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40 moceop4 y 5 de noviembre de 2017 en Guadarrama
“CANTANDO LOS/LAS CUARENTA”

Celebración de los 40 años de MOCEOP
TERE CORTÉS, almaruecha@gmail.com
GETAFE, (MADRID).

ECLESALIA, 17/07/17.- Os invitamos a cantarle las cuarenta al tiempo y al lucero del alba (tradúzcase por jerarquía, derecho canónico, clericalismo, vieja tradición…), recordándoles que durante cuarenta años no han podido con nosotros, con nuestra apuesta, nuestro sueño de una nueva tierra y una nueva Iglesia, unos nuevos ministerios, una nueva comunidad.

Cuarenta años de Moceop han sido muchos días, mucha lucha, mucha fe y mucha esperanza como para no celebrarlos.

¡Lo vamos a hacer! Vamos a cantar, bailar y festejar esta larga andadura con una jornada de convivencia, recuerdos y acción de gracias.

El programa que hemos preparado es sencillo, sin grandes discursos teológicos, cálido, familiar y fraterno. Seguro que lo pasaremos bien.

Os esperamos a todas y todos. Id reservando vuestro tiempo y apuntaos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Un abrazo.

Tere Cortés

Para más información: moceop.net

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Sábado 4
14:00.- Comida
16:00.- Saludo y ambientación: Tere y Ramón
Línea del Tiempo. (Técnica didáctica con la que repasaremos los 40 años moceoperos y circunstancias)
Tiempo libre y convivencia
21:00.- Cena
22:00.- Fiesta en el aire (con productos de la tierra de cada uno/a)
Domingo 5
09:00.- Desayuno
11:00.- Eucaristía de acción de gracias
12:30.- Aperitivo
14:00.- Comida y despedida

Centro de Congresos “Fray Luis de León”. (Agustinos) – Guadarrama (Madrid).

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1459780115681LA GRANDEZA DE LO SIMPLE
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 05/07/17.- Amigas y amigos: Parece que es parte de nuestra limitación la tendencia a complicar las cosas. Y de esa complicación surgen luego conflictos, cansancio y desesperanza. Jesús nos ayuda a descubrir la grandeza de lo simple. Cuando dejamos a un lado las reivindicaciones de nuestro ego, los agobios desaparecen y se allana el camino de la fraternidad y la sororidad.

En este sentido valoramos la decisión de Francisco por renovar la Iglesia buscando la sencillez evangélica. Podéis leer varios artículos sobre la destitución de dos Cardenales de la Curia romana y el nombramiento de Ladaria al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Mateo 11, 25-30. Bendito seas Padre porque estas cosas se las has revelado a la gente sencilla…

Vicente Martínez: Manso y humilde de corazón. Jesús lo manifiesta constantemente en su vida pública. Sólo dos personas en la Biblia fueron llamados mansos: Jesús y Moisés.

José Luis Sicre: Sabios y sencillos. A los que desacreditan al Papa Francisco por no ser teólogo, les convendría saber lo que piensa Jesús de quienes presumen de teólogos y de sabios.

Fray Marcos: La simplicidad de Dios nos asusta. El complicado dios de las religiones no puede liberar al hombre. Lo difícil es liberarse de ese dios.

José Antonio Pagola: Tres llamadas de Jesús. El evangelio de Mateo ha recogido tres llamadas de Jesús que hemos de escuchar con atención sus seguidores.

Inma Eibe: Venid a mí. El evangelio de hoy impresiona en contenido y forma. Estamos muy acostumbrados a escuchar y contemplar a Jesús actuando y proclamando su Palabra. Pero no siempre nos vemos introducidos en un momento tan íntimo como este.

Artículos seleccionados para la semana

Jesús Bastante: Müller, Pell, y la contundente respuesta del Papa. Ya nada será igual en el Vaticano. Y los opositores al Papa Francisco lo saben, aunque no cejarán con sus ataques, sus maquinaciones, sus conspiraciones.

José María Castillo: Papa no hay más que uno. ¿No sería lo mejor que Joseph Ratzinger renuncie, de una vez y con todas sus consecuencias, no sólo a “ser” el Papa, sino también a “parecerlo”?

José Luis Ferrando: ¿Homosexualidad y homofobia en el Vaticano? Prefieren sobrevivir de esa manera, a golpe de confesionario. Todo esto supone un montón de sufrimiento y de hipocresía. Apariencias, guardar las formas, silencios, sobornos.

José Arregi: Fin o mutación de la religión. En los últimos 50 años, la cultura en que vivimos ha cambiado más que en los últimos 5.000 años.

Gonzalo Haya: ¿Dios, es decir, la Conciencia? Los muchos nombres de Dios son destellos de su realidad inabarcable y, al mismo tiempo, expresiones de nuestras ansias por contemplarlas.

Guillermo Oroz: Preguntas. No es posible el amor sin preguntas. No es posible la oración sin preguntas.

Gerardo Villar: Empecemos por el tejado. Creo que sobran ropajes, cargos, condecoraciones, obras artísticas, afirmaciones contundentes. Mejor, sugerencias, escuchas, humildad, verdad.

Leonardo Boff: Gobernar no es administrar la economía, controlada por el mercado, sino cuidar del pueblo. “Quien alimenta esperanza se dispone a luchar por un horizonte nuevo”. No se trata de repetir lo que ya se ha hecho, sino de reinventar nuevas formas de hacer política social con participación popular.

Noticias de alcance. El español Luis Ladaria presidirá la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Zacarías 9, 9-10. Desecha la imagen del mesías davídico para sustituirla por un rey pacífico y humilde.

Romanos 8, 9-13. Contrapone el espíritu de Dios, el impulso divino humanizador y las tendencias infrahumanas.

Florentino Ulibarri: Descansar en Ti. Descansar en Ti, y darte gracias, con palabras o sin ellas, por tu presencia solidaria en la gente sencilla y llana.

Vicky Irigaray: Descansar en tu corazón. Que nuestro corazón sienta debilidad por tus “pequeños”, que nos arrimemos a todos los sencillos e “invisibles” de esta tierra.

Anáfora: Valores humanos. Lo que cuenta son los valores humanos de las personas y sus hechos.

Material multimedia

Enamórate del lugar en que estás. Entrevista a Jeff Foster. La vida, en su totalidad, es lo que “es sagrado”. ¡¡Vivamos conectados a ella en cada momento, sea el que sea!!

