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Viaje interior

Publicado: 5 abril, 2017 en ACTUALIDAD
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INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 05/04/17.- Amigas y amigos: A punto de empezar la semana santa, es tiempo de realizar todo tipo de viajes: turísticos, familiares, religiosos, etc. Pero de una u otra forma, todos queremos aprovechar estos días tan especiales para hacer un viaje a nuestro interior y encontrarnos en esa búsqueda de la felicidad, propia y ajena: repensar cuáles son esas creencias que nos sirven de apoyo al caminar; contemplar a Jesús coherente con su proyecto hasta el heroísmo y no perder de vista la felicidad de todos los seres humanos.

Siguiendo con el ciclo de la Sagrada Escritura, publicamos en la Escuela un par de conferencias que nos dan claves interesantísimas para interpretar las diferencias entre los distintos evangelios. Gonzalo Haya: Marcos, ¿un Cristo demasiado humano? Jesús de Galilea. Da muchas pistas interrogarse por qué los evangelistas, que conocían el evangelio de Marcos, omiten o corrigen algunos detalles que cambian sustancialmente la intención de los relatos.

Recordaros que el último libro que hemos publicado es muy útil también para profundizar en el Triduo Pascual con unos comentarios extensos y profundos sobre la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Evangelios de Mateo y Marcos, de José Enrique Galarreta. Un legado de conocimiento y fe en Jesús de Nazaret.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Mt 26, 14-75 y 27, 1-66. Entonces uno de los Doce, Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les propuso: ¿Cuánto estáis dispuestos a darme si os lo entrego?

Vicente Martínez: ¿Un Dios de qué Universo? En el NT nadie se declara personalmente hijo engendrado por Dios Padre. Jesús de Nazareth se consideró siempre un ser humano normal y corriente.

José Luís Sicre: La pasión según el evangelio de Mateo. Este comentario no es un comentario piadoso ni exclusivamente histórico. Tampoco pretende ser exhaustivo, no obstante su extensión y detalle.

Fray Marcos: Jesús nos salvó viviendo. Aunque podemos considerar su muerte en la cruz como la definitiva expresión de su actitud vital.

José Antonio Pagola: Nada le pudo detener. Prefirió ser ejecutado antes que traicionar su conciencia y ser infiel al proyecto de Dios, su Padre.

Inma Eibe: Del cenáculo al sepulcro. ¿Estamos dispuestos a seguir a Jesús? Comenzamos la Semana Santa atravesando el pórtico del Domingo de Ramos y recibiendo la invitación a acompañar a Jesús en el camino que realiza durante sus últimos días. ¿Preparados?

Artículos seleccionados para la semana

José Arregi: Ranking de felicidad. No es más feliz quien tiene más, sino quien necesita menos o se conforma con lo que tiene.

Enrique Martínez Lozano: Sensación y crecimiento personal que trasciende el yo. Necesitamos cuidar el psiquismo –construir una “personalidad” armoniosa, conscientes de que somos infinitamente más que él. Por decirlo de un modo simple.

Miguel Ángel Munárriz: Perversión del lenguaje. Pero ese mecanismo que permite transformar las ideas en palabras, también actúa en sentido contrario permitiendo manipular la mente por medio del lenguaje.

José I. González Faus: ¿Por qué el Papa Francisco sostiene que nuestra economía ‘mata’? Nuestra economía mata, porque está fundada en el robo con guante blanco, en la mentira bien vestida.

Nueva Proposición No de Ley para acabar con los Paraísos Fiscales. Nota de Prensa de la Plataforma por la Justicia Fiscal.

Koldo Aldai: ¿Dueños del “off”? Aceptación es entregarnos en las manos de Dios o de la Vida que viene a ser lo mismo.

Marco Antonio Velásquez: El dinero y los abusos amparados por la jerarquía católica chilena. El cardenal Ezzati, Arzobispo de Santiago, ha sido exonerado y no ha querido indemnizar a las víctimas del pederasta Karadima.

José M. Castillo: Da miedo la religión mal entendida. Los horrores de los terroristas religiosos actuales, que matan matándose ellos mismos, porque así se van derechos al paraíso, convierten en un acto heroico lo que es un acto criminal.

Noticias de alcance. Francisco: “Le pido al Buen Dios que me lleve cuando los cambios sean irreversibles”.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Isaías 50, 4-7. Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado para saber decir al abatido una palabra de aliento.

Filipenses 2, 6-11. Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo.

Florentino Ulibarri: Sin eso que se estila. Sin trompetas ni tambores; solo con el grito de los pobres despertarán nuestros corazones.

Vicky Irigaray: Profetas de tu Reino. Que no falten en nuestra Iglesia gestos proféticos: acciones que nos interroguen y despierten a una vida más comprometida con los más desfavorecidos.

Anáfora: El Mesías Jesús. Jesús no es el Mesías que esperaban en el AT. Estamos llamados a conocerle bien y a imitarle.

Monjas Benedictinas de Montserrat. Domingo de Ramos.

Material multimedia

Aprender a perdonarte. Por Eckhart Tolle. La inconsciencia que todos heredamos, hasta que despertamos, nos hace convertir acciones pasadas en nuestra identidad. Necesitamos perdonarnos, porque lo que hacemos no es lo que somos.

Nelson Mandela. Nuestro temor más profundo es que tenemos poder más allá de toda medida.

Salomé Arricibita: ¡Hosanna! Me pide el corazón, vivir la Pascua desde el corazón de María, desde su ser mujer, madre, creyente, discípula. María no pudo, ni supo, ni quiso apropiarse de Jesús. Su anhelo era que el Amor de Dios tocase todos los corazones y sabía que Jesús, era cauce de ese Amor para todos. Ojalá sepamos acogerlo y celebrarlo… ¡hosanna!

La felicidad. La esencia de nuestra vida es espiritual: el amor, la humildad, el conocernos a nosotros mismos, la libertad para entender que la felicidad es un estado de nuestra conciencia.

Equipo Quiero Ver: ¿Quién es este? La ciudad se preguntaba alborotada “¿quién es éste? Alguien que entregándose libremente nos dio Vida. ¿Quieres conocerlo? Búscalo en tu vida. Él siempre se deja encontrar.

Mensaje del Papa Francisco. El Amor no conoce fronteras, ni barreras, ni límites…, pero sí tiene necesidades del corazón de las personas que lo viven.

