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kippah-photo-susan-katz-millerESPIRITUALIDAD MAYA Y FRANCISCANA
Reflexión sobre Dios en la cosmovisión y espiritualidad de los pueblos originarios y las semejanzas en la espiritualidad franciscana
ROBERTO JOSÉ CASTILLO TELLES, estudiante de teología, robercaste25@gmail.com
GUATEMALA

ECLESALIA, 21/07/17.- En la fe cristiana ha habido la intencionalidad de acogida e inculturación. San Justino en el siglo II, hace mención de la presencia de “semillas del verbo en el mundo”, mostrando indicios que desde siempre ha sido necesaria la inculturación de la fe, no a la fuerza, ni menospreciando tradiciones y religiosidades, ya existentes. A pesar de este principio que nos propone este padre de la Iglesia, la cristiandad se ha visto envuelta en la historia de dolor e intromisión en la cultura maya, movida en su mayor parte por intereses económicos y políticos.

La Iglesia sin embargo, ha estado inmersa en la historia de conquista y persecución de los pueblos Mayas en Guatemala, desde abril de 1541.

Desde la época de la colonización los pueblos originarios que habitaban las tierras del quetzal, han sido sometidas a innumerables atropellos. Esta cultura es manifiesto de grandes avances, a nivel de astronomía, ecología, gastronomía y religiosidad, en comparación con culturas existentes a lo largo de la historia.

Dentro de la cosmovisión maya existen semejanzas con la cosmovisión y espiritualidad cristiana. Esta desde sus orígenes ha sido nutrida por diversos carismas, que se conoce como la acción carismática y dinámica de la Ruah divina que impulsa y anima el andar de una Iglesia que le ha sido confiada por Jesús, para su cuidado y acompañamiento.

Entre una de estas líneas carismáticas se encuentra la de Francisco de Asís, hombre con una profunda y visionaria concepción de lo que implica la llamada y seguimiento radical de Jesús de Nazaret.

Esta corriente franciscana ha sido paradigmática en el caminar del pueblo de Dios a través de la historia medieval y los siglos sucesivos.

Sin embargo y no minimizando lo que se exponía anteriormente, presentaremos algunos de los ideales y principios de la espiritualidad Franciscana y su relación con la espiritualidad maya.

Similitudes:

  • Debido al contexto en que vivían los pueblos originarios en donde las relaciones humanas e interpersonales gestadas desde el cotidiano, adquieren un profundo sentido religioso unido a sus distintas divinidades, todo su entorno y el ser de cada persona se ligan profundamente a lo divino. En la jerarquización de la estructura socio-religiosa se pretendía establecer una sana convivencia entre la comunidad.
    El franciscanismo ha retomado el sentido de una vivencia fraternal en sus comunidades, la principal respuesta a esta exigencia la propone Francisco de Asís, que desde la minoridad e igualdad entre los hermanos, se experimenta lo sagrado que habita cada persona. El servicio de la autoridad no hace diferenciación en la comunidad, ni mucho menos una jerarquización o estatus.
  • Una de las imágenes sobresalientes de la deidad en la cosmovisión maya es la de: “Dios como corazón del cielo y tierra”, ya hacíamos referencia, a que el cotidiano y todo lo que se viera implicado en el, adquieren un carácter divino que conlleva a una vivencia ritual y religiosa. La naturaleza como parte importante del cosmos, está impregnada de la divina presencia, que a la vez es ausente, pero viva, con la centralidad fija en el Dios insondable que se manifiesta y revela en la sacralidad, que posee la armoniosa y purificadora naturaleza.
    Al ruiseñor de Asís, tachado de loco por su profunda admiración, cuidado y respeto a la que él llamaba: “la hermana naturaleza”, recuerda de forma visionaria el sentido sacramental que debe de representar para cada cristiana/o. Ha sido el entorno natural el hábitat del ser humano, en donde han acontecido los distintos procesos reveladores de Dios, que ha creado todo por puro amor, en libertad y gratuidad. La libertad mal utilizada por el ser humano, tiende  a expoliar a la hermana naturaleza,  a la que distintas religiones y espiritualidades, han considerado como sagrada.
  • La integralidad y totalidad de la persona, es precedente dentro de la cosmovisión maya. El ser humano es concebido como un ser unitario conformado por espíritu y cuerpo, que se expresa de forma –novedosa- en la divinidad que es padre y madre, definiendo al ser humano, no como macho y hembra, sino como la conformación de la persona. Esta unicidad del ser humano es también punto de partida del calendario principal de los mayas (Tzolkin), en donde las cuentas de los meses son de 20 días, simbolizando los 20 dedos de una persona, como la conformación de todo el ser.

Recopilando y entrelazando con el testimonio espiritual del seráfico padre, que invita  a los hermanos a poder recuperar el carácter tierno y cariñoso, -este aspecto fundamental para todo ser humano- que por la cultura hemos estereotipado únicamente a la mujer. Es desde la profunda experiencia de amor entre Francisco y Dios, que hereda e invita a los suyos, a poder recobrar la misma, basada en la ternura, en donde prevalezca el bienestar de las personas, a rescatar la pluridimensional con que debe el ser humano, regir y orientar su vida, al servicio de los marginados y empobrecidos.  Es decir el ser entero de la persona, debe estar orientado a la dignificación de cada ser humano, que es también medio de la revelación de Dios con innata sacralidad, de tipo ontológico (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Un profeta entre nosotros

Publicado: 14 julio, 2017 en REFLEXIONES
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jorge-mario-bergoglioUN PROFETA ENTRE NOSOTROS
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 14/07/17.- Hemos pasado mucho tiempo recordando y leyendo a los profetas como seres de otra época -casi de otra galaxia, me atrevería a decir- añorando quien ilumine una época en la nos parecía que los mensajes de la Biblia estaban muy lejos de nosotros. Alguien que nos ayudase a interpretar la realidad para vivirla a la manera del Cristo Pascual resucitado.

¿Qué es un profeta? esencialmente un mensajero de Dios, una persona corriente con experiencia de Dios que ha sido llamada por Él para “hablar en su lugar” (pro-femí, hablar en lugar de) interpretando su Palabra en las circunstancias del momento presente. Por eso hemos tenido diferentes estilos de profetas en función de las circunstancias que marcaban la actualidad del Pueblo de Dios. Algunos han proclamado la fidelidad de Dios perdonando y anunciando una nueva Alianza (Ezequiel Isaías…); otros corrigen a los sacerdotes y les recuerda sus responsabilidades (Malaquías), defienden a los pobres y desamparados (Oseas), dan consuelo y aliento a oprimidos y marginados (Sofonías), invitan a la conversión de corazón (Jeremías), etc.

