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40 moceop4 y 5 de noviembre de 2017 en Guadarrama
“CANTANDO LOS/LAS CUARENTA”

Celebración de los 40 años de MOCEOP
TERE CORTÉS, almaruecha@gmail.com
GETAFE, (MADRID).

ECLESALIA, 17/07/17.- Os invitamos a cantarle las cuarenta al tiempo y al lucero del alba (tradúzcase por jerarquía, derecho canónico, clericalismo, vieja tradición…), recordándoles que durante cuarenta años no han podido con nosotros, con nuestra apuesta, nuestro sueño de una nueva tierra y una nueva Iglesia, unos nuevos ministerios, una nueva comunidad.

Cuarenta años de Moceop han sido muchos días, mucha lucha, mucha fe y mucha esperanza como para no celebrarlos.

¡Lo vamos a hacer! Vamos a cantar, bailar y festejar esta larga andadura con una jornada de convivencia, recuerdos y acción de gracias.

El programa que hemos preparado es sencillo, sin grandes discursos teológicos, cálido, familiar y fraterno. Seguro que lo pasaremos bien.

Os esperamos a todas y todos. Id reservando vuestro tiempo y apuntaos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Un abrazo.

Tere Cortés

Para más información: moceop.net

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Sábado 4
14:00.- Comida
16:00.- Saludo y ambientación: Tere y Ramón
Línea del Tiempo. (Técnica didáctica con la que repasaremos los 40 años moceoperos y circunstancias)
Tiempo libre y convivencia
21:00.- Cena
22:00.- Fiesta en el aire (con productos de la tierra de cada uno/a)
Domingo 5
09:00.- Desayuno
11:00.- Eucaristía de acción de gracias
12:30.- Aperitivo
14:00.- Comida y despedida

Centro de Congresos “Fray Luis de León”. (Agustinos) – Guadarrama (Madrid).

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Un profeta entre nosotros

Publicado: 14 julio, 2017 en REFLEXIONES
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jorge-mario-bergoglioUN PROFETA ENTRE NOSOTROS
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 14/07/17.- Hemos pasado mucho tiempo recordando y leyendo a los profetas como seres de otra época -casi de otra galaxia, me atrevería a decir- añorando quien ilumine una época en la nos parecía que los mensajes de la Biblia estaban muy lejos de nosotros. Alguien que nos ayudase a interpretar la realidad para vivirla a la manera del Cristo Pascual resucitado.

¿Qué es un profeta? esencialmente un mensajero de Dios, una persona corriente con experiencia de Dios que ha sido llamada por Él para “hablar en su lugar” (pro-femí, hablar en lugar de) interpretando su Palabra en las circunstancias del momento presente. Por eso hemos tenido diferentes estilos de profetas en función de las circunstancias que marcaban la actualidad del Pueblo de Dios. Algunos han proclamado la fidelidad de Dios perdonando y anunciando una nueva Alianza (Ezequiel Isaías…); otros corrigen a los sacerdotes y les recuerda sus responsabilidades (Malaquías), defienden a los pobres y desamparados (Oseas), dan consuelo y aliento a oprimidos y marginados (Sofonías), invitan a la conversión de corazón (Jeremías), etc.

En este tiempo nuestro, tenemos un  gran profeta que además es Papa. No ha sido habitual que los profetas sean personas investidas de responsabilidades sociales o religiosas, y menos que el máximo exponente de la Iglesia católica sea un experto practicante del liderazgo de servicio evangélico poniendo su ministerio papal al servicio del carisma profético necesario para hacer Reino entre nosotros.

No deja de ser llamativo que Francisco tenga mayor reconocimiento y admiración entre quienes están alejados de la fe que entre sus correligionarios. A Jesús le pasó lo mismo con las autoridades y expertos religiosos de su tiempo. Pero a Jesús ya no le tenemos con nosotros físicamente, pero a Francisco sí. Y en lugar de acostumbrarnos pasivamente a sus audacias evangélicas y a su ejemplo rompedor, creo que resulta mejor repensar y reflexionar, abiertos al Espíritu, sobre los mensajes y actitudes que este profeta del siglo XXI nos propone hablando por boca de Dios:

  1. Una Iglesia pobre para los pobres que deje de ser un referente de poder mundano para serlo de los que más sufren y padecen cualquier tipo de injusticia.
  2. Una Iglesia de la misericordia y compasión como actitudes de vida que reflejan el mejor rostro de Dios-amor. Mano tendida de sincera reconciliación.
  3. La práctica de la colegialidad en todos los niveles de la iglesia: “Prefiero una iglesia que comete errores porque está haciendo algo a una que se enferma porque se mantiene cerrada en sí misma” es uno de sus lemas.
  4. El final del clericalismo, arribismo y carreras eclesiásticas. Su postura me recuerda a las palabras de Jesús contra los escribas y fariseos.
  5. El necesario empoderamiento de los laicos, ellos y ellas.
  6. Denuncia profética de las injusticias estructurales. La promoción de la justicia, la paz y la protección del medio ambiente.
  7. Tolerancia cero con los desmanes de la pederastia y la corrupción.

Algún día echaremos en falta a este regalo de Dios al que muchos admiran pero pocos siguen. Vivamos hoy en el agradecimiento y el compromiso guiados por su testimonio pues todos estamos invitados a vivir nuestro profetismo bautismal a nuestro nivel en nuestro medio, fijos los ojos en Jesús de Nazaret: Él es el Enviado de la verdadera autoridad y el magisterio del liderazgo de servicio lavando los pies de sus discípulos, el que remueve conciencias confortables y desestabiliza injusticias, incluidas las que pasan por no serlo, por amor al que sufre. Sigamos a su profeta Francisco en la llamada a la construcción del Reino (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

1459780115681LA GRANDEZA DE LO SIMPLE
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 05/07/17.- Amigas y amigos: Parece que es parte de nuestra limitación la tendencia a complicar las cosas. Y de esa complicación surgen luego conflictos, cansancio y desesperanza. Jesús nos ayuda a descubrir la grandeza de lo simple. Cuando dejamos a un lado las reivindicaciones de nuestro ego, los agobios desaparecen y se allana el camino de la fraternidad y la sororidad.

En este sentido valoramos la decisión de Francisco por renovar la Iglesia buscando la sencillez evangélica. Podéis leer varios artículos sobre la destitución de dos Cardenales de la Curia romana y el nombramiento de Ladaria al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Mateo 11, 25-30. Bendito seas Padre porque estas cosas se las has revelado a la gente sencilla…

Vicente Martínez: Manso y humilde de corazón. Jesús lo manifiesta constantemente en su vida pública. Sólo dos personas en la Biblia fueron llamados mansos: Jesús y Moisés.

José Luis Sicre: Sabios y sencillos. A los que desacreditan al Papa Francisco por no ser teólogo, les convendría saber lo que piensa Jesús de quienes presumen de teólogos y de sabios.

Fray Marcos: La simplicidad de Dios nos asusta. El complicado dios de las religiones no puede liberar al hombre. Lo difícil es liberarse de ese dios.

José Antonio Pagola: Tres llamadas de Jesús. El evangelio de Mateo ha recogido tres llamadas de Jesús que hemos de escuchar con atención sus seguidores.

Inma Eibe: Venid a mí. El evangelio de hoy impresiona en contenido y forma. Estamos muy acostumbrados a escuchar y contemplar a Jesús actuando y proclamando su Palabra. Pero no siempre nos vemos introducidos en un momento tan íntimo como este.

Artículos seleccionados para la semana

Jesús Bastante: Müller, Pell, y la contundente respuesta del Papa. Ya nada será igual en el Vaticano. Y los opositores al Papa Francisco lo saben, aunque no cejarán con sus ataques, sus maquinaciones, sus conspiraciones.

José María Castillo: Papa no hay más que uno. ¿No sería lo mejor que Joseph Ratzinger renuncie, de una vez y con todas sus consecuencias, no sólo a “ser” el Papa, sino también a “parecerlo”?