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces muy útiles: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,

Inma Calvo

eclesalia@eclesalia.net

dientes-de-leon-en-cesta-representando-los-deseos-y-la-pacienciaLA PACIENCIA LLEGA LEJOS
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 11/07/16.- “La paciencia lo es todo”, dice el Panchatandra, esa gran recopilación de fábulas e historias moralizadoras sobre la realidad hindú que nos transporta de lo real a lo fantástico continuamente. Cuando leí esta aseveración tan rotunda, no le di mucha importancia. Pero con el tiempo, voy descubriendo la gran verdad que atesora. Ahora suelo unirla al estribillo teresiano “Sólo Dios basta”: La paciencia lo es todo, solo Dios basta, que procuro interiorizarlo con fe en los pliegues más impacientes de mi persona.

Es fácil quedarnos con que la paciencia es una virtud que lleva a aguantar cualquier adversidad de manera pasiva, sin apenas decir nada, cuando en realidad constituye un atributo que exige poner en acción nuestros mejores recursos emocionales. Pero tampoco se queda solo en el logro de la serenidad frente a la actitud impulsiva. Si bien la paciencia implica mantener la serenidad durante los malos tiempos, o ante las ofensas, para un cristiano es mucho más que esto, aunque sea importante. La vida que dediquemos a cultivar la paciencia, es tiempo de siembra interior para ser en lo posible dueño de uno mismo; al fin y al cabo, mucho de lo que nos ocurra dependerá de la forma como actuemos ante los acontecimientos.

Pero hay algo más, como decía, que esa actitud de sana paciencia que nos ayuda ante cualquier problema para lograr que los sinsabores sean más manejables, duren menos y sus consecuencias sean más controlables. Ese plus es lo que me ha hecho reflexionar el sacerdote Tomás Halík, en el prólogo de su estupendo libro Paciencia con Dios (Herder). El se refiere a las tres formas de paciencia, profundamente interconectadas, frente a la sensación de ausencia de Dios: se llaman fe, esperanza y caridad. Y llega a señalar que la paciencia es la principal diferencia entre la fe y el ateísmo, en los momentos en que Dios parece estar lejos u oculto. Y lo mismo dice de la esperanza, como otra expresión de la maduración de la paciencia; y del amor, porque un amor sin paciencia no es auténtico amor.

El nexo de todo ello está en la confianza y la fidelidad, los dos potentes motores cuyo combustible es la paciencia. Por tanto, para Halík, las tres virtudes teologales son tres formas de asumir el ocultamiento de Dios, que a la postre es un camino muy diferente al del ateísmo y la credulidad superficial. Lo que les pasa a los ateos es que no tienen paciencia ante su verdad incompleta. Pero de igual forma, la fe de los creyentes inmaduros, es de algún modo también incompleta por no asumir la propia naturaleza de nuestra condición de peregrinos hacia la Tierra Prometida; algo que lejos de decepcionarnos con impaciencia frustrante, nos debe servir como reflexión para la maduración de las virtudes teologales y como antídoto a la soberbia excluyente, acusadora y nada paciente tampoco con las debilidades del prójimo.

Paciencia como sanación del equilibrio interior pero también como el alimento que nos ayude a experimentar las gracias recibidas en forma de virtudes teologales. Paciencia con Dios, con el hermano siempre, y sobre todo empezando con ejercitar la paciencia con uno mismo: La paciencia activa lo es todo, solo Dios basta (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

latido-con-taquicardiaSENTIR EL LATIDO DE DIOS EN LA ENTRAÑA
Cuaresma 2016
MAGDALENA BENNÁSAR OLIVER, espiritualidadcym@gmail.com
MALLORCA.

ECLESALIA, 15/02/16.- En invierno nos cubrimos de ropa para protegernos del frío, viento, humedad… gracias a estas ropas nos protegemos de posibles enfermedades. La ropa también cubre nuestra intimidad pudiendo esconder enfermedades, deformaciones y belleza, mucha belleza.

Estableciendo un sencillo paralelo con nuestra vida interior y como nos protegemos, nos cubrimos no sólo para no enfriarnos sino para no exponernos. Es normal, pero la pregunta sigue siendo en muchos casos ¿es respeto a la intimidad, privacidad o es escondimiento detrás de las máscaras, que por inseguridad, ignorancia… mantenemos cubierto, enterrado, sumergido?

Para sentir el latido hace falta tocar, a no ser que la persona sufra una taquicardia o haya hecho un esfuerzo importante. No es lo normal sentir nuestros latidos, para llegar a sentirlos es necesario tocar, acercarse suavemente y buscar, palpando, ese pulso.

Tremenda escuela de oración en el propio cuerpo. Para sentir el latido de Dios tengo que tocar su cuerpo, su humanidad, la humanidad y sentirla dentro, así, sin ropas de invierno encubridoras.

¿Acaso no nos resulta más fácil atender las necesidades de los otros antes que a las nuestras?

Me arriesgo a decir que nos han hablado de una caridad en clave patriarcal, lo que ha provocado que millones de mujeres se hayan inmolado en el altar del olvido, del tomarlas por supuesto, del no valorarse porque no las valoran, ni las llaman por su nombre, ni les prestan atención más que para pedirles que hagan, sirvan, cumplan…

Tal vez los pilares de la cuaresma se podrían interpretar también con otro lenguaje:

Ayuna de miradas y palabras negativas, propias primero y también ajenas. Ayuna de esconderte y encubrir todo lo bello y bueno que tienes y eres. Ayuna de seguir cargando cargas ajenas, suéltalas. Tú no tienes la culpa de los males de los otros, tú no tienes que tragar la negatividad de los otros. Tú no tienes que lavar pies todo el rato. Tus pies también son de hija de Dios. A ver quién te los lava.

Abstente de acercarte a los que te miran como “carne” o/y “mano de obra barata”. Abstente de dejarte abusar, de dejarte acallar y mandonear por los gallitos de siempre. Se trata de alejar de ti la negatividad de las personas que no te valoran por ser quien realmente eres para que puedas descubrir el trato de Dios contigo, sin pasarlo por los mediadores que no reflejan el trato de Dios, sino el propio. No comer carne significa no alimentarte de todo aquello que te hace daño.

Da en limosna lo mejor de ti, tu belleza interior, tus talentos escondidos, tu capacidad de risa y de contar historias cuando te sientes segura y aceptada. Valora lo que eres y regálate tu plato favorito. Tal vez es un ayuno diferente, tal vez comas chocolate o te tomes un pintxo, de lo que se trata es de que salgamos del desierto en el que nos han metido para descubrir el desierto al que nos quiere conducir la Ruah. Porque todo esto no es por reivindicar, por hacer ruido, es por dar con la paz interior y colaborar así con la paz del mundo.

Ora con el Dios de Jesús, liberador, tranquilizador, amante, que dialoga con todas y no se amedrenta con las “menos cubiertas de ropajes”. Jesús pacifica, apacigua a todo el que lo necesita, menos a los que se apropian de la paz de los demás con la calumnia, abuso, explotación, falta de respeto, incluso invisibilización (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

¡Feliz Cuaresma!