En este tiempo nuestro, tenemos un  gran profeta que además es Papa. No ha sido habitual que los profetas sean personas investidas de responsabilidades sociales o religiosas, y menos que el máximo exponente de la Iglesia católica sea un experto practicante del liderazgo de servicio evangélico poniendo su ministerio papal al servicio del carisma profético necesario para hacer Reino entre nosotros.

No deja de ser llamativo que Francisco tenga mayor reconocimiento y admiración entre quienes están alejados de la fe que entre sus correligionarios. A Jesús le pasó lo mismo con las autoridades y expertos religiosos de su tiempo. Pero a Jesús ya no le tenemos con nosotros físicamente, pero a Francisco sí. Y en lugar de acostumbrarnos pasivamente a sus audacias evangélicas y a su ejemplo rompedor, creo que resulta mejor repensar y reflexionar, abiertos al Espíritu, sobre los mensajes y actitudes que este profeta del siglo XXI nos propone hablando por boca de Dios:

  1. Una Iglesia pobre para los pobres que deje de ser un referente de poder mundano para serlo de los que más sufren y padecen cualquier tipo de injusticia.
  2. Una Iglesia de la misericordia y compasión como actitudes de vida que reflejan el mejor rostro de Dios-amor. Mano tendida de sincera reconciliación.
  3. La práctica de la colegialidad en todos los niveles de la iglesia: “Prefiero una iglesia que comete errores porque está haciendo algo a una que se enferma porque se mantiene cerrada en sí misma” es uno de sus lemas.
  4. El final del clericalismo, arribismo y carreras eclesiásticas. Su postura me recuerda a las palabras de Jesús contra los escribas y fariseos.
  5. El necesario empoderamiento de los laicos, ellos y ellas.
  6. Denuncia profética de las injusticias estructurales. La promoción de la justicia, la paz y la protección del medio ambiente.
  7. Tolerancia cero con los desmanes de la pederastia y la corrupción.

Algún día echaremos en falta a este regalo de Dios al que muchos admiran pero pocos siguen. Vivamos hoy en el agradecimiento y el compromiso guiados por su testimonio pues todos estamos invitados a vivir nuestro profetismo bautismal a nuestro nivel en nuestro medio, fijos los ojos en Jesús de Nazaret: Él es el Enviado de la verdadera autoridad y el magisterio del liderazgo de servicio lavando los pies de sus discípulos, el que remueve conciencias confortables y desestabiliza injusticias, incluidas las que pasan por no serlo, por amor al que sufre. Sigamos a su profeta Francisco en la llamada a la construcción del Reino (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Fe, creer y creencia

Publicado: 10 julio, 2017 en REFLEXIONES
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cone-147672__340FE, CREER Y CREENCIA
LUCÍA GAYÓN, permanecerensuamor@gmail.com
IXTAPA (MÉXICO).

 

ECLESALIA, 10/07/17.- Hay una diferencia entre  la fe, en el creer y en la creencia.

Muchas veces empaquetamos estos conceptos en uno solo.

La creencia es variable, es algo humano – tenemos creencias culturales, sociales, políticas, religiosas y personales. Podemos tener una experiencia que por ser nuestra, porque nos funciona, la convertimos en una creencia.

Existen miles de creencias culturales y sociales que forman parte de nuestros comportamientos y tradiciones – forman parte del abanico de la cortesía y del “tener maneras”.

Así también tenemos las creencias políticas, las económicas, las laborales y las religiosas. Estas son condiciones que nos hacen adherirnos a un sistema humano. Al “creer”, aceptar o al adherirnos a esas creencias nos hacemos parte, somos aceptados.

La creencia, al venir de lo humano, es específica o concreta. En muchas ocasiones las creencias crean conflicto interno o conflicto con los demás.

La fe no es creer en las creencias (sean las que sean). La fe es un regalo de Dios que nos llega al corazón.

Utilizamos el verbo “creer” como algo que aplica indistintamente al “tener” fe o al adherirnos a un sistema de creencias.

La fe no es algo que adquirimos; no pertenece al terreno del tener – pertenece al terreno del ser. La fe es una diferente forma de ver, de escuchar, de tocar, de sentir, de pensar. No aplica a los sentidos físicos – aplica a los sentidos del alma.

Entramos al “terreno” de la fe cuando nos percatamos del Amor que es en nosotros, en los otros y en la creación y descubrimos que la fuente de ese Amor es Dios en su “forma” inmanente y trascendente. Poder ver, descubrir esta nueva forma de percepción es la fe.

La fe nos da sus señales que podemos ver en los frutos del Espíritu Santo – nos hace sentir en un estado de enamoramiento, de felicidad, de armonía. La fe nos hace saber que somos en lo paradójico y en el misterio – nos hace saber que tenemos el DNA de Dios. El nos da el privilegio de hacernos humanos para poder entonces con-templar el Amor que ya es (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

¿Dónde está Dios?

Publicado: 22 mayo, 2017 en REFLEXIONES
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silencio¿DÓNDE ESTÁ DIOS?
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 22/05/17.- Es una constante desde los albores de la presencia humana que las personas expresen su sentido de la trascendencia con profusión de signos externos. En todas las culturas se han manifestado el deseo de trascenderse a uno mismo, de relacionarse con el Otro (religare) en una permanente búsqueda del sentido último de la existencia y del encuentro que con Alguien que dé coherencia y sentido a lo que nos ocurre; pero nada ha demostrado que Dios existe. Ni que no existe, claro. Lo cierto es que aumenta la insatisfacción de una sociedad atrapada entre sus ruidos y la crisis de principios que remeda lo peor de la Ilustración al idolatrar los saberes como fuente de seguridad humana dejando de lado casi todo lo demás, a Dios incluido. Son tiempos difíciles.

Aunque el ateísmo es un fenómeno social moderno, la historia de las religiones solo demuestra la existencia del sentimiento religioso en todas las épocas y de muy distintas maneras; sentimiento que ha convivido con otra parte más oscura, la de las tremendas confrontaciones entre personas religiosas, que han terminado en matanzas por la pretensión de imponer la idea de dios (el suyo propio) a los que sienten y viven de diferente manera demostrando que sus actos lo peor de la condición humana, lejos de mostrar una experiencia de fe religiosa. Incluso quienes creen que Dios no existe, se preguntará en alguna ocasión: los que dicen conocer de Dios, ¿dónde le ven? ¿Por qué creen? ¿Qué significa en sus vidas creer cuando llega el fracaso? ¿Qué sienten o saben? ¿Por qué tienen ese tipo de experiencias? ¿Por qué no las tengo yo?

