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cronica-225SACERDOTES DEL NUEVO TESTAMENTO
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 06/04/16.- La formación reglada del sacerdocio es relativamente reciente, pues la creación de seminarios diocesanos se institucionaliza a partir del Concilio de Trento (s. XVI). Si nos atenemos al Decreto sobre el ministerio y la vida sacerdotal (1965), el propósito del Seminario es la formación de pastores tomando como ejemplo a Jesús, como sacerdote y Buen Pastor. Sin embargo, Jesús no perteneció a ninguna clase social dedicada al servicio religioso y la práctica espiritual; tampoco pertenecía a la tribu de Leví, de donde provenía la casta sacerdotal, sino que era descendiente de la tribu de Judá. Lo que todos le reconocen es a Jesús como un rabino, y así le llamaban todos: Maestro. La persona y la actividad de Jesús de Nazaret no se sitúa, por tanto, en la línea de los antiguos sacerdotes, sino más bien en la de los profetas.

El seminarista de los países de Occidente actual tiene mucho mérito porque parece venirle todo a contra corriente: la propia apuesta radical de célibe, exclusiva para los varones (lo que reduce su número) y en un contexto socio-religioso que no ayuda ni estimula a perseverar en su apuesta vocacional. Pero, ¿qué es lo esencial de la figura del sacerdote, aquello por lo que solo un consagrado después de su paso por el seminario, está capacitado y autorizado para realizar? Por más que le doy vueltas, lo que ningún laico o laica -ni tampoco una religiosa- puede hacer es el sacrificio eucarístico y la absolución de los pecados.

¿Una vocación sacerdotal debería sustentarse en estos dos sacramentos? Hay que recordar que también el número de sacramentos han ido variando en número e importancia hasta llegar a los siete de ahora. Más bien creo, a la luz del propio evangelio, que las bienaventuranzas son el verdadero carisma del cristiano, laico o célibe, hombre o mujer, y no los sacramentos, signos especiales de la presencia de Dios, y a los que lejos de quitarles importancia, veo su esencia a la luz de las bienaventuranzas. Y en el caso del sacerdote como lo entendemos ahora, en su radicalidad de amor con todos.

Ni siquiera el sacerdote suplanta Cristo en la eucaristía ni en el sacramento del perdón. Lo dice el Concilio: cuando el sacerdote realiza un sacramento, es Cristo quien lo hace. Y por mucho que los pastores administren algunos sacramentos en exclusiva, si no son capaces de contagiar lo que transmitió Jesús, falta lo esencial. Lo medular del consagrado es implantar el Reino de Dios y su justicia a tiempo completo, sanar los corazones, predicar con el ejemplo la Buena Noticia, ser profetas.

En medio de la oscuridad de nuestro tiempo necesitamos creyentes que despierten el verdadero atractivo amoroso de Jesús y hagan creíble su mensaje. Cristianas y cristianos que hagan una vocación de su experiencia personal y faciliten el encuentro con Dios en el hermano, sin suplantarlo ni eclipsarlo. Pablo lo entendió así desde el principio, pero hoy las mujeres no pueden ser ni siquiera diaconisas. “Vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Ped. 2,9). Juan dice en el Ap. 1,6: “Y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre…” Desde el Nuevo Testamento, todos los cristianos son sacerdotes cuando realizan el evangelio de Cristo.

Lo esencial de un seminarista de nuestro tiempo es incardinarse radicalmente en las necesidades de su comunidad como presencia madura que acerque a Jesús resucitado con su ejemplo en su estilo de vida. Si no es esta la principal radicalidad sacerdotal, la impartición de sacramentos se descentra de su verdadero fin. Y el buen fin significa huir de las exageraciones litúrgicas, de los grandes fastos religiosos que añoran el pasado de poder eclesiástico y del aferramiento al derecho canónico por encima de las bienaventuranzas. Y a partir de aquí, no se entiende la exclusión de las mujeres en la Misión radical de mostrar la Buena Noticia a no ser manteniendo de facto su inferioridad, cosa que nunca se le puede atribuir al Maestro (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

elecciones europeas 2014SAN BENITO Y LAS ELECCIONES EUROPEAS
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 22/05/14.- Algún lector o lectora se habrá retirado nada más leer el título. No le guardo rencor. San Benito, más allá del “Ora et labora”, es desconocido en un ámbito que no sea monástico o muy especializado; y de las elecciones europeas ya vamos más que sobrados desde que empezó la campaña electoral.

La desgana política nos invade y sin embargo no debemos renegar de la política; el ser humano es un ser político –ya lo decían los antiguos- y como tal no puede inhibirse de algo que repercute tanto en la vida diaria. Pero estamos tan hartos, tan decepcionados y esperamos tan poco de la clase política estabilizada y anquilosada, sea del país que sea, y de la ideología del color que se pinte, que la primera intención es huir cuando se plantean temas relacionados con la política.

San Benito allá en el siglo V, escribió una Regla para los monjes. Desde entonces, a lo largo de tantos siglos, miles de comunidades monásticas han vivido desgranado la sabiduría que San Benito les dejó por escrito: unas veces para seguirla al pie de la letra, otras para desviarse y deslizarse por caminos que les alejaban de su espíritu; y siempre de vuelta, rectificando y volviendo a las fuentes.

La Regla de San Benito, según mi humilde criterio, es un Tratado sobre el Sentido Común, que en todas las épocas es el menos común de los sentidos, y la sabiduría que destila no es sólo para monjes y monjas, sino para seres humanos organizados en comunidades, grupos, sociedades, países, familias…

Estamos en ambiente de elecciones, esta vez al Parlamento Europeo, y casualmente, hace unos pocos días, leí lo que dice San Benito sobre la elección del cillerero (RB 31), oficio o servicio monástico de gran importancia: es el encargado de administrar los bienes materiales del monasterio.

Así describe San Benito las actitudes y aptitudes del electo cillerero: “Se elegirá de entre la comunidad uno que sea sensato, de buenas costumbres, sobrio, de no mucho comer, ni altivo, ni perturbador, ni injusto, ni torpe, ni derrochador, sino temeroso de Dios, que sea como un padre para toda la comunidad. Estará al cuidado de todo. No hará nada sin orden del abad. Cumplirá lo mandado. No contristará a los hermanos; si por ventura algún hermano le pide una cosa poco razonable, no le contriste despreciándole, sino que dándole razón de ello con humildad, la niegue a quien se la pide indebidamente.”

¿Es o no de sentido común elegir a alguien con estas cualidades y rectitud de mente y corazón para llevar a buen fin la vida de la comunidad y de los que se acercan a su casa, como son los pobres, los huéspedes, etc.? Y también es de sentido común no dejar que se le olvide una vez elegido para esa misión, por eso está bajo una autoridad.

¡Así querríamos que fueran los candidatos a representarnos en las elecciones europeas!, fue mi primer pensamiento después de leer lo del cillerero y tras abrir los sobres de dos partidos de diferente color (aunque del todo desteñidos) que me invitan a darle mi voto en las elecciones al Parlamento Europeo.

Querríamos políticos que mostraran austeridad en su vida y capacidad de lucha contra las injusticias, incluidas las de sus propios partidos; que las luchas por el poder se transformaran en lucha por conseguir mejoras para todos. Que no se dejaran atar de pies y manos por el poder económico-financiero que les convierte en guiñoles. Que entiendan que no habrá verdadera democracia mientras la corrupción y los paraísos fiscales sigan siendo células cancerígenas en el cuerpo de Europa. Que cada sillón en el Parlamento sea una plataforma de reivindicación por una Europa más justa donde quepamos todos y sepamos acoger y compartir con otros.

Por si alguien no lo sabe, San Benito es Patrón de Europa.

Y para finalizar, estas palabras en clave de oración, que no son mías, sino de uno que tiene un alto sentido común y mucho amor:

“Pido a Dios que crezca el número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas y no la apariencia de los males de nuestro mundo!… ¡Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres!

Gracias, Papa Francisco, se nota que te bajaste de la limusina y caminas con tus zapatos de siempre.(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Oro8 Tiempo ordinario (A) Mateo 6, 24-34
NO A LA IDOLATRÍA DEL DINERO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 26/02/14.- EL Dinero, convertido en ídolo absoluto, es para Jesús el mayor enemigo de ese mundo más digno, justo y solidario que quiere Dios. Hace ya veinte siglos que el Profeta de Galilea denunció de manera rotunda que el culto al Dinero será siempre el mayor obstáculo que encontrará la Humanidad para progresar hacia una convivencia más humana.

La lógica de Jesús es aplastante: “No podéis servir a Dios y al Dinero”. Dios no puede reinar en el mundo y ser Padre de todos, sin reclamar justicia para los que son excluidos de una vida digna. Por eso, no pueden trabajar por ese mundo más humano querido por Dios los que, dominados por el ansia de acumular riqueza, promueven una economía que excluye a los más débiles y los abandona en el hambre y la miseria.

Es sorprendente lo que está sucediendo con el Papa Francisco. Mientras los medios de comunicación y las redes sociales que circulan por internet nos informan, con toda clase de detalles, de los gestos más pequeños de su personalidad admirable, se oculta de modo vergonzoso su grito más urgente a toda la Humanidad: “No a una economía de la exclusión y la iniquidad. Esa economía mata”.

Sin embargo, Francisco no necesita largas argumentaciones ni profundos análisis para exponer su pensamiento. Sabe resumir su indignación en palabras claras y expresivas que podrían abrir el informativo de cualquier telediario, o ser titular de la prensa en cualquier país. Solo algunos ejemplos.

“No puede ser que no sea noticia que muera de frío un anciano en situación de la calle y que sí lo sea la caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es iniquidad”.

Vivimos “en la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano”. Como consecuencia, “mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz”.

“La cultura del bienestar nos anestesia, y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esa vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un espectáculo que de ninguna manera nos altera”.

Como ha dicho él mismo: “este mensaje no es marxismo sino Evangelio puro”. Un mensaje que tiene que tener eco permanente en nuestras comunidades cristianas. Lo contrario podría ser signo de lo que dice el Papa: “Nos estamos volviendo incapaces de compadecernos de los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

NÃO À IDOLATRIA DO DINHEIRO

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O Dinheiro, convertido em ídolo absoluto, é para Jesus o maior inimigo desse mundo mais digno, justo e solidário que quer Deus. Faz já vinte séculos que o Profeta da Galileia denunciou de forma rotunda que o culto ao Dinheiro será sempre o maior obstáculo que encontrará a Humanidade para progredir para uma convivência mais humana.

A lógica de Jesus é esmagadora: “Não podeis servir Deus e o Dinheiro”. Deus não pode reinar no mundo e ser Pai de todos, sem reclamar justiça para os que são excluídos de uma vida digna. Por isso, não podem trabalhar por esse mundo mais humano querido por Deus os que, dominados pela ansia de acumular riqueza, promovem uma economia que exclui os mais débeis e os abandona na fome e na miséria.

É surpreendente o que está a suceder com o Papa Francisco. Enquanto os meios de comunicação e as redes sociais que circulam pela internet nos informam, com todo tipo de detalhes, dos gestos mais pequenos da sua personalidade admirável, oculta-se de forma vergonhosa o seu grito mais urgente a toda a Humanidade: “Não a uma economia da exclusão e da iniquidade. Essa economia mata”.

No entanto, Francisco não necessita de longas argumentações nem profundas análises para expor o seu pensamento. Sabe resumir a sua indignação em palavras claras e expressivas que poderiam abrir as notícias de qualquer telejornal, ou ser título da imprensa em qualquer país. Só alguns exemplos.

“Não pode ser que não seja notícia que morre de frio um ancião na rua e que pelo contrário o seja a queda de dois pontos na bolsa. Isso é exclusão. Não se pode tolerar que se atire fora comida quando há gente que passa fome. Isso é iniquidade”.

