Posts etiquetados ‘Resurrección’

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amance“BUSCA LA PAZ Y CORRE TRAS ELLA”
Salmo 34, 15
CARMEN HERRERO MARTÍNEZ, Fraternidad Monástica de Jerusalén, soeurcarmen@gmail.com
TENERIFE

ECLESALIA, 12/05/17.- Todos los seres humanos buscamos y deseamos la paz. Ella es un tesoro, un estado interior que nos da equilibrio, serenidad y armonía. ¿Quién no desea adquirir, vivir y permanecer en paz, en la paz? Las expresiones, familiares, como: “déjame en paz”, “no me quites la paz”, “quiero vivir en paz”. Expresan la importancia que la paz tiene para las personas. Dice San Agustín: “La paz es un bien tan grande que no puede poseerse otro mejor ni poseer otro más provechosos”. La paz es un tesoro y como todos los tesoros difícil de alcanzar; pero no imposible. Basta querer conseguirlo y darse los medios.

Vivimos en un mundo donde la paz está ausente: conflictos entre las familias, en el mundo laboral, social y entre vecinos; en las comunidades de creyentes y en la misma Iglesia; y no digamos entre las distintas religiones… Todo parece que sea piedra de tropiezo para provocar la discordia, la división y el alejamiento de unos de otros, en definitiva, la perdida de la paz. Y mirando a nivel mundial, vemos los países que están en guerra unos contra otros; con todo lo que esta guerra armada supone de sufrimiento, destrucción y desestabilización de las personas, en definitiva de pérdida de la paz, de estabilidad y bien estar de los pueblos. A todo esto se le añade el terrorismo, azote que tanto desestabiliza a las naciones y tanto sufrimiento conlleva; tantas familias heridas para siempre.

Pero, ¿qué hacer y cómo proceder para ser instrumentos de paz en un mundo en continuo conflicto? Cuando la paz se quiebra, sea a nivel que sea, no podemos echarle toda la culpa al otro ni únicamente a los acontecimientos; pues yo también tengo mi parte de responsabilidad, y si no lo reconozco estoy acentuando el conflicto y la discordia; sin jamás darme la oportunidad de llegar a la reconciliación, tan necesaria para la paz. Echando la culpa a los demás no podemos avanzar por el camino de la paz. Reconocer los errores, los fallos y desaciertos, e incluso la omisión, es un comenzar a reconstruir la paz a nuestro propio nivel y entorno. La paz se quiebra fácilmente, rehacerla es mucho más difícil, todo un arte que requiere tiempo y paciencia y empeño. Dice el salmista. “Busca la paz y corre tras ella” (Sal 34,15).

La paz tan querida y buscada es frágil y quebradiza… De aquí nuestro desvelo y cuidado en cultivarla. La paz requiere una vigilancia esmerada tanto para que reine en mí propio interior, como para que reine en mi contexto familiar, social, laboral y político etc. “Trabajen, oren, hagan todo lo posible por conseguir la paz; pero recuerden que la paz no es nada sin el amor, sin la amistad, sin la tolerancia”. Esto se les decía el papa Francisco a los africanos de Bamgui el 29 de noviembre 2015. El amor, la amistad y la tolerancia. Tres palabras fundamentales para que la paz reine en los corazones y entre las naciones.

Jesús nos ha dejado su paz, «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón» (Jn 14, 27). Tal vez, nuestros conflictos, radican en que no nos apoyamos en la paz que nos ha dejado Cristo, y lo que intentamos es construirla a nuestra manera, a la manera del mundo: superficial y pasajera. Por eso se turba nuestro corazón, porque la confianza la ponemos es nosotros mismo, y la realidad es que por nosotros mimos no llegamos a alcanzarla y menos a trasmitirla y hacer que sea estable.

En la Biblia, la paz implica estar en completa y en permanente armonía con Dios, consigo mismo, con los demás y con la naturaleza. Por tanto, la paz incluye bienestar, salud, justicia, bendición, seguridad, riqueza, amistad, felicidad, salvación; esa es la paz que nos ofrece Jesús. En la celebración de la eucaristía, antes de la comunión, compartimos esa paz de Jesús. Darse la paz en la celebración litúrgica, no es un gesto de buena educación: el Señor nos da su paz con la condición de que todos nos convirtamos en anunciadores, transmisores y constructores de paz, de Su paz.

Jesús nos comunica y nos deja su paz. No es una paz cualquiera. Es una paz que debe cambiar nuestra manera de pensar y de vivir como hermanos uno de otros. Como cristianos estamos llamados a ser anunciadores de esta paz, sembradores del amor, constructores de fraternidad, de libertad y de justicia; sin las cuales la paz no es posible. Cada uno a su manera y en su entorno propio, seamos sembradores y constructores de paz. ¡Qué maravillosa misión en medio de este mundo tan hambriento y sediento de paz!

Y termino con las palabras de San Juan Pablo II, que decía: “la paz exige cuatro condiciones esenciales: Verdad, justicia, amor y libertad”.

Oremos sin cesar para que Cristo resucitado nos alcance Su paz, para el mundo, para las familias y para cada uno de los que formamos este maravilloso planeta que es Nuestra Madre Tierra (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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216bwpid-photo-20150304060622506MIRAR A JESÚS
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 10/05/17.- Amigas y amigos: Un tema recurrente en los artículos que publicamos es la renovación de la Iglesia, que lleva implícita nuestra renovación personal. Porque iglesia somos todas y todos, sea cual sea nuestro lugar en ella. Para esta tarea contamos con una ayuda: Jesús es Camino, Verdad y Vida: aprendamos a mirar a Jesús.

En Junio, tendrán lugar en Madrid unas jornadas donde se reflexionará sobre el diaconado femenino. Organiza la Asociación de Teólogas Españolas y contarán con la asistencia del Cardenal de Madrid, Carlos Osoro. Podéis ampliar la información en la sección de Noticias de alcance y en el tablón de anuncios.

En la Escuela, seguimos recomendando algunas conferencias ya publicadas por su relación con la actualidad. Esta vez proponemos dos: Pepa Torres: El Papel de las mujeres en la Iglesia (I). Y la segunda parte de la charla de la semana pasada, Xabier Pikaza: Las Tres Grandes Religiones (II).