 

Desde la intemperie

Publicado: 21 diciembre, 2015 en REFLEXIONES
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casa-cueva_mediterraneaDESDE LA INTEMPERIE
MAGDALENA BENNÁSAR OLIVER, espiritualidadcym@gmail.com
MALLORCA.

ECLESALIA, 21/12/15.- Me siento llamada por dentro a reflexionar sobre esa realidad: la intemperie. Me resisto, pienso que total la gente lee tantas cosas, escribes y nadie te dice ni que lo ha recibido apenas… como veis me resisto a “mi intemperie”. Intento disuadir la invitación, la voz interior que me vuelve a sugerir que comparta lo que de intemperie he vivido, vivo, resisto…y al fin, sucumbo. Casi pidiendo perdón porque estos días la gente va cargada, pero ya sabéis que el tiempo de Dios funciona con otros registros. Desearía estar en ellos para compartir lo que me regala.

Muchas de nosotras y nosotros tenemos intemperies pegadas a la piel y tal vez no las vemos o no sabemos cómo gestionarlas. Una de ellas, que comparto, es el duelo. El duelo te hace entrar dentro, y buscar entre los millones de recuerdos y experiencias vividos los compartidos con la persona que se ha ido. A veces consuela, otras duele tanto que cambio de canal.

El duelo te deja a la intemperie, sin cobijo, sin escape, sin zona de confort. El duelo te pone en camino, ¿hacia dónde? hacia el camino, que es lo que importa. La persona que se ha ido te pone en comunicación con una realidad profunda, la Vida, la realidad sin decoración, al vivo.

Las calles de nuestras ciudades y pueblos están sobrecargadas de luces, justo estos días, y sin embargo el Evangelio nos habla de camino oscuro, de una pareja que se tiene que ir a empadronar a su lugar de origen justo cuando ella está a punto de dar a luz… ¡intemperie!

Es otra forma de duelo, de pérdida, cuando tenemos que dejar lo familiar, lo conocido y querido, puede ser un destino que te cae y asumes, y te sientes a la intemperie, no conoces a nadie, no tienes casa, no tienes mucho suelto, pero hay una llamada más fuerte y más clara que lo oscuro del camino. Puede ser una necesidad de emigrar o de buscar refugio y quedarte bastante a la intemperie, dependiendo totalmente de la buena voluntad de las instituciones y de las personas concretas. Ellos y ellas “saben a intemperie”, sin necesidad de definir el término.

Y luego está la intemperie de la enfermedad. No buscada, no deseada por supuesto. Te llega, te asusta, te deja bastante descolocada, a la “intemperie” tanto si es terminal como si te debilitan tanto para debilitar a la enfermedad que te sientes tan a la intemperie que ni osas decirlo. No quieres preocupar a nadie pero, ahí estás, dialogando con el Dios de las intemperies a ver si te da alguna pista, algún consuelo.

Y la intemperie de los que adoptaron un hijo, o dos o tres, que los hay y les conozco. Nunca tranquilos, siempre negociando, siempre como a escondidas, como el hijo adoptado de una gran amiga, por Navidad se dedicó a vaciar los bolsos de todos los tíos y tías… ¡Qué intemperie! En silencio, de noche le llama, para quererle. Los dos están a la intemperie, ella no puede decir nada porque el marido, bueno sí, pero ya sabes…lo ve diferente. La intemperie de la soledad, acompañada a veces, o soledad a secas. La de tantos mayores que no dicen mucho pero su mirada expresa intemperie. Solitos, sonriendo o menos amables, pasando por su larga intemperie.

Trabajando en pastoral universitaria en un campus civil en Boston hace años, nos dijeron que no hablásemos a los jóvenes de “familia” en Navidad. Podía ser dramáticamente contraproducente. Ellos, esos jóvenes y niñas y niños de familias desestructuradas también viven la intemperie. Un fin de semana aquí, otro allá…

Y Jesús va y se le ocurre nacer a la intemperie, de unos padres desestructurados y en un lugar desconocido, inhóspito, exageradamente impropio. Pero sí, sí, eso dicen los textos, y de verdad creo que si no fuera cierto no lo dirían ya que no es la imagen de Dios que quisiéramos normalmente, sólo cuando, como El, nos sentimos a la intemperie.

Entonces sí, todo tiene más sentido. El evangelio empieza a tener más luz y relevancia y también más capacidad de movernos por dentro a confiar, a acoger, a acompañar a los y las que están a la intemperie, como nosotros y nosotras que lo estamos o lo hemos estado o lo estaremos cualquier día.

Y no me quiero olvidar de los y las que acompañáis, en esta etapa de vuestra vida, a personas que están a la intemperie. Reconocer tu propio cansancio, tus propios límites que te hacen sentir culpable sin serlo, pero se espera tanto de ti, sobre todo, de tantas mujeres cuidadoras de mayores y de personas enfermas. Recuerdo a otra amiga querida. Lleva meses cuidando muy de cerca por no molesta o invadir, a una hermana que está muy terminal, y hace dos semanas muere su hermano apoyo, de repente, a los 50 años, ¡qué dura intemperie! Qué poco oportuna esa noche oscura, pero qué fuerte la fe de esa mujer fuerte, que sí, claro, se siente a la intemperie, porque además, hay que seguir acompañando con ánimo a la que se está muriendo… ¡Uff! Necesitamos Navidad, y como sugieres Ignacio, meternos en la cueva, olerla, sentirla y coger al crío en brazos para así abrazar nuestra intemperie y la de los que nos rodean. De pronto se me hace más evidente el porqué de los textos de estos días. No los quisiera diferentes. Así cabemos todas y todos (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Pienso en Dios, luego existo

Publicado: 9 junio, 2015 en REFLEXIONES
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Casaldáliga.PIENSO EN DIOS, LUEGO EXISTO
YOLANDA CHÁVEZ, yolachavez66@gmail.com
LOS ÁNGELES (USA).

ECLESALIA, 09/06/15.- Es la supracartesiana de un hombre cuyo espíritu fue para todo el mundo, y dándose se descubrió Capaz del infinito:

Pienso en Dios
Luego existo
Capaz
Del infinito.

Viviendo para los demás palpó la muerte:

Mi vida
son
muchos días.
Mi muerte
será
la hora.

Luchando contra la injusticia, fue capaz de la belleza:

Hiciste la belleza
porque sabías que mis ojos
exultarían viéndola.
Me esperas, en la Muerte,
porque sabes
que necesito verTe!