El jesuita hindú Anthony de Mello, contaba esta parábola: “Viendo a una niña marginada, aterida y con pocas perspectivas de conseguir una comida decente, me encolericé y le dije a Dios: ¿Por qué permites estas cosas? ¿Por qué no haces nada para solucionarlo? En pleno silencio, esa noche Él me respondió: “Ciertamente que he hecho algo. Te he hecho a ti.”

No podemos demostrar donde está Dios pero muchas personas han dado sobradas muestras de haber tenido a Dios consigo. El más original, sin duda, es el Dios de los cristianos que basa todo su mensaje en el amor. Dios está en medio -o mejor, dicho, dentro y fuera por aquello de lo inmanente y trascendente- de toda manifestación auténtica de amor que brote en cualquier persona de todo tiempo y lugar. Y ese amor-manifestación se anuncia como el motor de la historia en el sentido de ser la llave maestra para la experimentación de la plenitud humana.

Estamos ante un Dios chocante, de lo pequeño, de lo sencillo, de lo auténtico. En su pedagogía no cabe el interés calculador, como corresponde a un Dios amoroso. Es un Dios “absurdo” porque no se apoya en su poder para transformar por dentro a todos aquellos que practican su mensaje, sino que actúa respetando el buen o mal uso de la libertad de los hombres. Es alguien nada abstracto que se le siente en la humildad y en la escucha; es el Amor con mayúsculas.

Este Dios es pura pedagogía en el sentido de que nos descubre, poco a poco, trocitos de su divinidad en la medida que el ser humano se abre a la escucha, libremente. Pero Dios no es nunca comodidad sino experiencia entre claroscuros que amenazan con apagar la fragilidad de la fe. Pero esta fe no se pierda jamás por buscar sin miedo la verdad, como repetía frecuentemente Anthony de Mello.

La causa de Dios es la causa del prójimo, pasa por el próximo, por el hermano como epicentro que es de la Buena Noticia del Dios de Jesús de las bienaventuranzas. El silencio de Dios ante tanto dolor no deja de ser una llamada para que le dejemos actuar a través de nuestras manos ¿Dónde está Dios? Está dentro de nosotros manifestándose con cada gesto de amor que realizamos. Enredarnos en otras prioridades puede resultar un escándalo para tantísimos que buscan al Dios de la misericordia.

Al final, la pregunta de fondo es: ¿Creemos en alguien o creemos en algo? Amar significa dejarnos transformar por ese Alguien desde los acontecimientos de la vida, aceptar el riesgo de una nueva manera de ver y obrar, de comprender y actuar; en definitiva, de abrirnos al amor de Dios. Solo quienes se mantienen en la voluntad de avanzar en esta dirección llegan a descubrir donde está Dios: nos está esperando, a cada ser humano, junto a la inocencia que sufre (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Misterio y grandeza.

 

rv24507_articoloCONSTRUCTORES DE PAZ
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 04/05/17.- Amigas y amigos: Dedicamos varios artículos al viaje de Francisco a Egipto. Una vez más se reúne con otros líderes religiosos para dejar muy claro que las verdaderas religiones son las que construyen la paz y no las que siembran odio.

En la Escuela, seguimos recomendando algunas conferencias ya publicadas por su relación con la actualidad. Proponemos la primera parte de la charla de Xabier Pikaza: Las Tres Grandes Religiones (I). Interesante repaso de los principios comunes de las grandes religiones monoteístas: Judía, Cristiana y Musulmana.

En el tablón de anuncios podéis ver el programa de las III Jornadas sobre Fe, Orientación Sexual e Identidad de Género que tendrán lugar en Madrid los días 12 y 13 de mayo.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Jn 10, 1-10. Quien entra por la puerta, en el recinto de las ovejas, es pastor de las ovejas; camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz.

Vicente Martínez: Rebelde con causa. Jesús fue un predicador de paz, amor, y solidaridad. Sus enseñanzas revolucionaron y cambiaron moral, espiritual y humanamente una gran parte del mundo.

José Luis Sicre: Señor, Mesías, modelo, puerta del aprisco. Las lecturas nos proponen una catequesis sobre Jesús, lo que significó para los primeros cristianos y lo que debe seguir significando para nosotros.

Fray Marcos: Jesús nos comunica su Vida, que es la Vida de Dios. Jesús nos conduce al pasto, después de haberlo probado él.

José Antonio Pagola: Nueva relación con Jesús. En las comunidades cristianas necesitamos vivir una experiencia nueva de Jesús reavivando nuestra relación con él. Ponerlo decididamente en el centro de nuestra vida.

Carmen Notario: Vida que rebosa. Llamados a vivir rebosando vida, ¿por qué nos arrastramos? ¡Qué regalo tan grande poder saborear el comienzo de cada nuevo día como una posibilidad de vivir en libertad!

Artículos seleccionados para la semana

Jesús Bastante: Se necesitan constructores de paz, no provocadores de conflictos. Como líderes religiosos estamos llamados a desenmascarar la violencia que se disfraza de sacralidad.

José Manuel Vidal: Tres Papas cristianos… y uno musulmán en El Cairo. El odio entre las religiones es una idea de los terroristas, no de los líderes ni de la mayoría de los fieles de las diversas religiones.

Jesús Bastante: “Su sangre inocente nos une”: Bergoglio y Tawadros sellan el ecumenismo de los mártires. Tras el acto, los dos papas rezaron unidos en una iglesia atacada por el Estado Islámico. Los dos Papas, el copto y el católico, lo tienen claro: “Debemos hablar cada vez más la lengua común de la caridad”.

Magdalena Bennasar: ¿Vocación? ¡Discípula! Porque fuiste tú, discípula amada, la que fuiste convocada en el sepulcro, para que presenciaras la Vida y se la comunicaras a los hermanos…

Mari Paz López Santos: Hay vidas y vidas. Hay vidas donde la entrega y el amor son la constante de cada instante. Hay quien vive al margen donde parece que a nadie importe que vivan o no vivan.

Enrique Martínez Lozano: El ego se apropia también del compromiso (II). “Espiritualidad” y “compromiso” son, sin duda, hermosas palabras. Pero, separadas –desconectadas entre sí–, son fuente de confusión y, en último término, de sufrimiento.

Koldo Aldai: El ocaso de la ideología. Erramos cuando reducimos la esencia del humano a las siglas de su opción ideológica. Esta condición ideológica es pasajera, la humana no.

