade, de perdão e salvação, que está connosco: dentro de todos e cada um de nós. Se o acolhemos em silêncio, conheceremos a alegria do Natal.

 

ESPERIENZA INTERIORE

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

L’evangelista Matteo ha un interesse speciale a dire ai suoi lettori che Gesù dev’essere chiamato anche Emmanuele. Sa molto bene che questo potrebbe sembrare scioccante e strano. Chi può essere chiamato con un nome che significa Dio-con-noi? Tuttavia, questo nome racchiude il nucleo della fede cristiana ed è il centro della celebrazione del Natale.

Questo mistero ultimo che ci circonda da ogni parte e che noi credenti chiamiamo “Dio” non è qualcosa lontano e distante. È con tutti e con ciascuno di noi. Come posso saperlo? È possibile credere in maniera razionale che Dio è con me, se io non ne ho alcuna esperienza personale, per piccola che sia?

Ordinariamente, a noi cristiani si è insegnato a percepire la presenza del mistero di Dio dentro di noi. Per questo, molti lo immaginano in qualche luogo indefinito e astratto dell’Universo. Altri lo cercano adorando Cristo presente nell’Eucaristia. Molti cercano di ascoltarlo nella Bibbia. Per altri, la via migliore è Gesù.

Il mistero di Dio ha, senza dubbio, le sue strade per farsi presente in ogni vita. Ma si può dire che nella cultura attuale, se non lo esperimentiamo in qualche modo dentro di noi, difficilmente lo troveremo fuori. Al contrario, se percepiamo la sua presenza dentro di noi, ci sarà più facile individuare il suo mistero attorno a noi.

È possibile? Il segreto sta, soprattutto, nel saper rimanere con gli occhi chiusi e in tranquillo silenzio, accogliendo con un cuore semplice questa presenza misteriosa che ci sta incoraggiando e sostenendo. Non si tratta di pensare a questo, ma di “accogliere” la pace, la vita, l’amore, il perdono… che ci arrivano dal più intimo del nostro essere.

È normale che, addentrandoci nel nostro proprio mistero, ci incontriamo con le nostre paure e preoccupazioni, le nostre ferite e tristezze, la nostra mediocrità e il nostro peccato. Non dobbiamo inquietarci, ma rimanere nel silenzio. La presenza amichevole che è nel più profondo della nostra intimità ci rappacificherà, liberandoci e risanandoci.

Karl Rahner, uno dei teologi più importanti del XXmo secolo afferma che, nella società secolare dei nostri giorni, “quest’esperienza del cuore è l’unica con la quale si può comprendere il messaggio di fede del Natale: Dio si è fatto uomo”. Il mistero ultimo della vita è un mistero di bontà, di perdono e salvezza, che è con noi: dentro tutti e dentro ciascuno di noi. Se lo accogliamo in silenzio, conosceremo la gioia del Natale.

 

EXPERIENCE INTERIEURE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

L’évangéliste Matthieu est spécialement intéressé à dire à ses lecteurs que Jésus doit être aussi appelé « Emmanuel ». Il sait bien que cela peut être choquant et étonnant. Qui peut être appelé d’un nom signifiant « Dieu avec nous » ? Cependant c’est ce nom qui contient le noyau de la foi chrétienne et constitue le cœur de la célébration de Noël.

Ce mystère ultime qui nous entoure de tous côtés et que nous, les croyants, appelons « Dieu », n’est pas quelque chose de lointain, de distant. Il est avec tous et chacun d’entre nous. Comment pouvons-nous le savoir ? Est-il possible de croire raisonnablement que Dieu est avec moi, si je n’en ai aucune expérience si petite soit-elle ?

Habituellement, nous chrétiens, avons été formés à percevoir la présence du mystère de Dieu dans notre intérieur. C’est pourquoi beaucoup l’imaginent quelque part dans un lieu indéfini et abstrait de l’Univers. D’autres le cherchent en adorant le Christ présent dans l’eucharistie. Un bon nombre essaient de l’écouter à travers la Bible. Pour d’autres le meilleur chemin c’est Jésus-lui-même.

Le mystère de Dieu possède sans doute ses voies pour se rendre présent à chaque vie. Mais l’on peut dire que, dans la culture actuelle, si nous ne l’expérimentons pas de quelque manière que ce soit dans notre intérieur, il sera difficile de le rencontrer dehors. Par contre, si nous percevons sa présence dans notre intérieur il nous sera plus facile de déceler son mystère autour de nous.

Est-ce possible? Le secret consiste surtout à savoir rester les yeux fermés, dans un silence paisible, prêts à accueillir d’un cœur simple cette présence mystérieuse qui nous anime et nous soutient. Il ne s’agit pas d’y penser mais de vivre « en accueillant » la paix, la vie, l’amour, le pardon… qui nous arrivent du plus profond de notre être.

Il est normal, qu’en entrant dans notre propre mystère, nous soyons confrontés à nos peurs et à nos préoccupations, à nos blessures et à nos tristesses, à notre médiocrité et à notre péché. Nous ne devons pas nous inquiéter mais rester en silence. La présence amicale qui se trouve au plus profond de notre intimité nous apaisera, nous libérera et nous guérira.

Karl Rahner, un de plus importants théologiens du vingtième siècle, affirme qu’au cœur de la société sécularisée de notre temps, “cette expérience du cœur est la seule qui peut nous permettre de comprendre le message de foi de Noël : Dieu devenu homme ». Le mystère ultime de la vie est un mystère de bonté, de pardon et de salut, qui est avec nous : à l’intérieur de tous et de chacun d’entre nous. Si nous l’accueillons en silence, nous connaîtrons la joie de Noël.

