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Poesía y poeta

Publicado: 24 julio, 2017 en REFLEXIONES
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raquel1POESÍA Y POETA
STEFANO CARTABIA, Oblato, stefanocartabiaomi@gmail.com
URUGUAY

ECLESALIA, 24/07/17.- Descubrí la vocación a la poesía hace unos años, pero solo en estos últimos le estoy dando más cabida. Será ahora el tiempo justo.

Me fascina la poesía y me fascinan los poetas.

No me gusta definirme y no me defino: definirse es limitarse.

Simplemente vivo la poesía y, cada tanto, dejo que se escriba.

En realidad es la poesía que me vive, la poesía nos vive a todos.

Todos tienen la vocación de poetas: hay que desenterrarla. Todos la tienen porque todos somos humanos y la poesía nace con el ser humano. Todos la tienen porque todos buscamos al Amor y vivimos del Amor.

Ser poeta no consiste tanto, ni solo, en escribir poesías.

Ser poeta es una actitud frente a la vida. Se vive de poeta, se vive como poeta: y cuando el cielo quiere también se escribe algo.

Vivir como poeta es mirar al mundo sonriendo, a pesar de todo.

Vivir como poeta es conversar con una flor y, sobre todo, escuchar su respuesta.

Vivir como poeta es estar eternamente enamorado y pasar por la vida cantando.

Vivir como poeta es cuestión de unidad: ser uno con todo y desaparecer.

Vivir como poeta es captar lo real de lo real, lo único que brilla en la noche más oscura.

Vivir como poeta es fluir con todo sin juzgar y cantar el dolor.

Vivir como poeta es ser instrumento: por tu sangre pasan los versos y por tu sangre quedan ahogados.

Vivir como poeta es atreverse a decir lo que sería mejor callar.

Vivir como poeta es vivir como un útero: gestar la vida y dar a luz al momento correcto.

Ser poeta es una actitud: dejar que la Palabra fecunde el silencio.

Ser poeta es traicionar con calidad al Misterio.

Ser poeta es sostener la mirada de Dios hasta el instante antes que te consuma.

Decía Dostoievsky: “la belleza salvará al mundo.

Me permito añadir: “la poesía creará la belleza.

Porque la poesía viene antes, en todo sentido. Porque la poesía hace florecer hasta lo muerto y descubre belleza donde no la hay.

La poesía surge en el preciso instante en que Dios se contempló a si mismo.

En el fondo la plenitud o la santidad consisten es darse cuenta de nuestro verdadero nombre: poesía. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

¡Descúbrelo! ¡Anímate a vivir como poeta!

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Leonard Cohen: más que músico

Publicado: 25 noviembre, 2016 en REFLEXIONES
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eclesalia@eclesalia.net


leonard-cohen-gustavo-lopezLEONARD COHEN: MÁS QUE MÚSICO

GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 25/22/16.- Nos ha dejado “el viejo Leonardo”, como nos gustaba mentarle cuando este gran cantautor estaba en plena madurez, y de viejo no tenía nada. Se ha apagado una voz grave pero muy especial ya que sin apenas inflexiones podía ser seductora, o desgarradora, dependiendo solo de su sensibilidad con la que arrasaba ante el micrófono.

Lo que no todo el mundo sabe es que, por encima de su calidad y fama de cantante, su verdadera vocación era la de poeta. De hecho, si se acercó al mundo de la música folk a probar suerte, fue por su decepción ante la falta de éxito en la literatura a pesar de las buenas críticas que recibió en Canadá como poeta. El primer libro que publica Cohen lo escribió antes de los veinte años dedicado a su padre ya fallecido. La mayor parte de su poesía la escribió durante la década de 1960 en la isla griega de Hidra, donde tenía una de esas bonitas casas blancas en lo alto de un pequeño pueblo, antes de decidirse por la música.