En clave de hospitalidad. Oración. Reflexión – Oración: “¿Qué significa la hospitalidad hoy en mi comunidad, en mi vida, en mi contexto más cercano?”

Salomé Arricibita: Solo Tú. ¿En qué o en quién descansamos? Ojalá sepamos buscar el verdadero descanso, el verdadero alimento y seamos descanso y refugio para los demás…

Valemos solo por existir. Confiar en quien somos, en los talentos que tenemos, querernos y gustarnos, es la base de vivir eso mismo hacia los demás.

Equipo Quiero Ver: A los sencillos. El Dios de Jesús solo puede ser realmente conocido y aceptado por la gente sencilla y sin prejuicios. Los soberbios y orgullosos siempre crearán un dios a su medida, que no es el Dios del amor.

Mi canto es un eco. Por Lola Montes. “Yo soy en cada uno y cada uno es en mí, y todos somos uno y diversos en Ti”. Solo desde la “sencillez de Jesús”, podemos sentir esto en nuestro corazón.

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces muy útiles: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,

Inma Calvo

86f04c2ad6e3361760deb803477b8f57UN NUEVO PENTECOSTÉS
PATRICIA PAZ, ppaz1954@gmail.com
BUENOS AIRES (ARGENTINA).

ECLESALIA, 12/06/17.- Fiesta de la libertad, del corazón desbordado, de la comunicación fraterna. Parecían ebrios los apóstoles, me imagino que por el entusiasmo que le pusieron a la proclamación de lo que el Espíritu les inspiraba. Todos les entendían, medos, partos, elamitas… Hoy diríamos chinos, rusos, sirios, los habitantes del lejano Oriente, los occidentales, los latinoamericanos, Europa, África. Vivimos en las mismas ciudades pero como mosaicos bien delimitados, muchas veces somos extraños los unos para los otros. No es que el Espíritu no venga, sino que somos ciegos y sordos a sus señales.

Resulta imperioso en el mundo actual, que vive una escalada de violencia, fruto muchas veces del miedo, abrirnos al soplo de la Ruah. Necesitamos un nuevo Pentecostés para que nuestras palabras resulten entendibles para los que hablan otro “idioma”, para los que viven en culturas diferentes,  para entender sus palabras, para escucharnos, conocernos y perder ese miedo que nos aísla. Tenemos que salir de nuestros “cenáculos” cerrados para avanzar hacia una acogida amorosa del otro. Volver a poner en el centro de nuestras vidas al “extranjero, al huérfano y a la viuda”. Salir al encuentro de todos aquellos que hoy están desamparados, por razones económicas, políticas, religiosas, raciales, de género, o lo que fuere, y hacernos prójimos. Apreciarlos con todas sus particularidades, reconociendo en cada uno la presencia amorosa de Dios.

Pentecostés es una oportunidad para despertar de nuestro letargo y poner manos a la obra en tantas cosas que hoy necesitan ser transformadas para que nuestro mundo se vaya pareciendo, aunque sea un poco, al Reino que nos predicó Jesús. Qué fácil sería si pudiésemos recibir un Whatsap cada mañana despertándonos y dándonos fuerzas para vivir el día como verdaderos discípulos, sin miedo, con alegría y poniendo todas nuestras energías al servicio del bien común. Pensándolo mejor, la solución es mucho más sencilla, pero también más difícil. Simplemente cada día al despertar dedicarle unos segundos a hacer consciente en nosotros la Presencia que nos inhabita. Imaginar que la lengua de fuego está siempre sobre nuestra cabeza y que el viento del Espíritu sopla permanentemente, a veces como una fuerte ráfaga, otras como una suave brisa, pero nunca está lejos de nuestra percepción. Afinar los sentidos del corazón y aceptar el llamado con todos sus desafíos es vivir Pentecostés hoy y cada día (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Don dinero

Publicado: 22 febrero, 2017 en ACTUALIDAD
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dinero.DON DINERO
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 22/02/17.- Amigas y amigos: El afán de poder y riquezas ha sido, es y será causa de la injusticia y el sufrimiento de los más desfavorecidos. Ya lo observó y denunció Jesús en su época. Y el evangelio de esta semana nos alerta sobre ello. Por un tiempo breve, sus discípulos vivieron una fraternidad al margen de lo establecido, pero pronto los cristianos cayeron en las mismas alianzas de lo religioso con los ricos y los gobernantes. Y es que poderoso caballero es don dinero y no somos inmunes a sus sobornos.

En la Escuela cerramos el ciclo sobre el Antiguo Testamento con esta clase, José Luis Sicre: libros sapienciales y poéticos. Tras un comentario general a los conceptos de sabio y sabiduría, glosa algunos libros con más detalle, como el profundo e interesantísimo libro de Job o el Eclesiastés, también llamado Cohelet.

Se han publicado nuevas entradas en la sección de Cartas que nos llegan y en el Tablón de Anuncios. La primera en apoyo de los manteros y la segunda es el programa del encuentro de cristianos LGTB en Chipiona, Cádiz.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Mt 6, 24-34. Nadie puede estar al servicio de dos señores, porque aborrecerá a uno y querrá al otro.

Vicente Martínez: El Evangelio, roca firme y refugio. Creemos en el amor como motor que mueve el mundo.

Por error, la semana pasada se publicó el editorial de esta semana. Para leer el que quedó sin publicar, pincha aquí: Sed Perfectos. Jesús es el portador de la Revelación y nos muestra el carácter y naturaleza de Dios.

José Luis Sicre: Evangelio para tiempo de crisis: del agobio a la confianza. El primer evangelio trata con gran energía el tema de los bienes materiales, aunque sus expresiones resultan a veces demasiado concisas e incluso oscuras.

Fray Marcos: Sé cigarra y hormiga a la vez, trabaja y canta. No pases la vida tumbado al sol ni te agobies por trabajar tanto, que no te quede tiempo para cantar.

José Antonio Pagola: No a la idolatría del dinero. El Dinero, convertido en ídolo absoluto, es para Jesús el mayor enemigo para construir ese mundo más digno, justo y solidario que quiere Dios.

Dolores López Guzmán: ¡Qué descanso! ¿Qué significa entonces que Dios provee, es decir, que nos da lo necesario para la subsistencia?

Artículos seleccionados para la semana

Isaías 49, 14-15. Yahveh me ha abandonado, el Señor me ha olvidado.