Conocedor sabio del tiempo y de lo humano:

Hablemos del Tiempo, hermano,
antes de que sea ido
lo que pudo ser humano.
Antes de que sea en vano
llorar un día perdido,
un surco sin nuestro grano,
un canto sin nuestro oído,
un remo sin nuestra mano.
Hablemos de la tarea
de nuestra caducidad,
que es hacer que el Tiempo sea,
todo él, Eternidad.

Una vida colmada de las emociones profundas que superan la memoria y se dibujan por todo el ser como en una hoja:

¿Sólo para mí
estas mariposas?
Constan en mis ojos,
¡constan en mis hojas!

Hoy vive en silencio absoluto, trascendente; donde se olvida lo malo, lo que dolió, lo perdido.

Donde se llena el corazón de nombres y recuerdos agradecidos…

Ya una vez dijo:

Al final del camino me dirán:
—¿Has vivido? ¿Has amado?
Y yo, sin decir nada,
Abriré el corazón lleno de nombres.

Sabe que la paz lo espera ya en la curva luminosa del viento.

A Pedro Casaldáliga, con mi profundo respeto y admiración, en este ocaso de garzas blancas. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

-oOo-

cruz cenizaCUARESMA, SÍ, PERO COMUNITARIA
COMUNIDAD DE MONJAS TRINITARIAS, monjasdesuesa@gmail.com
SUESA (CANTABRIA).

ECLESALIA, 19/02/15.- A veces nos encontramos con textos que nos dicen que la cuaresma es una carrera, o una cuesta, o una escalada. Está claro que, visto así, la cuaresma es para deportistas, y… bueno, en fin, no a todo el mundo se le da bien eso del ejercicio.

Cada cual que le encuentre su sentido propio a la cuaresma pero… nuestra propuesta es vivir una cuaresma comunitaria, ¿o es que no vamos todos hacia la misma meta? ¿Y no será mejor llegar juntos?

El tiempo de cuaresma es ideal para ahondar en el interior, en lo profundo, en “lo secreto” y rebuscar el perfume oculto antes de que se nos quede viejo.

¡Vamos a perfumar la cuaresma! ¡Que cuando llegue la pascua la gran comunidad de Jesús olamos a vida y fiesta! Como la mujer del perfume, rompamos el frasco y derrochemos el amor a raudales. No os preocupéis, no se gasta, no se agota, cuanto más se extrae más se posee.

¿Qué podemos hacer?

Algunas ideas:

  • Vamos a querernos un poco más. No, no hablamos de quererse cada una, cada uno, un poco más a sí mismo (que es muy sano, sí) sino de querernos más entre nosotras y nosotros. Con gestos, con detalles sencillos, con palabras, con miradas, ¡hay mil maneras, no busques excusas!
  • Podemos ayunar de “yoísmos”: abramos los pabellones auditivos del corazón para escuchar lo que nos cuenta el otro, la otra. No lo demos por sabido aunque ya nos lo sepamos.
  • Nuestra oración en este tiempo puede ser alzando la cabeza y mirando más allá. Oraremos más por quienes están al lado, desde el vecino gruñón del 5º, hasta la compañera del trabajo que nos roba los minutos del descanso, pasando por la hermana mayor que nos desespera por su lentitud o las docenas de rostros sin nombre que vemos por el televisor.
  • Quizás sea también buena idea sacar unos minutos al día para mirar hacia dentro, remover la propia tierra, abonarla un poco (no huele muy bien pero es buenísimo para después recoger mejores frutos) y bendecirla (esto no suele venir en los manuales de horticultura pero os lo recomendamos encarecidamente).
  • Cuenta, cuenta: sí, eso, que cuentes, que te narres, que saques lo que hay en ti, con humildad y honestidad, que la belleza regalada por Dios y colocada en tu interior no es solo tuya, es de todos. Coteja tu vida con alguien, confronta tu camino, sé valiente y exponte ante alguien que acompañe tu camino, ante tu comunidad, tu familia,…
  • Haz un censo: no para saber todo lo que tienes sino para darte cuenta de ¡todo lo que tienes! ¿Todo es necesario? Olvida los “por si…”, despréndete solidaria y ecológicamente de aquello que sabes que no necesitas: libros, ropa, dinero,…
  • Haz un donativo: ¿el mejor?, tu tiempo, que no es recuperable.

Seguro que cada cual tiene más propuestas pero las que queremos fomentar son las que nos lleven a vivir una cuaresma comunitaria: “que todos sean uno como Tú y Yo somos uno”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Empezamos desde ya sembrando vida juntas, juntos, con esta danza:

Vivir a Dios desde dentro

Publicado: 4 junio, 2014 en BIBLIA
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PentecostésPentecostés(A) Juan 20, 19-23
VIVIR A DIOS DESDE DENTRO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 04/06/14.- Hace algunos años, el gran teólogo alemán, Karl Rahner, se atrevía a afirmar que el principal y más urgente problema de la Iglesia de nuestros tiempos es su “mediocridad espiritual”. Estas eran sus palabras: el verdadero problema de la Iglesia es “seguir tirando con una resignación y un tedio cada vez mayores por los caminos habituales de una mediocridad espiritual”.

El problema no ha hecho sino agravarse estas últimas décadas. De poco han servido los intentos de reforzar las instituciones, salvaguardar la liturgia o vigilar la ortodoxia. En el corazón de muchos cristianos se está apagando la experiencia interior de Dios.

La sociedad moderna ha apostado por “lo exterior”. Todo nos invita a vivir desde fuera. Todo nos presiona para movernos con prisa, sin apenas detenernos en nada ni en nadie. La paz ya no encuentra resquicios para penetrar hasta nuestro corazón. Vivimos casi siempre en la corteza de la vida. Se nos está olvidando lo que es saborear la vida desde dentro. Para ser humana, a nuestra vida le falta una dimensión esencial: la interioridad.

Es triste observar que tampoco en las comunidades cristianas sabemos cuidar y promover la vida interior. Muchos no saben lo que es el silencio del corazón, no se enseña a vivir la fe desde dentro. Privados de experiencia interior, sobrevivimos olvidando nuestra alma: escuchando palabras con los oídos y pronunciando oraciones con los labios, mientras nuestro corazón está ausente.

En la Iglesia se habla mucho de Dios, pero, ¿dónde y cuándo escuchamos los creyentes la presencia callada de Dios en lo más hondo del corazón? ¿Dónde y cuándo acogemos el Espíritu del Resucitado en nuestro interior? ¿Cuándo vivimos en comunión con el Misterio de Dios desde dentro?

Acoger al Espíritu de Dios quiere decir dejar de hablar solo con un Dios al que casi siempre colocamos lejos y fuera de nosotros, y aprender a escucharlo en el silencio del corazón. Dejar de pensar a Dios solo con la cabeza, y aprender a percibirlo en los más íntimo de nuestro ser.

