Posts etiquetados ‘Sacramentos’

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03bishoptheodora3 y 4 de junio en Madrid
MUJERES Y DIACONADO
Sobre los ministerios en la Iglesia
SILVIA MARTÍNEZ CANO, Presidenta de la Asociación de Teólogas Españolas, korei.silviamc@gmail.com
MADRID

ECLESALIA, 08/05/17.- Te invitamos a un seminario sobre las mujeres y el diaconado, de la Asociación de Teólogas Españolas, en colaboración con la Asociación de Teólogas Italianas y del Instituto Superior de Pastoral (sede en Madrid de la Universidad Pontificia de Salamanca). Serán los días 3 y 4 de junio, en Madrid.

El deseo de las dos asociaciones, es la generación de un diálogo eclesial que favorezca la participación de las mujeres en distintos lugares eclesiales. Creemos que colaborar juntas, con otras instituciones, a través del debate y del diálogo entre expertos y personas formadas en la materia puede ayudar a un camino que beneficie a las mujeres creyentes y por tanto a la Iglesia en general.

Las jornadas son, por tanto, unas jornadas tipo seminario, donde las ponencias sirvan de marco para un activo debate posterior que profundice en la eclesialidad, la sacramentalidad y los ministerios como un tema fundamental de las Iglesias hoy y la presencia de las mujeres en ello. Se busca la participación de personas que estén dispuestas a contribuir con sus opiniones y sabiduría, a un nivel teológico académico.

Te convocamos, si sabes de este tema, si lo has estudiado o investigas sobre él. Si eres teólogo/a o experto/a en ciencias religiosas. Te rogamos que divulgues estas jornadas entre instituciones y conocidos y conocidas expertos o interesados en el tema, ya que así podemos acceder a otras mujeres expertas que no están en estas redes (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más información: asociaciondeteologas@gmail.com

 

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Praying woman handsREFLEXIÓN SOBRE EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN
LUCÍA GAYÓN, permanecerensuamor@gmail.com
IXAPA (GUERRERO, MÉXICO).

ECLESALIA, 13/03/17.- El sacramento de la Reconciliación o Confesión, es un sacramento que nos permite descubrir, a través de nuestros errores, la fuente de la Gracia.

Sabemos que hemos cometido un error y muchas veces este se manifiesta con un malestar llamado culpa. ¡Qué incómodo es sentirnos culpables! Entonces corremos al confesionario para “confesar” el error y tratar de quitarnos esa culpa.

Ver la reconciliación bajo esa perspectiva, es caer en la superficialidad y por muy arrepentidos que estemos y por mucha penitencia que hagamos, no lograremos llegar al fondo, al origen del error y por lo tanto no podremos experimentar y tocar la fuente de la Gracia. Por consecuencia, el error seguirá repitiéndose ad infinitum.

La palabra ´re-conciliación´ significa, volver a conciliar. Es como en la contabilidad, tenemos que conciliar las cuentas – el saldo deudor y el saldo acreedor. Si algo no se concilia, tenemos que buscar la cifra que hace la diferencia. Puede ser que no sumamos bien las cantidades, o nos faltó añadir alguna factura, o que escribimos mal una cifra, o tenemos un duplicado. Revisamos cada factura o entrada contable y de pronto encontramos dónde está el error – lo corregimos y conciliamos las cuentas.

Cuando reconciliamos las cuentas no buscamos a los culpables; ni tampoco nos flagelamos diciendo que no somos buenos; tampoco tratamos de añadir una cifra falsa para que al final todo sume correctamente. Buscamos detenidamente qué fue lo que faltó o qué fue lo que sobró.

La re-conciliación debe ser con nosotros mismos – encontrar la cifra que no permitía tener las cuentas claras.

Cuando cometemos un error, debemos reconciliar los elementos que nos llevaron a ese error. A veces son muy simples – distracción, olvido, cansancio, no estar en el momento presente, no poner atención. A veces son más complejos – un dolor profundo que no sabemos por qué o por dónde viene.

Cuando se trata de algo complejo, requerimos buscar el tiempo para reflexionar y tratar de llegar al origen del dolor. Tuvimos una experiencia en el pasado en que fuimos profundamente heridos y no pudimos entender o manejar ese dolor. Tal vez la reacción a ese dolor fue de enojo, de incomodidad, de una falsa prudencia o de una humildad contenida y el dolor quedó enterrado en nuestro corazón.

Creo que casi todos los errores humanos se derivan de una situación de dolor – de una ruptura, de un mal trato, de un desprecio, de violencia, de ser olvidado o ignorado.

Entonces cuando hay frustraciones o enojos enterrados, estos no se pueden contener – tarde o temprano emergen en forma de ira, de soberbia, de arrogancia, de celos, de deseo de poseer o de avaricia, de necesidad de llamar la atención, necesidad de llenar los huecos afectivos en situaciones desmedidas como se da con la lujuria o con la gula, o también con el consumismo. Otro efecto es la pereza e incluso la enfermedad de la tristeza. Se manifiesta en una falta de control – se pierde el respeto a uno mismo y al otro; se insulta, se denigra, se humilla – tal vez de la misma forma en que nosotros fuimos agredidos o humillados. Ciertos dolores son tan profundos, que cuando surgen los convertimos en mentiras y fantasías que creamos para distorsionar, apaciguar o anestesiar el dolor.

El camino de la reconciliación es un camino que no frecuentamos mucho – implica tener valentía para encontrar ese punto doloroso que cuando lo tenemos que enfrentar tememos que vuelva a doler como fue la primera vez. El miedo nos hace correr de nuevo a la “seguridad” de lo conocido – aunque implique subirnos a esa rueda de la fortuna que da vueltas sin parar y que solo nos marea, creando un vértigo espiritual.

