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No les temáis

Publicado: 21 junio, 2017 en ACTUALIDAD
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casa-2NO LES TEMÁIS
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 21/06/17.- Amigas y amigos: El evangelio del domingo nos invita a la coherencia, a no paralizarse por el temor. Hemos recopilado artículos muy interesantes en esta línea: no tener miedo a cambiar lo que sobra en el seguimiento de Jesús. ¿Cómo deberían ser nuestras eucaristías o nuestras comunidades?

En la Escuela, también abordamos este tema de la mano de Silvia Martínez Cano: El Dios de Jesús. Las imágenes de un Dios que juzga y castiga son insostenibles para los seguidores de Jesús. Debemos revisarlas, desterrarlas y desmontarlas.

Aprovecho también para contaros que resolvimos la crisis del ataque informático como mejor supimos. Estuvimos dos días intentando restaurar copias de seguridad y otros remedios menos drásticos, pero sin éxito. Finalmente se resolvió con la fórmula del “borrón y cuenta nueva”. Hicimos una instalación desde cero con la última versión, que minimiza posibles ataques futuros. Para hacer esto y no perder los datos, hubo que contratar a unos expertos. Podéis ver los movimientos de la cuenta en la suma de todos.

Y ya que estrenamos web “por dentro”, hemos querido que también se note “por fuera”. Nuestro colaborador habitual, Miguel Ángel Martín, ha diseñado un nuevo logo y queremos cambiar el frontal de nuestra web. Os pedimos vuestra opinión con una encuesta muy simple, anónima, para votar entre cinco opciones. Vamos a usar nuestra inteligencia colectiva.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Mt 10, 26-33. Con que no les cojáis miedo, porque nada hay cubierto que no deba descubrirse ni nada escondido que no deba saberse.

Vicente Martínez: Testigos de fe. Hoy hay mártires incruentos en todas las sociedades, que –creyentes o no– dan testimonio en sus vidas defendiendo valores perennes de la Humanidad, y que serían dignos de figurar en todos los Santorales de la misma.

José Luis Sicre: Ni miedo a hablar, ni miedo a morir. Dirigido a los apóstoles, comienza con unas instrucciones sobre cómo deben anunciar el Reinado de Dios, insistiendo en el desinterés y la pobreza.

Fray Marcos: Este miedo no se puede combatir directamente. Solo uno con Dios. El creernos un ego individual separado y autónomo es un engaño nefasto.

José Antonio Pagola: Nuestros miedos. Cuando nuestro corazón no está habitado por un amor fuerte o una fe firme, fácilmente queda nuestra vida a merced de nuestros miedos.

Dolores López Guzmán: Atención al detalle. La existencia de Jesús está llena de detalles hacia toda persona que se encontraba con Él.

Artículos seleccionados para la semana

Gabriel Mª Otalora: ¿Cristo murió por todos? Con la que está cayendo, el nuevo misal litúrgico oficializa una nueva polémica que descentra el mensaje central del evangelio.

Juan Masiá: Sin vuestro ‘Amén’, no puede haber Corpus Christi. Como tampoco hay Corpus Christi efectivo, sin el amén de una comunidad comprometida para transformar el mundo.

José Antonio Pagola: Estancados por el miedo. Hay un hecho innegable. La gente se está alejando de manera imparable de la práctica dominical.

Ramón Alario y Julio Pinillos: El cura debería dejar de ser el eje. La prioridad, el protagonismo retorna a la comunidad. La Iglesia necesita una transformación fundamental de los corazones y de las estructuras.

Mari Paz López Santos: Ir a la montaña y volver. La Montaña tiene un algo interior que llamo: imán.

Enrique  Martínez Lozano: Somos plenitud. Lo que llamamos “yo” es solo una construcción mental, que es fruto de la naturaleza apropiadora y separadora de la mente.

Jaime Escobar: Ante el silencio de la poderosa Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos. Es la hora de anteponer el “Evangelio de la Creación” por sobre cualquier otra consideración de carácter político, financiero o de poder.

Voces cristianas de Sevilla: Llamamiento a un cristianismo adulto. Situación de los laicos en la Iglesia local de Sevilla, que viene a apoyar y corroborar el reciente escrito/denuncia del “Foro de curas de Madrid“, que refleja en su diócesis una situación análoga a la nuestra.

Noticias de alcance. El Papa, sobre Don Milani: “Reconocemos en su vida un modo ejemplar de servir el Evangelio, a los pobres y a la Iglesia”.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Jeremías 20, 10-13. Oía el cuchicheo de la gente: Pavor en torno; delatadlo, vamos a delatarlo.

Romanos 5, 12-15. Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte.

Florentino Ulibarri: A ti te entrego las llaves. Te hago portero de esperanzas y proyectos, en tus manos pongo la creación entera.

Vicky Irigaray: Queremos proclamarte. Vivimos prisioneros de diferentes miedos: miedo a perder nuestro trabajo, nuestra posición social; miedo a perder la salud…

Anáfora: Bienaventuranzas. Felices serán los pobres si cubrimos sus carencias. Solo entonces podemos ser todos felices.

Monjas Benedictinas de Montserrat. 12º domingo de Tiempo Ordinario.

Material multimedia

Atrae lo bueno. Por Louise Hay. Meditación muy hermosa para darte un momento de amor contigo mismo. ¡¡No te lo pierdas!!

Eres digno. Confía en ti mismo y en la sabiduría que te ha creado.

Salomé Arricibita: Que me escuche tu gran bondad. Dios ya nos escucha, en todo momento y en todo lugar, pero a veces tenemos que repetírnoslo para creerlo… de hijos es pedir… pidamos pues con la confianza de que Dios YA SABE…

Aquí y ahora. Estamos hechos de la misma sustancia de Dios, somos energía, somos creadores.

Equipo Quiero Ver: Confianza. La espiritualidad nos configura y nos ayuda a vivir en paz y armonía. Quien se encuentra con Dios vive la existencia con una mayor hondura y se reconoce “sostenido” para afrontar los retos de la vida.

Máximas del Dharma. El mapa no es el territorio, solo nos ayuda y orienta para recorrerlo. Este video nos acerca a otras formas de andar el camino, que, en contra de lo que podemos pensar, no están en absoluto alejadas, de las que nos han enseñado.

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces muy útiles: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,

Inma Calvo

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EL ESPÍRITU DE PENTECOSTÉS
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 05/06/17.- La gran Pascua del Espíritu Santo culmina un tiempo espectacular en el que Dios se hace presente, primero como uno de nosotros para después regalarnos su Espíritu que nos ha sido revelado en comunión con el Padre providente. Tres personas de un mismo Dios amor que se hacen presencia transformadora cuando vivimos de una determinada manera pero nunca a través de los razonamientos.

La iconografía no ha estado nada afortunada con el Espíritu Santo: una paloma o, peor aún, “el ojo que todo lo ve” dentro de un triángulo equilátero. Pobres imágenes para describir una realidad de Alguien que nos desborda por completo, y que fue el gran protagonista de la transformación de los discípulos en aquél día de Pentecostés (por aquello de que se celebra el quincuagésimo día desde la Pascua de Resurrección).

Anteriormente, Jesús lo había recibido en su bautismo del Jordán con el Padre como protagonista principal. Así es como el Espíritu se presenta en la historia de la salvación aunque siempre ha estado ahí, insuflando amor en forma de fortaleza, paz, alegría, tolerancia, amabilidad, bondad, fe, mansedumbre, y dominio de sí mismo, como proclama San Pablo en su carta a los Gálatas. Su presencia en inversamente proporcional a su popularidad; yo me atrevo a decir que el Espíritu Santo es el gran desconocido, en buena parte por esa incapacidad que tenemos para imaginarlo desde categorías antropomórficas y ontológicas diferenciadoras tan del gusto de los griegos de aquellos primeros años de cristianismo.

Se nos ha regalado la experiencia del Espíritu, presente en toda la historia de la salvación y especialmente en el evangelio de Juan y los Hechos de los Apóstoles. Más tarde, San Ambrosio y Santo Tomás de Aquino dieron forma a los dones del Espíritu haciendo del cristiano una persona rica en virtudes y frutos que se resumen en el don de ver con los ojos de Dios y actuar en consecuencia. Y nadie como San Juan de la Cruz  ha sabido evocarle.

Toda la historia de la salvación está atravesada por la gran corriente del Espíritu de Dios que se impregna en nosotros. Es la fuerza del amor en la historia que actúa en un mundo que no puede redimirse ni humanizarse por decreto, por muy católico que sea. Un mundo necesitado de sentido pleno y total y cuya manifestación se nos revelará en toda su plenitud solo cuando pasemos al otro lado del muro.

Hasta entonces, es hora de actuar en el tiempo en que nos ha tocado vivir para transformarlo en otro Pentecostés, más allá de una fecha concreta, invocando que nos dé esperanza y fuerzas ante la gran conversión eclesial que tenemos pendiente sobre todo en los países ricos para cambiar la actual imagen de Dios, demasiado difuminado entre tanto materialismo indiferente. Aquellos primeros seguidores se distinguían a la legua por sus hechos; en ellos habitaba con fuerza el Espíritu Santo y no se detenían ante las enormes dificultades que surgían de su compromiso por la implantación del Reino. Aquí estamos hoy muy lejos de aquello.

Ante nuestra cojera religiosa con el Espíritu, quiero acabar esta reflexión como oración estimulante que Xabier Pikaza traza sobre la Tercera Persona de la Trinidad: El Espíritu pertenece a la intimidad de Dios, no es cosa de Ley sino Dios regalo que nos hace vivir gratuitamente en su presencia sin imponerla a la fuerza. Es poder y presencia del Reino, no solo promesa de futuro sino experiencia actual de perdón y acogida gratuita, es amor creador, amor ofrecido a todos los humanos sin distinción de raza o pueblo, no como globalización impuesta a favor o desde los prepotentes del sistema. No es un don que Dios nos da, sino Dios mismo que es don y espera nuestra respuesta (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

NiUnaMenosDEL DOLOR A LA ESPERANZA: UN JAQUE A LA INDIFERENCIA
CAROLINA ABARCA, caroabarcalz@gmail.com
CÓRDOBA (ARGENTINA).