Esta experiencia interior de Dios, real y concreta, transforma nuestra fe. Uno se sorprende de cómo ha podido vivir sin descubrirla antes. Ahora sabe por qué es posible creer incluso en una cultura secularizada. Ahora conoce una alegría interior nueva y diferente. Me parece muy difícil mantener por mucho tiempo la fe en Dios en medio de la agitación y frivolidad de la vida moderna, sin conocer, aunque sea de manera humilde y sencilla, alguna experiencia interior del Misterio de Dios. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

VIVER DEUS DESDE DENTRO

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Há já alguns anos, o grande teólogo alemão, Karl Rahner, atrevia-se a afirmar que o principal e mais urgente problema da Igreja dos nossos tempos é a sua “mediocridade espiritual”. Estas eram as suas palavras: o verdadeiro problema da Igreja é “continuar com uma resignação e um tédio cada vez maior pelos caminhos habituais de uma mediocridade espiritual”.

O problema não parou de se agravar nestas últimas décadas. De pouco serviram as intenções de reforçar as instituições, salvaguardar a liturgia ou vigiar a ortodoxia. No coração de muitos cristãos está-se a apagar a experiência interior de Deus.

A sociedade moderna apostou pelo “exterior”. Tudo nos convida a viver desde fora. Tudo nos pressiona para nos movermos com rapidez, sem pararmos em nada nem em ninguém. A paz já não encontra resquícios para penetrar até ao nosso coração. Vivemos quase sempre na superfície da vida. Está-nos a esquecer o que é saborear a vida desde dentro. Para ser humana, à nossa vida falta-lhe uma dimensão essencial: a interioridade.

É triste observar que tampouco nas comunidades cristãs sabemos cuidar e promover a vida interior. Muitos não sabe o que é o silêncio do coração, não se ensina a viver a fé desde dentro. Privados da experiência interior, sobrevivemos esquecendo a nossa alma: escutando palavras com os ouvidos e pronunciando orações com os lábios, enquanto o nosso coração está ausente.

Na Igreja fala-se muito de Deus, mas, onde e quando escutamos os crentes a presença silenciosa de Deus no mais fundo do coração? Onde e quando acolhemos o Espírito do Ressuscitado no nosso interior? Quando vivemos em comunhão com o Mistério de Deus desde dentro?

Acolher o Espírito de Deus quer dizer deixar de falar só com um Deus a quem quase sempre colocamos longe e fora de nós, e aprender a escutá-lo no silêncio do coração. Deixar de pensar em Deus apenas com a cabeça, e aprender a percebe-Lo no mais íntimo do nosso ser.

Esta experiência interior de Deus, real e concreta, transforma a nossa fé. Um surpreende-se de como pode viver sem a descobrir antes. Agora sabe porque é possível acreditar inclusive numa cultura secularizada. Agora conhece uma alegria interior nova e diferente. Parece-me muito difícil manter por muito tempo a fé em Deus no meio da agitação e frivolidade da vida moderna, sem conhecer, mesmo que seja de forma humilde e simples, alguma experiência interior do Mistério de Deus.

 

VIVERE DIO DALL’INTERNO

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Alcuni anni fa’, il grande teologo tedesco Karl Rahner, osava affermare che il principale e più urgente problema della Chiesa del nostro tempo è la sua “mediocrità spirituale”. Queste erano le sue parole: Il vero problema della Chiesa è “andare avanti con una rassegnazione e una noia sempre maggiori per le vie abituali di una mediocrità spirituale”.

Il problema non ha fatto che aggravarsi in queste ultime decadi. A poco sono serviti i tentativi di rafforzare le istituzioni, salvaguardare la liturgia o vigilare sull’ortodossia. Nel cuore di molti cristiani si sta spegnendo l’esperienza interiore di Dio.

La società moderna ha puntato sull’ “esteriore”. Tutto ci invita a vivere dal di fuori. Tutto ci spinge a muoverci con fretta, senza nemmeno trattenerci un po’ su nulla e su nessuno. La pace non trova più fessure per penetrare fino al nostro cuore. Viviamo quasi sempre alla superficie della vita. Ci stiamo dimenticando che cosa significa assaporare la vita dall’interno. Per essere umana, alla nostra vita manca una dimensione essenziale: l’interiorità.

È triste osservare che nemmeno nelle comunità cristiane sappiamo curare e promuovere la vita interiore. Molti non sanno quel che è il silenzio del cuore, non si insegna a vivere la fede dall’interno. Privati di esperienza interiore, sopravviviamo dimenticando la nostra anima, ascoltando parole con gli orecchi e pronunciando orazioni con le labbra, mentre il nostro cuore è assente.

Nella Chiesa si parla molto di Dio, ma dove e quando noi credenti ascoltiamo la presenza silenziosa di Dio nel più profondo del cuore? Dove e quando accogliamo lo Spirito del Risorto dentro di noi? Quando viviamo in comunione con il Mistero di Dio dall’interno?

Accogliere lo Spirito di Dio vuol dire smettere di parlare solo con un Dio che quasi sempre collochiamo lontano e fuori di noi, e imparare ad ascoltarlo nel silenzio del cuore. Smettere di pensare a Dio solo con la testa, e imparare a percepirlo nel più intimo del nostro essere.

Questa esperienza interiore di Dio, reale e concreta, trasforma la nostra fede. Ci si sorprende di come si è potuto vivere senza scoprirlo prima. Ora sa perché è possibile credere anche in una cultura secolarizzata. Ora conosce una gioia interiore nuova e differente. Mi sembra molto difficile mantenere per molto tempo la fede in Dio in mezzo all’agitazione e frivolezza della vita moderna, senza conoscere, anche se in maniera umile e semplice, qualche esperienza interiore del Mistero di Dio.

 

VIVRE DIEU DE L’INTERIEUR

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Il y a quelques années, le grand théologien allemand Karl Rahner osait affirmer que le principal et le plus urgent des problèmes de l’Eglise aujourd’hui est sa « médiocrité spirituelle ». Voici ses paroles : le véritable problème de l’Eglise est de « vivoter » sur les chemins habituels d’une médiocrité spirituelle, dans une résignation et dans un ennui de plus en plus grands.

Le problème n’a fait que s’aggraver ces dernières décennies. Les efforts pour renforcer les institutions, sauvegarder la liturgie ou surveiller l’orthodoxie, ont servi de peu. L’expérience intérieure de Dieu est en train de s’éteindre dans le cœur de nombreux chrétiens.

