Posts etiquetados ‘Perdón’

eclesalia@eclesalia.net

Praying woman handsREFLEXIÓN SOBRE EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN
LUCÍA GAYÓN, permanecerensuamor@gmail.com
IXAPA (GUERRERO, MÉXICO).

ECLESALIA, 13/03/17.- El sacramento de la Reconciliación o Confesión, es un sacramento que nos permite descubrir, a través de nuestros errores, la fuente de la Gracia.

Sabemos que hemos cometido un error y muchas veces este se manifiesta con un malestar llamado culpa. ¡Qué incómodo es sentirnos culpables! Entonces corremos al confesionario para “confesar” el error y tratar de quitarnos esa culpa.

Ver la reconciliación bajo esa perspectiva, es caer en la superficialidad y por muy arrepentidos que estemos y por mucha penitencia que hagamos, no lograremos llegar al fondo, al origen del error y por lo tanto no podremos experimentar y tocar la fuente de la Gracia. Por consecuencia, el error seguirá repitiéndose ad infinitum.

La palabra ´re-conciliación´ significa, volver a conciliar. Es como en la contabilidad, tenemos que conciliar las cuentas – el saldo deudor y el saldo acreedor. Si algo no se concilia, tenemos que buscar la cifra que hace la diferencia. Puede ser que no sumamos bien las cantidades, o nos faltó añadir alguna factura, o que escribimos mal una cifra, o tenemos un duplicado. Revisamos cada factura o entrada contable y de pronto encontramos dónde está el error – lo corregimos y conciliamos las cuentas.

Cuando reconciliamos las cuentas no buscamos a los culpables; ni tampoco nos flagelamos diciendo que no somos buenos; tampoco tratamos de añadir una cifra falsa para que al final todo sume correctamente. Buscamos detenidamente qué fue lo que faltó o qué fue lo que sobró.

La re-conciliación debe ser con nosotros mismos – encontrar la cifra que no permitía tener las cuentas claras.

Cuando cometemos un error, debemos reconciliar los elementos que nos llevaron a ese error. A veces son muy simples – distracción, olvido, cansancio, no estar en el momento presente, no poner atención. A veces son más complejos – un dolor profundo que no sabemos por qué o por dónde viene.

Cuando se trata de algo complejo, requerimos buscar el tiempo para reflexionar y tratar de llegar al origen del dolor. Tuvimos una experiencia en el pasado en que fuimos profundamente heridos y no pudimos entender o manejar ese dolor. Tal vez la reacción a ese dolor fue de enojo, de incomodidad, de una falsa prudencia o de una humildad contenida y el dolor quedó enterrado en nuestro corazón.

Creo que casi todos los errores humanos se derivan de una situación de dolor – de una ruptura, de un mal trato, de un desprecio, de violencia, de ser olvidado o ignorado.

Entonces cuando hay frustraciones o enojos enterrados, estos no se pueden contener – tarde o temprano emergen en forma de ira, de soberbia, de arrogancia, de celos, de deseo de poseer o de avaricia, de necesidad de llamar la atención, necesidad de llenar los huecos afectivos en situaciones desmedidas como se da con la lujuria o con la gula, o también con el consumismo. Otro efecto es la pereza e incluso la enfermedad de la tristeza. Se manifiesta en una falta de control – se pierde el respeto a uno mismo y al otro; se insulta, se denigra, se humilla – tal vez de la misma forma en que nosotros fuimos agredidos o humillados. Ciertos dolores son tan profundos, que cuando surgen los convertimos en mentiras y fantasías que creamos para distorsionar, apaciguar o anestesiar el dolor.

El camino de la reconciliación es un camino que no frecuentamos mucho – implica tener valentía para encontrar ese punto doloroso que cuando lo tenemos que enfrentar tememos que vuelva a doler como fue la primera vez. El miedo nos hace correr de nuevo a la “seguridad” de lo conocido – aunque implique subirnos a esa rueda de la fortuna que da vueltas sin parar y que solo nos marea, creando un vértigo espiritual.

Cuando optamos por tener la valentía de buscar ese punto doloroso, algo maravilloso ocurre – nos percatamos que no estamos solos en ello. Jesús nos acompaña, nos sigue, está ahí justo para darnos la luz para poder ver el origen del error. Está ahí para darnos fuerza, para permitirnos ver con claridad, enfocando a lo importante. Sabemos que El no nos juzga, como en el Evangelio cuando Él ama a la mujer adúltera. Él nos enseña con su ejemplo a no juzgarnos, sino a tener la mirada comprensiva compasiva de aquello que nos hirió.

Él nos abraza, abraza nuestro dolor, sin interrogatorios, sin castigos, sin recriminaciones. Nos abraza y hace suyo nuestro dolor.

Descubrir la verdad de lo que nos duele podría llevarnos a recorrer un camino larguísimo de interpretaciones y análisis. Pero cuando hacemos este recorrido en la presencia de Jesús, llegamos a ese punto del dolor de una forma rápida y precisa – no más atajos o caminos sin sentido. Es ahí que vamos en el Camino con El, que nos lleva a la Verdad, al punto exacto, y que como resultado nos abre la perspectiva a la Vida absolutamente colorida – a la Libertad de ser amados.

El sacramento de la Reconciliación debe ser un proceso personal de introspección valiente. La meditación cristiana es de gran ayuda para emprender este camino de interioridad al centro de nuestra alma, donde Dios es, donde se da la fuente de la Gracia; donde ocurre el entendimiento y el discernimiento para luego, como consecuencia, entrar al proceso del perdón.

¿Qué es exactamente el perdón?
El perdón es un regalo de Dios; es el premio de haber logrado una reconciliación, como el reconocimiento del origen del dolor y del error. Tocar ese punto doloroso a la luz de Jesús, nos libera, nos da paz, nos reconstituye.

¿Cómo entender la penitencia?
Es una pena usar esta palabra para un proceso de auto-conocimiento y de conocimiento de Dios a la luz de su Amor. La palabra penitencia quiere decir “pena, expiación, castigo, corrección”. Es muy común que la oración (Rosarios, Padre Nuestros, Ave Marías) se utilice como un castigo o como una penitencia por haber cometido un error o un pecado.

Creo que habría que substituir esta palabra por la palabra “Alabanza”. Cuando ha ocurrido una reconciliación luminosa, con un perdón interior – de mí mismo y de Dios, tenemos que festejar, tenemos que alabar a Dios – surge de forma natural. Mi alegría es el resultado de saberme y sentirme libre. En alegría canto al Señor, lo abrazo, me siento a-graciada y agradecida y me percato de todos los regalos que me hace para que yo lleve a cabo su plan divino.

El proceso de reconciliación dejaría de ser un acto de pre-muerte, o la vestidura para el calvario. La reconciliación es un proceso de Vida Eterna – de alegría en conciliar mi condición humana con mi condición divina. Un retorno al hogar, un re-crearme en todo mi potencial – sabiendo que todo lo que parece ser mío, es el trabajo del Espíritu de Jesús, de su Espíritu Santo – que me da el honor de manifestarse en mi persona (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

¡A las barricadas!

Publicado: 9 enero, 2017 en ACTUALIDAD
Etiquetas:, , , , , ,

eclesalia@eclesalia.net

saco20deteriorado20icon¡A LAS BARRICADAS!
JUAN YZUEL*, juan@ciberiglesia.net
ZARAGOZA.

ECLESALIA, 09/01/17.- Muchas veces hemos leído los famosos versos de Martin Niemöller, pastor luterano alemán:

«Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas
guardé silencio porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas
guardé silencio porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas
no protesté porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos
no pronuncié palabra porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a por mí
no había nadie más que pudiera protestar.»

Podríamos hacer una paráfrasis de estos paradigmáticos versos utilizando los graves problemas que aquejan hoy a la gran Familia Humana al comienzo de 2017: los efectos del cambio climático; el enquistamiento de las crisis económicas y de valores; el afianzamiento del capitalismo más salvaje con la llegada al poder de Trump aupado por la mentira y la xenofobia; el resurgimiento de los nacionalismos demagógicos europeos; el invierno árabe, la guerra de Siria, el sufrimiento de los refugiados y el auge del terrorismo islamista; la amenaza expansionista de Rusia y de China; las permanentes provocaciones del régimen norcoreano; la sangrante situación de Venezuela, Méjico y varios países centroamericanos; las interminables y silenciadas guerras de África,… A ello podríamos añadir los retos de nuestra Iglesia, donde el Papa Francisco se debate día a día por sacar adelante un proyecto de reforma a la luz del Evangelio que nos permita ser realmente sal y luz.

¿Nos quedaremos de brazos cruzados? No. Este es el año de la acción. Plantemos cara. No podemos dejarnos atenazar por el miedo, la indiferencia o la creencia, como denuncia el poema anterior, de que ya hará alguien algo. ¡Ese alguien somos cada uno de nosotros! Construyamos barricadas que detengan el mal. No las barricadas de la violencia, sino las del amor. No las del odio, sino las del perdón. No las de la descalificación, sino las del diálogo y el entendimiento. No las de la inacción, sino la de la militancia, el voluntariado y la generosidad…

Bienvenidas las barricadas evangélicas: la esperanza como sacos terreros, las bienaventuranzas como bandera, el amor como motor de cambio, la oración como fuente de energía y la comunidad como medicina para sanarnos las heridas.

Aquí va mi hombro, a unirse al vuestro para hacer nacer un mundo mejor (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

*alcierzo.com

Cumplir con Dios

Publicado: 19 octubre, 2016 en ACTUALIDAD
Etiquetas:, , , , ,

fariseo-publicano-190x300CUMPLIR CON DIOS
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 19/10/16.- Amigas y amigos: El evangelio del fariseo y el publicano nos habla de una tentación frecuente entre las personas que quieren ser buenas y es la de cumplir con Dios, tener los papeles en regla. Como dice Fray Marcos, “nos preocupa más lo que hacemos que lo que sentimos”. La oración del fariseo se apoya falsamente en sus obras, mientras que el publicano solo puede presentar su apertura al Dios del perdón.

Y en la Escuela cerramos, con esta tercera clase, un ciclo sobre las Imágenes y el Misterio de Dios. Silvia Martínez Cano: Dios Todo-Amoroso, Dios Trinidad. Un tema cada vez más difícil de explicar con un esquema lógico-matemático. El símbolo del Tres es una forma de explicar que Dios no es soledad, sino Comunión y Comunidad: Dios Padre-Madre, Jesús que es transparencia de Dios y el Espíritu como Presencia constante.