CUB. EL LIBRO DE LA MISERICORDIA (versio n Alberto):CUB. LA CANCÉl tenía treinta y tres años ya cuando se trasladó a los Estados Unidos desde su Quebec natal a cantar, encontrándose con el éxito gracias a su icono musical “Suzanne”. Pero estuvo siempre detrás del exitoso músico el gran poeta Cohen como se lo reconoció el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en la 31ª edición. Y a pesar de que soy un devoto de sus canciones, quiero centrar mi homenaje a este tipo elegante y singular con lo que yo entiendo fue la madurez de su poesía en 1984, cuando publicó El libro de la misericordia (Book of Mercy), que obtuvo el premio Canadian Authors Association Literary Award a la poesía. Se trata de cincuenta poemas en prosa que escribe cuando se encuentra anímicamente roto tras su ruptura con Suzanne Elrod y la separación de sus hijos. Y lo hace en su pequeña caravana en medio de la campiña de la Provenza francesa, hasta donde se fue Leonard Cohen a principios de los años 80 para dar rienda suelta a su introspección vital en forma de lo que él mismo llamó oraciones; y lo explicaba así: “A veces uno se encuentra con la espalda contra la pared, sin nada que decir, y el único idioma que puedes utilizar es el lenguaje de la oración”.

Una experiencia diáfana y llena de hondura a la vez, dolorosamente hermosa porque la elegancia sobrevuela todas las palabras del poeta que se aferra a la verdadera esperanza lleno de humildad. Su lectura es diáfana y reconforta. En realidad, solo por el poema 44 al final del libro, ya justifica el interés por este libro, en feliz coincidencia con el Año de la Misericordia instaurado por el Papa Francisco. Tenemos la suerte de que El libro de la misericordia –que así se llama- está editado en castellano por Visor y yo se lo recomiendo rotundamente a los lectores, a nada que conserven una brizna de espiritualidad, porque nos da una lección evangelio sin proponérselo. A disfrutar, pues, con el talento del viejo Leonardo, con sus poemas leídos pero también con sus canciones; of course! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia)

Descansa en paz, maestro.

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Dios es poesía

Publicado: 29 enero, 2016 en REFLEXIONES
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manos Dios y AdánDIOS ES POESÍA
YOLANDA CHÁVEZ, yolachavez66@gmail.com
LOS ÁNGELES (USA).

ECLESALIA, 29/01/16.- La Teopoesía es un alumbramiento grandioso, genial; aflora del encuentro con Dios que libera desde la vida, introduce en el corazón y en las entrañas de los seres la delicada dimensión de la belleza con sus tintes estéticos en todas sus dimensiones para transformarse en palabras.

Produce imágenes, llena los espacios vacíos con su presencia divinizadora, perfuma los sentidos de quienes la perciben; se deja oler, se deja sentir, se deja comer por ellos y los transforma de teólogos a poetas y de poetas a teólogos, Rubem Alves lo explicaba así:

“Desde hace unos años tengo perdida mi respetabilidad académica. Nadie me la quitó, pero un buen día, por razones que no me sé explicar, algo sucedió en mí. No sé qué me pasó, más lo cierto es que de repente me descubrí incapaz, en absoluto, de pensar, hablar y escribir analíticamente. Fui poseído por la forma poética y sigo por ella poseído cuando escribo. Aunque esto me gusta, me crea también muchos problemas con auditorios científicos y académicos, porque esa gente no cree que la poesía sea algo serio; sin embargo, yo creo que es la cosa más seria: creo que Dios es poesía. Si pudiese hacer una nueva traducción del texto de Juan: “y el Verbo se hizo carne”, pondría “y un Poema se hizo carne”.

El Verbo conjugado en todos los tiempos se hace carne y se hace Poema. Se ofrece y se da transmutándose literariamente. Alves descubre la raíz replanteando estos dos conceptos:

 “La literatura es un proceso de transformaciones alquímicas. O, si prefieren una palabra en desuso, utilizada por los teólogos antiguos, “transustancia” su carne y su sangre en palabras y dice a sus lectores: “¡Lean! ¡Coman! ¡Beban! ¡Ésta es mi carne, ésta es mi sangre!”.