INNER EXPERIENCE

José Antonio Pagola.

Matthew the evangelist has a special interest in telling his readers that Jesus should be called “Emmanuel”. He well knows that this could end up jarring us and seeming strange. Who can be called by a name that signifies “God with us”? However, this name contains within it the nucleus of the Christian faith, and is at the center of the Christmas celebration.

The final mystery that surrounds us on every side and that we believers call “God” isn’t something far off or distant. This mystery is with us and with each one of us. How can we know it? Is it possible to believe in a reasonable way that God is with me, if I don’t have some personal experience, no matter how small?

Ordinarily we Christians haven’t been taught to perceive the presence of God’s mystery within ourselves. That’s why many imagine this mystery in some undefined and abstract place in the universe. Others seek this mystery adoring Christ present in the Eucharist. More than a few try to listen to this mystery in the Bible. For others, the best way is Jesus.

Without doubt, God’s mystery has a way to make itself present in each one’s life. But it could be said that in today’s culture, if we haven’t experienced it in some way within ourselves, it’s difficult to find it outside of ourselves. Or to turn this around: if we do perceive God’s presence in our interior, it will be much easier to trace it in our surroundings.

Can this be? The secret consists, above all, in knowing how to just be, with our eyes closed and in a gentle silence, welcoming with a simple heart that mysterious presence that encourages and sustains us. It’s not about trying to think about it, but just ‘welcoming’ the peace, the life, the love, the forgiveness…that comes to us from the most intimate place within us.

When going deep within our own mystery, it’s normal to meet up with our fears and worries, our wounds and sufferings, our mediocrity and our sin. We don’t need to get upset, but just remain in the silence. The loving presence that is at the most intimate depth of ourselves will go about calming us, freeing us, healing us.

Karl Rahner, one of the most important theologians of the 20th century, affirms that, in the midst of the secular society we live in, “this experience of the heart is the only one that can help us to understand the faith message of Christmas: God became man”. The final mystery of life is a mystery of goodness, of forgiveness and salvation, a mystery that is with us: within everyone and within each one of us. If we welcome it in silence, we will come to know the joy of Christmas.

BARNE ESPERIENTZIA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Mateo ebanjelariak aparteko interesa du irakurleei esateko, Jesusi «Emanuel» izena ere eman behar zaiola. Ondotxo daki gauza bitxi eta harrigarri gerta daitekeela hori. Nori eman dakioke izen bat, «Jainkoa gurekin» esan nahi duena? Halaz guztiz, izen horrek biltzen du kristau-fedearen giharra eta izen horrek adierazten du Eguberriak ospatzearen erdigunea.

Alde guztietatik inguratzen gaituen hondo-hondoko misterio hori, fededunok «Jainkoa» deitzen dugun hori, ez da gugandik urrun eta aparte dagoen zerbait. Guztiokin eta gutako bakoitzarekin dago. Nola jakin hori? Sinets al daiteke modu arrazoizko batean Jainkoa nirekin dagoela, nik neuk ez badut izan inolako esperientziarik, txikiena delarik ere?

Eskuharki, kristauei ez digute irakatsi Jainkoaren misterioa geure barnean sumatzen. Horregatik, askok imajinatzen dute, Unibertsoko gune zehaztugabe eta abstraktu batean dagoela Jainkoa. Beste batzuek, Eukaristian presente dagoen Kristo adoratuz bilatzen dute. Beste zenbaitek Biblian entzun nahi diote hizketan. Beste batzuentzat, Jesus da biderik hobena.

Jainkoaren misterioak, dudarik gabe, bere bideak ditu bizitza bakoitzean presente bihurtzeko. Dena den, esan daiteke, gaur egungo kulturan, misterio hori nola edo hala geure barnean esperimentatzen ez badugu, nekez aurkituko dugula kanpoan. Aitzitik, haren presentzia geure barnean sumatzen badugu, errazago gertatuko zaigu geure ingurumenean Jainkoaren misterioaren aztarrenak ateratzea.

Daitekeena ote? Hau da sekretua batez ere horretarako: begiak itxirik eta isiltasun lasaian egoten jakitea, arnasten eta sostengatzen gaituen misteriozko presentzia hori bihotz xumez onartuz. Kontua ez da horretan pentsa eta pentsa bizitzea, baizik eta geure barne hondoenetik iristen zaigun bakea, bizia, maitasuna, barkazioa… «onartuz» egotea.

Ulertzekoa izango da, geure misterio propioan murgiltzean, geure beldur eta kezkekin topo egitea, geure zauri eta tristurekin, geure eskastasun eta bekatuarekin topo egitea. Ez dugu zertan larritu; jarrai dezagun isiltasunean. Geure barnearen hondoenean den presentzia adiskidetsu hori gure barnea baketuz, askatuz eta sendatuz ariko da.

Karl Rahner-ek, hogeigarren mendeko teologorik garrantzizkoenetako hark, esan zuen, ezen gure egun hauetako gizarte sekularrean, «bihotzeko esperientzia honekin bakarrik uler daitekeela Eguberritako fede-mezu hau: Jainkoa gizon egin da». Bizitzaren azken misterioa gure barnean dagoen onberatasun-, barkazio- eta salbamen-misterio bat da: guztien eta gutako bakoitzaren barnean dagoena. Baldin eta isiltasunean onartzen badugu, biziko dugu Eguberriaren alaitasuna.