Nos hacemos eco de una iniciativa muy interesante para renovar la Liturgia. Podéis ver el programa del taller en el Tablón de anuncios.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Lc 18, 9-14. Refiriéndose a algunos que estaban plenamente convencidos de estar a bien con Dios y despreciaban a los demás.

Vicente Martínez: Dos estilos de rezar. Jesús nos deja el Evangelio y, en sus páginas, la memoria de orar por los demás recibiendo a todos como hermanos: una actitud abierta y de acogida.

José Luis Sicre: La justicia parcial de Dios. Como nuestra forma de pensar es con frecuencia muy distinta de la de Dios, es probable que los que Dios considera buenos y malos no coincidan con los que nosotros juzgamos como tales.

Fray Marcos: Dios no tiene que perdonarnos ni justificarnos. Él nos acepta siempre a todos como somos, sin ninguna restricción. ¿Hacemos nosotros lo mismo?

José Antonio Pagola: La postura justa. ¿Cuál es la postura justa y acertada ante Dios?

Dolores López Guzmán: Los justificados y los que se justifican. Nadie quiere identificarse con el fariseo. Queda mal reconocer que uno ha pensado más de una vez que es mejor que los demás, que el orgullo le ha hecho esbozar una sonrisa de satisfacción al sentirse superior al resto.

Artículos seleccionados para la semana

Víctor Codina: Ministerio femenino. Las razones de tal exclusión son sociológicas, no teológicas y nacen de una lectura literalista y fundamentalista de la Escritura y del ansia de poder.

Gerardo Villar: Fe. Muchas frases de nuestro Credo, hoy resultan muy áridas “engendrado, no creado”. Sería muy positivo manifestar nuestra fe con contenidos sobre todo del evangelio, no de filosofía.

Pilar Rahola: La patria del corazón. Es decir, ayudan y evangelizan, y pongo el acento en este último verbo, porque es el que ha sufrido los ataques más furibundos, sobre todo por parte de las ideologías que se sienten incómodas con la solidaridad, cuando se hace en nombre de Cristo.

José Arregi: El Bajísimo. Consiste en ser los últimos, tener paciencia en todo y hacer el bien a quien nos hace el mal.

Koldo Aldai: Alepo olvidada. Si la ciudadanía consciente y responsable no se alza ante la barbarie, ¿quién lo hará?

Leonardo Boff: Política como cuidado para con el pueblo. El cuidado para con el pueblo exige conocer sus entrañas por experiencia, sentir sus llamadas, compadecerse de su miseria, llenarse de iracundia sagrada y escuchar, escuchar y una vez más escuchar.

Óscar Mateos: Ante la grave crisis socio-ambiental, la urgencia de una ética planetaria. En estas últimas décadas, el concepto de justicia, entendido inicialmente como «justicia solo socioeconómica», se ha ido enriqueciendo con dimensiones nuevas: diversidad cultural, perspectiva de género, cuidados, justicia medioambiental…

José Ignacio González Faus: Examen de izquierdas. Las reivindicaciones culturales de la izquierda, por legítimas que sean algunas, son secundarias respecto a las exigencias sociales y pueden esperar.

Noticias de alcance. Arturo Sosa Abascal: seguidor de Arrupe, amigo del Papa y defensor de los pobres.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Eclesiástico 35, 15-17 y 20-22. El Señor es un Dios justo, que no puede ser parcial. No es parcial contra el pobre, escucha las lágrimas del oprimido.

2 Timoteo 4, 6-8 y 16-18. Querido hermano: yo estoy a punto de ser sacrificado y el momento de mi partida es inminente.

Florentino Ulibarri: Subir al templo, bajar al templo. A orar estamos invitados todos, aunque sea a escondidas, tengamos costumbre o monotonía, seamos legos en esta materia o no sea lo que se estila.

Vicky Irigaray: Palabras y gestos. Dios no es el premio de los buenos y el castigo de los malos: Él es el médico de los enfermos y el sembrador. Ha sembrado mucho en mí para que yo siembre mucho.

Anáfora: Humildad. Destierra de nuestra vida, Padre Dios, la soberbia, la envidia, la ira y toda maldad, y ayúdanos a ser buenos y comprensivos con todos. Nadie, en nuestra comunidad, ha de sentirse marginado o de inferior categoría.

Monjas Benedictinas de Montserrat. Domingo 30 del Tiempo Ordinario.

Material multimedia

Cómo liberar al Cristo que hay en ti. Por Eckhart Tolle. Preciosa reflexión – meditación, sobre el Ser de Jesús y nuestro propio Ser.

Deja ya de preocuparte. La felicidad es ser lo que ahora eres y buscar la felicidad de los demás.

Salomé Arricibita: Que enmudezca mi boca. Que mi corazón crezca en tu abrazo para regalarlo alrededor. Presentación de Lenin Cárdenas.

El elefante que jugaba al ajedrez. La vida está llena de milagros, pero no sabemos verlos y cuando los vemos, no nos los creemos.

Equipo Quiero Ver: En equipo. ¿Te crees superior a los demás? ¿Excluyes y condenas a los que no son como tú?

Dios te hizo a ti. ¿Y la gente que sufre? Sal de tu tierra. Campaña Domund 2016.

En la Escuela EFFA seguimos facilitando el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Un abrazo,

Inma Calvo

Hipocresía, ayer y hoy

Publicado: 8 junio, 2016 en ACTUALIDAD
Etiquetas:, , , , ,

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHIPOCRESÍA, AYER Y HOY
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 08/06/16.- Amigas y amigos: El evangelio de esta semana retrata a los fariseos escandalizados porque Jesús se deja tocar por una pecadora y por el derroche de la mujer, que rompió el frasco de perfume. Es el escándalo del hipócrita, que vive de las apariencias mientras descuida la justicia con el prójimo desfavorecido.

Publicamos tres artículos que denuncian la hipocresía que algunos eclesiásticos han tenido y tienen frente a los abusos de pederastia. El Papa Francisco acaba de reformar el Código Canónico decretando la expulsión de los obispos encubridores.

En la Escuela EFFA subimos la segunda parte de la conferencia de Pepa Torres sobre el papel de las mujeres en la Iglesia (II). En nombre de Jesús no se puede discriminar a las mujeres. En un breve repaso por la historia del cristianismo descubrimos que esta enseñanza tan clara de Jesús, fue poco a poco dejada de lado y arrollada por el patriarcado imperante en la cultura greco-romana. Por último analizamos los esfuerzos de Francisco para cambiar esto. Hay buenas intenciones pero falta una base teórica clara que entierre el “esencialismo” en pro del concepto de “género”.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Lc 7, 36 a 8, 3. Un fariseo lo invitó a comer con él. Entró en casa del fariseo y se recostó a la mesa.

Vicente Martínez: El mito bíblico del pecado. Jesús mostró siempre particular afecto a las prostitutas. Por ejemplo, la escena de la mujer pecadora pública en casa del fariseo Simón el Leproso.

José Luis Sicre: Pecado y perdón. Mucha gente que no ha leído la Biblia piensa que debe ser parecida a las vidas de santos, llenas de ejemplos edificantes. Nada más distinto de la realidad, como lo demuestran las lecturas de hoy.

Fray Marcos: El valor supremo está en la persona, no en su moral. Dios nos ama por lo que Él es, no por lo buenos que somos. Sin esta verdad, no hay evangelio que valga.

José Antonio Pagola: No apartar a nadie de Jesús. A todos ha de llegar la Buena Noticia de Dios.

Inma Eibe: Un amor que se desborda. Este texto es tan expresivo en sí mismo, que invito a leerlo despacio, saborearlo, contemplarlo sin prisas… Por si ayuda, aporto algunos datos que nos pueden servir para contextualizar el texto, conocerlo más y así, ojalá, entrar mejor en oración.

Artículos seleccionados para la semana

Juan Yzuel: Víctimas de la iglesia: Relato de un camino de sanación. ¿Qué sabemos de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes en la Iglesia Católica española? Apenas nada.

José Ignacio González Faus: Hacer justicia injustamente. En los casos de eclesiásticos, no entiendo que se mantenga una doble vida continuada: eso, más que una inmoralidad implica una auténtica falta de fe.

José Manuel Vidal: El comportamiento de la Iglesia nos defraudó y nos dolió en el alma. Habla el padre del menor supuestamente abusado en un colegio del Opus Dei. “Lo que están haciendo en Gaztelueta con nuestro hijo y con esta familia no tiene perdón de Dios”.

Leonardo Boff: El retorno de la clase privilegiada. El principal problema brasileño que atraviesa toda nuestra historia es la monumental desigualdad social que reduce gran parte de la población a la condición de chusma.

Enrique Martínez Lozano: Nuevo libro: “Guía para volver a casa. Comentario al evangelio de cada día. Ciclo a – 2016/2017”. El autor se acerca al evangelio como palabra de sabiduría. Y en la palabra del evangelio percibe guiños que inspiran, sostienen y alimentan el camino de “vuelta a casa”, aquella identidad una que compartimos con todos los seres.

Honorio Cadarso: China, banco de pruebas del cristianismo siglo XXI. Cuenta, según estadísticas más o menos fiables, con entre 40 y 60 millones de cristianos, de ellos alrededor de 10 millones de católicos. Medio perseguidos, medio tolerados…

El informe anual de FOESSA confirma una España a dos velocidades en índices de desigualdad, pobreza y desempleo. Han alertado que “el análisis territorial de la desigualdad, la pobreza y el desempleo en España muestran un país a dos velocidades”.

José Luis Pinilla: No soy de piedra. A la estatua no se le ve el rostro. Podría ser uno más entre tantos que vagan por las calles sin un techo donde pasar la noche. Sin embargo, lo delatan los agujeros de sus pies, restos de las miles de crucifixiones a las que se han visto sometidos.

Noticias de alcance. El Papa prepara con el C9 un nuevo dicasterio de migraciones y ecología.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

2 Samuel 12, 7-10 y 13. Yo te ungí rey de Israel, te libré de Saúl, te di la hija de tu señor, puse en tus brazos sus mujeres…

Gálatas 2, 16 y 19-21. Sabemos que el hombre no se justifica por cumplir la Ley sino por creer en Cristo Jesús.