ECLESALIA, 25/06/15.- De no ser cierto, resultaría extravagante pensar que un tuit es capaz –en potencia- de movilizar y poner de pie a un país entero; a no ser que ese tuit albergue, no el reclamo de una mujer anónima, sino el clamor de una sociedad presa de un silencioso dolor. El pasado 3 de junio cientos de miles de varones y mujeres de mi país marchamos en contra de la violencia de género bajo la consigna #NiUnaMenos. Podría haber sido un femicidio más, otra muerte como las que en Argentina ocurren cada 31 horas y que son noticia por un rato para luego diluirse y dar lugar a la próxima. Pero esta vez hubo algo diferente que, sin duda, nos conmovió a muchos. Hey! “Nos están matando” gimió una mujer en las redes. Era una clara invitación a despertar del sueño y salir de la anestesia frente a una realidad que nos está ocurriendo a todos, a pesar de nuestra insolente indiferencia. La movilización no tardó en levantar vuelo y encontrar eco en países vecinos convirtiéndose en noticia de los principales medios del mundo.

Quizás en un acto de rebeldía ante una sociedad sensacionalista, espasmódica y cortoplacista me propuse dejar pasar unas semanas antes de sentarme a escribir, invitándome a sostener la vigencia de la reflexión a través del tiempo. Posiblemente también lo necesité para procesar y entender lo que por algunos días estuvo entreverado adentro. Esta marcha me había interpelado en demasiados niveles, me cuestionaba como mujer, como ciudadana, como persona y como cristiana.

“Nos están matando” fue sin duda, en un comienzo al menos, un mensaje que reclamaba complicidad femenina. ¿Realmente a las mujeres nos es indiferente que estén prendiéndonos fuego y metiendo nuestros cuerpos sin vida en bolsas de basura? ¿Hasta cuándo vamos a continuar minimizando el hecho de que, a la vuelta de la esquina, hay mujeres a las que se las mata no para robarles, no por estar implicadas en asuntos clandestinos sino por el simple hecho de ser mujeres? Sin duda es una realidad dolorosa que resulta difícil de asumir y mirar de frente. Pero ante la cruel evidencia de que, a pesar de vivir en un país democrático donde supuestamente rige el estado de derecho, los feminicidios continúan ocurriendo con total impunidad ¿No será tiempo de preguntarnos si hay algo más profundo, enraizado en nuestra manera de relacionarnos, de educar, de pensar y de actuar que fomenta -o en el “mejor” de los casos tolera y consiente- esta clase de actos y comportamientos?

A primera vista, alguno podría pensar que se trata de una cuestión de mujeres, pero habría que ser muy necio para, después de reflexionar apenas unos minutos, no advertir que se trata de una problemática social y cultural de la que todos somos víctimas y parte. Sino pensemos en los 2.200 niños que se quedaron sin mamá entre 2008 y 2014 en Argentina, o en todos aquellos padres, madres, hermanos y amigos que perdieron a sus mujeres queridas. Cuanto más se potencia el dolor de la perdida cuando se combina con la impotencia de ver que la justicia no es capaz de pronunciarse y permite que los asesinos continúen sueltos –y reincidiendo en muchos casos-.

Ocurre que, como país y como sociedad, no hemos asumido aún esta realidad. La ausencia de estadísticas oficiales sobre femicidios en la Argentina es la mayor prueba de esto. ¿Cómo vamos a trabajar en la solución de un problema que no hemos asumido todavía como propio? ¿De qué manera vamos a exigir a nuestros representantes que pongan empeño y recursos en medir y accionar frente a una realidad que todavía sentimos ajena? Quizás la fuerza de esta marcha nos indica que ya es tiempo de tomar posición y generar opinión propia sobre el tema. Porque de seguro no seremos capaces de engendrar nuevas y superadoras maneras de concebir la vida hasta tanto no sintamos que esta realidad nos interpela a cada uno, con nombre y apellido.

Pero hay algo más profundo aún que me resuena adentro hace días. No puedo dejar de pensar en cómo la manera en que hemos naturalizado las pequeñas violencias cotidianas resulta, a fin de cuentas, un escandaloso atropello a la vida. Es que me parece una locura pensar que en pleno siglo XXI tengamos que hacer una marcha para pedir que no nos maten. ¿Qué nos pasa? Los seres humanos nos jactamos de haber evolucionado en tantos aspectos cuando, en verdad, tan poco lo hemos hecho en los más importantes como lo es el respeto a la vida y a nuestra propia humanidad.

Posiblemente valga la pena preguntarnos qué es lo que tanto nos duele adentro que buscamos callar a golpes fuera. ¿Qué es esa manera de vivir que estamos eligiendo y replicando a pesar de que hace que engendremos tanta violencia? Porque es claro que la violencia exterior es solo la manifestación de algo que empieza mucho antes dentro. ¿Qué es lo que nos está pasando en el corazón, en el alma, que lleva a algunos a matar y a otros a mirar esas muertes con indiferencia? Lo peor es que la mayoría no tenemos ni idea… Porque hemos naturalizado la violencia como manera de relacionarnos y la indiferencia como forma de sobrevivir ante tanto dolor que nos infringimos a diario.

Quizás peco de simplificar demasiado, pero no puedo dejar de ver detrás de todo esto a hombres y mujeres asustados y dolidos, queriendo comprar con poder, dinero y a los golpes un poco de amor y reconocimiento. Y si así fuera, si lo que hay detrás de la violencia es miedo y dolor – o miedo al dolor- me pregunto si estas dos experiencias no podrán convertirse en algo distinto… ¿No es acaso el dolor tan capaz de destruir nuestra vida como de transformarla y hacerla más plena? Esta marcha fue un acto de coraje en el que, de la mano de valientes mujeres, la sociedad misma se animó a reconocer una herida por la que silenciosamente se está desangrando. Es esto lo que la hace histórica, ya que solo el encuentro con esta realidad doliente tiene en potencia la conversión y evolución hacia una mejor.

Para hablar de conversión el Nuevo Testamento utiliza la palabra metanoia, que quiere decir cambio de mentalidad. Solo a partir del encuentro verdadero con una realidad viva produce el cambio de conciencia necesario para dar una respuesta superadora de dicha realidad. Dicho así, parecen sonsos los enormes esfuerzos que hacemos para esconder bajo la alfombra las realidades que nos duelen como esperando que, negándolas, desaparezcan. Ya lo dijo Einstein, “Ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel de conciencia en el que se creó”. Pero mucho antes lo dijo Cristo con su vida, ¿no se resume acaso Su mensaje a la promesa de que vivir encontrados en el amor, a pesar del dolor, nos conduce a la plenitud de la Vida?

Es mi deseo que el reclamo de #NiUnaMenos se convierta finalmente en los cambios concretos que necesitamos en nuestras instituciones y en nuestra cultura para lograr que los feminicidios dejen de ser una realidad cotidiana. Pero ojalá también este basta nos haya llegado al alma y ponga en jaque nuestra indiferencia ante la realidad del otro, que no es más que la nuestra. Todavía hay esperanza mientras seamos capaces de generar –en las redes, en la plaza, el laburo o nuestras casas -encuentros que nos muevan a la conversión. No estamos solos, la marcha no ha sido en vano. Una nueva consciencia ha llegado para recordarnos que la violencia no es el único camino y que, juntos y encontrados, es posible transformar el dolor en un motor capaz de construir una realidad mejor (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

resucitóDÍAS DE PASCUA
MERCEDES NASARRE RAMÓN, psiquiatra, mnasarre@hotmail.com
HUESCA.

ECLESALIA, 24/04/15.- Estos días los cristianos celebran la Pascua de Resurrección. ¿Qué puede significar realmente este concepto? ¿Cómo podemos comprender este pensamiento que es la esencia del cristianismo?

Con demasiada frecuencia tendemos a invalidar lo que nosotros no hemos experimentado. Los prejuicios forman parte de nuestra vida habitual, por más abiertos o razonables que nos creamos.

Las palabras que trascribo a continuación son del psiquiatra C. G. Jung: “La experiencia religiosa es absoluta. No se presta a discusiones. Lo único que se puede decir es que nunca se ha tenido tal experiencia; la otra persona dirá: ‘Lo siento pero yo sí la tuve’. Y con esto terminará la discusión. No importa lo que el mundo piense sobre la experiencia religiosa; quien la ha hecho posee el gran tesoro de algo que para él se convirtió en fuente de vida, sentido y belleza, dando un esplendor nuevo al mundo y a la humanidad”.

En mi práctica profesional observo que dichas experiencias espirituales facilitan una orientación en el desorden interior, reintegran partes separadas de la consciencia y abren a una potencia que está en el centro de la persona. No es una comprensión intelectual, es la emergencia de algo latente que puede manifestarse de muy diferentes maneras. El denominador común es la apertura del corazón. (Nombro la palabra corazón para expresar ese lugar todavía no objetivado, que es la sede del amor).

Tenemos múltiples capas. Existen necesidades físicas, emocionales, intelectuales y espirituales. Estas últimas no tienen otro objeto que trascender el ego. En algunas personas no se han despertado las necesidades superiores, aunque es cierto que el entorno puede estimular o anular dichas necesidades. Lo espiritual es un salto a una nueva consciencia. Podríamos decir que “lo divino” está dentro de nosotros y las imágenes en las que se manifiesta pueden tener tanta fuerza que logran transformar una vida.

Para entender la Pascua hay que vivirla. Y vivirla es tener capacidad para el silencio y la contemplación. Es ir más allá de la pereza y la indiferencia y no cerrar los ojos al dolor y a la oscuridad de la vida.

La resurrección para los cristianos es la experiencia de Aquél que sigue vivo. Es la vivencia, que no creencia, de que esta vida no lo es todo y que en nuestro ser más hondo, más allá de nuestro cuerpo y de nuestra historia, somos vida eterna que no muere, sólo se transforma. Esta confianza no es un acto de ingenuidad, en realidad, si nos paramos a pensar, todo es continuamente un proceso de trasformación. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

tiemposEN EL CURSO DE LOS TIEMPOS
CÉSAR ROLLÁN, eclesalia@eclesalia.net
MADRID.

ECLESALIA, 31/07/14.- A cada uno, cada una, le toca vivir en un tiempo y en un lugar determinado. Resulta obvio, pero pocas veces nos paramos a pensar qué pasa con lo que nos está pasando ahora, en este lugar. Solemos reflexionar más sobre lo que sucede fuera, más o menos lejos, más o menos cerca, porque nos salva la distancia. Sin embargo, yo en el aquí y en el ahora soy lo más importante que tengo, sin lo que ninguna otra realidad sería posible.

En estas latitudes acostumbramos a medir los años más por cursos que por años. Hoy, se podría decir, terminamos el año de nuestra Eclesalia. Para nosotros ha sido un curso intenso, repleto de aconteceres que nos han llenado de experiencia. Nuestra vida familiar está colmada de momentos preciosos, todos, a pesar de que algunos nos parezcan, en su momento, desagradables, pues todos son vida, la vida en abundancia de la que hablaba Jesús en el evangelio de Juan.