Vivemos “na ditadura de uma economia sem rosto e sem um objetivo verdadeiramente humano”. Como consequência, “enquanto os ganhos de uns poucos crescem exponencialmente, os da maioria ficam cada vez mais afastados do bem-estar dessa minoria feliz”.

“A cultura do bem-estar anestesia-nos, e perdemos a calma se o mercado oferece algo que todavia no compramos, enquanto todas essas vidas truncadas pela falta de possibilidades nos parecem um espetáculo que de nenhuma forma nos altera”.

Como disse ele mesmo: “esta mensagem não é marxismo mas Evangelho puro”. Uma mensagem que tem de ter eco permanente nas nossas comunidades cristãs. O contrário poderia ser sinal do que diz o Papa: “Estamos a tornar-nos incapazes de compadecer-nos dos clamores dos outros, já não choramos ante o drama dos outros”.

 

NO ALL’IDOLATRIA DEL DENARO

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Il Denaro, convertito in idolo assoluto, è per Gesù il maggior nemico di quel mondo più degno, giusto e solidale che vuole Dio. Venti secoli fa il Profeta di Galilea denunciò in maniera chiara che il culto al Denaro sarà sempre il maggior ostacolo che incontrerà l’Umanità nel suo cammino verso una convivenza più umana.

La logica di Gesù è schiacciante: Non potete servire Dio e la ricchezza. Dio non può regnare nel mondo ed essere Padre di tutti senza reclamare giustizia per quelli che sono esclusi da una vita degna. Per questo, non possono lavorare per questo mondo più umano voluto da Dio quelli che, dominati dall’ansia di accumulare ricchezza, promuovono un’economia che esclude i più deboli e li abbandona nella fame e nella miseria.

È sorprendente quello che sta accadendo con Papa Francesco. Mentre i mezzi di comunicazione e le reti sociali che circolano per internet ci informano con ogni genere di dettagli dei gesti più piccoli della sua mirabile personalità, si occulta in modo vergognoso il suo grido più urgente a tutta l’Umanità: “No a un’economia dell’esclusione e dell’iniquità. Questa economia uccide”.

Tuttavia, Francesco non ha bisogno di lunghe argomentazioni né di profonde analisi per esporre il suo pensiero. Sa riassumere la sua indignazione in parole chiare ed espressive che potrebbero iniziare l’informazione di qualsiasi telegiornale, o essere titolo nella stampa in qualsiasi paese. Solo qualche esempio.

“Non può essere che non sia notizia che muoia di freddo un anziano senza tetto e che lo sia la caduta di due punti della borsa. Questo è esclusione. Non si può tollerare che si getti cibo quando c’è gente che soffre la fame. Questo è iniquità”.

Viviamo “nella dittatura di un’economia senza volto e senza un obiettivo veramente umano”. Come conseguenza, “mentre i guadagni di alcuni pochi crescono esponenzialmente, quelli della maggioranza restano sempre più lontani dal benessere di quella minoranza felice”.

“La cultura del benessere ci anestetizza, e perdiamo la calma se il mercato offre qualcosa che ancora non abbiamo comprato, mentre tutte quelle vite rotte dalla mancanza di possibilità ci sembrano uno spettacolo che in nessun modo ci altera”.

Come ha detto egli stesso: “Questo messaggio non è marxismo ma Evangelo puro”. Un messaggio che deve aver eco permanente nelle nostre comunità cristiane. Il contrario potrebbe essere segno di quel che dice il Papa: “Stiamo diventando incapaci di avere compassione delle grida degli altri, non piangiamo più davanti al dramma altrui”.

 

NON A L’IDOLATRIE DE L’ARGENT

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

L’Argent, devenu idole absolue, est pour Jésus le plus grand ennemi de ce monde plus digne, plus juste et plus solidaire que Dieu veut. Cela fait déjà vingt siècles que le Prophète de Galilée a dénoncé de manière tranchante que le culte de l’Argent sera toujours le plus grand obstacle que l’Humanité rencontrera pour avancer vers une société plus humaine.

La logique de Jésus est écrasante : « Vous ne pouvez pas servir Dieu et l’Argent ». Dieu ne peut pas régner dans le monde et être le Père de tous, sans réclamer justice pour ceux qui ont été exclus d’une vie digne. C’est pourquoi, les personnes qui, obsédées par le désir d’accumuler des richesses, favorisent une économie excluant les plus faibles, les abandonnant à la famine et à la misère, ne peuvent pas travailler à la venue de ce monde plus humain voulu par Dieu.

Ce qui arrive avec le Pape François est surprenant. Alors que les mas media et les réseaux sociaux qui circulent à travers l’Internet, nous informent en détail des plus petits gestes de son admirable personnalité, on cache de façon éhontée son cri le plus urgent lancé à l’humanité : « Non à une économie de l’exclusion et de l’iniquité. Cette économie tue ».

Cependant, François n’a pas besoin de longues argumentations ni de profondes analyses pour exposer sa pensée. Il sait résumer son indignation dans des paroles claires et expressives qui pourraient faire la une de n’importe quel journal télévisé, ou de n’importe quel journal de tout pays. En voici quelques exemples.

“Ce n’est pas possible que voir un vieillard mourir de froid dans la rue ne soit pas une nouvelle et que la chute de deux points à la Bourse en soit une. Cela s’appelle l’exclusion. C’est intolérable que l’on jette de la nourriture alors qu’il y a des gens qui ont faim. Cela s’appelle l’iniquité”.

Nous vivons “dans la dictature d’une économie sans visage et sans un objectif véritablement humain ». En conséquence : « alors que les gains d’un petit nombre augmentent de façon exponentielle, ceux de la minorité s’éloignent de plus en plus du bien-être de cette minorité heureuse ».

“La culture du bien-être nous anesthésie et nous fait perdre le calme lorsque le marché offre quelque chose que nous n’avons pas encore acheté, alors que toutes ces vies tronquées par le manque de possibilités, nous apparaissent comme un spectacle qui nous laisse complètement indifférents”.

Comme il l’a dit lui-même : « ce message n’est pas marxisme mais Evangile pur ». Un message qui doit trouver un écho permanent dans nos communautés chrétiennes. Le contraire pourrait être signe de ce que le Pape dit : « Nous sommes en train de devenir incapables de compatir aux clameurs des autres, incapables de pleurer devant le drame des autres. »

 

NO! TO THE IDOLATRY OF MONEY

José Antonio Pagola.

Money, changed into an absolute idol, is for Jesus the greatest enemy of the world God desires – one that is more dignified, just and living in solidarity. It’s now been 20 centuries since the Galilean Prophet roundly denounced that the cult of Money would always be the greatest obstacle Humanity would face in progressing toward living together more humanly.

Jesus’ logic is crushing: “You can’t serve both God and Money”. God can’t reign in a world and be Father of all, without reclaiming justice for those who are excluded from a life of dignity. That’s why we can’t work for that more human world that God wants if we are dominated by an anxious accumulation of wealth, or if we promote an economy that excludes the weakest and abandons them to hunger and misery.

It’s surprising what’s happening with Pope Francis. While the press and the social internet inform us down to the smallest detail about the least gesture of his admirable personality, his most urgent cry to all Humanity gets hidden away in embarrassment: “No! to an economy of exclusion and evil. Such an economy kills.”

However Francis doesn’t need long arguments or deep analyses to put forth his thinking. He knows how to summarize his indignation in clear and expressive words that can open the day’s summary of whatever news program, or form the headline of the press in whatever country. Just a few examples.

“How can it be that it is not a news item when an elderly homeless person dies of exposure, but it is news when the stock market loses two points? This is a case of exclusion. Can we continue to stand by when food is thrown away while people are starving? This is a case of inequality.”

We live “in a tyranny that is invisible and often virtual, which relentlessly imposes its own laws”. As a result, “while the earnings of a minority are growing exponentially, so too is the gap separating the majority from the prosperity enjoyed by those happy few.”

“The culture of prosperity deadens us; we are thrilled if the market offers us something new to purchase. In the meantime all those lives stunted for lack of opportunity seem a mere spectacle; they fail to move us.”

As he himself has said: “this message isn’t Marxism, but pure Gospel”. A message that has to resound permanently in our Christian communities. Anything else would be a sign of what the Pope says: “We end up being incapable of feeling compassion at the outcry of the poor, weeping for other people’s pain.”

 

EZ DIRUAREN IDOLATRIARI

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Dirua, erabateko idolo bihurtua den hori da Jesusentzat etsairik handiena, Jainkoak duinago, zuzenago eta solidarioago nahi duen mundu honentzat. Hogei mende dira jada, Galileako Profetak salatu zuela: Gizadiak Diruari eskainitako kultua izango duela beti oztoporik handiena, elkar bizitza gizakoiago baterantz jo ahal izateko.

Guztizkoa da Jesusen logika: «Ezin izan zarete Jainkoaren eta Diruaren zerbitzari». Jainkoa ezin izan da errege munduan, ezin izan da guztien Aita, baldin eta zuzentasuna exijitzen ez bada bizitza duin batetik baztertuak direnentzat. Horregatik, Jainkoak nahi duen mundu gizakoiago horrentzat ezin lan egin dute, aberastasunak metatzeko irrikak harturik, jenderik ahulena baztertu eta goseari eta miseriari emanik uzten duen ekonomia bat sustatzen dutenak.

Txundigarria da Frantzisko aita santuarekin gertatzen ari dena. Komunikabideek eta interneten zirkulatzen duten sare sozialek Frantziskoren keinurik txikienen berri xehetasun-mota oroz ematen digute; baina ezkutatu egiten dute, era lotsagarrian, Gizadi osoari egiten dion deiadarrik premiazkoen hau: «Ez borobil bat ekonomia baztertzaile eta zital bati. Hiltzailea da ekonomia hori».

Alabaina, Frantziskok ez du argudiatze luzeen beharrik, ezta analisi sakonen beharrik ere, bere pentsaera adierazteko. Gai da bere haserrea hitz argi eta adierazkorrez laburtzeko; edozein teleberriren albistegiren lerroburu edota edozein lurraldetako prentsaren titulu nagusi izan litezkeen hitzez, alegia. Adibide batzuk, soilik.

«Ezin onar liteke albiste ez izatea adineko pertsona bat hotzak hiltzea kale gorrian eta, aldiz, albiste izatea burtsak bi puntuz behera egin izana. Bazterketa da hori. Ezin onar liteke janaria botatzea, goseak dagoen jenderik baden bitartean. Zitalkeria da hori».

«Aurpegirik gabeko eta zinezko helburu gizatarrik gabeko ekonomia baten diktadurapean» bizi gara. Ondorioz, «gutxi batzuen irabaziak esponentzialki hazten diren bitartean, gehiengoen irabaziak gero eta beherago doaz gutxiengo zoriontsu horren ongizatearen aldean».

«Ongizatearen kulturak anestesiatu, sorgortu egiten gaitu, eta ez gara lasai gelditzen, baldin eta merkatuak artean erosi ez dugun zerbait eskaintzen badigu; eta, ahalbide faltaz hegoak ebakirik gelditu diren beste bizitza horiek ezertan erasaten ez diguten ikuskari huts gertatzen zaizkigu».

Frantziskok berak esana duenez, «mezu hau ez da marxismoa, baizik Ebanjelio hutsa». Gure kristau-elkarteetan etengabeko oihartzuna izan beharko lukeen mezu bat da. Horren kontrakoa, Frantziskok esaten digun beste honen seinale izan liteke: «Besteen garrasiez errukitzeko ezgai bihurtzen ari gara, ez dugu jada negarrik egiten gainerakoen dramaren aurrean».

 

NO A LA IDOLATRIA DEL DINER

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

El Diner, convertit en ídol absolut, és per a Jesús el major enemic d’aquest món més digne, més just i més solidari que vol Déu. Ja fa vint segles que el Profeta de Galilea va denunciar de manera rotunda que el culte al Diner serà sempre el major obstacle que trobarà la Humanitat per progressar cap a una convivència més humana.