Cuando optamos por tener la valentía de buscar ese punto doloroso, algo maravilloso ocurre – nos percatamos que no estamos solos en ello. Jesús nos acompaña, nos sigue, está ahí justo para darnos la luz para poder ver el origen del error. Está ahí para darnos fuerza, para permitirnos ver con claridad, enfocando a lo importante. Sabemos que El no nos juzga, como en el Evangelio cuando Él ama a la mujer adúltera. Él nos enseña con su ejemplo a no juzgarnos, sino a tener la mirada comprensiva compasiva de aquello que nos hirió.

Él nos abraza, abraza nuestro dolor, sin interrogatorios, sin castigos, sin recriminaciones. Nos abraza y hace suyo nuestro dolor.

Descubrir la verdad de lo que nos duele podría llevarnos a recorrer un camino larguísimo de interpretaciones y análisis. Pero cuando hacemos este recorrido en la presencia de Jesús, llegamos a ese punto del dolor de una forma rápida y precisa – no más atajos o caminos sin sentido. Es ahí que vamos en el Camino con El, que nos lleva a la Verdad, al punto exacto, y que como resultado nos abre la perspectiva a la Vida absolutamente colorida – a la Libertad de ser amados.

El sacramento de la Reconciliación debe ser un proceso personal de introspección valiente. La meditación cristiana es de gran ayuda para emprender este camino de interioridad al centro de nuestra alma, donde Dios es, donde se da la fuente de la Gracia; donde ocurre el entendimiento y el discernimiento para luego, como consecuencia, entrar al proceso del perdón.

¿Qué es exactamente el perdón?
El perdón es un regalo de Dios; es el premio de haber logrado una reconciliación, como el reconocimiento del origen del dolor y del error. Tocar ese punto doloroso a la luz de Jesús, nos libera, nos da paz, nos reconstituye.

¿Cómo entender la penitencia?
Es una pena usar esta palabra para un proceso de auto-conocimiento y de conocimiento de Dios a la luz de su Amor. La palabra penitencia quiere decir “pena, expiación, castigo, corrección”. Es muy común que la oración (Rosarios, Padre Nuestros, Ave Marías) se utilice como un castigo o como una penitencia por haber cometido un error o un pecado.

Creo que habría que substituir esta palabra por la palabra “Alabanza”. Cuando ha ocurrido una reconciliación luminosa, con un perdón interior – de mí mismo y de Dios, tenemos que festejar, tenemos que alabar a Dios – surge de forma natural. Mi alegría es el resultado de saberme y sentirme libre. En alegría canto al Señor, lo abrazo, me siento a-graciada y agradecida y me percato de todos los regalos que me hace para que yo lleve a cabo su plan divino.

El proceso de reconciliación dejaría de ser un acto de pre-muerte, o la vestidura para el calvario. La reconciliación es un proceso de Vida Eterna – de alegría en conciliar mi condición humana con mi condición divina. Un retorno al hogar, un re-crearme en todo mi potencial – sabiendo que todo lo que parece ser mío, es el trabajo del Espíritu de Jesús, de su Espíritu Santo – que me da el honor de manifestarse en mi persona (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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mi-comunidadEL SACRAMENTO DE LA COMUNIDAD
MIGUEL ÁNGEL MESA BOUZAS, miguelmesabouzas@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 03/10/16.- Una comunidad se recrea cada día en la mesa de la vida, del compartir, de la intimidad, de sentirnos unidos por el anhelo renovado de una auténtica fraternidad y amistad.

La comunidad nace de una llamada que se escucha desde distintas realidades existenciales, que se nos comunica por medio de otros, que se metaboliza y discierne en lo hondo de nosotros mismos.

La comunidad convoca a la oración del corazón  misericordioso, en el que resuenan las súplicas, las alegrías, las lágrimas y las esperanzas de la humanidad, de nuestro mundo.

La comunidad es garantía de la presencia de la Divinidad, por medio del otro que camina a mi lado en cualquier circunstancia, que sé que nunca me faltará cuando le necesite.

Una comunidad verdadera practica el don del perdón liberador, de la revisión fraterna comprensiva, de la autocrítica compasiva y favorece el crecimiento personal de todos sus miembros.

La comunidad nos ayuda a humanizarnos (y, por lo tanto, a divinizarnos), cuando contemplamos la injusticia, el desprecio, el abuso y nos comprometemos a combatirlos, pues no podemos permanecer indiferentes ante los atropellos hacia los más débiles.

La comunidad es un espacio para el encuentro gozoso de unos con otros. Para el encuentro con el otro, que en su diferencia me enriquece, me ayuda a crecer y me invita con cariño a salir de mi comodidad.

La comunidad es el lugar donde se experimenta la gratuidad, la donación desinteresada al otro, como semilla y signo de una nueva sociedad, donde se da el testimonio de que es más importante lo que se es y se ofrece que lo que se tiene.

La comunidad nos ayuda a valorar lo que de verdad es lo más importante, lo que tiene más interés y trascendencia, el tesoro más valioso, el gozo de estar unidos compartiéndolo todo.

La comunidad suaviza y hace llevadera la cruz de cada día, aceptando el carácter propio del otro, ayudándole en sus necesidades, practicando la humildad, dejándose guiar y transformar…

La comunidad es un don y un quehacer diario, que hay que regar, abonar y cuidar para que crezca, se fortalezca, dé frutos y adquiera así su máxima plenitud.

La comunidad es siempre deudora de otras personas que la precedieron y que nos han ofrecido su ejemplo de vida; de otras realidades que se han vivido en común; de experiencias históricas que la ayudan a caminar hacia lo que está llamada a ser.

La comunidad es una escuela de mística, de espiritualidad encarnada, de trascendencia, vislumbrando e intentando hacer realidad la utopía, ese otro mundo posible y necesario, que hoy no es todavía, pero que puede ser si nos empeñamos con esfuerzo, constancia y esperanza.

La comunidad nos enseña a vivir con la mayor naturalidad, sin doblez ni fingimiento, con sinceridad y alegría, tomando con humor nuestra propia vulnerabilidad, nuestros defectos, y con paciencia nuestros avances y retrocesos. Es el templo donde se celebra la vida con sus gozos, esperanzas y tristezas.