José Arregi: Si no lo veo, no lo creo. Vio la Vida en el fondo de la muerte, y se convirtió en Testigo y en Viviente.

Noticias de alcance. Éxito total del viaje arriesgado de un Papa valiente.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Hechos 2, 14 y 36-41. El día de Pentecostés, Pedro les dirigió unas palabras que les traspasaron el corazón y preguntaron “¿Qué tenemos que hacer?”.

1 Pedro 2, 20-25. Andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas.

Florentino Ulibarri: A veces, Señor, a veces… Se me rompen los esquemas, a veces, Señor, a veces, sólo anhelo que Tú me llames, y entonces, Señor, entonces, te sigo y salgo al mundo con ilusión.

Vicky Irigaray: Camino y vida. Jesús es nuestro pastor y nuestra puerta, nuestra plenitud y nuestra máxima libertad. Él nos acompaña en nuestro compromiso con la vida de los demás.

Anáfora: La puerta y el pastor. Jesús es la puerta para llegar a Dios y el modelo de entrega a los demás.

Material multimedia

Comenzar a despertar. Por Eckhart Tolle. Un hermoso cuento para iluminarnos y alentarnos a comenzar a despertar.

Todos podemos. Perdona y da siempre lo mejor de ti mismo, nuestro verdadero ser es todo amor.

Salomé Arricibita: Desde siempre. Enséñame a escuchar siempre tu voz, enséñame a sentirte en mi interior. Me conoces desde siempre… y me quieres… desde siempre.

Padrenuestro de la tierra. Por Brotes de Olivo. Impresionante y tierno padrenuestro, que nos acerca al Padre y nos llega al corazón. Presentación Lenin Cárdenas.

Equipo Quiero Ver: El vuelo de la vida. Reconocer su voz, dejarnos guiar por Él, escuchar su Palabra, seguir sus indicaciones, cumplir su voluntad… Son actitudes necesarias para responder a la llamada y llamadas que Dios nos hace.

Una gran idea. Desde aquí apoyamos ideas solidarias para mejorar la calidad de vida y la humanidad de todas las personas, para ayudarse mutuamente y basadas en compartir amor.

 

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces muy útiles: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,

Inma Calvo

eclesalia@eclesalia.net

MI TESTIMONIO DE CRISTIANO EN LA VIDA PÚBLICA
BENJAMÍN FORCANO, teólogo, bforcanoc@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 27/03/17.- Comenzaría por preguntar si obedece a motivo especial el que se me pida exponer mi testimonio cristiano en la vida pública.

Yo no estaría aquí ni vosotros podríais leerme si no partimos del supuesto de que, como personas, somos interioridad y exterioridad, con derecho a una intimidad, pero no derecho absoluto, pues nuestra interioridad es también apertura y relación. Y si es verdad que nuestro conocimiento y autoposesión escapa a todo dominio, también es cierto que nuestro yo sólo se conoce y realiza de verdad en la convivencia con los otros. Somos seres relacionales, impensables fuera de una relación social.

Creo que la vida pública está regulada por un código ético-cultural-religioso que guía a la mayoría. Sólo cuando alguien se manifiesta crítico con ese código, se lo convierte en noticia, por lo que puede indicar de novedad, libertad, atrevimiento,…No sé si en el fondo una conducta de este tipo resulta excitante porque muchos pueden verse reflejados en ella, y sin embargo no se atreven a expresarlo.

A mí al menos me ha pasado que, después de dar una conferencia, personas muy variadas se me han acercado para congratularse conmigo y alentarme a seguir, confesando su miedo y retraimiento.

  • O, incluso, lo han hecho sin reparo, gritando ante el público: . “20 años antes tenía que haber venido Vd.”.
  • O también, ante la pregunta de un párroco al público que me escuchaba, si “¿el padre ha dicho algún disparate?”, un señor allí presente, muy respetado, exclamó: . “Hermosísimos disparates, ya era hora que se dijera estas cosas en público”.
  • O lo que, en un país extranjero, en conferencia que di a gente de alto nivel político y en buena parte atea, me dijo el presidente: . “Mire Vd., si una quinta parte de lo que Vd. ha dicho , lo dijeran aquí los obispos, mañana mismo me iba a confesar”.
  • O lo que, en unos ejercicios espirituales a monjes cistercienses, tras una conferencia de diálogo animado y después de retirarme a mi habitación, llaman a mi puerta y me aborda el prior con cinco monjes más con estas palabras: . “Benjamín, no te acojones, dales caña”.

Claro, que no que no faltan anécdotas de lado opuesto:

  •  Te invito, le decía un señor a una amiga, a una conferencia de Benjamín Forcano. . ¿Benjamín Forcano? La peste.
  •  ¿Por qué no te decides a entrar?, pues está claro que tienes vocación. .No, responde quien venía tratando el tema conmigo. Es que ahora estoy estudiando a los teólogos de la Liberación.
  • ¿A los teólogos de la liberación? Pero, si son los masones en la Iglesia.
  • Cuando fui a Roma, con ocasión de mi proceso, pregunté a un monseñor, de un dicasterio romano: . Según el Sínodo de la Justicia, de 1972, “El acusado tiene derecho a saber quién lo acusa”. Me importaría saberlo. . Hombre, me contestó, si dijéramos quien acusa ya nunca nadie acusaría.
  • Y le hice otra pregunta: ¿los peritos encargados de examinar la doctrina de un teólogo cuestionado son de oficio o elegidos para cada caso? No, son de oficio. Pero te digo una cosa, son pocos y malos.
  • Cuando fui a Roma, me entero que mi superior general y el P. Bernhard Häring, cada uno por su parte, piden al cardenal Ratzinger que pueda tener una entrevista conmigo. El cardenal había abierto proceso contra mi libro Nueva Ética Sexual. Y según el reglamento de la “Ratio Agendi”, el cardenal tenía obligación de leerlo. . Pues bien, a uno y otro, por separado, les dijo no haberlo leído. Y las acusaciones venían firmadas por él.

Para entender nuestro estilo de vida cristiana es preciso evocar el momento histórico en que nos toca actuar. A nuestra generación le toca vivir un acontecimiento fundamental: la celebración del concilio Vaticano II (1962-1965). Un acontecimiento que llega en los albores de nuestra juventud, cuando bullían en el ambiente ideas, anhelos y propuestas de cambio. El Papa Juan XXIII enardeció nuestras expectativas.