La lògica de Jesús és aclaparadora: “No podeu servir alhora Déu i el diner”. Déu no pot regnar en el món i ser Pare de tots, sense reclamar justícia per als que són exclosos d’una vida digna. Per això, no poden treballar per aquest món més humà volgut per Déu aquells que, dominats per l’ànsia d’acumular riquesa, promouen una economia que exclou els més febles i els abandona a la fam i la misèria.

És sorprenent el que està succeint amb el Papa Francesc. Mentre els mitjans de comunicació i les xarxes socials que circulen per internet ens informen, amb tota mena de detalls, dels gestos més petits de la seva personalitat admirable, s’oculta de manera vergonyosa la seva crida més urgent a tota la Humanitat: “No a una economia de l’exclusió i la iniquitat. Aquesta economia mata”.

No obstant això, Francesc no necessita llargues argumentacions ni profundes anàlisis per exposar el seu pensament. Sap resumir la seva indignació en paraules clares i expressives que podrien obrir l’informatiu de qualsevol telenotícies, o ser titular de la premsa en qualsevol país. Només alguns exemples.

“No pot ser que no sigui notícia que mori de fred un ancià que viu al carrer i que sí ho sigui la caiguda de dos punts a la borsa. Això és exclusió. No es pot tolerar que es llenci menjar quan hi ha gent que passa gana. Això és iniquitat”.

Vivim “en la dictadura d’una economia sense rostre i sense un objectiu veritablement humà”. Com a conseqüència, “mentre els guanys d’uns pocs creixen exponencialment, els de la majoria es queden cada vegada més lluny del benestar d’aquesta minoria feliç”.

“La cultura del benestar ens anestesia, i perdem la calma si el mercat ofereix alguna cosa que encara no hem comprat, mentre totes aquesta vides trencades per falta de possibilitats ens semblen un espectacle que de cap manera ens altera”.

Com ha dit ell mateix: “aquest missatge no és marxisme sinó Evangeli pur”. Un missatge que ha de tenir ressò permanent a les nostres comunitats cristianes. El contrari podria ser signe del que diu el Papa: “Ens estem tornant incapaços de compadir-nos dels clams dels altres, ja no plorem davant el drama dels altres”.

 

NON Á IDOLATRÍA DO DIÑEIRO

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

O Diñeiro, convertido en ídolo absoluto, é para Xesús o maior inimigo dese mundo máis digno, xusto e solidario que quere Deus. Fai xa vinte séculos que o Profeta de Galilea denunciou de xeito rotundo que o culto ao Diñeiro será sempre o maior obstáculo que atopará a Humanidade para progresar cara a unha convivencia máis humana.

A lóxica de Xesús é aplastante: “Non podedes servir a Deus e ao Diñeiro”. Deus non pode reinar no mundo e ser Pai de todos, sen reclamar xustiza para os que son excluídos dunha vida digna. Por iso, non poden traballaren por ese mundo máis humano querido por Deus os que, dominados polo ansia de acumular riqueza, promoven unha economía que exclúe aos máis débiles e abandónaos na fame e a miseria.

É sorprendente o que está sucedendo co Papa Francisco. Mentres os medios de comunicación e as redes sociais que circulan por internet infórmannos, con toda clase de detalles, dos xestos máis pequenos da súa personalidade admirábel, ocúltase de modo vergonzoso o seu berro máis urxente a toda a Humanidade: “Non a unha economía da exclusión e da iniquidade. Esa economía mata”.

Con todo, Francisco non necesita longas argumentacións nin profundas análises para expor o seu pensamento. Sabe resumir a súa indignación en palabras claras e expresivas que poderían abriren o informativo de calquera telediario, ou ser titular da prensa en calquera país. Só algúns exemplos.

“Non pode ser que non sexa noticia que morra de frío un ancián en situación “de rúa” e que si o sexa a caída de dous puntos na bolsa. Iso é exclusión. Non se pode tolerar que se tire comida cando hai xente que pasa fame. Iso é iniquidade”.

Vivimos “na ditadura dunha economía sen rostro e sen un obxectivo verdadeiramente humano”. Como consecuencia, “mentres as ganancias duns poucos medran exponencialmente, as da maioría fican cada vez máis lonxe do benestar desa minoría feliz”.

“A cultura do benestar anestésianos, e perdemos a calma si o mercado ofrece algo que aínda non compramos, mentres todas esa vidas truncadas por falta de posibilidades parécennos un espectáculo que de ningún xeito nos altera”.

Como dixo el mesmo: “esta mensaxe non é marxismo, senón Evanxeo puro”. Unha mensaxe que ten de ter eco permanente nas nosas comunidades cristiás. O contrario podería ser signo do que di o Papa: “Estámonos volvendo incapaces de compadecérmonos dos clamores dos outros, xa non choramos ante o drama dos demais”.

 

Nada hay más necesario

Publicado: 17 julio, 2013 en BIBLIA
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Marta y María16 Tiempo ordinario (C) Lucas 10, 38-42
NADA HAY MÁS NECESARIO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 17/07/13.- El episodio es algo sorprendente. Los discípulos que acompañan a Jesús han desaparecido de la escena. Lázaro, el hermano de Marta y María, está ausente. En la casa de la pequeña aldea de Betania, Jesús se encuentra a solas con dos mujeres que adoptan ante su llegada dos actitudes diferentes.

Marta, que sin duda es la hermana mayor, acoge a Jesús como ama de casa, y se pone totalmente a su servicio. Es natural. Según la mentalidad de la época, la dedicación a las faenas del hogar era tarea exclusiva de la mujer. María, por el contrario, la hermana más joven, se sienta a los pies de Jesús para escuchar su palabra. Su actitud es sorprendente pues está ocupando el lugar propio de un “discípulo” que solo correspondía a los varones.

En un momento determinado, Marta, absorbida por el trabajo y desbordada por el cansancio, se siente abandonada por su hermana e incomprendida por Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano”. ¿Por qué no manda a su hermana que se dedique a las tareas propias de toda mujer y deje de ocupar el lugar reservado a los discípulos varones?

La respuesta de Jesús es de gran importancia. Lucas la redacta pensando probablemente en las desavenencias y pequeños conflictos que se producen en las primeras comunidades a la hora de fijar las diversas tareas: “Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán”.

En ningún momento critica Jesús a Marta su actitud de servicio, tarea fundamental en todo seguimiento a Jesús, pero le invita a no dejarse absorber por su trabajo hasta el punto de perder la paz. Y recuerda que la escucha de su Palabra ha de ser lo prioritario para todos, también para las mujeres, y no una especie de privilegio de los varones.

Es urgente hoy entender y organizar la comunidad cristiana como un lugar donde se cuida, antes de nada, la acogida del Evangelio en medio de la sociedad secular y plural de nuestros días. Nada hay más importante. Nada más necesario. Hemos de aprender a reunirnos mujeres y varones, creyentes y menos creyentes, en pequeños grupos para escuchar y compartir juntos las palabras de Jesús.

Esta escucha del Evangelio en pequeñas “células” puede ser hoy la “matriz” desde la que se vaya regenerando el tejido de nuestras parroquias en crisis. Si el pueblo sencillo conoce de primera mano el Evangelio de Jesús, lo disfruta y lo reclama a la jerarquía, nos arrastrará a todos hacia Jesús. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

NADA HÁ MAIS NECESSÁRIO

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O episódio é algo surpreendente. Os discípulos que acompanham Jesus desapareceram de cena. Lázaro, o irmão de Marta e Maria, está ausente. Na casa da pequena aldeia de Betânia, Jesus encontra-se a sós com duas mulheres que adotam ante a Sua chegada duas atitudes diferentes.

Marta, que sem dúvida é a irmã mais velha, acolhe Jesus como dona da casa, e coloca-se totalmente ao Seu serviço. É natural. Segundo a mentalidade da época, a dedicação Às tarefas do lar era tarefa exclusiva da mulher. Maria, pelo contrário, a irmã mais jovem, senta-se aos pés de Jesus para escutar a Sua palavra. A sua atitude é surpreendente pois ocupa o lugar próprio de um “discípulo” o que correspondia apenas aos homens.

Num momento determinado, Marta, absorvida pelo trabalho e submersa pelo cansaço, sente-se abandonada pela sua irmã e incompreendida por Jesus: “Senhor, não te importa que a minha irmã me tenha deixado sozinha com o serviço? Diz-Lhe que me dê uma mão”. Porque não manda a sua irmã a que se dedique às tarefas próprias de toda a mulher e deixe de ocupar o lugar reservado aos discípulos homens?

A resposta de Jesus é de grande importância. Lucas relata-a pensando provavelmente nas desavenças e pequenos conflitos que se produzem nas primeiras comunidades na hora de fixar as diversas tarefas: “Marta, Marta, andas inquieta e nervosa com tantas coisas; só uma é necessária. Maria escolheu a parte melhor, e não lha tirarão”.

Em nenhum momento critica Jesus Marta a sua atitude de serviço, tarefa fundamental ao seguir a Jesus, mas convida-a a não se deixar absorver pelo seu trabalho até ao ponto de perder a paz. E recorda que o escutar a Sua Palavra tem de ser o prioritário para todos, também para as mulheres, e não uma espécie de privilégio dos homens.

É urgente hoje entender e organizar a comunidade cristã como um lugar onde se cuida, em primeiro lugar, o acolhimento do Evangelho no meio da sociedade secular e plural dos nossos dias. Nada há mais importante. Nada mais necessário. Temos de aprender a reunir-nos mulheres e homens, crentes e menos crentes, em pequenos grupos para escutar e partilhar juntos, as palavras de Jesus.

Esta escuta do Evangelho em pequenas “células” pode ser hoje a “matriz” a partir da qual se vá regenerando o tecido das nossas paróquias em crise. Se o povo simples conhece em primeira mão o Evangelho de Jesus, disfruta-o e reclama-o à hierarquia, irá arrastar-nos a todos para Jesus.

 

NON C’È NIENTE DI PIÙ NECESSARIO

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

L’episodio è un po’ sorprendente. I discepoli che accompagnano Gesù sono scomparsi dalla scena. Lazzaro, il fratello di Marta e Maria, è assente. Nella casa del piccolo villaggio di Betania, Gesù si trova solo con due donne che adottano di fronte al suo arrivo due atteggiamenti differenti.

Marta, che senza dubbio è la sorella maggiore, accoglie Gesù come padrona di casa e si pone totalmente a suo servizio. È naturale. Secondo la mentalità dell’epoca, dedicarsi alle faccende di casa era compito esclusivo della donna. Maria, al contrario, la sorella più giovane, si siede ai piedi di Gesù per ascoltare la sua parola. Il suo atteggiamento è sorprendente, poiché sta occupando il posto proprio di un “discepolo”, che spettava solo ai maschi.

A un certo momento, Marta, tutta presa dal lavoro e oberata dalla fatica, si sente abbandonata dalla sorella e incompresa da Gesù: Signore, non t’importa nulla che mia sorella mi abbia lasciata sola a servire? Dille dunque che mi aiuti. Perché non comanda a sua sorella che si dedichi ai compiti propri di ogni donna e smetta di occupare il posto riservato ai discepoli maschi?

La risposta di Gesù è di grande importanza. Luca la riporta pensando probabilmente ai disaccordi e ai piccoli conflitti che si producono nelle prime comunità nel momento di fissare i diversi compiti: Marta, Marta, tu ti affanni e ti agiti per molte cose, ma di una cosa sola c’è bisogno. Maria ha scelto la parte migliore, che non le sarà tolta.

In nessun momento Gesù critica a Maria il suo atteggiamento di servizio, compito fondamentale in ogni sequela di Gesù, ma la invita a non lasciarsi assorbire dal suo lavoro fino al punto di perdere la pace. E ricorda che l’ascolto della sua Parola dev’essere la cosa prioritaria per tutti, anche per le donne, e non una specie di privilegio degli uomini.