 

EXPERIÈNCIA INTERIOR

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

L’evangelista Mateu té un interès especial a dir als seus lectors que Jesús ha de ser anomenat també “Emmanuel”. Sap molt bé que pot resultar xocant i estrany. A qui se’l pot anomenar amb un nom que significa “Déu amb nosaltres”? No obstant això, aquest nom conté el nucli de la fe cristiana i és el centre de la celebració del Nadal.

Aquest misteri últim que ens envolta per tot arreu i que els creients anomenem “Déu” no és una cosa llunyana i distant. És amb tots i cada un de nosaltres. Com ho puc saber? És possible creure de manera raonable que Déu és amb mi, si jo no tinc cap experiència personal per petita que sigui?

D’ordinari, als cristians no s’ens ha ensenyat a percebre la presència del misteri de Déu en el nostre interior. Per això, molts se l’imaginen en algun lloc indefinit i abstracte de l’Univers. Altres el busquen adorant Crist present en l’eucaristia. Bastants tracten d’escoltar-lo en la Bíblia. Per a d’altres, el millor camí és Jesús.

El misteri de Déu té, sens dubte, els seus camins per fer-se present en cada vida. Però es pot dir que, en la cultura actual, si no l’experimentem d’alguna manera dins nostre, difícilment el trobarem a fora. Per contra, si percebem la seva presència en el nostre interior, ens serà més fàcil rastrejar el seu misteri en el nostre entorn.

És possible? El secret consisteix, sobretot, a saber estar amb els ulls tancats i en silenci tranquil, acollint amb un cor senzill aquesta presència misteriosa que ens està encoratjant i sostenint. No es tracta de pensar en això, sinó d’estar “acollint” la pau, la vida, l’amor, el perdó… que ens arriba des del més íntim del nostre ésser.

És normal que, en endinsar-nos en el nostre propi misteri, ens trobem amb les nostres pors i preocupacions, les nostres ferides i tristeses, la nostra mediocritat i el nostre pecat. No hem d’inquietar-nos, sinó romandre en el silenci. La presència amistosa que hi ha en el fons més íntim de nosaltres ens anirà apaivagant, alliberant i guarint.

Karl Rahner, un dels teòlegs més importants del segle vint, afirma que, enmig de la societat secular dels nostres dies, “aquesta experiència del cor és l’única amb la qual es pot comprendre el missatge de fe del Nadal: Déu s’ha fet home”. El misteri últim de la vida és un misteri de bondat, de perdó i de salvació, que és amb nosaltres: a dins de tots i cadascun de nosaltres. Si l’acollim en silenci, coneixerem l’alegria del Nadal.

EXPERIENCIA INTERIOR

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

O evanxelista Mateu ten un interese especial en dicir aos seus lectores que Xesús ha ser chamado tamén “Emmanuel”. Sabe moi ben que pode resultar chocante e estraño. A quen se lle pode chamar cun nome que significa “Deus connosco”? Con todo, este nome encerra o núcleo da fe cristiá e é o centro da celebración do Nadal.

Ese misterio último que nos rodea por todas partes e que os crentes chamamos “Deus” non é algo afastado e distante. Está con todos e cada un de nós.

Como o podo saber? É posíbel crer de xeito razoábel que Deus está comigo, si eu non teño algunha experiencia persoal por pequena que sexa?

De ordinario, aos cristiáns non se nos ensinou a percibirmos a presenza do misterio de Deus no noso interior. Por iso, moitos o imaxinan nalgún lugar indefinido e abstracto do Universo. Outros búscano adorando a Cristo presente na eucaristía. Bastantes tratan de escoitalo na Biblia. Para outros o mellor camiño é Xesús.
O misterio de Deus ten, sen dúbida, os seus camiños para facerse presente en cada vida. Pero pódese dicir que, na cultura actual, se non o experimentamos dalgún xeito dentro de nós, dificilmente o acharemos fóra. Pola contra, se percibimos a súa presenza no noso interior, seranos máis doado rastrexar o seu misterio na nosa contorna.

É posíbel? O segredo consiste, sobre todo, en sabermos estar cos ollos pechados e en silencio apracíbel, acollendo cun corazón sinxelo esa presenza misteriosa que nos está alentando e sostendo. Non se trata de pensar niso, senón de estar “acollendo” a paz, a vida, o amor, o perdón… que nos chega desde o máis íntimo do noso ser.

É normal que, ao penetrarmos no noso propio misterio, nos atopemos cos nosos medos e preocupacións, as nosas feridas e tristezas, a nosa mediocridade e o noso pecado. Non habemos de inquietarnos, senón permanecermos no silencio. A presenza amizosa que está no fondo máis íntimo de nós iranos tranquilizando, liberando e sandando.

Karl Rahner, un dos teólogos máis importantes do século vinte, afirma que, no medio da sociedade secular dos nosos días, “esta experiencia do corazón é a única coa que se pode comprender a mensaxe de fe do Nadal: Deus fíxose home”.

O misterio último da vida é un misterio de bondade, de perdón e salvación, que está connosco: dentro de todos e cada un de nós. Se o acollemos en silencio, coñeceremos a alegría do Nadal.

De la duda a la fe

Publicado: 3 abril, 2013 en BIBLIA
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duda2 Pascua (C) Juan 20, 19-31
DE LA DUDA A LA FE
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 03/04/13.- El hombre moderno ha aprendido a dudar. Es propio del espíritu de nuestros tiempos cuestionarlo todo para progresar en conocimiento científico. En este clima la fe queda con frecuencia desacreditada. El ser humano va caminando por la vida lleno de incertidumbres y dudas.