Lo que luego pasó es historia y lo sabemos todos. Un período posconciliar relativamente breve para la aceptación del Vaticano II y otro más largo en el que los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI iniciaron la restauración y consolidaron una severa involución por casi 40 años. Un largo invierno eclesial, la Institución eclesiástica programó y coordinó con habilidad la paralización de la renovación conciliar.

El dilema que se nos planteaba entonces era claro: seguir las pautas del concilio o rechazarlo; fidelidad al modelo preconciliar tridentino o apuesta por el nuevo, con todos los cambios aprobados.

Nuestra comunidad cristiana viene de una historia, se ha forjado generación tras generación, es heredera de un patrimonio cultural, que transmite con fiel uniformidad. En general, avanza lentamente, renueva poco o nada y, sin quererlo, va urdiendo la necesidad de un cambio. En esta nuestra comunidad, predominaba la pasividad y la reverencia a la autoridad. Como si todo estuviera dicho y acabado en el pasado y no nos quedara más suerte que reproducir lo heredado.

Sin embargo, en el fuero interno, ese actitud sumisa, se fue mostrando cada vez más distante del poder y adoctrinamiento clerical. No en vano, se produjeron avances científicos y tecnológicos, movimientos y cambios sociales importantes, revoluciones, desde las que la sociedad recuperaba autonomía, derechos y emancipación. Se iban constituyendo dos mundos paralelos: el de la Iglesia que se atrincheraba en su inmovilismo y endiosamiento de la cultura del pasado y el de la sociedad que recuperaba independencia frente al poder clerical y demandaba derecho al saber, a la libertad y al progreso.

Se hacía evidente que no se podían cerrar las puertas al cruce de nuevas ideas, que hacían imposible seguir preservando a la Iglesia como una fortaleza imbatible.

Llega, por fin, en nuestro tiempo, el concilio Vaticano II y se abre una nueva etapa en la que la Iglesia replantea muchas de sus tradicionales doctrinas y establece un nuevo trato con el mundo, con las ciencias y la cultura moderna. La Iglesia se declara sirvienta de la Humanidad, reconoce ser inviolable la autonomía de la razón y de la ciencia, denuncia la perversidad del sistema capitalista, reexamina su propia estructura antidemocrática, hace opción por los pobres, y vuelve al Evangelio y recupera su misión de anunciar la novedad del Evangelio, el proyecto de Jesús, que puede ayudar a crear una nueva sociedad.

En este contexto, me toca a mi entrar y se sitúa mi testimonio cristiano.

Las razones y proyecto de mi testimonio

1. Mi testimonio parte del Evangelio de Jesús de Nazaret, un proyecto que es base, camino y meta para realizar con autenticidad y felicidad la vida y convivencia humanas.

2. Ese proyecto considero que es válido para todo ser humano, pues parte de algo que es común a todos. Como personas, somos portadores de una misma dignidad, que nos confiere derechos y responsabilidades inalienables, cualquiera que fuere el lugar o cultura a que pertenecemos.

Mi ética teológica parte del principio de que todo prójimo es otro yo, su vida es como la mía, vale tanto como la mía, y no estoy dispuesto a tolerar nada que le dañe, discrimine, engañe o menosprecie, como no estoy dispuesto a tolerarlo en mí mismo. Mi ética no es disyuntiva “él o yo”, sino conjuntiva “él y yo”. Mi vida, mi dignidad, mi libertad y mi felicidad no son posibles al margen, contra o sin la vida, la dignidad, la libertad y la felicidad de los otros.

Lo natural en mí es el amor, la justicia, la humildad, el respeto, la sinceridad, la coherencia, la libertad, la compasión, el compartir y no el odio, la injusticia, la soberbia, el desprecio, la mentira, la hipocresía, la avaricia, la dureza de corazón: El hombre es para el hombre hermano y no lobo.

3. Este proyecto abarca la existencia entera, regida por unos principios y valores universales, derivados de esa dignidad, y por los que se puede establecer una convivencia, sustentada en el consenso y respeto de todos. Todo ser humano merece un trato humano, según la regla de oro: “No quieras para nadie lo que no quieras para ti” o “Trata a los demás como tú quieres que te traten a ti”. El respeto a la dignidad de la persona es pilar de la relaciones interpersonales y sociales y de las relaciones entre unos y otros pueblos y descalifica cualquier intento de explotación y dominación.

4. Desde estos principios, resulta inadmisible una dualidad ética entre una vida privada y pública; entre un testimonio cristiano de compromiso real y otro idealista, desconectado de la historia, de las tareas terrenales y del vivir sociocultural y político; encuentro contradictoria la contraposición entre religiones y autonomía humana, entre ciencia y fe, entre ética y teología. El testimonio cristiano tiene como sujeto y objeto al hombre entero.

5. Este proyecto, que tiene como base la dignidad humana, va incluido en mi credo cristiano. Yo no puedo ser cristiano sin ser persona, el primer artículo de mi fe cristiana es “yo creo en el hombre”, en su dignidad y racionalidad , en su libertad y responsabilidad, en sus derechos y deberes , en su valor por encima de todo precio.

Universalidad y peculiaridad de mi testimonio

Dentro de este marco ético- evangélico cobra sentido el testimonio en la vida pública: nada queda al margen, nada puede ser neutral.

¿De qué manera? ¿Cómo actuar para lograrlo? Aquí entra en acción la biografía personal de cada uno. Yo me he dedicado a anunciar y hacer valer este proyecto desde la visión inclusiva y global del Evangelio de Jesús de Nazaret. Todo esto ha supuesto esfuerzo, dedicación y convencimiento para hacerla llegar y aplicarla a los más diversos temas, .

Esa visión la he ido adquiriendo, profundizando y transmitiendo acerca de muy diversos temas, con documentación y perspectiva histórica, en búsqueda y diálogo con la enseñanza de otros científicos, expertos y teólogos, con estilo popular, con libertad, con serenidad , sin miedo, con el objetivo de animar, iluminar, liberar y confortar.

¿De qué manera?

  • Desde mi estudio e investigación, desde la docencia (como profesor por más de 25 años en centros universitarios de Roma, Salamanca, Madrid, Bogotá…
  • Desde foros, congresos, conferencias, escritos, artículos y libros, dirección de revistas y desde una editorial, desde el espacio confidencial para escuchar y ayudar a resolver conflictos, dudas y problemas.
  • Desde la radio, la televisión y otros medios, allí donde he estado y se me ha reclamado, en España y fuera de España.