La comunidad ayuda a vivirlo todo con sencillez, compartiendo lo que se es y lo que se tiene, para que otros puedan vivir con dignidad, teniendo las puertas de la casa y de cada corazón abiertas.

Una comunidad es cristiana cuando sigue a Jesús de Nazaret, intentando vivir con sus mismos sentimientos, para buscar de su mano una plena humanización y la unión íntima con el Misterio de la Divinidad, el Amor que habita dentro de nosotros, en cada ser humano y en todo el universo. Así Jesús se convierte en modelo y paradigma de una nueva humanidad.

En una comunidad cristiana se intentan vivir las bienaventuranzas, lo contracultural, lo alternativo de la buena noticia de Jesús, en la realidad concreta de nuestro mundo. Por eso nunca podrá ser conservadora, sino abierta, liberadora, en progreso continuo, renovada y comprometida desde las fronteras existenciales de los empobrecidos y excluidos. Solo así se disfrutará de la alegría, la paz y la felicidad verdaderas.

La comunidad que se esfuerza y desea vivir de forma integral su fe y su vida, es un nuevo sacramento que “contiene, visualiza y comunica otra realidad diferente a ella, pero presente en ella… una grieta por la que penetra una luz superior que ilumina las cosas, las hace transparentes y diáfanas” (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Federico Pagura

Publicado: 17 junio, 2016 en ACTUALIDAD
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Obispo ecuménico fallecido el 6 de junio de 2016
ROBERTO RICARDO BAIGORRI, rrb223@gmail.com
ROSARIO (ARGENTINA).

ECLESALIA, 17/06/16.- Cuando en mi adolescencia y comienzos de mi juventud veía al Papa Pablo VI fundirse en un sincero y fraternal abrazo con líderes de otras confesiones, Cristianas o no, me preguntaba porqué no los laicos. Me dirigí a un amigo sacerdote, el Padre Heraldo Barotto, quien poco tiempo después fuera Obispo Auxiliar de Rosario y el me animó a concretarlo.

Recorrí varios lugares pero sólo encontré interesados en captar gente, imponerles sus ideas y criticar a los que no las compartían por lo que desistí.

En la Parroquia San Miguel Arcángel nuestro Párroco Juan Arregui CRL, otro grande, también intentaba llevar adelante un Diálogo Ecuménico con mucho entusiasmo y dificultad por la influencia de la guerra en el Medio Oriente que mantenía divididos a dirigentes cristianos de nuestra ciudad.

Cuando en el Grupo Obispo Angelelli me invitaron a formar parte de la Cátedra Ecuménica “Mundo Nuevo” no lo dudé y allí encontré lo que buscaba. Puedo afirmar que, después de tanto andar, éste era el momento. Tuve un acercamiento personal a Don Federico y a otros representantes de Confesiones Cristianas, Ministros, como Santiago Bauer de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, y Laicos. Allí vivo un nuevo Pentecostés donde nos mantenemos Unidos en la Oración y en los temas candentes de nuestra Patria Latinoamericana y de toda la Humanidad, iluminados por la Fe, no pocas veces junto a algún experto voluntarioso que se acerca para ayudarnos. En la Cátedra, es bueno remarcarlo, se destacan la fraternidad y el respeto mutuo a pesar de las pequeñas diferencias que se diluyen en la Oración. Posteriormente también nos abrimos al Diálogo Interreligioso donde la convivencia no cambió para nada.

Cuando nos reunimos con los otros grupos que Don Federico sostenía, donde, en algunos, también se integran no creyentes, como el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, el Proyecto Nacional y Popular y el Llamado de los 100 para seguir viviendo, la familia se agranda y el respeto se mantiene.

Con el nuevo Papado, Don Federico tampoco perdió tiempo y mantenía una relación epistolar con Francisco de quien nos comentaba sus cartas.

Debo reconocer que mi búsqueda dio sus frutos. Considero un Don haber estado tan cerca de este ser humano excepcional como lo fue Federico Pagura que, además de todo lo que acertadamente se dijo y se puede seguir diciendo de él, era respetuoso y atento a la opinión de los otros como sólo se ve en los Hombres de Dios.

Por eso doy gracias a Dios por la Fe, a Pablo VI por movilizarme con su ejemplo, a Heraldo Barotto por estimularme, a Juan Arregui por la valentía de intentarlo y a Don Federico por haberme dado la oportunidad de sentirme Hermano de todos.

Federico Pagura se nos adelantó y espero que, bien ubicado, como migrante que parte en busca de nuevos horizontes nos envíe el pasaje para que juntos podamos Alabar a Dios en una Tierra donde ya no hay llanto ni dolor después de intentar con esperanza, como lo hizo él, hacer más Justa la estadía de los seres humanos en estos pagos (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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sentir la curación“HACIA LA LIBERACIÓN DE LAS NUEVAS FORMAS DE ESCLAVITUD EN NUESTRO MUNDO ACTUAL”
Informe sobre el 32 Encuentro Europeo de Curas Obreros
JOSÉ CENTENO, curasobreros@hotmail.com
TURÍN (ITALIA).

ECLESALIA, 06/06/16.-Se celebró en Pentecostés como viene siendo habitual, el 32 Encuentro Europeo de Curas Obreros (CO) llegados de Alemania, Bélgica, Italia, Inglaterra, Francia y España. Estos encuentros son al mismo tiempo ecuménicos puesto que también participan en ellos pastores obreros evangelistas y anglicanos, hombres o mujeres.

Las conversaciones giraron sobre cómo vivir con los inmigrantes y refugiados que sufren situaciones de esclavitud, marginación o descarte.

1.- Los CO hacen una lectura de la realidad.

Los refugiados e inmigrantes han tenido que abandonar su casa, su familia, su país, todas sus pertenencias para sobrevivir y vienen con la riqueza de su dignidad y sus valores. En Europa muchos les  tienen miedo  y no ven que detrás de cada uno hay un drama humano.