Florentino Ulibarri: Tengo algo que decirte. A mí me gustan, y mucho, los que lloran y ríen y silenciosamente agradecen, los que tienen corazón de carne y entrañas maternales, los que se desviven siendo pobres…

Vicky Irigaray: Que nuestro ser y hacer sea misericordioso. Hoy Jesús nos recuerda y nos pide que no olvidemos lo fundamental de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad.

Anáfora: Valores humanos. Te damos gracias, por ser un Dios cercano y amigo, un Dios Padre, que no quiere ser temido sino amado, que no amenaza con castigos sino que es pura promesa, un Dios que es vida y nos abraza ahora y para siempre.

Monjas Benedictinas de Montserrat. Domingo 11 del Tiempo Ordinario.

Material multimedia

La compasión hacia uno mismo. Por Vicente Simón. Prueba a seguir esta breve meditación dirigida, y la repetirás cada día, llenando tu vida y la de los demás de ternura y paz.

Celebración penitencial desde la misericordia. Síguela con la inspiración que te acerca la música, y quédate contigo mismo en los momentos finales. Seguro que te ayuda!!

Salomé Arricibita: Te vi. La ternura de una mujer de la calle encuentra eco en un corazón tierno y compasivo como el de Jesús. El hombre de la Ley no entendía nada.

Papa Francisco, orar por los Últimos y Abandonados. Intenciones de oración del Papa de Junio del Año de la Misericordia 2016.

Equipo quiero ver. Domingo 11 del Tiempo Ordinario.

El final del drama en tu vida. Texto de Eckart Tolle. Nadie que está en unión consigo mismo puede siquiera concebir el conflicto.

Se acerca la temporada estival, buen momento para descansar y reflexionar. Podéis consultar una variada oferta de cursos en el Tablón de anuncios.

Los vídeos de la Escuela están disponibles en el enlace del Temario para facilitar la formación al ritmo que cada persona precise.

Un abrazo,

Inma Calvo

eclesalia@eclesalia.net

libro-victimas-iglesia-ppc“VÍCTIMAS DE LA IGLESIA: RELATO DE UN CAMINO DE SANACIÓN”
Profeta de la paz y la justicia
JUAN YZUEL*, juan@ciberiglesia.net
ZARAGOZA.

ECLESALIA, 03/06/16.- Estados Unidos fue el primer país donde, hace tres décadas, comenzaron las denuncias por abusos sexuales cometidos por algunos clérigos católicos. La película  Spotlight, ganadora recientemente de 2óscar, entre ellos el de mejor película, ensalza el trabajo de varios periodistas por revelar varios delitos de pedofilia que, entre otras cosas, motivaron la caída del entonces arzobispo de Boston, el Cardenal Bernard Law, por encubrimiento.

¿Qué sabemos de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes en la Iglesia Católica española? Apenas nada, solo lo que algunos medios de comunicación airean de vez en cuando, no sin cierto sesgo sensacionalista en muchos casos. De allí que la reciente publicación del libro Víctimas de la Iglesia: relato de un camino de sanación, sea una buena noticia.

El núcleo del libro es el testimonio anónimo, en primera persona, de una mujer que en su juventud sufrió los abusos de un sacerdote que tenía sobre ella una gran influencia: su director espiritual. Este relato viene precedido de la reflexión de José Luis Segovia Bernabé, sacerdote que acompañó a la víctima en su proceso de sanación espiritual, y va seguido de las consideraciones de Javier Barbero Gutiérrez, psicólogo clínico que la ayudó a recuperar su vida.

Quien busque un relato minucioso de los abusos, que se olvide de este libro. El testimonio es parco en dar detalles morbosos y pródigo en enumerar las consecuencias que estos abusos tuvieron en la vida de la víctima y las dolorosas etapas por las que tuvo que pasar hasta recibir el regalo de su encuentro con José Luis Segovia y Javier Barbero.

El punto fuerte del libro es el proceso de sanación de la víctima, tanto desde su dimensión psicológica como espiritual. Las conclusiones que se sacan de su lectura pueden extrapolarse a muchos casos de abusos similares, ocurridos tanto en el seno de la Iglesia como en otros ámbitos (educativos, deportivos, militares, familiares…). Javier Barbero señala que, para empezar, hay tener tener en cuenta que esta situación es, ante todo, un abuso de poder por parte del maltratador, que es una figura de autoridad moral ante la víctima. El conflicto emocional que esto genera lleva a quien sufre este maltrato a vivir una doble vida: la de una estudiante y profesional, por un lado, y la de una víctima. La relación con su propio cuerpo queda muy dañada, incluyendo procesos psicosomáticos y problemas con la comida. El silencio institucional también le afecta gravemente al no sentirse escuchada o al ver que su testimonio es banalizado. El vínculo con el maltratador exige una total revisión, pues suele ser inadecuado o patológico. Es preciso dejar claro a la víctima que ella no es responsable de lo que ha ocurrido; su responsabilidad está, más bien, en tratarse bien a sí misma y vivir sin ambivalencias. Para ello es preciso entender la dinámica del abuso, el mecanismo de la rueda del maltrato que ha permitido que esto ocurriera y le ocurriera a ella precisamente. Finalmente, necesitará estrategias, claves de manejo para salir del círculo vicioso, entrar en una dinámica de perdón, romper el silencio, reabrirse a nuevos vínculos positivos y comenzar una nueva relación consigo misma.

Si algo resplandece con especial luz en esta historia es el amor al Señor y a la Iglesia que, a pesar de todo, vive su protagonista, una fe que le ayudó mucho en este camino de liberación. De este amor surge la valentía para dar testimonio sin rencor ni deseo de venganza pero sí con deseo de verdad, solo para ayudar a otros a confiar en la posibilidad de salir de este infierno de remordimiento y autoinculpación y reclamar una vida propia. Echamos en falta, no obstante, algún dato más sobre qué hicieron los superiores de este sacerdote tras conocer la denuncia de esta conducta. ¿Hubo algún proceso de conversión por su parte? ¿Fue capaz de llegar a pedir perdón?

*alcierzo.com

Un libro difícil

Publicado: 1 junio, 2015 en REFLEXIONES
Etiquetas:

pregunta....UN LIBRO DIFÍCIL
“Lo difícil es perdonarse a uno mismo” de Iñaki Rekarte

GABRIEL Mª OTALORA*, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 01/06/15.- Hay libros difíciles de escribir y de difícil lectura. Algunos acaparan ambas características, como es el caso de The Finnegans, escrito por James Joyce en París durante 17 años, nada menos, y considerado uno de los textos más difíciles de leer de la literatura universal. Otros libros son difíciles de escribir porque su autor se vacía literalmente en sus páginas confesando una transformación personal a contracorriente de lo esperado. Es el caso de “Lo difícil es perdonarse a uno mismo” (Ediciones Península), de Iñaki Rekarte, por lo que ha tenido que suponer para él verbalizar por escrito su honesta desnudez interior frente a lo que ha sido su vida hasta hace bien poco.

Tras 21 años en la cárcel por asesinar a tres personas y dejar varios heridos más en nombre de ETA, fue capaz de no deshumanizarse del todo, o de rehumanizarse desde cero, enamorándose de una trabajadora social de la cárcel Puerto I con la que ha logrado rehacer su vida en un pueblecito navarro donde regentan un bar. Solo Dios sabe de las dificultades propias y ajenas que la pareja ha tenido que sortear para estabilizarse en Doneztebe como dos personas más entre tantas.

Pero es que la historia de Rekarte tiene algo más que controversia y morbo: su actitud rezuma emoción y ejemplo al haber sido capaz de expresar su remordimiento en público así como la cojera de ánimo que arrastrará de por vida ante la imposibilidad de deshacer aquella matanza, en 1992, cuando apenas tenía veinte años. Estamos ante un relato vital sin concesiones a la galería, que desnuda a ETA y pone en su punto exacto la importancia del fanatismo en la generación del odio así como la del perdón que nos devuelve a lo mejor del ser humano. De la droga a la militancia en ETA, convertirse en asesino fanático, perder los mejores años de vida en la cárcel, donde la mayoría no sale ya como entró, recapacitar y cambiar su vida contando su testimonio. Es lo que ha logrado Iñaki Rekarte.

Su historia nos compromete, la necesitamos. Seguro que en el precio de este tipo de cambio lleva incluido un sinfín de incomprensiones, vacíos y odios que no le perdonan por un lado ni por el otro. Pero su ejemplo se une a la lista de otras personas como él que fueron un baldón de sufrimiento y capaces también de convertirse en nuestra mejor esperanza abriendo las puertas al relato compartido, al perdón y a la reconciliación. Muchos nos creemos mejores que ellos pero no somos capaces de pedir perdón ni de perdonar una ínfima afrenta, mientras que lo que estos perdonadores nos están mostrando ahora, en presente continuo, es la actitud para caminar por la única senda del verdadero progreso humano, el que pasa por empatizar con el sufrimiento de sus víctimas hasta transformarse en otra persona. ¿Cuál es ahora su delito para que la sociedad toda no convirtamos a su ejemplo en educación viva para nuestros chavales?

La ruptura de la tregua pactada y la bomba de la T-4 en Barajas fue el percutor del cambio para Rekarte. Escribió un texto a la Iglesia en el que repudiaba la violencia. “No existe razón alguna que justifique las barbaridades que en nombre de ETA muchos hemos cometido durante décadas. Pido perdón a las víctimas que causé, entiendo lo duro y casi imposible que tiene que resultar convivir con ello y perdonar al que te ha destrozado la vida para siempre. Jamás volveré a utilizar la violencia contra otro ser humano. Tampoco la justificaré ni callaré frente a quien persista en ella, mi otro gran error en la vida”. Rekarte, empezó a pagar las indemnizaciones a sus víctimas con su trabajo en la cárcel, superando el pánico que les entró a otros etarras cuando quisieron seguir sus pasos.

Rekarte me recuerda la gran lección evangélica de que los “malos” oficiales, son más capaces de cambiar sus conductas que los “buenos” oficiales, a quienes Jesús les dedicó calificativos tan duros como hipócritas o sepulcros blanqueados.