1 Corintios 4, 1-5. Por tanto, que nos tengan los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.

Florentino Ulibarri: Entre la providencia y la inquietud de cada día. Sé que la vida vale más que el alimento y que el vestido es sólo un complemento…

Vicky Irigaray: Sembradores de tu reino. Te damos las gracias, Padre, porque nos invitas a ser continuadores de la obra de tu Hijo Jesús: buscar el reino de Dios y su justicia.

Anáfora: La esperanza. Es posible la esperanza en esta vida, no hay que ponerla en el más allá.

Monjas Benedictinas de Montserrat. 8º Domingo del Tiempo Ordinario.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Marco Antonio Velásquez: ¿Quo vadis, episcopado chileno? Crisis en la Iglesia chilena. Qué maravilloso sería que los obispos chilenos pudieran reconocer ante el Papa que son muchos los temas que los superan.

Jaime Rubio Hancock: ¿Crees que eres bueno? Este filósofo cree que puedes ser mejor. Peter Singer explica por qué ayudar a los demás no es una opción, sino una obligación.

Enrique Martínez Lozano: Sentimientos y crecimiento personal (I). Afortunadamente, la “educación emocional” va adquiriendo un relieve cada vez mayor en el mundo de la educación.

José Arregi: Iglesia de Gipuzkoa y abusos sexuales. Revolución de la misericordia es lo que necesitamos, y es lo que la Iglesia, si quiere ser de Jesús, debiera anunciar y promover.

José Mª Castillo: ¿Qué urge más resolver en la Iglesia? El seguimiento de Jesús. “El problema está en si la Iglesia vive o no vive el Evangelio”. “La fe se hace imposible, cuando se divorcia y se desentiende del seguimiento de Jesús”.

Leonardo Boff: Trump viola la primera virtud de la sociedad mundial. La hospitalidad es un test para ver cuánto humanismo, compasión y solidaridad existen en una sociedad.

Juan Zapatero Ballesteros: Los guardianes de la moral. Ya va siendo hora de que maduremos un poco y que superemos ese tipo de escándalos que son fruto más bien de una cierta pusilanimidad bastante infantil y en muchos casos enfermiza.

Laura Pazo: El teólogo Juan José Tamayo: “La música de la teología de la liberación suena mucho mejor en ámbitos laicos”. Francisco ha puesto en marcha un cambio de modelo en la Iglesia y también ha incluido en su actitud acogedora y respetuosa a la teología de la liberación.

Noticias de alcance. El Papa pide “acoger, proteger, promover e integrar” a emigrantes y refugiados.

Material multimedia

No tienes ningún problema. Por Wayne Dyer. No pasa nada, hasta que algo se mueve, y eso no es un problema, no estamos separados de los otros ni de Dios. Él lo creo todo y todo era bueno.

Nosotros escogemos el camino. Tú eres el que tiene la llave que te hará libre… el Amor.

Salomé Arricibita: En Ti descansa mi alma. Dios es nuestro descanso, nuestra casa, lo mejor de nosotros. Pongo en Él cuanto soy, cuanto llevo en el corazón. Pongo en Él a aquellos que quiero y a aquellos que no quiero tanto, me pongo en sus manos para que mi alma descanse, para aprender a valorar lo que importa, para que pueda alzarse renovada e ir hacia los demás.

Lo que buscas, ya lo eres. Lo que realmente somos, siempre está a salvo.

Equipo Quiero Ver: De otra manera. Vivimos esclavizados por el consumo de deseos, caprichos y experiencias que creemos que nos hacen ser libres y nos ayudarán a ser un poco más felices. Apúntate a seguir el proyecto de Jesús confiando en que el Padre Dios provee a todos aquellos que ama y cuida.

Muerte y Eternidad. Por Eckhart Tolle. “Dios proveerá”. ¿A qué tenemos miedo? ¿En qué ponemos nuestra confianza?

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces muy útiles: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,

Inma Calvo

mundo-negro“MELLIZOS  DE  DIOS”
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 10/02/17.- El pasado 19  de enero asistí al estreno del documental “LOS PÁRPADOS CERRADOS DE CENTROÁFRICA” de Alfredo Torrescalles (director) y Berta Mendiguren (antropóloga que vive en Bangui). El documental se grabó en el 2014 y 2015. Es un interesante documento en el que los propios habitantes de República Centroafricana se expresan en primera persona sobre la violencia de unos contra otros, las muertes, el éxodo de los desplazados y la absoluta desestructuración del país. Todo empezó en marzo 2013.

Escuché que el arzobispo de Bangui (nombrado cardenal por el Papa Francisco el pasado mes de diciembre) y el imán de la mezquita central de Bangui se unieron para intentar pacificar a sus respectivas comunidades. Me pareció muy interesante y comprometido que estas dos personas, de gran representación en su país, pudieran no sólo entablar diálogo sino que también pasaran a la acción juntos, intentando pacificar y ayudar a curar las terribles heridas abiertas en su pueblo a causa de la gran violencia sufrida. Pero la cosa fue mucho más allá…

Al salir de la sala me dieron un tríptico informativo del XXIX ENCUENTRO ÁFRICA, del 3 al 5 de febrero de 2017, en el que se trataría de “ISLAM y CRISTIANISMO – Diálogo bajo un mismo techo”. Encuentro organizado por  MUNDO NEGRO (Misioneros Combonianos) en el que se haría entrega del Premio Mundo Negro a la FRATERNIDAD-2016,  Dieudonné Kzapalainga y a Kobine Layama, arzobispo e imán de Bangui.

Ahora con nombres y apellidos pude ver al arzobispo y al imán y entender el porqué del premio que se les había concedido.

En los enfrentamientos de diciembre de 2013. En apenas de dos días murieron cerca de 1.000 personas, buena parte de la comunidad musulmana tuvo que abandonar la ciudad. El ahora cardenal Dieudonné Nzapalainga acogió en su casa al imán Kobine Layana junto con su familia. Estuvieron viviendo allí nueve meses. Este gesto fue duramente criticado por parte de las comunidades musulmana y cristiana, que no entendían esa forma de acogida y respeto mutuo. Sin embargo, ese gesto también llevó a que unos y otros conocieran a uno y a otro como “los mellizos de Dios”. *

“Iré al encuentro”, me dije, “esto hay que verlo de cerca”.

Se inició el Encuentro con la presencia del cardenal Nzapalainga, el imán Layana y la participación del cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid y Riay Tatary, presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España. Ante la mesa había un gran ramo de flores de muy diversos tipos y colores y un cirio encendido. El director de MUNDO NEGRO, Jaume Calvera, explicó el porqué de las flores y del cirio: flores, naturaleza, diferentes pero juntas en el mismo jarrón, nos muestran Unidad; la luz del cirio: la luz del Corán, la luz de Jesús en el Nuevo Testamento (“yo soy la luz del mundo”).