Siempre me ha guiado una actitud pegada a la verdad y a la justicia, a los más pobres y desvalidos, y una visión abierta y definida, que he aplicado en cada uno de los temas que me ha tocado tratar, movido por las angustias y sufrimientos de quienes los sufrían, agravados muchas veces injustamente por la ignorancia y dogmatismo de quienes les correspondía dirigir, educar y enseñar.

En esta mi tarea, como es natural, me ha tocado sentir por una parte el aliento, el parabién, el agradecimiento, el aplauso y , por otra, la desconfianza, la censura, la marginación y hasta medidas de represión contra mi actividad teológico-pastoral y ético-cultural en sus diversos frentes.

He tratado de ser de una pieza: en el obrar , en el sentir y en el pensar. O en el pensar, en el sentir y en el obrar.

Creo que estamos hartos de tanta dualidad, sobre todo en los que se mueven en la vida pública, lo que se es de verdad y lo que aparece. Es una gran herejía de hoy y de ayer, contraponer y dividir en lugar de unir e integrar: si se es cordial no se puede ser racional; si se es humano, no se puede ser cristiano; y si se es cristiano no se puede ser humano. Habría una ética humana y otra cristiana, la primera que se regiría por la razón y la segunda por la fe; la primera que entendería de lo temporal y lo humano; y la segunda de lo supratemporal y divino. Dos mundos paralelos, extraños el uno al otro.

No, aquí no hay sino una vida. De modo que si actúo de una determinada manera en la vida pública, es porque prehabita y brota de mi vida privada.

Con fallos y equivocaciones evidentemente, pero nuestra vida es unitaria, con una vida pública que supone y brota de una vida privada, de modo que mi quehacer público sea a la par humano y cristiano, incluido el uno en el otro, porque no se puede ser cristiano sin ser humano; y no se puede ser cristiano de verdad si se reniega de lo auténticamente humano.

El Dios de la creación, de la razón, de la ciencia, de la creatividad y del amor, es también el Dios de la encarnación, de la fe, de la mística y de la resurrección. Dios es uno solo, el mismo para todos. Y la vida que El ha creado es vida única: interdependiente, la de antes de nacer y la después de nacer, la de aquí y la de allá, la de la tierra y la del cielo, es vida siempre en conexión y relación consigo, con la sociedad, con la naturaleza y con Dios.

Mi vida tiene que ver, en todo momento, conmigo, con cada uno y con todos. Y, hoy por hoy, visto el panorama nacional e internacional, no hay razones para callarse, pararse o enclaustrarse en uno mismo, como si nada tuviéramos que ver con el yo de los demás.

Nuestra tarea es, pues, la formación, la coherencia, la solidaridad, la denuncia, el compromiso, la utopía, la esperanza de lograr una vida pública que camine concorde con la dignidad y derechos de todos  (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Obispo Cañizares..EL HARAKIRI DE LA IGLESIA ESPAÑOLA
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 22/03/17.- Amigas y amigos: Mientras que el Papa Francisco rema hacia las aguas limpias de la coherencia y la misericordia, la iglesia española acaba de elegir como Vicepresidente a Cañizares, un obispo que ha hecho declaraciones racistas, homófobas y machistas. En palabras de JuanJo Tamayo, que podéis leer en la entrevista que publicamos, la iglesia española se está haciendo el harakiri con su falta de sensibilidad social y luego dirán que es el libertinaje lo que está acabando con la fe de la gente.

En la Escuela acabamos de completar el Tercer Semestre. Y sin más dilación, comenzamos el Cuarto con una clase central en el mensaje de Jesús. Pepa Torres: Los pobres como lugar teológico (I). La tentación de un cristianismo alejado del proyecto del Reino es tan grande, que es necesario recordar nuestra opción preferencial por los que sufren. Es un vídeo de tan solo 30 minutos y con unas imágenes muy expresivas. Os lo recomiendo.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Jn 9, 1-41. Al pasar vio Jesús un hombre ciego de nacimiento.

Vicente Martínez: Peregrinos en tinieblas. Jesús se hizo hombre para conducir a los peregrinos en tinieblas al esplendor de la fe. En el domingo de Laetare tenemos que seguir renunciando a cuanto nos impide decirle con toda verdad: “Creo en ti, Señor”.

José Luis Sicre: El caso del testigo condenado. Lo importante no es ver personas, árboles, nubes, muros, casas, el sol y la luna… La verdadera visión consiste en descubrir a Jesús y creer en él.

Fray Marcos: La gloria de Dios, el bien del hombre. La gloria del hombre, vivir lo que ya es y ayudar a los demás a descubrirlo.

José Antonio Pagola: Para excluidos. Amigos y amigas desconocidos, no lo olvidéis: cuando los cristianos os rechazamos, Jesús os está acogiendo.

Dolores López Guzmán: Otros ojos, otro corazón, otra luz. Mientras estemos “en lo nuestro” será complicado que veamos, algún día, más allá. Necesitamos otros ojos, otro corazón, otra luz.

Artículos seleccionados para la semana

Juan José Tamayo: La democracia española es rehén de la jerarquía católica. “La reforma del papa Francisco no ha pasado los Pirineos”, denuncia Juan José Tamayo sobre el alto clero español: “No estamos en una democracia laica, sino en un Estado que tiene una confesionalidad que no disimula”.

Koldo Aldai: No privarles de la Santa Misa. El Estado ha de mantenerse aconfesional, pero ha de servir también a los ciudadanos a través de sus medios de comunicación.

Lucia Gayón: Reflexión sobre el sacramento de la Reconciliación. Penitencia, es una pena usar esta palabra para un proceso de auto-conocimiento y de conocimiento de Dios a la luz de su Amor.

Enrique Martínez Lozano: Sentimientos y crecimiento personal (V). Los sentimientos tienen su propia “vida”, con una dinámica y un “tempo” que no dependen de nuestras decisiones mentales.

Leonardo Boff: La religión como fuente de utopías salvadoras. Creer en Dios no es pensar en Dios sino sentir a Dios a partir de la totalidad de nuestro ser.

José Arregi: Religión y apostasía. A propósito de “Silencio”. Preferir la religión a la vida propia y ajena: eso es apostatar.

Martín Pérez Millán: A 4 años del “recen por mí”. La tarea asumida hoy por el Papa argentino reside -no sin contradicciones- en deconstruir y desandar, muy lentamente, siglos de opresión cultural…

Jesús Lemus: El Papa y su revolución. El Papa Francisco mueve sus piezas en México, de forma muy inteligente, trata de alejarse de la política conservadora de la vieja Iglesia católica “siempre en busca de ventilarla con ideas progresista que permitan un mayor fortalecimiento de esa institución”.