Evangelio y comentarios al Evangelio

Jn 14, 1-12. Si llegáis a conocerme del todo, conoceréis también a mi Padre. Creedme: yo estoy identificado con el Padre y si no, creedlo por las obras mismas.

Vicente Martínez: Camino, verdad y vida. Jesús y tantos otros sabios de todos los tiempos lo han sido para la humanidad entera.

José Luis Sicre: Iglesia naciente, sufriente, creyente. Las tres lecturas de los domingos de Pascua nos hablan de los orígenes de la Iglesia, de las persecuciones de la Iglesia, y de nuestra relación con Jesús.

Fray Marcos: En Jesús se manifiesta Dios-Vida. Al manifestar lo que Dios es en él, es auténtico y se convierte en Camino para todos.

José Antonio Pagola: El camino. Jesús les hace esta confesión: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar hasta el Padre sino por mí». No lo hemos de olvidar nunca.

Inma Eibe: Confiad en mí. Jesús nos invita a confiar plenamente en él y nos muestra por dónde avanzar en el encuentro con el Dios de la Verdad y la Vida. Él mismo es el camino.

Artículos seleccionados para la semana

Gonzalo Haya: La resurrección de Jesús según san Pablo. El primer documento escrito sobre la resurrección de Jesús se lo debemos a Pablo, solamente 20 o 30 años después de su crucifixión.

Jesús Bastante: El único extremismo que se permite a un creyente es el de la caridad, cualquier otro no viene de Dios. Francisco abraza a la minoría católica egipcia en una emocionante Eucaristía en el estadio de El Cairo.

José Mª Castillo: ¿Obispos investigados o imputados por la justicia? Lo que me duele, y no puedo aceptar, es que la Iglesia le haya dado más importancia a las creencias, leyes, ritos y jerarquías en lugar de revalorizar el seguimiento de Jesús.

Juan Cejudo: El Papa Francisco abre las puertas a la ordenación de curas casados. En España hay entre 6.500-10.000 curas casados de un total de 19.000 lo que supone entre un 35-40% que es un porcentaje bastante significativo.

Enrique Martínez Lozano: El ego se apropia también del compromiso (III). El compromiso no es el criterio definitivo, por cuanto esa palabra –como cualquier otra– puede encerrar contenidos muy dispares.

José Manuel Vidal: Jorge Costadoat sj: “La situación de la mujer en la Iglesia es una injusticia, una pérdida y un pecado”. El Papa habla sin temor a equivocarse. Algo totalmente nuevo. En consecuencia, si el papa habla y se equivoca, los demás podemos hacer lo mismo. Y no hay un drama.

Gerardo Villar: Carta a José Antonio Pagola. Pues que sigas con Él. Tus escritos y sobre todo tu vida, a mí me sirven.

José Manuel Vidal: De ideas, banderas y banderías. El de la política es un diferente plano del de la religión. Hay que dejarse ya de asimilar lo Católico con la Derecha política.

Noticias de alcance. Mujeres y Diaconado: sobre los ministerios en la Iglesia.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Hechos 6, 1-7. Muestra una iglesia familiar, en la que es la comunidad la que toma las decisiones…

1 Pedro 2, 4-9. La fe en Jesús es la que constituye a la iglesia, es su piedra angular. La iglesia representa una nueva manera de vivir en relación con Dios y con los hombres.

Florentino Ulibarri: La casa solariega. Hay una casa en mis sueños, Señor, que es tu casa solariega. Hoy día parece estar fuera de los caminos que frecuentan la mayoría de los hombres y mujeres.

Vicky Irigaray: Abramos a tu presencia. Hoy, Jesús se nos presenta como nuestro camino para acoger la vida con toda su plenitud.

Anáfora: Jesús, hijo del Padre. Jesús se siente hijo amado del Padre y se propone darlo a conocer a todos.

Material multimedia

Cambiar tu forma de pensar. Por Sergi Torres. De forma simpática y amena, Sergi nos enfrenta al miedo a sentir desencuentro, a la realidad de ver en el otro, un ser humano deseando ser amado, a no creerme todas mis emociones.

Los hijos. Emotivas y reflexivas palabras, sobre como aprendemos a ser hijos al ser padres, y a ser padres cuando somos abuelos.

Salomé Arricibita: Desde Betania. Trabajar es importante, pero también lo es estar vivo por dentro para poder hacerlo…. y sólo Él es fuente de Vida…

El prisma de la Vida. Para hacer de este mundo, un mundo mejor, tenemos que mirarlo con los ojos del Alma, como hacía Jesús, llenos de amor.

Equipo Quiero Ver: Yo soy. Ser cristiano es, antes que nada, creer en Jesús. Ir descubriendo por experiencia personal, toda la fuerza, la luz, la alegría, la vida que podemos recibir de él.

La espiritualidad cuántica. Un punto de vista muy diferente, y a la vez, podemos intuir que de alguna manera, lo que siempre hemos sabido en nuestro interior, en nuestra conciencia, acerca de lo espiritual.

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces muy útiles: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,

Inma Calvo

8462579000_bac1747e52_zDE LA DESESPERANZA A LA VIDA
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 26/04/17.- Amigas y amigos: Experimentar en nuestras vidas la Resurrección es un proceso parecido al de los discípulos de Emaús. Con la Palabra y el Pan, pasamos de la desesperanza a la vida.

En la Escuela, recomendamos la segunda parte de la conferencia de Andrés Torres Queiruga: La Resurección (II), para quien quiera escucharla de nuevo o no haya tenido la ocasión.

En el tablón de anuncios podéis ver el borrador del programa de las III Jornadas sobre Fe, Orientación Sexual e Identidad de Género que tendrán lugar en Madrid los días 12 y 13 de mayo.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Lc 24, 13-35. Los dos de Emaús. Quédate con nosotros, que está atardeciendo… Se les abrieron los ojos y levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén.

Vicente Martínez: ¿Cuándo y en qué nos reconocen? Los dos discípulos de Emaús no hubieran podido reconocer al Señor resucitado en la “fracción del pan”, si antes no hubieran hecho cosas para ello: acogerle como compañero de camino, escuchar su Palabra, y mantener los ojos bien abiertos.

José Luis Sicre: Del desencanto al entusiasmo. Lo propio de este relato es que a la certeza en la Resurrección se llega por los dos elementos que terminarán siendo esenciales en las reuniones litúrgicas: la palabra y la eucaristía.