Del encuentro se podrían escribir muchas páginas intentando expresar lo que nos compartieron tanto de sabiduría como de experiencia de la vida en República Africana. Pero creo que en esta ocasión debo dejar paso y palabra (a través de mis notas en un cuaderno) a los dos premiados, o mejor dicho, a los “mellizos de Dios” que han recorrido un camino de acogida, diálogo, convivencia, trabajo, dificultades, peligros, problemas… que les han llevado a reconocerse como hermanos unidos en la misma causa, por amor a su pueblo.

El cardenal Nzapalainga nos fue desgranando lo vivido y compartido:

  • Lo primero decir que no somos los dos solos, sino tres, también el pastor protestante de Bangui.
  • Juntos tomamos nuestras responsabilidades como padres e hicimos una Carta Pastoral Única.
  • En la Carta explicamos lo que pensábamos de la crisis y el peligro al que nos deslizábamos.
  • Nosotros no tenemos armas, sólo abrirnos a caminos diferentes.
  • Los que sí las tenían decidieron usarlas.
  • Los que tenían el poder demonizaban a los otros como yihadistas.
  • Salimos, hacía poblaciones que nadie podía llegar, como enviados de Dios.
  • Decidimos abrirnos para buscar la solución juntos (él y el imán).
  • En cada población juntamos a todos los líderes de las comunidades y nos sentamos alrededor de una mesa con la finalidad de escucharnos unos a otros.
  • La verdad salía cuando estábamos en grupo.
  • Buscábamos la manifestación de la verdad.
  • Nuestro trabajo juntos nos ha llevado a una gran amistad.
  • Cuando había un problema, nos poníamos de acuerdo antes de tomar una decisión.
  • Éramos conscientes que todos podían mentir y crear rumores.
  • Nuestra historia de diálogo nos ha traído riesgos pero han sido por el pueblo.
  • El obispo de Bangassou, Juan José Aguirre, nos llamó para que fuéramos a su diócesis, por la violencia que había.
  • Llamamos a todos: católicos, musulmanes y protestantes y estuvimos hablando toda la noche.
  • El diálogo interreligioso no era una cosa de los tres sino de la gente del pueblo. Tenían que dialogar.
  • Formamos a jóvenes que enviamos como mensajeros de paz.
  • Mensaje: “El otro no es una amenaza es un hermano”.
  • El diálogo interreligioso es transmisión de vida.
  • El diálogo interreligioso ha de pasar por las mujeres que son las que dan vida.
  • Y así las mujeres se pusieron juntas a protestar, escribir y defender la vida.
  • Esta es nuestra experiencia y sabemos que no tenemos otra alternativa.
  • Quienes se repliegan sobre sí mismos, llevan la muerte; los que se abren, arriesgan, pero llevan la vida.
  • Mis propuestas y sus propuestas son del Espíritu.
  • No tengo el monopolio de la Verdad.
  • Esto es lo que estamos intentando vivir en República Centroafricana. Y lo que queremos es que se adhieran muchos más.
  • Y concluyó diciendo, sonriente y mirando al imán: “Ahora quiero dejar  a mi hermano que hable”.

Tomó la palabra el Imán Layama también con amplia sonrisa: “Creo que ya lo ha dicho todo, pero quiero añadir algún testimonio más”.

  • Ha habido situaciones de gran peligro.
  • Los violentos nos acusaron de haberles hecho perder el poder ante la gente, desde que nos unimos los dos para intentar pacificar juntos a nuestras comunidades.
  • Se creó una Plataforma del Diálogo. No queremos ser sólo tres, queríamos que se unieran sacerdotes, imanes, pastores…Ya se están empezando a reunir.
  • Se ha hecho un documento estratégico en donde están escritas las cosas que se quieren hacer: una radio para informar de lo que ocurre en verdad, sin esparcir rumores. Durante el conflicto ha habido muchas mentiras y rumores difundidos por radio. Para hablar del diálogo interreligioso.
  • Quieren evitar la ignorancia en nuestros niños. Crearán una escuela para los niños católicos, musulmanes, protestantes y animistas.
  • El personal de la radio y de la escuela será también de estas religiones.
  • También se creará un hospital para que no se vuelva a repetir lo que en esta crisis: sacaban a los enfermos y los mataban allí mismo.
  • Queremos la refundación de las bases del país basada en la aceptación del otro.
  • El 65% de la población de República Centroafricana son jóvenes, de los que la mitad no han ido a la escuela y no tiene trabajo.
  • Se necesitan centros de formación para que puedan progresar.

Han visitado varios países (USA, Holanda…) en donde les han invitado a compartir su experiencia de unidad y ya hay comunidades ecuménicas que se han puesto en marcha para añadir al dialogo la acción en proyectos conjuntos; la vía para conocerse, compartir y crear fraternidad.

El imán agradeció muy especialmente el Premio MUNDO NEGRO a la FRATERNIDAD, porque se lo conceden por la fraternidad que se ha creado entre los dos (por cierto, es la primera vez que se concede este premio a dos personas juntas) desde que se unieron para ayudar a unir a su pueblo.

En los tres días del Encuentro hemos sido testigos de la complicidad fraterna de estos dos hombres unidos por amor a su pueblo de Bangui y expuestos a la acción del Espíritu que convierte en hermanos a quienes se abren y comparten vida. Son ejemplo a seguir en un mundo que levanta muros y alambradas en las grietas que provoca la injusticia y la sinrazón.

Repaso, humildemente, lo que acabo de escribir y creo son pequeñas migajas de lo vivido en este Encuentro África, así que animo a esperar el reportaje que, seguramente, saldrá en el próximo número de la Revista MUNDO NEGRO

Y también a “participar”, aunque sólo sea de forma virtual, en la Eucaristía que clausuró el Encuentro,  televisada por  RTVE, La 2, en el programa “El Día del Señor”, domingo 5 de febrero 2017. Presidida por el cardenal Nzapalainga y en la que estuvo presente el imán Layama. (*)

Doy desde aquí las gracias a “los mellizos de Dios” por dar ese paso hacia delante por la Paz, la Unidad y la Fraternidad.

* Información recogida en el tríptico del XXIX Encuentro África.

 

eclesalia@eclesalia.net

f300x0-8792_8810_0NADA NUEVO BAJO EL SOL
PATRICIA PAZ, ppaz1954@gmail.com
BUENOS AIRES (ARGENTINA).