Noticias de alcance. El papa Francisco viajará a El Cairo los próximos 28 y 29 de abril.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Samuel 16, 1-13. ¿Hasta cuándo vas a estar llorando por Saúl, después que yo le he rechazado para que no reine sobre Israel?

Efesios 5, 8-14. En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor.

Florentino Ulibarri: Pon tu mano en mis ojos. Para que tengan vista, vuelvan a ver la vida y puedan mirar más allá.

Vicky Irigaray: Cura nuestras cegueras. A veces nos da miedo abrir los ojos y ver nuestra realidad, porque sabemos que “ver” tiene sus consecuencias.

Anáfora: Responsabilidad. Dios no hace milagros, pero nosotros sí podemos y debemos hacerlos.

Monjas Benedictinas de Montserrat. IV domingo de Cuaresma.

Material multimedia

Cómo usar la sabiduría en la vida diaria. Por Echart Tolle. La sabiduría forma parte de nosotros, solo tenemos que adquirir el hábito de traerla y hacerla presente en nuestra vida.

En armonía con el Infinito. Jamás hemos estado solos, siempre hay alguien que nos guía, como seres espirituales que somos, en armonía con el infinito.

Salomé Arricibita: Cegueras. De tierra y saliva son los milagros… de cosas pequeñas y cotidianas. Que nos dejemos curar esta miopía que tenemos para lo pequeño…

Una puerta hacia la luz. Cada uno de nosotros es responsable de su adelanto espiritual.

Equipo Quiero Ver: Vuelve a mirar. Jesús vuelve a encender una luz en nosotros que nos permite salir de la tiniebla y recuperar el sentido de la vida, la alegría y la felicidad.

Solo puedes ver aquello para lo que tienes ojos. Por Jorge Bucay. Este hermoso cuento, puede darnos luz sobre el evangelio de ésta semana, y ayudarnos a ser más conscientes de cuál es nuestra actitud interior hacia el mundo y todo lo creado.

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces muy útiles: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,

Inma Calvo

Ante la cuaresma

Publicado: 20 marzo, 2017 en REFLEXIONES
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cuaresmaANTE LA CUARESMA
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 20/03/17.- La palabra es una abreviatura del latinajo quadragesimam diem. Cuaresmal, por tanto, es sinónimo de cuadragesimal por el número de días elegidos para la maduración en la fe hecha vida ante el acontecimiento venidero más tarde de la Pascua. Es un tiempo de conversión, de cambio, de revisión de vida que significa orientarnos a producir efectos en nuestra tolerancia y misericordia. 

La liturgia de este tiempo ha cambiado poco desde el Concilio Vaticano II, pero la sociología que nos envuelve a los fieles y la teología actualizada, han convertido a estas semanas en otra historia. Los carnavales han tomado la calle y los cristianos constatamos que ya no tenemos el viento de popa que tan cómodamente nos llevaba entre penitencias y ritos. La conversión es ahora una tarea que nos descoloca ante la indiferencia generalizada frente al fenómeno religioso. La cuaresma actual parece un anacronismo ante la desconexión social con la fe y con el propio carnaval, que en algunos sitios ya se alarga hasta penetrar en la primera semana de Cuaresma.

Recuerdo la anécdota de unos cristianos de Namibia cuando fueron invitados por la iglesia Evangélica a visitar Alemania. No podían dar crédito a lo que veían: la enorme diferencia entre el nivel de vida alemán comparado con la raquítica expresión religiosa de la asamblea dominical luterana. No entendían que, a más bienes recibidos, hubiese menos actitud generosa y agradecida a Dios, origen de todo lo bueno. Cuando el ser humano cree que tiene todo el mérito de lo logrado, entonces sobra la conversión y la cuaresma. “¿Por qué rezáis tan poco con lo bien que os va?” fue la interpelación de estos africanos ante la paupérrima expresión de fe que vieron en sus hermanos en la fe alemanes.

La Cuaresma de hoy es más que nunca tiempo de cambio esperanzado así como una oportunidad para aflorar las contradicciones y repensarlas a la luz del evangelio. Convertirse es vivir lo que decimos creer. Por tanto, el signo de no comer carne los viernes ha perdido fuerza y puede ser incluso poco religioso si a la hora de comer pescado lo convertimos en una hipocresía insoportable; pensemos en las salchichas y el rodaballo. Los signos que nos transforman pasan por otros caminos que hagan de la cruz diaria (miserias personales, orgullos, envidias, egoísmos varios, dolores sobrevenidos…) un lugar de transformación personal en amor luminoso para nosotros y para quienes nos rodean, ansiosos como están de ver y de que alguien les muestre el Camino y el sentido de esta vida.

He dicho bien: convertirnos en amor que nos ilumine a nosotros primero, claro que sí, para iluminar después a los demás. Si no nos queremos y nos aceptamos como nos quiere y acepta el Padre, ¿cómo vamos a dar a los demás de lo que nos falta? Eso hizo Jesús de Nazaret y por eso se retiraba a orar para nutrirse de luz y de fortaleza. Por eso creo que la alegría tiene sitio en la Cuaresma pues todo intento de transformación a mejor lleva aparejado la esperanza, y esta es una virtud teologal que se fundirá en el día del Resucitado.

Que todo siga igual no tiene sentido. Por tanto, es la madurez cuaresmal la que se impone trabajar para ser la mejor posibilidad de uno mismo y con los demás. Esta es la batalla silenciosa y difícil que debemos afrontar durante estas semanas en medio de nuestras dificultades personales y de un escenario materialista asfixiante. Pero si pensamos en el Maestro, no lo tuvo mejor en aquella sociedad teocrática más asfixiante todavía. Y además, tenemos a su ejemplo.

¡Feliz singladura cuaresmal de la mano del Espíritu!

La cruz y el crucificado

Publicado: 24 febrero, 2017 en REFLEXIONES
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cruz cenizaLA CRUZ Y EL CRUCIFICADO
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 24/02/17.- Aquí estamos acostumbrados a referirnos indistintamente para expresar lo mismo. Lo hacemos en la liturgia y en la manifestación pública de lo cristiano. De hecho, la cruz es el signo cristiano por el que nos reconocen como seguidores de Cristo; también en esto del seguimiento hemos herrado pues tener fe en el Dios cristiano no es creer que Dios existe sino más bien el seguirle con nuestro ejemplo en forma de actitudes y conductas. Ser practicante no es ir a misa -solo- sino actuar a diario conforme al evangelio.