Fray Marcos: Vivir lo que vivió Jesús es la pascua. Encontrar a Dios en el otro es la clave para pasar de la muerte a la vida, es decir, resucitar.

José Antonio Pagola: Acoger la fuerza del evangelio. Dos discípulos de Jesús se van alejando de Jerusalén. Caminan tristes y desolados.

Marta García: Ni se molestaron en comprobarlo. Los discípulos de Emaús, a diferencia de otros, no se molestaron en ir a comprobar al sepulcro lo que las mujeres estaban diciendo.

Artículos seleccionados para la semana

Juan Zapatero: ¡Feliz Pascua! Por ello, en este tiempo quiero felicitar la Pascua de manera especial a todas las personas y organizaciones que se dedican o hacen alguna cosa contra la esclavitud de estos inocentes.

Gabriel Mª Otalora: Encuesta reveladora. En palabras del profeta Pedro Casaldáliga, es tarde, pero es madrugada si insistimos un poco.

Jose Arregi: La Pascua del desarme. Estuve en Bayona para recordar con pena a las víctimas de la violencia injusta de connotación política desde 1960, a todas y cada una de ellas.

José Manuel Vidal: Jim Keenan, sj: “En este momento de confusión, el Papa está levantando una Iglesia como un faro en las tinieblas”. No es el momento para la figura mítica solitaria: es un momento para un liderazgo solidario. Creo que este es el liderazgo al que llama el Papa.

Josean Villalabeitia: Yo, mí, me, conmigo. La humanidad ha tratado de buscar a Dios en sitios diversos, pero nuestra fe cristiana lo ha encontrado siempre en el hermano.

Enrique Martínez Lozano: El ego se apropia también del compromiso (I). En el caso que nos ocupa, me resulta obvio que espiritualidad y compromiso se requieren mutuamente: una sin otro, otro sin una, deforman lo real y se mutilan a sí mismos.

Religión digital: No hay un solo cristiano en todo Marruecos que no sufra. Los cristianos del país reclaman derechos. Entre sus demandas figuran el matrimonio civil y una educación laica.

José Mª Castillo: La iglesia que queremos y necesitamos. Recuerdo de Alberto Iniesta. Alberto Iniesta fue destacado obispo conciliar, humilde y valiente.

Noticias de alcance. El Papa apuesta por la desclericalización de las órdenes religiosas.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Hechos 2, 14 y 22-23. Dios resucitó a Jesús nazareno y todos nosotros somos testigos.

Pedro 1, 17-21. Por Cristo vosotros creéis en Dios, que lo resucitó y le dio gloria, y así habéis puesto en Dios vuestra fe y vuestra esperanza.

Florentino Ulibarri: Palabras del corazón. Mientras caminábamos tristes, te has acercado respetuoso a nuestras dudas, temores y desánimos.

Vicky Irigaray: Queremos reconocerte. El relato de Emaús es también nuestro camino: el de nuestro corazón tantas veces cerrado.

Anáfora: Experiencia pascual. La impronta que deja Jesús es la clave de la experiencia pascual de los discípulos y de nuestra fe.

Material multimedia

La respiración. Por Vicente Simón. Para cuidar de nosotros mismos, breve ejercicio de meditación, sencillo y cercano, que nos ayudará a centrarnos y llevar paz y serenidad a nuestra vida diaria.

La ternura. La ternura es el arte de “sentir” al ser humano en su totalidad.

Salomé Arricibita: Abriendo los ojos. Camino de Emaús. Los discípulos, como nosotros, no reconocen al maestro. Forastero, caminante… Señor… Necesitan y necesitamos salir de nuestros miedos para poder “ver” con los ojos del corazón. Que aprendamos a mirar lo cotidiano desde Jesús… y corramos a contarlo…

Aleluya de la tierra. Por Brotes de Olivo. En este mundo sufriente, ¿quién se torna en aleluya, en esperanza…, para hacer sonreír a esta tierra? Presentación Lenin Cárdenas.

Equipo Quiero Ver. 3º domingo de Pascua.

En busca de la felicidad. “Aprender a escuchar, es clave para encontrar la felicidad”. Documental para ver varias veces y asimilar tanta sabiduría de las aportaciones de maestros espirituales actuales.

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces muy útiles: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,

Inma Calvo

 

eclesalia@eclesalia.net

resucitado1¡FELIZ PASCUA!
JUAN ZAPATERO BALLESTEROS, sacerdote, zapatero_j@yahoo.es
SANT FELIU DE LLOBREGAT (BARCELONA).

ECLESALIA, 21/04/17.- Amigas y amigos de Eclesalia: ¡Feliz Pascua!, compartiendo con vosotras y vosotros el hecho que durante la Pascua la vida recobra un sentido especial.

En primer lugar, la Pascua supone para mí traer a mi mente el recuerdo de un pueblo que recobró la libertad dejando atrás largos años de dura esclavitud; me refiero, sencillamente, al pueblo de Israel que consiguió liberarse del yugo opresor del imperio de Egipto. Una situación que acabó convirtiéndole en objeto de explotación y en pura mercancía.

Después de siglos y siglos la historia de Israel frente a Egipto se ha ido repitiendo en tantos y tantos pueblos, a veces con grados de crueldad inaudita, hasta llegar a nuestro mundo de hoy.  Un mundo global, en el que las situaciones de dolor y de opresión que se dan ya no nos pueden dejar indiferentes, por muy lejos que nos parezca que están las víctimas y los victimarios, aunque estos acostumbran a estar bastante cerca muchas veces. La lista de dolor y de opresión podría ser larga; por ello quiero recordar aquellas que más me hieren y las que considero más escandalosas. En este tiempo de Pascua, me pregunto si es racional, ya no digo “justo”, que la tercera parte de los alimentos que compramos quienes aún contamos con recursos en los países ricos vayan a parar a la basura. Mientras esto sucede, como si fuera algo natural, 6.400 niños mueren materialmente de hambre cada día. Algunos la llaman la esclavitud del estómago, que no permite sobrevivir, sino malvivir, para acabar en la muerte más bien pronto que tarde. No quiero que esto haga sentirte mal, pero continuando con los niños, te recuerdo que en ciertas zonas del planeta son mercancía barata en cuanto a producción de prendas de vestir se refiere o a extraer de las minas materiales que luego se convertirán en los teléfonos móviles de la última generación o en joyas altamente cotizadas en las lujosas avenidas de los países que forman el mundo rico. Y, por si esto fuera poco, estos mismos niños u otros de su misma índole y condición servirán como objetos muy baratos y a la vez muy apetecibles que satisfagan el deseo sexual, fruto de la depravación, de los “señores” (porque así se hacen llamar) de nuestros países ricos que van a aquellas zonas a consumar precisamente semejante perversidad, aunque pongan la excusa de que van a pasar unos días de descanso o simplemente a hacer turismo.