Al final, tantos libros de autoayuda sobre las teorías de la superación y la madurez, y dejaremos de lado a este relato que, no me cabe duda, nos va a costar más leerlo que lo que le ha costado escribirlo al bueno de Rekarte. Un libro difícil porque la dificultad está también en el tema, está en nosotros, lo que no ocurre con el The Finnegans de Joyce.  (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

(*) Autor del libro Compasión y misericordia. San Pablo, 2014.

perdón.REFLEXIONES PARA FRANCISCO
A la atención del Papa
JOSÉ JESÚS SOLCHAGA, solchaga741@gmail.com
ZARAGOZA.

ECLESALIA, 26/01/15.- Estimado Papa Francisco:

Me llamo José Jesús Solchaga, aunque me llaman “Joseje”. He tenido que resistirme a la tentación de presentarme diciendo: “Soy…”, como si “ser español”, o “ser francés”, o “ser congoleño”, o “ser argentino”… añadiera o restara peso a las razones y argumentos que uno tiene; o como si “ser cristiano”, o “ser ateo”, o “ser musulmán”… le ofreciera o quitara a uno algún tipo de inmunidad, o intocabilidad, o inseguridad, o bien le diera o quitara excusas para los comportamientos; o como si “ser varón” o “ser mujer”, “ser niño” o “ser joven” o “ser adulto” concediera o quitara algún tipo de validez a las convicciones que uno tiene o a la ética de nuestros actos… Soy… una persona y un ciudadano de este mundo global tan injustamente y cruelmente globalizado a favor de tan pocos y en contra de tantos y tantos…

Le escribo para decirle que se equivocó el otro día al decir “Si alguien insulta a mi madre, puede recibir un puñetazo… es normal”. No, Papa Francisco, no es normal. Muchas personas no devuelven los insultos, ni las zancadillas, ni el odio. Tampoco los olvidan, o los dejan pasar, o los trivializan. Porque muchas personas, de países, razas, edades, credos, sexos… distintos, viven con normalidad –no exenta de conflictividad- el no alimentar las espirales de violencia, las pequeñas… o las grandes. No alimentarlas… pero sí tratar de romperlas.

Y muchas personas educan a sus hijos, a sus alumnos, a sus discípulos, a sus amigos… para plantar cara a la violencia sin alimentar la espiral de la violencia. Como lo hicieron Jesús de Nazaret (esto significa la metáfora “poner la otra mejilla”, o el “perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”), o el Mahatma Gandhi (“ojo por ojo y todos quedaremos ciegos”), o Martin Luther King… y aquí está lo serio y lo grave de lo que dijiste el otro día en el avión, Papa Francisco.

Y es serio no porque fuera en estos días después de los atentados de París (maldita hipocresía nuestra, que todos los días asesinan por las mismas razones a decenas, y todas las semanas a cientos, y todos los meses a miles… pero sólo salimos millones a la calle cuando matan “a los de aquí”, y los otros a veces ni siquiera llegan “a ser noticia”), sino que es serio por otras razones: Porque no es normal para muchas personas responder a la violencia con violencia. Porque, a la vez, vivimos en un mundo que desde muchos sitios quiere normalizar el responder con violencia a la violencia, ¿sin saber? (yo creo que sabiendo) que esto sólo aumenta la violencia y el odio. Porque es contrario al mensaje y actuación de Jesús de Nazaret, que luchó contra las violencias sin alimentar la espiral de las violencias.

Jesús de Nazaret, y junto a él, en todos los tiempos, también en los nuestros, muchas personas de todo tipo y color, saben que la espiral de violencia sólo la puede romper el agredido, y no el agresor. Pero que al romperla, el agresor se ve interpelado en su violencia y tiene en ello una posibilidad de ponerse en camino de abandonarla. Por eso la portada del Charlie Hebdo “Tout est pardonné” es tan fuerte, tan seria y se podría decir hasta “tan cristiana”.

Papa Francisco, los únicos límites a la libertad de expresión son los derechos humanos. No las leyes. Las leyes lo serán siempre y cuando estén en consonancia con los Derechos Humanos. ¡Cuántas leyes, en países con sistemas democráticos y en países con sistemas no democráticos, son contrarias a los Derechos Humanos! Éstos son los únicos límites a la libertad de expresión. y los que uno mismo decida, libremente, ponerse.

Por eso le suplico: Papa Francisco, debería usted pedir perdón, públicamente, por lo que dijo, pues públicamente lo dijo. Pero no para “aclararlo”, “interpretarlo” o “excusarlo”. Y para eso se me ocurre que…

  • Podría usted salir al balcón de la Plaza de San Pedro y decir que fue un error, una equivocación inexcusable. Podría usted decir que nada justifica la violencia, al menos la violencia de agresión, de invasión o de opresión (adopte las formas que adopte: físicas, psicológicas, legales –con o sin legalidad internacional-, de embargo, militares, estructurales, económicas…).
  • Podría usted salir, y decir que no son admisibles leyes ni gobiernos que pongan como sistema legal de sus países las leyes religiosas, sean cuales sean.
  • Podría usted salir y decir que los países que impusieron las leyes de lo católico como leyes civiles se equivocaron y no humanizaron el mundo. Y como Papa, pedir perdón por ello.
  • Podría usted salir y decir que los países que imponen las leyes de “lo musulmán” como leyes civiles se equivocan y no humanizan el mundo.
  • Podría usted salir y decir que los países que imponen las leyes del capitalismo y del dinero camufladas como leyes civiles se equivocan y no humanizan el mundo.
  • Podría usted salir y decir que “Si insultan a mi madre…” callaré y me daré la vuelta; o les diré “Te pido que no insultes a mi madre”, o “le daré la importancia que tiene y lo dejaré pasar”, o “les miraré con la cara alta y me iré”, o “lo haré saber a quien corresponda para que dejen de hacerlo”…, pero que no devolveré el insulto y, menos aún, aumentaré el grado de la violencia pasando a la agresión del puñetazo.
  • Podría usted salir y decir que ojalá aprendamos a hacer y a comprender que esto último es normal, es lo más normal –puesto que nos hace lo más normal que somos, que es seres humanos-, y desde luego lo más humanizador.

Con cariño, un abrazo de hermano. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Joseje.

mujerUN GRITO MÁS
Comunicado del MOCEOP
MOVIMIENTO PRO CELIBATO OPCIONAL, almarail@yahoo.es
ESPAÑA.

ECLESALIA, 26/05/14.-El Movimiento pro Celibato Opcional (MOCEOP), que lleva más de treinta años pidiendo la supresión de la ley del celibato obligatorio a los sacerdotes y una nueva, distinta Iglesia, se une al grito de indignación y sufrimiento que veintiséis mujeres italianas, que viven en relación afectica con curas, han lanzado en una carta al Papa. Es un grito desgarrador que ha recorrido la sociedad entera hasta colarse en el Vaticano.

Sentimos el dolor de estas mujeres y lo comprendemos, porque los curas casados y sus parejas hemos vivido en propias carnes esta situación tan inhumana de poner puertas al campo del amor, lo que crea un “tira y afloja que despedaza el alma”, como dicen estas italianas.

La indignación de estas mujeres ultrajadas y defraudadas clama al cielo y se une a la de tantos y tantas creyentes y no creyentes que buscamos una sociedad más justa e igualitaria.

Gritamos, una vez más, que la ley del celibato es una ley injusta, porque mata sentimientos y vivencias, derechos humanos, libres de anidar en el corazón de todas las personas, incluyendo, por supuesto, a curas y sus parejas, religiosas y religiosos.

Esta falta de respeto al interior humano por parte de la jerarquía eclesiástica viene de lejos. Y es que falta una mirada honesta hacia el amor, el sexo, la corporalidad lo que provoca estragos en las conciencias. Pero no se hace nada. Prefieren enrocarse en su “cuerpo de doctrina” y defenderlo por encima de los desgarros que proporciona en el cuerpo de su pueblo eclesial.

¿Cuándo, por Dios y por fin, se va a tener como principio activo cristiano la compasión, la ternura, el abrazo, el calor humano, que está en la base del evangelio y que tanto reclama el Papa actual? Hacen falta, de una vez, por todas, gestos que nos vuelvan al evangelio, que nos ayuden a volver a Jesús. Ese debe ser el camino nuevo y directo de la Iglesia. Porque estos problemas humanos no se arreglan con cabezonadas de ortodoxia, la mano férrea clerical o purezas rituales. Estas cosas se arreglan con el corazón y desde el corazón.

Esperamos y confiamos que el grito de estas mujeres – uno más en la Iglesia – y de todas las mujeres, retumbe en las conciencias de los que en el Vaticano y las curias deciden. Y empiecen por darse abrazos y así dejarán abrazar. Necesitamos sentirnos, no pensarnos, y subvertir la sociedad eclesial en humanidad sentida. Esperamos justicia y perdón por tanto dolor causado.

Espíritu de Jesús: Si andas por Roma date una vuelta por los palacios vaticanos y sopla fuerte, para que se vayan las hojas secas del otoño eclesial y empiecen a salir brotes primaverales, a través de la acción más revolucionaria que existe que es criar hijos para la libertad. Te lo pedimos de corazón y una buena parte del pueblo de Dios, sobre todo, pobres, mujeres, curas casados, homosexuales, divorciados, teólogos, te quedaremos muy agradecidos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Nada lo pudo detener

Publicado: 9 abril, 2014 en BIBLIA
Etiquetas:, , , , ,

Domingo de Ramos (A) Mateo 26,14-27,66
NADA LO PUDO DETENER
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 09/04/14.- La ejecución del Bautista no fue algo casual. Según una idea muy extendida en el pueblo judío, el destino que espera al profeta es la incomprensión, el rechazo y, en muchos casos, la muerte. Probablemente, Jesús contó desde muy pronto con la posibilidad de un final violento.

Jesús no fue un suicida ni buscaba el martirio. Nunca quiso el sufrimiento ni para él ni para nadie. Dedicó su vida a combatirlo en la enfermedad, las injusticias, la marginación o la desesperanza. Vivió entregado a “buscar el reino de Dios y su justicia”: ese mundo más digno y dichoso para todos, que busca su Padre.

Si acepta la persecución y el martirio es por fidelidad a ese proyecto de Dios que no quiere ver sufrir a sus hijos e hijas. Por eso, no corre hacia la muerte, pero tampoco se echa atrás. No huye ante las amenazas, tampoco modifica ni suaviza su mensaje.