Pero a lo que iba. La cruz y el crucificado los empleamos como sinónimos cuando no deberían serlo. No es en el madero donde ponemos nuestro corazón y nuestra fe sino en Jesús que por amor acabó colgado en él. Su persona es quien nos atrae, como dice Juan: cuando yo sea elevado de la tierra, atraeré a todos sobre mí (Jn 12, 32) dando entender de qué muerte iba a morir.

La cruz es signo de muerte, efectivamente, y fuente de muchos equívocos sobre el sufrimiento cristiano. Dios no quiere sufrir ni que suframos. Murió contra su voluntad, asesinado por mantenerse en su denuncia profética contra quienes impedía la explosión de su Reino de amor para todos.  Su sufrimiento fue la consecuencia no querida del lado más oscuro del ser humano al que respetó en su libertad. Pero Jesús predicó la alegría, la solidaridad, el amor; nunca buscó el sufrimiento como una bendición; al contrario, se dedicó en cuerpo y alma a salvar del sufrimiento a los demás, aunque no se sintieran de los suyos.

Salva el crucificado en un madero y lo hace con su amor.  El madero es santo por el personaje al que se clavó en él. Curiosamente, los protestantes en cambio, no entienden la exaltación del crucificado si Jesús ya ha resucitado. Pero esta es otra discusión.

Cuando el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó en Estrasburgo que la presencia de un crucifijo en las aulas era una violación de los derechos humanos (2009), no rechazaron la cruz. Lo que rechazaron fue al crucificado. Podrán quitarlo de aulas y lugares públicos pero nadie rechaza o se abraza a un madero. No, no es la cruz, es el crucificado. Él es quien nos sigue invitando a remar con audacia hacia el amor que, en definitiva, supone crecer en plenitud humana. Apostar por el bien sobre el mal, la verdad sobre la mentira, la solidaridad frente a la indiferencia egoísta. Nada que ver con la exaltación del sufrimiento.

La vida cristiana es un largo aprendizaje para centrarnos en Cristo crucificado y en lo que significa la Salvación como liberación de las cadenas que atrapan lo mejor del ser humano, siguiendo siempre la senda del evangelio que, como todo el mundo sabe, significa buena noticia; misericordia quiere Dios, no otros sacrificios (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Los guardianes de la moral

Publicado: 13 febrero, 2017 en REFLEXIONES
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sor-lucia-caram-en-chester-in-loveLOS GUARDIANES DE LA MORAL
JUAN ZAPATERO BALLESTEROS, sacerdote, zapatero_j@yahoo.es
SANT FELIU DE LLOBREGAT (BARCELONA).

ECLESALIA, 13/02/17.- Vaya por delante dejar claro que no soy admirador de la monja mediática, sor Lucía Caram, ni tampoco estoy de acuerdo con muchas de sus apariciones tanto a nivel de calle como a través de los medios de comunicación social. De la misma manera he de decir que tampoco comulgo con muchas de sus ideas.

Dicho esto, quisiera salir al paso de la polvareda que levantaron sus declaraciones sobre la virginidad de María que realizó en el programa “Chester in love” de Risto Mejide a través de la cadena Cuatro de televisión. Me parece que no es necesario volver a repetir lo que dijo la monja sobre dicho tema porque pienso que es algo conocido por la gran mayoría de personas, pues estas cosas acostumbran a escamparse como la pólvora. En resumen, decía, más o menos, que no le afectaba para nada en cuanto a su fe se refiere el hecho que María y José hubieran vivido una vida de pareja y de matrimonio igual que la viven cualquiera de las parejas o matrimonios de nuestros días; por lo mismo, el sexo habría jugado un papel normal entre ellos, pues éste no solamente no es malo sino positivo y enriquecedor. Sí que me gustaría puntualizar, sin embargo, que el tema es lo suficientemente importante y serio como para que se abordara en un programa más próximo al show que al de una entrevista mínimamente seria.

Así las cosas, faltó tiempo para que salieran en tromba contra ella los “guardianes de la moral católica” encabezados por el obispo de Vic bajo cuya jurisdicción canónica se encuentra dicha monja.

Según los acusadores, parece ser que sor Lucía había tirado por tierra con sus palabras, en un plis plas, uno de los dogmas fundamentales de la Iglesia Católica, el hecho que María fue virgen. Cosa que parece ser que no fue así, al menos en su intención no estuvo, según intentó matizar poco tiempo después.

Por lo que a mí me toca, solamente he de decir que ¡qué mal si mi fe se fundamentara en los dogmas!; menos mal que no es así ni mucho menos; la verdad que no me quitan el sueño ni me aportan nada por lo que a mi fe se refiere. Ya va siendo hora de que maduremos un poco y que superemos ese tipo de escándalos que son fruto más bien de una cierta pusilanimidad bastante infantil y en muchos casos enfermiza. Y, ¿por qué no decirlo?, debidos también a la falta de formación que nunca se dio a través de la catequesis, entre otros. No obstante, reitero mis respetos a las personas que, por las razones que fuere, no son capaces o no se ven con fuerzas para dar un paso adelante tanto en este tema como en otros relativos a la fe y la religión; nadie tiene el derecho a exigirlas más.

Después de estos prolegómenos, quiero decir que sor Lucía Caram no iba desencaminada ni mucho menos, más bien todo lo contrario. Ella planteaba la virginidad de María a un nivel que va mucho más allá de lo que pudiera ser una cuestión física o biológica que, al fin y al cabo, aporta bien poco o nada a la hora de entender la grandeza y la importancia de María en relación con Jesús y con el proyecto maravilloso que llevó a cabo. Yo no soy quien para juzgar a nadie; pero me temo que puedan existir hoy día no sé cuántas, pero al menos algunas virginidades, físicas y biológicas por supuesto, bien poco o nada testimoniales ni comprometidas. Decía el teólogo K. Rahner que pudiera darse el caso que a una mujer la inseminaran artificialmente y después diera a luz el hijo gestado a través de una cesárea; dicha mujer hubiera parido y, en cambio, continuaría siendo virgen. ¿Es esto lo que nos preocupa? ¿Con un tipo de virginidad así nos quedamos tranquilos?

¡Venga, por favor!, no nos rasguemos las vestiduras por algo que no da lugar a ello. Preocupémonos por conocer más bien el mensaje tan revolucionario de esta mujer en contra de los “poderosos y de los ricos, y a favor de los pobres y desheredados”. Hay que ser muy vírgenes de mente y de corazón para decir, en unos tiempos como aquellos, algo tan claro y tan nítido. ¡De verdad: todo lo demás me sobra! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).