Por eso, todos sintonizamos sin dificultad con la reacción de Tomás, cuando los otros discípulos le comunican que, estando él ausente, han tenido una experiencia sorprendente: “Hemos visto al Señor”. Tomás podría ser un hombre de nuestros días. Su respuesta es clara: “Si no lo veo…no lo creo”.

Su actitud es comprensible. Tomás no dice que sus compañeros están mintiendo o que están engañados. Solo afirma que su testimonio no le basta para adherirse a su fe. Él necesita vivir su propia experiencia. Y Jesús no se lo reprochará en ningún momento.

Tomás ha podido expresar sus dudas dentro de grupo de discípulos. Al parecer, no se han escandalizado. No lo han echado fuera del grupo. Tampoco ellos han creído a las mujeres cuando les han anunciado que han visto a Jesús resucitado. El episodio de Tomás deja entrever el largo camino que tuvieron que recorrer en el pequeño grupo de discípulos hasta llegar a la fe en Cristo resucitado.

Las comunidades cristianas deberían ser en nuestros días un espacio de diálogo donde pudiéramos compartir honestamente las dudas, los interrogantes y búsquedas de los creyentes de hoy. No todos vivimos en nuestro interior la misma experiencia. Para crecer en la fe necesitamos el estímulo y el diálogo con otros que comparten nuestra misma inquietud.

Pero nada puede remplazar a la experiencia de un contacto personal con Cristo en lo hondo de la propia conciencia. Según el relato evangélico, a los ocho días se presenta de nuevo Jesús. No critica a Tomás sus dudas. Su resistencia a creer revela su honestidad. Jesús le muestra sus heridas.

No son “pruebas” de la resurrección, sino “signos” de su amor y entrega hasta la muerte. Por eso, le invita a profundizar en sus dudas con confianza: “No seas incrédulo, sino creyente”. Tomas renuncia a verificar nada. Ya no siente necesidad de pruebas. Solo sabe que Jesús lo ama y le invita a confiar: “Señor mío y Dios mío”.

Un día los cristianos descubriremos que muchas de nuestras dudas, vividas de manera sana, sin perder el contacto con Jesús y la comunidad, nos pueden rescatar de una fe superficial que se contenta con repetir fórmulas, para estimularnos a crecer en amor y en confianza en Jesús, ese Misterio de Dios encarnado que constituye el núcleo de nuestra fe. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

DA DÚVIDA À FÉ

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O homem moderno aprendeu a duvidar. É próprio do espírito dos nossos tempos questionar tudo para progredir em conhecimento científico. Neste clima a fé fica com frequência desacreditada. O ser humano caminha pela vida cheio de incertezas e dúvidas.

Por isso, todos nos sintonizamos sem dificuldade com a reação de Tomé, quando os outros discípulos lhe comunicam que, estando ele ausente, tiveram uma experiência surpreendente: “Temos visto al Senhor”. Tomé poderia ser um homem dos nossos dias. A sua resposta é clara: “Se não o vejo…não creio”.

A sua atitude é compreensível. Tomé não diz que os seus companheiros estão a mentir ou que estão enganados. Apenas afirma que o seu testemunho não lhe basta para aderir à sua fé. Ele necessita viver a sua própria experiência. E Jesus não o recriminará em nenhum momento.

Tomé pode expressar as suas dúvidas dentro do grupo de discípulos. Ao que parece, não se escandalizaram. Não o expulsam para fora do grupo. Tampouco eles acreditaram nas mulheres quando lhes anunciaram que viram Jesus ressuscitado. O episódio de Tomé deixa antever o longo caminho que tiveram que percorrer no pequeno grupo de discípulos até chegar à fé em Cristo ressuscitado.

As comunidades cristãs deveriam ser nos nossos dias um espaço de diálogo onde poderíamos partilhar honestamente as dúvidas, as interrogações e as dos crentes de hoje. Nem todos vivemos no nosso interior a mesma experiência. Para crescer na fé necessitamos do estímulo e o diálogo com outros que partilham a nossa mesma inquietação.

Mas nada pode substituir a experiência de um contato pessoal com Cristo no fundo da própria consciência. Segundo o relato evangélico, aos oito dias apresenta-se de novo Jesus. Não critica a Tomé as suas dúvidas. A sua resistência em acreditar revela a sua honestidade. Jesus mostra-lhe as Suas feridas.

Não são “provas” da ressurreição, mas “sinais” do Seu amor e entrega até à morte. Por isso, o convida a aprofundar as suas dúvidas com confiança: “Não sejas incrédulo, mas crente”. Tomé renuncia a verificar mais nada. Já não sente necessidade de provas. Só sabe que Jesus o ama e o convida a confiar: “Senhor meu e Deus meu”.

Um dia os cristãos, descobriremos que muitas das nossas dúvidas, vividas de forma sã, sem perder o contato com Jesus e a comunidade, nos pode resgatar de uma fé superficial que se contenta em repetir fórmulas, para estimular-nos a crescer em amor e em confiança em Jesus, esse Mistério de Deus encarnado que constitui o núcleo da nossa fé.

 

DAL DUBBIO ALLA FEDE

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

L’uomo moderno ha imparato a dubitare. È tipico dello spirito dei nostri tempi mettere tutto in questione per progredire nella conoscenza scientifica. In questo clima la fede resta frequentemente screditata. L’essere umano va camminando nella vita pieno di incertezze e dubbi.

Per questo, tutti ci sintonizziamo senza difficoltà con la reazione di Tommaso, quando gli altri discepoli gli comunicano che, lui assente, hanno avuto una sorprendente esperienza: Abbiamo visto il Signore. Tommaso potrebbe essere un uomo dei nostri giorni. La sua risposta è chiara: Se non vedo… non credo.