Le habría sido fácil evitar la ejecución. Habría bastado con callarse y no insistir en lo que podía irritar en el templo o en el palacio del prefecto romano. No lo hizo. Siguió su camino. Prefirió ser ejecutado antes que traicionar su conciencia y ser infiel al proyecto de Dios, su Padre.

Aprendió a vivir en un clima de inseguridad, conflictos y acusaciones. Día a día se fue reafirmando en su misión y siguió anunciando con claridad su mensaje. Se atrevió a difundirlo no solo en las aldeas retiradas de Galilea, sino en el entorno peligroso del templo. Nada lo detuvo.

Morirá fiel al Dios en el que ha confiado siempre. Seguirá acogiendo a todos, incluso a pecadores e indeseables. Si terminan rechazándolo, morirá como un “excluido” pero con su muerte confirmará lo que ha sido su vida entera: confianza total en un Dios que no rechaza ni excluye a nadie de su perdón.

Seguirá buscando el reino de Dios y su justicia, identificándose con los más pobres y despreciados. Si un día lo ejecutan en el suplicio de la cruz, reservado para esclavos, morirá como el más pobre y despreciado, pero con su muerte sellará para siempre su fe en un Dios que quiere la salvación del ser humano de todo lo que lo esclaviza.

Los seguidores de Jesús descubrimos el Misterio último de la realidad, encarnado en su amor y entrega extrema al ser humano. En el amor de ese crucificado está Dios mismo identificado con todos los que sufren, gritando contra todas las injusticias y perdonando a los verdugos de todos los tiempos. En este Dios se puede creer o no creer, pero no es posible burlarse de él. En él confiamos los cristianos. Nada lo detendrá en su empeño de salvar a sus hijos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

NADA O PODE DETER

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

A execução de João Batista não foi algo casual. Segundo uma ideia muito difundida pelo povo judeu, o destino que espera o profeta é a incompreensão, a rejeição e, em muitos casos, a morte. Provavelmente, Jesus contou desde muito cedo com a possibilidade de um final violento.

Jesus não foi um suicida nem procurava o martírio. Nunca quis o sofrimento nem para Ele nem para ninguém. Dedicou a Sua vida a combate-lo na doença, nas injustiças, na marginalização ou no desespero. Viveu entregue a “procurar o reino de Deus e a sua justiça”: esse mundo mais digno e ditoso para todos, que procura o Seu Pai.

Se aceita a perseguição e o martírio é por fidelidade a esse projeto de Deus que não quer ver sofrer os Seus filhos e filhas. Por isso, não corre para a morte, mas tampouco recua. Não foge ante as ameaças, tampouco modifica nem suaviza a Sua mensagem.

Teria sido fácil evitar a execução. Teria bastado com calar-se e não insistir no que podia irritar no templo ou no palácio do prefeito romano. Não o fez. Segui o Seu caminho. Preferiu ser executado antes de atraiçoar a Sua consciência e ser infiel ao projeto de Deus, Seu Pai.

Aprendeu a viver num clima de insegurança conflitos e acusações. Dia a dia foi-se reafirmando na Sua missão e continuou anunciando com claridade a Sua mensagem. Atreve-se a difundi-la não só nas aldeias retiradas da Galileia, mas também no enquadramento perigoso do templo. Nada o deteve.

Morrerá fiel ao Deus em que confiou sempre. Seguirá acolhendo a todos, inclusive a pecadores e indesejáveis. Se acabam por rejeitá-Lo, morrerá como um “excluído” mas com a Sua morte confirmará o que foi toda a Sua vida: confiança total num Deus que não rejeita nem exclui ninguém do Seu perdão.

Continuará a procurar o reino de Deus e a Sua justiça, identificando-se com os mais pobres e desprezados. Se um dia o executam no suplicio da cruz, reservado para escravos, morrerá como o mais pobre e desprezado, mas com a Sua morte selará para sempre a sua fé num Deus que quer a salvação do ser humano de tudo o que o escraviza.

Os seguidores de Jesus, descobrimos o Mistério último da realidade, encarnado no Seu amor e entrega extrema ao ser humano. No amor desse crucificado está Deus mesmo identificado com todos os que sofrem, gritando contra todas as injustiças e perdoando os verdugos de todos os tempos. Neste Deus pode-se acreditar ou não acreditar, mas não é possível escarnecer Dele. Nele confiamos os cristãos. Nada o deterá no Seu empenho de salvar os Seus filhos.

 

Niente POTÉ trattenerlo

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

L’esecuzione del Battista non fu qualcosa di casuale. Secondo un’idea molto diffusa nel popolo giudeo, il destino che aspetta il profeta è l’incomprensione, il rifiuto e, in molti casi, la morte. Probabilmente Gesù tenne conto molto presto della possibilità di una fine violenta.

Gesù non fu un suicida, né cercava il martirio. Non volle mai la sofferenza, né per sé né per nessuno. Dedicò la vita a combatterla nell’infermità, nelle ingiustizie, nell’emarginazione e nella disperazione.. Visse impegnata a “cercare il Regno di Dio e la sua giustizia”: quel mondo più degno e felice per tutti che cerca suo Padre.

Se accetta la persecuzione e il martirio è per fedeltà a quel progetto di Dio che non vuole veder soffrire le sue figlie e i suoi figli. Per questo, non corre verso la morte, ma nemmeno si tira indietro. Non fugge davanti alle minacce. Nemmeno modifica né ammorbidisce il suo messaggio.

Gli sarebbe stato facile evitare l’esecuzione. Sarebbe bastato tacere o non insistere su quello che poteva irritare nel tempio e nel palazzo del prefetto romano. Non lo fece. Continuò il suo cammino. Preferì essere giustiziato piuttosto che tradire la sua coscienza ed essere infedele al progetto di Dio, suo Padre.

Imparò a vivere in un clima di insicurezza, conflitti e accuse. Giorno per giorno si andò

riaffermando nella sua missione e continuò ad annunciare con chiarezza il suo messaggio. Osò diffonderlo non solo nei villaggi sperduti di Galilea, ma nei dintorni pericolosi del tempio. Nulla lo trattenne.

Morirà fedele al Dio in cui ha confidato sempre. Continuerà ad accogliere tutti, anche i peccatori e gli indesiderabili. Se finiscono col rifiutarlo, morirà come un “escluso”, ma con la sua morte confermerà quel che è stata la sua intera vita: fiducia totale in un Dio che non rifiuta né esclude nessuno dal suo perdono.

Continuerà a cercare il Regno di Dio e la sua giustizia, identificandosi con i più poveri e disprezzati. Se un giorno lo giustiziano con il supplizio della croce, riservato agli schiavi, morirà come il più povero e disprezzato, ma con la sua morte sigillerà per sempre la sua fede in un Dio che vuole la salvezza dell’essere umano da tutto quello che lo schiavizza.

Noi seguaci di Gesù scopriamo il Mistero ultimo della realtà incarnata nel suo amore e nella consegna estrema all’essere umano. Nell’amore di questo crocifisso c’è Dio stesso identificato con tutti quelli che soffrono, gridando contro tutte le ingiustizie e perdonando agli aguzzini di tutti i tempi. In questo Dio si può credere o non credere, però non è possibile ridere di lui. In lui noi cristiani confidiamo. Nulla lo tratterrà nel suo impegno di salvare i suoi figli.

 

RIEN NE POUVAIT L’ARRÊTER

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

L’exécution de Jean Baptiste ne fut pas un hasard. D’après une idée très répandue dans le peuple juif, la destinée qui attend un prophète est l’incompréhension, le refus, et très souvent, la mort. Jésus a très tôt pensé à la possibilité d’une fin violente.

Jésus n’était pas un suicidaire et il ne cherchait pas le martyre. Il n’a jamais voulu la souffrance, ni pour lui ni pour personne. Il a consacré sa vie à combattre la souffrance générée par la maladie, par les injustices, par la marginalisation ou par le désespoir. Il a consacré sa vie à « chercher le royaume de Dieu et sa justice » : ce monde plus digne et heureux pour tous, que son Père voulait instaurer.

S’il accepte la persécution et le martyre c’est par fidélité au projet de ce Dieu qui ne veut pas voir ses fils et ses filles souffrir. C’est pourquoi, il ne court pas vers la mort, mais il ne recule pas non plus. Il ne fuit pas devant les menaces, mais il ne modifie ni n’allège son message.

Cela aurait été facile pour lui d’éviter l’exécution. Il lui aurait suffi de se taire et de ne pas insister sur ce qui pouvait irriter les chefs soit dans le temple soit dans le palais du préfet romain. Il n’a pas agi ainsi. Mais il a suivi son chemin. Il a préféré être exécuté plutôt que de trahir sa conscience et d’être infidèle au projet de Dieu son Père.

Il a appris à vivre dans un climat d’insécurité, de conflits et d’accusations. Jour après jour, il s’est réaffirmé dans sa mission, en continuant d’annoncer clairement son message. Il a osé le répandre, non seulement à travers les villages reculés de la Galilée, mais aussi dans l’environnement dangereux du temple. Rien ne pouvait l’arrêter.

Il mourra dans la fidélité à ce Dieu à qui il a toujours fait confiance. Il continuera à accueillir tout le monde, même les pécheurs et les indésirables. S’ils finissent par le rejeter, il mourra comme un « exclu », mais sa mort confirmera ce qu’a été sa vie entière : confiance totale en un Dieu qui ne rejette personne et qui n’exclut personne de son pardon.

Il continuera à chercher le royaume de Dieu et sa justice, en s’identifiant aux plus pauvres et méprisés. Si un jour il est exécuté dans le supplice de la croix, réservé aux esclaves, il mourra comme le plus pauvre et méprisé, mais à travers sa mort, il aura scellé pour toujours sa foi en un Dieu, qui veut sauver l’être humain de tout ce qui le rend esclave.

Nous, les disciples de Jésus, nous découvrons le Mystère ultime de la réalité, incarné dans son amour et dans le don total de soi à l’être humain. Dans l’amour de ce crucifié c’est Dieu lui-même qui s’identifie à tous ceux qui souffrent, en criant contre toutes les injustices et en pardonnant aux bourreaux de tous les temps. On peut croire ou ne pas croire en ce Dieu, mais il n’est pas possible de se moquer de lui. C’est en lui que nous, chrétiens, nous mettons notre confiance. Rien ne l’arrêtera dans son engagement à sauver ses fils.