È urgente oggi intendere e organizzare la comunità cristiana come un luogo in cui si cura, innanzitutto, l’accoglienza dell’Evangelo in mezzo alla società secolare e plurale dei nostri giorni. Non c’è nulla di più importante. Nulla di più necessario. Dobbiamo imparare a riunirci donne e uomini, credenti e meno credenti, in piccoli gruppi, per ascoltare e condividere insieme le parole di Gesù.

L’ascolto dell’Evangelo in piccole “cellule” può essere oggi la “matrice” dalla quale si vada rigenerando il tessuto delle nostre parrocchie in crisi. Se il popolo semplice conosce di prima mano l’Evangelo di Gesù, lo gode e lo richiede alla gerarchia, ci trascinerà tutti verso Gesù.

 

RIEN DE PLUS NECESSAIRE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

C’est un épisode surprenant. Les disciples qui accompagnent Jésus ont disparu de la scène. Lazare, le frère de Marthe et de Marie, est absent. Dans la maison du petit village de Béthanie, Jésus se retrouve tout seul avec deux femmes qui, à son arrivée, adoptent deux attitudes différentes.

Marthe, qui est certainement la grande sœur, accueille Jésus en tant que maîtresse de maison et se met tout entière à son service. C’est normal. D’après la mentalité de l’époque, les tâches ménagères étaient l’exclusivité de la femme. Marie, par contre, la cadette, s’assoit aux pieds de Jésus pour écouter sa parole. Son attitude est surprenante car elle prend la place d’un « disciple » qui était réservée aux hommes.

A un moment donné, Marthe, prise par le travail et débordée par la fatigue, se sent abandonnée par sa sœur et incomprise par Jésus: “Seigneur, cela ne te fait rien que ma sœur me laisse seule avec le service? Dis-lui de me donner un coup de main ». Pourquoi Jésus ne demande-t-il pas à sa sœur de s’occuper des tâches propres à toute femme et de cesser d’occuper la place réservée aux disciples hommes ?

La réponse de Jésus revêt une grande importance. Luc la rédige probablement en pensant aux mésententes et aux petits conflits qui avaient lieu dans les premières communautés au moment de fixer les différentes tâches : «Marthe, Marthe, tu t’agites et tu t’inquiètes pour tant de choses ! Mais une seule est nécessaire. Marie a choisi la meilleure part et elle ne lui sera pas enlevée.»

A aucun moment Jésus ne critique Marthe à cause de son attitude de service, tâche fondamentale dans toute suite de Jésus, mais il l’invite à ne pas se laisser absorber par son travail au point d’en perdre la paix. Et il rappelle que l’écoute de sa Parole doit être la priorité pour tous, même pour les femmes, et non seulement une espèce de privilège réservé aux hommes.

Il est urgent aujourd’hui de comprendre et d’organiser la communauté chrétienne comme un lieu où l’on prend soin avant tout de l’accueil de l’Evangile au milieu de la société actuelle sécularisée et plurielle. Il n’y a rien de si important, rien de si nécessaire. Hommes et femmes, croyants et moins croyants, nous devons apprendre à nous réunir en petits groupes pour écouter et partager ensemble les paroles de Jésus.

Cette écoute de l’Evangile en petites “cellules” peut devenir aujourd’hui la “matrice” à partir de laquelle le tissu de nos paroisses en crise pourra se régénérer. Si le peuple simple connaît l’Evangile de Jésus de première main, s’il en jouit et s’il le réclame de la hiérarchie, il nous entraînera tous vers Jésus.

 

NOTHING IS MORE NEEDED

José Antonio Pagola.

The episode is somewhat surprising. The disciples who accompany Jesus have disappeared from the scene. Lazarus, the brother of Martha and Mary, is absent. In the house of the small village of Bethany, Jesus meets alone with two women who adopt two very different attitudes to his arrival.

Martha, who is without doubt the older sister, welcomes Jesus because she is the head of the household, and she puts herself completely at his service. This is normal. According to the mentality of that time, dedication to the household tasks was the exclusive job of women. Mary, on the contrary, the younger sister, seats herself at Jesus’ feet in order to listen to his word. Her attitude is surprising since she is taking the place usually occupied by a ‘disciple’, a place that only belongs to men.

At some point, Martha, overcome by the work and worn out, feels abandoned by her sister and misunderstood by Jesus: “Lord, do you not care that my sister is leaving me to do the serving all by myself? Please tell her to help me.” Why doesn’t he tell her sister to do the tasks appropriate to every woman and stop occupying the place reserved for male disciples?

Jesus’ answer is very important. Luke recounts it, probably thinking about the disagreements and petty conflicts that happen in the early communities when it comes time to share the many tasks: “Martha, Martha, you worry and fret about many things, and yet only one is needed. It is Mary who has chosen the better part, and it is not to be taken from her.”

At no time does Jesus criticize Martha for her attitude of service, a task that is fundamental in following Jesus, but he invites her to stop being so taken up by her work that she loses peace. And remember that listening to his Word should be the priority for everyone, including women, and not a kind of privilege for men.

It’s urgent today to understand this and to organize the Christian community as a place where the welcoming of the Gospel is taken care of, above everything else, in the midst of the secular and pluralistic society of our times. Nothing is more important. Nothing is more needed. We have to learn to join together as women and men, as believers and non-believers, in small groups in order to hear and share together Jesus’ words.

This listening to the Gospel in small ‘cells’ can be today’s “womb” from which we can go about regenerating the fabric of our parishes in crisis. If the simple people know first-hand the Gospel of Jesus, relish it and appeal to the hierarchy with it, it will pull us all toward Jesus.

 

EZER EZ BEHARREZKOAGORIK

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Harrigarria da pasadizoa. Jesusek bidelagun dituen ikasleak eszenaz kanpo gelditu dira. Lazaro ere, Martaren eta Mariaren neba, ez dago. Betaniako herrixkako etxean, bi emakumerekin bakarrik dago Jesus; hau iristean, bi jarrera desberdin hartu dituzte emakumeek.

Martak, ahizpa nagusia inondik ere, etxekoandre gisa egin dio harrera Jesusi, eta honen zerbitzura jarri da buru-bekarri. Ulertzekoa da. Garai hartako ikusmoldearen arabera, etxeko lanak emakumeari bakarrik zegozkion. Maria, berriz, ahizpa gazteena, Jesusen oinetan eseri da, hari entzuteko. Harritzeko jarrera da; izan ere, gizonezkoei bakarrik zegokien «ikaslearen» lekua hartu du.

Halako batean, Martak, lanari erabat emanik eta nekeak jota, sentitu du ahizpak bakarrik utzi duela eta Jesusek ez diola ulertzen: «Jauna, ez al dizu axola ahizpak ni bakarrik utzi izana zerbitzurako? Esaiozu laguntzeko». Zergatik ez dio agintzen ahizpari Jesusek emakumeari dagokion lanari ekiteko eta gizonezko ikasle bati dagokion lekua alde batera uzteko?

Garrantzi handikoa da Jesusen erantzuna. Pasarte hau idaztean, Lukasek gogoan ditu lehen kristau-elkarteetan, egiteko desberdinak finkatzean, izan ohi ziren desadostasunak eta tirabira txikiak: «Marta, Marta, kezkaturik eta urduri zabiltza hainbat gauzarekin; bakarra da beharrezkoa. Alderik hobena hautatu du Mariak, eta ez diote kenduko».

Jesusek ez dio aurpegiratzen Martari, inoiz ere. bere zerbitzu-jarrera; oinarrizko egitekoa da hori bestalde Jesusi jarraitu ahal izateko; baina lanak itotzen ez uzteko eskatu dio, bakea galtzeko puntuan gertatzeraino. Eta gogorarazi dio, Hitza entzutea dela lehenengo gauza gizaki guztientzat, baita emakumeentzat ere, eta ez dela hori gizonezkoen pribilegioa.

Gaur egun, premiazkoa da kristau-elkartea zuzen ulertu eta antolatzea: gaur egungo gizarte sekular eta plural honetan, beste ezer baino lehenago Ebanjelioa nola onartu zainduko duen elkarte bezala, alegia. Ezer ez beharrezkoagorik. Ikasi beharra dugu talde txikietan elkartzen emakume eta gizonezko, fededun eta fedegabe, Jesusen hitza elkarrekin entzun eta partekatzeko.

Ebanjelioa «zelula» txikietan entzute hau bihur daiteke gaur egun «sutondo» emankor, nondik joango baita eraberritzen koloka diren gure parrokietako ehuna. Herri xumeak Ebanjelioa lehen eskutik ezagutzen eta gozatzen badu, eta hierarkiari hala eskatzen badio, guztiok eramango gaitu arrastaka Jesusengana.

 

NO HI HA RES DE MÉS NECESSARI

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

L’episodi és quelcom de sorprenent. Els deixebles que acompanyen Jesús han desaparegut de l’escena. Llàtzer, el germà de Marta i Maria, està absent. A la casa del petit llogaret de Betània, Jesús es troba a soles amb dues dones que adopten davant la seva arribada dues actituds diferents.

Marta, que sens dubte és la germana gran, acull Jesús com a mestressa de casa, i es posa totalment al seu servei. És natural. Segons la mentalitat de l’època, la dedicació a les feines de la llar era tasca exclusiva de la dona. Maria, per contra, la germana més jove, s’asseu als peus de Jesús per escoltar la seva paraula. La seva actitud és sorprenent ja que està ocupant el lloc propi d’un “deixeble” que només corresponia als homes.

En un moment determinat, Marta, absorbida per la feina i desbordada pel cansament, se sent abandonada per la seva germana i incompresa per Jesús: “Senyor, ¿no et fa res que la meva germana m’hagi deixat tota sola a fer la feina? Digues-li que em vingui a ajudar”. Per què no mana a la seva germana que es dediqui a les tasques pròpies de tota dona i deixi d’ocupar el lloc reservat als deixebles homes?

La resposta de Jesús és de gran importància. Lluc la redacta pensant probablement en les desavinences i petits conflictes que es produeixen en les primeres comunitats a l’hora de fixar les diverses tasques: “Marta, Marta, estàs preocupada i neguitosa per moltes coses, quan només n’hi ha una de necessària. Maria ha escollit la millor part, i no li serà pas presa”.

En cap moment Jesús critica Marta per la seva actitud de servei, tasca fonamental en tot seguiment a Jesús, però la convida a no deixar-se absorbir pel seu treball fins al punt de perdre la pau. I recorda que l’escolta de la seva Paraula ha de ser el prioritari per a tots, també per a les dones, i no una espècie de privilegi dels homes.

És urgent avui entendre i organitzar la comunitat cristiana com un lloc on es té cura, abans de res, de l’acollida de l’Evangeli enmig de la societat secular i plural dels nostres dies. No hi ha res de més important. Res de més necessari. Hem d’aprendre a reunir dones i homes, creients i menys creients, en petits grups per escoltar i compartir junts les paraules de Jesús.

Aquesta escolta de l’Evangeli en petites “cèl•lules” pot ser avui la “matriu” des de la qual es vagi regenerant el teixit de les nostres parròquies en crisi. Si el poble senzill coneix de primera mà l’Evangeli de Jesús, en gaudeix i el reclama a la jerarquia, ens arrossegarà tots cap a Jesús.

 

GALLEGO

NADA HAI MAIS NECESARIO

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

O episodio é algo sorprendente. Os discípulos que acompañan a Xesús desapareceron da escena. Lázaro, o irmán de Marta e María, está ausente. Na casa da pequena aldea de Betania, Xesús atópase a soas con dúas mulleres que adoptan ante a súa chegada dúas actitudes diferentes.