Podemos ser cómplices de su esclavitud a través de nuestro consumo de productos hechos con trabajos esclavos.

Si hay refugiados a quien acoger es porque hay guerras a denunciar. No podemos hacer el discurso esencialista de “bienvenidos todos” sin denunciar los “poderes” que los expulsan y los “poderes” que imposibilitan la acogida.

Hay una creciente degradación laboral y de los derechos humanos en todo el mundo. Es una mentira anunciar trabajo para todos como el medio para obtener los recursos económicos suficientes para vivir (trabajos ¿de qué tipo?). No va a ser posible el trabajo para todos pero sí una vida digna para todos. La cuarta Revolución Industrial (robótica, la Inteligencia artificial) hará estragos si no se contrarresta con “rentas básicas”, o similares

2.- Ante esta situación

Disciernen gritos y exigencia por un mundo sin exclusión y señales de la llamada del Señor a actuar. Es en estas y otras fronteras de “inhumanidad” donde se lleva a cabo el Reino de Dios. Jesús citó a sus discípulos a las fronteras de Galilea. Se trata de devolver la dignidad a los vapuleados de un país a otro, de contemplar al “otro” desde sus ojos y desde su corazón.

Las convicciones y esperanza consiste en que muchas pequeñas realidades ayudan a construir un mundo habitable. Cada acción concreta es la anticipación del cambio del sistema. “El reino de Dios –dicen los CO- no se puede reducir a una tradición cultural de Occidente”; se trata de “enderezar un mundo al revés”.

3.- ¿Qué se puede hacer?

El camino consiste irremediablemente en “la integración y convivencia pluricultural o intercultural, extirpar la explotación-esclavitud y dignificar la vida de todos y cada uno.

No es suficiente el socorro y la ayuda inmediata. “Hay que denunciar que las migraciones son el resultado del colonialismo” y de las intervenciones armadas en Oriente Medio o África. “Hay que luchar por sus derechos a quedarse en su propio país. Descubrir y destruir las razones de su éxodo provocado”.

Los poderes económicos controlan casi todo y a pesar de la aparente impotencia se impone “apoyar a todas organizaciones que actúan para lograr el bien de toda la humanidad”.

El futuro pasa sobre todo por decisiones políticas (aunque no sólo) sobre: el tratado EU-Turquía, el TTIP, la lucha contra la corrupción económica,  Panamà-paraísos fiscales…Nuestra intervención ha de ser también política. La Lucha será dura y violenta  por la represión policial, laboral… sin embargo habrá victorias.

4.- Aportación de Leh, pastor protestante, teólogo y obrero, presente en encuentro.  Hizo un lectura desde el Evangelio, que se recoge en estas frases que fueron muy debatidas:

  • La justicia humana no se identifica con la justicia de Dios, que es la plenitud de la humanidad.
  • Comprometerse por la plenitud de la humanidad es la profesión de fe para algunos. Si se lucha por la plenitud humana, ¿por qué hablar de la “fe” o de las “fes”?
  • Humanizar es evangelizar sin proselitismos. Es ofrecer una experiencia que creemos que es muy humanizadora. Una riqueza que se puede tener o no tener, es “gratuita pero no superflua” como la conciencia obrera, pero que ensancha y profundiza el sentido de la propia vida.
  • No se puede comprender a Jesús al margen de su relación con el Abba. En el estilo de vida de Jesús se nos revela a los cristianos el horizonte de la plenitud de la humanidad.
  • La fe es la vida vivida de una manera concreta. Fe no quiere decir tener la verdad sino ”crear confianza”. Bonhoeffer habla de “vivir sin Dios pero delante de Dios”, desde un profundo sentido de la trascendencia y la adoración
  1. Celebración de la Liturgia de Pentecostés.

Fue una oración muy bien preparada, llena de cantos de Taizé, símbolos y belleza, presidida por dos mujeres belgas. Todo el mundo se sintió celebrando la eucaristía aunque formalmente no hubo consagración ni referencia a la santa cena.

En tono de Manifiesto se fue proclamando:

“Nunca como ahora nuestro mundo necesita personas que aporten Reconciliación, Solidaridad humana, Coraje,  Confianza, Esperanza,  Humor, Silencio.

Se leyó un texto de Dorothée Solle sobre “Mística y Resistencia”, y el fragmento de Colosenses 3,11-15 (“Desde ahora no hay griego ni judío, circunciso ni incircunciso, etc; sólo está Cristo, que lo es todo en todos”).

Recitaron alternadamente entre hombres y mujeres, la parte central de la oración:

– “Porque creemos en un Dios de amor, de luz en medio de la oscuridad, de agua en el desierto; nos oponemos al odio, al racismo y la violencia “.

– “Porque creemos en el hombre Jesús que nos ha precedido en la atención y cuidado, partiéndose y repartiéndose, nos oponemos a la pobreza, el hambre y tanta injusticia”.

– “Porque creemos en su Espíritu que nos anima, nos ilumina y nos calienta, nos conduce y nos muestra caminos, nos oponemos a la indiferencia, a la soledad y a tanto dolor”.

– “Juntos animados por el Espíritu que vive y da vida, cada uno con sus propios dones, queremos realizar lo que pedimos: reaccionar contra la injusticia y el odio y vivir la ternura, la justicia y el amor. Partimos el pan y el vino con el fin de convertirnos en hombres y mujeres en su Espíritu “. (Y se partió y repartió el pan entre todos) (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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PosibleSOBRE LOS MISIONEROS DE LA MISERICORDIA
Carta al Papa Francisco
JUAN ZAPATERO BALLESTEROS, sacerdote, zapatero_j@yahoo.es
SANT FELIU DE LLOBREGAT (BARCELONA).