 

NOTHING COULD STOP HIM

José Antonio Pagola.

The Baptist’s execution wasn’t just by chance. According to an idea common among the Jewish people, the destiny awaiting a prophet is incomprehension, rejection, and all too often, death. Early on, Jesus probably counted on the possibility of a violent end.

Jesus wasn’t suicidal or looking to be a martyr. He never wanted suffering – either for himself or for anyone else. He dedicated his life to fight suffering in sickness, injustice, marginalization and hopelessness. He was totally given to “seeking God’s Reign and God’s justice”: that more dignified and happy world that his Father seeks.

If he accepts persecution and martyrdom, it’s out of faithfulness to the project of a God who doesn’t want to see God’s sons and daughters suffer. That’s why Jesus doesn’t run toward death, but also doesn’t hold back. He doesn’t flee in the face of threats, nor does he change or water down his message.

It would have been easy for him to avoid execution. He could have done it by keeping quiet and not insisting on things that could upset people in the temple or in the palace of the Roman prefect. But no. He holds fast to his path. He prefers to be put to death rather than betray his conscience and be unfaithful to his Father God’s project.

He learned to live in a climate of insecurity, conflicts and accusations. Day by day he continued reaffirming his mission and kept announcing his message clearly. He dared to spread it not just in the far-flung villages of Galilee, but in the dangerous context of the temple. Nothing stopped him.

He will die faithful to the God in whom he has always trusted. He will keep welcoming everyone, even sinners and the unwanted. If they end up rejecting him, he will die as an “excluded”, but with his death he will confirm what his whole life has been about: complete confidence in a God who doesn’t reject or exclude anyone from forgiveness.

He will keep seeking God’s Reign and God’s justice, identifying himself with the poorest and the most scorned people. If someday they kill him with the death penalty of the cross, a fate reserved for slaves, he will die like those who are poorest and most scorned, but his death will seal forever his faith in a God who wants to save human beings from all that enslaves them.

Jesus’ followers discover the final Mystery of reality incarnated in his love and extreme self-giving for humanity. In the love of this crucified man God identifies Self with all those who suffer, God cries out against all injustice and forgives executioners of every time. One can believe in this God or not, but it’s not possible to ridicule this God. We Christians trust in this God whom nothing will stop in the effort to save God’s children.

 

EZ ZION EZERK ATZERA EGINARAZI

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Joan Bataiatzailea hiltzea ez zen izan ezusteko bat. Judu-herrian oso hedatua zen ideia baten arabera, profetaren zoria ulertezina izatea da, ukatua izatea eta, kasu askotan, heriotza galdua izatea. Segur aski, oso garaiz barruntatu zuen Jesusek beretzat indarkeriazko azken bat.

Jesus ez zen izan suizida bat, ez zen ibili martiritzaren bila. Ez zuen sekula sufrimendua opa izan, ez beretzat, ez beste inorentzat. Bizitza osoan saiatu zen haren kontra, bai gaixotasunean, bai zuzengabekerian, bai bazterkerian edo etsipenean. «Jainkoaren erreinua eta haren zuzentasuna bilatzea» izan zuen bere asmo guztia: zeruko Aitak gogoko duen mundu duinago eta zoriontsuagoa baten bilatzeari emanik bizi izan zen.

Pertsekuzioa eta martiritza onartzen baditu, bere seme-alabak sufritzen ikusi nahi ez dituen Jainkoaren asmori leial izateagatik izan da. Horregatik, ez doa heriotzaren bila, baina atzera ere ez du egin. Ez du ihes egin mehatxuen aurrean, ez du aldatu edo leundu bere mezua ere.

Aise ihes egiten ahal zion Jesusek eraila izateari. Aski izango zuen isiltzea eta ez azpimarratzea tenpluan edo erromatar prefektuaren jauregian haserrea eragin zezakeen ezer. Baina ez. Bere bideari jarraitu zion. Nahiago izan zuen heriotza bere kontzientziari saldukeria egitea baino, Jainkoaren, bere Aitaren, asmori desleial izatea baino.

Segurtasun-faltaren, gatazkaren eta salaketen giroan bizitzen ikasi zuen. Eguna joan eguna etorri, bere gogoa bere egitekoari estuago lotuz joan zen, eta bere mezua argi eta garbi hots egiten. Mezu hura zabaltzera ausartu zen, ez Galileako herrixka baztertuetan bakarrik, baita tenpluaren ingurune arriskutsuan ere. Ez zion ezerk atzera eginarazi.

Jainkoari leial zelako hil zuten, harengan ezarria baitzuen beti bere konfiantza. Guztiei onarpena eskaintzen jarraitu zuen, baita bekatariei eta desiraezin zirenei ere. Berari uko egitera iristen badira, «baztertu» bat bezala hilko da, baina bizitza osoan zer izan den baietsiko du heriotza horrek: inor zapuzten ez duen eta bere barkazioa inori ukatzen ez dion Jainkoagan izan duen erabateko konfiantza du.

Jainkoaren eta haren erreinuaren bila jarraituko du, bat eginez pobreenak eta mespretxatuenak direnekin. Egun batean gurutzean, esklaboei dagokien tormentuan, hiltzen badute, pobre eta mespretxatu bat bezala hilko da; baina betiko zigilatuko du bere heriotzaz Jainkoagan duen konfiantza, hark salbazioa opa baitie gizon-emakume guztiei esklabotza guztitik.

Jesusengan, haren jarraitzaileok errealitatearen azken Misterioa aurkitu dugu, gizakiari dion maitasunean eta erabateko eskaintzan haragitua den Misterioa. Gurutziltzatua izan den horren maitasunean Jainkoa bera ageri zaigu, sufritzen ari diren guztiekin bat eginik, zuzengabekeria guztien kontra oihuka eta aldi guztietako borreroei barkatzen. Jainko honengan sinetsi daiteke edo ez, baina ezin egin zaio isekarik. Honengan dugu kristauok geure konfiantza. Ezerk ez dio atzera eragingo bere seme-alabak salbatzeko eginahalean.

 

RES NO EL VA PODER ATURAR

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

L’execució del Baptista no va ser una cosa casual. Segons una idea molt estesa en el poble jueu, el destí que espera al profeta és la incomprensió, el rebuig i, en molts casos, la mort. Probablement, Jesús va comptar des de molt aviat amb la possibilitat d’un final violent.

Jesús no va ser un suïcida ni buscava el martiri. Mai va voler el sofriment ni per a ell ni per a ningú. Va dedicar la seva vida a combatre’l en la malaltia, les injustícies, la marginació o la desesperança. Va viure entregat a “cercar el regne de Déu i la seva justícia”: aquest món més digne i més feliç per a tothom, que cerca el seu Pare.

Si accepta la persecució i el martiri és per fidelitat a aquest projecte de Déu que no vol veure patir els seus fills i les seves filles. Per això, no corre cap a la mort, però tampoc es fa enrere. No fuig davant les amenaces, tampoc modifica ni suavitza el seu missatge.

Li hauria estat fàcil d’evitar l’execució. N’hi hauria hagut prou amb callar i no insistir en allò que podia irritar al temple o al palau del prefecte romà. No ho va fer. Va seguir el seu camí. Va preferir ser executat abans que trair la seva consciència i ser infidel al projecte de Déu, el seu Pare.

Va aprendre a viure en un clima d’inseguretat, conflictes i acusacions. Dia a dia es va anar reafirmant en la seva missió i va seguir anunciant amb claredat el seu missatge. Es va atrevir a difondre’l no només en els llogarets apartats de Galilea, sinó en l’entorn perillós del temple. Res el va aturar.

Morirà fidel al Déu en què ha confiat sempre. Seguirà acollint tothom, fins i tot a pecadors i indesitjables. Si acaben rebutjant-lo, morirà com un “exclòs” però amb la seva mort confirmarà el que ha estat la seva vida sencera: confiança total en un Déu que no rebutja ni exclou ningú del seu perdó.

Continuarà cercant el Regne de Déu i la seva justícia, identificant-se amb els més pobres i menyspreats. Si un dia l’executen en el suplici de la creu, reservat per a esclaus, morirà com el més pobre i menyspreat, però amb la seva mort segellarà per sempre la seva fe en un Déu que vol la salvació de l’ésser humà de tot allò que l’esclavitza.

Els seguidors de Jesús descobrim el Misteri últim de la realitat, encarnat en el seu amor i entrega extrema a l’ésser humà. En l’amor d’aquest crucificat hi ha Déu mateix identificat amb tots els que pateixen, cridant contra totes les injustícies i perdonant als botxins de tots els temps. En aquest Déu s’hi pot creure o no creure-hi, però no és possible burlar-se’n. Hi confiem els cristians. Res no l’aturarà en el seu afany de salvar els seus fills.

 

NADA O PUIDO DETER

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

A execución do Bautista non foi algo casual. Segundo unha idea moi estendida no pobo xudeu, o destino que lle espera ao profeta é a incomprensión, o rexeitamento e, en moitos casos, a morte. Probabelmente, Xesús contou desde ben axiña coa posibilidade dun final violento.

Xesús non foi un suicida nin buscaba o martirio. Nunca quixo o sufrimento nin para el nin para ninguén. Dedicou a súa vida a combatelo na enfermidade, nas inxustizas, na marxinación ou na desesperanza. Viviu entregado a “buscar o reino de Deus e a súa xustiza”: ese mundo máis digno e ditoso para todos, que busca o seu Pai.

Se acepta a persecución e o martirio é por fidelidade a ese proxecto de Deus que non quere ver sufrir aos seus fillos e fillas. Por iso, non corre cara á morte, pero tampouco se arreda dela, botándose atrás. Non foxe ante as ameazas, tampouco modifica nin suaviza a súa mensaxe.

Seríalle ben doado evitar a execución. Abondaríalle con calar e non insistir no que podía irritar no templo ou no pazo do prefecto romano. Non o fixo. Seguiu o seu camiño. Preferiu ser executado antes de que traizoar a súa conciencia e ser infiel ao proxecto de Deus, o seu Pai.

Aprendeu a vivir nun clima de inseguridade, conflitos e acusacións. Día a día foise reafirmando na súa misión e seguiu anunciando con claridade a súa mensaxe. Atreveuse a difundilo non só nas aldeas retiradas de Galilea, senón na contorna perigosa do templo. Nada o detivo.