Marta, que sen dúbida é a irmá maior, acolle a Xesús como ama de casa, e ponse totalmente ao seu servizo. É natural. Segundo a mentalidade da época, a dedicación ás faenas do fogar era tarefa exclusiva da muller. María, pola contra, a irmá máis nova, séntase aos pés de Xesús para escoitar a súa palabra. A súa actitude é sorprendente pois está ocupando o lugar propio dun “discípulo” que só correspondía aos varóns.

Nun momento determinado, Marta, absorbida polo traballo e desbordada polo cansazo, séntese abandonada pola súa irmá e incomprendida por Xesús: “Señor, non che importa que a miña irmá me deixe soa co servizo. Dille que me bote unha man”. Por que non lle manda á súa irmá que se dedique ás tarefas propias de toda muller e deixe de ocupar o lugar reservado aos discípulos varóns?

A resposta de Xesús é de gran importancia. Lucas redáctaa pensando probabelmente nas desavinzas e pequenos conflitos que se producen nas primeiras comunidades á hora de fixar as diversas tarefas: “Marta, Marta, andas inqueda e nerviosa con tantas cousas; só unha é necesaria. María escolleu a parte mellor, e non lla quitarán”.

En ningún momento critica Xesús a Marta a súa actitude de servizo, tarefa fundamental en todo seguimento a Xesús, pero invítaa a non se deixar absorber polo seu traballo ata o punto de perder a paz. E recorda que a escoita da súa Palabra ha ser o prioritario para todos, tamén para as mulleres, e non unha especie de privilexio dos varóns.

É urxente hoxe entendermos e organizar a comunidade cristiá como un lugar onde se coida, antes nada, a acollida do Evanxeo no medio da sociedade secular e plural dos nosos días. Nada hai máis importante. Nada máis necesario. Temos de aprender a reunírmonos mulleres e varóns, crentes e menos crentes, en pequenos grupos para escoitarmos e compartirmos xuntos as palabras de Xesús.

Esta escoita do Evanxeo en pequenas “células” pode ser hoxe a “matriz” desde a que se vaia rexenerando o tecido das nosas parroquias en crises. Se o pobo sinxelo coñece de primeira man o Evanxeo de Xesús, goza del e así llo reclama á xerarquía, e arrastraranos a todos cara a Xesús.

 

最必要的事

若瑟×安多尼帕戈拉. 翻译者: 宁远

这是一个令人惊奇的事件。长期以来一直陪伴在耶稣身边的门徒们从舞台上消失了。拉匝禄,玛尔大和玛利亚的兄长,也不在场。在伯达尼小村庄的一个家庭里,耶稣独自面对着两个女人,面对他的来临,她们二人有着迥异的态度。

玛尔大,毫无疑问的长姐,以家庭主妇的身份迎接耶稣,并全心全意为他服务。这很正常,因为在那个年代,家务完全是女人的事。可玛利亚却不同,她坐在耶稣的脚边听他说话。她的态度令人惊异,因为她占据了“门徒”的位置,这是男人特权。

那时,因着各种工作而筋疲力尽的玛尔大觉得她被妹妹抛弃了,她不解地问耶稣:“主,你不介意我妹妹丢下我一个人伺候你吗?让她来帮帮我吧”。为什么不让她妹妹去做女人的本份,把门徒的位置还给男人呢?

耶稣的回答非常的重要。当路加写下这句话时,很可能正想着初期教会团体中在分工上出现的分歧与冲突:“玛尔大,玛尔大,你为许多事操心劳累,其实需要的只有一件。玛利亚选择了最好的一份,是不能从她夺去的”。

耶稣从没有批评玛尔大服务的态度,这是追随耶稣者最根本的工作,但他邀请玛尔大不要让工作所淹没,以致失去平安。他提醒道,聆听他的话是所有人的权利,同样也是女人的权利,而不单单是男人的特权。

今天,我们所面临的迫切问题就是将基督徒团体视为并组织成一个在这个俗化、多元化的社会里接纳福音的地方。再没有比这更重要,更必要的事了。我们,男人女人们,信徒和不那么信的,必须学会聚在小团体里,为能聆听、分享耶稣的话。

在“小细胞”中聆听福音可以帮助正处在危机中的堂区重新焕发生命。

如果纯朴的民众能直接认识、享受耶稣的福音,并向教会领导阶层人士宣讲它,这将能带领我们所有的人走向耶稣。

Prójimo “sin papeles”

Publicado: 12 julio, 2013 en BIBLIA
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pateraPRÓJIMO “SIN PAPELES”
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 12/07/13.- Leyendo sobre el anteproyecto de reforma del Código Penal que el Gobierno ya ha remitido al Congreso, me surgió la necesidad urgente de adentrarme en la lectura pausada y meditativa de Lucas 10,25-37, texto evangélico popularmente conocido como “el del buen samaritano”.

Después de recolectar palabra por palabra, como quien delicadamente recoge cerezas; rumiarlas desde el corazón para que la digestión fuera fructífera, y con la imaginación que Dios me ha dado que para algo habrá de servir si a alguien le sirve, la conversación de Jesús y el maestro de la Ley quedó así:

En este tiempo, y en este caso, se presentó un ministro de Justicia y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba:”Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” Él le dijo: ¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella? Él contesto: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo”. Él le dijo: “Bien dicho. Haz esto y tendrás vida”. No dice nada de vida eterna, de momento tendrá vida, la de todos los días. Tengo la impresión de que, con el buen conocimiento que tenía Jesús de estos personajes, imaginó que habría más preguntas.

“¿Y quién es mi prójimo?”. Y Jesús, que la estaba esperando, y que conocía la sutileza políticamente correcta con la que se mueven los que ostentan algún tipo de poder cuando quieren justificarse, le dijo: Un hombre, había llegado en patera del norte de África a Algeciras, había caído en manos de unos bandidos, que les dejaron a la deriva en una patera, después de hacerse con el dinero por la travesía, que superaba el importe en un billete en clase Business de cualquier compañía aérea. Estaba tirado en la playa, mojado, aterido, deshidratado y malherido en el alma tras ver como compañeros de travesía perdieron la vida y fueron arrojados al mar.

Por casualidad, un sacerdote atravesaba la playa a primera hora de la mañana, dando un paseo y rezando Laudes, al tiempo que daba gracias a Dios por tanto regalo de la naturaleza, y, al verlo, se acercó con precaución y agachándose le preguntó: “¿Me podría enseñar documentación que acredite su estancia en esta playa del territorio español?”. Al no recibir respuesta, se dio media vuelta y dejó zanjado el asunto con la convicción de que había hecho lo que marca la ley y marchó a su parroquia a buen paso para celebrar la misa de la mañana.

Al rato pasó por allí un laico haciendo footing, se paró delante del hombre y le preguntó: “¿Tienes “papeles”?”. Como no recibió respuesta entendió que no debía meterse en problemas, según están las cosas, y siguió a buen paso su marcha.

Poco después llegó al sitio un tipo considerado un tanto asocial, que no cumplía los cánones de la “buena gente”, no era creyente en nada establecido. Iba de camino al trabajo, que aún tenía y no sabía hasta cuando; y llegó a donde estaba el hombre malherido, al verlo le dio lástima, se le acercó, le cubrió con su propio jersey ya que notaba como temblaba de frío; le dio a beber el agua de la botella que llevaba e intento comunicarse con él en español, como no le entendía, le preguntó en inglés y tampoco; recordó algunas palabras en francés que vinieron a su cabeza aprendidas en el colegio y, en ese momento, la amplia sonrisa en la cara morena de aquel hombre sin fuerzas le iluminó más que el magnífico sol que estaba ascendiendo.

Le subió al coche, paró delante de una cafetería que estaba abierta a esa hora y pidió un buen desayuno con café caliente, zumo de naranja y tortilla de patatas recién salida de la cocina. Luego le llevó a un centro médico de urgencias para que valoraran cual era su estado físico y por último, se dirigió a casa del Padre Pateras para ver si tenía un hueco para aquel hombre. Allí le dejó en buena compañía. Y dijo que a la salida del trabajo volvería para ver qué más podía hacer.

“¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del que llegó en patera desde el norte de África?”. El ministro de Justicia contestó. “El que practicó la misericordia con él”. Y Jesús le dijo: “Anda, haz tú lo mismo”.

Marchó, el ministro, cabizbajo y pensativo; y quedó Jesús preocupado por lo que podría generar el ambiguo artículo 318 bis del anteproyecto de reforma del Código Penal si se llegaba a aprobar que dice: “Los hechos no serán punibles cuando el objetivo perseguido por el autor fuera únicamente prestar, de forma ocasional, ayuda humanitaria a la persona de que se trate”. Él sabe que las personas buenas y solidarias no actúan de “forma ocasional” sino que se comprometen de las formas más diversas para hacer frente a todo tipo de “justicia injusta”.

Jesús sabe que quien se acerca a las “periferias del mundo” (como bien dice Francisco, su actual representante en la Iglesia) está retando a los poderes del mundo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

“Tenemos que hablar en todos los foros disponibles: en las reuniones del consejo parroquial, en los grupos para compartir la fe, en convocatorias diocesanas y en seminarios académicos. Debemos escribir cartas a los obispos, a los editores de los periódicos locales y a los canales de televisión. Nuestro mensaje es que creemos que para el sensus fidelium la exclusión de las mujeres del sacerdocio no tiene una base sólida en la Escritura o cualquier otro motivo contundente; por lo tanto, las mujeres deben ser ordenadas”

 

mujerORDENACIÓN DE LAS MUJERES
El editorial del NCR estadounidense
ISABEL GÓMEZ ACEBO, teóloga, isabelgacebo@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 10/12/12.- Este editorial fue publicado recientemente en un importante periódico virtual de los Estados Unidos (National Catholic Reporter) en el que colaboran muchos teólogos con fama en el país. Tengo la impresión de que el tema de Roy Bourgeois, ha sido la gota que desborda un vaso, lleno de incomprensión por una serie de temas ocurridos recientemente, entre ellos, la amonestación a las monjas americanas, un colectivo muy valorado en el país, y la condena a la teóloga Elizabeth Johnson, sin aviso previo. El hecho de que este artículo sea el editorial de la publicación, me hace preguntarme si representa la forma de pensar de todas las firmas que escriben en sus páginas, o sólo es el pensamiento de su director, John Allen. En el primer caso, sería una reacción como la de Fuenteovejuna, para impedir que las condenas recaigan sobre individuos particulares pero ¿es posible que alguien pueda ser amonestado por defender a Roy Bourgeois? La verdad es que no lo creo.

La ordenación de las mujeres corregiría una injusticia*

“La llamada al sacerdocio es un don de Dios. Tiene sus raíces en el bautismo que la suscita y es afirmado por la comunidad, porque es auténtico y evidente en la persona, como un carisma. Las mujeres católicas que han discernido una llamada al sacerdocio afirmada por la comunidad deben ser ordenadas en la Iglesia Católica Romana. A menos que se haga es una injusticia que no se puede permitir. La declaración más escandalosa en el comunicado de prensa del 19 de noviembre anunciando a Roy Bourgeois la “excomunión, el despido y la reducción al estado laical”, es la afirmación de que su “desobediencia” y “campaña en contra de las enseñanzas de la Iglesia Católica” “ignora las sensibilidades de los fieles”. Nada podría estar más lejos de la verdad. Bourgeois, en sintonía con toda una vida de escuchar a los marginados, ha escuchado la voz de los fieles y ha respondido a esa voz. Bourgeois trae la cuestión a su verdadero corazón. Ha dicho que nadie puede decir que Dios a los que Dios puede y no puede llamar al sacerdocio. Decir que la anatomía es una barrera a la capacidad de Dios de llamar a uno de sus hijos pone límites absurdos al poder de Dios. La mayoría de los fieles creen esto.