Por ello, en este tiempo quiero felicitar la Pascua de manera especial a todas las personas y organizaciones que se dedican o hacen alguna cosa contra la esclavitud de estos inocentes. También a ti, por muy poco o pequeño que sea lo que hagas. No olvides que al menos tienes tu palabra para denunciar semejantes injusticias y decir que se trata de algo tan grave que clama al cielo.

Las esclavitudes que padecen estos niños nos enternecen quizás más, porque son más débiles; pero es que, a decir verdad, el mundo de los adultos no está mejor, que digamos. Durante lo que llevamos de este año y todo el anterior hemos sido testigos de éxodos dolorosos de hombres, de mujeres y de familias, que se han visto obligados a marchar de sus lugares de origen, dejando a tras lo poco que tenían, pero que era lo que con toda seguridad más querían, porque veían que en cualquier momento podían ser víctimas de una bala o de una bomba, o porque eran perseguidos o estaban a punto de serlo por ser de tal o cual raza, por mantener una ideología, por profesar una religión concreta u otras cosas más que los convertía irracionalmente en culpables o enemigos. Hoy, a diferencia de lo que sucedió hace treinta siglos con el pueblo de Israel, no tienen donde acogerse ni pueden convertir en realidad sus deseos de libertad, porque pueblos y países, muchos de los cuales precisamente nos llamamos cristianos, hemos cerrado a cal y canto nuestras puertas o hemos levantado grandes muros y vallas, para evitar que puedan entrar y “robarnos” el bienestar que durante siglos hemos conseguido, tal y como intentan vendernos muchos de nuestros gobernantes y otras personas, como tú y como yo, que se han puesto una venda en los ojos y han arrancado de sus corazones los más elementales sentimientos de compasión y de misericordia.

Pero, también hoy como entonces, el Dios del Jesús resucitado continúa actuando a través de hombres y mujeres que, dejando atrás sus miedos y sus comodidades, se han puesto en camino saliendo a los lugares donde se encuentran tirados muchos de estos exiliados, víctimas del hambre, del frío, de la exclusión y de la inhumanidad, en definitiva. Mientras, otras y otros lo hacen desde aquí mismo, denunciando con su palabra, con su protesta y movilizándose a diferentes niveles.

Yo te invito en este tiempo de Pascua a que unamos nuestro grito desde el silencio para felicitarlos de corazón, y decirles que, gracias a sus manos, a sus pies, a sus brazos, a su boca, etc., la libertad, la dignidad, la esperanza y al menos algunas dosis de humanidad llegará a muchas de las personas que viven degradadas o que se han visto obligadas a emigrar (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Tengo razones para pensar que Jesús no es un mito, sino una experiencia real y viva, la cual cosa me lleva a desearos una feliz Pascua, llena de aprecio y cariño:

¡FELIZ PASCUA!

colores-5209b28a61dbcFELIZ EXPERIENCIA PASCUAL
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 19/04/17.- Amigas y amigos: Os deseo una muy feliz experiencia pascual. Que experimentemos la Resurrección en nuestras vidas y siempre en el ámbito de la comunidad.

En la Escuela, esta vez no subiremos una nueva clase, pero proponemos una conferencia muy adecuada al tiempo Pascual para quien quiera escucharla de nuevo o no haya tenido la ocasión. Andrés Torres Queiruga: La Resurección (I).

Y un recordatorio más sobre nuestra novedad editorial, tan interesante como útil para profundizar en la vida de Jesús. Evangelios de Mateo y Marcos, de José Enrique Galarreta. Un legado de conocimiento y fe en Jesús de Nazaret.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Jn 20, 19-31. Ya anochecido, aquel día primero de la semana, estando atrancadas las puertas del sitio donde estaban los discípulos…

Vicente Martínez: Todos uno. Y uno con todos, como estuvo y sigue siempre estando Jesús para atender y satisfacer con generosidad, solicitud y hechos las apremiantes necesidades de los otros.

José Luis Sicre: Una aparición muy peculiar. Todas las apariciones de Jesús resucitado difieren. Como si los evangelistas quisieran acentuar las diferencias para que no nos quedemos en lo externo, lo anecdótico.

Fray Marcos: Solo en la comunidad se puede descubrir a Jesús vivo. Pero no deja de ser una paradoja que tenemos que descubrirla cada uno.

José Antonio Pagola: Jesús salvará a su iglesia. Con las puertas cerradas no es posible acercarse al sufrimiento de las gentes.

Dolores López Guzmán: Amar sin ver. Al apóstol incrédulo no le dio una prueba definitiva, como a él le hubiera gustado, sino que le dio algo mejor: le hizo ver que solo el amor tiene la palabra definitiva.

Artículos seleccionados para la semana

María Teresa Sánchez: ¿Quién resucita hoy? Cada uno de nosotros lleva grabadas infinitas pequeñas muertes en su geografía íntima. Resucitar es recrearnos.

Jesús Bastante: Francisco: “No sé cómo funciona esto, pero estoy seguro de que Cristo ha resucitado; yo apuesto sobre este mensaje”. Con la fe en Cristo resucitado encontramos un sentido en medio de tantas calamidades.

Pedro Zabala: De profesión: viviente. Un creyente auténtico espera descansar en el Misterio de la misericordia divina, a pesar de sus dudas e inseguridades.

Arrizabalaga: Testimonios no cristianos de la existencia de Jesús de Nazareth. No fue considerado significativo para los historiadores de su tiempo aunque Flavio Josefo y Tácito se refieren a Cristo en sus escritos.

Religión Digital: Francisco y la “reforma de las mentalidades”. Francisco llama a un cambio de mentalidades, un cambio de paradigma para que la Iglesia no siga actuando monárquica y totalitariamente, en parroquias, proyectos educativos y acciones pastorales.