ECLESALIA, 30/05/16.- Querido Francisco: me dirijo a ti, atribuyéndome este apelativo tan familiar, porque siento un cariño profundo hacia tu persona. Debo decir que no es mérito mío el hecho de quererte, sino que has sido tú quien has provocado en mí, y me consta que también en otras muchísimas personas, este sentimiento, pues tus palabras, tus gestos y tu manera de actuar y de vivir desprenden algo tan especial que nos hace muy fácil mantener semejante actitud hacia ti. Pero no es precisamente mi relación afectuosa hacia tu persona lo que me mueve a escribirte esta carta, sino una cuestión relativamente reciente por parte tuya que no acabo de entender y con la que estoy en total desacuerdo.

El día 8 de diciembre de 2015 convocaste el jubileo de la Misericordia que finalizará el 20 de noviembre de 2016. ¿Cómo no celebrar por mi parte semejante iniciativa? Ya hacía mucha falta que esta virtud ocupara un puesto más que importante, por lo que a la Iglesia se refiere. Pues, además de coincidir plenamente con todo lo que has venido diciendo y haciendo hasta ahora en el tiempo que llevas desempeñando el cargo de Obispo de Roma, era muy necesario que la Iglesia se hiciera eco de una realidad sobre la cual no ha dado mucho testimonio hasta ahora que digamos, al menos en cuanto a las normas y doctrina se refiere, por parte de muchos de los dicasterios de la Curia; incluso tengo la impresión que a veces ha sido demasiado dura. No cabe duda que es una noticia excelente poner, en lo más alto de todo, esa misericordia sobre la que Jesús tanto habló durante su vida pública y, lo que aún es más importante, respecto a la cual tanto se implicó y por la que en última instancia fue ejecutado, pues misericordia y ley, la judía en este caso, se repelen y siempre se han repelido, pero en aquel tiempo quizás más que nunca.

Dicho esto, querido Francisco, hay una cosa que me ha sorprendido negativamente. Si no estoy mal informado creo que has nombrado 1071 misioneros de la misericordia en todo el mundo, todos ellos sacerdotes, probados y de gran valer según tu criterio. No tengo nada que decir en contra de ello, pues estoy seguro que antes de dar este paso, has consultado y te has informado sobre quienes son estas personas; permíteme que ya de entrada diga estos “hombres”. Lo primero que me sale decirte es que todos ellos son sacerdotes, ante lo que no puedo por menos de pensar que ya estamos en lo de siempre: el clero, la jerarquía por encima de los laicos y los fieles que forman parte del mismo Pueblo de Dios en igualdad de derechos y deberes, o al menos creo que así debiera ser, que dichos sacerdotes, pues en definitiva han recibido el mismo Bautismo. A no ser que la misericordia la entiendas como recibir el sacramento del perdón, la cual cosa me extraña viniendo de ti, y en este caso está claro que solo pueden administrarlo las personas que han recibido el sacramento del Orden sacerdotal. Porque, si de predicar, de catequizar y hacer buenas obras se tratase, no sé por qué tienen que hacerlo solamente los sacerdotes.

Por otra parte, no sé si eres consciente que, si lo miramos solamente bajo el prisma de la estadística, has descartado ni más ni menos que al cincuenta por ciento en números redondos en cuanto a la humanidad en general se refiere; que, si nos ceñimos a la Iglesia, estoy convencido que es mucho más, no me hagas decir cuántos, pues me resulta difícil hacer una valoración en cifras; pero, ¡vaya!, solo hace falta echar un vistazo a la gente que asiste a las celebraciones religiosas para darse cuenta rápidamente que esa proporción aumenta con creces. Como puedes ver me estoy refiriendo ni más ni menos que a las mujeres. ¡Anda, que no hay mujeres pertenecientes a la Iglesia, ya no entro a valorar las que profesan otras religiones o ninguna, dando lo mejor que tienen de sí mismas, en otras palabras, ejerciendo la misericordia, como es entre otras cosas, entrega, cariño, afecto y dedicación en un grado más que de heroicidad en muchos casos, etc. ¿Dónde? Por desgracia existen demasiadas situaciones, realidades y lugares que precisan de ello. Pero, por citar algunos casos, mencionar, por ejemplo, centros de acogida para inmigrantes y personas sin techo, visitadoras de centros penitenciarios, centros de convalecencia o de ayuda a morir con un mínimo de dignidad para personas sin recursos, casas donde son acogidos y acogidas personas que salen de la cárcel y no tienen dónde ir, centros de acogida o de reinserción para prostitutas, otros para mujeres maltratadas, y así todo un largo etc. Permíteme, querido Francisco, una expresión muy castellana: si esto no es misericordia, ¡que venga Dios y lo diga! Por ello quiero decirte, con la máxima humildad posible, que has excluido a muchos hombres, que no son sacerdotes evidentemente, y a muchas mujeres que son auténticamente testimonios de esta virtud tan evangélica como es la misericordia. Solamente te pido que ruegues al buen Dios, padre-madre, por ellos y por ellas para que no desfallezcan y continúen desbordando amor y misericordia como lo han venido haciendo hasta ahora (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

pan para cenarCOMULGAR PARA VIVIR COMO JESÚS
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 25/06/16.- Amigas y amigos: Esta semana celebramos la fiesta del Corpus, recordando una vez más el signo de la Fracción del Pan y profundizando en su significado. En palabras de Fray Marcos, “la eucaristía era para las primeras comunidades un acto subversivo. Los cristianos que la celebraban se sentían comprometidos a vivir lo que el sacramento significaba. Eran conscientes de que recordaban lo que Jesús había sido durante su vida y se comprometían a vivir como él vivió”.

En la Escuela EFFA subimos la segunda parte de la clase de Xabier Pikaza sobre las Tres Grandes Religiones (II). Lo más característico que estas Tres Religiones tienen en común es que se sienten capacitadas para hacer Teología, hablan de un Pueblo de Dios y creen que el ser humano, de alguna forma, se puede unir a lo divino a través del culto.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Lc 9, 11-17. Las multitudes lo siguieron. Él las acogió, estuvo hablándoles del reinado de Dios y fue curando a los que lo necesitaban.