Vamos a repasar la historia de la respuesta de Roma a la llamada de los fieles a la ordenación de mujeres: En abril de 1976 la Comisión Bíblica Pontificia concluyó unánimemente: “No parece que el Nuevo Testamento, por sí solo, nos permita resolver de manera clara, y de una vez por todas, el problema de la posible adhesión de las mujeres al presbiterado”. En una nueva deliberación, la comisión votó 12-5 a favor de la opinión de que la Escritura, no excluye la ordenación de mujeres, y 12-5 a favor de la opinión de que la iglesia puede ordenar mujeres al sacerdocio sin ir en contra de las intenciones originales de Cristo. En Insigniores Inter (de 15 de octubre de 1976, pero publicado el mes de enero siguiente), la Congregación para la Doctrina de la Fe, dijo: “La Iglesia, fiel al ejemplo del Señor, no se considera autorizada a admitir a las mujeres a la ordenación sacerdotal.” Esta declaración, publicada con la aprobación del Papa Pablo VI, era un relativamente modesto “no se considera autorizada.”

El Papa Juan Pablo II elevó la apuesta considerablemente en Ordinatio Sacerdotalis (22 de mayo de 1994): “Declaramos que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia. “Juan Pablo había querido describir la prohibición como “irreformable”, una posición mucho más fuerte que “como definitivo” pero encontró resistencia sustancial de altos obispos que se reunieron en una reunión especial en el Vaticano en marzo de 1995 para discutir el documento, algo de lo que NCR informó en ese momento. Incluso entonces, los obispos en sintonía con las necesidades pastorales de la iglesia, habían ganado la concesión a la posibilidad de cambiar la enseñanza pero su pequeña victoria fue efímera.

En octubre de 1995, la congregación doctrina fue más allá, lanzando un responsum anuncio propositum dubium sobre la naturaleza de la enseñanza en Ordinatio Sacerdotalis: “Esta enseñanza requiere la aprobación definitiva, ya que, fundada en la Palabra escrita de Dios, y desde el principio, constantemente conservada y aplicada en la Tradición de la Iglesia, se ha establecido infaliblemente por el ordinario y universal Magisterio.”La prohibición de la ordenación de las mujeres pertenece “al depósito de la fe”, el responsum, dijo. El objetivo de este responsum era detener toda discusión. En una carta de presentación para el responsum, el cardenal Joseph Ratzinger, entonces jefe de la congregación, pidió a los presidentes de las conferencias episcopales “hacer todo lo posible para asegurar su distribución y recepción favorable, teniendo especial cuidado en que, sobre todo por parte de los teólogos, pastores de almas y posiciones religiosas, posturas ambiguas y contrarias no volvieran a ser propuestas”.

A pesar de la certeza con la que Ordinatio Sacerdotalis y el responsum se emitieron, no responden a todas las preguntas sobre el tema. Muchos han señalado que decir que la enseñanza está “fundada en la Palabra escrita de Dios” ignoró completamente los resultados de 1976 de la Pontificia Comisión Bíblica. Otros han señalado que la congregación doctrinal declaró la infalibilidad papal -dijo que lo que el Papa enseña en Ordinatio Sacerdotalis “se había establecido infaliblemente por el Magisterio ordinario y universal”. Algo también cuestionado porque en ese momento muchos obispos de todo el mundo tenían serias reservas acerca de la enseñanza, que algunos expresaron en público.

Escribiendo en The Tablet en diciembre de 1995, el jesuita. Francis A. Sullivan, una autoridad teológica sobre el magisterio, cita el Canon 749, que explica que ninguna doctrina se entiende definida infaliblemente a menos que este hecho esté claramente establecida. “La pregunta que permanece en mi mente es si es un hecho claramente establecido que los obispos de la Iglesia Católica, están tan convencidos por [la enseñanza] como el Papa Juan Pablo evidentemente lo está”, escribió Sullivan. El responsum cogió a casi todos los obispos de sorpresa y a pesar de que fue escrito en octubre, no se hizo público hasta el 18 de noviembre.

El arzobispo William Keeler de Baltimore, presidente saliente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, recibió el documento sin previo aviso tres horas después de que los obispos hubieran celebrado su reunión anual de otoño. Un obispo dijo a NCR que se enteró del documento en The New York Times y dijo que muchos obispos estaban muy preocupados por la declaración. Él, como otros obispos, habló de forma anónima. El Vaticano ya había comenzado a impedir la contestación. El jesuita. Thomas Reese, informó en su libro de 1989, Archbishop: Inside the Power Structure of the American Catholic Church, que bajo Juan Pablo un potencial candidato episcopal tenía que pasar la prueba de fuego sobre la enseñanza en contra de la ordenación de mujeres.

No había pasado un año de la publicación de Ordinatio Sacerdotalis y la hermana de la Caridad sor Carmel McEnroy fue removida de la enseñanza en el seminario St. Meinrad de Indiana por su disidencia pública de las enseñanzas de la iglesia y por haber firmado una carta abierta al Papa sobre el tema. McEnroy probablemente fue la primera víctima de Ordinatio Sacerdotalis, pero ha habido muchas más, recientemente Roy Bourgeois.

El beato John Henry Newman dijo que tres son los magisterios en la Iglesia: obispos, teólogos y pueblo. En cuanto a la ordenación de las mujeres, dos de las tres voces han sido silenciadas, por lo que ahora la tercera voz debe hacerse oír. Tenemos que hablar en todos los foros disponibles: en las reuniones del consejo parroquial, en los grupos para compartir la fe, en convocatorias diocesanas y en seminarios académicos. Debemos escribir cartas a los obispos, a los editores de los periódicos locales y a los canales de televisión. Nuestro mensaje es que creemos que para el sensus fidelium la exclusión de las mujeres del sacerdocio no tiene una base sólida en la Escritura o cualquier otro motivo contundente; por lo tanto, las mujeres deben ser ordenadas. Hemos escuchado su asentimiento fiel en innumerables conversaciones en salas parroquiales, salas de conferencias y reuniones familiares. Se ha estudiado y orado el tema individualmente y en grupos. El testimonio valiente de la Conferencia de Ordenación de Mujeres, ha sido un ejemplo, y nos da la seguridad de que los fieles han llegado a esta conclusión, después de considerarlo en oración y estudio -sí, incluso el estudio de Ordinatio Sacerdotalis-.

NCR une su voz a la de Roy Bourgeois y pide que la iglesia católica corrija esta enseñanza injusta.” (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

*Traducción: Isabel Gómez Acebo

A la orilla del camino

Publicado: 22 octubre, 2012 en DENUNCIA / ANUNCIO
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A LA ORILLA DEL CAMINO
CARMEN ILABACA HORMAZÁBAL, ccbilabaca@hotmail.com
CHILE.

ECLESALIA, 22/10/12.- Una madre al ver el negativo comportamiento de su hijo, se coloca muy triste y musita: “¿Qué habré hecho mal? Sin tener esta dolida madre culpa alguna… obviamente esto queda más para un estudio psicológico sobre maltrato, violencia, etc. Pero, esto mismo, me hace sentir a mí al ver cómo la gente se reúne a raíz de las diferentes celebraciones de los 50 años del Concilio; congresos de Teología en el Vaticano y también en Brasil…: este último, además, celebrando los 40 años de la Teología de la Liberación, lo que obviamente en el Vaticano no se tocó… ¡No!, mejor digo: ¡Quedó pendiente!

Las celebraciones por este hecho ha sido también en diferentes comunidades, donde los laicos, en su mayoría conformado por mujeres, han sido los protagonistas.

Cincuenta años… cincuenta años, medio siglo a la espera de ver resultados tangibles de este cónclave… “… quien, no perseverando en la caridad, permanece en el seno de la Iglesia «en cuerpo», mas no «en corazón” (LG 14).

Nosotras hemos puesto el cuerpo y corazón en bien de nuestra querida Iglesia… se ha realizado un verdadero servicio diario por tantas mujeres que seguimos a este Señor de la Vida y de la fe.

En todas las reuniones que he participado, en su mayoría conformada por mujeres nos seguimos mirando… nos seguimos preguntando… ¿Y nosotras?

 “No hay, de consiguiente, en Cristo y en la Iglesia ninguna desigualdad por razón de la raza o de la nacionalidad, de la condición social o del sexo, porque «no hay judío ni griego, no hay siervo o libre, no hay varón ni mujer. Pues todos vosotros sois “uno” en Cristo Jesús» (Ga 3,28 gr.; cf. Col 3,11). (LG 32).”

Entonces, cómo podríamos entender el párrafo anterior… “…ninguna desigualdad por razón de la raza o de la nacionalidad, de la condición social o del sexo…”.

Si este texto es de la Lumen gentium, documento de constitución dogmática de la Iglesia, aprobado, firmado, divulgado “a la grey”… por qué nos hacen sentir a nosotras a la orilla del camino… (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Con cariño desde Chile,

Carmen.

De eso nada

Publicado: 17 octubre, 2012 en BIBLIA
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29 Tiempo ordinario (B) Marcos 10, 35-45
DE ESO NADA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 17/10/12.- Mientras suben a Jerusalén, Jesús va anunciando a sus discípulos el destino doloroso que le espera en la capital. Los discípulos no le entienden. Andan disputando entre ellos por los primeros puestos. Santiago y Juan, discípulos de primera hora, se acercan a él para pedirle directamente sentarse un día “el uno a su derecha y el otro a su izquierda”.

A Jesús se le ve desalentado: “No sabéis lo que pedís”. Nadie en el grupo parece entenderle que seguirle a él de cerca colaborando en su proyecto, siempre será un camino, no de poder y grandezas, sino de sacrificio y cruz.

Mientras tanto, al enterarse del atrevimiento de Santiago y Juan, los otros diez se indignan. El grupo está más agitado que nunca. La ambición los está dividiendo. Jesús los reúne a todos para dejar claro su pensamiento.

Antes que nada, les expone lo que sucede en los pueblos del imperio romano. Todos conocen los abusos de Antipas y las familias herodianas en Galilea. Jesús lo resume así: Los que son reconocidos como jefes utilizan su poder para “tiranizar” a los pueblos, y los grandes no hacen sino “oprimir” a sus súbditos. Jesús no puede ser más tajante: “Vosotros, nada de eso”.

No quiere ver entre los suyos nada parecido: “El que quiera ser grande, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero, que sea esclavo de todos”. En su comunidad no habrá lugar para el poder que oprime, solo para el servicio que ayuda. Jesús no quiere jefes sentados a su derecha e izquierda, sino servidores como él, que dan su vida por los demás.

Jesús deja las cosas claras. Su Iglesia no se construye desde la imposición de los de arriba, sino desde el servicio de los que se colocan abajo. No cabe en ella jerarquía alguna en clave de honor o dominación. Tampoco métodos y estrategias de poder. Es el servicio el que construye la comunidad cristiana.

Jesús da tanta importancia a lo que está diciendo que se pone a sí mismo como ejemplo, pues no ha venido al mundo para exigir que le sirvan, sino “para servir y dar su vida en rescate por muchos”. Jesús no enseña a nadie a triunfar en la Iglesia, sino a servir al proyecto del reino de Dios desviviéndonos por los más débiles y necesitados.

La enseñanza de Jesús no es solo para los dirigentes. Desde tareas y responsabilidades diferentes, hemos de comprometernos todos a vivir con más entrega al servicio de su proyecto. No necesitamos en la Iglesia imitadores de Santiago y Juan, sino seguidores fieles de Jesús. Los que quieran ser importantes, que se pongan a trabajar y colaborar. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

DISSO NADA

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Enquanto sobem a Jerusalém, Jesus vai anunciando aos Seus discípulos o destino doloroso que O espera na capital. Os discípulos não O entendem. Andam a disputar entre eles os primeiros lugares. Santiago e João, discípulos da primeira hora, aproximam-se dele para pedir-Lhe diretamente para se sentarem um dia “um à Sua direita e o outro à Sua esquerda”.