José Luis Ferrando: ¿Homosexualidad y homofobia en el Vaticano? Prefieren sobrevivir de esa manera, a golpe de confesionario. Todo esto supone un montón de sufrimiento y de hipocresía. Apariencias, guardar las formas, silencios, sobornos.

José Arregi: Fin o mutación de la religión. En los últimos 50 años, la cultura en que vivimos ha cambiado más que en los últimos 5.000 años.

Gonzalo Haya: ¿Dios, es decir, la Conciencia? Los muchos nombres de Dios son destellos de su realidad inabarcable y, al mismo tiempo, expresiones de nuestras ansias por contemplarlas.

Guillermo Oroz: Preguntas. No es posible el amor sin preguntas. No es posible la oración sin preguntas.

Gerardo Villar: Empecemos por el tejado. Creo que sobran ropajes, cargos, condecoraciones, obras artísticas, afirmaciones contundentes. Mejor, sugerencias, escuchas, humildad, verdad.

Leonardo Boff: Gobernar no es administrar la economía, controlada por el mercado, sino cuidar del pueblo. “Quien alimenta esperanza se dispone a luchar por un horizonte nuevo”. No se trata de repetir lo que ya se ha hecho, sino de reinventar nuevas formas de hacer política social con participación popular.

Noticias de alcance. El español Luis Ladaria presidirá la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Zacarías 9, 9-10. Desecha la imagen del mesías davídico para sustituirla por un rey pacífico y humilde.

Romanos 8, 9-13. Contrapone el espíritu de Dios, el impulso divino humanizador y las tendencias infrahumanas.

Florentino Ulibarri: Descansar en Ti. Descansar en Ti, y darte gracias, con palabras o sin ellas, por tu presencia solidaria en la gente sencilla y llana.

Vicky Irigaray: Descansar en tu corazón. Que nuestro corazón sienta debilidad por tus “pequeños”, que nos arrimemos a todos los sencillos e “invisibles” de esta tierra.

Anáfora: Valores humanos. Lo que cuenta son los valores humanos de las personas y sus hechos.

Material multimedia

Enamórate del lugar en que estás. Entrevista a Jeff Foster. La vida, en su totalidad, es lo que “es sagrado”. ¡¡Vivamos conectados a ella en cada momento, sea el que sea!!

En clave de hospitalidad. Oración. Reflexión – Oración: “¿Qué significa la hospitalidad hoy en mi comunidad, en mi vida, en mi contexto más cercano?”

Salomé Arricibita: Solo Tú. ¿En qué o en quién descansamos? Ojalá sepamos buscar el verdadero descanso, el verdadero alimento y seamos descanso y refugio para los demás…

Valemos solo por existir. Confiar en quien somos, en los talentos que tenemos, querernos y gustarnos, es la base de vivir eso mismo hacia los demás.

Equipo Quiero Ver: A los sencillos. El Dios de Jesús solo puede ser realmente conocido y aceptado por la gente sencilla y sin prejuicios. Los soberbios y orgullosos siempre crearán un dios a su medida, que no es el Dios del amor.

Mi canto es un eco. Por Lola Montes. “Yo soy en cada uno y cada uno es en mí, y todos somos uno y diversos en Ti”. Solo desde la “sencillez de Jesús”, podemos sentir esto en nuestro corazón.

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces muy útiles: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,

Inma Calvo

INMATRICULACIONES DE LA IGLESIA Y POBREZA EVANGÉLICA
Comunicado del Movimiento por el Celibato Opcional
MOCEOP, jucecalomatic591@gmail.com
ESPAÑA.

ECLESALIA, 03/07/17.- Es un tema muy serio. En 1998 el gobierno de Aznar reforma la ley hipotecaria por la que se le permite a la Iglesia Católica y solo a ella inmatricular lugares de culto y otras propiedades (pisos, garajes, parcelas, naves, etc.) aplicando una ley de 1.944 (ley franquista) por la que el obispo es equiparado a un fedatario público (notario). Sólo con su propia opinión, puede dar fe de que los bienes que él diga son propiedad de la Iglesia. Sin más.

Así la Iglesia en España se ha hecho con la propiedad de unas 4.500 propiedades entre 1.998 y 2013: casas parroquiales, parcelas, monumentos, templos, ermitas, cementerios, fincas…

Sólo en Navarra han sido 1087 las propiedades que ha adquirido en estos años.

Es a partir de 2003 cuando se realiza el mayor número de inmatriculaciones. La Mezquita de Córdoba la adquiere la Iglesia por 30 euros y la Seo de Zaragoza por 20 euros.

Además no solo se apropia de ellas sino que además está exenta de hacer pública la adquisición.

Es más. Para colmo del despropósito, ni estos inmuebles destinados al culto ni otros inmuebles, no pagan impuestos de ningún tipo, a pesar de que, en no pocos casos, la Iglesia obtiene beneficios importantes en forma de  ingresos por visitas turísticas (como la Mezquita de Córdoba).

Es en 2015 cuando se cambia la ley hipotecaria y se impide ya a la Iglesia realizar nuevos registros.

En 2016 el Tribunal europeo de Estrasburgo condena a España a pagar más de 615.000 euros a una empresa ganadera a la que el obispado de Palencia le había quitado una ermita cisterciense medieval que estaba en la finca propiedad de la empresa. El motivo ha sido por permitir esta apropiación basándose en una ley franquista, contraria a los derechos humanos.

Estos hechos nos parecen realmente escandalosos, hechos que demuestran una actitud recaudatoria y mercantil de la Iglesia de España, actitud que no se debe seguir manteniendo.

Nosotros no sólo defendemos  que se paguen esos impuestos, al menos de los inmuebles que no se destinan al culto, sino que vamos más allá: pedimos que la Iglesia se desprenda de ellos, los ceda  a los ayuntamientos u otras organizaciones sociales para que se destinen a las personas con menos recursos: inmigrantes, refugiados, desahuciados, sin techo, mujeres maltratadas.

Pedimos, además, que, de una vez por todas, la Iglesia asuma su autofinanciación, promesa que hace años hizo y que sigue sin cumplirla.

Todo ello ayudaría a que la Iglesia, como institución, fuera cumpliendo la exigencia evangélica y la práctica de Jesús, que fue pobre, vivió pobre y  así se lo comunicó a sus discípulos al decirles que no llevaran oro, ni alforjas, ni dos capas…

La Iglesia así sería más pobre, más creíble y más evangélica, ocupándose de los más desfavorecidos, que fue y sigue siendo el sueño del  reino de Jesús.

Y, a la vez, seguiría las directrices de Francisco que al poco de llegar a su pontificado dijo: “¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre para los pobres!” (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

MOCEOP

(Movimiento por el celibato opcional)

30 de Junio de 2017

Emancipación religiosa

Publicado: 23 junio, 2017 en REFLEXIONES
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s46EMANCIPACIÓN RELIGIOSA
JOSÉ Mª RIVAS CONDE, CORIMAYO@telefonica.net
MADRID.

ECLESALIA, 23/06/17.- Al calificar de “universal” la imposibilidad de sancionar con pena eterna los preceptos derogables y demás temporales, quise en mi anterior artículo, y quiero aquí, gritar con una sola palabra, que no hay absolutamente nadie con capacidad para hacerlo. Ni hombre, ni ángel ninguno, por más que se presente como mensajero divino y realmente lo fuere. Por cuanto que tal capacidad no la puede tener ni el mismo Dios. Al menos el nuestro, que no es contradictorio, ni arbitrario, ni injusto. Ya hablé de esto en otro escrito. Ni eso, ni nada que suponga defecto o limitación en la suprema plenitud de su perfección infinita.

Juzgo extraordinariamente beneficiosa la toma de conciencia de esa imposibilidad, porque siendo ella verdad inexorable, necesariamente ha de conducir a liberación (Jn 8,32). ¿A cuál? Pues, en primer lugar, a la que es, por un lado, emancipación de autoridades religiosas (imaginadas legisladoras humanas del camino de la vida eterna), y, por otro, desembarazo de mediadores creados en la andadura de ese camino. Tanto en lo que respecta al comunicársenos Dios, manifestarnos su voluntad y conferirnos sus dones; como al pedírselos nosotros mismos o ponernos en contacto de amor con Él.