Luis Miguel Modino: Monseñor Sergio Castriani: “La Iglesia no tiene presente ni futuro sin los laicos, sin las mujeres”. Algunos piensan que si en la práctica pastoral se actúa con misericordia, se está yendo contra la ortodoxia. Personalmente pienso que eso no es así.

Enrique Martínez lozano: Emociones. Hay que aplaudir cuando alguien llora, cuando alguien siente.

José María Álvarez: Obras de justicia, no obras de misericordia. Si son obras de justicia, los beneficiarios tienen derecho a esos servicios que son todos de primera necesidad y si no se satisfacen, no estamos en un Estado de Derecho.

Noticias de alcance. Mujeres que dirigen las celebraciones dominicales ya son una realidad en varios países.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Hechos 2, 42-47. Los hermanos eran constantes en escuchar la enseñanza de los Apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones.

Pedro 1, 3-9. Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.

Florentino Ulibarri: Paz a vosotros. Mi paz más tierna y evangélica,  la que os hace hijos y hermanos.  Vivid en paz, gozad la paz. Recibidla y dadla con generosidad.

Vicky Irigaray: Jesús Resucitado. Concédenos la gracia de ser testigos alegres y valientes de tu hijo resucitado.

Anáfora: Fe y confianza. Tener fe en Dios no es creer una serie de dogmas, es sencillamente confiar en Él.

Material multimedia

Miedo y ansiedad. Por Eckhart Tolle. ¡¡¡Qué hermoso es vivir sin miedo y ansiedad!!!

Es imposible que pierdas lo que necesitas. Por Borja Vilaseca. Valorar el aprendizaje de todas las experiencias del pasado y no dar por sentado lo que tienes en el presente, abriéndote a la abundancia de la vida.

Salomé Arricibita: Hay luz de mañana nuevaEsta mañana es diferente, la luz es distinta, el corazón late con más alegría, María sabe que el plan de Dios está cumplido.

¿Es creativa la mente “en pausa”? Por Fernando Tobías Moreno. Queremos vivir en paz y armonía interior, ¿somos conscientes de qué nos lo impide?

Equipo Quiero Ver: Ver y creer. La fe no es algo abstracto y lejano, se trata de un acontecimiento, de una experiencia interior y radical que nos transforma. A Tomas le costó creer sin ver… nosotros no podemos creer sin tener en cuenta lo que nos acontece en la vida.

La Resurrección. Compromisos. Por Lenin Cárdenas. Hermoso vídeo, a modo de meditación, para ayudarnos a vivir nuestra Pascua personal. ¡Qué no sea éste, un año más! Hagámoslo diferente.

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces muy útiles: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,

Inma Calvo

eclesalia@eclesalia.net

index-anastasis-icon¿QUIÉN RESUCITA HOY?
MARÍA TERESA SÁNCHEZ CARMONA, teresa_sc@hotmail.com
SEVILLA.

ECLESALIA, 17/04/16.- ¿Quién no ha sentido, en algún momento de su vida, la experiencia de morir? ¿Quién no ha sufrido el dolor físico, casi somático, de una separación indeseada, de una palabra mal dicha, de un proyecto que se trunca, de un no sentirse comprendido o aceptado?

Cada uno de nosotros lleva grabadas infinitas pequeñas muertes en su geografía íntima. A veces tan pequeñas que no dejan cicatriz visible, pero aun así muy grandes. Lo suficiente como para que nos permitan reconocer esas mismas señales de dolor en otros cuerpos y rostros: las bolsas bajo los ojos de la señora que coge el autobús a las seis de la mañana, el ceño fruncido del funcionario que apenas musita un buenos días, el temblor en la voz de quien recuerda aquel amor del pasado, la inseguridad de la adolescente que se compara con sus amigas, la frustración del que no tiene trabajo, o de quien se busca cada mañana en el espejo y no se encuentra. No hace falta tener grandes problemas para sentirnos morir un poco (¿cuántas veces habremos alzado al cielo de otros ojos nuestra plegaria sentida y sincera, como diciendo calladamente: “¿por qué me has abandonado?”).

Sí, cada uno de nosotros es un testimonio encarnado de resistencia, de resiliencia (ahora que tanto se emplea esta palabra), de aprender a respirar hondo y reencontrar el ánimo, “el ánima”, ese soplo vital que nos mantiene vivos. Porque estamos hechos para resucitar. La nuestra es una bella historia de resurrección, un milagro de fortaleza en la fragilidad que nos impulsa una y otra vez a despertar del letargo, a ponernos en pie, afianzarnos sobre la tierra, dejar atrás nuestras fosas y encierros, y seguir caminando con la cabeza erguida y el pecho descubierto. Para volver a la vida, sí, pero no a la de ayer. Resucitar es recrearnos entrañablemente: asomarnos a aquello que nos duele y acariciarlo como quien unge el cuerpo o los pies de la persona amada. Acoger, aceptar, amar, conmovernos desde las entrañas. Y atrevernos a salir, sin pudor, expuestas las heridas en señal de victoria, más conscientes de nosotros mismos, renacidos y aún dispuestos a hacerlo todo nuevo.

La anastasis es ese dinamismo interno que todos y todas experimentamos al sentirnos liberados de nuestros miedos e infiernos. De nada sirve admirar este milagro de la Pascua cristiana, este rito de paso o transición, si después no lo reconocemos en nuestra vida cotidiana. Y de poco sirve, además, esta experiencia de sanación personal si no transforma nuestro modo de contemplar a los demás y convivir con ellos. Quien ya pasó por una situación parecida comprende a quien ahora está sufriendo, sabe escuchar (porque también un día necesitó esa acogida), sabe acariciar con palabras y con gestos, domina el lenguaje de la ternura, y sabe conceder espacio, tiempo y dignidad a quienes se encuentran librando esa dura batalla. Porque un día fue también la suya; porque es la de todos.