De todo lo que nos ha pasado quiero fijarme en dos historias que han recorrido buena parte del curso escolar y que, precisamente, tienen que ver con la educación. Quiero pensar a vuela pluma, “qué pasa con lo que está pasando” para contar que hay cosas que no deberían pasar.

En este mismo sitio se comentó el conflicto laboral que me tocó vivir a principios de curso (ECLESALIA, 26/11/13). Los juzgados emplazaron la resolución de la reclamación de los despidos hasta hace unos días y no ha sido hasta entonces que la empresa ha reconocido que actuó de forma ilegal. ¿Dónde está la justicia? El tiempo ha diluido la gravedad de la injusticia cometida y cuando se ha querido resolver ya nada se podía arreglar, ni las clases que se dejaron de dar, ni las familias de las tutorías que se dejaron de acompañar, ni el equipo docente que se dejó de formar. El tiempo pasa y pasa desde que suceden los hechos hasta que se juzgan; desconozco la maquinaria de la Justicia española, pero sé que nos ha tocado vivir su injusticia en primera persona.

También apareció en estas páginas la Escuela Infantil “La Caracola” (ECLESALIA, 10/01/13). Es una escuela pública de nuestro barrio que, como otras en Madrid, está gestionada, desde hace más de 20 años, por una cooperativa, gracias a que su proyecto educativo es excelente. Pero esta vez, para renovar su concesión del curso próximo, la Administración ha optado por dar prioridad a las iniciativas más baratas. Se han presentado a concurso como en otras ocasiones rebajando sus sueldos pero apostando por mantener la calidad. A estas alturas de julio debían de haberles notificado ya si se quedan o se tienen que marchar a pesar de haber sacado la mayor puntuación en el proyecto educativo que han vuelto a presentar. ¿Dónde está la justicia? No hay derecho a que les quieran quitar de en medio siendo la mejor opción educativa, ni a dilatar la espera de la resolución hasta mediados de agosto, por eso estamos haciendo todo lo posible para defenderla antes de que se pueda cometer una injusticia.

“Pocas veces nos paramos a pensar qué pasa con lo que nos está pasando ahora”. Estas son solo dos historias de las muchas que nos han pasado. Las dos nos han tocado muy de cerca y en ambas hemos visto el sufrimiento de personas que no deberían más que alegrarse de lo bien que trabajan por la comunidad. El proyecto humanizador de Jesús (como bien dice José Antonio Pagola) es una realidad si lo construimos en el tiempo y lugar en los que nos toca vivir. En el fondo, la injusticia que se comete lejos de nosotros, aquella que llega incluso a la muerte, es la misma que la que arremete cerca. Podemos cambiar el mundo si empezamos también por lo que nos toca vivir. Podemos, ¡claro que podemos! Creo firmemente que la “vida en abundancia” que trae Jesús es para todo el mundo (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Juan Pablo I FranciscoBUENOS AIRES POR EL VATICANO
Del Patriarca de la Bicicleta al Papa del ‘4 Latas’.
BRAULIO HERNÁNDEZ, brauhm@gmail.com
TRES CANTOS (MADRID).

ECLESALIA, 30/09/13.- El 29 de septiembre se cumplió el 35 aniversario de la extraña muerte de Juan Pablo, a los 33 días de ser elegido papa. El diario argentino, de Buenos Aires, Clarín, recogió la noticia de la elección de Patriarca de Venecia con este sugerente titular: “El Patriarca que andaba en bicicleta”. Quién podía imaginar que, 35 años después, un argentino (con gestos tan parecidos a los del Papa de la sonrisa) pudiera ocupar su misma silla. O que un Papa condujera un viejo Renault 4 (un “cuatro latas”) por las calles del Vaticano, habituadas a coches de potente cilindrada. El 11 de febrero, día de la insólita renuncia papal de Benedicto XVI, un rayo cayó sobre el Vaticano.

Sin pasar por alto que fue un argentino, el cardenal E. Pironio, es decir, la misteriosa ‘persona de Roma’ (gracias a las pesquisas del sacerdote Jesús López Sáez), la persona en quien el Papa Luciani depositó su confianza para hacerle partícipe de los cambios que tenía in mente. Los más urgentes, la reforma del IOR o Banco Vaticano (seguramente la clave de su efímero pontificado) y la reforma de la Curia; así como de las cartas que pensaba escribir: la primera sobre la Unidad de las Iglesias; a la que seguirían otras: sobre la colegialidad de los obispos con el Papa; sobre la mujer en la sociedad civil y en la Iglesia (“demasiados desprecios, demasiados prejuicios”…); sobre los pobres y la pobreza en el mundo. Frentes que, por lo que se vislumbra, coinciden en gran medida con los que tiene entre ceja y ceja el Papa Francisco.

Es palpable que el papa Francisco ha inaugurado unas nuevas maneras de ser Papa. Empezando porque es un Papa que no se presenta como Papa, sino como obispo de Roma. Algo que ya manifestó el ‘Papa de la sonrisa’ al secretario de estado, Villot: “Yo soy ante todo el obispo de Roma y después el Papa”. Se lo decía en este contexto: “en estos días he sentido curiosidad de leer en el Anuario Pontificio los titulares con que está condecorado el Papa. Supongamos que ya está mi nombre. Se lee: Juan Pablo I, Obispo de Roma, Vicario de Cristo, Sucesor del príncipe de los apóstoles (el papa Luciani le sigue enumerando la retahíla de títulos, entre ellos el de Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano, etc.)… Es un residuo del poder temporal. Falta sólo el título del Papa Rey. Los títulos verdaderos deberían ser: … elegido obispo de Roma y por ello sucesor del apóstol Pedro y por ello siervo de los siervos de Dios. ¿Cómo puede el Papa presentarse y dialogar, en calidad de hermano y padre en Cristo, con las Iglesias hermanas, investido con todos esos títulos?”.

En el 35 aniversario de Juan Pablo I, es inevitable establecer un paralelismo con Francisco. Para empezar, sólo bastó un puñado de días para que una periodista, Irene Hernández Velasco, escribiera un artículo con este título, ¿profético?, Las cruces del papa Francisco, donde recogía los rumores que circulaban por Roma (a tenor de las nuevas maneras de ejercer Francisco el papado): “este Papa va a durar lo que Juan Pablo I”; “a este Papa lo van a acabar quitando de en medio, cualquier día de éstos lo envenenan”; “‘acabará como el pobre Juan Pablo I’, se escucha recurrentemente en los cafés”. Y añade la periodista: “Predicar la pobreza es algo que tradicionalmente han hecho los papas. Pero Francisco la está abrazando, y ese es el problema”. (Diario El Mundo, 31/03/13).

Si de Juan Pablo I se dijo que quería promover en el Vaticano un gran instituto de caridad, donde poder hospedar a quienes duermen por las calles, ahora el Papa Francisco ha propuesto algo similar cuando, el pasado 10 de septiembre, se acercó en un coche pequeño (sin la parafernalia, hasta ahora habitual, de escoltas y sirenas) a un centro para refugiados en Roma, muchos de ellos musulmanes, llevado por los jesuitas. Allí propuso a las instituciones religiosas ‘convertir los conventos y seminarios vacíos en centros de refugiados y no en hoteles de lujo’. Hay que recordar que en Italia, como en España, la mayor potencia inmobiliaria es la Iglesia, y que en ambos países muchas de las propiedades eclesiásticas están exentas de pagar impuestos. Si Juan Pablo I decía que ‘el tesoro de la Iglesia son los pobres’, Francisco quiso que su primer viaje oficial fuera para reunirse con los que no cuentan: los refugiados. Fue en la isla de Lampedusa, en el mes de julio. En la homilía, Francisco denunció la globalización de la indiferencia, con este recordatorio bíblico: ‘¿Adán donde está tu hermano?’.

Ya ha trascurrido más de medio año desde la elección de Francisco y sus gestos y pronunciamientos ‘provocadores’ lejos de atenuarse ganan en intensidad. Es un Papa que rompe los esquemas. Botón de muestra es la reciente y sorprendente entrevista, ‘a calzón quitado’, concedida por Francisco a ‘Cività Cattolica’ en la que el Papa habló de todo, incluso de su no tendencia política (‘nunca he sido de derechas’), y en la que un Papa comienza presentándose a sí mismo con esta respuesta: “yo soy un pecador”. Un conocido periodista, Isaías Lafuente, gratamente asombrado, y perplejo, declaró: “hasta tal punto se aleja el Papa Francisco del histórico olor a naftalina del vaticano que surge una duda: ¿El papa está cambiando o nos está camelando?”.

El Papa Francisco ha alumbrado muchas esperanzas en la ‘Iglesia de base’ y en la Teología de la Liberación, sectores de la Iglesia marginados y silenciados durante los pontificados de Juan Pablo II y de Benedicto XVI. Pero es seguro que el Papa Francisco, que no deja de sorprender, cada vez despierta más suspicacias, sobre todo entre los sectores más conservadores de la Iglesia, y especialmente en la Curia. También lo sufrió Juan Pablo I: “Alguno aquí, en la Ciudad del Vaticano ha definido al actual Papa como una figura insignificante (…) Sé que hay monseñores y otros que critican los discursos que yo hago en las audiencias y los modos de ser y ejercer de Papa (…) Y que un obispo alto y robusto, siempre de esta casa, (en alusión a Marcinkus, ‘el banquero de Dios’) ha declarado que la elección del Papa fue un descuido del Espíritu Santo”. El Papa Francisco, a los pocos días de ser elegido, sacó de quicio a algún liturgista por saltarse las rúbricas litúrgicas, dando mal ejemplo, porque en la celebración del Jueves Santo lavó los pies a dos mujeres, una de ellas musulmana. Para los nostálgicos de la Iglesia imperial, de prestigio, la del Papa Wojtyla, el gesto de Francisco de subirse a un viejo ‘cuatro latas’ (de casi 30 años y con 300.000 km, regalo de un cura de un barrio obrero), les habrá indignado. Y es altamente probable que más de un curial lamentará, como lo hicieron con Juan Pablo I: queremos otro papa, que este no vale. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Nadie sabe el día

Publicado: 14 noviembre, 2012 en BIBLIA
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33 Tiempo ordinario (B) Marcos 13, 24-32
NADIE SABE EL DÍA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 14/11/12.- El mejor conocimiento del lenguaje apocalíptico, construido de imágenes y recursos simbólicos para hablar del fin del mundo, nos permite hoy escuchar el mensaje esperanzador de Jesús, sin caer en la tentación de sembrar angustia y terror en las conciencias.