Esta liberación la atestiguó Jesús mucho antes de estos razonamientos míos, con autoridad axiomática para nosotros, si es que de veras creemos en Él hasta haberle tomado, al igual que Simón (Jn 6,68-70), como el único Pastor de salvación que tiene «palabras de vida eterna». Aunque por nuestra debilidad “petrina…” le neguemos a veces. Jesús atestiguó esa liberación, en lo tocante al comunicarnos nosotros directamente con nuestro Padre, al enseñárnoslo con su proceder (Lc 5,16; Jn 8,12), paradigma y norma del nuestro (Jn 14,6) y con su explícito adoctrinamiento sobre la forma de orar (Mt 5,6-8; Lc 11,1-4; etc.); y en lo referente  al habla de Dios a nuestro corazón, como mínimo cuando anunció «El paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os dije” (Jn 14,26).

¿Qué este anuncio fue hecho a los apóstoles y, en consecuencia, debe reservarse su aplicación a sólo a los obispos, sus sucesores? No cuadra en absoluto con la consigna explícita del propio Jesús, precisamente en contra de cualquier reserva: «Lo que os digo de noche, decidlo en pleno día; y lo que escucháis al oído, pregonadlo desde la azotea» (Mt 10,27). Ni tampoco encaja esa reserva, dado su carácter y efecto privilegiantes, con la igualdad de todos, también asegurada por Jesús: «… no os hagáis llamar ‘Rabí’, porque no tenéis más que un maestro, mientras que todos vosotros sois hermanos; y a nadie de la tierra llaméis padre, porque sólo el del cielo es vuestro Padre. Ni hagáis que os llamen preceptores, porque únicamente el Ungido/el Cristo/el Mesías es vuestro preceptor…». (Mt 23,8-10).

Dicha liberación fue también la presentada por el profeta Jeremías como realidad de la Nueva Alianza (31,33-34), y la mostrada en la Carta a los Hebreos como hecho en realización: «Al dar mis leyes las pondré en su mente y las inscribiré en sus corazones, yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Nadie tendrá que instruir a su conciudadano, ni nadie a su hermano diciéndole: ‘Reconoce al Señor’; porque todos me reconocerán, desde el pequeño al grande, cuando perdone sus crímenes y no recuerde más sus pecados» (8,10-12; etc.).

No faltan quienes rechacen el sentido literal de esos textos de Jeremías y Hebreos, en razón del acontecer religioso del que tenemos constancia en la humanidad. Se dieron, en efecto, brotes de la Nueva Alianza durante el tiempo precristiano e, igualmente de la Antigua en el cristiano. Pero entiendo que lo que el acontecer histórico invalida no es la interpretación literal de las características de ambas alianzas, sino la creencia de su realización consecutiva en el tiempo mutuamente excluyente. La llamada Nueva es en realidad un designio de Dios tan eterno e inmutable como su amor o, si se quiere, como Él mismo. Su enfoque temporal no pasa de expresión humana de lo que quizá no quepa del todo en ningún lenguaje creado. Su realización no está vinculada al tiempo, ni al lugar, ni a cosa ninguna; salvo a la libre aceptación personal dentro de uno mismo (Lc 17,21) en el tiempo o época que fuere.

Se dice que, de todas formas, esas palabras de Jeremías y Hebreos deben armonizarse con lo de «Seréis mis testigos tanto en Palestina y como hasta en el último confín de la tierra» (Mt 28,19-20): «Id, pues, y amaestrad a todas la naciones…» (Mt 28,19-20). De lo contrario ―argumentan― se negaría, igual que los protestantes, el magisterio eclesiástico, efectivamente requerido para la posibilidad y validez de ese encargo postrero de Jesús a los discípulos.

Yo desconozco lo que hacen los protestantes a este propósito. Pero sí sé que no es armonización de dos pronunciamientos barrer con uno de ellos. Es lo que se perpetra con las palabras de Jeremías y las de la Carta a los Hebreos, al calificarlas ―¿peyorativamente?― de “hipérbole oriental”. Porque así se les priva de todo significado salvo el de exageración, sin más prueba encima que el hecho de ser frecuente en los escritos de aquel mundo y cultura el uso de dicha figura literaria. Por esa misma razón, también se podría calificar de hipérbole oriental el anuncio de la enseñanza directa del Espíritu Santo a los discípulos. ¿Por qué no se hace? ¿Porque es texto que suele emplearse como prueba del inquebrantable respaldo divino que se dice tiene la palabra de los sucesores de los apóstoles? ¿Cómo es posible pensar en la existencia de esa clase de respaldo? ¿Quién puede negar la realidad histórica del reguero afirmado de preceptos “tan supuestamente cristianos que ahora ya no lo son”? ¿No hemos vivido muchos de nosotros, al menos parte del medio siglo largo, en que se han producido en la Iglesia los numerosos cambios preceptivos ya recordados? ¿O es que las leyes suprimidas o cambiadas ahora, no fueron urgidas por los sucesores de los apóstoles como condición de vida eterna, si es que no también con otras penas accesorias, incluida la excomunión?

¿Es posible decir que dejará de haber sucedido lo que ya ha sucedido?; ¿que lo sucedido no es más inapelable que la docencia de la Iglesia? ¿Quién puede negar que el acierto y veracidad de esta docencia dependen de lo sucedido, mucho más que de la palabra de la Biblia y de las de la Tradición eclesiástica? ¿Cómo si no, tantas enseñanzas dadas hoy por la propia Iglesia ―p. ej. sobre la creación del universo, el empezar de la vida, la aparición del hombre, el movimiento del sol y los astros, el pecado de Adán y Eva, etc.― son tan distintas de las que impartió hasta hace un siglo?

Por lo que respecta a la armonización que requieren los textos recordados, creo que basta con atender a quiénes se refieren. Los del encargo último de Jesús, a los que no le conocen, ni han oído hablar de Él por no habérseles predicado aún su nombre precisamente en ejercicio del magisterio eclesiástico. Los del anuncio sobre la nueva Alianza, a los que habiendo llegado ya a la fe por la predicación de sus enviados (Rom 10,14-17), tienen recibido el don del Espíritu destinado a todos (Hch 1,1-2; 2,17-18; 19,2; etc.). “Recibido y destinado a todos”; ¡pero no mecánicamente actuante, ni en los sucesores de los apóstoles, ni en los demás!

No pretendo sostener que los creyentes debamos repudiar y excluir tajantemente y siempre todo mediador en lo tocante a la relación con nuestro Padre de los cielos. Sería extremismo incompatible con la realidad de la vida. En ésta, bien por limitación y fragilidad de la psicología humana, que en tantas ocasiones nos afectan; bien por otras causas de formulación más compleja y resumibles en las anteriores, el caso es que se dan con frecuencia situaciones que hablan a favor del recurso a ellos. ¿Quién por ejemplo no ha sentido nunca la necesidad de un mediador, fundamentalmente en el ámbito del esclarecimiento de situaciones confusas y en el de la paz, conforte, gozo, consuelo y aliento interiores? ¿Y quién, por otro lado, ni siquiera ha oído hablar de simples creyentes, a veces sin estudios primarios, especialmente dotados para esa labor?

Permítaseme a ese respecto recordar a mi propia madre, mujer que pese a su recia fe, no dejó de vivir momentos de duda y confusión. En ellos, según ella misma nos contó a más de uno, no dudó en recurrir a la Sra. María, la portera de la casa de Augusto Figueroa 33, hasta que ésta falleció de hambre a finales de 1938. Se trataba de mujer analfabeta, antigua sirviente de la familia en el pueblo del que las dos eran oriundas. Al principió sólo recurría a ella en cuestiones de las que, según mi madre, los sacerdotes conocían lo de los libros, pero no tanto lo de la realidad de la vida. Luego, ya durante la guerra civil, en todo lo que se terciara, por lo escondidos que entonces tenían que vivir en Madrid los sacerdotes y por lo “peligroso” que era en esa situación el “roce” con el clero.