Vicente Martínez: Comida compartida. Hoy existe una fuerte corriente en la Iglesia Católica Romana que niega la presencia real en la eucaristía y pone especial énfasis en la idea de recuerdo.

José Luis Sicre: Fiesta del Corpus. Celebrar la eucaristía es recordar el mayor acto de generosidad y de amor, incompatible con una actitud egoísta.

Fray Marcos: La plenitud humana consiste en darse. Celebrar la eucaristía es recordar lo que fue Jesús para llegar a serlo también nosotros.

José Antonio Pagola: Hacer memoria de Jesús. Haced esto en memoria mía.

Dolores Aleixandre: Palabras en la noche. Al empezar a repartir los panes y los pececillos que me han traído, la gente ha comenzado también a ofrecer lo poco que tenía y a cambiar la preocupación por su sustento por el gozo de compartir con otros.

Artículos seleccionados para la semana

Gabriel Mª Otalora: Mujeres seguidoras de Cristo. A no mucho tardar, confío que las restricciones católicas, por el hecho de ser mujer, sean definitivamente abolidas para que el mensaje cristiano del amor brille más y mejor.

Mari Paz López Santos: Carta a los 7 monjes de Tibhirine. En el 20º aniversario de su muerte. No veo cómo podría alegrarme que este pueblo al que yo amo sea acusado, sin distinción, de mi asesinato. Sería pagar muy caro lo que se llamará, quizás, la ‘gracia del martirio’.

Religión Digital: La “X Solidaria” financió 51 proyectos de Cáritas para personas sin hogar. “En tu próxima Declaración de la Renta: mejor2”, reclama el “brazo social” de la Iglesia. Esta opción no supone, además, que ningún contribuyente vaya a pagar más ni que se le vaya a devolver menos en el resultado de nuestra declaración.

Juan Masiá: Descansar del sermón. Sorprendió a sus vecinos al añadir: “En la misa y sermón hay tantas y tantas palabras seguidas…”.

Jesús Bastante: Pedro Miguel Lamet: “Hay que dar a la mujer carta de ciudadanía en la Iglesia. María se enamora de un hombre, antes del Calvario y la Resurrección. Se enamora de un hombre que come, que suda, que se cansa. Es un amor anterior a la fe.

Román Espadas: Reinventar la educación. La propuesta de Morin y Delgado hacia una educación humana y planetaria. La reforma educativa ha de fundirse con la reforma del pensamiento, de la política y de lo político.

Jesús Bastante: José Maria Castillo, el teólogo español, citado por el Papa, publica “La Humanidad de Jesús” (Trotta). Jesús vivía con la gente; ésa es la cristología que aprendieron los apóstoles. En la Iglesia ha habido más dificultad para aceptar la humanidad de Jesús que su divinidad.

Benjamín Forcano: Libertad religiosa, laicidad y exequias religiosas en un Estado acofensional. Creo que el homenaje a los muertos se debería hacer en un lugar o dependencia administrativa y, a continuación, celebrar las exequias fúnebres en un templo de sus creencias.

Noticias de alcance. El Papa, a la cumbre de Estambul: “Escuchen el grito de las víctimas y de los que sufren”.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Génesis 14, 18‑20. Melquisedec, rey de Salem, ofreció pan y vino. Era sacerdote del Dios Altísimo, y bendijo a Abrahán.

1 Corintios 11, 23‑26. Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido.

Florentino Ulibarri: Construyendo utopía. Llegará un día en que seremos todo para todos; y no habrá murallas, ni dobles contabilidades, porque el mundo será la casa de todos y nos sentiremos felices viviendo libres, como hermanos e iguales…

Vicky Irigaray: Cuerpo y sangre de Cristo. Eucaristía es encontrar a la comunidad de los creyentes, celebrar juntos la fe, renovar la unión con Jesús y el compromiso de vida con Él.

Anáfora: Pan eucarístico. Te pedimos, Padre santo, que la fuerza de tu Espíritu consagre este pan y este vino, para que no solo sean alimentos del cuerpo, sino que alimenten y hagan crecer nuestra vida interior, la verdadera vida.

Monjas Benedictinas de Montserrat. Corpus Christi.

Material multimedia

La sabiduría de la rendición. Meditación muy profunda y con un gran poder sanador, para iluminar nuestra vida desde la luz de nuestra conciencia.

El viaje de tu vida. ¿Qué ocurre cuando miramos la vida de los que sufren desde la nuestra, desde nuestras ilusiones y expectativas? Algo se rompe y duele en nuestro interior. Nos cambia la cara.

Salomé Arricibita: Te bendecimos. Todas las lecturas hablan de bendecir, de dar gracias antes de compartir… de hacer memoria de la bondad de Dios. Quizás la clave es vivir bendiciendo, vivir con agradecimiento, conscientes del regalo de amor que Dios nos hace cada día a cada uno.

Hablar o guardar silencio. Enseñanza Lakota. Hermosa y sabia reflexión, que puede iluminar muchísimos momentos de nuestro caminar, para vivirlos en paz y armonía con nosotros mismos y con los demás.

Equipo Quiero Ver. Corpus Christi.

Despertar. ¡¡¡No podrás dejar de verlo hasta el final!!! Renate McNay entrevista a Adyashanti, que nos habla, con una sencillez impresionante sobre su despertar, sus experiencias, su vida…”tenía la certeza de que lo que había estado persiguiendo, era lo que YO YA SOY”.

Los vídeos de la Escuela están disponibles en el enlace del Temario para facilitar la formación al ritmo que cada persona precise.

Un abrazo,

Inma Calvo

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DIACONADO DE LAS MUJERES
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 18/05/16.- Amigas y amigos: Aunque sea un paso pequeño y la deuda de la iglesia con “la mujer” esté muy lejos de ser saldada, celebramos con esperanza la apertura de una comisión para estudiar a fondo el diaconado femenino.