Cada uno de nosotros está llamado a ser testimonio de resurrección para quienes no alcanzan a ver (y aguardan anhelantes) el estallido del alba. En silencio, nos decimos: “Yo pasé por ese trance que tú atraviesas hoy y salí fortalecido. Sé de tu dolor y me conmueve. Y en cuanto quiera que venga a partir de ahora, no estarás solo/a. Seguimos adelante. Estoy contigo”. Ayudarnos a vivir, ayudarnos a morir: he aquí el milagro que se entreteje cuando dos o más personas se reconocen desde la com-pasión y el amor. La radicalidad de este sentir común, de esta comunión que se llena de sentido por lo sentido, nos moviliza e interpela a adoptar una nueva manera más sensible, empática y receptiva de estar en el mundo. Renacidos una y otra vez de tantas pequeñas crisis, albergamos en nosotros un espíritu de sabiduría y fortaleza que nos impulsa a ser portadores de paz, “resucitadores” de otros.

Luego están esas otras muertes: las que nos arrancan de nuestro lado y para siempre a las personas que amamos y que nos aman, y dejan henchido de ausencia el espacio que antes ocupaba su figura. Hermoso y triste vacío habitado. Quien más, quien menos, sabe a qué me refiero. Hace algo más de dos años perdí a mi mejor amigo y no ha pasado un solo día en que no lo haya recordado. Como la Magdalena, también yo fui al sepulcro para visitar y honrar el último lugar en la tierra donde reposó el cuerpo de mi amigo. Sabía que no lo encontraría allí, que aquel nombre sobre esa lápida fría poco o nada podría decirme del hombre que yo había conocido. Fui, no obstante, porque más allá del vértigo que produce el abismo, somos materia en busca de un abrazo. Y, como hemos hecho tantos, lloré junto a su tumba la tristeza de no volver a verlo. Enterramos a nuestros muertos pensando que con ellos muere también una parte de nosotros mismos, una determinada manera de pronunciar nuestro nombre, retazos de una historia hecha recuerdos.

Transcurre el tiempo (tres días, tres meses, tres años) y, en un determinado momento, incomprensiblemente, ciertos lugares parecen reavivar en nosotros aquella presencia tan amada. Resuenan en lo profundo sus palabras, como el eco de una musiquilla que creíamos olvidada. Comenzamos a revivir instantes y destellos de experiencias compartidas. Y descubrimos con sorpresa que los consejos y enseñanzas de las personas que amamos todavía nos acompañan, nos conforman e iluminan el camino. Así debieron sentirlo los discípulos de Jesús (mi espíritu permanece con vosotros), siendo en realidad una experiencia al alcance de todos. Y cuando esto ocurre, nace en los labios (rebosa del corazón) la sonrisa cómplice y serena de quien, al fin, comprende todo. Y sabe (porque lo ha experimentado) que el milagro de la Vida que se entrega sin medida consiste en un irse dando poco a poco, en un quedarse en los demás cada vez con mayor hondura, en un dejar los corazones sembrados con la belleza de los encuentros.

También era esto, resucitar: un reavivar muy dentro esa mirada que alguien (Alguien) nos regaló un día, haciendo que ya nada volviera a ser lo mismo. Un abrirse a la certeza de un Amor partido y repartido, capaz de inaugurar otra forma de comunión y de presencia. Y un alegrarse sin medida y un agradecer el poder transformador de ese Amor. Agradecer siempre. Porque, al cabo, ¿quién no ha tenido alguna vez esta experiencia de resurrección? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Grace CathedralANTÍDOTO A LA MISOGINIA Y A LA VIOLENCIA DE GÉNERO
MAGDALENA BENNASAR, espiritualidadcym@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 22/07/15.- En la celebración de María Magdalena algo por dentro se alegra, ella me inspira. Me recuerda el “feeling” del tiempo de Adviento y sobre todo de Pentecostés. Y es que podríamos decir que ella fue una mujer de ambos tiempos, una mujer que nos ofrece una gran esperanza en todo tiempo y a la vez un modo de vivir la presencia del Espíritu de Jesús Resucitado con toda la fuerza y creatividad de su ser mujer y discípula hasta el mismísimo final.

¿Cómo se puede tener medio silenciada a la primera testigo de la Resurrección? Me atrevo abiertamente a afirmar que nuestra querida iglesia sería distinta si ella y sus discípulas y discípulos hubieran sido más respetados e integrados en los orígenes del movimiento de Jesús. Y como consecuencia también a lo largo de los tiempos. Y no menos ahora, con esa carencia de Eucaristías en tantos lugares, y de atención pastoral profunda. Mejor, carencia a que ellas puedan colaborar llevando el pan de la ¨vida y la presencia de Jesús” a tantos rincones del mundo. Y otros donde todavía tenemos esa oportunidad empezamos a estar muy cansados de misas express que celebra un pobre cura agobiado cuya dedicación casi exclusiva es ir de un sitio a otro, corriendo.

Por algo Jesús valoró tanto a María Magdalena. Por algo Jesús la amó tanto. Por algo la eligió y empoderó a seguir su obra. Este es un tema harto discutido. Simplemente constato que discutido pero no resuelto.

Constato una necesidad imperiosa de diálogo con los varones especialmente los ordenados para que mucho antes de que todo acabe de caerse y de que luego por falta de unos lleguen a poner a otras, mucho antes, es decir ya, aprendamos a colaborar y a compartir de tú a tú.

Constato mucho miedo a que la mujer forme parte integral de la pastoral y de la formación. Constato prejuicios y bastante ironía contra toda mujer teóloga o simplemente segura de sí misma en su colaboración; es rápida la acusación de feminista con un sabor degradante, como si una mujer que lucha por ser fiel a ofrecer lo recibido del Espíritu, tuviera que callarlo, algo así como esconderlo debajo del burka porque algunos, no pocos, se ponen nerviosos.

Constato, a la vez, un desconocimiento casi total de la mujer, de nuestro modo de ser, de nuestras capacidades y ello ocasiona miedo, a veces visceral, que puede rayar en misoginia.

Lo desconocido da miedo. Las mujeres cultas y de carácter no encuentran sitio en la “posada”. Sólo las dóciles, esas sí, para que hagan los servicios de las mesas. Ya me entendéis. O las que les dan la razón sin pensar, sólo porque viene de ellos. ¡Cómo duelen las calumnias cuando no te doblegas como un felpudo a los dictados de los que se creen ser poseedores del bien y del mal!

¿Podemos llamar violencia de género cuando se violentan las situaciones para que siempre sea el varón el que tenga la última palabra?

¿Podemos llamar violencia de género al actuar como si todo fuera propiedad del varón ordenado, privando a la comunidad de otros talentos y dones del Espíritu sólo porque están encarnados en cuerpo de mujer?