La société moderne a fait le pari de “l’extériorité”. Tout nous incite à vivre à partir du dehors. Tout nous presse pour vivre dans l’empressement, sans à peine nous arrêter sur quelque chose ou sur quelqu’un. La paix ne trouve plus d’entrée pour pénétrer dans notre cœur ; Nous vivons presque toujours à la surface de la vie. On est en train d’oublier ce que veut dire savourer la vie de l’intérieur. Pour devenir humaine, notre vie manque d’une dimension essentielle : l’intériorité.

Il est triste de constater que dans les communautés chrétiennes nous ne savons pas non plus, promouvoir la vie intérieure ni en prendre soin. Beaucoup ignorent ce que signifie le silence du cœur ; on n’apprend plus à vivre la foi de l’intérieur. Privés d’expérience intérieure, nous survivons, en oubliant notre âme : nos oreilles entendent des mots et nos lèvres prononcent des prières, alors que notre cœur est absent.

On parle beaucoup de Dieu dans l’Eglise, mais où et quand, nous, les croyants, écoutons-nous la présence silencieuse de Dieu au plus profond de notre cœur ? Où et quand accueillons-nous l’Esprit du Ressuscité dans notre intérieur ? Quand vivons-nous, de l’intérieur, en communion avec le Mystère de Dieu ?

Accueillir l’Esprit de Dieu signifie cesser de ne parler qu’ à un Dieu que nous plaçons presque toujours loin et en dehors de nous, et apprendre à l’écouter dans le silence de notre cœur. Cesser de penser à Dieu seulement avec la tête, et apprendre à le percevoir au plus intime de notre être.

C’est cette expérience intérieure de Dieu, réelle et concrète, qui transforme notre foi. On est surpris de découvrir comment on a pu vivre sans l’avoir découverte auparavant. Maintenant, on sait pourquoi il est possible de croire, même au milieu d’une culture sécularisée. Maintenant, on connaît une joie intérieure nouvelle et différente. Il me semble très difficile de pouvoir maintenir longtemps la foi en Dieu, au milieu de l’agitation et de la frivolité de la vie moderne, en faisant fi, même si c’est d’une manière humble et simple, d’une expérience intérieure du Mystère de Dieu.

 

TO LIVE GOD FROM THE INSIDE

José Antonio Pagola.

Some years ago, the great German theologian, Karl Rahner, dared to affirm that the main and most urgent problem in the church today is her “spiritual mediocrity”. These were his words: the true problem of the Church is “to keep throwing herself with a resignation and an ever greater tedium along the routine paths of a spiritual mediocrity”.

The problem hasn’t done anything except get worse in these last decades. It has served us little to try to reform institutions, preserve the liturgy or keep watch over orthodoxy. In the hearts of many Christians the interior experience of God is going out.

Modern society has signaled for “the exterior”. Everything invites us to live from the outside. Everything pressures us to move about hurriedly, without stopping for anything or anyone. Peace doesn’t have a chance now to penetrate our heart. We live almost constantly in the outer skin of life. We’re forgetting what it means to savor life from within. For the human being, our life lacks an essential dimension: interiority.

It’s sad to observe that not even in Christian communities do we know how to care for and promote the interior life. Many don’t know what’s in the silence of their heart, they aren’t taught to live faith from within. Deprived of an inner experience, we hang on for dear life, forgetting about our soul: listening to words with our ears and pronouncing prayers with our lips, while our heart is nowhere to be found.

In the Church there’s much talk about God, but where and when do we believers listen to the silent presence of God in the deepest depths of our heart? Where and when do we welcome the Spirit of the Resurrected One in our inner self? When do we live in communion with the Mystery of God from within?

To welcome God’s Spirit means allowing ourselves to speak alone with a God whom we almost always put far off and outside of ourselves, and to learn to listen to God in the silence of our heart. Stop thinking of God only with the head, and learn to perceive God in the most intimate part of our being.

This interior experience of God, something real and concrete, transforms our faith. You wonder at how you could live without discovering this before. Now you know why it’s possible to believe, even in a secularized culture. Now you know an inner joy that’s new and different. It seems to me very difficult to maintain faith in God for very long in the midst of the agitation and frivolity of modern life, without knowing, albeit in a humble and simple way, some interior experience of the Mystery of God.

 

JAINKOA BIZI NORK BERE BARNETIK

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Duela urte batzuk, alemaniar teologo handi bat, Karl Rahner, ausartu zen esatera ezen gaur egungo Elizak «bere eskastasun espirituala» duela bere arazorik nagusiena eta premiazkoena. Hona haren hitzak: Elizaren benetako arazoa da «gero eta neurri handiagoan etsirik eta asper-asper eginik jarraitzen duela eskastasun espiritual baten ohiko bideetan barna».

Arazoa larritu besterik ez da egin azken hamarkada hauetan. Ezer gutxirako izan dira erakundeak berrindartzea, liturgia onik gordetzea edo ortodoxia zaintzea. Kristau askoren bihotzean itzaliz doa Jainkoaren barne-esperientzia.

Gizarte modernoak «kanpoaldea» hobestera jo du. Den-denak gonbidatzen gaitu azaletik bizitzera. Den-denak eragiten digu presaka ibiltzera, ia arretarik jarri gabe ezertan eta inorengan. Bakeak ez du jada zirrizturik aurkitzen gure bihotz barnera sartzeko. Ia beti, bizitzaren gainazalean bizi gara. Ahazten ari zaigu zer den bizitza barnetik ahogozatzea. Gizakoi izateko, gure bizitzari funtsezko alderdi bat falta zaio: barnetasuna.

Tristea da ikustea, kristau-elkarteetan ere ez dakigula zaintzen eta eragiten barne bizitza. Jende askok ez daki zer den bihotzaren isiltasuna, ez da adierazten fedea bihotz barnean bizitzen. Barne esperientziarik ez dugula, geure arimaz ahazturik jarraitzen dugu existitzen: hitzak belarriz entzunez, otoitzak ezpainez esanez, bihotza urrun dugularik.

Elizan asko hitz egiten da Jainkoaz, baina non eta noiz entzuten dugu fededunok Jainkoaren presentzia isila geure bihotzaren hondoenean? Non eta noiz egiten diogu harrera Berpiztuaren Espirituari geure barnean? Noiz bizi ohi dugu elkartasun-giroa Jainkoaren Misterioarekin geure bihotz-barnean?

Jainkoaren Espirituari harrera egiteak esan nahi du, alde batera utzi dugula gugandik urrun eta gugandik kanpo dagoela uste dugun Jainkoari hitz egitea, eta gai bihurtu garela bihotzaren isiltasunean mintzo zaigun Jainkoari entzuteko. Esan nahi du, utzi egin diogula Jainkoaz adimenaz bakarrik pentsatzeari, eta ikasi dugula Jainkoa geure izatearen zokoenean sumatzen.