En la Escuela EFFA esta semana subimos la primera parte de la clase de Xabier Pikaza sobre las Tres Grandes Religiones (I). Con la perspectiva que le da su profundo conocimiento, Pikaza hace un interesante repaso de los principios comunes de las grandes religiones monoteístas: Judía, Cristiana y Musulmana, valorando los logros de cada creencia y señalando sus riesgos.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Jn 16, 12-15. Mucho me queda por deciros, pero no podéis con ello por el momento.

Vicente Martínez: Comunidades trinitarias. Somos humanos en construcción. Seres inacabados que vivimos en un universo que ha ido evolucionando a lo largo de millones de años.

José Luis Sicre: Fiesta de la Santísima Trinidad. Es lógico que se dedique una fiesta en honor de la Trinidad y que las lecturas hablen de las tres personas. Pero no son lecciones de teología sino una ayuda para descubrir a Dios en los momentos felices de la vida, en medio de las tribulaciones o cuando nos inundan las dudas.

Fray Marcos: La Trinidad es una única realidad. No hay un “Padre” o un “Hijo” o un “Espíritu” con el que yo pueda relacionarme aisladamente.

José Antonio Pagola: Abrirnos al misterio de Dios. A lo largo de los siglos, los teólogos han realizado un gran esfuerzo por acercarse al misterio de Dios formulando con diferentes construcciones conceptuales las relaciones que vinculan y diferencian a las personas divinas en el seno de la Trinidad.

María Dolores López Guzmán: No hay dos sin tres. La Trinidad es motivo de celebración y tiene algo que decirnos a nuestras vidas. Nos habla de un Dios que no es un “solitario” porque todo lo comparte.

Artículos seleccionados para la semana

José Manuel Vidal: El regreso de las diaconisas de la Iglesia primitiva. La Iglesia católica comienza así un camino penitencial para pedir perdón a las mujeres y resarcirlas de su bimilenaria situación de marginación en la institución.

Andrés Torres Queiruga: ‘Amoris laetitia’, talante democrático y corazón evangélico. Algunos no captan la honestidad del casi imposible equilibrio de su respuesta”. “Nunca un Papa tuvo tan abierta oposición en la historia de los pontificados.

José María Castillo: Los cardenales más religiosos andan desconcertados ante un papa que intenta ser más evangélico. Los purpurados que se enfrentan a Francisco destapan un problema de fondo.

Juan Yzuel: Dan Berrigan-Profeta de la paz y la justicia. Su lucha por la paz desafió al Gobierno de Estados Unidos, al Pentágono y a la jerarquía de la propia Iglesia Católica.

Enrique Martínez Lozano: La respiración consciente como práctica meditativa. Se trata, realmente, de descansar. El acento no tiene que estar puesto en el esfuerzo por atender, sino en descansar en la atención que somos.

Humanismo sin credos: Las acciones preferentes que vende la Iglesia. Cosa extraña es que todo un Dios nos diga que uno pueda ser castigado con los mayores tormentos que imaginarse puedan, por toda la eternidad y por cosas que a las personas normales parecen naderías.

José Arregi: Espiritualidad siglo XXI. Una espiritualidad de la vida, de la emoción de la belleza, de la fe en la bondad. Una espiritualidad profética: realista y pacífica, sí, pero también crítica, subversiva e insumisa.

Cristina Plaza: Temporada BBC. Un año más llega la llamada “Temporada BBC” (de bodas, bautizos y comuniones).

Noticias de alcance. Habrá mujeres diaconisas (si la cosa no se tuerce).

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Proverbios 8, 22‑31. Yahveh me creó, primicia de su camino, antes que sus obras más antiguas. Desde la eternidad fui fundada, desde el principio, antes que la tierra.

Romanos 5, 1-5. Habiendo, pues, recibido de la fe nuestra justificación, estamos en paz con Dios, por nuestro Señor Jesucristo.

Florentino Ulibarri: Respirando a Dios. En esta sociedad tan contaminada por tanta desigualdad y farsa, y en la que no cicatrizan las heridas porque, para algunos, son fuente de riqueza… respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

Vicky Irigaray: Palabra, camino y viento. Conocemos a Dios de tres maneras: como un viento irresistible que sopla en el amor de tanta gente buena; como Palabra del Padre que se da a conocer en Jesús y como Abbá, padre cercano que cuida de sus hijos.

Anáfora: El misterio de Dios. Reconocemos que apenas sabemos de Ti, que sigues siendo el inefable, por mucho que se hayan esforzado por definirte teólogos y concilios.

Material multimedia

Meditación de la respiración. Por Vicente Simón. Sencillo y amable ejercicio, que nos enseña a cuidar de nosotros mismos, de nuestro interior, tomando contacto con el núcleo más profundo de nuestro Ser, y sintiendo paz y agradecimiento.

Ven, Espíritu de Dios. ¡¡¡Inunda mi mente y mi corazón de tu luz, para que viva desde el Amor que soy, acogiendo sin juzgar, la Vida en plenitud!!! Presentación: Lenin Cárdenas.

Salomé Arricibita: Trinidad. Que sople el Espíritu con fuerza hasta despeinarnos… ojalá sepamos vivir despeinados. Presentación de Lenin Cárdenas.

Esto también pasará. Regálate diez minutos para cuidar de tí, de tu corazón; viendo y escuchando este cuento con mirada de aprendiz, dejándote sorprender y descubriendo algo nuevo, quizás pequeño, pero importante en tu vida.

Equipo Quiero Ver: Personas que inspiran. El Dios que nos constituye, es nuestra fuente inagotable de inspiración, fuerza y vitalidad.

La sabiduría de la mente y del corazón. Por Ramiro Calle. Mientras escuchas estas palabras, el espíritu se llena de amor compasivo, paz, e iluminación.

Los vídeos de la Escuela están disponibles en el enlace del Temario para facilitar la formación al ritmo que cada persona precise.

Un abrazo,

Inma Calvo

Temporada BBC

Publicado: 16 mayo, 2016 en REFLEXIONES
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Jesús,TEMPORADA BBC
CRISTINA PLAZA, eclesalia@eclesalia.net
MADRID.