¡Sálvanos Señor, porque ya no hay gente buena,
Ha desaparecido la lealtad entre los hombres!
No hacen más que mentirse unos a otros,
Hablan con labios engañosos y doblez de corazón.
(Salmo 11, 2-3)

ECLESALIA, 08/07/16.- Podríamos decir, frente a estos versículos del salmo, lo mismo que el autor del Eclesiastés, “No hay nada nuevo bajo el sol”, no hemos cambiado demasiado, seguimos siendo desleales unos con otros, la mentira está a la orden del día. Decimos una cosa y hacemos otra. La política lleva la delantera pero la misma está avalada por una ciudadanía ávida de consumismo que se olvida del bien común. Cada cual protege su propia “parcela” aunque esto signifique profundizar las injusticias que podemos ver a lo largo y a lo ancho del mundo. Somos incapaces de cuidarnos mutuamente, cerramos nuestras puertas al hermano por miedo, por egoísmo, por avaricia. Valen más nuestras pobres posesiones materiales que el bienestar y la vida de tantos.

Muchos dirán que hemos avanzado enormemente en las últimas décadas, sacando a millones de la pobreza. Y en cierto modo es verdad, pero si aceptamos que estamos viviendo un tiempo de posibilidades nunca antes visto, los resultados son pobres. Hoy estamos en condiciones de dar de comer a toda la población mundial, y sin embargo hay muchos que tienen hambre. Tenemos millones de desplazados que no encuentran un lugar donde vivir. Se cierran las fronteras y hay muchas personas que viven como ilegales en las naciones más ricas y desarrolladas o en campos de refugiados donde se sobrevive en condiciones infrahumanas. Nos hemos convertido en una sociedad de consumo cuyo único incentivo es el tener. Lograr el desarrollo armónico de nuestras comunidades no parece estar en el radar de nuestra felicidad. Convivimos con la inequidad y la miseria como algo natural. Nos hemos desconectado de nuestra propia naturaleza humana y de la Creación en general. Sacrificamos en el altar del consumo el futuro de nuestros propios hijos y del planeta todo.

Muchos cristianos, y hablo de nosotros porque es lo que conozco, vivimos la vida por carriles paralelos que raramente se entrecruzan. Para este domingo el Evangelio nos propone la lectura del Buen Samaritano. En esto todavía estamos como el maestro de la ley, seguimos sin saber quién es nuestro prójimo, o mejor dicho lo sabemos perfectamente, pero nos hacemos los distraídos. El Evangelio con su simpleza es de una enorme claridad. No hay nada que agregar y la respuesta de Jesús es hoy de una vigencia increíble. Parece que en esto tampoco hemos cambiado demasiado. Jesús, que era un gran maestro, engloba en su respuesta varios problemas a la vez. La indiferencia del sacerdote y del levita, ambos relacionados con el culto y el templo, frente a la misericordia del extranjero nos debería de decir muchísimo hoy a nosotros. ¿Será posible que sigamos justificando el sufrimiento de tantos con argumentos económicos, políticos, religiosos?

No podemos decirnos cristianos y vivir en la indiferencia frente al hermano necesitado. No podemos seguir dejando que el miedo nos divida, nos enfrente, ni que la codicia nos anestesie frente a las necesidades de los más débiles. Nuestros carriles tienen que juntarse. Vivir el Evangelio es algo concreto, difícil, que nos obliga a mirar al prójimo como miraba Jesús. Y este prójimo no es el que nos queda cómodo, sino que es el que la vida nos pone por delante. Es alguien concreto que se encuentra tirado al costado del camino. Es quien me interpela haciendo que yo me pregunte si mi forma de vida no es en parte responsable por las injusticias, y la degradación de la naturaleza. Hoy podríamos repetir con el apóstol Santiago: “Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras te mostraré mi fe” (Sant 2, 18b). Decir que amamos a Dios mientras le damos la espalda al hermano es una hipocresía. Al igual que el Samaritano, silenciosamente, nuestra vida tiene que ponerse al servicio del Reino, y entonces sí, sin necesidad de proclamarlo, mostraremos al mundo nuestro amor a Dios (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

compartir.JESÚS NOS INVITA A DESCENTRARNOS
FERNANDO TORRES PÉREZ, Fundación Luz Casanova, comunicacion@proyectosluzcasanova.org
MADRID.

ECLESALIA, 23/03/16.- El Jueves Santo es el Día de la Caridad. Yendo a lo que se ve, a lo más aparente, es el día en que la colecta de la misa se hace en favor de Caritas parroquial. ¿Sólo eso? Es una pena que nos quedemos ahí. Porque el Jueves Santo es el día en que celebramos la institución de la eucaristía. El Jueves Santo nos habla de una mesa común y de los hermanos y hermanas compartiendo el mismo pan. El Jueves Santo nos habla del amor fraterno. Y la caridad no es más que otro nombre del amor fraterno. El Jueves Santo nos habla de una eucaristía que es mesa abierta en la que nadie es excluido y donde los más débiles tienen un lugar de preferencia. El Jueves Santo nos recuerda la despedida de Jesús, la última cena con sus discípulos pero también las muchas comidas que celebró con sus amigos y con los pecadores y con los que se encontraba por los caminos de Galilea. Porque una comida es siempre encuentro de familia, fraternidad, amistad, acogida… Pasa que nuestras eucaristías son demasiadas veces un ritual frío, y en algunas ocasiones una parodia burlesca, más que el signo de un verdadero encuentro entre hermanos, presidido por el hermano mayor que es Jesús, en el que todos nos sentamos a compartir el pan de la palabra y el pan de la vida para alimento de todos.

En la eucaristía, por definición, la preocupación no se centra en mi bienestar sino en el bien de la comunidad, de los hermanos, de los otros. En la eucaristía los excluidos son acogidos, los débiles reciben los primeros puestos. En la eucaristía el servicio mutuo es el arquitrabe que hace posible seguir construyendo la familia del reino. La caridad fraterna es la argamasa que mantiene unidos a los que somos muchos y diferentes y hace de todos una familia, la de los hijos e hijas de Dios. La eucaristía por eso es, debería ser, signo del reino, catarsis de nuestros mejores sueños, que se convierten por un momento en realidad y, a la vez en promesas de plenitud. Y que, por eso mismo, nos anima al compromiso por hacer de esa fraternidad, de la eucaristía, una realidad, no sólo en el momento de la celebración sino en la vida diaria y cotidiana.