Il suo atteggiamento è comprensibile. Tommaso non dice che i suoi compagni stanno mentendo o che si sono ingannati. Afferma solo che la loro testimonianza non gli basta per aderire alla loro fede. È necessario che viva la propria esperienza. E Gesù non glielo rimprovererà mai.

Tomaso ha potuto esprimere i suoi dubbi all’interno del gruppo dei discepoli. Non sembra che se ne siano scandalizzati. Non l’hanno cacciato fuori del gruppo. Nemmeno loro hanno creduto alle donne quando hanno annunciato di aver visto Gesù risorto. L’episodio di Tommaso lascia intravedere il lungo cammino che dovettero percorrere nel piccolo gruppo dei discepoli per arrivare alla fede in Cristo risorto.

Le comunità cristiane dovrebbero essere ai nostri giorni uno spazio di dialogo in cui poter condividere onestamente i dubbi, gli interrogativi e le ricerche dei credenti di oggi. Non tutti viviamo dentro di noi la stessa esperienza. Per crescere nella fede abbiamo bisogno dello stimolo e del dialogo con altri che condividono la nostra stessa inquietudine.

Niente, però, può rimpiazzare l’esperienza di un contatto personale con Cristo nel profondo della propria coscienza. Secondo il racconto evangelico, otto giorni dopo si presenta di nuovo Gesù. Non rimprovera a Tommaso i suoi dubbi. La sua resistenza a credere rivela la sua onestà. Gesù gli mostra le sue ferite.

Non sono “prove” della risurrezione, ma “segni” del suo amore e del suo consegnarsi fino alla morte. Per questo lo invita ad andare a fondo nei suoi dubbi con fiducia: Non essere incredulo, ma credente. Tommaso rinuncia a ogni verifica. Non sente più il bisogno di prove. Sa soltanto che Gesù lo ama e lo invita ad avere fiducia: Signore mio e Dio mio.

Un giorno noi cristiani scopriremo che molti dei nostri dubbi, vissuti in maniera sana, senza perder il contatto con Gesù e la comunità, ci possono riscattare da una fede superficiale che si contenta di ripetere formule, per stimolarci a crescere nell’amore e nella fiducia in Gesù, questo Mistero di Dio incarnato che costituisce il nucleo della nostra fede.

 

DU DOUTE A LA FOI

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

L’homme moderne a appris à douter. C’est propre à l’esprit de notre temps de tout mettre en question pour progresser dans la connaissance scientifique. Dans ce contexte, la foi est souvent discréditée. L’être humain chemine à travers la vie plein d’incertitudes et de doutes.

C’est pourquoi nous sommes tous facilement en accord avec la réaction de Thomas, lorsque les autres disciples lui communiquent qu’en son absence, ils ont vécu une expérience surprenante : « Nous avons vu le Seigneur »… Thomas pourrait bien être un homme de notre temps. Sa réponse est claire : « Si je ne le vois pas… je n’y croirai pas ».

Son attitude est compréhensible. Thomas ne dit pas que ses compagnons sont en train de mentir ou qu’ils se trompent. Il affirme seulement que leur témoignage ne lui suffit pas pour adhérer à leur foi. Il a besoin de vivre sa propre expérience. Et Jésus ne le lui reprochera à aucun moment.

Thomas a pu exprimer ses doutes au sein du groupe des disciples. Et apparemment, ceux-ci n’ont pas été scandalisés. Ils ne l’ont pas renvoyé du groupe. Eux-mêmes n’ont pas cru non plus les femmes qui leur annonçaient avoir vu Jésus ressuscité. L’épisode de Thomas laisse entrevoir le long chemin qu’ils ont eu à parcourir dans le petit groupe de disciples pour arriver à la foi en Jésus Christ ressuscité.

Les communautés chrétiennes devraient être aujourd’hui des espaces de dialogue où les croyants de notre temps pourraient partager honnêtement leurs doutes, leurs interrogations et leurs recherches. Nous ne vivons pas tous intérieurement la même expérience. Pour grandir dans la foi, nous avons besoin de la stimulation et du dialogue avec d’autres personnes qui partagent notre même inquiétude.

Mais rien ne peut remplacer l’expérience d’un contact personnel avec le Christ au plus profond de notre conscience. Selon le récit évangélique, huit jours après, Jésus se présente à nouveau. Il ne critique pas les doutes de Thomas. Sa résistance à croire révèle son honnêteté. Jésus lui montre ses blessuresCe ne sont pas des “preuves” de la résurrection mais des « signes » de son amour et du don de sa vie jusqu’à la mort. C’est pourquoi, il l’invite à approfondir ses doutes avec confiance : « Ne sois pas incrédule ; sois croyant » Thomas renonce à vérifier quoi que ce soit. Il ne sent plus le besoin de preuves. Il sait seulement que Jésus l’aime et qu’il l’invite à faire confiance : « Mon Seigneur et mon Dieu ».

Nous chrétiens, nous découvrirons un jour que le fait de vivre beaucoup de nos doutes d’une façon saine, sans perdre le contact avec Jésus et avec la communauté, peut nous racheter d’une foi superficielle, qui se contente de la répétition de formules et nous stimuler à croître dans l’amour et dans la confiance en Jésus, ce Mystère du Dieu incarné qui constitue le noyau de notre foi.

 

FROM DOUBT TO FAITH

José Antonio Pagola.

We modern people have learned to doubt. It’s a normal part of the spirit of our times to question everything, in order to progress in scientific knowledge. In this environment, faith is often disaccredited. Each person goes through life full of uncertainties and doubts.