Jesus vê-se desalentado: “Não sabeis o que pedis”. Ninguém no grupo parece entender que segui-Lo de perto, colaborando no Seu projeto, sempre será um caminho, não de poder e grandeza, mas de sacrifício e cruz.

Entretanto, ao darem-se de conta do atrevimento de Santiago e João, os outros dez indignam-se. O grupo está mais agitado que nunca. A ambição está a dividi-los. Jesus reúne-os a todos para deixar claro o Seu pensamento.

Antes de mais nada, expõe o que acontece nos povos do império romano. Todos conhecem os abusos de Antipas e das famílias herodianas na Galileia. Jesus resume assim: Os que são reconhecidos como chefes utilizam o seu poder para “tiranizar” os povos, e os grandes não fazem senão “oprimir” os seus súbditos. Jesus não pode ser mais taxativo: “Vós, nada disso”.

Não quer ver entre os Seus nada de parecido: “O que queira ser grande, que seja o vosso servidor, e o que queira ser o primeiro, que seja escravo de todos”. Na Sua comunidade não haverá lugar para o poder que oprime, só para o serviço que ajuda. Jesus não quer chefes sentados à sua direita e esquerda, mas sim servidores como Ele, que dão a sua vida pelos outros.

Jesus deixa as coisas claras. A Sua Igreja não se constrói pela imposição dos de cima, mas desde o serviço dos que se colocam abaixo. Não cabe nela hierarquia alguma por honra ou domínio. Tampouco métodos e estratégias de poder. É o serviço o que constrói a comunidade cristã.

Jesus dá tanta importância ao que diz que se coloca a si mesmo como exemplo, pois não veio ao mundo para exigir que o sirvam, mas “para servir e dar a sua vida como resgate por muitos”. Jesus não ensina ninguém a triunfar na Igreja, mas a servir o projeto do reino de Deus dando a vida pelos mais débeis e necessitados.

Os ensinamentos de Jesus não são só para os dirigentes. A partir de tarefas e responsabilidades diferentes, temos de nos comprometer todos a viver com mais entrega ao serviço do Seu projeto. Não necessitamos na Igreja de imitadores de Santiago e João, mas de seguidores fiéis de Jesus. Os que queiram ser importantes, que se coloquem a trabalhar e a colaborar.

 

RIEN DE TOUT CELA

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Lors de leur montée vers Jérusalem, Jésus annonce à ses disciples la destinée douloureuse qui les attend dans la capitale. Les disciples ne le comprennent pas. Ils passent leur temps à se disputer pour les premières places. Jacques et Jean, disciples de la première heure, l’approchent en lui demandant directement de s’asseoir un jour « l’un à sa droite et l’autre à sa gauche ».

On sent Jésus découragé: “Vous ne savez pas ce que vous demandez”. Personne dans le groupe ne semble comprendre que le suivre de près, pour collaborer (dans) à son projet, ce sera toujours un chemin, non pas de gloire et de pouvoir mais de sacrifice et de croix.

Entre temps, en constatant la hardiesse de Jacques et de Jean, les dix autres s’indignent. Le groupe est plus agité que jamais. C’est l’ambition qui les divise. Jésus les rassemble tous pour leur exprimer clairement sa pensée.

Il leur explique avant tout ce qui arrive dans les villages de l’empire romain. Tout le monde connaît les abus du roi Hérode Antipas et des familles hérodiennes de Galilée. Jésus en fait ce résumé : Ceux que l’on reconnaît comme chefs utilisent leur pouvoir pour « tyranniser » les peuples, et les grands ne font « qu’opprimer » leurs sujets. Jésus ne peut pas être plus tranchant : « Rien de tout cela parmi vous ».

Il ne veut rien voir de semblable parmi les siens: “Celui qui veut être grand, qu’il soit votre serviteur, et celui qui veut devenir premier, qu’il soit l’esclave de tous ». Dans sa communauté, pas de place pour le pouvoir oppresseur mais pour le service qui apporte son aide. Jésus ne veut pas de chefs assis à sa droite ou à sa gauche mais des serviteurs comme lui, prêts à donner leur vie pour les autres.

Jésus met les choses au clair. Son Eglise ne se construit pas par l’imposition venant d’en haut mais à partir du service de ceux qui se placent en bas. Il n’y a pas de place pour une quelconque hiérarchie comprise en clé d’honneur ou de domination. Non plus de méthodes ou des stratégies de pouvoir. C’est le service qui bâtit la communauté chrétienne.

Jésus accorde une telle importance à ce qu’il est en train de dire qu’il se donne lui-même en exemple, car il n’est pas venu dans le monde pour être servi mais « pour servir et pour donner sa vie en rançon pour la multitude ». Jésus n’apprend à personne comment triompher dans l’Eglise mais comment servir le projet du royaume de Dieu en se dépensant pour les plus faibles et pour les démunis.

L’enseignement de Jésus ne concerne pas seulement les dirigeants. A partir de nos tâches et de nos diverses responsabilités, nous devons tous nous engager à nous livrer davantage au service de son projet. On n’a pas besoin dans l’Eglise des émules de Jacques et de Jean, mais des disciples fidèles de Jésus. Ceux qui veulent devenir importants, qu’ils se mettent à travailler et à collaborer.

 

FORGET ABOUT THAT

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

As they were going up to Jerusalem, Jesus began to tell his disciples what was going to happen to him in the capital. The disciples did not understand anything. In fact, they were discussing about who would be, among them, the first in the kingdom of heaven. James and John approached Jesus and asked Him for a special favour: “Master, we would like you to do us a favour: Allow us to sit one at your right hand and the other at your left hand in your glory.”

Jesus, obviously, could not be more disappointed: “You do not know what you are asking.” No one among the disciples could understand that being a disciple of Jesus meant a great sacrifice and danger instead of a chance to achieve power and greatness.

In the meantime, of course, when the other disciples heard what James and John had been asking, they were all indignant and angry. Ambition was beginning to set them all apart. So Jesus called them to him and began to explain things more clearly.

To start with, he tells them about what is happening in other parts of the Roman Empire: about the abuses of Antipas and all the Herodian families in Galilee. In simple words, He tells them: “The so-called rulers lord it over the rest of them and their great men make their authority felt.” They tyrannize and abuse everyone and the so-called great exercise oppression over the rest. Jesus, in short, tells them: “This is not to happen among you.”

Jesus will not like anything of the sort among his followers. “Anyone who wants to become great among you must be your servant, and anyone who wants to become first among you, must be slave to all.” In His community there will be no room for power that oppresses, only for service and love. Jesus does not need chiefs that sit at his right or his left: he wants only servants who will help him to give up their lives for others.

Jesus wants to set things very clear. His Church must not be established starting with the commands of those above, rather beginning with the service from those below. In His Church there should be no hierarchy of just honour and authority. And there should not be any methods or strategies to preserve power. Service alone must be the foundation of the Christian community.

Jesus gave so much importance to what he was saying that He set himself as an example: “The Son of Man himself did not come to be served but to serve, and to give his life as a ransom for many.” Jesus did not teach anyone how to succeed in the Church, but only to serve in his project of the Kingdom of God, especially to the weak and those most in need.

This teaching of Jesus is addressed not only to those in power. It is

meant for any and all tasks and responsibilities, so that all of us commit ourselves fully to serve in His project of the Kingdom. The Church does not need imitators of James and John in any ambition, but faithful followers of Jesus. Anyone wanting to become great or important should start working and collaborating with all.

 

ZUEK HORRELAKORIK EZ

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jerusalemera igoz doazela, hiriburuan espero dion dolorezko zoriaren berri emanez doa Jesus ikasleei. Hauek ez diote ulertzen. Beren artean eztabaidatuz doaz lehen postuen inguruan. Santiago eta Joan, biak lehen orduko ikasleak, Jesusi hurbildu zaizkio, zuzenean eskatzeko, egun batean esertzeko modua egin diezaien «bata bere eskuinean eta bestea bere ezkerrean».

Hatsa erdi galdurik ageri da Jesus: «Ez dakizue zer ari zareten eskatzen». Ematen du taldeko inork ez duela ulertzen Jesusi jarraitzeak, haren egitasmoan parte hartuz, beti izango duela berekin, ez boterearen handitasunaren bidea, baizik nekearen eta gurutzearen bidea.

Bitartean, Santiagoren eta Joanen ausardiaz jabetzean, beste hamarrak haserre jarri dira. Inoiz baino nahasiago ageri da taldea. Handi nahikeria ari da taldea banatzen. Jesusek guztiak elkartu ditu bere pentsaera argi eta garbi azaltzeko.

Beste ezer baino lehen, erromatar inperioko herrietan zer gertatzen ari den adierazi die. Guztiek dituzte ezagutzen Antipasen eta herodestar familien abusuak Galilean. Honela laburtu ditu Jesusek: Buruzagitzat emanak direnek herriak «tiranizatzeko» erabiltzen dute beren boterea, eta handikiek menpekoak «zapaldu» besterik ez dute egiten. Ezin zorrotzago mintzo da Jesus: «Zuek horrelakorik ez».

Bereen artean ez du horrelakorik ikusi nahi: «Handi izan nahi duena, izan dadila zuen zerbitzari, eta lehenengo izan nahi duena,izan dadila guztien esklabo». Jesusen elkartean ez da izango lekurik zapaltzen duen boterearentzat, baizik laguntzen duen zerbitzuarentzat soilik. Jesusek ez du nahi bere eskuin-ezkerretan buruzagiak eserita, baizik bera bezalako zerbitzariak, gainerakoentzat bizia ematen dutenak.

Gauzak argi utzi ditu Jesusek. Eliza ez da eraikitzen goikoek ezarritako ezerekin, baizik behean jartzen direnen zerbitzuaz. Ez da han lekurik hierarkiarentzat, ohorezko nahiz dominatzaile gisa. Ezta botere-metodo eta estrategiarentzat ere. Zerbitzuak du kristau-elkartea eraikitzen.

Jesusek halako garrantzia ematen dio esaten ari denari, non bere burua ematen baitu etsenplutzat, zeren ez baita etorri mundu honetara zerbitza dezaten, baizik «zerbitzari izateko eta bere bizia emateko askoren ordain». Jesusek ez dio irakatsi inori nola garaile atera Elizan, baizik nola zerbitzari izan Jainkoaren erreinuaren egitasmoan, ahulenak eta premiatsuenak direnentzat eginahalean jokatuz.

Jesusen irakaspena ez da buruzagientzat bakarrik. Eginkizun eta erantzukizun desberdinetatik, guztiok behar du konprometitu buru-eskaintza handiagoz bizitzen Jesusen egitasmoaren alde. Ez dugu Elizan Santiagoren eta Joanen imitatzaile beharrik; Jesusen jarraitzaile leialak ditugu behar. Garrantzizko izan nahi dutenek, ekin diezaiotela lanari eta lanean parte hartzeari.

 

D’AIXÒ RES

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

Mentre pugen a Jerusalem, Jesús va anunciant als seus deixebles el destí dolorós que l’espera a la capital. Els deixebles no l’entenen. Caminen disputant entre ells pels primers llocs. Jaume i Joan, deixebles de primera hora, s’acosten a ell per demanar-li directament seure un dia “l’un a la dreta i l’altre a l’esquerra”.

A Jesús se’l veu descoratjat: “No sabeu què demaneu”. Ningú en el grup sembla que no entengui que seguir-lo a ell de prop col•laborant en el seu projecte, sempre serà un camí, no de poder i de grandeses, sinó de sacrifici i de creu.

Mentrestant, en assabentar-se de la gosadia de Jaume i Joan, els altres deu s’indignen. El grup està més agitat que mai. L’ambició els està dividint. Jesús els reuneix a tots per deixar clar el seu pensament.

Primer de tot, els exposa el que passa en els pobles de l’imperi romà. Tots coneixen els abusos d’Antipes i les famílies herodianes a Galilea. Jesús ho resumeix així: Els qui figuren com a governants utilitzen el seu poder per “tiranitzar” els pobles, i els grans no fan sinó “oprimir” els seus súbdits. Jesús no pot ser més contundent: “Vosaltres, res d’això”.