¿Podemos llamar violencia de género o misoginia al hecho continuado de mantener silenciada la actuación, vida, experiencias de discípulas a lo largo de los siglos, experiencias y predicaciones que ayudarían a la mitad de la humanidad, pero que por ser mujeres, en el siglo XXI siguen manteniéndose fuera, lejos y bajo sospecha?

Hablo por experiencia propia y ajena. Podría contar muchas situaciones que en cualquier otro ámbito no tendrían cabida, pero en ese espacio, es lo normal.

Como decía más arriba lo desconocido da miedo, y es ahí donde en estos días de María Magdalena en que muchas de nosotras lo celebraremos, le pido a ella que nos dé luz para que demos con el antídoto a tanta injusticia.

Otras iglesias ya lo encontraron. En la catedral Episcopaliana de San Francisco de California hay una capilla dedicada a María Magdalena, con un Icono precioso, siempre rodeado de velas encendidas y de hombres y mujeres rezando.

Tal vez nuestros hermanos han encontrado en ella inspiración y vida. En lugar de silenciarla o ignorarla, la veneran, la estudian, ofrecen su figura a la asamblea como modelo de mujer discípula, de seguidora fiel.

¿Cuál fue el motor, la fuerza interior que convirtió a María Magdalena en una apóstol y discípula fiel? ¿Por qué fue la primera testigo de la Resurrección? ¿Cuál era su secreto?

Ella tuvo una experiencia de amor. Para ella Jesús fue alguien concreto, de carne y hueso, que le cambió la vida. Que le dio sentido. Que le dio ternura sin la que no aguantamos, y un estilo de vida basado en esa experiencia de amor personal, vivo, tierno y fuerte a la vez.

Ella nos regala el antídoto a la mayoría de los males de nuestras comunidades y también de tantas personas que tienen miedo, especialmente a la mujer.

Me gusta de ella que no se amedrenta. Que no se calla. Que respeta a los hermanos pero no deja de ser fiel al mandato de Jesús. Ella anuncia la Resurrección. Si ella no lo hubiera hecho…nunca sabremos lo que hubiera ocurrido.

Os invito hermanas a “salir del armario” de sacristías rancias. Antes de iros de nuestras comunidades por no encontrar acogida y valoración, ora con María Magdalena. Déjala que te cuente su historia. Tal vez, inspirada por tanta ternura y tenacidad, descubras por dónde. Y te aseguro, que si somos fieles al Espíritu, allí nos encontraremos muchas y muchos (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

¡Feliz día de Santa María Magdalena!

Mañana de Pascua (Caspar Friedrich)AL TERCER DÍA, TRES MUJERES…
YOLANDA CHAVES, yolachavez66@gmail.com; MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com; PATRICIA PAZ, ppaz1954@gmail.com
LOS ÁNGELES; MADRID; BUENOS AIRES.

ECLESALIA, 11/05/15.- ¡Vengan! vamos a buscar, las mujeres siempre buscamos y si esta búsqueda la hacemos acompañadas sin duda será mejor… si, así; solidarias frente a un camino apenas alumbrado. Todavía está oscuro, el día no acaba de nacer, apenas el destello de esperanza rasga tenuemente el vientre de este cielo opaco, repleto de infamia, de prepotencia y de muerte.

Somos tres, igual que aquel amanecer de domingo en que las esperanzas se habían hecho añicos a los pies de la cruz. Junto con Jesús se habían muerto los sueños del Reino, un Reino al que los más pequeños, los que nadie tenía en cuenta, eran invitados especialmente.

Hoy, al igual que aquella madrugada, no sabemos con qué nos vamos a encontrar, pero nos ponemos en camino… Los frascos de perfume están preparados: silencio, palabra, oración, acogida, solidaridad, denuncia, alegría y gratitud por la vida vivida y confianza en la que habremos de vivir.

Aunque la oscura noche no nos deja ver nuestros pies sobre el camino, el corazón corre veloz siguiendo la senda de lo vivido, la certeza de lo encontrado y no perdido; en la confianza de caminar juntas y animar a quienes quieran unirse a hacer el Camino.

¿Qué camino?… el único que lleva a la Verdad y a la Vida. Es largo y está oscuro, pero la compañía de otras mujeres nos da coraje. Nos tomamos de las manos para no perdernos y mientras caminamos vamos compartiendo nuestras penas y nuestros gozos. Hemos descubierto que no estamos solas, y aunque nuestras realidades son distintas tenemos un solo corazón. Sabemos que no va a ser fácil.

El paso siguiente será romper las piedras que nos encierran y aíslan: la ignorancia, el miedo, la comodidad, la impotencia… y la falta de autoestima. ¿Con nuestra sola fuerza? ¡No!, la fuerza de Dios abre caminos, abre las aguas… la piedra del sepulcro ya ha sido removida. No creeremos más la versión de “mujeres asustadas”.

¿Acaso no fueron las mujeres las que acompañaron a Jesús camino a la cruz, permaneciendo hasta el final en el Calvario? Y fueron ellas las primeras en volver al sepulcro, seguramente venciendo su propio miedo, no se quedaron en “casa con la puerta cerrada por miedo a los judíos” (Jn 20,19). Y fueron, también ellas, las primeras en ver al Resucitado y en reconocerle.

Quizás se preguntarían quién daría crédito a sus palabras por mucho que latieran sus corazones. ¿Quién podría comprender una experiencia tan inexplicable como real? El miedo paraliza y el encierro aísla… demasiadas expectativas frustradas. Pero el encuentro pascual todo lo transformó: saltó por los aires la ignorancia para convertirse en sabiduría, el miedo en confianza, la comodidad en empatía y solidaridad y la impotencia en fortaleza. Algo grande acababa de empezar, “impresionadas y llenas de alegría” (Mt 28, 8) reciben la misión de transmitir a los demás la gran noticia y de ponerse en camino.

Nosotras nos hemos encontrado en el camino, ya nos conocíamos en cierta forma, pero hemos unido nuestras voces en el tiempo de la Pascua. En nuestros corazones arde el deseo de anunciar que Jesús nos sigue invitando a proclamar la Buena Noticia a nuestros hermanos. Hoy también hay muchas expectativas frustradas y a veces parece que no tiene sentido anunciar el Reino en medio de tanta injusticia y de tanto dolor.