Lo que rechazo aquí es que en nuestras vacilaciones, tinieblas, angustias, desesperanzas…, por más profundas que sean, no podamos acceder todos, en cualquier momento y lugar, directa y fructuosamente a nuestro Padre del cielo. Tal como Jesús en Getsemaní y en otras ocasiones. Lo que rechazo es que no sea simple opción personal recurrir o no a mediadores y decidir el adoptado. Lo que rechazo es que los posibles mediadores deban pertenecer necesariamente al clero y que los de éste sean absolutamente imprescindibles. Ni siquiera como rubricadores o legitimadores de la actuación de los que no pertenecen al “gremio”, salvo quizá en lo meramente organizativo, societario y oficinesco.

La facilidad de acceso a nuestro Padre del cielo no es ninguna “ocurrencia” mía. A mí me la enseñaron sucintamente de niño, y con todo pormenor al estudiar la Teología a principios de la segunda mitad del siglo pasado. Aunque siempre circunscrita a situaciones extremas. Fundamentalmente la imposibilidad de recurrir a sacerdote con la urgencia requerida en la ocasión y el riesgo de violar obligaciones más primarias. Sin embargo, nunca vi justificada esta restricción, aunque no dejara de aceptarla engrilletado como estaba entonces al sentir general. Ahora juzgo que ni los propios datos neotestamentarios, ni el razonar humano la fundamentan, y hasta la veo simbolizada en la entrega de las llaves del reino de los cielos, que recibe como Pedro todo el que cree en Jesús. Porque a la auténtica fe en Él sólo se llega como Pedro (Mt 16,16) por revelación del Padre (Jn 6,66). Me refiero obviamente a llaves para acceder a nuestro Dios y Padre con la libertad de hijo; llaves «para entrar y salir y hallar pasto […] y vida colmada» (Jn 10,9).

A la luz, en efecto, de la propia naturaleza de las cosas, los que no pasamos de hermanos de los demás, ¿quiénes somos para suplantarles en el trato filial con su Padre del cielo?; ¿quiénes, para “entrometernos” a tramitar ante Él sus peticiones o interceder por sus necesidades? ¿Serán hijastros los demás, y no hijos? ¿Quiénes somos para concederles el perdón de su Padre e imponerles en su nombre castigos purgatorios, como si encima Dios Amor fuera tan mezquino y mísero que los reclamara de “nuestra vaciedad ante Él” (Mt 18,24-27)? ¿A qué doctor de la Ley o sacerdote del templo dijo Jesús que fue el pecador a pedir perdón, para sin más volver a casa justificado (Lc 18,13-14)? ¿A “qué hermano mayor”, dijo Jesús que el hijo pródigo reconoció su mal proceder, antes de recibir “sin acompañamiento de penitencias compensatorias”, el abrazo y el “comérsele a besos” de su padre (Lc 15,20)? ¿No llevan todas esas cosas a vivir amarrados a la duda de nuestra condición de hijos de Dios y sin confianza en su amor de Padre? ¿Acaso es esto la cima del cristiano (1Jn 3,1; 9-10; etc.)? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

misal-romano¿CRISTO MURIÓ POR TODOS?
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 19/06/17.- Con la que está cayendo, el nuevo misal litúrgico oficializa una nueva polémica que descentra el mensaje central del evangelio en general y de la celebración eucarística en particular. No es un brindis al sol mi expresión “con la que está cayendo”; Pablo VI ya alertó en su encíclica Evangelii Nuntiandi que “la ruptura entre el Evangelio y la cultura, es, sin duda alguna, el drama de nuestro tiempo.” Y uno de los soportes para evitarlo es utilizar un lenguaje que llegue al corazón del ser humano actual. Además del ejemplo, claro está.

En pleno acercamiento al mundo protestante en el aniversario de Lutero (Francisco, Kasper…), que refuerza la redención universal y el que Cristo murió por todos, el nuevo misal retrocede a Benedicto XVI con una peligrosa argumentación que es difícil de entender si no es desde la exclusión del amor de Dios a “algunos”. Y descentrando, de paso, los mensajes divinos de la compasión y misericordia universales. Se trata del cambio en las palabras de la consagración: donde actualmente se dice “será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados”, pasa a decirse “será derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados”.

En Hechos 18, el Señor dio ánimos a Pablo en el sentido de que su labor no sería en vano porque “muchos” llegarían a conocer a Cristo en la ciudad de Corinto. Aunque él se dirigía a todos, al menos iban a ser muchos los que iban a convertirse.

Si el que Jesucristo murió por todos es algo que forma parte de las certezas básicas de nuestra fe, ¿a qué viene detenerse todo un Papa en este matiz, con lo que nos falta de ejemplo vivo en la sociedad de hoy que nos interpela desde una religión clericalista -a pesar de Francisco- capaz de espantar a tantos que buscan? Ya en el año 2006, Ratzinger entonces cardenal prefecto de la Congregación para la Liturgia dirigió una carta a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo para que introdujesen esa modificación en la consagración en los misales. Como no todas le hicieron caso, en abril de 2012, investido ya como Benedicto XVI se dirigió con severidad a algunos presidentes de los obispos, incluido el alemán, para urgir la aplicación de lo ya mandado. Y desde marzo de 2017, en pleno pontificado de Francisco, se modifica en nuestro misal.

Cristo vino por todos, porque es Amor y todos le necesitamos: hemos nacido para Él. Pero en Marcos y Lucas Jesús afirma que vino por los pecadores, no por los justos; su misión preferentemente se concentró en los enfermos, no en los sanos. Esto aleja que nadie puede quedar excluido del amor y la acción de Dios que llegó hasta las últimas consecuencias del asesinato en un madero.

Cuando preguntas por este dislate terminológico, te cuentan que el término “muchos” no se utilizaría aquí en contraste con “todos”, sino frente a “pocos”. Incluso afirman que el concepto “muchos” en algunos casos es un equivalente a “todos”. Entonces, ¿para qué marear el tema y no dejarlo en su sentido de la universalidad del amor de Dios sin fisuras frente a una interpretación sectaria, nada menos que en las palabras de la consagración? Dios invita a todos al Banquete. Lucas refuerza la universalidad de la oferta divina frente a esa idea de “muchos”: un gran señor invita a su gente cercana y como se disculpan y no van, ordena a sus criados que vayan a invitar a los pobres, a los inválidos, a los cojos y a los ciegos hasta que la casa se llene de invitados.

Una cosa son los llamados y otra los que responden a la llamada. Podemos elucubrar sobre si se salvan todos, casi todos o muchos o pocos (es de suponer que si el Padre pone en marcha la historia de la humanidad no es porque acabará siendo una empresa fracasada). Pero poner el acento en “muchos” en lugar de remachar el “todos” me indica muchas cosas, y ninguna es buena. Así no conseguiremos parar la sangría y solo atraer a bien pocos nuevos cristianos comprometidos de las nuevas generaciones cuya mayoría son totalmente indiferentes a nuestra institución eclesial (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

imageEL PAPA FRANCISCO IRÁ A BARBIANA
El 20 de junio en visita privada
JOSÉ LUIS CORZO, director de “Educar(NOS)”, jlcorzo@telefonica.net
MADRID.

ECLESALIA, 16/06/17.- Nadie lo hubiera imaginado. Ya era mucho que el pasado 23 de abril Francisco enviara un video-mensaje recomendando leer las Obras Completas de don Milani, que se presentaban aquel día en la Feria del libro de Milán.