Morrerá fiel ao Deus no que confiou sempre. Seguirá acollendo a todos, ata a pecadores e indesexábeis. Se terminan rexeitándoo, morrerá como un “excluído” pero coa súa morte confirmará o que foi a súa vida enteira: confianza total nun Deus que non rexeita nin exclúe a ninguén do seu perdón.

Seguirá buscando o reino de Deus e a súa xustiza, identificándose cos máis pobres e desprezados. Se un día o executan no suplicio da cruz, reservado para escravos, morrerá como o máis pobre e desprezado, pero coa súa morte selará para sempre a súa fe nun Deus que quere a salvación do ser humano de todo o que o escraviza.

Os seguidores de Xesús descubrimos o Misterio último da realidade, encarnado no seu amor e entrega extrema ao ser humano. No amor dese crucificado está Deus mesmo identificado con todos os que sofren, gritando contra de todas as inxustizas e perdoando aos verdugos de todos os tempos. Neste Deus pódese crer ou non crer, pero non é posíbel burlarse del. Nel confiamos os cristiáns. Nada o deterá no seu empeño de salvar aos seus fillos.

 

Una llamada escandalosa

Publicado: 19 febrero, 2014 en BIBLIA
Etiquetas:, , , , ,

qué quiere Dios7 Tiempo ordinario (A) Mateo 5, 38-48
UNA LLAMADA ESCANDALOSA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 19/02/14.- La llamada al amor es siempre seductora. Seguramente, muchos acogían con agrado la llamada de Jesús a amar a Dios y al prójimo. Era la mejor síntesis de la Ley. Pero lo que no podían imaginar es que un día les hablara de amar a los enemigos.

Sin embargo, Jesús lo hizo. Sin respaldo alguno de la tradición bíblica, distanciándose de los salmos de venganza que alimentaban la oración de su pueblo, enfrentándose al clima general de odio que se respiraba en su entorno, proclamó con claridad absoluta su llamada: “Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os calumnian”.

Su lenguaje es escandaloso y sorprendente, pero totalmente coherente con su experiencia de Dios. El Padre no es violento: ama incluso a sus enemigos, no busca la destrucción de nadie. Su grandeza no consiste en vengarse sino en amar incondicionalmente a todos. Quien se sienta hijo de ese Dios, no introducirá en el mundo odio ni destrucción de nadie.

El amor al enemigo no es una enseñanza secundaria de Jesús, dirigida a personas llamadas a una perfección heroica. Su llamada quiere introducir en la historia una actitud nueva ante el enemigo porque quiere eliminar en el mundo el odio y la violencia destructora. Quien se parezca a Dios no alimentará el odio contra nadie, buscará el bien de todos incluso de sus enemigos.

Cuando Jesús habla del amor al enemigo, no está pidiendo que alimentemos en nosotros sentimientos de afecto, simpatía o cariño hacia quien nos hace mal. El enemigo sigue siendo alguien del que podemos esperar daño, y difícilmente pueden cambiar los sentimientos de nuestro corazón.

Amar al enemigo significa, antes que nada, no hacerle mal, no buscar ni desear hacerle daño. No hemos de extrañarnos si no sentimos amor alguno hacia él. Es natural que nos sintamos heridos o humillados. Nos hemos de preocupar cuando seguimos alimentando el odio y la sed de venganza.

Pero no se trata solo de no hacerle mal. Podemos dar más pasos hasta estar incluso dispuestos a hacerle el bien si lo encontramos necesitado. No hemos de olvidar que somos más humanos cuando perdonamos que cuando nos vengamos alegrándonos de su desgracia.

El perdón sincero al enemigo no es fácil. En algunas circunstancias a la persona se le puede hacer en aquel momento prácticamente imposible liberarse del rechazo, el odio o la sed de venganza. No hemos de juzgar a nadie desde fuera. Solo Dios nos comprende y perdona de manera incondicional, incluso cuando no somos capaces de perdonar. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

UNA CHIAMATA SCANDALOSA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

La chiamata all’amore è sempre seduttrice. Certamente, molti accoglievano con piacere la chiamata di Gesù ad amare Dio e il prossimo. Era la sintesi migliore della Legge. Ma quello che non potevano immaginare è che un giorno avrebbe parlato loro di amare i nemici.

Gesù, tuttavia, lo fece. Senza alcun sostegno nella tradizione biblica, distanziandosi dai salmi di vendetta che alimentavano la preghiera del suo popolo, di fronte al clima generale di odio che si respirava intorno a lui, proclamò con chiarezza assoluta la sua chiamata: Ma io vi dico: amate i vostri nemici e pregate per quelli che vi perseguitano.

Il suo linguaggio è scandaloso e sorprendente, ma totalmente coerente con la sua esperienza di Dio. Il Padre non è violento: ama anche i suoi nemici, non cerca la distruzione di nessuno. La sua grandezza non consiste nel vendicarsi ma nell’amare incondizionatamente tutti. Chi si sente figlio di questo Dio, non introdurrà nel mondo odio né distruzione di alcuno.

L’amore al nemico non è un insegnamento secondario di Gesù, rivolto a persona chiamate a una perfezione eroica. La sua chiamata vuole introdurre nella storia un atteggiamento nuovo di fronte al nemico, perché vuole eliminare dal mondo l’odio e la violenza distruttrice. Chi assomigli a Dio non alimenterà l’odio contro nessuno, cercherà il bene di tutti, anche dei suoi nemici.

Quando Gesù parla dell’amore al nemico, non ci sta chiedendo di alimentare in noi sentimenti di affetto, simpatia o tenerezza verso chi ci fa del male. Il nemico continua ad essere qualcuno da cui possiamo aspettarci danno, e difficilmente i sentimenti del nostro cuore possono cambiare.

Amare il nemico significa, anzitutto, non fargli del male, non cercare né desiderare di fargli danno. Non dobbiamo stupirci se non proviamo amore alcuno verso di lui. È naturale che ci sentiamo feriti e umiliati. Dobbiamo preoccuparci quando continuiamo ad alimentare l’odio e la sete di vendetta.

Ma non si tratta solo di non fargli del male. Possiamo fare passi ulteriori fino ad essere disposti anche a fargli del bene, se lo troviamo in necessità. Non dobbiamo dimenticare che siamo più umani quando perdoniamo che quando ci vendichiamo rallegrandoci della sua disgrazia.

Il perdono sincero al nemico non è facile. In certe circostanze alla persona può essere in quel momento praticamente impossibile liberarsi dal rifiuto, dall’odio o dalla sete di vendetta. Non dobbiamo giudicare nessuno dal di fuori. Dio ci comprende e perdona in maniera incondizionata anche quando non siamo capaci di perdonare.

 

UN APPEL SCANDALEUX

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

L’appel à l’amour est toujours séduisant. Ils étaient sûrement nombreux ceux qui accueillaient avec plaisir l’appel de Jésus à aimer Dieu et à aimer le prochain. C’était la meilleure synthèse de la Loi. Mais ce qu’ils ne pouvaient pas imaginer c’est qu’il leur parle un jour d’aimer les ennemis.

Pourtant, Jésus l’a fait. Sans aucun soutien de la tradition biblique, en s’éloignant des psaumes de vengeance qui nourrissaient la prière de son peuple, en affrontant l’ambiance générale de haine que l’on respirait dans son milieu, Jésus proclame avec une clarté absolue, son appel: “Eh bien, moi je vous dis: Aimez vos ennemis, faites du bien à ceux qui vous haïssent, priez pour ceux qui vous calomnient ».

Son langage est scandaleux et surprenant mais tout à fait cohérent avec son expérience de Dieu. Le Père n’est pas violent : il aime même ses ennemis et ne cherche la destruction de personne. Sa grandeur ne consiste pas à se venger mais à aimer tout le monde de façon inconditionnelle. Celui qui se sentira fils d’un tel Dieu, n’introduira dans ce monde ni la haine ni la destruction de qui que ce soit.

L’amour des ennemis n’est pas un enseignement secondaire de Jésus, adressé à des personnes appelées à une perfection héroïque. Son appel vise à introduire dans l’histoire une nouvelle attitude devant l’ennemi car il veut éliminer du monde la haine et la violence dévastatrice. Celui qui ressemblera à Dieu ne nourrira de la haine contre personne mais il cherchera le bien de tous, même celui de ses ennemis.

Lorsque Jésus parle de l’amour des ennemis, il ne nous demande pas de susciter chez nous des sentiments d’affection, de sympathie ou d’attachement à l’égard de celui qui nous a fait du mal. L’ennemi continue d’être quelqu’un qui peut toujours nous faire du mal et les sentiments de notre cœur ne pourront facilement changer.

Aimer son ennemi signifie avant tout, ne pas lui faire du tort, ne chercher ni souhaiter lui faire du mal. Il ne faut pas s’étonner si nous n’éprouvons aucune affection pour lui. C’est naturel de se sentir blessés ou humiliés. Ce qui doit nous inquiéter c’est si nous continuons à entretenir la haine et la soif de vengeance.

Mais il ne s’agit pas seulement de ne pas lui faire du mal. Nous pouvons encore faire d’autres pas et être même prêts à lui faire du bien s’il est dans le besoin. Il ne faut pas oublier que nous devenons plus humains lorsque nous pardonnons que lorsque nous nous vengeons en nous réjouissant de son malheur.

Pardonner sincèrement à son ennemi n’est pas facile. Il y a des circonstances où se libérer du rejet, de la haine ou de la soif de vengeance, peut devenir pour une personne pratiquement impossible. Il ne faut juger personne de l’extérieur. Dieu seul nous comprend et pardonne sans conditions, même lorsque nous ne sommes pas capables de pardonner.

 

AN OUTRAGIOUS CALL

José Antonio Pagola.

The call to love is always seductive. Surely, many graciously welcomed Jesus’ call to love God and love our neighbor. This was the best synthesis of the Law. But what they couldn’t imagine is that one day he would speak to them about loving their enemies.

However Jesus did just that. Without any backing from the biblical tradition, distancing himself from the vengeance psalms that fed the people’s prayer, confronting the general climate of hate that breathed all around him, Jesus proclaimed his call with absolute clarity: “But I say this to you: love your enemies, do good to those who hate you, and pray for those who persecute you”.