This is why we easily identify with Thomas’ reaction when the other disciples let him know that while he was absent, they have had a surprising experience: “We have seen the Lord.” Thomas could be someone of our own time. His response is clear: “If I don’t see it… I won’t believe it.”

His attitude is understandable. Thomas doesn’t say that his companions are lying or that they’re mistaken. He just states that their testimony isn’t enough for him to follow their faith. He needs to live his own experience. And Jesus won’t reproach him for this at all.

Thomas has been able to express his doubts within the group of disciples. It seems that they aren’t scandalized by this. They haven’t thrown him out of the group. They themselves didn’t believe the women when these announced that they had seen the Risen Jesus. This episode with Thomas gives us a glimpse of the long journey that the small group of disciples had to walk until they arrived at a belief in the Risen Christ.

In our own day Christian communities ought to be an open space for dialogue where today’s faithful would be able to share honestly our doubts, questions, searchings. Not everyone lives the same experience in his or her inner life. In order to grow in our faith we need encouragement from and dialogue with others who share our same concerns.

But nothing can replace the experience of a personal contact with Christ in the depths of our own conscience. According to the Gospel account, eight days later Jesus comes again. He doesn’t criticize Thomas for his doubts. His resistance to believe shows his honesty. Jesus shows him his wounds.

They aren’t ‘proofs’ of the resurrection, but ‘signs’ of his love and his giving of self even unto death. That’s why he invites Thomas to go deeper into his doubts with trust: “Don’t be unbelieving, but believe.” Thomas lets go of proving anything. He no longer feels the need for proofs. He only knows that Jesus loves him and invites him to trust: “My Lord and my God.”

One day we Christians will discover that many of our doubts, if lived out in a healthy way, without losing contact with Jesus and the community, can rescue us from a superficial faith that is happy to just repeat formulas, and we will feel encouraged to grow in love and in trust of Jesus, that Mystery of the Incarnate God that is at the heart of our faith.

 

DUDA-MUDATIK FEDERA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Gizaki modernoak ikasi du duda-mudarik izaten. Gure garai honetako espirituak bere berea du dena zalantzan jartzea, ezagutza zientifikoan aurrera egiteko. Ingurugiro honetan fedearen izena lausoturik gelditzen da sarritan. Gizakia ziurtasun-gabezia eta duda-muda artean bizi da.

Horregatik, guztiok sintonizatzen dugu, nekerik gabe, Tomasek izan duen erreakzioarekin, beste ikasleek aditzera eman diotenean, bera kanpoan zelarik, esperientzia txundigarria izan dutela: «Jauna ikusi diagu». Eta hark gordin erantzun die: «Ikusten ez baduk, ez diat sinetsiko».

Ulergarria da haren jarrera. Tomasek ez dio lagunak gezurretan ari direnik edo engainatu nahi dutenik. Soilik dio, ez duela aski haien testigantza, haien fedeari atxikitzeko. Bere esperientzia bizi beharra du. Eta Jesusek ez dio aurpegiratuko inoiz ere.

Tomasek aukera izan du bere duda-muda adierazteko ikasleen taldean. Itxuraz, haiek ere ez dira eskandalizatu. Ez dute taldetik kanporatu. Berek ere ez diete sinetsi emakumeei, Jesus berpizturik ikusi dutela adierazi dietenean. Tomasen pasadizo honek barruntarazten digu, ikasleen talde txiki hark ibilbide luzea egin behar izan zuela Kristo berpiztuagan sinestera iristeko.

Kristau-elkarteek, gure egunotan, elkarrizketarako gune izan beharko lukete, fededunen duda-mudak, galdekizunak eta bilaketak era jatorrean partekatu ahal izateko. Ez dugu bizi guztiok, geure barnean, esperientzia bera. Fedean hazten joateko, beharrezkoak ditugu estimulua eta elkarrizketa gure kezka bera bizi dutenekin.

Alabaina, ezin ordeztu du ezerk ere Kristorekin, bihotz-hondoan, norberak bizi izandako harreman pertsonala. Ebanjelioko kontakizunaren arabera, handik zortzi egunera berriro aurkeztu zaie Jesus. Tomasi ez dio aurpegiratu bere duda-muda. Sinesteko agertu duen gogortasunaz bere ondradutasuna azaldu du. Jesusek bere zauriak erakutsi dizkio.

Ez dira piztueraren «froga», baizik eta seinale dira, Jesusen maitasunaren eta heriotzaraino bere burua eskaini izanaren seinale. Horregatik, bere duda-mudak konfiantzaz sakontzera gonbidatu du: «Ez izan sinesgabe, baizik sinestedun». Eta Tomasek uko egin dio ezer egiaztatu behar izateari. Ez du jada froga-beharrik. Soilik badaki Jesusek maite duela eta konfiantza izatera gonbidatzen duela: «Ene Jauna eta ene Jainkoa».

Halako batean kristauek jakingo dugu ezen geure duda-mudetarik askok, era sanoan eta Jesusekiko eta elkartearekiko harremanak hautsi gabe bizi baditugu, azaleko fede batetik, hau da, formula hutsak errepikatzearekin aski izaten duen fede batetik, ateratzen lagunduko digutela, eta haztera eragingo digutela Jesusekiko maitasunean eta konfiantzan; alegia, gure fedearen muina den gizon egindako Jainkoaren misterio horretan haztera eragingo digutela.

 

DEL DUBTE A LA FE

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

L’home modern ha après a dubtar. És propi de l’esperit dels nostres temps qüestionar-ho tot per a progressar en coneixement científic. En aquest clima la fe queda sovint desacreditada. L’ésser humà va caminant per la vida ple d’incerteses i de dubtes.