Jainkoaz dugun barne esperientzia honek, egiazkoa eta zehatza den honek, eraldatu egiten du gure fedea. Harriturik gelditzen zara pentsatzean: nolatan bizi izan naiz, gero, hau guztia lehenago aurkitu gabe? Orain badakizu zergatik den posible sinestea kultura sekularizatu baten barruan bizi zarela ere. Orain barne poz berri eta desberdin bat sentitzen dugu. Uste dut, oso nekez mantendu daitekeela luzaroan Jainkoarekiko fedea, gaur egungo bizitza zalapartatsu eta arinan, atzeman gabe, modu apal eta xume batean bada ere, nolabaiteko barne esperientzia bat Jainkoaren Misterioaz.

 

CATALÁN

VIURE DÉU DES DE DINS

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

Fa alguns anys, el gran teòleg alemany, Karl Rahner, s’atrevia a afirmar que el principal i més urgent problema de l’Església del nostre temps és la seva “mediocritat espiritual”. Aquestes eren les seves paraules: el veritable problema de l’Església és “anar fent amb una resignació i un tedi cada cop més grans pels camins habituals d’una mediocritat espiritual”.

El problema no ha fet sinó agreujar-se aquestes últimes dècades. De poc han servit els intents de reforçar les institucions, salvaguardar la litúrgia o vigilar l’ortodòxia. Al cor de molts cristians s’està apagant l’experiència interior de Déu.

La societat moderna ha apostat per “l’exterior”. Tot ens convida a viure des de fora. Tot ens pressiona per moure’ns amb pressa, gairebé sense aturar-nos en res ni en ningú. La pau no troba escletxes per penetrar fins al nostre cor. Vivim gairebé sempre en l’escorça de la vida. Se’ns està oblidant el que és assaborir la vida des de dins. Per ser humana, a la nostra vida li falta una dimensió essencial: la interioritat.

És trist observar que tampoc en les comunitats cristianes no sabem tenir cura i promoure la vida interior. Molts no saben el que és el silenci del cor, no s’ensenya a viure la fe des de dins. Privats d’experiència interior, sobrevivim oblidant la nostra ànima: escoltant paraules amb les orelles i pronunciant oracions amb els llavis, mentre el nostre cor és absent.

A l’Església es parla molt de Déu, però, ¿on i quan escoltem els creients la presència callada de Déu en el més profund del cor? On i quan acollim l’Esperit del Ressuscitat en el nostre interior? Quan vivim en comunió amb el Misteri de Déu des de dins?

Acollir l’Esperit de Déu vol dir deixar de parlar només amb un Déu a qui gairebé sempre col•loquem lluny i fora de nosaltres, i aprendre a escoltar-lo en el silenci del cor. Deixar de pensar Déu només amb el cap, i aprendre a percebre’l en el més íntim del nostre ésser.

Aquesta experiència interior de Déu, real i concreta, transforma la nostra fe. Hom se sorprèn de com ha pogut viure sense descobrir-la abans. Ara sap per què és possible de creure fins i tot en una cultura secularitzada. Ara coneix una alegria interior nova i diferent. Em sembla molt difícil de mantenir per molt temps la fe en Déu enmig de l’agitació i la frivolitat de la vida moderna, sense conèixer, encara que sigui de manera humil i senzilla, alguna experiència interior del Misteri de Déu.

 

VIVIRMOS A DEUS DESDE DENTRO

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

Hai algúns anos, o gran teólogo alemán, Karl Rahner, atrevíase a afirmar que o principal e máis urxente problema da Igrexa dos nosos tempos é a súa “mediocridade espiritual”. Estas eran as súas palabras: o verdadeiro problema da Igrexa é “seguir tirando cunha resignación e un tedio cada vez maiores polos camiños habituais dunha mediocridade espiritual”.

O problema non fixo senón agravarse estas últimas décadas. De pouco serviron os intentos de reforzar as institucións, salvagardar a liturxia ou vixiar a ortodoxia. No corazón de moitos cristiáns estase apagando a experiencia interior de Deus.

A sociedade moderna apostou “polo exterior”. Todo nos invita a vivirmos desde fóra. Todo nos preme para movérmonos con présa, sen apenas detérmonos en nada nin en ninguén.

A paz xa non atopa físgoas para penetrar ata o noso corazón. Vivimos case sempre na cortiza da vida. Estásenos esquecendo o que é saborear a vida desde dentro. Para ser humana, á nosa vida fáltalle unha dimensión esencial: a interioridade.

É triste observar que tampouco nas comunidades cristiás sabemos coidar e promover a vida interior. Moitos non saben o que é o silencio do corazón, non se ensina a vivir a fe desde dentro. Privados de experiencia interior, sobrevivimos esquecendo a nosa alma: escoitando palabras cos oídos e pronunciando oracións cos beizos, mentres o noso corazón está ausente.

Na Igrexa fálase moito de Deus, pero, onde e cando escoitamos os crentes a presenza calada de Deus no máis fondo do corazón? Onde e cando acollemos o Espírito do Resucitado no noso interior? Cando vivimos en comuñón co Misterio de Deus desde dentro?

Acollermos ao Espírito de Deus quere dicir deixar de falarmos só cun Deus ao que case sempre colocamos lonxe e fóra de nós, e aprendermos a escoitalo no silencio do corazón. Deixarmos de pensar a Deus só coa cabeza, e aprendermos a percibilo nos máis íntimo do noso ser.

Esta experiencia interior de Deus, real e concreta, transforma a nosa fe. Un sorpréndese como puido vivir sen descubrila antes. Agora sabe por que é posíbel crer ata nunha cultura secularizada. Agora coñece unha alegría interior nova e diferente.

Paréceme moi difícil manter por moito tempo a fe en Deus no medio da axitación e frivolidade da vida moderna, sen coñecer, aínda que sexa de xeito humilde e sinxela, algunha experiencia interior do Misterio de Deus.

 

Espiritualidad para vivir

Publicado: 24 marzo, 2014 en CONVOCATORIAS
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SueñoESPIRITUALIDAD PARA VIVIR
COMUNIDAD DE MONJAS TRINITARIAS, monjasdesuesa@gmail.com
SUESA (CANTABRIA).

ECLESALIA.- 24/03/12.- Paseaba por un pequeño pueblo cuando vi una tapia que rodeaba una propiedad. Me quedé pensando el porqué de la tapia.