His language is outrageous and surprising, but completely coherent with his experience of God. The Father isn’t violent: God loves even enemies, doesn’t seek anyone’s destruction. God’s greatness doesn’t consist in vengeance but in unconditionally loving everyone. Whoever would feel themselves child of that God will bring into the world neither hate nor anyone’s destruction.

Love of enemy isn’t a secondary teaching for Jesus, directed to people who are called to a heroic perfection. His call wants to introduce into history a new attitude in the face of the enemy because he wants to eliminate hate and destructive violence from the world. Whoever is like God will not nourish hate against anyone, will seek the good of all, including their enemies.

When Jesus speaks of love of enemy, he isn’t asking us to nourish feeling of affection or sympathy or tenderness toward the one who does evil to us. The enemy continues being someone from whom we can expect harm, and it’s difficult for us to be able to change the feelings of our heart.

To love our enemy means above all to not do him evil, to not seek or desire to do him evil. We don’t need to get upset if we don’t feel any love at all toward him. It’s natural that we feel ourselves wounded or humiliated. But we do need to worry when we keep feeding hate and the thirst for vengeance.

But this isn’t just about not doing him evil. We can take more steps forward and actually be willing to do him good if we find him in need. We need to remember that we are more human when we forgive than when we take vengeance, rejoicing in his misfortune.

Sincere forgiveness of enemy isn’t easy. In some circumstances we could find it practically impossible to free ourselves from rejecting him, from hating or thirsting for vengeance. No one needs to judge anyone from the outside. Only God understands us and forgives unconditionally, even when we aren’t capable of forgiving.

 

DEI ESKANDALAGARRI BAT

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Maitasunerako deia liluragarria izan ohi da beti. Segur aski, jende askok onartu zuen Jainkoa eta lagun hurkoa maitatzeko Jesusek egindako deia. Legearen sintesirik hobena zen dei hura. Baina imajina ez zutena izan zen, behin batean arerio edo etsaiak maitatzeko eskatuko ziela.

Alabaina, horixe eskatu zien Jesusek. Bibliako tradizioaren inolako sostengurik gabe, bere herriaren otoitza elikatzen zuten mendekuzko salmoetatik urrunduz, bere ingurunean arnasten zen gorrotozko giro orokorrari aurre egunez, ezin argiago hots egin zuen Jesusek dei hau: «Nik, ordea, hau diotsuet: Maitatu zeuen etsaiak, egin on gaitzesten zaituztenei eta otoitz egin izen txarra jartzen dizuetenei».

Eskandalagarria da Jesusen hizkuntza, eta harrigarria; baina bat dator Jainkoaz berak duen esperientziarekin. Aita ez da gogorra: maite ditu bere etsaiak berak ere, ez dabil inor nola galduko. Bere handitasun ez du jartzen mendekuan, baizik guztiak baldintzarik gabe maitatzean. Jainko horren seme edo alaba dela uste duenak, ez du munduan gorrotorik ereingo, ezta ere inor suntsituko.

Etsaia maitatzea ez da Jesusentzat bigarren mailako bat, ez da zuzentasun heroiko batera deituak liratekeen pertsonentzat. Dei horrekin, etsaiarekiko beste jarrera bat txertatu nahi du historian: errotik atera nahi du mundutik gorrotoa eta indarkeria suntsitzailea. Jainkoaren antzeko izan nahi duen batek ez du elikatuko inoren aurkako gorrotorik, baizik eta gizon-emakume guztien ona bilatuko du, etsaiena barne.

Etsaiarekiko maitasunaz mintzo denean, Jesus ez da ari, gaitza egiten digunarentzat gugan txera-, sinpatia- edo maitasun-sentimendua elikatzeko eskatzen. Etsaiak kalte egiten ahal digun etsai izaten jarraituko du, eta nekez aldatuko dira gure bihotzeko sentimenduak.

Etsaia maitatzeak hau esan nahi du lehenik eta behin: halakoari kalterik ez egitea, ez ibiltzea nola kalte egingo, ez desiratzea kalterik. Ez dugu harritu behar halakoarentzat maitasunik sentitzen ez badugu. Berezkoa du batek zauritua edo umiliatua sentitzea. Hau da kezkatzekoa: gorrotoa eta mendeku-egarria elikatzen jarraitzea.

Baina, jakina, kontua ez da gaitzik ez egitea bakarrik. Urrats batzuk aurrera egin genitzake, premian ikusten badugu on egiteko prest egoteraino. Ez dezagun ahaztu, gizakoiago garela barkatzen dugunean, ez eta mendekatzen garenean halakoaren zoritxarraz poztuz.

Ez da gauza erraza etsaiari zinez barkatzea. Zenbait inguruabarretan, gerta dakioke jende bati, izatez, ezinezko gauza izatea bere bihotza ukapenetik, gorrototik edo mendeku-egarritik liberatzea. Ez genuke juzgatu behar inor ere kanpotik. Jainkoak bakarrik ulertzen gaitu, hark bakarrik barkatzen digu baldintzarik gabe, baita barkatzeko gai ez garenean ere.

 

UNA CRIDA ESCANDALOSA

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

La crida a l’amor és sempre seductora. Segurament, moltes persones acollien de bon grat la crida de Jesús a estimar Déu i el proïsme. Era la millor síntesi de la Llei. Però el que no es podien imaginar és que un dia els parlés d’estimar els enemics.

No obstant això, Jesús ho va fer. Sense cap suport de la tradició bíblica, distanciant-se dels salms de venjança que alimentaven l’oració del seu poble, enfrontant-se al clima general d’odi que es respirava en el seu entorn, va proclamar amb claredat absoluta la seva crida: “Doncs jo us dic: Estimeu els vostres enemics, pregueu pels qui us persegueixen”.

El seu llenguatge és escandalós i sorprenent, però totalment coherent amb la seva experiència de Déu. El Pare no és violent: estima fins i tot els seus enemics, no busca la destrucció de ningú. La seva grandesa no consisteix a venjar-se sinó a estimar incondicionalment a tothom. Qui se senti fill d’aquest Déu, no introduirà al món odi ni destrucció de ningú.

L’amor a l’enemic no és un ensenyament secundari de Jesús, adreçat a persones cridades a una perfecció heroica. La seva crida vol introduir en la història una actitud nova davant l’enemic perquè vol eliminar al món l’odi i la violència destructora. Qui s’assembli a Déu no alimentarà l’odi contra ningú, cercarà el bé de tots fins i tot dels seus enemics.

Quan Jesús parla de l’amor a l’enemic, no està demanant que alimentem en nosaltres sentiments d’afecte, simpatia o estimació cap a qui ens fa mal. L’enemic continua essent algú del que podem esperar mal, i difícilment poden canviar els sentiments del nostre cor.

Estimar l’enemic vol dir, primer de tot, no fer mal, no buscar ni desitjar fer-li mal. No hem d’estranyar-nos si no sentim cap mena d’amor envers ell. És natural que ens sentim ferits o humiliats. Ens hem de preocupar quan continuem alimentant l’odi i la set de venjança.

Però no es tracta només de no fer-li mal. Podem donar més passos fins a estar fins i tot disposats a fer-li el bé si el trobem necessitat. No hem d’oblidar que som més humans quan perdonem que quan ens vengem alegrant-nos de la seva desgràcia.

El perdó sincer a l’enemic no és fàcil. En algunes circumstàncies a la persona se li pot fer en aquell moment pràcticament impossible alliberar-se del rebuig, l’odi o la set de venjança. No hem de jutjar ningú des de fora. Només Déu ens comprèn i perdona de manera incondicional, fins i tot quan no som capaços de perdonar.

 

UNHA CHAMADA ESCANDALOSA

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

A chamada ao amor é sempre sedutora. Seguramente, moitos no acollen de doado a chamada de Xesús amar a Deus e ao próximo. Era a mellor síntese da Lei. Pero o que non podían imaxinar é que un día lles fose falar de amaren aos inimigos.

Porén, Xesús fíxoo, sen respaldo algún da tradición bíblica, distanciándose dos salmos de vinganza que alimentaban a oración do seu pobo, enfrontándose ao clima xeral de odio que se respiraba na súa contorna, proclamou con claridade absoluta a súa chamada: “Eu, en cambio, dígovos: Amade aos vosos inimigos, facede o ben aos que vos aborrecen e rezade polos que vos calumnian”.

A súa linguaxe é escandalosa e sorprendente, pero totalmente coherente coa súa experiencia de Deus. O Pai non é violento: ama ata aos seus inimigos, non busca a destrución de ninguén. A súa grandeza non consiste en vingarse senón en amar incondicionalmente a todos. Quen se senta fillo dese Deus, non introducirá no mundo odio nin a destrución de mingúen.

O amor ao inimigo non é unha ensinanza secundaria de Xesús, dirixida a persoas chamadas a unha perfección heroica. A súa chamada quere introducir na historia unha actitude nova ante o inimigo porque quere eliminar no mundo o odio e a violencia destrutora. Quen se pareza a Deus non alimentará o odio contra ninguén, buscará o ben de todos ata dos seus inimigos.

Cando Xesús fala do amor ao inimigo, non está pedindo que alimentemos en nós sentimentos de afecto, simpatía ou cariño cara a quen nos fai mal. O inimigo segue sendo alguén de quen podemos esperar dano, e dificilmente poden cambiar os sentimentos do noso corazón.

Amar ao inimigo significa, primeiro de nada, non facerlle mal, non buscar nin desexar facerlle dano. Non temos de estrañarnos se non sentimos amor algún cara a el. É natural que nos sintamos feridos ou humillados. Témonos de preocupar cando seguimos alimentando o odio e a sede de vinganza.

Pero non se trata só de non facerlle mal. Podemos dar máis pasos ata estar dispostos a facerlle o ben se o atopamos necesitado. Non esquezamos que somos máis humanos cando perdoamos do que cando nos vingamos alegrándonos da súa desgraza.

O perdón sincero ao inimigo non é fácil. Nalgunhas circunstancias á persoa pódeselle facer naquel momento practicamente imposíbel liberarse do rexeitamento, o odio ou a sede de vinganza. Non debemos xulgar a ninguén desde fóra. Só Deus nos comprende e perdoa de xeito incondicional, ata cando non somos capaces de perdoar.