Pero al día siguiente el Vaticano comunicaba su rápido viaje privado en helicóptero seis días antes del 50º aniversario de don Milani. Primero – a las 9 –, visitará la tumba de otro cura italiano, incómodo y perseguido por la Jerarquía de su tiempo, don Primo Mazzolari (1890-1959), el párroco de Bózzolo (Mántova) que, por cierto, publicó en su revista Adesso los primeros artículos de Milani. Luego, según la Sala de prensa vaticana, Francisco aterrizará en Barbiana a las 11:15. Primero rezará él solo en el cementerio y, antes de entrar en la escuela y en la casa parroquial, se reunirá en la Iglesia con los exalumnos. A las 12:30, tras saludar a los sacerdotes del entorno y a un grupo de chavales, regresará a Roma.

Hasta el 10 de mayo de 2014 ningún papa anterior había mencionado en público a don Milani. Hasta 2016 no reconoció abiertamente el Vaticano que su prohibición de vender y traducir su libro de Experiencias pastorales estaba obsoleta hacía ya mucho tiempo.

Con esta visita se cumple la rectificación que Milani exigía a su propio Arzobispo en 1964:

“Cuanto más santamente me callaba, más escandalosa aparecía la lejanía del Obispo respecto de los pobres, de la verdad y de la justicia… Dejarse pisotear puede ser santo, pero al pisotearme a mí, Vds. pisaban también a mis pobres, los alejaban de la Iglesia y de Dios”.

Ahora, con esta visita, Francisco honra a los pobres más que a don Milani, y Barbiana no debería transformarse en ningún santuario piadoso para un nuevo profeta lapidado (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

EL ESPÍRITU DE PENTECOSTÉS
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 05/06/17.- La gran Pascua del Espíritu Santo culmina un tiempo espectacular en el que Dios se hace presente, primero como uno de nosotros para después regalarnos su Espíritu que nos ha sido revelado en comunión con el Padre providente. Tres personas de un mismo Dios amor que se hacen presencia transformadora cuando vivimos de una determinada manera pero nunca a través de los razonamientos.

La iconografía no ha estado nada afortunada con el Espíritu Santo: una paloma o, peor aún, “el ojo que todo lo ve” dentro de un triángulo equilátero. Pobres imágenes para describir una realidad de Alguien que nos desborda por completo, y que fue el gran protagonista de la transformación de los discípulos en aquél día de Pentecostés (por aquello de que se celebra el quincuagésimo día desde la Pascua de Resurrección).

Anteriormente, Jesús lo había recibido en su bautismo del Jordán con el Padre como protagonista principal. Así es como el Espíritu se presenta en la historia de la salvación aunque siempre ha estado ahí, insuflando amor en forma de fortaleza, paz, alegría, tolerancia, amabilidad, bondad, fe, mansedumbre, y dominio de sí mismo, como proclama San Pablo en su carta a los Gálatas. Su presencia en inversamente proporcional a su popularidad; yo me atrevo a decir que el Espíritu Santo es el gran desconocido, en buena parte por esa incapacidad que tenemos para imaginarlo desde categorías antropomórficas y ontológicas diferenciadoras tan del gusto de los griegos de aquellos primeros años de cristianismo.

Se nos ha regalado la experiencia del Espíritu, presente en toda la historia de la salvación y especialmente en el evangelio de Juan y los Hechos de los Apóstoles. Más tarde, San Ambrosio y Santo Tomás de Aquino dieron forma a los dones del Espíritu haciendo del cristiano una persona rica en virtudes y frutos que se resumen en el don de ver con los ojos de Dios y actuar en consecuencia. Y nadie como San Juan de la Cruz  ha sabido evocarle.

Toda la historia de la salvación está atravesada por la gran corriente del Espíritu de Dios que se impregna en nosotros. Es la fuerza del amor en la historia que actúa en un mundo que no puede redimirse ni humanizarse por decreto, por muy católico que sea. Un mundo necesitado de sentido pleno y total y cuya manifestación se nos revelará en toda su plenitud solo cuando pasemos al otro lado del muro.

Hasta entonces, es hora de actuar en el tiempo en que nos ha tocado vivir para transformarlo en otro Pentecostés, más allá de una fecha concreta, invocando que nos dé esperanza y fuerzas ante la gran conversión eclesial que tenemos pendiente sobre todo en los países ricos para cambiar la actual imagen de Dios, demasiado difuminado entre tanto materialismo indiferente. Aquellos primeros seguidores se distinguían a la legua por sus hechos; en ellos habitaba con fuerza el Espíritu Santo y no se detenían ante las enormes dificultades que surgían de su compromiso por la implantación del Reino. Aquí estamos hoy muy lejos de aquello.

Ante nuestra cojera religiosa con el Espíritu, quiero acabar esta reflexión como oración estimulante que Xabier Pikaza traza sobre la Tercera Persona de la Trinidad: El Espíritu pertenece a la intimidad de Dios, no es cosa de Ley sino Dios regalo que nos hace vivir gratuitamente en su presencia sin imponerla a la fuerza. Es poder y presencia del Reino, no solo promesa de futuro sino experiencia actual de perdón y acogida gratuita, es amor creador, amor ofrecido a todos los humanos sin distinción de raza o pueblo, no como globalización impuesta a favor o desde los prepotentes del sistema. No es un don que Dios nos da, sino Dios mismo que es don y espera nuestra respuesta (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Migrantes, refugiados y fronterasDel 18 al 20 de mayo en Gijón
CRÓNICA DEL XXIX ENCUENTRO DE CRISTIAN@S DE BASE DE ASTURIAS
Celebrado bajo el lema “Migrantes, refugiados y fronteras. De la exclusión a la hospitalidad”

FAUSTINO VILALABRILLE, sacerdote, faustino.vilabrille@gmail.com
GIJÓN (ASTURIAS).

ECLESALIA, 29/05/17.- Los días 18,19 y 20 de mayo tuvo lugar la celebración del 29 encuentro de cristianos de base de Asturias, con lleno total los tres días del amplio salón de actos de Proyecto Hombre. El hecho de que estemos llegando ya a los 30 encuentros demuestra la lucha, el esfuerzo y compromiso de este colectivo por  mantenerse  en línea, en sintonía y fidelidad al mensaje del Evangelio ante la realidad de los problemas de nuestro tiempo.

Ofrecemos a continuación una apretada síntesis del contenido de este XXIX encuentro, que giró en torno a la emigración y sus grandes problemas.

El día 18 fue una Mesa Redonda dedicada a Experiencias de Solidaridad  con Emigrantes y Refugiados. Intervinieron Falo Marcos, activista social; Alfonso Pombo, voluntario en campos de refugiados; Patricia Simón, periodista; Javier Bauluz, fotoperiodista y Berg Janoian, de ACCEN Asturias.

Bauluz denuncia que «Europa prohíbe el amor al prójimo» porque se criminaliza a quienes están luchando por salvar vidas, y por su discurso de xenofobia basado en mentiras y manipulaciones. Criticó la firma de un acuerdo con Libia donde los emigrantes son esclavos y se tortura y viola a las mujeres.

Alfonso Pombo insistió en la necesidad de cambiar las políticas de la UE: trenes que traían a los emigrantes de Siria más bien parecían de la segunda guerra mundial camino de Auschwitz, con la diferencia de los voluntarios que los acogían, atendiendo a los enfermos, ofreciéndoles ropa y otros cuidados, pues son personas, no seres malignos. Hubo un movimiento popular de acogida, pero los gobernantes europeos reaccionaron cerrándoles las puertas como si fueran un enemigo externo. En Grecia se instalaron en campos espontáneos, a 40 grados a la sombra; inconcebible que esto pasase en un país europeo, con unos servicios mínimos escasísimos.

Janoian destacó la falta de planificación en la acogida que realizan los gobiernos ya que «adquieren compromisos que luego no cumplen. Hay mucho rechazo a lo que viene del mundo árabe. Si te oyen hablar en árabe ya te convierten en sospechoso e incluso afín al terrorismo. La policía va por la calle identificando a los inmigrantes por su aspecto para tenerlos controlados, y en un momento dado devolverlos a su país de origen.

Patricia Simón aseveró que «Europa está en guerra con los refugiados y migrantes. Se destinan impuestos para operaciones de defensa que pretenden evitar su llegada a nuestras costas». De los cupos correspondientes comprometidos, la UE solo lleva acogidos el 12 %, y España el 7 %.