Pero éste es un planteamiento que mucha gente de hoy no entiende. Porque culturalmente la emergencia del yo, del individuo, ha convertido a éste en el centro del universo. Y, como los planetas giran alrededor del sol, también el individuo entiende que todo lo que está en torno a él son materiales que debe utilizar para conseguir sus objetivos personales: su propia plenitud y felicidad, consideradas siempre desde el punto de vista de mi “yo”. Y cuando digo todo es que todo se pone al servicio del “yo”. Todo: la amistad, el estado, los bienes materiales, los derechos y el derecho, la pareja, la familia y hasta el clima.

Hace unas semanas leía en la revista semanal de un periódico un artículo sobre el perdón. El articulista, un psicólogo profesional, desvinculaba, por supuesto, su tema de cualquier tipo de relación con el aspecto religioso del perdón. Nada que ver. Lo suyo era un comentario totalmente laico sobre los beneficios psicológicos del perdón. Eran dos páginas dedicadas a enumerar esos beneficios que se producían sobre todo, casi exclusivamente me atrevería a decir, en la persona que perdona. Por supuesto, dejaba claro que no se trataba de olvidar. El objetivo del perdón era sobre todo que la persona supuestamente ofendida lograse encontrar la paz, la serenidad, la armonía necesarias para vivir. Olvidar la ofensa podría suponer el volver a establecer una relación que podría ser peligrosa para el sujeto. Pero perdonar era condición necesaria para superar la herida.

Desde esta perspectiva, el centro es el “yo” y el bienestar del yo. El perdón no es algo que se oriente a la recreación de las relaciones sociales rotas sino que se dirige básicamente a facilitar el bienestar del yo, que se sitúa en el centro del universo. Es lo más importante.

El artículo me hizo recordar un libro de un sociólogo español, Javier Elzo, sobre la juventud. No recuerdo ahora el nombre del libro pero si un párrafo que me llamó la atención. Hablaba de los jóvenes y la familia y el matrimonio. Y decía Elzo que el mundo de hoy la familia se ha convertido en una prótesis añadida a la persona. Sí, en una prótesis. La persona se sitúa de tal modo en el centro del universo que todo gira en torno a ella. Si no me funcionan los ojos correctamente, para ver bien utilizo una prótesis artificial: las gafas. Si no me funciona el oído, para oír bien utilizo un audífono. Si no me funcionan las piernas, para moverme utilizo una silla de ruedas. Todo se hace para que la persona tenga su funcionalidad plena. Si estoy solo, para tener compañía me busco una pareja. Gracias a él/ella encuentro compañía, familia, etc. Pero como las gafas o los audífonos u otras prótesis llegan un momento en que se estropean y se cambian por otras, también la familia, si se estropea, se cambia por otra –lo de arreglar o reparar no entra en una cultura que se ha acostumbrado al usar y tirar-.

Es decir, el mismo mecanismo que nuestra cultura ha aplicado al uso de los bienes materiales se ha terminado aplicando a la búsqueda de la plenitud personal, de la felicidad. Yo tengo que ser feliz. Tengo derecho a la felicidad. A mi felicidad. Para eso me sirvo de todo lo que está a mi alrededor, ya sean cosas o personas. La pareja me sirve en cuanta me hace sentirme feliz y bien conmigo mismo. Los conflictos, cualquier tipo de conflicto, se ve como un fracaso, una quiebra de ese derecho a ser feliz. El juguete se ha roto y lo que hay que hacer es cambiarlo por otro. Si la pareja no me ayuda a ser feliz, entonces hago lo mismo que con las gafas. Voy al oculista y la cambio por otras. En el caso del matrimonio se va primero al juzgado y luego se busca una nueva pareja. O no. Quizá por un tiempo el “yo” prefiera estar solo y sin compromiso. Los hijos se pondrían en la misma línea. Tener hijos ayudan a sentirse bien. Esa es la gran motivación. Valen en tanto en cuanto. Y nada más.

Así pues, en nuestra cultura hay una ideología o forma de pensar que se sitúa en la línea que acabamos de comentar: “yo” estoy en el centro del mundo. Todo lo que me rodea está para contribuir a mi felicidad. Lo que no sirve para ese objetivo es desechable, carece de interés. De alguna manera, no existe. Es posible que desde esa motivación se busque la fraternidad. Se hace porque en ese ambiente fraterno el “yo” se siente mejor, más arropado, más cálido. Siente menos la soledad. Pero no hay que olvidar que el centro sigue siendo el “yo”.

Evidentemente, desde esta perspectiva es difícil entender la propuesta central cristiana: contemplar la vida y el mundo como una eucaristía, y asumir que tenemos una tarea común, una misión compartida: construir la mesa común de la fraternidad, donde todo se comparte y donde la mayor preocupación no es el bienestar del “yo” sino el bienestar del “tu”.

La propuesta de Jesús invita a descentrarse. El discípulo de Jesús no se sitúa en el centro del universo. Al centro están los pobres, los marginados, los excluidos, los que están fuera de los márgenes. El “yo”, hombre o mujer, que se ha puesto al servicio del reino, que ha acogido el mensaje de Jesús, busca apasionadamente el bien del otro, de los otros. Sabe, está convencido, de que la fraternidad es lo más importante.

Frente a la máxima liberal tradicional de que “mi libertad comienza donde termina la del otro”, el cristiano opone la suya: “mi libertad comienza donde comienza la del otro” porque a nuestra plenitud sólo llegamos en el reino, cuando somos capaces de compartir juntos en justicia y fraternidad. Desde la perspectiva cristiana, las fronteras desaparecen, los muros caen. El mundo es uno sin distinciones de raza, de sexo, de nacionalidad, de edad… Y con un sólo hermano mayor, Jesús, que nos invita a un mundo de igualdad y fraternidad (hay que reconocer que Jesús tiene un punto de anarquista en su forma de ver la vida). Recordemos aquello de que no llamemos a nadie “Rabbí” porque “uno sólo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos”. La cita es de Mateo 23,8 pero convendría leer también los siguientes versículos porque no tienen desperdicio (a veces me pregunto porque en la iglesia determinadas palabras de Jesús las hemos convertido en dogmas y otras las hemos dejado de lado como si fuesen sólo comentarios espirituales). Aquí tenemos a un Jesús que plantea una radical igualdad entre todos los que formamos la humanidad. No otra cosa es la Eucaristía.