ECLESALIA, 16/05/16.- Un año más llega la llamada “Temporada BBC” (de bodas, bautizos y comuniones).

Solo Dios sabe lo que se cuece en lo más profundo de nuestro corazón y por eso mismo, dejándole a Él ese conocimiento, no dejo de sorprenderme de la capacidad que tiene el ser humano de hacer difícil lo fácil y de andar centrando la preocupación en lo que no es lo principal.

Vamos a celebrar, en cualquiera de los tres eventos, un sacramento, donde lo principal es la fe; lo celebramos en el templo, en comunidad, en torno a la Eucaristía, escuchando la Palabra, orando, agradeciendo… Viviendo con alegría ser hija de Dios y celebrar, ante él, que llega un nuevo miembro a la comunidad eclesial, que alguien quiere ser más amiga o amigo de Jesús, que una pareja se compromete ante Dios…

Y luego viene todo lo demás… que no digo yo que no sea importante pero no es lo fundamental: ni los vestidos, ni las joyas, ni el banquete, ni los regalos… Y es aquí donde más nos ocupamos y preocupamos. Y no solo quienes son los protagonistas del día sino quienes acompañan… He oído resoplidos de gente que había sido invitada a una Primera Comunión, a gente que tenía que ir a una boda familiar y a quien había sido escogido como padrino no por su fe sino por su parentesco… Y luego quienes resoplan por los derroches en banquetes, regalos y vestidos a los que nos arrastra esta sociedad en la que vivimos.

Como lo de ser cristiana es ir contracorriente yo (nosotros), en las celebraciones que hemos organizado en nuestra familia, me siento así, contracorriente. Este año celebramos una Primera Comunión en la familia y oír a nuestro peque decir cómo está (“nervioso y contento porque voy a tomar el pan de Jesús y así ser más amigo suyo y eso es un paso muy importante”) me hace sentir que sabe que vamos a celebrar lo importante. Celebraremos lo que vivimos, viviremos lo que celebramos (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

cronica-225SACERDOTES DEL NUEVO TESTAMENTO
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 06/04/16.- La formación reglada del sacerdocio es relativamente reciente, pues la creación de seminarios diocesanos se institucionaliza a partir del Concilio de Trento (s. XVI). Si nos atenemos al Decreto sobre el ministerio y la vida sacerdotal (1965), el propósito del Seminario es la formación de pastores tomando como ejemplo a Jesús, como sacerdote y Buen Pastor. Sin embargo, Jesús no perteneció a ninguna clase social dedicada al servicio religioso y la práctica espiritual; tampoco pertenecía a la tribu de Leví, de donde provenía la casta sacerdotal, sino que era descendiente de la tribu de Judá. Lo que todos le reconocen es a Jesús como un rabino, y así le llamaban todos: Maestro. La persona y la actividad de Jesús de Nazaret no se sitúa, por tanto, en la línea de los antiguos sacerdotes, sino más bien en la de los profetas.

El seminarista de los países de Occidente actual tiene mucho mérito porque parece venirle todo a contra corriente: la propia apuesta radical de célibe, exclusiva para los varones (lo que reduce su número) y en un contexto socio-religioso que no ayuda ni estimula a perseverar en su apuesta vocacional. Pero, ¿qué es lo esencial de la figura del sacerdote, aquello por lo que solo un consagrado después de su paso por el seminario, está capacitado y autorizado para realizar? Por más que le doy vueltas, lo que ningún laico o laica -ni tampoco una religiosa- puede hacer es el sacrificio eucarístico y la absolución de los pecados.

¿Una vocación sacerdotal debería sustentarse en estos dos sacramentos? Hay que recordar que también el número de sacramentos han ido variando en número e importancia hasta llegar a los siete de ahora. Más bien creo, a la luz del propio evangelio, que las bienaventuranzas son el verdadero carisma del cristiano, laico o célibe, hombre o mujer, y no los sacramentos, signos especiales de la presencia de Dios, y a los que lejos de quitarles importancia, veo su esencia a la luz de las bienaventuranzas. Y en el caso del sacerdote como lo entendemos ahora, en su radicalidad de amor con todos.

Ni siquiera el sacerdote suplanta Cristo en la eucaristía ni en el sacramento del perdón. Lo dice el Concilio: cuando el sacerdote realiza un sacramento, es Cristo quien lo hace. Y por mucho que los pastores administren algunos sacramentos en exclusiva, si no son capaces de contagiar lo que transmitió Jesús, falta lo esencial. Lo medular del consagrado es implantar el Reino de Dios y su justicia a tiempo completo, sanar los corazones, predicar con el ejemplo la Buena Noticia, ser profetas.

En medio de la oscuridad de nuestro tiempo necesitamos creyentes que despierten el verdadero atractivo amoroso de Jesús y hagan creíble su mensaje. Cristianas y cristianos que hagan una vocación de su experiencia personal y faciliten el encuentro con Dios en el hermano, sin suplantarlo ni eclipsarlo. Pablo lo entendió así desde el principio, pero hoy las mujeres no pueden ser ni siquiera diaconisas. “Vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Ped. 2,9). Juan dice en el Ap. 1,6: “Y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre…” Desde el Nuevo Testamento, todos los cristianos son sacerdotes cuando realizan el evangelio de Cristo.

Lo esencial de un seminarista de nuestro tiempo es incardinarse radicalmente en las necesidades de su comunidad como presencia madura que acerque a Jesús resucitado con su ejemplo en su estilo de vida. Si no es esta la principal radicalidad sacerdotal, la impartición de sacramentos se descentra de su verdadero fin. Y el buen fin significa huir de las exageraciones litúrgicas, de los grandes fastos religiosos que añoran el pasado de poder eclesiástico y del aferramiento al derecho canónico por encima de las bienaventuranzas. Y a partir de aquí, no se entiende la exclusión de las mujeres en la Misión radical de mostrar la Buena Noticia a no ser manteniendo de facto su inferioridad, cosa que nunca se le puede atribuir al Maestro (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).