Per això, tots sintonitzem sense dificultat amb la reacció de Tomàs, quan els altres deixebles li comuniquen que, mentre era absent, han tingut una experiència sorprenent: “Hem vist el Senyor”. Tomàs podria ser un home dels nostres dies. La seva resposta és clara: “Si no ho veig … no ho crec”.

La seva actitud és comprensible. Tomàs no diu que els seus companys estan mentint o que estan enganyats. Només afirma que amb el seu testimoni no en té prou per adherir-se a la seva fe. Ell necessita viure la seva pròpia experiència. I Jesús no li ho retraurà en cap moment.

Tomás ha pogut expressar els seus dubtes dins del grup dels deixebles. Pel que sembla, no s’han escandalitzat. No l’han fet fora fora del grup. Tampoc ells han cregut les dones quan els han anunciat que han vist Jesús ressuscitat. L’episodi de Tomàs deixa entreveure el llarg camí que van haver de recórrer el petit grup de deixebles fins arribar a la fe en Crist ressuscitat.

Les comunitats cristianes haurien de ser en els nostres dies un espai de diàleg on poguéssim compartir honestament els dubtes, els interrogants i recerques dels creients d’avui. No tots vivim en el nostre interior la mateixa experiència. Per créixer en la fe necessitem l’estímul i el diàleg amb altres que comparteixen la nostra mateixa inquietud.

Però res pot reemplaçar l’experiència d’un contacte personal amb Crist al fons de la pròpia consciència. Segons el relat evangèlic, als vuit dies es presenta de nou Jesús. No critica a Tomàs els seus dubtes. La seva resistència a creure revela la seva honestedat. Jesús li mostra les seves ferides.

No són “proves” de la resurrecció, sinó “signes” del seu amor i entrega fins a la mort. Per això, el convida a aprofundir en els seus dubtes amb confiança: “No siguis incrèdul, sigues creient”. Tomas renuncia a verificar res. Ja no sent necessitat de proves. Només sap que Jesús l’estima i el convida a confiar: “Senyor meu i Déu meu!”.

Un dia els cristians descobrirem que molts dels nostres dubtes, viscuts de manera sana, sense perdre el contacte amb Jesús i la comunitat, ens poden rescatar d’una fe superficial que s’acontenta amb repetir fórmules, per estimular-nos a créixer en amor i en confiança en Jesús, aquest Misteri de Déu encarnat que constitueix el nucli de la nostra fe.

 

DA DÚBIDA Á FE

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

O home moderno aprendeu a dubidar. É propio do espírito dos nosos tempos cuestionarmos todo para progresarmos no coñecemento científico. Neste clima a fe fica con frecuencia desacreditada. O ser humano vai camiñando pola vida cheo de incertezas e dúbidas.

Por iso, todos sintonizamos sen dificultade coa reacción de Tomás, cando os outros discípulos lle comunican que, estando el ausente, tiveran unha experiencia sorprendente: “vimos ao Señor”. Tomás podería ser un home dos nosos días. A súa resposta é clara: “Si non o vexo…non o creo”.

A súa actitude é comprensíbel. Tomás non di que os seus compañeiros están mentindo ou que están enganados. Só afirma que o testemuño deles non lle abonda para adherirse á súa fe. El necesita vivir a súa propia experiencia. E Xesús non llo reprochará en ningún momento.

Tomás puido expresar as súas dúbidas dentro de grupo de discípulos. Ao parecer, non se escandalizaron. Non o botaron fóra do grupo. Tampouco eles creron ás mulleres cando lles anunciaron que viran a Xesús resucitado.

O episodio de Tomás deixa entrever o longo camiño que tiveron de percorreren no pequeno grupo de discípulos ata chegaren á fe en Cristo resucitado.

As comunidades cristiás deberían ser nos nosos días un espazo de diálogo onde puidésemos compartirmos honestamente as dúbidas, os interrogantes e procuras dos crentes de hoxe. Non todos vivimos no noso interior a mesma experiencia. Para crecermos na fe necesitamos o estímulo e o diálogo con outros que comparten a nosa mesma inquietude.

Pero nada pode remplazar á experiencia dun contacto persoal con Cristo no fondo da propia conciencia.

Segundo o relato evanxélico, aos oito días preséntase de novo Xesús. Non lle critica a Tomás as súas dúbidas. A súa resistencia a crer revela a súa honestidade. Xesús móstralle as súas feridas.

Non son “probas” da resurrección, senón “signos” do seu amor e entrega ata a morte. Por iso, invítao a profundar nas súas dúbidas con confianza: “Non sexas incrédulo, senón crente”. Tomas renuncia a verificar nada. Xa non sente necesidade de probas. Só sabe que Xesús o ama e invítao a confiar: ” Meu Señor e meu Deus “.

Un día os cristiáns descubriremos que moitas das nosas dúbidas, vividas de xeito san, sen perdermos o contacto con Xesús e coa comunidade, pódennos rescatar dunha fe superficial que se contenta con repetir fórmulas, para estimularnos a crecermos en amor e en confianza en Jesús, ese Misterio de Deus encarnado que constitúe o núcleo da nosa fe.