Un día la historia apasionante del ser humano sobre la tierra llegará a su final. Esta es la convicción firme de Jesús. Esta es también la previsión de la ciencia actual. El mundo no es eterno. Esta vida terminará. ¿Qué va a ser de nuestras luchas y trabajos, de nuestros esfuerzos y aspiraciones?

Jesús habla con sobriedad. No quiere alimentar ninguna curiosidad morbosa. Corta de raíz cualquier intento de especular con cálculos, fechas o plazos. “Nadie sabe el día o la hora…, sólo el Padre”. Nada de psicosis ante el final. El mundo está en buenas manos. No caminamos hacia el caos. Podemos confiar en Dios, nuestro Creador y Padre.

Desde esta confianza total, Jesús expone su esperanza: la creación actual terminará, pero será para dejar paso a una nueva creación, que tendrá por centro a Cristo resucitado. ¿Es posible creer algo tan grandioso? ¿Podemos hablar así antes de que nada haya ocurrido?

Jesús recurre a imágenes que todos pueden entender. Un día el sol y la luna que hoy iluminan la tierra y hacen posible la vida, se apagarán. El mundo quedará a oscuras. ¿Se apagará también la historia de la Humanidad? ¿Terminarán así nuestras esperanzas?

Según la versión de Marcos, en medio de esa noche se podrá ver al “Hijo del Hombre”, es decir, a Cristo resucitado que vendrá “con gran poder y gloria”. Su luz salvadora lo iluminará todo. Él será el centro de un mundo nuevo, el principio de una humanidad renovada para siempre.

Jesús sabe que no es fácil creer en sus palabras. ¿Cómo puede probar que las cosas sucederán así? Con una sencillez sorprendente, invita a vivir esta vida como una primavera. Todos conocen la experiencia: la vida que parecía muerta durante el invierno comienza a despertar; en las ramas de la higuera brotan de nuevo pequeñas hojas. Todos saben que el verano está cerca.

Esta vida que ahora conocemos es como la primavera. Todavía no es posible cosechar. No podemos obtener logros definitivos. Pero hay pequeños signos de que la vida está en gestación. Nuestros esfuerzos por un mundo mejor no se perderán. Nadie sabe el día, pero Jesús vendrá. Con su venida se desvelará el misterio último de la realidad que los creyentes llamamos Dios. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

NINGUÉM SABE O DIA

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O melhor conhecimento da linguagem apocalíptica, construída de imagens e recursos simbólicos para falar do fim do mundo, permite-nos hoje escutar a mensagem de esperança de Jesus, sem cair na tentação de semear angustia e terror nas consciências.

Um dia a história apaixonante do ser humano sobre a terra chegará ao seu final. Esta é a convicção firme de Jesus. Esta é também a previsão da ciência atual. O mundo não é eterno. Esta vida terminará. Que vai a ser das nossas lutas e trabalhos, dos nossos esforços e aspirações?

Jesus fala com sobriedade. Não quer alimentar nenhuma curiosidade mórbida. Corta pela raiz qualquer intenção de especular com cálculos, datas ou prazos. “Ninguém sabe o dia ou a hora…,só o Pai”. Nada de psicose perante o fim. O mundo está em boas mãos. Não caminhamos para o caos. Podemos confiar em Deus, nosso Criador e Pai.

Desde esta confiança total, Jesus expõem a Sua esperança: a criação atual terminará, mas será para deixar passo a uma nova criação, que terá por centro Cristo ressuscitado. É possível criar algo tão grandioso? Podemos falar assim antes que algo tenha ocorrido?

Jesus recorre a imagens que todos podem entender. Um dia o sol e a lua que hoje iluminam a terra e tornam possível a vida, irão apagar-se. O mundo ficará às escuras. Também se apagará a história da Humanidade? Terminarão assim as nossas esperanças?

Segundo a versão de Marcos, no meio dessa noite poderá ver-se o “Filho do Homem”, ou seja, o Cristo ressuscitado que virá “com grande poder e gloria”. A Sua luz salvadora iluminará tudo. Ele será o centro de um mundo novo, o princípio de uma humanidade renovada para sempre.

Jesus sabe que não é fácil acreditar nas Suas palavras. Como pode provar que as coisas sucederão assim? Com uma simplicidade surpreendente, convida a viver esta vida como uma primavera. Todos conhecem a experiência: a vida que parecia morta durante o inverno começa a despertar; nos ramos da figueira brotam de novo pequenas folhas. Todos sabem que o verão está próximo.

Esta vida que agora conhecemos é como a primavera. Todavia não é possível colher. Não podemos obter resultados definitivos. Mas há pequenos sinais de que a vida está em gestação. Os nossos esforços por um mundo melhor não se perderão. Ninguém sabe o dia, mas Jesus virá. Com a Sua vinda se desvendará o mistério último da realidade que os crentes, chamamos Deus.

NESSUNO CONOSCE IL GIORNO

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Una migliore conoscenza del linguaggio apocalittico, fatto di immagini e stilemi letterari simbolici per parlare della fine del mondo, ci permette oggi di ascoltare il messaggio pieno di speranza di Gesù, senza cadere nella tentazione di seminare angoscia e terrore nelle coscienze.

La storia appassionante dell’uomo sulla terra arriverà alla sua fine. Questa è la convinzione ferma di Gesù e anche la previsione della scienza attuale. Il mondo non è eterno. Questa vita finirà. Come finiranno le nostre lotte e i nostri impegni, i nostri sforzi e le nostre aspirazioni?

Gesù parla con sobrietà. Non vuole alimentare nessuna curiosità morbosa. Taglia alla radice qualunque tentativo di speculare su calcoli, date o scadenze. Quanto però a quel giorno o a quell’ora, nessuno lo sa… eccetto il Padre. Assolutamente nessuna psicosi davanti alla fine. Il mondo è in buone mani. Non camminiamo verso il caos. Possiamo confidare in Dio, il nostro Creatore e Padre.

A partire da questa totale fiducia, Gesù manifesta la sua speranza: l’attuale creazione finirà, ma per fare strada a una nuova creazione, il cui centro sarà Cristo risorto. Si può credere una cosa così grandiosa? Possiamo affermare questo prima che non sia accaduto?

Gesù ricorre a immagini che tutti possano comprendere. Un giorno il sole e la luna che oggi illuminano la terra e rendono possibile la vita, si oscureranno. Il mondo rimarrà nel buio. Si oscurerà anche la storia dell’Umanità? Finiranno così le nostre speranze?

Secondo la versione di Marco, in mezzo a questa notte si potrà vedere il Figlio dell’Uomo, cioè, Cristo risorto, che verrà con grande potenza e gloria. La sua luce salvatrice illuminerà tutto. Egli sarà il centro di un mondo nuovo, il principio di un’umanità rinnovata per sempre.

Gesù sa che non è facile credere alle sue parole. Come si potrebbe provare che le cose accadranno in questo modo? Con una sorprendente semplicità, invita a vivere questa vita come una primavera: la vita che sembrava morta durante l’inverno comincia a risvegliarsi; nei rami della pianta di fico spuntano le foglie. Tutti sanno che l’estate è ormai vicina.

La vita che noi conosciamo adesso è come la primavera. Ancora non è possibile raccogliere i frutti. Non possiamo ottenere risultati definitivi. Ci sono, però, piccoli segni che parlano di una vita in gestazione. I nostri sforzi per una vita migliore non si perderanno. Nessuno conosce quel giorno, ma Gesù verrà. Con la sua venuta si svelerà l’ultimo mistero della realtà che noi credenti chiamiamo Dio.

PERSONNE NE CONNAÎT LE JOUR

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Une meilleure connaissance du langage apocalyptique, construit à base d’images et de ressources symboliques pour parler de la fin du monde, nous permet d’entendre le message plein d’espoir de Jésus, tout en évitant la tentation de semer dans les consciences la terreur et l’angoisse.

Un jour, l’histoire passionnante de l’être humain sur la terre arrivera à son terme. C’est là, la ferme conviction de Jésus. C’est aussi la prévision de la science actuelle. Le monde n’est pas éternel. Cette vie doit finir. Que sera-t-il de nos luttes et de nos travaux, de nos efforts et de nos aspirations?

Jésus en parle sobrement. Il ne veut pas nourrir une quelconque curiosité maladive. Il coupe à la racine tout essai de spéculer à base de calculs, des dates ou des délais. « Personne ne connaît ni le jour ni l’heure, sauf le Père » Pas de psychose face à la fin. Le monde se trouve dans de bonnes mains. Nous ne cheminons pas vers le chaos. Nous pouvons faire confiance à Dieu, notre Père et notre Créateur.

A partir de cette confiance totale, Jésus expose son espérance: la création actuelle doit finir mais ce sera pour céder la place à une nouvelle création dont le centre sera le Christ ressuscité. Est-il possible de croire à quelque chose de si grandiose? Pouvons-nous parler de la sorte avant que rien de tout cela ne soit arrivé ?

Jésus a recours à des images que tout le monde peut comprendre. Un jour, le soleil et la lune qui éclairent la terre et rendent possible la vie, s’éteindront. Le monde restera dans l’obscurité. L’histoire de l’humanité, s’éteindra-t-elle aussi ? Est-ce ainsi que finiront nos espérances ?

D’après la version de Marc, au milieu de cette nuit on pourra voir le “Fils de l’Homme”, c’est-à-dire, le Christ ressuscité qui viendra « avec grand pouvoir et grande gloire”. Sa lumière salvatrice éclairera tout. Il sera le cœur d’un monde nouveau, le principe d’une humanité à jamais renouvelée.

Jésus sait qu’il n’est pas facile de croire à ses paroles. Comment peut-il prouver que les choses arriveront telles qu’il les annonce ? Avec une simplicité surprenante, il invite à vivre cette vie comme un printemps. Tout le monde en connaît l’expérience : la vie qui semblait morte pendant l’hiver, commence à s’éveiller ; sur les branches du figuier, poussent à nouveau de petites feuilles. Tout le monde sait que l’été approche.

Cette vie que nous connaissons maintenant est comme le printemps. Il n’est pas encore possible de faire la moisson. On ne peut pas obtenir des réussites définitives. Mais de petits signes montrent que la vie est déjà en gestation. Nos efforts pour un monde meilleur ne seront pas perdus. Personne ne connaît le jour, mais Jésus reviendra. Avec sa venue le mystère ultime de la réalité que nous, les croyants, appelons Dieu, sera dévoilé.

NO ONE KNOWS THE DAY

José Antonio Pagola. Translator: Valentín de Souza, S.J. 