Para Falo Marcos, todo lo que está pasando  es fruto de falta de voluntad política.

El día 19 estuvo dedicado a la perspectiva política y económica de la emigración, conferencia organizada conjuntamente con el Comité de Solidaridad con la Causa Arabe, a cargo de Nazanín Armanian, politóloga y profesora de la UNED.

Fue una densa y muy documentada exposición que resumimos, muy  en síntesis, en estos términos:

  • A los Refugiados más bien deberíamos llamarles apátridas. Hay varias clases , como los desplazados a causa del cambio climático.
  • Los campos de refugiados están militarizados. Ahora mismo en el Líbano hay casi dos millones de refugiados.
  • La ONU rebaja mucho las cifras de refugiados. Obama devolvió 3 millones de pakistaníes. 12 millones de afganos perdieron su hogar, y lo mismo les pasó a 14 millones de iraquíes. Lo han perdido también 4 millones de yemeníes y 15 millones de sirios, así como 2 millones de libios. Hay muchos más de los que reflejan las cifras oficiales. En alguno de los países de Oriente Medio en conflicto, ya casi no hay niños. En Kenia, está uno de los mayores campos de refugiados del mundo, que alberga a 256.000 personas, principalmente de Sudán del Sur y Somalia, donde 14.000 niños han venido aquí solos o acompañados de familiares, pero sin padres.
  • Los gobiernos de Oriente Medio son todos de derechas o de extrema derecha, y los que se dicen socialistas, en realidad son derechistas. La OTAN desde bases militares en la región organizó golpes de estado en estos países, donde hay mucho interés en controlarlos, porque Irán es la primera reserva mundial de gas y Qatar la segunda. Sin embargo en petróleo, la primera es Rusia y la segunda Venezuela, donde las petroleras rusas tienen una marcada influencia. La región de Oriente Medio tiene el 70 % del petróleo del mundo, y por eso EE.UU. quiere a toda costa estar militarmente presente aquí. Los países que no tienen acceso al mar luchan infatigablemente por conseguirlo a fin de exportar el gas licuado y el petróleo. De ahí, la pelea por consentir o prohibir la construcción de un gasoducto a través de Siria.
  • En contra de lo que se piensa, las religiones no tienen ningún papel significativo en Oriente Medio. Irán es el país más poderoso de la zona y sin embrago se unen Arabia Saudí, Israel e Irak, de diferentes religiones, para controlar a Irán. De esta zona podría salir una nueva gran guerra, pero la competencia entre las tres grandes potencias EE.UU. Rusia y China les hace respetarse unos a otros.
  • Se culpa al terrorismo de muchas muertes, unas 2000 diarias, pero el hambre mata hasta 100.000 todos los días. La primera víctima de la guerra es la manipulación de la información.
  • Hoy ha cambiado profundamente el concepto de guerra a gran escala, porque un virus informático puede desactivar todo el sistema defensivo de un país. Hoy una tercera guerra mundial no tendría nada que ver con las anteriores.
  • En enero de este año hubo una gran indignación en Alemania por la violación de muchas mujeres en la noche vieja anterior, atribuidas a los inmigrantes, e incluso una adolescente alemana afirmó haber sido violada por inmigrantes, pero se descubrió que había inventado esta historia. Sin embargo no cundió esa indignación por 300 niños sirios violados en un campamento de refugiados, o los miles de mujeres violadas en otro de Jordania o extorsionadas de mil formas: “quieres que te dé agua para el niño, dame sexo”. Hay tráfico de niños, tráfico de órganos humanos: 10.000 niños han desaparecido en Italia y Alemania sin saber a dónde fueron a parar. La guerra es el mejor pretexto para violar a las mujeres y poner en marcha un verdadero mercado de niñas. Afganistán es el segundo país del mundo en número de mutilados.
  • Bashar al-Ásad es un hombre políticamente sin futuro, sostenido por Putin que a su vez le ordena no consentir que el gasoducto desde Qatar pase por Siria porque perdería mercado para el suyo.

La interesante y teológicamente muy bien argumentada  conferencia del tercer día estuvo a cargo de Juan José Tamayo, Teólogo y Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de la religión de la Universidad Carlos III, sobre Las Religiones Monoteístas y el Mediterráneo, de mar intercultural e interreligioso a fosa común. Resumo las líneas fundamentales de la misma:

Son miles y miles (más de 5000 en 2016, que supone un incremento del 25%  sobre 2015; en torno a 1500 este año) los cadáveres de personas inmigrantes que encuentran la muerte en el Mediterráneo, huyendo de la pobreza, el hambre, la guerra, el terrorismo, y chocan con la insolidaridad de una Europa, que se autodefine cínicamente como moderna, ilustrada, humanista, desarrollada, pluralista, tolerante, hospitalaria, sin fronteras; personas que el periodista Ricardo Calero simbolizó fotografiando 3000 pasaportes y tirando las copias al mar.

Mientras se producen a diario decenas de muertes en el Mediterráneo, algunos países europeos cierran sus fronteras a cal y canto, otros se pelean por acoger los menos posibles como si los refugiados y las refugiadas fueran mercancía.  Todos los países incumplen los protocolos internacionales para con ellos y sus compromisos de  acogida.  En España numerosos ayuntamientos, organizaciones no gubernamentales e instituciones cívicas tienen acondicionados espacios de acogida, pero el gobierno pone todo tipo de trabas para la llegada del cupo de refugiados y refugiadas  al que se comprometió. Algunos dirigentes europeos incluso afirman que la llegada de inmigrantes, que son las personas más vulnerables, como  mujeres, niños, niñas, discapacitados, sin recursos, etc., ponen en riesgo el bienestar de su ciudadanos.

Además de haber pagado grandes sumas a las mafias, de llegar exhaustos, hacinados en pateras arriesgando la vida, se encuentran que tener que huir de la policía y sus perros, saltar las vallas con sus cuchillas, en vez de encontrar el paraíso que les habían prometido.

El Mediterráneo, otrora un mar abierto a todos, donde convivieron  diferentes culturas, religiones, civilizaciones, hoy se ha convertido en mar de fronteras infranqueables, foso de separación entre el Norte y el Sur, espacio de exclusión, xenofobia, islamofobia, racismo… y peor aún, fosa común de muertos anónimos del Sur, cementerio de gentes que huyen del hambre y de la miseria, del terror, de fanatismos religiosos que matan en nombre de Dios; personas víctimas de dictaduras, gobiernos militares y corruptos, guerras civiles con armas fabricadas en el norte rico que matan en el sur pobre, conflictos religiosos, etc.

Todos ellos son considerados población sobrante, producto de la “cultura del descarte”, como ha denunciado el Papa Francisco en su encíclica La alegría del Evangelio, desechos sobrantes, resultado de la globalización de la indiferencia, que nos incapacita para ser compasivos, fruto de un capitalismo sin entrañas, el neoliberalismo del Dios dinero, que niega a los pobres el derecho a la vida. Sus muertes son cínicamente lamentadas, pero no sentidas ni lloradas por los poderes políticos y económicos europeos sin entrañas de misericordia y compasión, que les cierran las fronteras por tierra, mar y aire, considerándolos bárbaros que no deben entrar  al mundo civilizado, pero en realidad los bárbaros somos nosotros con ellos.

Las personas más vulnerables son los niños, las niñas, las mujeres, gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales, sometidas a todo tipo de vejaciones: acoso sexual, agresiones físicas, trata de personas, tráfico de órganos, trabajos forzados, prostitución, violencia de género, etc.

¿Podían haberse evitado tantos miles de muertes, pueden evitarse en el futuro? Sí, pero obligando a los gobiernos a cumplir los protocolos internacionales en materia de acogida de las personas refugiadas; abriendo rutas seguras que impidan a los refugiados caer en las redes de las mafias; y apoyando y no condenando a las organizaciones humanitarias que trabajan sobre el terreno; así como con políticas de apoyo al desarrollo en los países de origen, eliminando fronteras, no vendiendo armas ni apoyando dictaduras ni gobiernos corruptos en los países de origen.