Comprendí que era un límite, una separación, una manera de delimitar espacio. Sin embargo descubrí un cartel que anunciaba,

“LA ESPIRITUALIDAD COMO UN CAMINO DE SANACIÓN E INTEGRACIÓN HUMANA”

Me di cuenta que estaba en un monasterio y comprendí que las tapias no eran separación, sino posibilidad de Encuentro,

Sí, sentí que hay personas llamadas a vivir tan libres que necesitan espacios resguardados de las miradas humanas, lugares donde el diálogo con el Absoluto es alimento, donde la tapia posibilita la unificación interior que las hace vivir unidas a todos y a Todo.

Y seguí leyendo…

“Desde la Asociación de los Amigos del Monasterio de Suesa, dentro de la comisión de espiritualidad, del 4 al 6 de Abril, ofrecemos un nuevo curso, empeñadas en que cada vez más personas descubran los valores terapéuticos y generadores de humanización de la espiritualidad. Posibilidad de ahondar en el espacio interior que somos donde la vida se transforma.

Tiempo para silenciar el ser y zambullirnos en la profundidad que somos, descubriéndonos habitadas por el Amor sin límites que nos permite ser ilimitadas amando. Tiempo y espacio para reconciliarnos con nuestro pasado posibilitando vivir el presente lleno de Presencia

Acoger y soltar, recibir y entregar la vida fluyendo en nosotras, capacitándonos para descubrirnos habitadas, abrazadas y amadas.

Este taller está dirigido a todas aquellas personas que quieran vivir unificadas, disfrutando del presente, en una comunión con todos y todo.

A través de la sabiduría de las tradiciones espirituales de Occidente y del zen japonés así como de la mano de José Antonio Vázquéz, monje cisterciense de Santa María de Huerta, iremos conjugando sabidurías distintas para unificarnos y descubrirnos habitadas por el Amor Trinitario, que es diversidad, pluralidad alteridad, relación, comunión

Será un curso donde se alternará la parte teórica y sobre todo la práctica…necesitamos experimentar la maravilla de descubrirnos plenas, llenas de su Vida, habitadas por Su Amor.

Correo electrónico amosuesaes@gmail.com;

Tfno 942 310609 Mª Antonia ; 942 5190021 Mª José

Página web – www.montrinisuesa.com

Y tras leer todo esto… decidí participar. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Sacerdotisa de ti misma

Publicado: 17 febrero, 2014 en REFLEXIONES
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mujerSACERDOTISA DE TI MISMA
SILKE APEL, silkeapel@gmail.com
GUATEMALA.

ECLESALIA, 17/02/14.-  Con Jesús de Nazareth se inaugura una nueva era, un nuevo tiempo, en el cual se manifiesta la absoluta bondad de la divinidad. En él, la Divina Sabiduría adquiere el rostro humano del hermano, de quien acompaña, acoge y libera de cargas impuestas por otros. De ahí que el culto al templo y la mediación de personas especializadas para vincularnos con la divinidad dejan de tener sentido. Los mediadores de lo sagrado quedan sin oficio, porque Jesús recuerda que la sacralidad habita a todo ser humano, indistintamente de su condición social, sexo, raza u opción de vida.

Sin embargo, como dice Antonio Machado: caminante, no hay camino, se hace camino al andar. El camino al misterio, a lo sagrado, nadie te lo puede indicar. Sólo tú tienes la llave del sentido de tu vida. Sólo tú tienes acceso al manantial divino que brota de lo más íntimo de tu ser, en donde habita el silencio, en donde te puedes encontrar contigo misma; donde confluyen tu pasado, tu presente, tu futuro.

Descubrir lo sagrado que habita en ti, te lleva a encontrar la vida plena que ofrece Jesús. Ese es el agua viva del cual puedes beber y puedes ofrecer a quienes te rodean (cf. Jn 4,14). Está en tus manos la luz que ilumina las profundas zonas de tu interior para que puedas descubrir la razón de que se haya visto disminuida tu conciencia de divinidad: la imagen de Dios en ti (cf. Gn 1,27).

Resulta que tu miedo más grande no es por tu limitación o incapacidad, sino que temes brillar con tu propia luz y ser absolutamente poderosa, dueña de tu propia vida. Es tu luz, no tu sombra, lo que te aterra, porque nos han enseñado a ocultarla. Tomar el papel de víctima o pequeña no le sirve al mundo. Callar, no anuncia; el inmovilismo no genera; la esterilidad no da a luz.

Viviendo desde tu manantial puedes llegar a sanar tu propia vida. Las enfermedades y padecimientos están vinculados de una u otra manera con la negación de tu ser, de tu pasado, de tus potencialidades o con las sombras que buscan ser iluminadas por tu conciencia sagrada. La salud solamente puede brotar de ti misma (de donde ha brotado también el padecer), de tu habilitación como santa e inmaculada en el Señor (cf. Ef 1,4), siendo coherente con tu interior.

Sólo hay verdadera conversión cuando descubres el misterio que te habita, cuando asumes tu condición divina. Amando, descubres la Presencia Divina en ti y te vinculas con ella. Cuando dejas de responder a las expectativas de otros, dejas de fingir, dejas de seguir caminos de otros, para encaminarte en la búsqueda del sentido de tu propia existencia; entonces serás capaz de asumir el sacerdocio constituido por Jesucristo y asumirás responsablemente tu condición de hija de Dios y hermana de la creación.

Más allá de transmitirse o infundirse, el sacerdocio nace de lo más profundo de la conciencia humana. Cuando se le deja brotar y se tiene el valor, como Jesús, de hablar con la propia voz desde aquello que nos habita, que ve más allá de lo obvio, escucha lo que otros no escuchan, porque se han abierto los ojos y los oídos de la interioridad. Sólo desde lo más profundo del ser, se puede proclamar la Sabiduría Divina iluminando a quienes nos rodean. El sacerdocio sagrado de la Divinidad busca ser anunciado y compartido con quienes aún no han encontrado el camino.

Este trabajo nadie lo puede hacer por ti. Nadie puede ni debe tomar decisiones por ti porque nadie asume ni vive las consecuencias de ellas. Atrévete a dejarte iluminar por la sabiduría de quienes comparten tu camino: maestras, sanadoras, abuelas, tías, hermanas y encamínate.

Cuando ya no te importen los cánones, cuando por ti misma puedas distinguir la verdad de la mentira; cuando ya no le temas a la opinión de los demás y distingas desde tu interior el bien del mal, entonces habrás entrado en consonancia con tu ser divino. No temas, a Jesús le llamaron loco, hereje y lo crucificaron.

Hoy ya no te clavan en una cruz, pero pueden acabar contigo, callar tu alma, tu conciencia, la verdad que te habita. Sin embargo, la verdad y la autenticidad de lo divino no muere nunca, la luz que brilla trasciende los umbrales de los límites humanos y brillará por siempre, porque es sagrada.

Esa es la verdad que te hará realmente libre y sacerdotisa de ti misma. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).