Ahora quizá podemos entender un poco mejor lo que celebramos el Jueves Santo: el día de la caridad. No es la farsa del que da unas monedas para los pobres de lo que le sobra en el bolsillo. Hablamos de un descentramiento del yo. La caridad implica poner en el centro al otro y sus necesidades. Y plantear desde ahí las urgencias de “mi” vida. Las necesidades del otro se convierten en mis urgencias. Sus necesidades priman sobre las mías. Sus derechos son mis obligaciones. En ese momento de compartir profundo es cuando mi humanidad puede alcanzar su plenitud. Desde aquí hay que entender aquello del negarse a sí mismo (Mt 16,24). No como una especie de suicidio sino como la invitación a descentrarnos y a poner el reino –es decir, los hermanos– en el centro de todo.

Caridad es lo que Juan Pablo II en su encíclica Sollicitudo rei socialis llamaba solidaridad y la definía como “la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y de cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos” (n. 38). ¿Dar un poco más en la colecta del Jueves Santo? No, la caridad, o la solidaridad, está en el centro de la vida cristiana. Ser cristiano no es más que amar. No es mirar a lo alto y ser muy espiritual. No es entrar en éxtasis místicos. Ser cristiano es construir la sociedad humana desde otra perspectiva más allá mi “yo”, desde la justicia y la solidaridad. Es la posibilidad abierta de llegar a la verdadera plenitud: la del reino.

La eucaristía se convierte en el signo mayor de esa caridad. Es la realización, por un momento, de un sueño: todos hermanos reunidos en torno a la misma mesa. Y el compromiso de todos en hacer realidad ese sueño más allá de las barreras físicas y temporales de la celebración. Hay muchos cristianos que viven así: dando la vida por el bien de los demás, acogiendo, comprendiendo, tolerando, perdonando, compartiendo… Están construyendo el reino. Están haciendo que este mundo y esta historia se transformen en eucaristía.

Eucaristías hay muchas, pero unas son más verdaderas que otras. Y no siempre las más verdaderas son las que se celebran en las iglesias. Estoy pensando ahora en el comedor del Centro de Día de la Fundación Luz Casanova. Y en muchos otros comedores donde se da de comer a los que no tienen ni para cubrir esa necesidad básica. Esos comedores son verdaderos lugares eucarísticos. Ahí se expresa lo mejor de la Eucaristía. Ahí Jesús se siente con seguridad más cómodo que en muchas iglesias  (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

¿En nombre de qué?

Publicado: 16 noviembre, 2015 en DENUNCIA / ANUNCIO
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no solo¿EN NOMBRE DE QUÉ?
KOLDO ALDAI AGIRRETXE, koldo@portaldorado.com
ARTAZA (NAVARRA).

ECLESALIA, 16/11/15.- No sólo los alientos acallados, sino la conciencia despertada. No sólo la barbarie desatada, sino la civilidad reafirmada; no sólo la vida física segada, sino el sentimiento de unidad y de paz sin reverso de odio generados.

Una vez más el foco en la dirección que deseemos, no sólo en la sangre, sino sobre todo en las rosas que cubren todos sus charcos.

Quizás el foco sobre todo hacia a esas torres Eiffels solidarias que se expanden por doquier, por tantas pantallas, tablets, teléfonos…, quizás hacia ese sentimiento de profundo sosiego e incuestionable libertad, que inunda hoy tantos millones de corazones.

Cierto, no somos solo París, somos también Beirut, Damasco, Bagdad…; somos cualquier lugar del mundo donde un pecho es agujerado, donde una absurda bomba es detonada; somos cualquier lugar del mundo donde el humano padece y llora, donde se falta a su derecho al aliento, a sus derechos fundamentales; somos cada día una humanidad más unida en defensa de la vida, frente a la barbarie, una humanidad cada día más madura, serena y fraterna. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

maternida de DiosMAGNANIMIDAD DIVINA Y BIENAVENTURANZA ETERNA
JOSÉ Mª RIVAS CONDE, jomaryrivas@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 13/05/15.- Estoy persuadido de la imposibilidad de que en la vida eterna se den diversos grados de bienaventuranza, en razón de los méritos de cada uno.

Es persuasión que me fluye de la exhortación de Jesús a amar a los enemigos y a rezar por ellos, «para que seáis hijos de vuestro Padre, que está en los cielos; por cuanto hace salir su sol sobre malos y buenos y llueve sobre justos e injustos» (Mt 5,44-45).

Esta anticipación de la bondad de Dios a nuestros actos y su falta de adecuación proporcional a los méritos de cada uno, la presenta Jesús como propia y típica del Padre, quien, desde siempre y antes de recibir nada de ninguno de nosotros, es “Amor que mana copioso antecedentemente a nuestro comportamiento” (1Jn 4,10). ¡No puede dejar de serlo a la hora de acogernos en su mansión inmarcesible! ¡No puede estar entonces, ni nunca, atado a proporcionalidad ninguna! ¡Sería tanto como dejar de ser Él!

Dicha falta de adecuación de la bienaventuranza eterna a nuestros méritos o deméritos podemos verla afirmada en la parábola de los peones contratados a distintas horas de la jornada. Al menos implícitamente, si es que con ella no se refería Jesús directamente a esta cuestión, cosa ésta que dejo aquí completamente de lado.

Porque me basta con ver cómo las diversas opiniones que conozco al respecto, presuponen la convicción general de ser imperativa, por justicia o por equidad, la proporcionalidad entre lo recibido o concedido y lo merecido. Y ésta es la convicción que precisamente resulta anulada con dicha parábola. De lo contrario ésta quedaría al aire al desvanecerse su lógica y resultaría irreprochable y justificadísima la protesta de los que habían soportado en el campo el peso del día y del calor, cuando vieron cómo los que habían trabajado una sola hora recibían la misma retribución que ellos (Mt 20,1-16).

Hay quienes ven esta parábola como simple apólogo hiperbólico, para alentar a conversión con su consecuencia obvia: ¡nunca es tarde para volver a Dios! Pero no como escenificación catequética sobre su magnanimidad retributiva.

Por lo general apoyan su rechazo en la exigencia de justicia o equidad intachables en el Ser afirmado infinitamente perfecto. Mas al hacerlo contradicen la infinitud de la justicia divina, al ceñirla a los límites de la humana remunerativa o sancionadora, que cierto requiere de proporcionalidad en el ámbito de derechos fundados en principios generales; pero no en el de los asentados sobre convenios particulares. En éstos últimos lo exigido no es, en principio, la proporcionalidad, sino la fidelidad a lo convenido entre las partes.