Apocalyptic language, made up of images and symbolic resources, speaks of the end of the world. The best knowledge we have of it today, allows us to listen to the hopeful message of Jesus, without falling into the temptation of sowing anxiety and terror in consciences.

One day the exciting history of the human race will come to an end. This is the firm conviction of Jesus. This too is what current science foresees. The world is not eternal. This life will end. What will become of our struggles and work, of our efforts and aspirations?

Jesus speaks with restraint. He does not want to feed morbid curiosity. He cuts out at the root any attempt to speculate with calculations, dates or the hour. “No one knows the day or the hour, only the Father.” No collective frenzy before the end. The world is in good hands. The world is not heading towards chaos. We can trust in God, our creator and Father.

Based on this total trust, Jesus shows his hope: creation as we know it will end, but it will be to make way for a new creation, that will have as its center the Risen Christ. Is it possible to believe something so magnificent? Can we speak like this before anything has happened?

Jesus has recourse to images that everyone can understand. One day the sun and the moon which today give light to the earth and make life possible, will shine no more. The world will remain in darkness. Will the history of humanity also be blotted out? Will our hopes end in this way?

According to the version of Mark, in the middle of that night the “Son of man” will appear, that is, the Risen Christ, who will come “with great power and glory”. His saving light will illuminate everything. He will be the centre of a new world, the beginning of a humanity renewed forever.

Jesus knows it is not easy to believe in his words. How can he prove that things will happen as he says? With a surprising simplicity, he asks us to live life as a spring time. Everyone has experienced it: life that seemed dead during winter begins to awaken; in the branches of the fig tree small leaves begin to sprout. Everyone knows that summer is near.

The life we now know is like spring. It is not possible to take in the harvest. We cannot obtain final achievements. But there are small signs that life is in the making. Our efforts to bring about a better world will not be lost. No one knows the day, but Jesus will come. With his coming the ultimate mystery of reality we believers call God, will be revealed.

INORK EZ DU EGUN HAREN BERRI

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Hizkuntza apokaliptikoa, munduaren azkenaz irudi eta baliabide sinbolikoez eraikia den hori, aspaldi urteetan baino hobeto ezagutzera iritsi izanak, Jesusen esperantzazko mezua entzuteko modua ematen digu gaur egun, jendearen bihotzean estutasuna eta izua ereiteko tentazioan erori gabe.

Gizakiak lurrean bizi duen historia zirraragarriak bere azkena joko du egun batean. Horixe da Jesusen konbentzimendu irmoa. Horixe da gaur egungo zientziaren aurreikuspena ere. Mundua ez da betiko. Bizitza hau bukatuko da. Zertan geldituko dira gure borrokak eta lanak, gure ahaleginak eta ametsak?

Neurritsu mintzatu da Jesus. Ez du elikatu nahi inolako jakin-min gaixotirik. Errotik moztu du kalkuluekin, datekin edo epeekin espekulatzeko edozein ahalegin. «Inor ez daki ez eguna ez ordua…, Aitak soilik». Inolako psikosirik ez azkenaren inguruan. Esku onetan dago mundua. Ez goaz kaosera. Fida gaitezke Jainkoaz, geure Kreatzaile eta Aitaz.

Erabateko konfiantza honetatik agertu du Jesusek bere esperantza: oraingo kreazio hau bukatuko da, baina kreazio berri bati lekua uzteko izango da, erdigunetzat Kristo berpiztua izango duen kreazio berri bati. Sinestekoa al da horrelako gauza handios bat? Hitz egin al genezake horrela ezer gertatu aurretik?

Guztiek uler ditzaketen irudietara jo du Jesusek. Gaur lurra argitzen eta bizitza posible egiten duten eguzkia eta ilargia itzaliko dira egun batean. Mundua ilun geldituko da. Gizadiaren historia ere itzaliko ote da? Horrela bukatuko ote dira gure esperantzak ere?

Markosen bertsioaren arabera, gau horren baitan ikusi ahal izango da «Gizonaren Semea», hau da, Kristo berpiztua, «aginte eta aintza handiz» etorriko baita. Dena argituko du haren argi salbatzaileak. Hura izango da mundu berriaren erdigune, betiko eraberritua izango den gizadiaren hasiera.

Badaki Jesusek ez dela gauza erraza bere hitzetan sinestea. Nola proba dezake gauzak horrela gertatuko direla? Xumetasun harrigarri batez, bizitza udaberri bailitzan bizitzera gonbidatu gaitu. Guztiek ezagutzen dute esperientzia: neguan hila zirudien bizitza esnatzen hasten da; pikondoaren adarretan hosto txiki berriak jaio dira. Guztiek dakite uda hurbil dela.

Orain ezagutzen dugun bizitza hau udaberria bezalako da. Artean ezin uztarik bildu. Ezin eskuratu dugu behin betiko lorpenik. Baina badira bizitza ernetzen ari delako seinale txiki batzuk. Mundu hobeago baten aldeko gure ahaleginak ez dira alferrik galduko. Inork ez du egun haren berri, baina etorriko da Jesus. Hura etortzearekin argituko da fededunek Jainkoa deitzen dugun errealitatearen azken misterioa.

NINGÚ NO SAP EL DIA

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

El millor coneixement del llenguatge apocalíptic, construït d’imatges i recursos simbòlics per parlar de la fi del món, ens permet avui escoltar el missatge esperançador de Jesús, sense caure en la temptació de sembrar angoixa i terror en les consciències.

Un dia la història apassionant de l’ésser humà sobre la terra arribarà al seu final. Aquesta és la convicció ferma de Jesús. Aquesta és també la previsió de la ciència actual. El món no és etern. Aquesta vida s’acabarà. Què serà de les nostres lluites i treballs, dels nostres esforços i aspiracions.

Jesús parla amb sobrietat. No vol alimentar cap curiositat morbosa. Talla d’arrel qualsevol intent d’especular amb càlculs, dates o terminis. “D’aquell dia i d’aquella hora, ningú no en sap res …, sinó tan sols el Pare”. Res de psicosi davant del final. El món està en bones mans. No caminem cap al caos. Podem confiar en Déu, el nostre Creador i Pare.

Des d’aquesta confiança total, Jesús exposa la seva esperança: la creació actual s’acabarà, però serà per deixar pas a una nova creació, que tindrà per centre Crist ressuscitat. És possible creure una cosa tan grandiosa? Podem parlar així abans que res hagi passat?

Jesús recorre a imatges que tothom pot entendre. Un dia el sol i la lluna que avui il•luminen la terra i fan possible la vida, s’apagaran. El món quedarà a les fosques. S’apagarà també la història de la Humanitat? Acabaran així les nostres esperances?

Segons la versió de Marc, enmig d’aquesta nit es podrà veure el “Fill de l’Home”, és a dir, el Crist ressuscitat que vindrà “amb gran poder i majestat”. La seva llum salvadora ho il•luminarà tot. Ell serà el centre d’un món nou, el principi d’una humanitat renovada per sempre.

Jesús sap que no és fàcil creure en les seves paraules. Com pot provar que les coses succeiran així? Amb una senzillesa sorprenent, convida a viure aquesta vida com una primavera. Tots coneixen l’experiència: la vida que semblava morta durant l’hivern comença a despertar, a les branques de la figuera brollen de nou petites fulles. Tots saben que l’estiu és a prop.

Aquesta vida que ara coneixem és com la primavera. Encara no és possible collir. No podem obtenir èxits definitius. Però hi ha petits signes que la vida està en gestació. Els nostres esforços per un món millor no es perdran. Ningú sap el dia, però Jesús vindrà. Amb la seva vinguda es desvetllarà el misteri últim de la realitat que els creients anomenem Déu.

NINGUÉN SABE O DÍA

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

Ao coñecermos mellor a linguaxe apocalíptica, construída de imaxes e recursos simbólicos para falar do fin do mundo, permítesenos hoxe escoitarmos a mensaxe esperanzadora de Xesús, sen caermos na tentación de sementarmos angustia e terror nas conciencias.

Un día a historia apaixonante do ser humano sobre a terra chegará ao seu final. Esta é a convicción firme de Xesús. Esta é tamén a previsión da ciencia actual.

O mundo non é eterno. Esta vida terminará. Que vai ser das nosas loitas e traballos, dos nosos esforzos e aspiracións.

Xesús fala con sobriedade. Non quere alimentar ningunha curiosidade morbosa. Talla pola raíz calquera intento de especularmos con cálculos, datas ou prazos. “Ninguén sabe o día ou a hora…, só o Pai”. Nada de psicose ante o final. O mundo está en boas mans. Non camiñamos cara ao caos. Podemos confiar en Deus, o noso Creador e Pai.

Desde esta confianza total, Xesús expón a súa esperanza: a creación actual terminará, pero será para deixar paso a unha nova creación, que terá por centro a Cristo resucitado. É posíbel crermos algo tan grandioso? Podemos falar así antes de que nada ocorra?

Xesús recorre a imaxes que todos poden entender. Un día o sol e a lúa que hoxe iluminan a terra e fan posíbel a vida, apagaranse. O mundo ficará ás escuras. Apagarase tamén a historia da Humanidade? Terminarán así as nosas esperanzas?

Segundo a versión de Marcos, no medio desa noite, poderase ver ao “Fillo do Home”, é dicir, a Cristo resucitado que virá “con gran poder e gloria”. A súa luz salvadora iluminarao todo. El será o centro dun mundo novo, o principio dunha humanidade renovada para sempre.

Xesús sabe que non é doado crer nas súas palabras. Como pode probar que as cousas sucederán así? Cunha sinxeleza sorprendente, invita a vivir esta vida coma unha primavera. Todos coñecen a experiencia: a vida que parecía morta durante o inverno comeza a espertar; nas ramas da figueira xenan de novo pequenas follas. Todos saben que o verán está xa pertiño.

Esta vida que agora coñecemos é como a primavera. Aínda non é posíbel cultivar. Non podemos obter logros definitivos. Pero hai pequenos signos de que a vida está en xestación. Os nosos esforzos por un mundo mellor non se perderán. Ninguén sabe o día, pero Xesús virá. Coa súa vinda desvelarase o misterio último da realidade que os crentes chamamos Deus.

Sufrimiento inútil

Publicado: 19 enero, 2012 en BIBLIA
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SUFRIMIENTO INÚTIL
‘Melodía’ al Evangelio de Mc 3, 1-6
LEIRE QUINTANA, cisterciense, leirearmenteira@gmail.com
ARMENTEIRA (PONTEVEDRA).