Pero cuando se escucha: “No tengáis miedo” (Mt 28,10)…“Alégrense” (Mt 28, 9) y ese susurro interior se percibe en plural, muchas cosas cambian. Se empieza a tener la certeza de que la experiencia vivida no termina en un final oscuro, sino en Vida Nueva que empieza a despuntar y que es para siempre. El temor desaparece y nos animamos a continuar como en la primera mañana de Pascua.

La misión que recibieron aquellas mujeres se convierte en la herencia que nos entregan de generación en generación, es el grito de la discípula (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

resucitóDÍAS DE PASCUA
MERCEDES NASARRE RAMÓN, psiquiatra, mnasarre@hotmail.com
HUESCA.

ECLESALIA, 24/04/15.- Estos días los cristianos celebran la Pascua de Resurrección. ¿Qué puede significar realmente este concepto? ¿Cómo podemos comprender este pensamiento que es la esencia del cristianismo?

Con demasiada frecuencia tendemos a invalidar lo que nosotros no hemos experimentado. Los prejuicios forman parte de nuestra vida habitual, por más abiertos o razonables que nos creamos.

Las palabras que trascribo a continuación son del psiquiatra C. G. Jung: “La experiencia religiosa es absoluta. No se presta a discusiones. Lo único que se puede decir es que nunca se ha tenido tal experiencia; la otra persona dirá: ‘Lo siento pero yo sí la tuve’. Y con esto terminará la discusión. No importa lo que el mundo piense sobre la experiencia religiosa; quien la ha hecho posee el gran tesoro de algo que para él se convirtió en fuente de vida, sentido y belleza, dando un esplendor nuevo al mundo y a la humanidad”.

En mi práctica profesional observo que dichas experiencias espirituales facilitan una orientación en el desorden interior, reintegran partes separadas de la consciencia y abren a una potencia que está en el centro de la persona. No es una comprensión intelectual, es la emergencia de algo latente que puede manifestarse de muy diferentes maneras. El denominador común es la apertura del corazón. (Nombro la palabra corazón para expresar ese lugar todavía no objetivado, que es la sede del amor).

Tenemos múltiples capas. Existen necesidades físicas, emocionales, intelectuales y espirituales. Estas últimas no tienen otro objeto que trascender el ego. En algunas personas no se han despertado las necesidades superiores, aunque es cierto que el entorno puede estimular o anular dichas necesidades. Lo espiritual es un salto a una nueva consciencia. Podríamos decir que “lo divino” está dentro de nosotros y las imágenes en las que se manifiesta pueden tener tanta fuerza que logran transformar una vida.

Para entender la Pascua hay que vivirla. Y vivirla es tener capacidad para el silencio y la contemplación. Es ir más allá de la pereza y la indiferencia y no cerrar los ojos al dolor y a la oscuridad de la vida.

La resurrección para los cristianos es la experiencia de Aquél que sigue vivo. Es la vivencia, que no creencia, de que esta vida no lo es todo y que en nuestro ser más hondo, más allá de nuestro cuerpo y de nuestra historia, somos vida eterna que no muere, sólo se transforma. Esta confianza no es un acto de ingenuidad, en realidad, si nos paramos a pensar, todo es continuamente un proceso de trasformación. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Activos y contemplativos

Publicado: 13 abril, 2015 en BIBLIA
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Amanecer.ACTIVOS Y CONTEMPLATIVOS
A propósito de Jn 21, 1-14
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 13/04/15 .- Se adelantó a todos sin moverse del sitio. Miró al frente sin soltar la herramienta de trabajo. No gritó su descubrimiento; lo susurró, pero entre admiraciones y comillas: “¡Es el Señor!”.

Volvió a sentir el agua cayendo sobre sus pies y el latir de un corazón en la Noche del Servicio y del Amor; sus manos no dejaron a un lado la red, pero su mirada fue más allá: “¡Es el Señor!”.

No necesitó contrastar ni pudo callar, siguió agarrando la red; era un trabajo en equipo, todos en lo mismo: la comunidad sobre la inestable barca obedeciendo sin convicción una propuesta desde la orilla, después de una noche de esfuerzo inútil. “¡Es el Señor!”, le dijo al jefe que… ¡se vistió para tirarse al agua!

Las luces del amanecer robaban brillos y colores a unas brasas a pie de playa en esa hora que nada es lo suficientemente nítido como para no ser puesto en cuestión; esa hora en que hay que creer, o haber creído, para poder ver.

No hacían falta palabras. Un coro de silencios interiores proclamaba: “¡Es el Señor!” mientras se esparcía en el aire un agradable olor a pescado recién asado.

Recorriendo los versículos 1 al 14 del capítulo 21 del Evangelio de Juan recibo la profundidad del significado de la contemplación insertada en la vida activa.

Por eso me ha extrañado que, en el libro de evangelio comentado para cada día que me compré a principio de año, en donde se describen cuatro pasos de la Lectio Divina, no figura la “contemplación”. Se indica como primer paso la Lectura (Lectio); el segundo, la Meditación (Meditatio); en tercer lugar la Oración (Oratio) y, en cuarto lugar, la Acción (Actio).

¿Por qué no seguir un orden natural e incluir en la divulgación de la Lectio Divina la Contemplación (Contemplatio); justo detrás de la Oración y antes de pasar a la Acción?

Estos pequeños libros del evangelio de todos los días están ayudando mucho en la vida espiritual de los cristianos, especialmente los laicos y laicas que vivimos en el mundo; también el conocimiento de los pasos de la Lectio Divina indicada no sólo para sacerdotes, religiosos y religiosas de vida activa y contemplativa. Por eso me ha extrañado que una etapa de la Lectio tan importante como la Contemplación no se haya incluido.

Este año 2015 dedicado por la Iglesia a la Vida Consagrada puede ser un buen momento para que nuestros hermanos religiosos y religiosas activos o contemplativos animen a la Contemplación.

No pongamos fronteras al Espíritu que irá moldeando nuestra visión y nuestra escucha y, como a Juan, nos hará proclamar: “¡Es el Señor!”, sin soltar la herramienta, ni el ordenador, ni el tractor, ni el pañal, ni la bisturí, ni la sartén, ni el fonendo, ni el carro de la compra, ni la máquina de fotos, ni el micrófono, ni el pañuelo, ni las muletas, ni el coche, ni el libro, ni el pincel, ni… (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).