En todo esto han jugado y juegan un papel importante, las tres religiones monoteístas (Judaísmo, Cristianismo e Islam), que, si a veces han contribuido al diálogo intercultural, y a la convivencia pacífica, en  otras, han atizado las guerras, los choques y enfrentamientos entre civilizaciones, culturas y religiones.

Las sociedades surgidas a partir de la región mediterránea comparten una triple herencia: la fe monoteísta de las religiones hebrea, cristiana y musulmana. Judaísmo, Cristianismo e Islam tienen la misma cuna. Las tres surgen en el Próximo Oriente. Pertenecen a la misma familia, poseen un patrimonio cultural y un parentesco espiritual comunes. Para las tres, no se puede colocar a ídolo alguno junto a Dios, como tampoco puede ponerse a su mismo nivel autoridad alguna de este mundo ni compararse a Dios. En las tres religiones, el pecado mayor contra la fe es la idolatría o la asociación de cualquier ser creado con Dios su creador. Los tres monoteísmos son de carácter ético, expresado en la práctica de la justicia y el derecho, hacer el bien y evitar el mal, reconocer sus derechos a los oprimidos, hacer justicia a los huérfanos y abogar por las viudas.

Jesús anuncia el Reino de Dios como Buena Noticia para los pobres y mala para los ricos, la inclusión de las mujeres en su movimiento en igualdad de condiciones que los hombres y con el mismo protagonismo; en la incorporación de los paganos a su proyecto de salvación; en la curación de los enfermos como signo de liberación integral; en la acogida solidaria de  los pecadores y prostitutas, antes excluidos de la comunidad. La práctica de la hospitalidad se encuentra en el centro de la predicación y de la vida de Jesús y en su movimiento de seguidores y seguidoras. Acoge y acepta ser acogido. Su práctica se ve muy evidente en los personas que recibe, escucha, cura y alimenta; y su enseñanza se refleja muy vivamente especialmente en la parábola del Samaritano y en el gran discurso del Juicio Final

Para Mahoma Dios se manifiesta practicando la hospitalidad para con los extranjeros, protegiendo a los huérfanos, y viudas. En el Islam la limosna es un precepto, una obligación, para ejercer con los pobres y necesitados, liberar a los esclavos, así como del agobio por deudas. La Declaración Islámica Universal de los Derechos Humanos, reconoce el derecho de asilo: Toda persona perseguida u oprimida tiene el derecho de buscar refugio y asilo. Este derecho está garantizado a todo ser humano, sea cual fuere su raza, su religión, su color o su sexo.

Entre los valores que fomenta la ética de las tres religiones están la hospitalidad, el diálogo, la libertad religiosa, la libertad de conciencia; la paz, la  acogida, hospitalidad, la solidaridad con las personas más vulnerables, el diálogo, la libertad religiosa, de conciencia; equilibrio entre fe y razón e incluso prioridad de la razón sobre la creencia; no credulidad, sino fe crítica, que comporta acoger al prójimo, al vecino, al compañero, al amigo, al pariente, pero también al extraño, al lejano, al desconocido, al extranjero y al inmigrante, acogido con hospitalidad como hermano o hermana.

No obstante en las tres religiones hay grandes fallos en la práctica de los hospitalidad, y en particular en relación con las mujeres, pues las mujeres y las niñas fueron y siguen siendo lo más pobre, desgraciado y oprimido, sobre todo en el Tercer Mundo, así como ellas y los niños las mayores víctimas de la emigración.

Por eso, el Mediterráneo tiene que volver a ser un mar de hospitalidad e integración, no de exclusión por razones de género, cultura, etnia, economía o religión. Sus aguas han de ser aguas de vida, no fosas de muerte; mar que fomente una cultura de paz, no una cultura de violencia; orillas de solidaridad, no de expulsión ni en frío ni en caliente; espacio de pluralismo, no de integrismos excluyentes; lugar de convivencia, no de enfrentamiento; espacios de diálogo multilateral Sur-Sur, Norte-Sur, Oriente-Occidente, y sí aguas de apertura de fronteras, que conducen al abrazo de los pueblos y al  Encuentro Solidario.

Hoy, las tres religiones tienen que abogar decididamente por:

  • una ética liberadora y renunciar al dogmatismo y al fanatismo,
  • respetar el libre pensamiento desde una educación liberadora,
  • renunciar a actitudes colonizadoras o misioneras que generen conciencias oprimidas,
  • la hospitalidad con  las personas migrantes, más allá de toda xenofobia y endogamia, que anulan la solidaridad y la convivencia,
  • la justicia, la fraternidad y la equidad; más allá de caridades, que no van a la raíz de los problemas, quedándose en asistencialismo y beneficencia, que no contribuyen a las transformaciones estructurales generadoras de pobreza y exclusión,
  • el respeto al pluralismo y el diálogo intercultural, interétnico e interreligioso, para favorecer la inclusión y crear un mundo en torno al Mediterráneo que sea ejemplo de convivencia dentro del reconocimiento de las diferencias.

Clausura del Encuentro: Este XXIX encuentro terminó con la celebración de la Eucaristía, con valoración muy positiva por parte de todos, excepto que se echa de menos más participación de la juventud, tema que nos preocupa a todos y deberá ser analizado con detenimiento (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

monasterio_de_la_olivaTESTIMONIO DE LAICO CISTERCIENSE
GUILLERMO OROZ ARAGÓN, Fraternidad de laicos cistercienses del Monasterio de La Oliva, guillermomertxe@hotmail.es
NAVARRA.

ECLESALIA, 19/05/17.- La culpa de todo la tuvo aquel papelito. Apareció en el corcho del monasterio y rezaba así: Iniciación a la oración”. Y después decía algo de que los monjes querían compartir con la Iglesia entera los tesoros de contemplación que tenían en el monasterio. O algo así. Y yo, que llevaba ya tiempo buscando autenticidad espiritual, decidí probar.

La verdad es que iba un poco a la desesperada. Sentía sed de Dios y no hallaba agua que calmase esa sed. Había probado todas las modalidades de espiritualidad que en nuestro siglo XX y en nuestra sociedad occidental se anuncian al hombre. Había visitado las técnicas de oriente, y de todas partes, buceando en ese cajón de sastre que luego se llamó New Age. Pero nada funcionaba. Sus técnicas de relajación relajan y sus métodos de concentración concentran, pero todo se estrella en el límite humano en que hemos de dejar paso a Dios. En el punto límite en el que la única realidad es la rendición.

Duele decirlo, pero no puedo escamotear la verdad. Venía, por educación y cultura, de la religión de las parroquias. Pero el trajecito de primera comunión que las parroquias ofrecen no servía para dar respuesta seria a la llamada que Dios había puesto en mi corazón. Antes al contrario, sólo es ocasión de rechazo ese evangelio sin filo de las parroquias, anunciado sin el fuego del espíritu, sin convicción, sin el poder contagioso y sanador del amor, sin la fascinante belleza de lo sagrado. Nada puede hacerse desde ese evangelio ligth, edulcorado, domesticado, descafeinado, que no implica, que no compromete, que no transforma, sino un cumplimiento frío y muerto, que no se traduce en vida. No puede seguir siendo ésta la respuesta que la Iglesia ofrezca al mundo. Menos aún cuando la Iglesia está llena a rebosar de tesoros inmensos de espiritualidad, verdad y fe.

Así que, un buen día cualquiera disfrazado de azar, vi el papelito, llamé y me apunté. Yo aún no lo sabía, pero acababa de dar el paso que iba a cambiar mi vida por completo.

Si hablo de mí, como decía aquel, es porque es quien más cerca tengo. Pero sé que mi historia es la historia de mis hermanos de Fraternidad –y aun la de otros hermanos de otras Fraternidades- si cambiamos sólo las circunstancias más anecdóticas.