ECLESALIA, 19/01/12.- En el centro de la sinagoga un hombre paralizado. Alrededor del hombre paralizado un sinfín de hombres al acecho. Un hombre sin capacidad de ser hombre al fin y muchos hombres que no quieren que ese hombre, todo hombre, alcance su plena madurez, su capacitación como ser humano.

Entre el hombre en el centro y los hombres acechantes, una madeja hecha de muchos hilos rotos, viejos, inútiles. Una madeja hecha de leyes, normas, conceptos sagrados, vacíos, antiguos, asumidos en su literalidad, muertos, anti-humanos.

Un Maestro se acerca al hombre paralizado, cruza por la maraña de hilos, rompiendo su pegajosa tela de araña y a aquél que había caído apresado sin remedio en la trampa de una religión desnaturalizada le dice: eres un hombre bendecido por Dios; eres un hombre completo. Vive, piensa, siente, actúa siendo consciente de quien eres y alégrate.

Y ese Maestro miro en derredor, el alma doliente por tanto sufrimiento inútil. Y esos hombres que estaban al acecho, ya tienen pruebas. Él destruyó impunemente su magnífica tela de araña. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

NO TRAIGÁIS NADA
Tercera carta a los Reyes Magos
FAUSTINO VILALABRILLE, sacerdote, faustino.vilabrille@gmail.com
GIJÓN (ASTURIAS).

ECLESALIA, 03/01/12.- Queridos amigos, Reyes Magos: Esta es la tercera carta que os escribo y va a ser muy distinta a las dos anteriores, en las que os pedía muchas cosas. Os recuerdo solo algunas:

En la primera (ECLESALIA, 05/01/10) os pedía:

Una iglesia que bajase a Jesús, es decir, a los pobres de la cruz, escuchase al pueblo, fuese democrática y dejase de hacer todo a dedo, buscase la verdad con todos, dialogase con la ciencia, fuese antropocéntrica (de hombres y mujeres) y no androcéntrica (solo de hombres), y así valorase por igual a hombres y mujeres en la sociedad y en sí misma y por tanto admitiese por igual a hombres que a mujeres para ser curas, obispos, etc., pero no como muchos de los de ahora que tanto dañan al mensaje de Jesús y no solo con la pederastia, pues para ser como los de ahora vale más que no lo sean. Os pedía también una iglesia que revisase a fondo la moral sexual, denunciase a las multinacionales y a los políticos corruptos, defendiese la creación, gastase mucho menos en boatos, caminase con los de abajo y no con los de arriba, etc. etc.

En la segunda (Redes Cristianas 07/05/11) os pedía:

– Que pase la crisis para los pobres.

– Que los gobiernos gobiernen para los pobres, y no para los ricos, los banqueros y las multinacionales.

– Que no paguemos todas las culpas siempre los de abajo, sino los de arriba que son los verdaderos culpables de que haya empobrecidos.

– Que se acabe la carrera de armamentos y los gastos militares, 1.4 billones de dólares al año, y ese dinero se dedique a escuelas, hospitales, carreteras, investigación, etc., sobre todo para el Tercer Mundo.

– Que España deje de ser el séptimo país del mundo exportador de armas.

– Que el fútbol y otros mitos mediáticos del mercado dejen de ser el opio del pueblo.

– Que el dinero deje de ser el dios que todo lo decide.

En esta tercera carta (ECLESALIA, 03/01/12) no os voy a pedir nada de eso. Es más, os pido encarecidamente que no traigáis nada, a no ser un tren enorme y vacío para llevaros muchas cosas que sobran en este mundo.

Pero no os deprimáis al leerla: al final os daremos una pequeña sorpresa, pero muy importante. Ese gran tren es para que os llevéis muchas cosas, por ejemplo:

– Llevaros en el vagón más blindado y seguro, a los bancos y a sus banqueros, a las cajas y a sus cajeros, usureros y desahuciadores, a los ladrones de guante blanco, a los especuladores y defraudadores, a los gastos militares, a los traficantes y trapicheantes de droga (uno de los negocios más grandes del mundo) que llenan nuestras cárceles de personas llenas de sufrimiento, dolor y de fracaso. Llevaros a todos los ricos del mundo (también a los del Tercer Mundo) que son la causa y los causantes de la pobreza de los pobres y de la pobreza de la Tierra.

– Y en el vagón siguiente llevaros a las multinacionales del Primer Mundo que depredan, esquilman y arrebatan las materias primas y las tierras a los pobres del Tercer Mundo como en Colombia, Haití, Honduras, Ruanda, el Congo y otros muchos países, produciendo miles de empobrecidos y asesinatos por hambre todos los días, o trafican y negocian con niños y sus órganos ganando en cada uno más de 120.000 € (sí, ciento veinte mil euros), o destruyen con las deforestaciones masivas al planeta de la vida, que nos da vida a todos.

– Llevaros las injusticias, las desigualdades, la corrupción, la crisis, la contaminación, el consumismo, los desahucios, los productores de parados…

– Llevaros los paraísos fiscales, que son paraísos para los ricos y miseria para los pobres.

– Llevaros las superjubilaciones de los banqueros (Santander, BBVA, etc.), de la CAM, de Caixa Galicia o del Penedés…

– Llevaros, sin dejar ni uno, a todos los políticos corruptos y a quienes los corrompen…

– Llevaros a todos los dignatarios eclesiásticos, obispos y clérigos, o de otras religiones, escorados hacia la derecha, es decir, afines a los ricos, al poder, a la los privilegios, la favoritismo, a las prebendas, al integrismo…

– Llevaros a todos los políticos que gobiernan para los ricos, para los bancos y banqueros, para los que más tienen. Llevaros al Senado que no sirve para nada.

– Llevaros la congelación del Salario Mínimo.

– Llevaros los sueldos de médicos, registradores, asesores, etc. que por dos horas de trabajo al día cobran 5000, 6000 ó 7500 € al mes. Aquí en Asturias los tenemos.

– Llevad a todos los pederastas y violadores, incluidos curas y obispos, y a sus encubridores.

– Llevaros a todos los militares y policías que defienden a los ricos contra los pobres, aquí y más en el Tercer Mundo.

-Llevaros a todos los dictadores, que oprimen, cercenan, encarcelan y matan a los ciudadanos.

– Llevaros los muros entre México y EE.UU. y a los emigrantes muertos en el desierto de Arizona; llevaros las alambradas de Ceuta y Melilla, y todo aquello que obliga a los empobrecidos a vivir encerrados en sus países y sometidos a la miseria más horrible en África Subsahariana o América.

– Llevaros la discriminación de los inmigrantes por ser mujeres o ser negros, a quienes les desmoronamos la vida sumiéndolos en la angustia, el sufrimiento y la desesperación.

– Llevaros a los laboratorios multinacionales farmacéuticos, que negocian con la salud y la vida de las personas y los animales.

– Llevaros a los incendiarios, deforestadores del Amazonas, contaminadores de los ríos de Brasil, Guatemala, etc.

– Llevaros a todos los misóginos de todas las religiones y filosofías, desde Aristóteles, la Meca o el Vaticano.

– Llevaros la teología machista.

– Llevaros todo el armamento militar y a quienes lo diseñan, lo venden a los pobres y lo utilizan para hacerse con los bienes de de los países más pobres.

– Llevaros a las tabacaleras, que contaminan y matan.

– Llevaros a los mitos y sus creadores, a los modistos y toda clase de modas que seducen a los ingenuos.

– Llevaros la mitad de la monarquía. Nos sobra con la otra mitad.

– Llevaros los lujos del Vaticano, de las catedrales, basílicas e iglesias que ofenden, indignan y sublevan a los pobres y por tanto a Dios, aunque los unos y el Otro estén callados.

Pero ahora viene la pequeña e importante y gran sorpresa: en medio de tanta basura vais a encontrar flores maravillosas, es decir, personas extraordinarias, cada día más, que luchan por la justicia, por los empobrecidos y marginados, por la causa de los desamparados, como por ejemplo:

– Miles de misioneras y misioneros que comparten, arriesgan y dan a diario su vida en medio de los pobres del Tercer Mundo.

– Miles de miembros de ONGs que en medio de los indígenas de América, de los pobres de África o la India luchan y a veces ponen en peligro su vida por la rehabilitación de la dignidad de las personas más necesitadas.

– Colaboradores que en medio de los países desarrollados viven austeramente para compartir lo que ahorran con los que menos tienen y apoyar proyectos de desarrollo en los países pobres.

– Personas que acogen a los inmigrantes y parados, defienden a los desahuciados, rehabilitan a los reclusos, drogodependientes y alcohólicos.

– Gentes, cada vez más, que releen el Evangelio del Jesús que vosotros fuisteis a visitar para vivirlo, transmitirlo y convertirlo en fuerza liberadora y comprometida desde la Teología de la Liberación a las Comunidades de Base, denunciando las injusticias y a los injustos, proclamando no solo que otro mundo es posible, sino cada vez más necesario.

– Personas solidarias que siendo pobres se unen a los pobres para, con la fuerza de la unidad, hacerse valer ante los poderosos.

– Comunidades indígenas que cultivan las plantas medicinales, defienden los cultivos ecológicos, protegen los bosques, cuidan los ríos, y aman vitalmente, incluso con riesgo de sus vidas, a la Madre Naturaleza y la defienden contra las Multinacionales depredadoras.

– Personas creyentes cuyo Dios es el Dios de los humildes, el defensor de los pequeños, el apoyo de los débiles, el refugio de los desvalidos, el salvador de los desesperados (Ver en la Biblia Judit 9,11). Personas creyentes en Jesús de Nazaret cuya religión es la misma que El practicó: “que los ciegos vean (Aún hoy tenemos en el mundo 24 millones de ciegos, y para 2020, si no mejoran las condiciones, serán unos 75 millones), los cojos anden, los leprosos (unos10 a12 millones) queden limpios, los sordos (en el mundo unos 4,5 millones) oigan, los muertos vuelvan a vivir, y a los pobres les llegue una Buena Noticia” (Ver Evangelio de Mateo11,4 a6).

Todas estas maravillosas flores son la esperanza de la humanidad, el futuro de la vida, la salvaguarda del mañana, la luz que brilla en medio de la noche, el fuego que ahuyenta el frío, el futuro para un mundo mejor, la estrella de Belén que nos señala el camino de la vida y son el faro que nos llevará a ser dignos de desembarcar en el puerto de la Plenitud Final. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Miedo al riesgo

Publicado: 9 noviembre, 2011 en BIBLIA
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33 Tiempo ordinario (A) Mateo 25,14-30
MIEDO AL RIESGO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 09/11/11.- La parábola de los talentos es muy conocida entre los cristianos. Según el relato, antes de salir de viaje, un señor confía la gestión de sus bienes a tres empleados. A uno le deja cinco talentos, a otro dos y a un tercero un talento: «a cada cual según su capacidad». De todos espera una respuesta digna.