 

从疑惑到信德

若瑟×安多尼帕戈拉. 译者: 宁远

现代人学会了怀疑一切,这是我们这个时代特有的精神,为能在科技上进步。在这种氛围下,信德时常被置疑。人类正走在一个充满不确定与疑惑的生命旅途上。

因此,我们可以毫无困难地对多默的反应感同身受。当其他门徒们对他说,当他不在时,他们有了一个意想不到的经验“我们看见了主”时,多默的回答很明确:“如果我没有看到……我不信”。多默可以是一个我们这个时代的人。

多默的态度是可以理解的,他没有说他的同伴们正在撒谎或他们被欺骗了,他只是肯定他们的经验不足以使他产生信德,他需要生活自己的经验。耶稣从未因此而指责他。

多默可以在门徒团体中自由地表达他的疑惑。看起来,并没有引起门徒们特别强烈的反应,他们没有因此而把他赶出团体,毕竟当妇女们告诉他们说她们看到了复活的耶稣时,他们也没有相信。多默的事件可以让我们看到为达到对复活的基督的信仰,这个小小的宗徒团体所走过的漫长路程。

在我们今天,基督徒团体应该成为一个可以对话的空间,那里我们可以真诚地分享我们的困惑,疑问与追求。在我们的内心深处,我们并不生活同一信仰经验。为在信德上成长,我们需要他人的鼓励,并和有着同样困惑的人交流对话。

不过,没有任何东西可以取代良心深处与基督个人接触的经验。根据福音记载,八天后耶稣再次显现,他没有指责多默的不信,因为这正体现了他的真诚与忠信。耶稣向他展示了他的伤痕。这些伤痕不是复活的“证据”,而是耶稣的爱与直至死亡的交付的“记号”。因此,他邀请多默以信任深入疑惑:“不要作无信的人,但要做个有信德的人”。多默不再坚持验证任何东西,他已经不再需要任何证据了,他只知道耶稣爱他并邀请他信任:“我主我天主!”

有一天,我们基督徒将会发现我们的许多疑惑,如果以一种健康的方式生活出来,不要失去与耶稣及团体的联系,可以帮助我们超越一种表面的信德,一种满足于重复一些固定的模式的信德,它可以激励我们在爱上与在对耶稣的信仰上成长,正是这降生成人的天主的奥迹组成了我们的信仰的核心。

pregunta¿INVITAR O TRANSMITIR LA FE?
“Invitar hoy a la fe” en el Instituto Superior de Pastoral
JOSÉ LUIS SEGOVIA, director del Instituto Superior de Pastoral, jsb45678@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 15/01/13.- Se transmiten la masa hereditaria, los títulos-valor, incluso las enfermedades infecto-contagiosas… Pero cabe preguntarse si “la traditio”, tan propia del lenguaje jurídico y acto por el que se consuman los negocios de esta naturaleza -por ejemplo, la compra-venta-, es la forma más afortunada de hablar de la experiencia de Dios. Naturalmente, todo lenguaje es equivoco para hablar de su Misterio y cada opción inevitablemente tiene sus pros y sus contras. Por eso, en la XXIV Semana de Teología Pastoral que se celebrará del 29 al 31 de enero, queremos reflexionar, debatir y celebrar acerca de “invitar hoy a la fe”. Nos ha parecido que la “invitatio” nos aproxima más a la iniciativa de Dios y a la dinámica del don que acontece en la experiencia religiosa. Es más respetuoso con un acontecimiento cuya iniciativa es de Dios y que habita en el interior mas intimo del hondón humano… Es una experiencia y, como tal, es vivible, experimentable, contagiable, invitable… Pero no es transmisible como un título-valor o un burofax.

xxiv semana de teología pastoralLa invitación tiene en cuenta el aquí y ahora de la persona convocada, parte de sus anhelos y expectativas. Hay algo de lo convocado que está ya presente en las profundidades de quien fue invitado y que le impele a aceptar la “invitatio” como algo que le completa y perfecciona; por el contrario, la “transmisión”, mal comprendida, podría convertirse en algo extrínseco, abstracto, ahistórico… incluso formalista e institucional. No tiene en cuenta que hay mucho de lo convocado que está ya presente en el invitante y en el invitado. Dicho en corto y por derecho: ¡Dios estaba ya allí cuando pretendíamos “llevarlo”! En esto también vale: “antes de entrar, dejen salir”… En la invitación, además de la seducción de lo valioso que se ofrece a ser experimentado, se pone en juego la condición de quien invita. En efecto, voy de invitado/a si me fío del invitante… Las actitudes y la credibilidad del que me invitan me ayudan o me impiden aceptar la oferta. Digamos que la invitación sirve también para cuestionar a quien invita, mientras que la transmisión se centra en el “objeto” transmitido de una forma más ahistórica y descontextualizada. De ahí que sea tan importante en la invitación a la fe su credibilidad, su significatividad evangélica y la visibilización y percepción real y simbólica que se tengan de la Iglesia que convoca.

Nos preocupa el mundo de la increencia y de la indiferencia religiosa. Por eso, en el Año de la Fe, vamos a dedicar varias ponencias a los preámbulos de la fe, a las condiciones de posibilidad de la invitación a la misma y de su acogida. También nos concierne superar ciertas “sorderas” ante los clamores de nuestro mundo y los signos de los tiempos que en él están aconteciendo. Lo mismo se diga de qué y cómo hacer procesos de invitación a la fe y de acompañamiento a quienes se van adhiriendo a la misma. Es importante ver qué y cómo hacer de puertas afuera y de puertas adentro de la Iglesia con los que van respondiendo a esta invitación. De todo esto y de mucho más, con un enfoque eminentemente pastoral, queremos tratar en esta Semana en ponencias, mesas redondas y debates. Desde casi un cuarto de siglo, muchos buenos cristianos y cristianas de muchos puntos del Estado español y de Portugal nos juntamos, reflexionamos y rezamos. Este año haremos lo mismo con renovada ilusión. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

PROGRAMA DE LA XXIV SEMANA DE PASTORAL