No vol veure entre els seus res semblant: “Qui vulgui ser important enmig vostre, que es faci el vostre servidor, i qui vulgui ser el primer, que es faci l’esclau de tots”. En la seva comunitat no hi haurà lloc per al poder que oprimeix, només per al servei que ajuda. Jesús no vol caps asseguts a la seva dreta i esquerra, sinó servidors com ell, que donen la seva vida pels altres.

Jesús deixa les coses clares. La seva Església no es construeix des de la imposició dels de dalt, sinó des del servei dels qui es col•loquen a baix. No hi ha lloc per a cap jerarquia en clau d’honor o de dominació. Tampoc mètodes i estratègies de poder. És el servei el que construeix la comunitat cristiana.

Jesús dóna tanta importància al que està dient que es posa a si mateix com a exemple, ja que no ha vingut al món per exigir ser servit, sinó “per servir i donar la seva vida com a rescat per tothom”. Jesús no ensenya a ningú a triomfar a l’Església, sinó a servir el projecte del regne de Déu i desviure’s pels més febles i necessitats.

L’ensenyament de Jesús no és només per als dirigents. Des de tasques i responsabilitats diferents, hem de comprometre’ns tots a viure amb més lliurament al servei del seu projecte. No necessitem a l’Església imitadors de Jaume i de Joan, sinó seguidors fidels de Jesús. Els que vulguin ser importants, que es posin a treballar i a col•laborar.

 

DE ISO NADA

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

Mentres soben a Xerusalén, Xesús vai anunciando aos seus discípulos o destino doloroso que lle espera na capital. Os discípulos non o entenden. Andan disputando entre eles polos primeiros postos. Santiago e Xoán, discípulos de primeira hora, achéganse a el para pedirlle directamente sentárense un día “o un á súa dereita e o outro á súa esquerda”.

A Xesús véselle desalentado: “Non sabedes o que pedides”. Ninguén no grupo parece entender que o de seguilo a el de cerca colaborando no seu proxecto, sempre será un camiño, non de poder e grandezas, senón de sacrificio e cruz.

Mentres tanto, ao decatárense do atrevemento de Santiago e Xoán, os outros dez indígnanse. O grupo está máis axitado do que nunca. A ambición estaos a dividir. Xesús reúneos a todos para deixar claro o seu pensamento.

Primeiro de nada, exponlles o que sucede nos pobos do imperio romano. Todos coñecen os abusos de Antipas e das familias herodianas en Galilea. Xesús resúmeo así: Os que son recoñecidos como xefes utilizan o seu poder para “tiranizaren” aos pobos, e os grandes non fan senón “oprimir” aos seus súbditos. Xesús non pode ser máis tallante: “Vós, nada diso”.

Non quere ver entre os seus nada semellante: “O que queira ser grande, que sexa o voso servidor, e o que queira ser primeiro, que sexa escravo de todos”. Na súa comunidade non haberá lugar para o poder que oprime, só para o servizo que axuda. Xesús non quere xefes sentados á súa dereita ou á esquerda, senón servidores coma el, que dan a súa vida polos demais.

Xesús deixa as cousas moi claras. A súa Igrexa non se constrúe desde a imposición dos de arriba, senón desde o servizo dos que se colocan abaixo. Non cabe nela xerarquía algunha en clave de honra ou dominación. Tampouco métodos e estratexias de poder. É o servizo o que constrúe a comunidade cristiá.

Xesús dá tanta importancia ao que está dicindo que se pon a si mesmo como exemplo, pois non veu ao mundo para esixir que lle sirvan, senón “para servir e dar a súa vida en rescate por moitos”. Xesús non ensina a ninguén a trunfar na Igrexa, senón a servirmos ao proxecto do reino de Deus desvivíndonos polos máis débiles e necesitados.

O ensino de Xesús non é só para os dirixentes.Desde tarefas e responsabilidades diferentes,temos de comprometernos todos a vivirmos con máis entrega ao servizo do seu proxecto. Non necesitamos na Igrexa imitadores de Santiago e Xoán, senón seguidores fieis de Xesús. Os que queiran seren importantes, que se poñan a traballar e colaborar.

 

EL DESPILFARRO DE LA PASCUA
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@euskalnet.net
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 25/05/12.- Es más necesario que nunca recordar que el vínculo de las primeras comunidades cristianas se fraguaba en la fraternidad y en practicar (no solo predicar) la misma fe en todas partes. Los que tenían responsabilidades no se consideraban una autoridad sobre nadie, sino servidores. Solo cuando la Iglesia se va institucionalizando a causa de su crecimiento es cuando se acrecientan los conflictos; cosa muy humana, pero que en el caso de la mayoría de las iglesias católicas occidentales la cosa ha desbarrado hasta convertir a sus cúpulas en organismos alejados del mandato principal del Señor, coo le gustaba a Lucas llamar a Jesucristo.

Aquella Iglesia primitiva tan cercana en el tiempo a la vida de Jesús tenía atractivo, y su estilo de vida parecía una Buena Noticia. Sus rectores -y rectoras- procuraron una Iglesia con una vivencia comunitaria por encima de las dificultades propias de la diversidad cultural y de las sensibilidades teológicas diferentes e inevitables. Igual que entonces, muchas comunidades tratan de repetir semejante experiencia desde el coraje de su fe pero desde la incomprensión de la jerarquía, por decirlo suavemente.

Los incipientes pasos cristianos a partir de la Pascua de Resurrección fueron recogidos en los Hechos de los Apóstoles (parece que Lucas escribió su evangelio incluidos los Hechos, como un todo) cuyo protagonista es el Espíritu Santo. En este libro, más que en ningún otro, se detallan las vivencias y los primeros testimonios cristianos que nos indican el modelo a seguir y la experiencia en la que todos deberíamos mirarnos como misioneros en su sentido más puro de continuadores de la misión de Cristo, marcada por el amor al prójimo.

Jesús acogió, perdonó, denunció pero no impuso nada como lo atestigua su muerte en la cruz. Sin embargo, a veces sus principales representantes son los que borran la mejor cara de Dios en lugar de ser los instrumentos, las manos de Dios. Frente a la abundancia de quejas y autocompasiones por la persecución encubierta que los católicos decimos sufrir por amor a Cristo, que puede ser cierta en América Latina y en el Tercer Mundo en general, no vale para nuestro mundo opulento. Aquí viven muy bien los mismos que en tiempos de Cristo se sintieron molestos y furiosos con su mensaje y con su ejemplo.

Los católicos de los países ricos damos la impresión de no desear cambios sino la prolongación de lo que tenemos. Los cristianos del bienestar no paramos de hablar de los pobres y actuar a favor de los ricos, aunque nadie va a cambiar si no cambiamos nosotros primero desde una fe regalada que hace preguntas y reclama respuestas. Y en el caso de las jerarquías esto se percibe con mayor claridad al mostrarse como representantes de todos los demás y, lo que es peor, del propio Cristo.

No son los medios de comunicación, ni los poderes fácticos, ni los “malos oficiales” los principales culpables del descrédito de los cristianos ni de la constante sangría de creyentes, sobre todo entre nosotros. Nos bastamos nosotros solos para ponérselo a güevo a los que pretenden vaciar el Mensaje y a quienes se sienten defraudados por nuestra falta de esperanza, humildad y misericordia. Si algo brilla en las azoteas curiales es la falta de valor y humildad para mantener lo esencial: el corazón dispuesto a seguir amando a Dios a través del hermano, con hechos.

Sin acogida y misericordia, sin ofrecernos a aliviar ¡y no poner! cruces a los demás, mostramos una inconsecuencia que a tantos empuja a abrazar mil placebos, como el de la codicia y el desear los bienes ajenos. Sin la denuncia de las injusticias ni la implicación con los excluidos (Bienaventuranzas), no esperemos cambios, porque nunca seremos creíbles. Ése “ved como se aman” es el único reclamo eficaz para remover las conciencias. Esto también va para la jerarquía, que debería mirarse más en la gran enseñanza de los Hechos de los Apóstoles cuyos protagonistas tuvieron que conjugar desde el principio su “contemplación en la acción” con el conformismo de la dictadura de los preceptos y las condenas del judaísmo y el paganismo heleno y romano. Pero aquellos tuvieron muy claro el objetivo de su fe, y las “armas” para combatir sus debilidades: servicio, coraje, amor y ejemplo. Supieron darse a pesar de las consecuencias. Siempre ha sido así la obra de Jesucristo, desde que empezó, en medio de un gran dilema: cuando interpelan desde el ejemplo de la verdad, viene la persecución; y cuando se hacen fuertes desde el poder mundano, se prostituyen y hay que recomenzar.

Ante semejante dilema en medio de los profundos cambios actuales, nuestros jerarcas deberían repetir como un mantra lo que dijo el Maestro: a vino nuevo, no valen odres viejos; y en ello se afanaron aquellas incipientes comunidades cristianas, que son el ejemplo a seguir en su manera de vivir “en medio de lobos”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Darse

Publicado: 12 abril, 2012 en PUBLICACIONES
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DARSE
“La lógica del don” de Francesc Torralba
ANTONIO FERNÁNDEZ, editor de Ediciones Khaf, afernandez@edicioneskhaf.es
MADRID.

ECLESALIA, 12/04/12.- Acabamos de vivir y celebrar el misterio central de nuestra fe: la total donación del Hijo de Dios por cada uno de nosotros y su Resurrección. Y uno solo puede quedar admirado ante esa entrega total a Dios y al ser humano.

Jesús vivió dándose. Cada una de sus palabras, de sus gestos, de sus opciones suponen una donación absoluta que tiene su origen en el hecho mismo de la Encarnación. Y por ello, el don y la gratuidad ocupan un lugar central en su experiencia de fe.

Francesc Torralba acaba de publicar en Ediciones Khaf un ensayo titulado La lógica del don. En él, desde una perspectiva filosófica y religiosa, nos ofrece pistas para entender qué es el don y cómo está profundamente enraizado en lo profundo del ser humano; casi todo en la vida humana es dado: la existencia, el otro, la libertad (don y conquista), la situación límite… En definitiva, el autor propone la donación como una condición necesaria para hacer posible la felicidad.

«Existir es un don, pero también, como dice S. Kierdegaard, una obra de arte, pues cada uno está llamado a dar forma a ese don recibido, a proyectarle una dirección y un sentido y ello exige, necesariamente, esfuerzo. Por ello, dice el filósofo danés: «la existencia misma, el existir, es un esfuerzo, y tiene tanto de patético como de cómico». La conciencia del don de existir es la primera condición para hacer de la propia vida, de esta vida recibida, una obra de arte. Esta conciencia de existir, de estar en el mundo, pudiendo no estar, causa verdadero estupor cuando irrumpe».

En la segunda parte de su libro el autor ofrece líneas para desarrollar una ética a partir del concepto de don. En ellas nos ayuda a concretar cómo educar para el don, la relación de este con el perdón y el cuidado, cómo entender la vida cotidiana desde la donación.

En el proceso de dar radica la clave de la felicidad. Para alcanzar tal fin, uno tiene que liberarse del resentimiento, de esa pasión hostil generada por el agravio comparativo. Cada cual está llamado a dar lo que es y nadie puede dar lo que no es. Es imposible dar lo que uno no es, porque la acción, la obra, la creación siempre son una expresión del ser de la persona.

Nada corroe más a un ser en sus adentros que desear dar lo que ser da, pues al intentar plagiar su modo de ser, abandona su propia singularidad y un universo único en la historia, un horizonte de sentido se pierde para siempre. Pierde, de este modo, una energía muy valiosa para expresar y dar a conocer su singularidad, única e irrepetible.

Sin duda, esta lectura puede ser una buena compañía para este tiempo pascual. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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