Los dos primeros se ponen «enseguida» a negociar con sus talentos. Se les ve trabajar con decisión, identificados con el proyecto de su señor. No temen correr riesgos. Cuando llega el señor le entregan con orgullo los frutos: han logrado duplicar los talentos recibidos.

La reacción del tercer empleado es extraña. Lo único que se le ocurre es «esconder bajo tierra» el talento recibido para conservarlo seguro. Cuando vuelve su señor, se justifica con estas palabras: «Señor, sabía que eras exigente y siegas donde no siembras… Por eso, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo». El señor lo condena como empleado «negligente».

En realidad, la raíz de su comportamiento es más profunda. Este empleado tiene una imagen falsa del señor. Lo imagina egoísta, injusto y arbitrario. Es exigente y no admite errores. No se puede uno fiar. Lo mejor es defenderse de él.

Esta idea mezquina de su señor lo paraliza. No se atreve a correr riesgo alguno. El miedo lo tiene bloqueado. No es libre para responder de manera creativa a la responsabilidad que se le ha confiado. Lo más seguro es «conservar» el talento. Con eso basta.

Probablemente, los cristianos de las primeras generaciones captaban mejor que nosotros la fuerza interpeladora de la parábola. Jesús ha dejado en nuestras manos el Proyecto del Padre de hacer un mundo más justo y humano. Nos ha dejado en herencia el mandato del amor. Nos ha confiado la gran Noticia de un Dios amigo del ser humano. ¿Cómo estamos respondiendo hoy los seguidores de Jesús?

Cuando no se vive la fe cristiana desde la confianza sino desde el miedo, todo se desvirtúa. La fe se conserva pero no se contagia. La religión se convierte en deber. El evangelio es sustituido por la observancia. La celebración queda dominada por la preocupación ritual.

Sería un error presentarnos un día ante el Señor con la actitud del tercer empleado: “Aquí tienes lo tuyo. Aquí está tu Evangelio, aquí está el proyecto de tu reino y tu mensaje de amor a los que sufren. Lo hemos conservado fielmente. Lo hemos predicado correctamente. No ha servido mucho para transformar nuestra vida. Tampoco para abrir caminos de justicia a tu reino. Pero aquí lo tienes intacto”.

MEDO AO RISCO

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

A parábola dos talentos é muito conhecida entre os cristãos. Segundo o relato, antes de sair de viagem, um senhor confia a gestão dos seus bens a três empregados. A um deixa-lhe cinco talentos, a outro dois e a um terceiro um talento: «a cada qual segundo a sua capacidade». De todos, espera uma resposta digna.

Os dois primeiros poem-se de imediato a negociar com os seus talentos. Vêm-se a trabalhar com decisão, identificados com o projecto do seu senhor. Não temem correr riscos. Quando chega o senhor entregam-lhe com orgulho os frutos: conseguiram duplicar os talentos recebidos.

A reacção do terceiro empregado é estranha. O único que lhe ocorre é «esconder debaixo de terra» o talento recebido para conserva-lo seguro. Quando volta o seu senhor, justifica-se com estas palavras: «Senhor, sabia que eras exigente e colhes onde não semeais… Por isso, tive medo e fui esconder o teu talento debaixo de terra. Aqui tens o teu». O senhor condena-o como empregado «negligente».

Na realidade, a raiz do seu comportamento é mais profunda. Este empregado tem uma imagem falsa do seu senhor. Imagina-o egoísta, injusto e arbitrário. É exigente e não admite erros. Não se pode fiar. O melhor é defender-se dele.

Esta ideia mesquinha do seu senhor paralisa-o. Não se atreve a correr qualquer risco. O medo bloqueia-o. Não é livre para responder de forma criativa à responsabilidade que se lhe há confiado. O mais seguro é «conserva-se» o talento. Com isso basta.

Provavelmente, os cristãos das primeiras gerações captavam melhor que nós a força interpeladora da parábola. Jesus deixou nas nossas mãos o Projecto do Pai de fazer um mundo mais justo e humano. Deixou-nos como herança o mandato do amor. Confiou-nos a grande Noticia de um Deus amigo do ser humano. Como estamos a responder hoje aos seguidores de Jesus?

Quando não se vive a fé cristã desde a confiança mas desde o medo, tudo se desvirtua. A fé conserva-se mas não se contagia. A religião converte-se em dever. O evangelho é substituído pela observância. A celebração fica dominada pela preocupação ritual.

Seria um erro apresentar-nos um dia ante o Senhor com a atitude do terceiro empregado: “Aqui tens o teu. Aqui está o Teu Evangelho, aqui está o projecto do Teu reino e a Tua mensagem de amor aos que sofrem. Conservamos fielmente. Predicamos correctamente. Não serviu muito para transformar a nossa vida. Tampouco para abrir caminhos de justiça para o Teu reino. Mas aqui o tens intacto”.

 

PAURA DEL RISCHIO

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

La parabola dei talenti è molto conosciuta tra i cristiani. Secondo il racconto, prima di mettersi in viaggio, un signore affida la gestione dei suoi beni a tre impiegati.

A uno lascia cinque talenti, a un altro due e a un terzo un talento: secondo le capacità di ciascuno. Da tutti aspetta una risposta degna.

I due primi si mettono subito a trafficare con i  loro talenti. Li vediamo lavorare con decisione, identificati con il progetto del loro padrone. Non hanno paura del rischio. Quando arriva il padrone, gli consegnano con orgoglio i frutti: sono riusciti a duplicare i talenti ricevuti.

La reazione del terzo impiegato è strana. L’unica cosa che gli viene in mente è fare una buca nel terreno e nascondervi il talento ricevuto per tenerlo al sicuro. Quando torna il padrone, si giustifica dicendo: Signore, so che sei un uomo duro, che mieti dove non hai seminato e raccogli dove non hai sparso. Ho avuto paura e sono andato a nascondere il tuo talento sotto terra: ecco ciò che è tuo. Il padrone lo condanna come servo pigro.

In realtà la radice del suo comportamento è più profonda. Questo servo ha un’immagine falsa del padrone. Lo immagina egoista, ingiusto e arbitrario. È esigente e non ammette errori. Non è affidabile. La cosa migliore è difendersi da lui.

Questa idea meschina del suo padrone lo paralizza. Non osa correre alcun rischio. La paura lo blocca. Non è libero di rispondere in maniera creativa alla responsabilità che gli è stata affidata. La cosa più sicura è conservare il talento. E questo basta.

Probabilmente i cristiani delle prime generazioni capivano meglio di noi la forza con cui la parola li interpellava. Gesù ha lasciato nelle nostre mani il Progetto del Padre di fare un mondo più giusto e umano. Ci ha lasciato in eredità il comandamento dell’amore. Ci ha affidato la grande Notizia di un Dio amico dell’essere umano. Come stiamo rispondendo oggi noi seguaci di Gesù?

Quando non si vive la fede cristiana a partire dalla fiducia ma dalla paura, tutto perde valore. La fede si conserva ma non si contagia. La religione diventa un dovere. Il Vangelo è sostituito dall’osservanza. La celebrazione rimane sotto il dominio della preoccupazione rituale.

Sarebbe un errore presentarci un giorno davanti al Signore con l’atteggiamento del terzo servo: “Ecco ciò che è tuo. Ecco il tuo Vangelo, ecco il progetto del tuo regno e il tuo messaggio di amore per quelli che soffrono. Lo abbiamo conservato fedelmente. Lo abbiamo predicato correttamente. Non è servito molto a trasformare la nostra vita, nemmeno per aprire cammini di giustizia al tuo regno. Ma eccolo intatto”:

 

PEUR DU RISQUE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

La parabole des talents est très connue des chrétiens. D’après ce récit, avant de partir en voyage, un maître de maison confie la gestion de ses biens à trois de ses employés. Il laisse cinq talents à l’un d’entre eux, deux à un autre et un talent au troisième : « à chacun selon ses capacités ». Il attend de tous une réponse digne.

Les deux premiers se mettent “tout de suite” à négocier avec leurs talents. On les voit décidés à travailler, en phase avec le projet de leur maître. Ils ne craignent pas les risques. Lorsque le maître revient, ils sont fiers de lui en remettre les fruits : ils ont réussi à doubler les talents reçus.

La réaction du troisième employé est étrange. La seule idée qu’il a c’est d’ « enfouir » le talent reçu dans la terre pour le conserver dans un endroit sûr. Quand le maître revient, il se justifie en disant : « Seigneur, je savais que tu es exigeant et que tu récoltes là où tu n’as pas semé…C’est pourquoi, j’ai eu peur et j’ai enfoui mon talent dans la terre. Voici ce qui t’appartient». Le maître le condamne en le traitant d’employé « négligent ».

En réalité, son comportement a une racine plus profonde. C’est la fausse image de son maître qu’a cet employé. Il le croit égoïste, injuste et arbitraire. Il est exigeant et il n’admet pas l’erreur. On ne peut pas lui faire confiance. Le mieux c’est de s’en défendre.

Il est paralysé par cette idée mesquine qu’il a de son maître. Il n’ose pas risquer quoi que ce soit. Il est bloqué par la peur. Il ne se sent pas libre pour répondre de façon créatrice à la responsabilité qu’on lui a confiée. Le plus sûr pour lui c’est de « conserver » son talent. Cela suffit.

Les chrétiens des premières générations saisissaient probablement mieux que nous la force d’interpellation de cette parabole. Jésus a laissé entre nos mains le Projet du Père de rendre notre monde plus juste et plus humain. Il nous a laissé en héritage le commandement de l’amour. Il nous a confié la grande Nouvelle d’un Dieu ami de l’être humain. Comment sommes-nous en train d’y répondre, nous, les disciples de Jésus ?

Quand la foi chrétienne n’est pas vécue dans une attitude de confiance mais de peur, tout est défiguré. On conserve la foi mais on ne sait pas la communiquer. La religion devient un devoir. L’évangile est remplacé par l’observance religieuse. Et c’est la préoccupation rituelle qui domine la célébration de la foi.

Ce serait une erreur que de se présenter un jour devant le Seigneur avec l’attitude du troisième employé : « Voici ce qui t’appartient. Voici ton Evangile, voici ton projet du royaume et ton message d’amour à ceux qui souffrent. Nous l’avons conservé fidèlement. Nous l’avons prêché correctement. Il n’a pas beaucoup servi pour transformer notre vie. Il n’a pas servi non plus pour ouvrir des chemins de justice à ton royaume. Mais le voici, intact ».