De aquel fin de semana largo guardo el recuerdo de un cara a cara con la Verdad y con el Amor. Demasiado íntimo y difícil para traducirlo en palabras. Pero sí diré que fue un nuevo comienzo. Que por primera vez conocí el amor de la Palabra y la palabra del Amor. Y que, entre las ruinas del monasterio, cuando yo mismo era sólo un puñado de ruinas, me esperaba, sentado en lo alto de un muro derruido, Dios mismo.

Allí supe también de la existencia de algo que se llamaba Fraternidad de Laicos Cistercienses de La Oliva, que llevaba unos pocos años de andadura.

Me enteré de que, a todo lo largo del mundo, en los cinco continentes, sin contacto entre ellas y de modo espontáneo, han surgido simultáneamente agrupaciones de laicos que se han presentado a los monjes con el sentimiento de ser cistercienses sin sentirse llamados a renunciar a su realidad de laicos y con la intención de seguir un camino comunitario en el carisma cisterciense.

Pero la puerta de la Fraternidad no se me franqueó inmediatamente. Después de ese primer encuentro, tuve unos cuantos más con el monje que en aquel entonces estaba encargado de la Fraternidad, antes de que, tras ese discernimiento, se me ofreciera la posibilidad de conocer a los que hoy son mis hermanos de Fraternidad.

Lo primero con lo que te topas en la Fraternidad es el autoconocimiento. Allí nadie es más que nadie y no hay otra realidad que la verdad. O un puñado de personas luchando por vivir en su verdad. Ahí todo lo que llevas, sobra. Todas las máscaras con las que has estado viviendo y bailando al compás del carnaval que el mundo nos toca, no sirven para nada. Se caen por sí mismas, como hojas inútiles o como lágrimas incontenibles. Y te encuentras contigo mismo, contemplándote en el espejo de caridad de las pupilas de Dios, que siempre están mirándonos.

Ya nada vuelve a ser lo mismo. Regresas a casa, a la misma casa de siempre, al mismo trabajo que tenías, a las mismas calles y a la misma gente, pero ya todo es diferente. Porque tú ya no eres el mismo.

No es un camino fácil. Entre los míos, al principio, no se entendió la cosa demasiado bien. Pero por aquella época ni yo mismo la entendía demasiado bien. Sólo estaba mortalmente seguro de que aquello era la voluntad de Dios en mi vida y que iba a producir frutos de amor en mi propia casa. Era sólo cuestión de tiempo. De esperar, de dejar hacer a Dios, que estaba ya haciendo en mi corazón. De dejar que el aroma de eso se fuera esparciendo por todo alrededor. Tal y como sucedió.

Allí, descubrir el císter es descubrirte a ti mismo. Vas conociendo la espiritualidad cisterciense y es como estar ante un espejo, ante el espejo de la verdad y las cuerdas más delicadas y hondas de tu corazón vibran con el canto silencioso de un carisma de mil años.

Y te encuentras con que císter, con su llamada a lo esencial, a evitar lo superfluo para centrarse en lo nuclear, tiene una palabra de vida para ti y para el mundo.

Que císter, con su silencio, vale para nosotros y para nuestro mundo ahogado en palabrerías, mentiras y ruido.

Que císter, con su humildad, es cura para nuestra soberbia y la de un mundo que se cree autosuficiente y todopoderoso.

Que císter, con su sencillez, sana nuestra complicación y la de un mundo que se convierte en laberinto para el hombre.

Que císter, con su austeridad, es antídoto contra nuestra avaricia y la del mundo del consumismo que termina consumiendo al hombre.

Que císter, con su libertad, es medicina contra nuestro egoísmo y el de un mundo que quiere hacer del hombre un esclavo físico y moral.

Que císter, con su amor, transforma nuestra realidad deforme y caída en un canto de alabanza y hermosura.

Que es un camino válido y posible para nuestros pasos, más aún en este mundo de hoy, harto de cosas y de consumo, enfermo del pecado de la sobreexplotación, y hambriento de verdad, de paz, de amor y de Dios.

Yo aún no sabía esto, pero estaba a punto de descubrirlo en mis propias carnes.

Aprendí en ese silencio a escuchar. A escuchar mis voces y mis ruidos; y a acallarlos. Para escuchar el silencioso latido de Dios, que ocupa la vida entera. La Palabra ya no eran palabras mil veces repetidas y, aunque hermosas, vacías de sentido. Ahora eran palabras y Voz.

Eran un Evangelio que pasa del papel a la vida. Que zarandea, que sacude, que te pone del revés, cabeza abajo, te desubica, te descoloca. Hasta la rendición. Hasta el abandono.

Hasta que lo único que sabes es que eres un corazón estremecido ante un Misterio infinito. Ante una Fascinación que te ama, y que quiere hacerse vida en tu vida.

Si le haces sitio. Si no te pones tú en medio: tú y tus egoísmos, tus planes, tus proyectos, tus acciones. Vuestros caminos no son mis caminos.

Te topas con una verdad que te deja sin referencias, sin agarraderos. A la intemperie de un camino exigente, que no es de broma aunque esté repleto de alegría, y que pasa, ineludiblemente, por el monte Calvario.

Y ya la vida toda se ha convertido en campo de pruebas; en Tierra Santa, donde vamos del desierto al Tabor, pasando por todos los versículos. Y haces oración en cada rincón de tu vida y haces oración de cada rincón de tu vida, porque si no, estás perdido. Y porque ves al Señor esperando, para verte combatir.

Y ya la vida ha pasado a ser historia sagrada. Se nos ha convertido en un nuevo evangelio, nuestro e íntimo; el paso de Dios mismo por nuestros días…

Quien ha probado lo auténtico, no gusta de lo falso. Quien ha escuchado, aunque sea sólo una vez, en su corazón, una Palabra, o el eco simplemente de esa Palabra, ya no acepta más la mentira. Ya los dioses y señores de la tierra no le satisfacen.

Es tiempo de coraje.

Nuestra sociedad es la del cuento infantil del traje del emperador. Una mentira común a la que todo el mundo se adhiere por miedo: a quedar mal, a no estar a la altura, a ser diferente, a quedarse solo, a… Es una mentira, porque está basada en seres falsos, los egos, esas máscaras tras las que ocultamos nuestra verdad. Y el laico cisterciense es el niño, sin máscaras, profético e inocente, que desenmascara la realidad: el emperador está desnudo.

Hay que apostarlo todo a la Verdad, sin miedo. A sabiendas, eso sí, del precio: ir contracorriente. No temáis, yo he vencido al mundo.

Nada de esto sería posible sin los hermanos de la Fraternidad, caminando a tu lado, siempre. Siendo apoyo, siendo ejemplo, siendo amor. Sólo desde ahí, sólo con ellos, es posible recorrer con autenticidad, con verdad y con libertad, este camino de humildad y despojo, que nos deja en el límite mismo del hombre, al borde de un vacío que sólo Dios llena.

Y, si en tu corazón ves que tu camino es este y que para ti no hay otro, llega un gozoso día en el que todo este itinerario culmina en una Promesa. El escenario, tu monasterio-madre. Las palabras podrán cambiar de una Fraternidad a otra, pero el sentido es uno: dedicar el resto de tu vida a continuar por este camino de amor. A perseverar hasta la muerte en una transformación que es conformación con Cristo, en la Voluntad del Padre y a merced del Espíritu. A abandonarnos a nosotros mismos en esta senda que conduce al encuentro del Amado.

Una Fraternidad laica cisterciense se sabe y se quiere escuela de amor. Y es comunidad de amor y de oración. Oración que conduce al amor. Oración que nos despoja de todo lo que no sea amor. Y que nos deja en las orillas de un mar de amor que llamamos Dios.

Con la humildad y la firmeza de nuestra verdad, estamos aquí. Al servicio de los hermanos: caminando, no sin tropiezos, pero apoyados en la fuerza del Señor que viene en ayuda de nuestra debilidad. Estamos aquí para aprender y para ser eco de la Palabra que hemos escuchado en nuestros corazones y que se llama Dios, porque se llama amor (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).