Es sabido que ningún concepto puede aplicarse a Dios y a los hombres en idéntico sentido; sino sólo en análogo, en base a una similitud limitada y parcial.

En este caso, y simplificando en atención a la brevedad, se podría decir que el contenido común a las justicias divina y humana sería la incapacidad de transgredir el derecho de otro, sin que tal incapacidad suponga o afirme distinción ni diversificación alguna en el propio ser de Dios, como si la justicia fuera en Él virtud o perfección diferente de las demás. Las diversidades sólo están en nuestro conocer, incapaz de abarcar de una sola mirada la realidad íntegra y son propias de lo limitado; nunca de Dios, que afirmamos suma y síntesis unitaria y plena de todas las perfecciones y virtudes.

Desde la perspectiva del modo limitado de nuestro conocer, aprender y saber, esa incapacidad para violar el derecho de otro sería, en particular, como el basamento de la primera parte de la respuesta del patrón a uno de los peones contrariados: «Amigo, no te hago agravio. ¿No concertaste conmigo por un denario? Toma lo tuyo y vete». Sin embargo, el de la segunda lo es más bien la magnanimidad: «Y si quiero darle a este último lo mismo que a ti, ¿acaso no me está permitido hacer con lo mío lo que quiero?; ¿o es que tú ves con malos ojos que yo sea bueno?».

Bueno, por subir la retribución, incluso de los últimos, a un denario completo, que para los oyentes de la parábola era el jornal que permitía atender a las necesidades de vida del día. Bueno, por no privar de ese viático diario a ninguno de los peones, aunque sólo hubieran trabajado parte de la jornada y no les correspondiera recibirlo en razón del mérito.

La conclusión de la parábola deriva de lo que nosotros tenemos tipificado como jurídico: el derecho del patrón a ser tan generoso con los últimos jornaleros, como justo con los primeros. Su terminante formulación originaria parece modismo arameo expresivo de igualdad entre términos opuestos: «De suerte que los últimos serán los primeros y los primeros los últimos». Es decir: “estarán todos a igual nivel”. Al referirse aquí a lo retributivo, podríamos trasladarlo a nuestro desvaído: “De suerte que todos recibirán lo mismo”.

Todo lo anterior es aplicable en paralelo a la respuesta del padre a la queja y reproche que le hizo el hermano mayor de la parábola del hijo pródigo (Lc 15,11-32), por cómo había acogido a su hermano menor, a pesar de saber de su conducta extraviada. Sólo que en ésta parábola prevalece lo afectivo-emotivo sobre lo que llamamos jurídico. En contraposición a la justicia del «todo lo mío es tuyo», el alborozo del padre por haber recuperado el hijo: «Estando él muy lejos todavía, le vio su padre y se le enterneció el corazón, y corriendo hacia él se le echó al cuello y se le comía a besos».

Es el acontecimiento de «mi hijo estaba muerto y revivió, estaba perdido y fue hallado», lo que mueve al padre a recibirlo sobrepasando “lo debido”, “lo merecido”: «Rápido: sacad el mejor vestido y ponédselo, y una sortija en su mano, y calzado en los pies». Y es el amor lo que le lleva a recibirlo con gran gozo y festejo: «Traed el novillo cebado y hagamos fiesta».

Igualmente es el amor fraterno a lo que apela el padre para incitar al mayor a la superación del individualismo personalista de la recompensa proporcional; y a «holgarse y regocijarse» por el bien de su hermano. Era como gran noticia ardientemente deseada, pero inesperada: “¡Ha revivido tu hermano muerto! ¡Ha sido hallado tu hermano extraviado! Y, en general, ¡es tu hermano el que ha resultado tan beneficiado como tú!

Consecuencia de todo lo anterior no es sólo que “todos recibiremos lo mismo”; sino además algo tal vez más sabroso para esta vida presente: quienes llegan al gozo interior pensando que recibirán su misma retribución eterna los operarios de hora más tardía que la suya, por más perversos, canallas y facinerosos que hayan sido antes, y por más que con sus injusticias hubieren roto nuestras vidas y desgarrado nuestro corazón, y los que lo deseen y recen por ello, cierto que atesoran en su entraña, aunque al mundo no le fascine, no lo capte, o incluso se mofe, la garantía más inconmovible de haber sido hechos hijos de Dios ya aquí (Mt 5,45). Tienen, como sólo Él tiene, la iniciativa en el amor que no es por correspondencia a favores recibidos (1Jn 3,7-10). Tienen la filiación divina proveniente de esta semejanza a Él, que seguro habilita para verle tal cual es y sin velo alguno (1Jn 3,2) (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Padre nuestro desde Dios

Publicado: 22 diciembre, 2014 en REFLEXIONES
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hablar_con_Dios_amigoPADRE NUESTRO DESDE DIOS
ÁNGEL ARNAIZ QUINTANA, angel.arnaiz.q@gmail.com
BAJO LEMPA, USULUTÁN (EL SALVADOR).

ECLESALIA, 22/12/14.- Hijas e hijos míos, que vivís en el planeta Tierra, Yo conozco cada uno de vuestros nombres, cada uno de vuestros genes, cada uno de vuestros amores y desamores, y bendigo vuestros quehaceres y esperanzas en ese milagro que es la Vida de ustedes y de todos los seres.

Quiero que juntos construyamos mi República, también llamado mi Reino, y vivan felices en la paz y la justicia, con libertad y fraternidad y con toda bendición.

Esta es mi decisión, y deseo que conozcan esta voluntad mía y la hagan realidad cada día.

Tendrán la tortilla y el con qué de cada tiempo y leche para las niñas y niños, y lo que necesiten para alimentarse y vivir con salud, pero tendrán que compartirlo con los más necesitados.

Siempre disculpo sus errores y faltas, incluso cuando afectan a los demás, pero tienen que volverse a mí de todo corazón y con toda el alma, y mantener una compasión profunda con todos, que les lleve incluso a perdonarse entre ustedes y a todos.

Tengan paciencia y venzan en todas las preocupaciones y tentaciones que les salgan, que serán muchas y variadas.

Pero no teman, Yo estoy con ustedes siempre y así vencerán todo mal que les pueda sobrevenir.

Quiero recordarles que Yo les amo desde antes de la creación del mundo y desde antes que ustedes fueran concebidas o engendrados en el seno de sus madres, para que así vivan y sean de verdad mis hijas e hijos queridos.

Ustedes en Mi y Yo en ustedes, esta es mi voluntad.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).