“¿Y el lugar de la teología? Forma parte de esta sinfonía de gemidos (Ro 8.22-23): habla sobre Dios, que es la confesión de una nostalgia infinita, que brota de este cuerpo tan bueno y amigo, que puede sonreír, acariciar, plantar, tocar flauta, hacer el amor, entregarse como holocausto por aquellos a quienes ama y también hacer teología. Teología: poesía del cuerpo, sobre esperanzas y nostalgias, pronunciadas como una oración”.

La Teopoesía domina los lenguajes vibrantes contenidos en el cuerpo, se nos comunica emergiendo de las entrañas porque allí habita el misterioso deseo de crear, co-crear y re-crear.

Se nos comunica surgiendo del corazón porque allí late secretamente la nostalgia por lo trascendente, por esa realidad englobante que nos sobrepasa.

Evita el cerebro porque moriría entre sus grises pliegues intelectuales. No se racionaliza, Sopla hacia donde quiere; oyes su rumor, pero no sabes de donde viene ni a donde va (Jn 3: 8).

Después de todo, de Dios sólo se puede hablar poética, humanamente, con metáforas, porque: “La teología no es cosa de quien cree en Dios/ sino de quien tiene nostalgias de Dios”.

“Recordemos la disputa de Jesús con Satán, quien le dijo que debería ser una persona práctica, que debería volverse cocinero. Y Jesús le dijo: ‘No, yo prefiero ser poeta'” (Mt 4:1-4).

Para Rubem Alves, uno de los máximos exponentes de la Teopoética, celebrando su legado año y medio después de su partida para ya no sentir más nostalgias de Dios (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Pienso en Dios, luego existo

Publicado: 9 junio, 2015 en REFLEXIONES
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Casaldáliga.PIENSO EN DIOS, LUEGO EXISTO
YOLANDA CHÁVEZ, yolachavez66@gmail.com
LOS ÁNGELES (USA).

ECLESALIA, 09/06/15.- Es la supracartesiana de un hombre cuyo espíritu fue para todo el mundo, y dándose se descubrió Capaz del infinito:

Pienso en Dios
Luego existo
Capaz
Del infinito.

Viviendo para los demás palpó la muerte:

Mi vida
son
muchos días.
Mi muerte
será
la hora.

Luchando contra la injusticia, fue capaz de la belleza:

Hiciste la belleza
porque sabías que mis ojos
exultarían viéndola.
Me esperas, en la Muerte,
porque sabes
que necesito verTe!

Conocedor sabio del tiempo y de lo humano:

Hablemos del Tiempo, hermano,
antes de que sea ido
lo que pudo ser humano.
Antes de que sea en vano
llorar un día perdido,
un surco sin nuestro grano,
un canto sin nuestro oído,
un remo sin nuestra mano.
Hablemos de la tarea
de nuestra caducidad,
que es hacer que el Tiempo sea,
todo él, Eternidad.

Una vida colmada de las emociones profundas que superan la memoria y se dibujan por todo el ser como en una hoja:

¿Sólo para mí
estas mariposas?
Constan en mis ojos,
¡constan en mis hojas!

Hoy vive en silencio absoluto, trascendente; donde se olvida lo malo, lo que dolió, lo perdido.

Donde se llena el corazón de nombres y recuerdos agradecidos…

Ya una vez dijo:

Al final del camino me dirán:
—¿Has vivido? ¿Has amado?
Y yo, sin decir nada,
Abriré el corazón lleno de nombres.

Sabe que la paz lo espera ya en la curva luminosa del viento.

A Pedro Casaldáliga, con mi profundo respeto y admiración, en este ocaso de garzas blancas. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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