AFRAID TO TAKE RISKS

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

The parable of the talents is well known to most Christians. According to the gospel narrative, a rich man, before taking a trip abroad, entrusted his property to three of his servants. To one of them he gave five talents, to another he gave two talents and to the third one just one talent: to “each in proportion to his ability.”

The first two “promptly went and traded with them”. They knew about their master’s business and so they worked accordingly. They were not afraid of failing. When the master returned from his journey, those two servants were happy to submit their accounts: they had doubled the talents they had received.

The response of the third servant, however, was strange. He had decided to dig a hole in the ground and hid his master’s money and made sure he did not lose it. He explained his actions this way: “Sir, I had heard you were a hard man, reaping where you have not sown and gathering where you have not scattered… so I was afraid and hid your talent in the ground. Here it is; it was yours.” The master condemned him, “you wicked and lazy servant.”

As a matter of fact, the real reason of this servant’s behaviour is much deeper. This servant did not really know his master. He imagined his master to be selfish, unjust and unpredictable. He saw him too demanding and would accept no mistakes . He wouldn’t trust him and so the servant was afraid to take any risk or chance of failure. Better be on the safe side.

It was such terrible opinion about his boss that paralysed him. He would not dare take any risk. Fear really had blocked him. He could not even think that his master was offering him a chance to be creative and take some responsibility himself. The only option he saw was to hide the talent and return it intact to his boss.

Naturally, first generation Christians must have listened to this parable and understood its implications better. Jesus has handed over to us his Father’s project of making this world a more just and humane place. He has given us his greatest commandment: love of neighbour. He has left us the Good News about a loving God. How are we responding to these messages and talents?

When we do not live and practice our Christian faith with trust and, instead, are moved by fear, everything is distorted. Faith might be preserved by tradition, but it is not passed on and adjusted to new situations. Religion becomes a duty and the Gospel is simply read and retold. Worship is reduced to meaningless rituals of past generations.

It would certainly be a terrible mistake if we stood before the Lord one day and say: “Here it is; it was yours, you have it back.” This is your Gospel and the ideas your kingdom where we love those you suffer. We have preserved those commandments and preached your doctrine. Our own lives have really not changed and there won’t be more justice in this world. Here it is, it is all yours.

 

ARRISKUAREN BELDUR

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Talentuen parabola oso ezaguna da kristauen artean. Kontakizunaren arabera, bidaiari ekin aurretik, jabe bateak hiru langileren esku utzi du ondasunen kudeatzea. Bati bost talentu utzi dizkio, beste bati bi eta hirugarrenari bat: «nori bere gaitasunari dagokiona». Erantzun jatorra espero du guztiengandik.

Lehenengo biek «berehala» ekin diote talentuekin negozioa egiteari. Gogotik ari dira lanean, beren nagusiaren egitasmoarekin bat eginik. Ez diote beldurrik arriskuari. Jabea iristean, harro-harro eman dizkiote etekinak: bi halako bihurtu dituzte hartutako talentuak.

Hirugarren langilearen erantzuna estrainioa da. Buruak eman dion gauza bakarra hartu zuen talentua «lur azpian gordetzea» izan da, seguru gordetzeko. Nagusia itzultzean, hitz hauek ditu zurigarri: «Jauna, banekien zorrotza zarela eta erein ez duzun lekuan bildu nahi izaten duzula … Horregatik, beldur izan nintzen eta zure talentua lur azpian gorde nuen. Hona zeurea». Jabeak gaitzetsi egin du langilea «axolagabetzat».

Egia esateko, sakonagoa da langile horren portaeraren sustraia. Jabeaz irudi faltsua du. Egoista, zuzengabe eta arbitrariotzat du jabea. Zorrotza dela eta ez duela okerrik onartzen. Ezin fida zaitezke hartaz. Gauzarik hoberena haren aurrean zeure burua defenditzea da.

Jabeaz duen ideia zikoitz honek zurrundu egin du langilea. Ez da ausartu arriskatzera, inolaz ere. Beldurrak hormatua du. Ez da aske fidatu dion erantzukizunari era sortzailean erantzuteko. Seguruena talentua «atxikitzea» da. Aski du hori.

Agian, lehen belaunaldietako kristauek guk baino hobeto atzematen zuten parabolak duen interpelatzeko indarra. Jesusek gure gain utzi du mundua zuzenago eta gizatarrago egiteko Aitaren Egitasmoa. Maitasunaren agindua utzi digu ondare. Gizakiaren adiskide den Jainkoaren Albiste izugarria gomendatu digu. Nola ari gara erantzuten gaur egun Jesusen jarraitzaileak?

Kristau-fedea konfiantzaz ez, baizik beldurrez bizi ohi denean, dena da erdi ustela. Fedea gorde bai, baina kutsatu ez. Erlijioa eginbehar huts bilakatzen da. Ebanjelioa ez, baizik betebeharra da nagusi. Ospakizunaren hatsa, erritu-kezkak itotzen du.

Oker handia egingo genuke Janaren aurrean hirugarren langilearen jarreraz aurkeztuko bagina: «Hor duzue zeurea. Hor duzu zeure Ebanjelioa, hor duzu zeure erreinuaren egitasmoa eta sufritzen ari direnekiko zeure maitasun-mezua. Leial gorde dugu. Zuzen predikatu izan dugu. Ez du askorik balio izan gure bizitza aldarazteko. Ezta zure erreinurako zuzenaren bidea urratzeko ere. Baina hor duzu oso-osorik».

 

POR DEL RISC

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

La paràbola dels talents és molt coneguda entre els cristians. Segons el relat, abans de sortir de viatge, un senyor confia la gestió dels seus béns a tres empleats. A un li deixa cinc talents, a un altre dos i a un tercer un talent: «a cada un segons la seva capacitat». De tots n’espera una resposta digna.

Els dos primers es posen «immediatament» a negociar amb els seus talents. Se’ls veu treballar amb decisió, identificats amb el projecte del seu senyor. No temen córrer riscos. Quan arriba el senyor li lliuren amb orgull els fruits: han aconseguit duplicar els talents rebuts.

La reacció del tercer empleat és estranya. L’única cosa que se li ocorre és «amagar sota terra» el talent rebut per conservar-lo segur. Quan torna el seu senyor, es justifica amb aquestes paraules: «Senyor, sabia que ets un home dur, que segues on no has sembrat… Vaig tenir por i vaig amagar a terra el teu talent. Aquí tens el que és teu». El senyor el condemna com a empleat «negligent».

En realitat, l’arrel del seu comportament és més profunda. Aquest empleat té una imatge falsa del senyor. L’imagina egoista, injust i arbitrari. És exigent i no admet errors. Hom no se’n pot fiar. El millor és defensar-se’n.

Aquesta idea mesquina del seu senyor el paralitza. No s’atreveix a córrer cap risc. La por el té bloquejat. No és lliure per respondre de manera creativa a la responsabilitat que se li ha confiat. El més segur és «conservar» el talent. Amb això n’hi ha prou.

Probablement, els cristians de les primeres generacions captaven millor que nosaltres la força interpel•ladora de la paràbola. Jesús ha deixat a les nostres mans el Projecte del Pare de fer un món més just i més humà. Ens ha deixat en herència el mandat de l’amor. Ens ha confiat la gran Notícia d’un Déu amic de l’ésser humà. Com estem responent avui els seguidors de Jesús?

Quan no es viu la fe cristiana des de la confiança sinó des de la por, tot es desvirtua. La fe es conserva però no s’encomana. La religió es converteix en deure. L’evangeli és substituït per l’observança. La celebració queda dominada per la preocupació ritual.

Seria un error presentar-nos un dia davant del Senyor amb l’actitud del tercer empleat: “Aquí tens el que és teu. Aquí tens el teu Evangeli, aquí hi ha el projecte del teu regne i el teu missatge d’amor als que pateixen. L’hem conservat fidelment. L’hem predicat correctament. No ha servit gaire per a transformar la nostra vida. Tampoc per obrir camins de justícia al vostre Regne. Però aquí el tens intacte”.

MEDO AO RISCO

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

A parábola dos talentos é moi coñecida entre os cristiáns. Segundo o relato, antes de saír de viaxe, un señor confía a xestión dos seus bens a tres empregados. A un déixalle cinco talentos, a outro dous e a un terceiro un talento: «a cada cual segundo a súa capacidade». De todos espera unha resposta digna.

Os dous primeiros póñense «enseguida» a negociar cos seus talentos. Véselles traballar con decisión, identificados co proxecto do seu señor. Non temen correr riscos. Cando chega o señor entréganlle con fachenda os froitos: lograron duplicar os talentos recibidos.

A reacción do terceiro empregado é estraña. O único que se lle ocorre é «esconder debaixo da terra» o talento recibido para conservalo seguro. Cando volve o seu señor, xustifícase con estas palabras: «Señor, sabía que eras esixente e segas onde non sementas… Por iso, tiven medo e fun esconder o teu talento baixo terra. Aquí tes o teu». O señor condénao como empregado «neglixente».

En realidade, a raíz do seu comportamento é máis profunda. Este empregado ten unha imaxe falsa do señor. Imaxínao egoísta, inxusto e arbitrario. É esixente e non admite erros. Non se pode fiar un. O mellor é defenderse del.

Esta idea mesquiña do seu señor paralízao. Non se atreve a correr risco ningún. O medo teno bloqueado. Non é libre para responder de xeito creativo á responsabilidade que se lle confiou. O máis seguro é «conservar» o talento. Con iso abonda.

Probabelmente, os cristiáns das primeiras xeracións captaban mellor ca nós a forza interpeladora da parábola. Xesús deixou nas nosas mans o Proxecto do Pai de facer un mundo máis xusto e humano. Deixounos en herdanza o mandato do amor. Confiounos a grande Noticia dun Deus amigo do ser humano. Como estamos a responder hoxe os seguidores de Xesús?

Cando non se vive a fe cristiá dende a confianza senón dende o medo, todo se desvirtúa. A fe consérvase pero non se contaxia. A relixión convértese en deber. O evanxeo é substituído pola observancia. A celebración queda dominada pola preocupación ritual.

Sería un erro presentarnos un día diante do Señor coa actitude do terceiro empregado: “Aquí tes o teu. Aquí está o teu Evanxeo, aquí está o proxecto do teu reino e a túa mensaxe de amor aos que sofren. Conservámolo fielmente. Predicámolo correctamente. Non serviu moito para transformar a nosa vida. Tampouco para abrir camiños de xustiza ao teu reino. Pero aquí o tes intacto”.